NüM. 74. EL DUENDE DEM>S CAPEES DEL MIÉRCOLES 13 DE

Anuncio
NüM. 74.
•^-
•
I
'
— — -
PAG. 329
Til T - i
'r
EL DUENDE
-rrMÉ-Mi
I
ii. i . ' .
DEM>S
i
ii
•
i
i
'
—
CAPEES
DEL MIÉRCOLES 13 DE OCTUBRE DE 1813
wwwüwwwwmiMiiiiiiw wmmmmmtauimnmmmmmmmmmi^mmmmamimmmm •
Carta del Brvjo
Respinguitos.
Sr. Duende mi amo : A m! regreso del viage que liice á diferentes
pueblos cpmpreudidos en la orden que vd. me d i o , hice parada ea
^sta villa de C
, donde quise observar primero ciertos conciliábulos de que me dieron noticia luego que llegué , y entre varias cosai
que contaré á vd. á nuestra vista , no debo retardar la que mas llamó mi atención. Hállase aquí una desmesurada é inflada figura , de
íucha correa, tripa eliógabala y cerviguillo de buey ; es sugeto de
misa y olla, Presentado , Dejinidor,
y para decirlo de una vez,
fraile de atraviesa.
¿Qué hace aqui este reverendísimo? pregunté á una vieja que había en roi posada. Señor, me respondió; ese es un Padre muy bendito , que le tiene mucha ley al lugar desde que en él estuvo de predicador quaresmal que ya hace años ; se grangcó mucho la voluntad
de todas las mas principales hidalgas, pues á todas las visitaba coa
mucha dulzura y cariño, y aunque es verdad que algunas luvierott
bastantes disgustos con sus maridos porque llegaron i recelarse de
e l , se desengañaron bien p r o n t o , porque el sacristán les dlxo que
Ora pecado mortal pensar lo mas leve del Padre Piedicador. En prueba de su virtud los llevó con mucho misterio una noche á la Iglesia
para que lo observasen y lo hallaron en la capilla de la Virgen, hincado de rodillas encima de una tarima y con los bra/os levantados
^h ademan de estar en éxtasis ; y aunque lo llamaron por su nombre
^° respondía. Pero no fué esto Ío que mas les llenó de admiración,:
^">o el grande portento que eu seguida sucedió, pues vieron que des
repente empezó á salir del camarin de la Virgen una muy brillante
Juz que iluminó toda la Iglesia, la qual dnró mas de cinco minutos; y
luego que se apagó y quedi todo en tinieblas, se oyó uu grande
estruendo , y entre él una voz que dÍJ(o; Idos ya; a cuyo precepto
*os sacó el sacristán de la Iglesia, y desde aquel dia todos tuvieron
* "adre Predicador por un santo.
im
• '•
, . Al-d^eí^ (^taJA. vie>x.auíró irn joveB-díu.JaeVU p«>»e»ci», el c^»»
saludáisdome eortesmente me dixo : apostaría yo qual([uiera cosa á
que mi m^tlrte eitá ¿Qníándota, vd. el án!.co ímlagro .que l a sucedido
en lá villa. Si que se lo cuento , respondió ella (que según llegué -á '
entender tenía por nombre Bárbara Puerro) porc^ue es muy b o sito y verdadero, ademas qnc- ha venido de molde, porqne este ca*;
ballero me preguntó quién era y á qué ha venido á la villa el P .
F r . íRudesindo. ¿ A qué ha. J e haber venido , repuso el j«^ve» • á
pasear los hábitos y á holgar un poco ea este pueblo que tan engañado tiene con sus hipocresías. Calla Ciríaco, replico la tía Bárbara; no empiezes coirtus cosas.... Senormio; me pudro con este muchacho ; nada cree de quanto le dicen de esebendito fraile.—Mas me p u dro y o , repuso el hijo, qnando advierto que todos los del pueblo se
íian dexado engaiSar con un milagrito fingido. Si señor; fingido y muy
fingido ; y sino qtie se lo pregunten al sacristán y al' monago. ¿'Pues!
cómo faé^ el caso, le pregunté yo entonces, y cómo es quo se ha descubierto ?
'
•
•
'
'A eso satis'faré yo con mucho gusto , dixo Ciríaco. Ya ha'brá vd'.'
oído á mi madre el prodigio de virtud del P. Fr. lludfsíndo ; luego'
que'se extendió por la villa, nath yo aquel día que muchos devotos y
devotas le; hacían varias limosnas y regalos , y loj mas de ellos poi"
iriáno'del sacristán; y Irúbo gentes tau preoc'upad'as;, que se intere-,
saro'n con él para que les proporcionase un peñaio de su iiábíto para,
reliquias, de lo que se aproveclió muy lindamente el taimado del sacristán , pu«s de una saya de su rnuger sacó algunas tiras , y con mucho misterio repartía pequeños pedacitos , y uno le daba dos duros,
otra quatro , y según eran las facultades de cada urio,. asi exigía,
las l'ismosnas. No pudo ser esto tan secreto que no lo llegase á tras,-,
lucir Fr. Eiídesindo , y viniéndole iiVi día temprano á la- Iglesia , r e conviflo fuertemente al sacristán , guien por no partir con'el ftaílCf
el dinero que por las reliquias 'fingidas había sacado, ló negó todo abiertamente drciendole que mentía qualquíera que tal calum^^
n i a l e hubiese levantado. El fraile que ya estaba asegurado del hecho y
áel buen peculio que había juntado á costa de su santidad, se íe calentó la chola en tales términos, que sacando l'lério de furia un puñal
é¿ Albacete déla manga , amenazaba al sacristán con ¿I. Vi!éndo*e este, en tal'apuro, cogió un cirial quo por casualidad' tenía alai
ínano, é yaiba á descargar sobre la mollera de su tl'ovcrenci.T, quan-»
tío entré yo en la s-acristia llevado do las voces y estruendo, ¿lis posiiSféi, éeilbres'j'lfestKxe-, q^é e-A este'Sitio hayan vds. rotouna amistadi
ían'estréi^hu-catn'ola que tertiírn?'-¿Pues sabe vd. lo que ha hecho esft
líríbotiíuelo? resjyaadíü Fr. Rudesilido; se lia'ítenádo de pesos duros.
231
r#p(?rti^Tído pedazos áff estaáieííá, 7 (Vtctendo qoc'son: reliqtiíds de mí>
IwüSto ; y aíioiia que ie pido á. lo ir!.«ios la mliad + se. m.e niega abieii-»
taítisute y can el mayoir dasfaro; pero yo le aseguio';al gran bribort»
(fue le ha de pesar, pues yo haré (¡ue le quiten la sacristía; y si vx0t
aprÍPtat» un poco mas, diré que es un herege; y Dios lo libre de quo
yo empieze á extender la voz, pues entóínces ya puede irse preparando yana el quemadepoi •!• , '--'i 'UJi J
.
Cepos quedos, P. í"r. Rildesindo, replicó el sacristán ; vd. no se»
Beeta conmigo, porque de lo cotiftraria pmbllcaré el mitagrito'de la luz
¡f del éxtasis.
.
r
Cómo del milagro, repliciné yo entonces; ¿pues qué no fué ser^
dadero?
I-.Í-ÍJ j
Tan verdadero, respondió el sacristán, como las brujas ^«; lar
Inquisición. El P . Fr. Rudesindo se valió de mí para cobrar fairo»
di8' santo j para que nadie descomüaise de él en el pueblo , y para qua
mencdeüsenUis limosnas y regalos: pi!OBi«tiomedo5CÍeB.tos rea les popí
(jue consintiese el qvie se quedase, una noche en la iglesia * dispos*
que yo,0011 mana me truxcse.a \o& sugeíos mas distinguidos d^ la vi*
lia con el fin de que lo vie^eu elevado asíe la imagen ele Nuestra Se«*
ñapa , y quo el mócaigo ttiviesa prevenidas en el cau^arin des hachas
bien taipadas con uisa graiji pantalia.de hojit de taÉsívque a'l efeclrf
mandó haeér, Ims ((uales habla de descoibrir poíjulto- á> poco para q^ü*
fuese iluiaiisáudoBc insensibleiwentela capilla. Asi se WzíO, >y-áirnedidW
de su deseo , y ahí está el monaguillo que-«ornedexaíáíiíentir, a l
<lQal se l é d k r o n seis reales y un par de zapatos. Este fué el rnik-igro
qaí taiito crédito le dio al reverendo codicioso, que sin acordurs®'
ahorai de' qtie me debe el buen crédito y opinión con que tantos peso*
^a iiealio , no quiere dexarme ahora medrar, y es t^n ingi'ato que hat»
intentado ,ma¡tarme con este ias.t»iHnenio ¡que £ÉUa ConseTTa-éh laí
I»a,Qo>
>
.,
;
..
'
•
'
!
•
•
;
:••'••-•
''•:Á
•;iií.'<-
•
r>
- Si atónito quedé yo con la, relaGÍon diel sacristán , mas- c'onfusti*
^ qaedo el ñaite al ver descwbierta alelante de mí kii malvada in-'
*eíi:cion:.y fini^da-^irtiid. Arrojó éntÓBces el pnííal al suéfoJ','y He-í
gindose al sacrisiam le dixo : haz lo qnc qniems , Hipólito : 'tú ereá
« eutjiMtlo y y» soy la carne^ co-r'ta por dónde quieras. A ral I»
ft«« 8KIS irielia picaidops qiue antcs'no.nre hayas avisado-dé'les t o ; p e i
K» uaat-tz qiae:yx lo has hecho-, biílfft proveié'hó te íi'agai.--Vd.,'q«^
J'HIO Hilo , prosiguió ej fraiile voWiéí-idose.á Wiij- desdé fi«y ¿)ued«!^
tou^ar con un blieii: amigo que le ssrvipá'<3n-todo , y qé'e si se te
«ítet«n a& dobtwnes , se tos dará sin iiiíéres alguno Fr. Rudeslüíící
vluoniarropa. .
.
- í
''^lliMeiejí seguida de-la saíi-istía -hiw;i6>¿o«ft ertwes'de la mal-
332
dad del fraile ; vine & casa : cont^selo á, mí madre, y'po)" po*
co no me dsecalabra , tratándome de malicioso y embustero. Deduzca yd. de a q u í , prosiguió el j o v e n , el poderoso ascendiente
que tienen los frailes sobre los corazones sencillos do los incaut e s , á quienes seducen con la supcrfiticion y con la liipocreHia.
¿Cómo es posible que yo crea que este fraile es santo, quando
Ble consta la regalada vida que se pasa? Quiero dar á vd. una idea
ée ella.
Luego que por la mañana despierta, toma un pocilio de chocolat e con pan y manteca : alas nueve una gran taza de sopns y otro
pocilio de chocolate : al medio dia dos sopas , cocido con rica baca,
carnero y jamón; tres principios, uno de a v e , otro de pescado
y otro de yervas; sus correspondiente» posties y una botella del
Biejor vino de Xerez. •
Duerme dos lioras de siesta , y á las quatro de la tarde toma ona
taza de té con seis vizcochos de Mallorca ; á las oraciones toma
otra vez chocolate ; á las nueve cena dos ensaladas , dos cuisados de
carne y tres quartas de pescado , y por conclusión medio vaso da
snísete para enxugar los humores.
¿Será creíble , á no verlo como yo lo veo diariamente, que esta
vida es conforme al instituto religioso que lian profesado con j u tamentoí ¿Cómo quiere vd. que ellos abandonen on medio tan Tentajoso como es el hábito y el cerquillo para no trabajar, comer opíparamente y tener doblones para lo demás?
¿Cómo han de dexar de enredar y maquinar pérfidos planes estos espejos de penitencia , que porque les tiemblan un poquito las
piernas dexan de decir misa , como sucede ahora á este Reyerendí8Íino>' No hay que causarse ; si no se hace una escrupulosa refori»a «le esítos paMci^tas envejecidos en la mas crasa poltronería á costa
del pobre labrador y de tanta beata embusteía, jamas conseguiremos
ei libre uso de nuestras propiedades, crecerán cada dia los mendig a s , pues los frailes, que falsamente se titulan pobres de Jesucrist o , hají, aprendido una ciencia particular para usurpar las limosnas
que debían recaer sobre los verdaderos necesitados(,'. íbii 4 proseguir el joven Ciriaco su discurso , quando nos interrumpió una visita que entró á su madre , y con este motivo yo me
entr¿ en mi quarto y me puse á escribir á vd. esta que celebraré lo
halle ííueno en compañía de mi seíiora ama la Palomita Duenda.
ílígumñ yd, favor de dar mis finas memorias al ahijado de C a í .
catra^ieras, «, Ríacbacagarrione? y demás amigos , disponiendo entre
taato de su mas afecto criado Q. 13, S. M.—Respingüitos.
-r„.;idíMPttENTA..Di; LA CONCORDIA: Ano 1813.
Descargar