Por la trascendencia de la labor docente.

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Por la trascendencia de la
labor docente.
Los derechos del maestro
Colegio Mexicano de Profesionales para la Investigación Educativa. COMPIE A.C.
Diciembre 2011
COMPIE
2
El Colegio Mexicano de Profesionales para la
Investigación Educativa es una asociación civil,
fundada en el año 2002 con el objetivo de impulsar,
promover y realizar estudios interdisciplinarios en
materia educativa que ayuden a fortalecer el sistema
educativo mexicano.
Ha desarrollado diferentes trabajos de investigación
que son la base de diferentes proyectos académicos
y formativos entre los que resaltan el referente a la
Nueva Cultura Laboral que se realizó para la
Secretaría del Trabajo; el llamado “Cultura para la
Paz y no violencia de Género” dirigido a alumnos de
educación básica en el Estado de Guanajuato; el de
formación y capacitación para el trabajo en el área
de Fortalecimiento Familiar del DIF en el Estado de
Morelos.
Además ha colaborado con diferentes instituciones
del ámbito educativo, social, comunitario y familiar,
tales como la Comisión Mexicana de Derechos
Humanos, Alianza de Maestros, Educación y
Crecimiento, Red Familia, Instituto de las Mujeres de
Guanajuato, A favor de lo mejor y Suma por la
Educación, entre los más importantes.
PRESENTACIÓN
En un esfuerzo del equipo de trabajo del COMPIE, nos propusimos como
meta del 2011 realizar una investigación relevante, que se constituyera en una
aportación positiva para el desarrollo de la educación en nuestro país, tal y como
se enuncia en nuestros documentos de la fundación.
Como grupo colegiado logramos hacer la presente aportación con la
colaboración y el compromiso de todos los que formamos parte del mismo. Entre
todas nuestras actividades profesionales y personales logramos hacer un espacio
de reflexión y estudio, tener un tiempo para el desarrollo de la investigación de
campo y finalmente dedicarnos a la tarea de la difusión de los resultados de dicha
investigación, que titulamos “Por la trascendencia de la labor docente”.
Concluimos el año de manera satisfactoria y con el deseo de difundir el
trabajo en todos los espacios en donde nos sea posible, para darle un nuevo
significado social y trascedente a la labor de los maestros que hoy atraviesa por
una grave crisis.
Es necesario agradecer a todos y cada uno de quienes con su talento
contribuyeron al desarrollo de este trabajo de investigación y además a cada uno
de quienes nos dieron sus opiniones y argumentos que fundamentan el producto
final de la investigación que es la “Cartilla de derechos de los maestros”.
Finalmente convoco a nuestros lectores a contribuir desde su ámbito de
trabajo a difundir la investigación y colaborar con nosotros en el rescate de la
educación, por lo pronto en el contexto en donde nos desenvolvemos.
Profra. Rosa Virginia Ramírez Morán
Presidente
3
INDICE
4
Presentación
3
Introducción
5
La educación en la transformación del
orden social y las funciones del docente
6
En opinión de los entrevistados
9
Cartilla de derechos fundamentales del
maestro
15
Equipo de trabajo
17
Fuentes de Consulta
18
Introducción
La segunda mitad del siglo XX representa para la humanidad apenas el inicio de la
protección a la dignidad de la persona humana a través de la firma de las
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y de los Derechos de la
Infancia (1959), hechos que sin duda fueron significativos en su momento.
El respeto y protección a la dignidad humana establecida en dichas cartas, no es
aún pleno, llama la atención para quienes somos maestros ver en nuestro medio
la violencia y el abandono en el que viven los niños –nuestros alumnos-, así como
la desintegración del núcleo familiar, la corrupción, y otros hechos que dañan el
proceso educativo, vital para la construcción de un país.
Dentro del contexto escolar se viven hoy en día una serie de incongruencias al
respecto, pues por un lado se busca proteger los derechos de la infancia por
diferentes medios pero al mismo tiempo se desacredita la educación a la que se
dice, los niños tienen derecho.
La educación se ha reducido a un acto vigilado en el que se limita la figura del
maestro a un “facilitador” dejando a un lado su acción educativa en el más amplio
sentido de su acepción, llegando al extremo de que los maestros son acusados
ante la Comisión de Derechos Humanos, ante las autoridades del plantel y otras
instancias de la propia Secretaría de Educación Pública (SEP), por ejercer su
labor educativa –corregir, ordenar, orientar, vigilar, dar seguimiento al
cumplimiento de las responsabilidades inherentes a su trabajo, etc.,- actividades
que consideran algunos conculcan los derechos de los niños, limitando la actividad
docente.
En este trabajo se plantean las dimensiones del hecho educativo desde el punto
de vista social y se hace la propuesta del código de derechos de los maestros que
permita a los maestros realizar su labor con mayor libertad dentro de una zona
segura de trabajo, es decir dentro de un clima de confianza, respeto,
responsabilidad, en donde su labor sea reconocida, aceptada y sobre todo
apoyada por los padres de familia, principales responsables de la educación de
sus hijos.
La investigación fue realizada con la finalidad de reunir las aportaciones de
expertos en el tema educativo, para formular las bases o consideraciones
principales sobre las cuales sustentar los derechos fundamentales del maestro.
Para ello se consultaron directores y docentes de escuelas de educación básica y
media, algunos directores de diferentes niveles de la estructura de la SEP,
directivos de instituciones formadoras de maestros y padres de familia.
5
La educación en la
transformación del
orden social y las
funciones del
docente
La educación entendida como el proceso por medio del cual una persona alcanza
el desarrollo pleno de las capacidades humanas, -como la inteligencia y la
voluntad- tiene como finalidad individual el perfeccionamiento de las mismas,
entendido como el logro del bien propio. Sin embargo es también un hecho social,
puesto que se da dentro de una relación humana, empezando por los padres y
maestros en diario acontecer de la vida en sociedad.
Los logros alcanzados por la persona en lo individual –gracias a la educación- se
reflejan en el ámbito social. Para los grupos humanos la educación es una
necesidad puesto que a partir de lo individual se construye lo colectivo, pasando
entonces la educación a formar parte del bien común y por lo tanto del interés
político1.
La educación es un medio para alcanzar el bien común y al mismo tiempo un
elemento esencial del mismo que surge como un resultado del desarrollo de los
pueblos, es un producto de la vida en comunidad, de las necesidades de la
sociedad y de la época a la que pertenece, lleva el sello de los logros de las
generaciones anteriores, de las tradiciones, del avance de las ciencias, de la
organización política, de los valores sociales del entorno en que se da.
Se trata de una acción ejercida por las generaciones adultas sobre las jóvenes
que no están aún preparadas, tiene por objeto desarrollar en el educando
actitudes, conocimientos y destrezas físicas, intelectuales y morales que reclama
de él, la sociedad política.
En cuanto la persona nace y vive en sociedad, tiene derecho a que durante su
infancia y adolescencia al menos, reciba de la familia primero y después de la
sociedad todos los elementos que contribuyan al logro de su perfeccionamiento
como persona, a través de la educación que sigue siendo ese “sacar fuera” (ex1
Lo político entendido como todo aquello de interés para la construcción del bien común de las sociedades.
6
ducere) lo que la naturaleza humana de cada persona tiene en germen dentro de
sí para transformarse en competencias para la vida.
Esta tarea se constituye como un derecho y un deber en primer lugar para los
padres ya que es la familia la primera sociedad en donde la persona inicia su
desarrollo.
Es también un deber del Estado que en una acción subsidiaria debe proteger el
derecho a la educación, supervisar y proporcionar los elementos necesarios para
completar la obra iniciada en la familia y que ha de desplegar en la escuela.
La inserción del educando a una vida social más amplia deberá estar antecedida
de una educación integral que les permita desarrollar todas sus potencialidades
para integrarse plenamente a la sociedad, no ya limitada por las fronteras
geográficas sino abierta a la cultura y a la civilización del mundo globalizado en el
que nos ha tocado vivir.
En una visión actual se considera que “la educación” es un proceso que dura toda
la vida y que requiere la participación de diferentes agentes, los cuales deberán
estar inmersos en procesos de educación permanente y movidos por una visión
compartida de un futuro prefigurado comunitariamente.
La educación en México es un reto social insoslayable, que sufre un
estancamiento en relación no solamente con los países desarrollados, sino con
aquellos que hace sólo una o dos décadas pertenecían al grupo de los países subdesarrollados o en desarrollo, como el nuestro y ahora son “emergentes”, como
China, India, Singapur, recientemente Brasil, entre otros.
La internacionalización y globalización de la economía presenta retos no sólo de
competitividad y productividad sino también de afianzar y fortalecer los valores que
forman parte de nuestra identidad nacional. Es aquí que cobra relevancia
fundamental la escuela en todos sus niveles pero especialmente en la educación
básica que es la etapa en que se fijan las bases de la personalidad y la conducta
de los educandos. Es por ello fundamental plantear las formas y medios en que la
escuela pueda contribuir a formar hombres y mujeres íntegras y responsables y en
beneficio de la sociedad.
La educación es una función social y como tal únicamente se lleva a cabo
mediante la participación en ella de todos los mecanismos de la sociedad y desde
los diversos ámbitos de convivencia en los que es posible generar mejor calidad
de vida.
La sociedad entera ha de avocarse a la búsqueda de las estrategias que puedan
conducir a nuestro país a garantizar a todos los mexicanos el poder ejercitar sus
7
derechos plenamente, especialmente el poder tener una educación de calidad que
permita a cada persona su propio desarrollo y la adquisición de las competencias
que se requieren para que México salga adelante.
Después de los padres de familia son los maestros los principales responsables –
socialmente hablando- de la obra educativa, por lo que cabe entonces detenernos
un momento para reflexionar sobre lo que se espera de los maestros.
En primer lugar estamos hablando de una profesión trascendente desde el punto
de vista social al igual que muchas otras, misma que reúne ciertas características
complejas. Por ejemplo en ella se resuelven una serie de problemáticas diferentes
día a día, fundamentadas en el saber pedagógico y en la experiencia educativa a
las que les da un sentido de finalidad.
Esta actividad profesional, de manera cotidiana exige una preparación científica
que le permite a los docentes evaluar las situaciones educativas y analizarlas,
estudiar los diferentes factores que condicionan su labor, elaborar estrategias de
intervención, ajustar a las necesidades de sus alumnos y a sus propias
capacidades los fines y los medios educativos a llevar a cabo, además de verificar
de manera constante los resultados de sus actuaciones.
Por lo tanto al maestro se le exige una actualización permanente para saber
responder al momento presente y adelantarse a las necesidades de la sociedad,
así como para resolver los distintos problemas que van surgiendo.
El maestro asume los riesgos de las decisiones que toma y se rige por sus propios
criterios en ellas, por lo que debe saber justificar pedagógicamente sus decisiones
dentro de un marco ético y legal establecido. Además salvaguarda el derecho
fundamental a la educación de los niños y jóvenes por lo que contribuye de
manera directa, permanente, consiente y estructurada al bien común.
8
En opinión de los
entrevistados
9
El trabajo de investigación que se realizó consistió en el desarrollo de una
entrevista de profundidad, dirigida a un grupo de 30 profesionales de la educación
que pos su experiencia en el campo de la docencia y la dirección de sistemas
educativos, pudieran aportar sus opiniones al respecto de las funciones del
maestro, los principales problemas que aquejan a su actividad y cuáles son sus
derechos fundamentales.
El grupo expreso que en la actualidad es necesario ¨…Que el maestro enseñe
fomentando la pasión por investigar, propiciando un aprendizaje proactivo y
reflexivo, con tareas estimulantes que lleven a la reflexión, sin dirigir a los alumnos
a un camino predeterminado, con una visión crítica del conocimiento promoviendo
su aplicación y dejando atrás la mera memorización.”
También se espera “…que exista un trabajo coordinado entre padres y maestros
dentro del proyecto educativo, dando seguimiento al proceso de formación de sus
hijos. Que se les permita a los padres de familia participar de forma activa y
organizada con los profesores para que las competencias para la vida que
adquieran sus hijos en la escuela sean reafirmadas, fortalecidas en casa.”
Dentro de cada escuela es importante que cada uno de los actores de la
educación asuma su responsabilidad a conciencia, que los padres se
comprometan a orientar, dirigir y supervisar los avances de sus hijos; el personal
docente se empeñe en enseñar contenidos de calidad, continuando con su
capacitación y actualización constante; el administrativo en procurar la dotación y
el aprovechamiento en sus planteles de los nuevos recursos tecnológicos; y los
alumnos hagan un esfuerzo para rendir mejores resultados aprovechando los
conocimientos de sus maestros y los nuevos medios que la tecnología ofrece, los
cuales, bien utilizados, pueden apoyar y suscitar un interés por la investigación
desde la infancia .
Sin embargo las principales dificultades de la labor del maestro sobre las que es
necesario trabajar y que los entrevistados en este estudio refieren, son:

La distancia del maestro con los padres de familia.




Padres de familia temerosos, con falta de autoridad, sin un proyecto
definido para sus hijos.
El abandono en que muchos padres tienen a sus hijos por la necesidad de
salir a trabajar con horarios demasiado largos.
La carga que los padres depositan en los maestros, queriendo que suplan
la labor educadora de la familia.
El hecho de que los alumnos pertenezcan a familias disfuncionales, lo cual
muchas veces provoca un clima de permisividad que impacta
significativamente la tarea del maestro.
Otras dificultades de la labor docente son:



La adversidad económica que enfrenta y que convierte en un impedimento
para concentrarse totalmente en su profesión.
El hecho de que el ambiente educativo está notoriamente politizado, que
hay demasiada ideologización y política sindical y partidista en el ambiente
magisterial y que el sindicato se ocupa cada vez más de
asuntos electorales o intereses personales.
La falta de libertad laboral del maestro, por estar sindicalizados
obligatoriamente y tener que realizar actividades ajenas a su profesión, es
algo que tienen que enfrentar día a día los verdaderos maestros.
Entre lo más destacado que nos refieren los entrevistados sobre las dificultades de
la labor del maestro se encuentran las relacionadas directamente con los alumnos:




La falta de interés y responsabilidad para cumplir con sus obligaciones
escolares.
La falta de habilidades básicas lo que provoca que presenten trabajos
escolares con poca calidad.
La distorsión del lenguaje, sin que haya corrección de parte de la autoridad
o de los padres de familia.
La falta de disciplina que impide crear un verdadero ambiente de
aprendizaje.
En general el maestro se encuentra frente a una sociedad teledirigida, donde hay
una clara supremacía de la sensación sobre el pensamiento, generando un
impacto fuerte de los medios de comunicación, sin filtro de valores, ante la
mentalidad, infantil, adolescente y juvenil. Los grandes distractores tecnológicos
para los alumnos; la gran cantidad de información disponible y las diferencias
generacionales con respecto al uso y dominio de la tecnología.
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En el orden personal –el maestro- carece principalmente de plena vocación, en
donde el hecho de que frente a grupo estén personas poco comprometidas con la
verdadera educación y que sólo ven en ella un interés político o sindical enfrenta
no sólo el maestro que lo es por vocación, sino toda la sociedad con una barrera
muchas veces imposible de superar.
Los entrevistados opinan que el maestro actualmente se enfrenta a la falta de
respaldo para la formación del carácter, cuando hay una necesidad inminente de
formar en valores y virtudes y en este sentido será importante rescatar su
autoridad.
Otra problemática relevante que enfrentan los maestros en la actualidad son los
problemas de tipo social que vive México, entre los que se encuentra un
equivocado enfoque de la cultura de los “derechos de los niños” que limitan la
autoridad y coartan la disciplina; la inseguridad social y la discriminación; los
ambientes de violencia que vivimos en la calle, en los medios masivos de
comunicación y que se reflejan en el comportamiento cotidiano del alumno y que
cada día es más agresivo y violento.
Los maestros hoy en día carecen de la suficiente preparación para atender
alumnos con barreras para el aprendizaje y carecen de apoyo para su
actualización y crecimiento, tanto en aspectos didácticos como de su especialidad.
Aunado a una carga excesiva de convocatorias, concursos y programas que por
falta de tiempo no se aplican como debería de ser.
Junto a maestros que no cumplen los estándares de eficiencia y calidad ni en su
preparación ni en su desempeño, lo que es una de las causas del rezago
educativo, hay un grupo muy significativo de maestros con verdadera vocación
atentos a actualizarse para asumir el liderazgo que les corresponde en el aula y en
la comunidad escolar. Sin embargo no se les valora adecuadamente, ni se les
estimula suficientemente, ya que están perdidos en el anonimato, entre aquellos
que realizan actividades políticas desvinculadas a la labor educativa que les
corresponde
La tarea no es fácil y por ello es importante destacar que la docencia es una
vocación y profesión que debe estar enfocada en la calidad total de la persona que
la ejerce, se trata de una profesión basada en una relación persona a persona; no
cualquier relación, sino una relación de continuo crecimiento, mejora y desarrollo
en todas las dimensiones que involucran al ser humano.
Es indispensable que el profesor tenga las habilidades y destrezas para su labor
docente, pero además de la capacidad humana de acercarse a los alumnos para
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poder lograr una empatía que es una herramienta para lograr desarrollar
ampliamente esta vocación.
Cuando existe la vocación de educar, la enseñanza es necesariamente un acto de
amor y de confianza en sí mismo y en sus educandos y el aprendizaje es un
proceso, una continua búsqueda de perfección humana, la cual implica de
cambios en las personas, de cambios profundos y radicales, cambios que
transformen de manera auténtica la mente y el corazón de los alumnos.
Se requiere de maestros con una calidad humana en que destaquen virtudes
como la paciencia y la humildad, el afán de superación, la justicia y el amor por su
trabajo.
Partiendo de la idea de que educar es un acto de amor y de confianza y de que la
docencia requiere un servicio del espíritu a la vida, de entrega, de respeto y de
compromiso, entonces el maestro, debe ser una persona amorosa, capaz de
amar, de creer y de crear. Un servidor del espíritu y de la vida que con actos
ejemplares promueva la entrega, el respeto y el compromiso con los demás.
Expertos y padres de familia coinciden en que las principales cualidades del
maestro deberían ser, la integridad y la coherencia entre sus ideas y acciones,
además de ser el ejemplo a seguir.
El comportamiento ético, la honestidad, la justicia y la equidad en el trato son otras
cualidades que llevarán al maestro a ganarse la autoridad moral frente a la
comunidad educativa. En este sentido, es necesario que el maestro ejerza su
liderazgo con compromiso y responsabilidad, conduciendo a los alumnos hacia la
búsqueda del bien común por medio de la razón, interesándose por el mundo y su
preservación.
El maestro es un agente de cambio, capaz de permear e influir con su pensar y
actuar en la vida cotidiana. De ahí la relevancia de que posea cualidades de tan
alto grado que sean el reflejo de un espíritu íntegro, congruente y ético.
El maestro debe tener una formación técnica amplia, un conocimiento de la
persona humana, así como una gran sensibilidad respecto del entorno para captar
los problemas y necesidades de sus alumnos, así como para reconocer sus
logros. Esto aunado a la capacidad de adaptación que le permita atender la
diversidad cultural y lingüística, de estilos de aprendizaje, etcétera. El maestro
debe tener la cualidad de la tolerancia, debe estar orientado al logro académico y
hacerlo con profesionalismo y alta competencia, pero fundamentalmente habrá de
buscar el desarrollo pleno e integral de sus alumnos.
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La indispensable vocación de servicio, para que el maestro ejerza su profesión
con una clara intencionalidad educativa, demostrando en su quehacer cotidiano el
amor por sus alumnos, por su trabajo, respetando la dignidad de las personas y
formando voluntades sanas y fuertes.
Otras de las cualidades que debe tener un maestro son la innovación y la
creatividad para la transmisión de conocimientos y valores; el ser capaz de ejercer
su libertad para utilizar los recursos didácticos que favorezcan el aprendizaje de
sus alumnos. Es preciso que se esfuercen en desarrollar habilidades didácticas
que les permita educar en valores y guiar la conducta de sus alumnos, para crear
un ambiente de aprendizaje, para hacer causa común con otros educadores y
padres de familia. Es preciso que el maestro posea un espíritu creativo para
transformar y recrear contextos; que demuestre flexibilidad y apertura para
incorporar las nuevas tecnologías de la educación que capturen el interés y la
atención de los estudiantes.
Una cualidad necesaria en el maestro es el deseo por continuar aprendiendo, por
la actualización constante, la curiosidad por descubrir cosas nuevas y la
generosidad para compartirlas.
Es indispensable que el maestro posea y perfeccione las habilidades para la
comunicación y la interrelación personal; que el maestro sea capaz de trabajar de
forma colaborativa con empatía, escucha y asertividad.
No sobra decir que es fundamental que el maestro tenga dominio de los
contenidos de enseñanza de la materia que imparte; que sea crítico y propositivo
en el proceso de enseñanza-aprendizaje, con conocimiento de enfoques y
fundamentos incorporados en el currículo, y con alta competencia para planearlos
y organizarlos con precisión.
A todas luces, la sociedad tiene una gran expectativa del personal docente, ya que
sus tareas son múltiples y de gran importancia, de ahí que se le exigirá mucho,
porque de él depende en gran parte el futuro social del país
En síntesis, hay una gran coincidencia entre los expertos en que el maestro debe
poseer tanto cualidades humanas como intelectuales, adecuadas para propiciar un
nuevo enfoque y metodología de la enseñanza, que vaya encaminada a las
necesidades actuales del alumno y a los retos que la globalización impone para el
progreso sostenible.
La capacitación de los docentes es determinante para la formación de actitudes,
ante el estudio, la situación política y económica, los cambios sociales, etc. Su
misión es despertar el pensamiento, la curiosidad, favorecer el sentido de
13
autonomía, fomentar la disciplina que implica de desarrollo intelectual, de tal forma
generar los ambientes propicios para el éxito de la enseñanza y la educación
permanente.
La importancia del papel que cumple el personal docente como agente de cambio,
favorece el entendimiento mutuo y la tolerancia. Es enorme la responsabilidad
para el personal docente, ya que participa en la formación del carácter y de la
mente de las nuevas generaciones, tanto a nivel individual como colectivo. El
docente educa para la convivencia, las relaciones interpersonales, la ciudadanía,
etc. con miras al futuro pero haciendo vida en el aula los principios básicos de una
convivencia sana. En otras palabras su labor es planear, diseñar, crear, favorecer,
mantener ambientes educativos de convivencia dignos del ser humano.
El docente ha de establecer una nueva relación con el alumno, de mutuo acuerdo
y entendimiento para convertirse no solo en el trasmisor de los conocimientos,
sino como quien ayuda a los alumnos a encontrar, organizar y manejar esos
conocimientos, guiando las mentes, más que moldeándolas, no solo inculcando
conocimiento sino formando el pensamiento, despertando el interés por reflexionar
y por investigar por su cuenta, pero formando también su espíritu, en cuanto a los
valores imprescindibles para la vida.
La conclusión de todas estas aportaciones son los derechos fundamentales del
maestro que a continuación se enuncian.
14
15
Cartilla de derechos
fundamentales del
maestro
Considerando la necesidad de salvaguardar el derecho a la educación consignado
en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la Convención
de los Derechos de la Infancia, en las actuales líneas de la política educativa
vigente, así como en las recomendaciones para México de diversos organismos
internacionales
de
los
que
forma
parte,
se
proponen
como
derechos
fundamentales básicos del Maestro, los siguientes:
1. Derecho a planear, desarrollar y evaluar con libertad didáctica las actividades
académicas basándose en el programa educativo vigente con el compromiso
de conducir eficaz y eficientemente el aprendizaje de sus alumnos.
2. Derecho a una formación profesional permanente, con el compromiso de
innovar la práctica educativa de acuerdo al contexto y necesidades de sus
alumnos.
3. Derecho a la libre asociación para conformar grupos colegiados y aprovechar
la experiencia profesional del gremio en su práctica cotidiana.
4. Derecho al reconocimiento y respeto a su autoridad en el proceso formativo,
con el compromiso de mantener relaciones humanas de convivencia sanas
tanto dentro del aula como en los espacios educativos en donde se desarrolle.
Dicha convivencia tiene su referente en el respeto la dignidad de la persona
humana, en los valores fundamentales, así como a la normatividad aplicable
en cada caso.
5. Derecho al respaldo de las autoridades educativas y de los padres de familia
por ser corresponsable en el proceso formativo de seres humanos íntegros y
en la construcción de una sociedad mejor.
6. Derecho a solicitar los recursos materiales necesarios para desempeñar su
profesión conforme a las posibilidades de la comunidad, con el compromiso de
cuidar y aprovechar al máximo tales recursos.
7. Derecho a un salario acorde a su responsabilidad, competencia y trayectoria
magisterial con el compromiso cumplir ética y cabalmente con cada una de
sus responsabilidades.
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Equipo de trabajo
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Guadalupe Alvarado de Ramírez
Sara Cánovas Theriort
Sara Antonieta Funes Díaz
Ma. De los Ángeles Ituarte Verdusco
Ana Teresa López de Llergo
Guillermina Vicenta Meléndez Larios
María Rosa Prada Alonso
Paula Quezada Alvaro
Rosa Virginia Ramírez Moran
Araceli Romo Cabrera
Alma Vallejos Dellauna
Imelda Fabiola Velasco García
Fuentes de consulta
18

Convención sobre los derechos del niño. Texto original recuperado el 4 de
mayo de 2011 en:
http://www.unicef.org/mexico/spanish/mx_resources_textoc
dn.pdf

Declaración
Universal
de
los
Derechos
Humanos.
Texto
original,
recuperado el 3 de mayo de 2011 en:
http://www.un.org/es/documents/udhr/

Delors, Jacques. (1996). La educación: encierra un tesoro. UNESCO.
México: Ed. Correo de la UNESCO.

García, Aretio. Ruiz, Marta. García, Miriam. (2009). Las claves de la
educación. España: Narcea.

Issacs, David. (2004). Ocho cuestiones esenciales en la dirección de
centros educativos. Pamplona: Ed. EUNSA.

Manning, Elizabeth. Hernández, Yolanda. (2011 El valor de ser mejor.
México: UVM Centro Institucional de Valores.

Tomado del Foro Internacional
Educación y Valores organizado por el
Instituto de Fomento a la Investigación Educativa. IFIE.
(1994)
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