La energía del huracán ¿De dónde la obtienen? J. Rubén G. Cárdenas En el ojo de un huracán, el clima es casi siempre calmo y soleado, tema que inspiró la famosa novela de Joseph Conrad, La línea de sombra, pero nuevas investigaciones están arrojando pistas acerca de cómo el movimiento aparentemente sutil del aire dentro y alrededor de esta región provee energía para mantener al huracán funcionando. Usando simulaciones de computadora y observaciones del huracán Bonnie de 1988 en el norte de California, Scott Braun, meteorólogo del Space Flight Center de la NASA, y Michael Montgomery, profesor de meteorología de la U. S. Naval Postgraduate School en Monterey, California, han sido capaces de obtener una vista detallada de los bolsillos de remolinos, que son parcelas de aire caliente y húmedo que se mueven del ojo de la tormenta al anillo tremendamente turbulento de la pared del ojo y que contribuyen a que el huracán se haga más intenso. Los hallazgos sugieren que el flujo de parcelas de aire entre el ojo y la pared del ojo, fenómeno considerado como trivial en el pasado, es un elemento clave para la intensidad del huracán, por lo que hay que estudiar más a fondo el patrón clásico de flujo de dentro-arriba y afuera presente en los huracanes. Este patrón dice que una parcela de aire fluye en el sentido de la circulación del huracán y se levanta hacia arriba para formar la precipitación de las nubes y transportar el aire caliente a la atmósfera superior antes de moverse hacia fuera, es decir, hacia el aire ambiental circundante (ver Formación de huracanes I y Formación de huracanes II en Cienciorama). El flujo que hace girar los paquetes de aire o vórtices en el ojo del huracán, puede llevar aire muy caliente y húmedo al ojo y proveer de calor y energía al motor de huracán. Cuando se examinan con cuidado los huracanes muy intensos, se hace evidente que una segunda familia de parcelas de aire húmedo viajan del borde arriba de la pared del ojo hacia el centro del ojo, y allí se humidifican en la superficie del océano para luego retornar rápidamente a la pared del ojo elevando el calor de la nube baja de la pared. Los investigadores analizaron cientos de partículas virtuales para seguir el movimiento del aire entre el ojo y la pared del ojo, y entre esta última y el medio ambiente exterior. Para descubrir el impacto de estas partículas en la intensidad de la tormenta, se utilizó una simulación del huracán Bonnie con un modelo computacional, en un experimento llamado CAMEX (Convection and Moisture Experiment). La simulación ayudó también a explicar la formación de las torres calientes observadas en Bonnie y en muchos otros huracanes desde un satélite de la NASA, en la misión de medición de precipitación tropical (Tropical Rainfall Measuring Misión, TRMM). Imagen computarizada de las torres calientes (en rojo) del huracán Rita. Imagen tomada de http://romrod.blogspot.com/2005/09/torres-de-airecaliente-en-el-huracn.html Las torres calientes están formadas por nubes delgadas que alcanzan la cima de la troposfera (la capa más baja de la atmósfera, usualmente a 10 km de altura en los trópicos). En ellas existen corrientes ascendentes que actúan como elevadores acelerando el transporte de la energía que intensifica al huracán. Son llamadas calientes por la gran cantidad de calor latente que liberan como vapor de agua, que se condensa para formar las gotas de las nubes Las torres calientes del huracán Bonnie se elevaron casi 12 km de altura. La altura en la imagen es exagerada para mejorar la claridad; el azul corresponde a la baja precipitación y el rojo a la alta. Créditos: NASA GSFC Scientific Visualization Studio. Estas torres en la pared del ojo están asociadas a la consolidación de la tormenta. En una investigación previa, Braun, Montgomery y Zhaoxia Pu de la Universidad de Utah, Salt Lake City, encontraron una relación directa entre estas profundas torres calientes y la intensidad de los vórtices dentro del ojo. Los vórtices son creados en respuesta al rápido cambio en la velocidad del viento desde la turbulenta pared del ojo; cerca de la superficie el aire se tuerce en espiral hacia adentro del huracán y choca con estos vórtices, lo que fuerza al aire a ir hacia arriba formando corrientes ascendentes. Estas fuertes corrientes en la pared del ojo llevan la humedad mucho más arriba de lo normal y ayudan a crear las torres calientes. El estudio del que hablamos sugiere que además de proveer la elevación, estos vórtices alimentan también de alta energía al aire que fluye de la superficie del mar a la pared del ojo, aumentando las corrientes ascendentes. Esta transferencia de energía permite que la tormenta sea más fuerte de lo esperado, particularmente cuando se encuentra con elementos que la puedan debilitar, como aguas oceánicas mas frías y cambios en la dirección del viento o la altitud. Este descubrimiento ayudaría a entender por qué las tormentas fuertes permanecen intensas aun después de encontrar condiciones que usualmente las debilitan. Esta investigación aparece en la publicación de junio de 2007 del diario de la Sociedad Meteorológica Americana de las Ciencias Atmosféricas (American Meteorological Society's Journal of the Atmospheric Sciences). BIBLIOGRAFÍA Earth Science Division, NASA Goddard Space Fligth Center, en su página de Internet http://pita.gsfc.nasa.gov/metadot" Earth Observatory, News Archive NASA, 14 de mayo del 2007, en su página de Internet http://earthobservatory.nasa.gov Mike Bettwy, NASA's Close-Up Look at a Hurricane's Eye Reveals a New 'Fuel' Source , Goddard Space Flight Center, EU, 22 de mayo del 2007.