El Régimen Internacional de las Obligaciones Extracontractuales

Anuncio
—
20
—
El Régimen Internacional de las
Obligaciones Extracontractuales
Por Edison González
Aspirante
a
profesor agregado
en
Lapeyre
la Facultad de De^recho y
Ciencias Sociales de Montevideo
SUMARIO: A)
III.
VI.
—■
—
Soluciones teóricas. I.
Ley aplicable; IV.
^ —-
—
Concepto; II.
—
Planteamiento del
-Sistema de la lex fori; VII.
problema;
Sistema contractualista;
Sistema mixto
Sistema de la lex loci; VIII.
Nue
tex fori; IX.
-Soluciones recientes; X.-
Sistema de la ley personal; V.
—
—
—
de aplicación combinada de lex loci y
vas teorías sobre las obligaciones cuasi contractuales; XI.
—
—
—
Soluciones
en
materia de
Nuestra opinión.
obligaciones delictuales; XII.Tratado de Derecho Civil de 1889; XIV.—
B) Soluciones positivas. XIII,
Tratado de Derecho Civil de 1940; XV.
Apéndice del Código Civil.
—
—
—
El estudio del
régimen
internacional de las
obligaciones
tuales ofrece gran interés por la revisión de conceptos que
últimamente, sobre el tema.
se
extracontrac
está realizando,
Es indudable que el embate de las teorías renovadoras ha hecho resque
estructura doctrinaría tradicional; en especial en materia de obli
brajar la
gaciones
resultantes de la
responsabilidad
extracontractual
en
el Derecho
Privado Internacional.
En este trabajo intentamos dar una visión elemental de las principales
cuestiones que plantea y de las soluciones teóricas y positivas que se han pro
puesto sobre el tema en nuestra disciplina.
A)
I.
SOLUCIONES TEÓRICAS
Genéricamente, deberíamos considerar incluidas den
olígaciones extracontractuales a todas aquellas que na
es decir, a las obligaciones
cen
delictuales, cuasidelictuales,
cuasicontractuales y a las puramente legales, como las que resultan de las re
laciones de familia, del régimen de los bienes, etc. Sin embargo, no exami
naremos estas últimas, por cuanto ellas no son más que elementos constitutro
—
Concepto.
del concepto de
sin convención,
—
—
21
—
régimen de los derechos reales o familiares y deben considerarse re
gidas por las normas propias, correspondientes a esos institutos ( 1 ) Este
estudio, recaerá, en consecuencia, esencialmente sobre las obligaciones que
resultan de delitos, cuasidelitos y cuasicontratos.
tívos del
.
II.
■ —■
Plante Oimiento del
rídica extranacional
examinando
(2),
como
problema.
—
correspondiente
Una
al
debemos determinar cuál
vez
tipo
de
la
ley
es
calificada la relación
ju
obligación
que estamos
más adecuada para re
girla.
III.
Ley aplicable.
—
—
Se han propuesto diversas soluciones en un
con el predominio y la aceptación mayori
proceso doctrinario que culminó
taria de
posición
una
fundada
en
un
respeto estricto al
principio
de la
ley
local, tesis que podemos considerar como la tradicional o clásica en la ma,tería.
Recientemente, se ha producido un movimiento teórico de revisión que
resolver la cuestión sin ceñirse tan estrechamnte
pretende
rialistas
critrios territo-
a
.
IV.
Sistema de la
ley personal.
Según este sistema la obligación
extracontractual debe regirse por la ley personal de los sujetos de la misma
(activo y|o pasivo) Se funda en los argumentos clásicos de la doctrina de
la personalidad del derecho. Las leyes de un país siguen a los nacionales del
mismo, rigiéndolos por su carácter de tales, sin atender al territorio del Es
—■
—
.
tado
en
que
En
ese
se
Algunos
tos.
(1)
encuentren.
sentido, la tesis personalista del derecho tiene alcances distin
autores la han considerado de
aplicación rigurosa
a
todo
tipo
Conf.
Vico, Curso de Derecho Internacional Priva-do, T. I., p, 370 y 371 N? 71
1959é Batiffol, Traite Elámentaíre de D. I. P. 3^ ed. N'
p. 610; Bourel Fierre, "Les conflits de lois en matiére d'obligation
extracontractuelles",
Paris 1961, N? 1, p. 7. Este fué el criterio que se siguió en la redacción del art. 43 del
4?
ed,
561,'
Buenos Aires
Tratado de Derecho Civil de -M-ontevideo de 1940 (V. infra N^"
(2) Al respecto se replantea, como en teoría general -de la
XIV)
calificación,
.
la proceden
improcedencia de la aplicación -de la lex fori. H. Mazeaud, "Conflits de lois et compétence internationale dans le -domaine de la responsabihté civile délictuelle et quasi-délictuelle". Rev. Crit. de D. Int., 1934, p. 379, -N" 3, se inclina categóricamente
por la
calificación lege fori al expresar: "Todo conflicto de calificaciones se resuelve
por la
aplicación de la lex fori. El juez -debe calificar de acuerdo a su propia ley. -Será pues,
aplicando los principios de nuestro derecho que los tribunales franceses -decidirán si la
responsabilidad comprometida es delictual o contractual"'. Conf. Arminjon, Précis de D.
I. P., 2^ ed. T. L N9 63, p. 144; Bon-tin, Principes, T. I, p. 228. Alfonsin por su parte
rechaza la calificación lege fori, inclinándose por la solución exegética e in
ordine, véase
Teoría del derecho privado internacional, Montevideo 1955, p. 390 y "Régimen
patrimo
nial del matrimonio", Rev. Fac. de Der. Montevideo, -Nos. 3 y 4, p. 376.
cia
o
22
—
de
obligaciones
recho de
extracontractuales
Estado
un
se
apUca
en
—
aplicación del principio
exclusivamente
a
de que el de
todos los nacionales de
ese
país y dentro de las diversas alternativas que ofrece la teoría de la persona
lidad del derecho (3), se han inclinado por la solución de la nacionalidad del
deudor
ra
el
(4)
caso
-En cambio otros, la han considerado
.
viable, exclusivamente
de que la lex loci delicti ofrezca inconvenientes insalvables
aplicación ( 5 )
en
pa
su
.
Crítica: surge inmediatamente la falta de sustento jurídico de esta teo
en cuanto a su
se desprende de las siguientes consideraciones : a)
ría,
como
fundamento
general,
todo el territorio del
porque es indudable que el poder etático se ejerce en
país, sin discriminar con relación a la nacionalidad de
pobladores y, b) en lo que se refiere a su aplicación particular, al tipo
jurídica que examinamos, en virtud de que, aún los más fer
vientes partidarios del sistema general de la personalidad del derecho la
aplican exclusivamente en materia de obligaciones extrapatrimoniales (6)
sus
de relación
.
V.
Sistema contractualista.
Se pretendió por ciertos autores, con
someter
obligaciones nacidas "ex contractu" (7)
las a las normas que rigen en materia de obligaciones convencionales.
El autor que mejor fundamentó esta tesis fué Laurent (8), quien ob
servando la imposibilidad de aplicar el sistema de la autonomía de la volun
tad, afirmó que en virtud de que este tipo de obligaciones responde a un
"cuasi-concurso de voluntades" se justifica la asimilación al régimen contrac
—•
relación exclusiva
a
—
las
tual.
Crítica.
(3)
-Es
—
criterio,
que tuvo otros sostenedores
decir, domicilio y|o nacionalidad del deudor
acumulativamente
(4)
Este
u
del
(9),
carece
acreedor,
o
de
de toambos
.
Cf.
Zitelmann, Internationales Privatrecht, II, 1912, p. 528; Franliestein, Inter1929, p, 360, 392-393, cits por Bourel op. cit, p. 17.'
(5) Poullet, Manuel de D, I, P,, 3* ed. N"? 315, p. 363 y N? 318, p. 364.
(6) V. Batiffol, Traite Elémentaire de D, I, P,, Paris 1949, N? 230, p, 252.
(7) Sin embargo, Weiss en su Traite théor. et prat. -de D, I, P,, T. IV 2* ed.
ps. 415-16, aplica este criterio también para las obligaciones resultantes de delitos y cuadelitos. En cambio en su Manual de Der. Int. Privado, trad. por Zeballos, Paris
1912,
T, II, p. 317, sostiene este criterio exclusivamente para las obligaciones
"ex-contractu",
mientras que a las restantes les aplica el sistema -de la lex loci delicti.
(8) Laurent, D, I. P., T. VIII, ps. 7 y ss.. Este autor de conformidad con pu
criterio del cuasi-concurso de voluntades, en su proyecto de Código Civil belga, insertó
esta disposición : "Los cuasicontratos son regidos por la ley personal de las partes si ellas
nationales Privatrecht, II,
tienen la misma nacionalidad y por la ley donde el cuasicontrato
necen
a
(9)
dos
naciones
se
forma si ellas perte
diferentes".
Dcspagnet, Précis de D. I. P.,
2?'
Cours elémentaire de D. I. P., 7? ed., Paris
de Derecho Romano Actual, T. VL Madrid
ed., París 1891, p. 511, N? 509; Surville,
1925, p. 373-374, N? 262; Savigny, Sistema
1879,
p,
288,
—
23
—
do fundamento valedero por cuanto es indiscutible la naturaleza distinta de
la obligación entracontractual con relación a la que resulta de actos conven
cionales (10). Por otra parte, como destaca Miaja de la Muela (11), "tro
pieza
un
con
grandes dificultades
querer c[ue
no
en
la
práctica
por la
ha sido declarado y que muchas
imposibilidad
veces no
de localizar
existe.
Debe aplicarse, según esta tesis, a la
ley fori.
al cual pertenece el tribunal
del
la
Estado
ley
obligación extracontractual,
el
resolver
de
litigio planteado.
encargado
en maetria de delitos
de autores del presti
Mereció la aceptación
se fundaron, para defender
Waechter
de
(13),
quienes
Savigny (12) y
gio
esta tesis, en especial, en la premisa de que las disposiciones referentes a ilí
citos tienen un carácter imperativo c|ue impide al juez aplicar una norma ex
tranjera. Obtuvo también el apoyo de algunos autores (14) con relación a
las obligaciones cuasicontractuales, pero, en general, en virtud de estrechos
VI
Sistema de la
—
.
—
—
—
criterios territorialistas
.
posición fué retomada por Llenrí Mazeaud (15)
principales: a) de carácter práctico, que resul
ta de que con la aplicación del sistema de lá lex fori se eludirían los inconve
nientes que se provocan al aplicar la lex loci delicti, cuando el lugar donde
se perpetró el delito es imposible de determinar con certidumbre o cuando el
mismo se ha cometido en diversos países (16) yb) de carácter jurídico, que
Hace tres décadas, esta
manejando dos argumentos
surge de considerar todo lo concerniente a la delictual y cuasidelictual de or
den público internacional, en virtud de la cual las normas nacionales regula
doras de este
tipo
aplicables (17).
de
obligaciones desplazarían
El sistema de la lex
Latino-América
(10)
V.
(18)
Peirano
y
es
a
las
extranjeras
normalmente
fori ha sido sostenido por importantes autores en
el que se sigue actualmente enlaU.R.S.S. (19).
Fazio J.,
Responsabilidad Extracontractual,
Montevideo
1954,
ps.
53-96.
(11) Miaja de la Muela, Der, Int. Privado, Madrid 1955, T. H, p. 239.
(12) Savigny, Cours de Droit Romain, 2^ ed., 1860, trad. Guenoux, N? 374, ps.
274-275; V. Alfonsin, Teoría del D. P. I., N? 98, llamada Ng 21.
(13) Waechter, Archiv. für civilistische Praxis, T. XXV, 1842, p. 392, cit, por
Bourel, op. cit. p. 20.
(14) Valery, Manuel de D. I. P., N? 671, p. 970.
(15) Mazeaud H. op. cit. p. 376 y ss.
(16) Mazeaud H. op. cit. v. p. 380, N? 5, llamada N? 1.
(17) Mazeaud H. cp. cit. p. 385, N° 12, hace acopio también, para el derecho fran
cés del art. 3, inc. 1? del Código Napoleón.
(18) Alcona, Curso de D. I. P,, T. II, 2?' ed. Buenos Aires 1927, p, 346; Bustamante, Der. Int. Privado, La Habana 1931, T. II, p. 314.
(19) Makarov, Précis de D. I. P., trad. Nolde y Pereverzeff, p. 306.
-^
24
—
—
Crítica: indudablemente, el argumento de carácter práctico que efectúa
Mazeaud para fundamentar su posición doctrinaria es de eficacia, por cuan
to la determinación del lugar donde el delito o cuasidelito se ha cometido
problema difícil de resolver. Pero el mis
para respaldar por sí solo esta posi
ción. Y ello, por cuanto las razones jurídicas que esgrime este autor, parten
de una falsa y exagerada concepción del orden público internacional (20)
Sólo podría prosperar esta interpretación, para el caso de una colisión fla
grante y grosera entre la norma extranjera y la nacional del tribunal com
petente (21).
Al respecto, la Doctrina contemporánea tiende a restringir la extensión
del orden público internacional, a fin de obtener soluciones armónicas en
Por
cuanto a la regulación de las relaciones jurídicas extranacíonales (22)
otra parte de admitirse este criterio, deberíamos concluir en que la aplica
esto
ción de la ley del tribunal se efectuaría, no como una solución normal
es, pretendiendo darle a la relación la norma más adecuada que la rija en
todo lugar
sino que dicho criterio jugaría a título excepcional (23)
constituye,
en
muchos casos,
un
tiene la solidez necesaria
mo no
como
.
.
—
—■
.
VII.
—
Sistema de la lex loci.
—■
Esta solución
la que ha merecido
en Francia que la
es
el mayor apoyo por parte de la Doctrina; especialmente
ha recogido en el art. 3 inc. 1*? del Código Civil (24).
Se han
ción
.
esgrimido argumentos
Los fundamentales
a)
1)
son
a
—
de diversa índole
nuestro entender
—
en
favor de esta
los
posi
siguientes :
de carácter jurídico, que ofrece distintas variantes;
así Goldschmidt
(25) se inclina por la lex loci (refiriéndose en
obligaciones delictuales y cuasidelictuales) por enten
der que las normas reguladoras de los actos ilícitos son de carácter penal
en un sentido lato y en consecuencia, deben aplicarse territorialmente
;
2) otros autores v.g. Batiffol (26), argumentan que la obligación
extracontractual es de carácter legal y tiene su razón de ser en un hecho,
que el legislador reglamenta imperativamente, transformándolo en jurídico
y "tratándose de una relación jurídica que no puede ser localizada ni por su
forma exclusiva
(20)
a
las
Níboyet, Traite de D, I. P. Frangais, Paris 1948, T. V, N' 1427, llamada
en esta competencia de la lex
fori, -jna confusión entre
es totalmente diferente, la ley de
I
policía,".
Bourel, op. cit. par. 3, p. 21.
Sin embargo, como hemos visto ut-.supra N? VL esta disposición
constituye
N'' 3, expresa al respecto: "Hay
el orden orden público y lo que
(21)
(24)
uno
de los argumentos de H.
Mazeaud para sostener la competencia ide la lex
forii,
del Derecho Internacional Privado, Buenos
(25) Goldschmidt. Sistema y Filosofía
Aires 1954, T. H, p. 545.
(26) Batiffol, Traté elémentaire -de D.
I.
P,, París 1949, N? 285,
p.
305.
—
25
—
ni por su objeto, debe serlo por su fuente, el hecho jurídico que le
ha dado nacimiento, esto es, el delito o el enriquecimiento sin causa. Y esos
sujeto
hechos
no
presentan
otro
punto de localización que el lugar dónde
se
han
producido". De modo que, siendo el hecho el fundamento jurídico de la re
lación, debe atenderse al lugar donde éste se produjo para localizar la obli
gación que de él resulta;
b) de carácter teleológico, fundado en consideraciones de orden so
cial. Se sostiene, por los autores que participan de esta argumentación (27),
que una razón de paz y de seguridad social indica que el orden jurídico de
un Estado debe regir todos los hechos que en él se producen y, en consecuen
cia, también aquellos de los c[ue resulta una relación de responsabilidad. En
materia de cuasicontratos se argumenta (28) que existe una razón de uti
lidad social resultante del hecho de que los cuasicontratos tienen por objeto
la conservación de los bienes, lo que indica que debe aplicarse a éstos, la lex loci.
c) de carácter práctico, se hace acopio también (29) a las ventajas
que desde este punto de vista ofrece el sistema, proporcionando un método
sencillo de ia regulación jurídica, por la vía de establecer como ley aplica
ble, la correspondiente al lugar de localización natural de la obligación ex
tracontractual
.
Por estos fundamentos y atendiendo
en el estado actual de nuestra
discutible,
extranacional debe
a que constituye
disciplina, que la
todo lugar por la
un
principio in
jurídica
relación
más adecuada,
aceptable.
jurídico más apropiado para regir las consecuencias de un
hecho, es aquél que corresponde al país donde el hecho se ha producido y nor
malmente ha provocado sus efectos. Cada Estado legisla y procede jurisprudencialmente de acuerdo a sus necesidades, de acuerdo a la conciencia so
cial de sus nacionales y de acuerdo a las exigencias de su commercium inter
este
creemos
que
El orden
no.
ser
regida
sistema
es
en
norma
el más
Y siendo estos factores los normalmente afectados por el hecho consti
un delito, cuasidelito o cuasicontrato, es
lógico concluir que son
tutivo de
las
las-
jurídicas de ese país, las más adecuadas
obligaciones que de él resulten.
normas
VIII.
—•
regir,
en
todo
lugar,
Sistema mixto de aplicación combinada de lex loci y lex fori.
Las dos últimas soluciones examinadas, han merecido, por parte de In
glaterra
T.
para
(27)
IL p.
(28)
(29)
y
—
Alemania, aplicaciones mixtas
o
combinadas.
Píllet, Traite de D. I. P., T. I, Nos. 21 y ss,, ps. 99
387, Fiore, Clunet, 1900, p. 718.
Viziog, La notion de quasi-contrat, N? 73, p. 306,
Batiffol, op. cit. N? 285, p, 332-334.
y
i
ss;
Bartin, PrincipcB,
26
—
En
Inglaterra, a partir de
(30), la cuestión relativa
sado
tos se resuleve sobre la
para acordar
1)
vez, los tribunales
nar
ante
ellos;
2)
hecho,
debe
si hubiese sido
ficación
en
ser
el
siglo
lo referente
a
pa
ilíci
:
es
necesario que el acto
lugar
"justificable"
de acuerdo
a
la lex loci delicti.
acción indemnizatoria
en Inglaterra
extranjero, cuando por las características de!
cometido en Inglaterra, hubiese merecido igual cali
en
una
el
(31).
de ambas soluciones
Alemania, la combinación
En
tiene
en
donde fué cometido y que a su
le otorguen al damnificado la facultad de accio
delito
ingleses
ilícito cometido
un
leyes
derecho de indemnización
un
Es decir que sólo podrá prosperar
por
premisas
de fines del
judicial
y
acto no
ese
famoso fallo
los conflictos de
base de dos
un
incriminado constituya
un
a
—
alcances, Al respecto el art.
otros
12 de la
Ley
{lex fori y lex loci)
de Introducción al Có
Civil Alemán, prescribe que : "No es posible en virtud de un acto ilícito
cometido en el extranjero hacer valer contra un alemán, derechos más am
plios que los establecidos por las leyes alemanas". Esta disposición no im
digo
plica
otra
cosa
que
una
protección
a
los nacionales alemanes contra la efi
cacia extraterritorial de la lex loci, o sea que la lex fori actuaría
límite a la amplitud o extensión de las normas correspondientes al
de el ilícito
IX.
se
cometió y
en
exclusiva
Soluciones recientes.
—
—
protección
como
país
un
don
de los nacionales alemanes.
Últimamente la Doctrina ha reacciona
do contra el criterio
predominante de aplicación indiscriminada y rígida de
la lex loci. El resultado del nuevo enfoque teórico ha sido un sistema elástico,
que tiene en cuenta, casuisticam.ente, las características de la relación jurí
dica c[ue se pretende regular para determinar la norma aplicable. Se ha apre
ciado que el sistema de la lex loci, aplicado en forma rigurosa e indiscrimi
nada (a pesar de su simplicidad y sus ventajas desde el punto de vista prác
tico), encierra un inconveniente de importancia: no suministra una norma,
que en forma adecuada, se adapte a las distintas circunstancias y condicio
nes que se dan en las múltiples variedades que ofrece la
obligación extracon
tractual
.
Este movimiento renovador por parte de la Doctrina en el tema que nos
ocupa, tiene caracteres distintos de acuerdo a que se trate de obligaciones
cuasicontractuales o de obligaciones delictuales. Lo examinaremos pues, se
paradamente
y
.
(30) iPhilipos V. Eyre (1870), Queen's Bénch, English Reports.
(31) A idéntico tipo de solución acumulativa llega Valery op. cit. Nos, 674
la ley japonesa del 15 de junio de 1898 en su art, 11 (Clunet 1901, p, d41).
y
ss,
—
X.
—
Nuevas teorías sobre las
27
—
obligaciones cuasicontractuales.
- —
So
bre este punto han sido fundamentalmente, los autores alemanes y suizos los
Y ello, en virtud de que
que han arribado a conclusiones más importantes.
sin
causa
es comprensivo de una
el
en sus
respectivos países
hipótesis (32),
enriquecimiento
Eso
una gran amplitud a esta noción.
de
noción
de
la
se
Suiza
Alemania
en
de
prescinde
sucede en razón
y
que
con diferencia de otros sistemas como
de
validez
como
causa
(33),
requisito
más
el francés (34) y el uruguayo (35), que traen aparejado un concepto
estrecho de este cuasicontrato.
Desechando la posibilidad de que una ley única pudiese regir adecuada
serie de
mente la relación
que le dan
jurídica
en
estudio,
estos autores
concluyeron
en
el sentido
la
de distinguir, para la determinación de la norma aplicable, de acuerdo a
causa
Al
sin
al
dado
han
respecto,
clase de hechos que
enriquecimiento
lugar
a Bourel
(36), podemos distinguir dos corrientes de opinión:
.
siguiendo
base
primera partidaria de una solución acumulativa, sobre la
en
dos
partes, una
de un desmembramiento o segmentación del cuasicontrato
de
causa
ausencia
legítima en
referente a las condiciones de existencia y a la
1)
la
(32) V.g, prestaciones que se reclaman por haber sido efectuadas en virtud de obli
gaciones declaradas nulas, arts, 812 y ss del B.G.B,
(33) Gamarra lorge. Estudios sobre obligaciones, Montevideo 1956, N' 2, p, 68,
destaca que sobre la base de la noción de causa se Ihan construido -dos grandes sistemas :
"el alemán, teniendo como base el negocio abstracto, que prescinde de la noción de causa
como requisito de validez.
La causa no es un elemento del negocio abstracto, lo que sig
nifica que, aún careciendo de ella, el negocio es válido. -Si la atribución patrimonial re
vela posteriormente falta de causa, no se da una acción de nulidad contra el negocio, que
mantiene su eficacia, produciendo sus efectos juríoicos normales. El medio de corregir
esta anomalía es, precisamente, el enriquecimiento sin causa. Ello quiere decir -que el en
riquecimiento sin causa en el derecho germánico extiende su á-mbito no sólo a la zona
extranegocial, sino también, a la propia esfera de los contratos. El sistema opuesto fiié
el que siguió el Código Francés y el nuestro, que hizo de la causa uno de los elementos
esenciales para la validez de los contratos, -Si un contrato carece de causa, el nego-cio re
sulta nulo y no ha podido producirse traslación eficaz de bienes de un patrimonio a otro.
Por ende la sentencia que pronuncia la nulidad del negocio tiene naturaleza declarativa,
limitándose a acertar la posición del bien, que no ha abandonado el patrimonio del sotvens.
La consecuencia de esta concepción
del
zona
(34)
droit civil
ment
sans
(35)
es
la radicación
del enriquecimiento sin
en
la
et Teisseire, Essai d'une théorie de l'enriohissement sans cause en
franjáis, Revue trimestrelle de droit civil 1904, p, 756; Rouast, L'enriohisse
cause et la jurisprudence civile, Rev. trimestrelle de droit civil, 1922, N' 13,
V. Ripert
V.
Gaanarra,
op.
cit.
p,
67 y
ss.
y Peirano
Fazio J,,
Curso de obligaciones,
y ss, esp, p, 515.
ed. Centro de Estudiantes de Derecho, Montevideo, 1957, T, II, p, 501
(36)
causa
negocio jurídico".
Bourel,
op,
cit.,
p.
32.
;
—
el
enriquecimiento
y la otra, relativa
28
a
—
las características del
ejercicio
de la
acción de restitución.
Dentro de esta corriente de opinión {37), se destacan Von Mayr en
Alemania y Niederer y Schonenberger en Suiza.
Los dos primeros (38), efectuando el desmembramiento apuntado, sos
tienen que la ley local debe resolver todo lo concerniente a la extensión y
obligaciones, mientras que la lex caitsae, esto es,
jurídica que sirve de fundamento a la prestación,
ley que rige
es la que debe determinar la existencia del enriquecimiento sin causa.
En cambio, Schonenberger (39) efectúa una triple segmentación, dis
tinguiendo :
modalidades de
este
la
la relación
lo relativo
a)
tipo
a
de
la determinación de la existencia del
enriquecimiento,
que debe ser regulada si se trata de créditos por la ley correspondiente a di
cho crédito y si se trata de derechos reales por la lex rei sitae;
b) lo referente a determinar si ese enriquecimiento se ha efectuado
sin causa, que lo somete en principio a la lex causae, a afirmar que debe re
girse para el caso de un contrato de venta o de donación por la ley pertinente
para determinar la validez de dicho vínculo y para el caso de un pago inde
bido por la ley que debería regir la deuda pretendida, y
c) lo relativo a la extensión, contenido y condiciones de ejercicio de
la acción de restitución, que se rige por la
generador del cuasicontrato.
ley del lugar
donde
produjo
se
el
hecho
La
2)
segunda,
tiene
su
fundamento teórico
en
la variedad de circuns
tancias que ofrece la acción proveniente del enriquecimiento injusto y se
pretende, en el ámbito del derecho privado internacional, obtener soluciones
que se adapten a esas distintas situaciones, rechazando,
do tipo de criterios únicos. Zweigert (40), observa que
parado
la
acción,
a
que da
ofrece tres aspectos distintos
lugar
:
1)
la
un
obligación
en
en
consecuencia,
to
el Derecho Com
extracontractual
aspecto de carácter real,
en
en
estudio,
la reivin-
(37) También han sostenido soluciones acumulativas, Neumeyer, Internationales Pri
vatrecht, 1923, par. 32 -cit. por Bourel, op. cit. p. 33; Píllet, Traite pratique, T. II,
N? 547 bis; Armdnjon, Précis de D. I. P., 4^ ed. N? 119, p.
322|323; Níboyet Traite t'
V, N? 1444, p. 193 y N? 1445 p. 194|195.
(38) Von Mayr, Der Bereicherungsanspruch des deutschen bürgerlichen Reohts, 1903
p. 105 y Niederer, Einfürung in die allgemeinen Lehren -des I. P. R. 2^ ed. 1956, p. 187
cits. por Bourel op, -cit. p. 32 y 33.
i
(39) Schonemberger, en Oser-Schonenberger: Komimentar zum Scheizerischen Zivilgesetzbu-ch, V. Oibligationenredht, 1921, Internationales Privatrecht, Nos, 148, 149, 150
LXLXLXLXL cit
p.
Bourel,
op.
cit. p. 33.
(40) Zweigert, Bereioher.ungsansprQche in internationales Privatrecht,
Juristen-Zeitung, 1947, col. 247 y ss., cit| p. Bourel op. cit. p. 34.
Süd-deustíhe
en
i
—
29
—
provocada por la anulación o caducidad de un contrato en
(41) ; 2) un aspecto delictual, que resulta de que en el
Derecho Inglés, las operaciones de conmixtión, adjunción y especificación son
consideradas como delitos, mientras que en el Derecho Alemán, siguen el ré
gimen del enriquecimiento sin causa (42); y 3) un aspecto cuasicontractual,
que resulta en el Derecho Inglés cuando por una causa ajena a su voluntad el
dícación de bienes
el Derecho Alemán
deudor
no
ha
ejecutado
tra dentro de las
su
obligación
disposiciones
y que
relativas
a
en
el Derecho
los contratos
Alemán,
(43)
se encuen
.
De esta manera, aprecia este autor, atendiendo a las distintas califica
ciones que puede merecer la misma relación jurídica en distintos Estados y
teniendo en cuenta dos situaciones diferentes, propone el siguiente criterio de
solución
:
si el enriquecimiento proviene de una operación aislada, esto es,
haya ninguna vinculación entre el que se empobrece y el que se en
riquece, debe regirse la obligación por la ley del lugar de donde se ha produ
cido la adquisición; y
b) si el enriquecimiento tiene por fundamento una obligación preexis
tente hay que aplicarle la ley correspondiente a dicha obligación, esto es, la
lex causae (44)
a)
sin que
.
XI.
Soluciones en materia de obligaciones delictuales.
El mismo
fenómeno de descrédito que se está produciendo con relación al principio de
la lex loci en materia de obligaciones causicontractuales, tiene lugar con re
—
—
r-
lación
las
a
alcances
resultantes de delitos y cuasidelitos, aunque
obligaciones
con
otros
.
Podemos
distinguir
dos tendencias distintas
en
la materia
:
a) pretende simplemente atenuar los efectos y la aplicación rigurosa
ley local, mediante la armonización de este criterio clásico con el siste
de la determinación del lugar de comisión del ilícito En ese sentido Rabel,
de la
ma
.
considera que
glas propias,
gran número de delitos deben localizarse de acuerdo a
p.ej. los que se cometan por intermedio de la prensa, de la
un
(41) Tener en cuenta las especiales características —en
Alemán, v. llam. N? 33.
(42) Art. 951 B. 'G. B.
(43) Art. 328 B. G. B.
(44) En forma similar a Zweigert, se expide Balaster,
cherung in internationalen Privatrecht, Zurich, 1955, p. 60 y
al
examen
que de esta teoría ha
especialmente,
con
relación
a
hecho Bourel
en su
esta
Die
ss.
materiar- del derecho
ungerechfertigte BereiAl respecto
excelente monografía,
los autores de lengua germana.
re
ra-
remitimos
que hemos
I
seguido,
—
so
dio, del fraude, de la concurrencia desleal, etc. (45) Es de gran interés,
dentro de esta corriente doctrinaria, la posición de Binder quien entiende que
debe localizarse exclusivamente sobre la base de un criterio ma
terial del principio de la lex loci delicti commisi, sino que hay que tener en
cuenta el medio social a que el mismo se encuentra "enraizado" (46) ; y
el ilícito
no
régi
b) considera que ciertos delitos están sometidos en cuanto a
normas com
las
de
atracción
"sui
fuero
de
a
un
generis" por parte
legal
observa por es
petentes que rigen la relación jurídica subyacente (47) Se
tos autores (48) que muy a menudo, el ilícito aparece estrechamente vincu
lado a un conglomerado de relaciones de carácter familiar, real, contractual,
etc. y que en virtud de eso, deben regirse los mismos, por las normas com
petentes para regular los institutos a que están vinculados.
su
men
.
El precursor de esta
posición
es
Brocher
quien afirmaba
a
fines del si
de un es
glo pasado que "cada vez que el delito está sometido a la atracción
tatuto especial, los hechos deben entrar, como accesorios, dentro de la com
del estatuto de que forman parte por los efectos que deben producir
petencia
sujeto al cual se refieren" (49)
último, Morris, en una solución casuística, propone aplicar al ré
gimen de las obligaciones delictuales y cuasidelictuales, la solución inglesa
Esto es, aplicarle "mutatis-mutandi" al régi
en materia de contratos (50)
men de los delitos y cuasidelitos, la teoría de la proper law of the contract
(51) De esta manera se preconiza la búsqueda para cada ilícito de la norma
que mejor se adapte a las circunstancias variadas que pueden darse en los
hechos delictuosos, sin ceñirse, como la posición clásica, a una aplicación ri
gurosa del principio de la lex loci delicti commisi (52)
o
por el
Por
.
.
,
.
.
XII
(45)
(46)
—
.
Nuestra
opinión.
—
Examinadas
en
sus
rasgos fundamentales
Rabel, The Conflict of laws, T. II, p, 301 y ss,
Binder, Zur auflockerun des Deliksstatuts, Rabelz, 1955,
p,
480
y
ss,
cit,
p.
Bourel p, 40.
(47)
N"? X,
en
Nótese la similitud de esta solución
con
la
preconizada
por
Zweigert,
v.
ut- supra
materia de cuasicontratos.
(48) Neuhaus, Rabelsz, XVI, 1951, p. 651 y Sdmitser, Handbuch des IPR 2* ed,
1944, T. II, p. 598, cits. p. Bourel, p, 41.
(49) Brocher, Cours de D. I. P suivant les principes consacrés par le droit positif frangais, T. II, 1883, N"? 182, p, 144.
(50) Morris J. H. C, The proper law of a tort, Harvard law Review, abril 1951,
64, p. 881 y ss,
(51) iPrecisamente denominó a su sistema: "the proper law of tort".
(52) Al respecto, da el siguiente ejemplo, op, cit. p. 885, que fué -tomado por Binder
para justificar su teoría, un colegio mixto estadounidense organiza una colonia de vaca
ciones en la región del iQuebec, en Canadá. Esta región está com-pletamente aislada, no
existiendo otros seres humanos en un área de cincuenta millas. Durante la estadía una
vol.
—
al
ias distintas soluciones que la doctrina está elaborando últimamente en ma
teria de obligaciones extracontractuales, se observa cjue, en la mayoría de
los sistemas que
preconizan hay
se
del
equivocado enfoque
un
problema,
un
falso punto de partida. .Eso lleva, lógicamente, a conclusiones erróneas.
Así algunos autores, v.g. -Schonenmberger, Von Mayr, Niederer (53),
incurren
en
el
error
de examinar
cuestiones constitutivas de la catego
que están dentro del proble
como
ría, obligación extracontractual, circunstancias
previo
ma
se
—
de acuerdo
y
a
en
consecuencia distinto
las soluciones
propias
—
de calificación que debe resolver
de esta materia.
primera operación a realizar por el jurista es la de calificar la rela
en su caso
el tipo de obligación
jurídica y precisar concretamente
extracontractual de que se trata. Luego sí, deberá determinar la ley que de
be regirla y la jurisdicción competente.
Ambas operaciones están regidas por principios distintos y propios. La
calificación debe efectuarse de acuerdo al sistema que se adopte en la matería (54) y en forma previa y no concomitantemente con la operación ten
diente a determinar la ley aphcable y la jurisdicción competente para cada
categoría. La razón es de orden lógico, para poder aplicarle normas espe
cíficas y procedimientos propios, a esta última operación, es necesario haber
precisado anteriormente la categoría objeto de la misma, esto es, haber cali
ficado la relación jurídica de la referencia.
En cuanto a las teorías que pretenden regir este tipo de obligaciones por
las normas correspondientes a la relación jurídica subyacente o a los insti
tutos a que están vinculados por conexión o accesoriedad,
v.g. Brocher, Neu
haus, Schnitzer, parcialmente Zweigert, creemos que esa conexión o acce
soriedad no puede constituir razón suficiente para determinar el
régimen nor
mativo de la obligación. Constatado que constituye una categoría, de ello
resulta su naturaleza propia y es necesario procurarle la norma
que sea más
adecuada a sus características específicas y no someterla a otras
disposicio
La
ción
nes
se
—
—
refieren
institutos que tienen distinta estructura sustantiva.
donde podrían encontrar
obligaciones contractuales
observamos (55) que la accesoriedad es reargumentos más eficaces
que
Si
se
en
materia de
—
—-
alumna
es
incidentes
seducida por
se
producen
uno
por
de
sus
compañeros
y
otra
mordida por
un
perro.
Estos dos
la sola
negligencia de los encargados de la colonia. Por otra,
misma, organizadores y alumnos están domiciliados en los
parte, todos los miembros de la
Estados Unidos y en el mismo Estado, Afirma Morris que mediando tales
circunstancias,
sería absurdo someter la acción de responsabilidad a la ley canadiense del
lugar de co
misión de los hechos, cuando en realidad, todos los elementos esenciales -del
litigio están
insertados en el orden jurídico estadounidense,
(53)
(54)
(55)
V.
ut-supra N"? X.
ut-supra N? III, llam. N' 2.
V. González Lapeyre E., Los contratos accesorios
V.
en
el D,
P
I., Rev. Fac,
32
—
chazada
la
en
competente,
actualidad,
con
como
—
circunstancia determinante de la
mayor razón debemos descartarla
este
en
tipo
legislación
obliga
de
ciones.
Por último, en cuanto a las teorías casuísticas, v.g. Morris,
aquí los mismos inconvenientes que en materia de obligaciones
se
reiteran
contractua
les ofrece la tesis de las soluciones analíticas libre. Al respecto, Jitta, ade
una objeción a su propia teoría, expresó : "Esta solución está lejos
lantando
de
ser
plenamente
de
en
certidumbre"
mación
es
satisfactoria
:
lo que el derecho gana
elasticidad lo
en
pier
(56) Consideramos que "mutatis mUtandi" esta afir
al sistema de la "proper law of tort"
.
aplicable
.
A nuestro entender el
de la
local
materia de
ley
obligacio
principio
cuasicontractuales, delictuales y cuasidelictuales mantiene totalmente su
en algunos casos
de localización
imperio. Ofrece, es cierto, dificultades
(57) y al respecto, consideramos con Binder, que no debe atenderse, en for
ma exclusiva, a criterios materiales y que es necesario tener en cuenta con
sideraciones de carácter social. De esta manera este criterio adquiere la su
en
nes
—
—
ficiente elasticidad de que carecería de ser aplicado en forma estrictamente
a su natural certidumbre lo convierte en el sistema
material, lo que aunado
más adecuado.
B)
SOLUCIONES POSITIVAS
Nuestro derecho internacional positivo, en esta materia, está consti
tuido por los Tratados de Derecho Civil de Montevideo de 1889
y 1940 y
por el régimen estatuido en el apéndice del Código Civil.
XIII.
art.
—
Tratado de Derecho Civil de 1889
38: "Las
(58).
—
Establece
en
su
se rigen
obligaciones que
por la ley del
lugar donde se produjo el hecho lícito o ilícito de que proceden" Se admite.
pues, el criterio de la lex loci, sin hacerse referencia a las obligaciones pura
mente legales (59)
De las actas del 1er. Congreso Sud- Americano de
Montevideo, no surnacen
sin convención
.
.
de Derecho, Montevideo, año
(56)
T.
I.,
p.
XII, Nos. 3-4, p. 911, N^" III.
Jitta, "La substance des obligations dans le D. I. P., La Haya 1906-1907
19; Alfonsin, Régimen Internacional de los contratos, N? 73, p. 198.
(57) Este punto, con sus dificultades apuntadas especialmente por Venturini, "Note
sulla disciplina di diritto internazionale privato delle obligazioni da illecito" en Scritti de
Diritto Internazionale in onore di Tomaso Perassi, p, 367 y por Bourel
op. cit. p. 57
será objeto de
(58)
(59)
Rige
tm
futuro
entre
trabajo.
Bolivia, Colombia,
V. ut-supra N? I.
t
Perú y
Uruguay.
—
33
—
de juicio sobre el fundamento teórico de esta disposición.
puede apreciar a través de ellas (60) que originariamente el art. 38
estaba redactado de la siguiente manera: "Las obligaciones que nacen sin con
vención deben cumplirse en el lugar donde se produjo el hecho lícito o ilícito
de que proceden". De esa redacción primitiva, que fué modificada poste
riormente, puede deducirse que, erróneamente, el proyecto presentado por la
comisión presidida por el delegado argentino Dr. Manuel Quintana intentó,
sobre la base de una pretensa analogía entre las obligaciones contractuales y
las extracontractuales, regir a estas últimas por la ley del cumplimiento, aun
que estableciendo, por las vías de una presunción absoluta, que las obliga
ciones nacidas sin convención debían "cumplirse en el lugar donde se pro
dujo el hecho lícito o ilícito de que proceden".
Indudablemente, fué más acertado el criterio que privó en definitiva.
gen elementos
Sólo
se
Al respecto, consideramos que fué la notoria influencia de Gonzalo Ramírez
de 1889 por el camino recto. Coadyuvando
esta afirmación, observamos que en el art. 14 de su Proyecto de Código In
ternacional (61) plasmó prácticamente la misma norma
perfeccionada
la que llevó
a
los
congresistas
—
terminológicamente luego
XIV.
—
—
del art. 38 del Tratado.
Tratado de Derecho Civil de 1940
(62)
—
.
El art. 43 esta
obligaciones que nacen sin convención, se rigen por la ley del
lugar en donde se produjo el hecho lícito o ilícito de que proceden y, en su
caso, por la ley que regula las relaciones jurídicas a que responden".
Se sigue pues el mismo criterio del 1er. Congreso Sud- Americano, con
la particularidad de establecer el régimen correspondiente a las obligaciones
puramente legales, que se someten a "la ley que regula la relación jurídica
a que responden".
Al respecto, interesa destacar que el delegado uruguayo Dr. Várela so
licitó que se dejase constancia en actas de la posición sostenida por el dele
gado argentino Dr. Vico, quien expresó: "La Delegación Argentina entien
de que las obligaciones que no nacen de hechos lícitos o ilícitos, nacen de
otro orden de relaciones jurídicas impuestas por la ley. Así, por ejemplo: es
la ley la que da origen a la obligación de prestarse alimentos entre parientes
y a la obligación de condominio forzoso de los muros divisorios. La prime
ra de dichas obligaciones
legales, o sea la relación jurídica entre los parienblece
:
"Las
(60) Actas y Trata-dos celebrados
tevideo 1889, Acta N' 29, p. 693.
por el
Congreso Internacional de Montevideo, Mon
(61) Ramírez Gonzalo, Proyecto de Código de Derecho Internacional Privado
i
comentario, Buenos Aires 1888, p. 28..
(62) -Rige entre Argentina, Paraguay y Uruguay.
3
—
y
su
—
tes llamados
dar y
34
recibir alimentos,
—
de carácter
la
segunda,
jurídica
parientes
tos, es de carácter personal; la segunda, o sea
tre los propietarios colindantes, es de orden real. Contemplando la diversa
naturaleza de ambas obligaciones, se propuso y se adoptó en la primera eta
pa de los trabajos del Congreso (en 1939) la fórmula final del artículo "y
en su caso,
por la ley que regula las relaciones jurídicas a que responden" (63).
o sea
a
a
la relación
entre los
es
personal;
dar y a recibir alimen
la relación de comunidad en
llamados
a
El art. 2399 establece:
Apéndice del Código Civil (64).
se
en
cuanto
su
a
existencia, naturaleza, validez y
jurídicos
rigen
efectos, por la ley del lugar de su cumplimiento, de conformidad, por otra
parte, con las reglas de interpretación contenidas en los artículos 34 a 38
XV.
—
—
"Los actos
inclusive del Tratado de Derecho Civil de 1889". En virtud de esta
norma
y de su remisión al artículo 38 del Tratado de Derecho Civil de 1899 se llega
a la misma solución
a que se
para nuestro derecho internacional nacional
—
—
arribó por el 1er. Congreso Sud- Americano de Montevideo,
obligaciones extracontractuales (65).
en
materia de
(63) Cit. p. Bustamante i Rivero, El Tratado de Derecho Civil Internacional de
1940, .Montevideo 1942, p. 123.
(64) -Sancionado por la ley N? 10.084 de 3. |XII|1941..
(65)
V. ut-supra N? XIII.
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