el hombre neolítico se dedicaba al pastoreo, sin dejar de ser

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REVISTA CONTEMPORÁNEA
el hombre neolítico se dedicaba al pastoreo, sin dejar de ser
cazador, que lo fué, indudablemente, como medio más eficaz
para atender á su subsistencia.
Probable es que por falta de abrigos naturales en que resguardarse de las inclemencias del clima se albergaran en chozas de piedra y troncos de árboles, pero no hay dato alguno
que lo justifique.
Verosímil es también que tuviesen alguna idea de la agricultura, y una prueba de ello es el descubrimiento, ya mencionado, de la piedra y molón de la Cueva de la Cámara,
utensilio que, sin género de duda, se utilizó para triturar grano
ó semillas, y que es distinto completamente del molino de
período del cobre.
Consérvase en una colección del país un instrumento de
piedra, de forma semejante á una azada, desenterrado en el
Consejero, cuyo uso debe atribuirse á las operaciones agrícolas; tal vez para la escarda de las tierras.
Poco puede conjeturarse de esta raza de la piedra neolítica
con respecto á sus costumbres, á su sociabilidad y á sus
creencias, por el conocimiento tan remoto é imperfecto que
se tiene de aquellas gentes; pero se supone que se asociaban
en gran número para sus expediciones de caza, para la defensa común contra las invasiones de otras tribus y para la elección de jefe, que indudablemente lo tenían, como se justifica
con el descubrimiento de los bastones de distinción jerárquica hallados en varias estaciones prehistóricas de Europa.
Se vestían de las pieles de sus victimas venatorias y utilizaban para coserlas agujas de hueso como las descubiertas
en Madelaine, Langerie Basse y Lourdes, adornándose con
collares de conchas y trozos de piedras de colores.
Extrañará que no se hayan desenterrado en las estaciones
neolíticas descubiertas en Lorca más que dos ó tres esquele •
tos y huesos humanos, y esto tiene una explicación lógica,
que consiste en que las tribus de la edad de la piedra pulida
poblaron esta comarca en un período relativamente corto antes de la invasión de otras gentes audaces y guerreras, que
en poco tiempo subyugaron con sus poderosas armas de cobre á la raza poseedora del hacha de piedra y del sílex que.
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