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Crisis económica
La crisis dispara las renuncias a herencias
Cuando heredar es una maldición
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Desde el inicio de la crisis se han duplicado las renuncias a herencias
Han aumentado un 110% desde 2007, y sólo en 2012, un 23%
Existe una figura legal que evita tener que asumir las deudas del
fallecido
Guía práctica: ¿Qué tengo que hacer si heredo?
Elena Mengual | Madrid
Actualizado domingo 26/05/2013
Hay herencias que cambian destinos por inesperadas. Otras que sirven para
tapar agujeros. Y algunas que pueden hundir a un hogar entero. Como tantas
cosas que han cambiado con la crisis, también lo ha hecho el concepto de
herencia. Si hasta ahora heredar era casi siempre una buena noticia, sinónimo
de un aumento del patrimonio, cada vez son más las personas que
renuncian al legado por temor a que éste esconda números rojos.
Así, desde el inicio de la crisis se han duplicado los procesos de renuncia
de herencias. En concreto, según datos del Consejo General del Notariado,
han aumentado un 110% desde 2007, y sólo en 2012 han crecido un 23%.
"El aumento de las renuncias se deriva de la crisis, que influye en la medida en
que puede haber herencias incluso gravosas, en el caso de que las deudas
superen el valor de los bienes que se reciben", explica Joan Carles Ollé,
vicepresidente del Consejo General del Notariado.
Los impuestos, otra causa de renuncia
También la presión fiscal influye en las renuncias: casos en los que el
heredero atraviesa una situación personal complicada que le dificulta poder
abonar los impuestos que conlleva heredar (si se trata de bienes
inmuebles). "También puede suceder que el heredero tenga deudas
personales y renuncie para evitar que los acreedores puedan quedarse con
los bienes de la herencia", añade.
La renuncia a la herencia solamente se puede realizar una vez fallecido el
testador, y ha de formalizarse en escritura pública. En los últimos cinco años,
las regiones españolas que han registrado un mayor aumento de las renuncias
han sido La Rioja, Murcia y Baleares.
En casos en los que existe constancia de que el fallecido se encontraba en
situación de insolvencia y que las deudas superan el valor de lo heredado, la
renuncia es la mejor opción. De lo contrario, existe el peligro de que el
heredero deba responder a las deudas incluso con sus propios bienes
personales.
Beneficio de inventario
Pero, ¿y cuándo no se sabe exactamente en qué situación económica se
encontraba el fallecido? Para estas situaciones, existe en derecho la figura de
la aceptación "a beneficio de inventario". Esto significa que el heredero se
acoge a aceptar la herencia a condición de que el activo sea superior al pasivo,
"de forma que no se hará cargo de las deudas de la herencia más que
hasta donde cubran los bienes de la misma", explica Jesús Salgado, autor
de Hasta que la herencia nos separe (La Esfera).
De esta forma, la responsabilidad de las deudas "se limita a los bienes de la
herencia, en ningún caso responderemos con los nuestros", aclara Ollé. "Se
hace inventario, se liquidan las deudas, y el sobrante es para el heredero. En el
peor de los casos, se liquidarían las deudas de los acreedores".
¿Qué sucede cuando se renuncia?
Existen multitud de supuestos en el caso de rechazar una herencia en función
de si existen uno o varios herederos y de si la renuncia es llevada a cabo sólo
por alguno o por todos ellos. Si uno de los herederos renuncia a su parte de la
herencia, excepto que el causante hubiera establecido una cláusula de
sustitución en su testamento para tal situación, ésta se repartirá entre los que
sí la han aceptado, explica el Consejo General del Notariado.
La complejidad surge cuando los herederos situados en la primera línea de
sucesión renuncian. En ese caso, puesto que la herencia no desaparece,
"concurrirían las sucesivas líneas de herederos establecidos por la ley para la
sucesión sin testamento. Es decir, hijos de los herederos, nietos o ulteriores
descendentes, ascendientes, si los hubiera, hermanos, sobrinos o primos del
fallecido".
Si todos estos posibles herederos renunciaran a la herencia, esta
correspondería al Estado, según el régimen del Código Civil, o a la
correspondiente Comunidad Autónoma o Diputación Foral, según los
regímenes civiles especiales. En todos estos casos, la ley dispone que las
Administraciones reciben la herencia "a beneficio de inventario", por lo que sólo
responderán de las deudas y demás cargas de la herencia hasta donde
alcanzan los bienes incluidos en ella.
Impuesto de Sucesiones
El abono del Impuesto de Sucesiones podría ser otro de los motivos del
aumento de las renuncias. Cuando se hereda, hay que abonar a Hacienda
entre el 7,5 y el 34% del valor neto de los bienes y derechos recibidos. No
obstante, por tratarse de un impuesto transferido a las comunidades
autónomas, varía en función de la región donde se herede.
Así, algunos gobiernos regionales han eliminado prácticamente el impuesto. Es
el caso de Madrid, donde se aplican bonificaciones del 99% del tributo de
sucesiones y donaciones si se practican en el núcleo familiar. En Castilla-La
Mancha, Galicia, Valencia, Baleares y La Rioja las bonificaciones superan el
90%
El grado de parentesco también influye en la carga impositiva: a mayor grado
de parentesco, menor tributación. Así, si se hereda de un primo, habrá que
pagar más impuestos que si los bienes proceden, por ejemplo, de un hermano.
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