A C U E R D O

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A C U E R D O
En la ciudad de La Plata, a 11 de marzo de 2013,
habiéndose establecido, de conformidad con lo dispuesto en
el Acuerdo 2078, que deberá observarse el siguiente orden
de votación: doctores de Lázzari, Pettigiani, Soria, Kogan,
Genoud, Negri, Hitters, se reúnen los señores jueces de la
Suprema Corte de Justicia en acuerdo extraordinario para
pronunciar
"Mussio,
sentencia
Enrique
definitiva
Daniel
en
contra
la
causa
Cervecería
L.
y
96.278,
Maltería
Quilmes S.A. Indemnización del art. 16 de la ley 25.561".
A N T E C E D E N T E S
El Tribunal del Trabajo N° 3 del Departamento
Judicial Bahía Blanca, con asiento en la ciudad de Tres
Arroyos, hizo lugar a la demanda deducida, con costas a la
demandada (fs. 570/578).
Ésta
dedujo
recurso
extraordinario
de
inaplicabilidad de ley (fs. 587/624), que fue concedido por
el citado tribunal a fs. 625 y vta.
Dictada
la
providencia
de
autos
(fs.
638)
y
hallándose la causa en estado de pronunciar sentencia, la
Suprema Corte decidió plantear y votar la siguiente
C U E S T I Ó N
¿Es
fundado
el
recurso
extraordinario
inaplicabilidad de ley?
V O T A C I Ó N
de
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor de
Lázzari dijo:
I. El tribunal de grado hizo lugar a la acción
interpuesta por Enrique Daniel Mussio contra "Cervecería y
Maltería Quilmes S.A.", mediante la cual le había reclamado
el cobro de diferencias indemnizatorias y la indemnización
establecida
en
el
art.
16
de
la
ley
25.561.
Asimismo,
desestimó la pretensión de la accionada de que los créditos
judicialmente reconocidos fueran compensados con el importe
por ella abonado al actor en concepto de gratificación y
-tras declarar la inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10
de la ley 23.928 y 4 del decreto 71/2002- ordenó que la
suma de condena debía ser actualizada desde el momento en
que fue debida hasta la fecha del efectivo pago.
1.
En
indemnizatorias
lo
que
derivadas
respecta
del
a
despido
las
diferencias
injustificado,
el
juzgador de origen acogió el reclamo en la inteligencia de
que el monto abonado por la accionada en tal concepto ($
77.852) resultaba inferior al que le correspondía percibir
al accionante ($ 204.538,77).
Para arribar a dicha decisión, ponderó el a quo
que
no
hubiere
resultó
fijado
acreditado
el
que
promedio
el
de
Ministerio
las
de
Trabajo
remuneraciones
correspondientes al Convenio Colectivo de Trabajo 311/99
(aplicable a la actividad de la demandada), razón por la
cual
no
podía
establecido
Trabajo.
aplicarse
en
Fundó
el
art.
dicho
al
caso
245
de
aspecto
el
la
del
tope
indemnizatorio
Ley
de
Contrato
fallo
en
la
de
doctrina
sentada por esta Suprema Corte en el precedente L. 74.098,
"Nine" (sent. del 3-X-2001), en el cual se resolvió que "si
del convenio colectivo de trabajo aplicable al trabajador
al
tiempo
del
indemnizatorio
despido
no
resulta
correspondiente
determinado
a
la
el
tope
cesantía
del
dependiente, no debe aplicarse por analogía el que resulta
de
otra
convención
colectiva
de
trabajo
que
le
resulta
ajena (art. 245, L.C.T., texto según ley 24.013)".
Sin
sentenciante
perjuicio
que
de
tampoco
lo
podría
expuesto,
aplicarse
añadió
el
el
tope
denunciado por la accionada a fs. 35 ($ 2.883), en virtud
de que reduciría en más de un 33% el salario percibido por
el
trabajador,
lo
que
conllevaría
a
la
declaración
de
inconstitucionalidad de la limitación tarifaria en virtud
de lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la
Nación en la causa "Vizzoti, Carlos Alberto c/ AMSA S.A."
(sent. del 14-IX-2004).
Sobre la base del razonamiento señalado, concluyó
que
la
indemnización
por
despido
debía
ser
calculada
tomando como base el mejor salario percibido por el actor,
con más la inclusión de la incidencia mensual del sueldo
anual
complementario
($
7.575,31),
importe
que,
multiplicado por los 27 períodos de antigüedad computables,
ascendía a $ 204.538,77. Luego, dedujo de esa cifra el
monto abonado por la accionada en tal concepto ($ 77.852),
condenando a ésta a abonarle al actor la diferencia de $
126.686,77 (sent., fs. 571 y vta. y 576).
2.
En
lo
que
respecta
a
la
indemnización
establecida en el art. 16 de la ley 25.561, el tribunal
declaró su procedencia tras considerar demostrado que el
despido del actor se produjo el día 7-I-2002 y rechazar los
planteos de inconstitucionalidad del precepto citado y del
decreto 50/2002 incoados por la accionada.
La
invalidez
constitucional
del
mencionado
reglamento de necesidad y urgencia -por el cual se dispuso
la entrada en vigencia de la ley 25.561 a partir del 6-I2002- fue desestimada por el juzgador con fundamento en lo
resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en
el precedente "Valente, Diego E. c/ Bank Boston" (sent. del
19-X-2004), en el cual el alto Tribunal revocó la sentencia
de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que había
confirmado el fallo adverso a la demanda por la cual una
trabajadora despedida el día 7-I-2002 perseguía el cobro de
la "duplicación indemnizatoria" establecida en el art. 16
de la ley 25.561.
Sentado
lo
expuesto,
el
a
quo
desestimó
el
planteo de inconstitucionalidad de dicho precepto legal, en
el entendimiento de que la suspensión de los despidos sin
causa fue un medio razonablemente proporcional y conducente
para
alcanzar
el
fin
propuesto
en
la
declaración
de
emergencia de reactivar el funcionamiento de la economía y
mejorar
el
nivel
de
empleo
y
de
distribución
de
los
ingresos.
En consecuencia, acogió el reclamo y consideró
que debían duplicarse las indemnizaciones establecidas en
los arts. 232 y 245 de la Ley de Contrato de Trabajo, no
así la consagrada en el art. 156 de dicho cuerpo normativo,
en tanto procede ante cualquier supuesto de ruptura del
vínculo laboral (sent., fs. 571 vta./573 vta.).
3. En otro orden de ideas, el juzgador descartó
que el importe abonado por la accionada en concepto de
"gratificación"
pudiera
ser
imputado
al
pago
de
los
créditos judicialmente reconocidos en la sentencia. Fundó
tal decisión en la doctrina legal sentada por esta Corte en
las causas L. 75.144, "Mottet" (sent. del 26-II-2003) y L.
75.738, "Zozaya" (sent. del 2-IV-2003), en la última de las
cuales se resolvió que "la entrega de una gratificación al
empleado
no
deviene
de
una
obligación
contractual
ni
tampoco legal, sino de una determinación unilateral del
principal
conferido
-en
el
caso-
en
el
momento
de
la
dimisión del dependiente, que como tal, no debe imputarse a
la
indemnización
por
su
despido
incausado,
regulado
específicamente en el art. 245 del régimen del contrato de
trabajo" (sent., fs. 573 vta./574 vta.).
4. Por último, el a quo acogió el planteo actoral
y declaró la inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de la
ley 23.928 -mod. por el art. 4 de la ley 25.561- y 4 del
decreto
71/2002
y
ordenó
que
-desde
el
momento
en
que
fueron debidos y hasta la fecha del efectivo pago- los
importes
índice
de
condena
de
precios
debían
al
actualizarse
consumidor
con
arreglo
publicado
por
al
el
I.N.D.E.C., con más un interés del 6% anual.
Ello así pues -en su criterio- la prohibición
generalizada de los mecanismos de repotenciación de las
obligaciones
tanto
dinerarias
afecta
derechos
es
"irrazonable
primarios
de
e
inviable",
los
en
trabajadores
acreedores, sobretodo en la situación de crisis que vive el
país con la consecuente depreciación del signo monetario,
resultando necesario -a su juicio- "determinar un mecanismo
idóneo
que
asegure
el
económica".
Añadió,
asimismo,
legislación
cuestionada
saldo
afecta
final
el
el
de
la
tribunal,
principio
de
ecuación
que
la
igualdad
ante la ley al determinar excepciones a la prohibición de
indexar,
permitiendo
a
los
concesionarios
de
empresas
públicas ajustar sus tarifas utilizando índices de precios
extranjeros (sent., fs. 574 vta./576 vta.).
II.
Contra
la
sentencia
en
cuestión
la
parte
demandada dedujo recurso extraordinario de inaplicabilidad
de ley, en el que denuncia absurdo y violación de los arts.
44 inc. d) de la ley 11.653; 163 y 164 del Código Procesal
Civil y Comercial; 12, 13, 58, 62, 63 y 245 de la Ley de
Contrato de Trabajo; 2, 3, 897, 937, 939, 941, 953 y 954
del Código Civil; 16 de la ley 25.561; 7 y 10 de la ley
23.928; 4 del decreto 71/2002; 14, 14 bis, 17, 18, 19 y 99
incs. 2° y 3° de la Constitución nacional; de la Resolución
1050
del
Ministerio
de
Trabajo
de
la
Nación
y
de
la
doctrina legal que identifica (fs. 587/624).
Plantea los siguientes agravios:
1. En primer lugar, sostiene que el tribunal ha
omitido el tratamiento de una de las cuestiones esenciales
alegadas
en
relativa
a
la
la
contestación
validez
del
de
la
convenio
demanda,
cual
celebrado
es
entre
la
las
partes, en el cual se convino el pago de la indemnización
por despido aplicando el tope establecido en la Resolución
1050/96 del Ministerio de Trabajo.
Señala
que
la
demanda
debió
ser
íntegramente
rechazada, toda vez que dicho acuerdo no fue impugnado en
ninguna
oportunidad
anterior
y
no
lesionó
interés
irrenunciable alguno del accionante, por lo que resultan
improcedentes tanto el posterior reclamo de diferencias en
relación a la indemnización por despido, como la pretensión
de percibir la duplicación indemnizatoria establecida en el
art.
16
de
la ley
25.561.
Añade
que,
en
virtud
de
la
doctrina de los actos propios, el actor no pudo formular
válidamente
un
reclamo
judicial
posterior
una
vez
que
aceptó las sumas percibidas, ni mucho menos cuestionar la
constitucionalidad del art. 245 de la Ley de Contrato de
Trabajo.
2. Sentado ello, se agravia de la procedencia del
reclamo por las diferencias en la indemnización del art.
245 de la Ley de Contrato de Trabajo.
Sobre
resolvió
el
particular,
erróneamente
que
no
sostiene
existía
que
tope
el
a
aplicable
quo
al
caso, conducto por el cual ordenó calcular la indemnización
por
despido
tomando
como
base
la
mejor
remuneración
percibida por el accionante. Precisa que resulta aplicable
al caso la resolución 1050/96, que estableció un tope de $
2.883 y debió considerarse vigente hasta que se publicara
uno que lo renovara. Agrega que el informe del Ministerio
de Trabajo indicó en forma errónea que no existían topes
indemnizatorios para el Convenio Colectivo 311/99 y omitió
expedirse sobre la vigencia de la Resolución 1050. Destaca
-por último- que la doctrina de esta Corte en la cual el
juzgador
fundó
jurisprudencia
ese
de
la
aspecto
del
fallo
Corte
Suprema
de
contradice
Justicia
de
la
la
Nación, que en el precedente "Duchowny" (sent. del 15-V2001) revocó por arbitraria una sentencia en la cual se
había considerado inaplicable el tope previsto en el art.
245 de la Ley de Contrato de Trabajo debido a la falta de
publicación del mismo al momento de extinguirse el vínculo
laboral. En consecuencia -concluye- el tribunal debió en
todo caso suplir pretorianamente la omisión y no mandar a
pagar la indemnización sin tope alguno.
Independientemente
de
lo
expuesto,
defiende
la
validez constitucional del tope indemnizatorio, que fuera
descalificada por el a quo con sustento en el precedente
"Vizzoti" del alto Tribunal. Afirma, en ese sentido, que el
juzgador
aplicó
erróneamente
dicha
doctrina,
ya
que
la
Corte Suprema dicta sentencias para casos particulares y en
modo alguno puede juzgarse extensivo dicho criterio a todos
los supuestos. Añade que el mencionado fallo del máximo
Tribunal
"cuenta
con
una
serie
de
contradicciones
que
permitirían afirmar que no es una derivación lógica del
derecho
vigente,
como
tampoco
un
razonamiento
lógico
y
coherente" y que, al entenderse lo allí resuelto como una
suerte de regla general, la Corte Suprema se atribuyó una
función
legislativa
Constitución
que
nacional.
no
le
Destaca,
fue
reconocida
asimismo,
que
por
el
la
fallo
"Vizzoti" fue dictado en relación a un caso al que no le
era aplicable la duplicación indemnizatoria consagrada en
la ley 25.561, como erróneamente lo resolvió el tribunal de
grado en el caso, lo que llevaría a que se tomara en cuenta
no ya el 67% de la mejor remuneración del trabajador, sino
el
134%,
solución
claramente
"arbitraria,
injusta
e
ilegal". Finalmente, denuncia violada la doctrina legal que
esta Corte estableciera en la causa L. 49.650, "Martín"
(sent. del 8-VII-1997), entre otras que identifica.
3.
También
cuestiona
la
procedencia
de
la
indemnización establecida en el art. 16 de la ley 25.561.
En primer lugar, pues sostiene que, al haberse
perfeccionado el día 7-I-2002, el despido del actor no se
hallaba alcanzado por el régimen allí consagrado. Afirma
que el a quo aplicó erróneamente el precedente "Valente" de
la Corte nacional, en el cual no se declaró la validez
constitucional
del
decreto
50/2002,
norma
que
-en
su
criterio- es "claramente inconstitucional", habida cuenta
que dispone la aplicación retroactiva de la referida norma
legal, agraviando el derecho de propiedad de la accionada y
el art. 99 inc. 3° de la Constitución nacional, que impide
al
Poder
Ejecutivo
ejercer
facultades
legislativas.
En
consecuencia -concluye- el art. 16 de la ley 25.561 entró
en
vigencia
Boletín
ocho
Oficial,
días
es
después
decir,
el
de
su
publicación
16-I-2002,
no
en
el
resultando
aplicable al caso de autos.
En
otro
orden,
plantea
la
inconstitucionalidad
del propio art. 16 de la ley 25.561, en la inteligencia de
que, al modificar, de modo irrazonable y arbitrario, la
cuantía
del
derechos
despido,
de
preservados
nacional,
vulnera
propiedad
en
los
y
arts.
agravando
la
el
de
14
pleno
ejercicio
libertad
y
17
situación
de
de
de
la
las
de
los
industria
Constitución
empresas
al
imponerle obligaciones de "cumplimiento imposible".
Finalmente,
alcance
asignado
indemnizatoria,
cuestiona
en
que
-a
la
sentencia
en
su
título
a
la
opinión,
eventual-
el
"duplicación"
debió
alcanzar
exclusivamente a la indemnización del art. 245 de la Ley de
Contrato de Trabajo, máxime cuando a la fecha del despido
no se había dictado el decreto 264/2002, que, para más,
incurrió en un exceso reglamentario.
4. Se agravia la demandada, asimismo, de que el
tribunal de grado haya rechazado la compensación por ella
solicitada.
Sostiene, en ese sentido, que la gratificación de
$ 44.852 abonada al accionante debe ser imputada como pago
a
cuenta
de
las
indemnizaciones
que
se
estimaron
procedentes.
Ello así -expresa- pues los fallos de esta Corte
en
los
cuales
el
tribunal
fundó
el
rechazo
de
la
compensación, contradicen la doctrina que la Corte federal
estableciera
-con
carácter
vinculante-
en
la
causa
"Gatarri" (sent. del 23-VIII-1988), en la cual se pronunció
por la validez del pago de una gratificación vinculada al
cese
y
compensable
con
cualquier
reclamo
indemnizatorio
originado en la extinta relación laboral. Destaca, en ese
orden, que, al percibir la gratificación, el actor aceptó
que
la
basados
suma
en
fuera
la
ley
imputada
a
"reclamos
25.561",
tal
como
indemnizatorios
reza
el
convenio
obrante a fs. 8.
5.
Por
último,
cuestiona
la
declaración
de
inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de la ley 23.928 y
4 del decreto 71/2002 y la consecuente actualización de los
importes de condena.
En lo sustancial, señala que las pretensiones de
indexación han sido descartadas en reiteradas oportunidades
por esta Suprema Corte a partir de las causas B. 49.193
bis,
"Fabiano"
(sent.
int.
del
2-X-2002)
y
Ac.
86.304,
"Alba" (sent. del 27-X-2004), en las cuales se señaló que
la ley 25.561 ratificó el principio nominalista consagrado
en 1991, una de cuyas manifestaciones es la prohibición de
cualquier
mecanismo
de
actualización
monetaria.
Criterio
que -añade- ha sido respaldado por la Corte Suprema en el
precedente "Mill de Pereyra", del 27-IX-2001.
III. El recurso admite una procedencia parcial.
1.
No
asiste
razón
a
la
recurrente
en
cuanto
denuncia que el tribunal incurrió en la omisión de una
cuestión
esencial
vinculada
a
la
determinación
de
la
validez del acuerdo al que arribaron las partes al momento
de la extinción del contrato de trabajo que los vinculara.
a.
No
se
ha
controvertido
en
autos
que,
como
consecuencia del despido directo incausado dispuesto por la
accionada, las partes suscribieron, el día 31-I-2002, un
instrumento
privado
denominado
"acta
de
desvinculación",
del cual se desprende que ésta se comprometió a abonarle al
actor
el
importe
de
$
132.701
en
concepto
de
"indemnizaciones correspondientes al despido sin causa y
liquidación final". Surge, asimismo, de esa acta, que el
actor
aceptó
el
ofrecimiento
y
manifestó
que,
una
vez
percibido dicho importe, "nada más tiene que reclamar a su
empleador
por
renunciando
la
relación
expresamente
a
laboral
cualquier
que
los
reclamo
uniera,
renunciable
conforme los términos de la L.C.T. y/o Leyes y/o Decretos
Leyes y/o Decretos aplicables al régimen laboral".
Por
ofreció
otra
abonar
parte,
la
suma
en
de
el
mismo
$
44.852
acto
en
la
empresa
concepto
de
"gratificación extraordinaria por personal cesante" siempre
y cuando el actor aceptase que la misma se imputase a
valores
cualquier
relación
constantes
reclamo
laboral
al
momento
del
indemnizatorio
y
especialmente
eventual
fundado
a
las
en
pago
base
"por
a
la
indemnizaciones
previstas en el art. 212 de la Ley 20.744 o a reclamos
indemnizatorios basados en la Ley 24.028, 24.557, 23.551,
25.561 y/o a Daños y Perjuicios y Daño Moral invocando
normas
de
derecho
común,
artículos
1078,
1109,
1113
y
concordantes del Código Civil, o como imputable también a
cualquier actualización o interés de crédito laboral alguno
que se pretenda".
Por
último,
el
actor
aceptó
el
ofrecimiento,
percibió el importe neto de $ 152.231 y dejó constancia de
que nada más tenía que reclamar a su empleador por ningún
concepto emergente de la relación laboral que los uniera
(ver fs. 8 y vta.).
b. Posteriormente, el actor dedujo dos demandas
contra la accionada, reclamando en la primera de ellas el
pago de la indemnización establecida en el art. 16 de la
ley
25.561
(fs.
11/18),
mientras
que
en
la
segunda
peticionó el pago de diferencias por la indemnización por
despido
abonada
en
ocasión
de
celebrar
el
acuerdo
en
cuestión (fs. 126/144). Sin perjuicio de haber descartado
las excepciones de cosa juzgada y litispendencia incoadas
por la accionada, el tribunal dispuso la acumulación de
ambos procesos en virtud de la conexidad existente entre
las pretensiones (ver res. de fs. 188/190 y 199/200 vta.).
De los escritos constitutivos se desprende que la
actora
referido
negó
en
cualquier
virtud
de
efecto
que
no
liberatorio
medió
la
del
acuerdo
intervención
de
autoridad administrativa o judicial que determinase que se
hubiese alcanzado una justa composición de los derechos en
litigio, máxime cuando el mismo contenía cláusulas nulas
por violar derechos irrenunciables (fs. 14 vta./15 y 129
vta./130
vta.),
mientras
que
la
demandada
pretendió
asignarle aquel efecto en virtud de que el acuerdo resultó
plenamente válido, no fue impugnado y no lesionó interés
irrenunciable
alguno
del
accionante
(fs.
34
y
162
vta./165).
c. Sintetizado el derrotero del proceso, estamos
ahora en condiciones de concluir que, indudablemente, el
primer
agravio
que
plantea
la
accionada
no
resulta
atendible.
(i) En primer lugar, es dable destacar que la
impugnante insiste en señalar que el tribunal "omitió el
tratamiento de cuestiones esenciales" (ver recurso, fs. 589
vta. y 592), habida cuenta de que no se pronunció sobre la
validez del convenio celebrado entre las partes.
Al
plantear
la
crítica
en
esos
términos,
ha
equivocado el carril recursivo, pues ignora que la supuesta
omisión
de
analizar
cuestiones
esenciales
es
ajena
al
recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley y propia
del
recurso
extraordinario
de
nulidad
(conf.
causas
P.
76.990, "P., M.", sent. del 19-XII-2007; Ac. 90.993, "L.,
R.", sent. del 5-IV-2006; Ac. 40.558, "Enrique", sent. del
23-V-1989; entre muchas).
(ii) Sin perjuicio de lo expuesto, es preciso
señalar -a los fines de abordar los restantes argumentos
esgrimidos por la quejosa en sustento del agravio- que del
análisis del pronunciamiento atacado se desprende que el
tribunal nunca prescindió del "acta de desvinculación" a la
que hace referencia la accionada.
En efecto, de la cuestión quinta del veredicto
surge que el a quo tuvo por no controvertido que el actor
percibió los importes consignados en los recibos de fs. 6/7
"en concordancia con el acta de desvinculación de fs. 8"
(vered., fs. 569). Luego, al dictar la sentencia, ordenó
expresamente
deducir
del
monto
que
fijó
en
concepto
de
indemnización por despido el importe de $ 77.852 que se
acreditó el actor había percibido por dicho rubro en el
marco del acuerdo en cuestión (sent., fs. 571 vta.). Más
adelante, se adentró en el análisis de la procedencia de la
pretensión de imputar como "pago a cuenta" de los rubros
cuya
procedencia
accionada
en
declaró,
concepto
vta./574
vta.).
agravios
respectivos,
acierto
sustancial
mencionados,
lo
-contrariamente
estuvo
Sin
el
a
el
de
importe
abonado
gratificación
(sent.,
perjuicio
habré
de
lo
que
lo
que
sentenciante
de
de
que,
postula
de
sobre
573
analizar
los
sobre
los
indudable
la
la
fs.
pronunciarme
resuelto
resulta
al
por
el
tópicos
es
que
impugnante-
lejos
prescindir
del
"acta
de
desvinculación", a punto tal que, como vimos, procedió a
descontar de los rubros que acogió en la sentencia una
parte de los importes percibidos por el actor en el marco
del acuerdo indicado.
Se colige de ello que el tribunal tomó como un
pago
a
cuenta
concepto
de
el
importe
indemnización
abonado
por
por
despido
la
demandada
(arg.
art.
en
260,
L.C.T.) y, aunque no lo plasmó de manera expresa, descartó
implícitamente los efectos liberatorios que la accionada
pretendió asignarle al "acta de desvinculación". Solución
esta última que, en definitiva, luce inobjetable pues -como
bien
lo
planteó
el
accionante
en
la
demanda,
cuyos
argumentos es legítimo traer a colación en esta instancia
por
el
principio
de
apelación
adhesiva-
el
acuerdo
en
cuestión no fue homologado por autoridad administrativa o
judicial
alguna,
ni
existió
en
consecuencia
resolución
fundada que acreditase que se hubiera alcanzado una justa
composición de los derechos e intereses de las partes. Por
lo tanto, es evidente que no estamos en presencia de un
"acuerdo
transaccional,
conciliatorio
o
liberatorio
válido", en los términos del art. 15 de la Ley de Contrato
de Trabajo, susceptible de producir efectos de cosa juzgada
y -siendo ello así- debe descartarse la posición de la
accionada
liberatorios
en
cuanto
absolutos
desvinculación".
pretendió
a
las
asignarle
cláusulas
del
efectos
"acta
de
Por lo demás, es dable advertir que -admitido por
la accionada el carácter injustificado del despido y no
habiendo mediado un acuerdo liberatorio válido con efectos
de cosa juzgada en los términos del art. 15 de la Ley de
Contrato de Trabajo- no parece dudoso que los créditos que
la
accionada
pretende
renunciados
por
el
actor
(indemnizaciones establecidas en los arts. 245 de la L.C.T.
y 16 de la ley 25.561) constituyen "derechos provenientes
de
la
extinción"
que
tienen
carácter
irrenunciable,
resultando "nula y sin valor" toda convención de partes que
los suprima o reduzca (art. 12, L.C.T.). Y, aunque pueda
parecer paradójico, a idéntica conclusión llegaríamos con
solo leer los propios términos del acuerdo, en el cual,
aunque de manera imperfecta, se señaló que el actor nada
más
tenía
que
reclamar
"renunciando
expresamente
a
cualquier reclamo renunciable conforme los términos de la
L.C.T." (fs. 8, el subrayado es propio), categoría dentro
de
la
cual
-reitero-
no
pueden
incluirse
los
rubros
indicados.
Al respecto, resulta atinado traer a colación lo
resuelto en el precedente L. 90.462, "Torres c/ Cervecería
y Maltería Quilmes" (sent. del 24-V-2006), oportunidad en
la cual esta Corte hubo de revocar la sentencia que había
hecho lugar a la excepción de cosa juzgada deducida por la
misma empresa demandada en autos, con base en un acuerdo
celebrado en términos similares a los que se verificaron en
la especie, toda vez que -como ocurrió aquí- el actor había
aceptado una suma de dinero en concepto de indemnizaciones
por
cese
y
liquidación
final
y
"renunciado
a
cualquier
reclamo renunciable conforme a los términos de a L.C.T.",
aceptando,
"cualquier
asimismo,
reclamo
una
"gratificación"
indemnizatorio
fundado
imputable
en
base
a
a
la
relación laboral". Aun cuando en ese caso el acuerdo había
sido homologado en sede administrativa, este Tribunal hizo
lugar al recurso extraordinario deducido por el allí actor
y
revocó
la
sentencia
tribunal
actuante
análisis
en
judicialmente
lo
había
en
señalando
prescindido
relativo
había
cuestión,
a
integrado
si
o
no
el
no
el
sólo
rubro
elenco
que
de
el
todo
reclamado
de
los
derechos "renunciables", sino además, y esencialmente, del
contenido de la declaración de voluntad común destinada a
evidenciar la subsistencia de las acciones por créditos
emergentes de la relación de trabajo, bajo la condición de
imputar lo pagado en exceso de las indemnizaciones legales
a cuenta de los mismos. No resulta difícil deducir que -si
aún en aquél caso, en el que el acuerdo (prácticamente
idéntico al celebrado en autos) había sido homologado- esta
Corte juzgó que no podía asignársele efectos liberatorios,
menos aún podría predicarse ello en el caso bajo examen, en
el que ni siquiera se verificó tal circunstancia.
A tenor de lo señalado, devienen completamente
inadmisibles los argumentos contenidos en el recurso en
orden a que -en tanto el actor había aceptado los importes
percibidos- el posterior reclamo judicial de los rubros no
abonados
o
insuficientemente
pagados
implicó
un
acto
contrario a la buena fe y violatorio de la doctrina de los
actos propios.
En consecuencia, el agravio debe ser desestimado.
2. En cambio, el cuestionamiento vinculado a la
procedencia
del
art.
de
245
las
de
diferencias
la
ley
de
indemnizatorias
Contrato
de
derivadas
Trabajo
debe
prosperar, con el siguiente alcance.
a. El tribunal de grado consideró aplicable al
caso
el
fundamento
Convenio
en
Colectivo
los
informes
de
del
Trabajo
311/99
Ministerio
de
y
-con
Trabajo
agregados a fs. 318 y 426- tuvo por demostrado que no
existían
convención
topes
indemnizatorios
(vered.,
fs.
568
fijados
vta.).
Con
para
base
dicha
en
esa
plataforma fáctica y sustento en la doctrina legal de esta
Corte, culminó resolviendo que no correspondía aplicar tope
alguno a la indemnización por despido que ordenó pagar al
accionante y señaló que -a todo evento- el tope denunciado
por la accionada debía reputarse inconstitucional a tenor
de lo resuelto por la Corte federal en el caso "Vizzoti"
(sent., fs. 571 vta.).
b. En primer lugar, cabe señalar que no acierta
la quejosa en cuanto insiste en que resulta aplicable el
tope de $ 2.883 que surge de la Resolución 1050/96 del
Ministerio de Trabajo.
Firme
la
decisión
relativa
a
que
el
convenio
aplicable era el 311/99, la pretensión de la accionada de
que se respete el tope al que hace referencia la mencionada
resolución 1050 resulta inadmisible, habida cuenta de que
del propio texto de ésta se desprende que el límite en
cuestión fue establecido para el Convenio Colectivo 166/75
(ver
fs.
279).
En
ese
contexto,
no
puede
tildarse
de
absurda la conclusión del juzgador en cuanto concluyó que
no
existía
un
tope
fijado
para
el
convenio
declarado
aplicable, pues efectivamente ello es lo que se desprende,
sin hesitación, de la informativa de fs. 318 y 426.
c.
Sin
embargo,
de
lo
resuelto
en
el
párrafo
anterior no puede deducirse que corresponda convalidar la
decisión
del
juzgador
en
cuanto
ordenó
calcular
la
indemnización por despido sobre la base del mejor salario
percibido y con prescindencia de límite alguno.
(i)
tribunal
En
resolvió
primer
la
lugar,
cuestión
he
de
señalar
que
el
de
conformidad
con
la
doctrina legal vigente en el momento del dictado de la
sentencia (23-VI-2005, fs. 570).
En
efecto,
el
a
quo
fundó
expresamente
su
decisión de que no correspondía aplicar tope alguno ante la
omisión en que había incurrido el Ministerio de Trabajo, en
lo resuelto por esta Suprema Corte en la causa L. 74.098,
"Nine" (sent. del 3-X-2001).
En
dicha
oportunidad,
hubo
de
revocarse
la
sentencia en la cual -prescindiendo de lo informado por el
Ministerio de Trabajo en orden a que no existía tope fijado
para el convenio allí indicado- el tribunal del trabajo
había aplicado el tope correspondiente a otra convención
colectiva.
entonces
Al
que
rescindir
lo
"si
convenio
del
resuelto,
esta
Corte
colectivo
de
señaló
trabajo
aplicable al trabajador al tiempo del despido no resulta
determinado
el
tope
indemnizatorio
correspondiente
a
la
cesantía del dependiente, no debe aplicarse por analogía el
que resulta de otra convención colectiva de trabajo que le
es ajena (art. 245, L.C.T., texto según ley 24.013; conf.
causa L. 69.482, sent. del 16-II-2000, 'D.J.B.A.', 158,
87), ni corresponde al juzgador establecerlo en función
ajena a la que le compete a la justicia y que el art. 245
de
la
Ley
de
Contrato
de
Trabajo
se
la
atribuye
expresamente al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social".
A
continuación
agregó
que
"la
fijación
de
topes
que
prescribe el citado art. 245 de la Ley de Contrato de
Trabajo redunda en interés del empleador en tanto y en
cuanto los mismos hayan sido fijados por la autoridad de
aplicación y en virtud de su omisión en el caso de autos
determina que el monto indemnizatorio deba aplicarse sin el
tope dispuesto por otro convenio colectivo de trabajo ajeno
al de aplicación como se resolvió indebidamente en sede
ordinaria" (conf. causa cit., ap. III, punto 4 del voto del
doctor Salas, al que presté mi adhesión).
(ii) Sin embargo, con posterioridad al dictado de
la sentencia atacada, la Corte Suprema de Justicia de la
Nación,
en
los
autos
N.10.
XXXVIII,
Recurso
de
hecho
deducido por la demandada en la causa "Nine, Héctor Aldo c/
Automóvil Club Argentino" (sent. del 7-II-2006) revocó la
referida
sentencia
resuelto
que
-ante
de
este
la
Tribunal
no
fijación
en
cuanto
por
la
había
autoridad
administrativa del tope proveniente del convenio colectivo
de
aplicación-
correspondía
cuantificar
la
indemnización
por despido con prescindencia de límite alguno.
En efecto, en dicho precedente, y por remisión a
los términos del dictamen del Procurador General, señaló el
alto Tribunal -por mayoría- que la circunstancia de que el
Ministerio
de
correspondiente
constituye
un
Trabajo
al
óbice
no
convenio
que
hubiera
fijado
colectivo
impida
preservar
el
aplicable
el
tope
"no
propósito
legislativo de establecer un límite a las indemnizaciones
en concepto de despido" (conf. dictamen cit., ap. V., párr.
5°).
Añadió el Procurador que "la claridad del art.
245
de
la
provista
Ley
por
de
la
Contrato
ley
24.013,
de
Trabajo,
al
regular
en
el
la
versión
método
para
establecer el monto correspondiente al tope, con sujeción a
lo
que
las
partes
en
materia
acuerden
signatarias
de
del
salarios,
respectivo
pone
en
convenio
evidencia
el
inequívoco propósito legislativo de imponer un límite a las
indemnizaciones por despido" (dict. ap. V., párr. 6°).
De
esa
manera,
la
Corte
nacional
reiteró
la
posición que -en su anterior integración- había sentado en
el precedente D.325.XXXIV, Recurso de hecho deducido por la
demandada
en
la
causa
"Duchowmy,
Norberto
Carlos
c/
Editorial Musical Korn Intersong S.A." (sent. del 15-V2001)
en
la
que
había
sostenido
que
"la
demora
del
organismo del Estado en la fijación de los topes -tarea que
le
ha
sido
encomendada
con
el
fin
de
facilitar
la
aplicación de la regla- no puede ser entendida como un
obstáculo para su acatamiento, ni constituye razón válida
para determinar el crédito del trabajador con prescindencia
de la limitación legalmente contemplada para resolver la
cuestión".
(iii)
Sin
perjuicio
de
que
mantengo
y
dejo
a
salvo la opinión esgrimida al suscribir el precedente de
este Tribunal más arriba mencionado, razones de economía y
celeridad procesales me conducen a resolver la cuestión
sometida a examen de conformidad con las directrices que
emanan de la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación.
Siendo ello así, procede revocar la sentencia en
esta parcela, devolviendo los autos al tribunal de origen
para que -sin perjuicio de verificar previamente si, con
posterioridad al fallo examinado, fue publicado el tope
aplicable al momento del despido- determine el tope en el
caso
particular
establecida
en
y
el
calcule
art.
nuevamente
245
la
de
la
Ley
que
no
obsta
indemnización
de
Contrato
de
Trabajo.
(iv)
Cabe
aclarar
a
la
solución
propuesta -como lo destacó la propia Corte nacional en el
mencionado fallo "Nine"- lo resuelto por el máximo Tribunal
en el precedente "Vizzoti" (sent. del 14-IX-2004), cuya
doctrina
fuera
receptada
por
esta
Suprema
Corte,
entre
muchas otras, en las causas L. 79.366, "Bravo Elizondo"
(sent. del 28-VI-2006), L. 81.795, "Bononi" (sent. del 8XI-2006) y L. 85.997, "Pricolo" (sent. del 7-II-2007), y
que fuera también aplicada por el tribunal sentenciante
para justificar este aspecto del decisorio (ver sent., fs.
571 vta.).
En
consecuencia,
una
vez
determinado,
de
conformidad a lo establecido en el apartado anterior, el
tope
indemnizatorio
que
corresponda
aplicar
al
caso
de
autos,
deberá
el
tribunal
de
grado
efectuar
el
test
constitucional del mismo a tenor del criterio mencionado en
los precedentes referidos.
3.
Corresponde,
en
cambio,
desestimar
los
agravios relativos a la procedencia de la indemnización
establecida en el art. 16 de la ley 25.561.
a.
En
primer
lugar,
comparto
la
solución
del
tribunal en lo concerniente a que el despido del actor debe
considerarse incluido en el ámbito temporal de aplicación
del art. 16 de la ley 25.561.
Sobre
el
particular,
he
de
reproducir
en
la
especie los conceptos vertidos por el doctor Genoud en el
precedente L. 87.217, "Chua" (sent. del 6-VI-2012), a los
cuales tuve la oportunidad de prestar mi adhesión.
(i) La mencionada normativa, que en su art. 16
dispuso la duplicación de las indemnizaciones para el caso
de despido injustificado, fue sancionada y promulgada el 6
de enero y publicada el 7 de enero de 2002. Sin perjuicio
de
determinados
aspectos
puntuales
(arts.
8
y
11)
no
estableció expresamente fecha de entrada en vigencia de sus
disposiciones.
Por su parte, el decreto 50/2002, dictado con
invocación del ejercicio de las facultades conferidas por
el
art.
99
inc.
3º
de
la
Constitución
nacional,
fue
publicado el 9-I-2002 y dispuso en su art. 1° como fecha de
entrada en vigencia de la ley, el día 6 de enero de 2002,
esto es, el anterior a aquél en que se había efectivizado
su publicación oficial.
(ii) Sobre la base de esta situación temporal, la
recurrente sostiene la inaplicabilidad de las previsiones
de
ambas
normativas,
pues,
a
su
entender,
al
7-I-2002,
fecha en la que (en su criterio, seguido en ese punto por
el a quo, ver fs. 568 vta.) se configuró el despido, la ley
25.561,
conforme
encontraba
a
vigente.
sus
propias
Mantiene,
disposiciones,
asimismo,
el
no
se
planteo
de
inconstitucionalidad del decreto 50/2002.
(iii) Por otra parte, mediante el dictado del
decreto 50/2002 que retrotrajo la entrada en vigencia de la
ley 25.561 al 6-I-2002, el despido del actor se encontraría
comprendido en el marco temporal de aplicabilidad de sus
previsiones.
(iv)
No
obstante,
considero
que
-sin
que
sea
necesario ingresar a analizar la validez constitucional del
mencionado reglamento- existe otra perspectiva de análisis
en la temática que se trae a consideración, respecto de la
vigencia temporal de la ley 25.561, y es la que sugiere el
análisis
Procurador
que
se
permite
General
de
efectuar
la
Nación,
en
su
dictamen
aceptado
en
el
sus
lineamientos generales por tres jueces de la Corte federal
in re V.218.XXXIX, "Valente, Diego Edgardo c. Bank Boston
N.A. s. despido" (sent. del 19-X-2004), perspectiva que
-destaco-
fue
también
la
que
hizo
suya
el
tribunal
sentenciante para fundar este aspecto del pronunciamiento
(ver sent., fs. 572 y vta.).
En
prescindencia
sobre
la
tal
en
caso,
la
cuestión
sin
emisión
de
fondo
perjuicio
de
una
de
la
concreta
debatida,
la
declarada
definición
relación
de
concordancia con el dictamen del Procurador y la invocación
al principio de buena fe que presidiera el voto de los
doctores
Boggiano,
Maqueda
y
Zaffaroni,
permiten
evidenciar, tal como lo anticipé, una línea de pensamiento
que habilita la resolución de la cuestión.
Pues
bien,
desde
la
anunciada
plataforma,
anticipo que he de coincidir con el examen de la inmediata
vigencia de la ley 25.561 -expuesta por el señor Procurador
nacional-
que
surge
del
énfasis
de
sus
propias
disposiciones y del espíritu y marco socioeconómico que
sirvieron de impulso a su dictado, expresamente evaluado
por los legisladores.
(v) Siguiendo los lineamientos expresados en el
referido precedente, es dable examinar que la ley 25.561,
que declaró la emergencia económica y social del país, fue
dictada -como es de público conocimiento- en el marco de
una grave crisis del empleo y en la necesidad de afrontar
la disminución de la demanda laboral que sobrevendría como
consecuencia
del
dificultoso,
y
en
absoluto
promisorio
escenario económico.
El señalado instrumento tuvo así, como claro y
definido objetivo -plasmado en los debates parlamentariosel de conjurar los nocivos efectos del desempleo existente
y también el que resultaba previsible como consecuencia de
la extrema situación, en un contexto que se vio acompañado
por diversas medidas implementadas mediante otros preceptos
destinados a paliar la grave crisis del sector (decretos
165/2002, 565/2002 y 39/2003 de emergencia ocupacional y
creación
del
programa
jefes
de
hogar
y
264/2002
reglamentario del trámite implementado para los supuestos
de despidos injustificados).
Y es esta clara voluntad legislativa corporizada
en
la
norma
la
que
posibilita
interpretar
la
inmediata
vigencia de sus disposiciones en el tiempo a partir de un
doble orden de análisis que estimo fundamental, entre los
restantes invocados en el precedente en consideración.
En primer lugar, estimulado por el razonamiento
directo que se desprende de los propios términos de la
norma y deriva de la imperativa y enfática fórmula empleada
-"quedan suspendidos los despidos sin justa causa"- y la
intención
de
evitar
el
egreso
de
las
vinculaciones
laborales agravando económicamente las indemnizaciones con
la
clara
finalidad,
si
bien
no
impeditiva,
al
menos
disuasiva
de
nuevas
rupturas,
en
las
señaladas
circunstancias de grave inestabilidad.
En tales condiciones, señaló el Procurador que
dicha fórmula "permite situar la regla entre los casos de
fecha designada o determinada a que se refiere el art. 2
del Código Civil". Más allá de la concordancia de opinión
que
pueda
oportuno
vertiera
o
no
recoger
reproducir
respecto
la
también
de
la
referida
las
doctrina
conclusión,
creo
consideraciones
que
emanada
de
la
Corte
Suprema nacional sobre el principio de hermenéutica legal
según
el
cual
ha
de
preferirse
la
interpretación
que
favorece y no la que dificulta los fines perseguidos por la
norma (Fallos 313:225; 316:1066; 323:1374; 324:2153).
Por otro lado, con la finalidad de examinar la
razonabilidad de la interpretación, se propone un criterio
de
contradicción
que
lleva
al
absurdo,
y
que
aconseja
descalificar toda exégesis en virtud de la cual la norma
sea puesta en pugna con la satisfacción de los principios
que la informan, como es el de admitir cualquier demora en
la aplicación del bloqueo rupturista previsto en la ley,
dilación que, lejos de posibilitar el logro del objetivo
propuesto, tendría el paradójico, indeseado y disvalioso
efecto de provocar una imprevisible y desenfrenada sucesión
de distractos entre el día de su publicación -sin entrar a
considerar el argumento de la amplia difusión y publicidad
de los medios de prensa con que contó el dictado de la
norma- y el de su entrada en vigencia.
En el sentido indicado, también se ha expresado
el supremo Tribunal nacional señalando que la inteligencia
de las leyes debe tener en cuenta el contexto general y los
fines
que
las
informan
y,
a
ese
objeto,
la
labor
del
intérprete debe ajustarse a un examen atento y profundo de
sus términos que consulte la racionalidad del precepto y la
voluntad del legislador, extremos que no deben ser obviados
por
las
posibles
instrumentación
imperfecciones
legal,
técnicas
precisamente,
para
de
la
evitar
la
frustración de los objetivos de la norma (Fallos 324:2934).
La adecuada hermenéutica normativa debe buscar el
sentido que la torne compatible con la finalidad que con
ella se persigue, a fin de que el propósito de la ley se
cumpla,
de
acuerdo
con
discreta
interpretación.
presenta
imperfecciones
jurídicas,
o
admite
las
reglas
Cuando
una
razonable
literalmente
técnicas,
razonables
de
dudas
o
una
y
norma
ambigüedades
distinciones,
la
misión
judicial consiste en recurrir a la ratio legis, porque no
es el espíritu de la ley el que debe subordinarse a las
palabras sino éstas a aquél, máxime cuando aquella ratio se
vincula con principios constitucionales que siempre han de
prevalecer
322:1699).
en
la
interpretación
de
las
leyes
(Fallos
Corresponde, en suma, atender a los elementos que
se conformen, a las razones que inspiraron al legislador en
oportunidad de sancionar la norma y a la finalidad de su
dictado (C.S.J.N., "El Derecho", 177, 579-48645) pues no
debe
perderse
de
vista
que
"el
trabajo
tiene
características que imponen su consideración con criterios
propios
que,
económico
obviamente,
y
se
apoyan
exceden
en
el
marco
principios
del
de
mercado
cooperación,
solidaridad y justicia, también normativamente comprendidos
en la Constitución nacional. Ello sustenta la obligación de
quienes
leyes
utilizan
los
respectivas,
servicios,
a
la
en
los
preservación
términos
de
de
quienes
las
los
prestan" (C.S.J.N., "Mansilla, Manuela c. Cía. Azucarera
Juan M. Terán, Ingenio Santa Bárbara", 30-III-1982; "La
Ley", 1982-D-411).
(vi)
En
virtud
de
lo
expuesto,
juzgo
que
una
razonable y armoniosa interpretación del contenido del art.
16
de
la
orientada
ley
a
25.561
la
en
adecuada
las
circunstancias
satisfacción
de
examinadas,
los
singulares
propósitos que tuvo en mira su dictado y las consecuencias
contraproducentes
de
la
demora
en
su
implementación
valorados en el precedente considerado de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación, impone aceptar -con abstracción
de
lo
dispuesto
por
el
decreto
50/2002-
la
inmediata
vigencia de la norma y del agravamiento indemnizatorio para
el
caso
de
despido
incausado,
fecha
que
estimo
debe
situarse en el día 7-I-2002, esto es, el de su publicación
en el Boletín Oficial.
(vii)
En
consecuencia,
la
solución
propuesta
sitúa el despido del actor, producido en el marco temporal
de vigencia de la ley.
Resultado
con
el
que,
por
lo
demás,
ensambla
perfectamente la consideración de los restantes integrantes
del máximo Tribunal, en la referencia al principio de buena
fe, resaltado con particular énfasis (voto de los doctores
Boggiano,
Zaffaroni
y
Maqueda),
como
el
que
también
le
asigna esta Corte en cuanto tiene dicho que es principio
cardinal que debe presidir el contrato de trabajo tanto al
tiempo de su celebración y desarrollo, como también en su
momento
extintivo
"Henríquez
Cares",
o
final
sent.
(conf.
del
causas
L.
77.765,
2-IV-2003;
L.
77.447,
"Morone", sent. del 2-VII-2003).
Bajo
esta
perspectiva
bien
puede
entonces
advertirse que una solución contraria se traduciría en la
aceptación de una conducta especulativa que deviene reñida
con el principio de buena fe y se acerca al abuso del
derecho,
reglas
éticas
estas
que
deben
necesariamente
imperar en el marco del contrato de trabajo y al que las
partes están recíprocamente obligadas (arts. 63, L.C.T. y
1071, Cód. Civil; conf. causa L. 72.977, "Ortiz", sent. del
19-II-2002).
La propia índole de la vinculación establecida
entre los sujetos del contrato de trabajo exige que se lo
analice bajo el prisma de la buena fe debida como principio
jurídico fundamental que informa la materia laboral. En
este
sentido
se
señalan
patrones
de
conducta
-"buen
empleador" y "buen trabajador"- en la inteligencia de que
el hombre común actúa normalmente conforme a determinadas
pautas que corrientemente se cumplen y se valoran por la
sociedad en su conjunto (conf. causa L. 77.825, "Muller",
sent. del 20-VIII-2003). Lo expuesto cobra marcado relieve
en el ámbito provincial dado el deber de los órganos del
Estado
de
contribuir
mediante
acciones
positivas
en
el
objetivo de propiciar el pleno empleo y los principios de
indemnidad, progresividad y justicia social consagrados en
la
expresa
fórmula
del
art.
39
de
la
Constitución
provincial.
(viii)
Si
las
afirmaciones
precedentes
pueden
predicarse con carácter general, con mayor énfasis deben
regir
el
caso
bajo
examen,
en
el
cual
se
advierten
circunstancias particulares que tornan cuanto menos dudoso
que la actuación de la accionada se hubiere plegado a los
elevados principios mencionados.
En
efecto,
sin
que
resulte
necesario
reeditar
aquí la debatida cuestión relativa al momento en que se
extinguió el contrato de trabajo habido entre las partes
(lo que eventualmente resultaría procedente por vía de la
apelación
adhesiva,
finiquitó
el
día
pues
el
28-I-2002,
actor
mas
sostuvo
no
pudo
que
el
mismo
cuestionar
la
conclusión del tribunal -que lo tuvo por finalizado el 7-I2002- en virtud de que, de todos modos, prosperó el reclamo
de la indemnización del art. 16 de la ley 25.561), lo
cierto
es
que
en
autos
existen
datos
que
autorizan
a
presumir que la accionada no ignoraba que el despido del
actor podía llegar a quedar alcanzado por dicha legislación
de emergencia.
Ello
así,
pues
en
el
ya
analizado
"acta
de
desvinculación" la accionada pretendió imputar el pago de
la
suma
que
ofreció
en
concepto
de
"gratificación
extraordinaria por personal cesante" a reclamos basados,
entre otros, en la ley 25.561 (ver fs. 8 vta.), lo que
demuestra
que
la
propia
demandada
pretendió
situar
el
despido dentro del ámbito de aplicación de dicha normativa.
En consecuencia, tengo para mí que la mencionada conducta
previamente asumida por la accionada -analizada desde el
prisma del cardinal principio de la buena fe- no aparece
compatible
con
su
vehemente
negativa
posterior
a
que
resulte de aplicación al caso el art. 16 de la ley 25.561.
(ix) Resuelto de este modo el preciso momento en
que entró en vigor la ley 25.561, deviene innecesario que
este Tribunal se pronuncie acerca de la oportunidad en que
pudo haber quedado perfeccionado el distracto, pues, a los
fines de la acción deducida, poco importa dilucidar si ello
ocurrió el día 7-I-2002 (como lo sostuvo la accionada, en
postura que compartió el tribunal de grado) o el 28 del
mismo
mes
y
año
(como
lo
afirmó
el
accionante),
pues
cualquiera de las dos hipótesis se sitúan -conforme lo he
anticipado- en el marco temporal de vigencia de la ley
25.561 (en igual sentido, voto del doctor Genoud en la
citada causa L. 87.217, "Chua").
b. Sentado lo expuesto, considero que corresponde
confirmar la sentencia atacada en cuanto rechazó el planteo
de inconstitucionalidad del art. 16 de la ley 25.561.
(i) Como es sabido, la ley 25.561 -denominada Ley
de Emergencia Pública y de Reforma del Régimen Cambiariodeclaró
la
emergencia
social,
económica,
administrativa,
financiera y cambiaria.
En su art. 16 prescribió, en su parte pertinente,
lo siguiente: "Por el plazo de ciento ochenta (180) días
quedan suspendidos los despidos sin causa justificada. En
caso
de
producirse
dispuesto,
los
despidos
empleadores
en
contravención
deberán
a
abonar
lo
aquí
a
los
trabajadores perjudicados el doble de la indemnización que
les correspondiese, de conformidad a la legislación laboral
vigente".
Tal
como
lo
señalé
más
arriba,
la
norma
fue
dictada en el marco de una grave crisis del empleo y en la
necesidad de afrontar la disminución de la demanda laboral
que
sobrevendría
como
consecuencia
del
dificultoso
escenario económico, persiguiendo el objetivo de conjurar
los nocivos efectos del desempleo existente y también el
que resultaba previsible como consecuencia de la extrema
situación,
diversas
en
un
medidas
destinados
a
contexto
que
se
implementadas
paliar
la
vio
mediante
gravísima
acompañado
otros
emergencia
por
preceptos
económico-
social entonces existente.
(ii)
Partiendo
de
esa
base,
considero
que
no
asiste razón a la recurrente en cuanto sostiene que "es
inconstitucional
el
artículo
16
de
la
ley
25.561,
por
cuanto vulnera el ejercicio de los derechos de propiedad y
libertad
de
industria
preservados
en
la
Constitución
Nacional" (recurso, fs. 616), toda vez que -como lo señaló
el doctor Genoud en la mencionada causa L. 87.217, "Chua",
en opinión a la que adherí y que comparto plenamente- en el
mentado contexto socioeconómico y de fuerte disminución de
la
tasa
de
nacional
se
empleo,
la
encuentra
medida
en
adoptada
línea
con
por
el
expresas
Congreso
garantías
constitucionales vinculadas al Derecho del Trabajo como son
la protección contra el despido arbitrario y el resguardo
de la dignidad del trabajador en un marco de progresivo
desarrollo
social
(arts.
14
bis
de
la
Constitución
nacional; 14 de la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes
del
Hombre;
6
y
7
del
Pacto
Internacional
de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 32.2 del Pacto
de San José de Costa Rica).
En ese sentido, no parece dudoso que si el art.
14
bis
de
la
Constitución
nacional
prescribe
que
-con
prescindencia del contexto- el trabajo debe gozar de la
protección
de
las
trabajador
-sujeto
protección
contra
leyes
de
el
y
éstas
preferente
despido
deben
tutela
asegurar
al
constitucional-
arbitrario,
no
puede
ser
reputada inconstitucional una ley que -en un marco de grave
emergencia
social
como
el
referido-
pretendió
reforzar
temporalmente el nivel de tutela con el fin de garantizar
la efectividad de tales derechos constitucionales. Máxime
cuando -como lo ha señalado la Corte Suprema de Justicia de
la Nación, en opinión que hago propia- se halla en juego un
derecho
humano,
como
lo
es
el
derecho
al
trabajo,
que
incluye el derecho a no verse privado arbitrariamente del
empleo (conf. C.S.J.N., "Vizzoti c/ Amsa", sent. del 14-IX2004, considerandos 8°, párrafo 3° y 10°, párrafo 2°).
Al respecto, convalidando la constitucionalidad
del
precepto
indicado,
ha
señalado
la
jurisprudencia
especializada que resulta admisible que el legislador -en
el ámbito de su zona de reserva y en la conciencia de una
crisis
profunda
ampliamente
en
cuyos
el
efectos
empleo-
nocivos
procure,
con
repercuten
su
carácter
excepcional, disuadir los despidos sin causa tornándolos
más onerosos durante el período de la emergencia, toda vez
que el art. 14 bis de la Constitución nacional impone la
tutela contra el despido arbitrario, que lleva implícita la
posibilidad de graduar la intensidad de la protección en
función de la coyuntura para lograr la finalidad descripta
(conf. C.N.A.T., sala X, "Dohle, Ingrid c/ Desler SA s/
despido", sent. del 12-VII-2004).
En virtud de lo señalado, estimo que la norma
cuestionada en modo alguno resulta un medio irrazonable
para garantizar los fines constitucionales señalados (art.
28,
Const.
nac.).
Antes
bien,
tengo
para
mí
que,
al
sancionarla, el Poder Legislativo de la Nación no hizo sino
respetar el mandato constitucional de proveer lo conducente
al progreso económico con justicia social (art. 75, inc.
19, Const. nac.), principio este que no sólo debe informar
el contenido de las normas, sino que debe incluso orientar
toda hermenéutica constitucional y -muy especialmente- la
de los derechos sociales y laborales.
En
ese
sentido,
reiterando
y
ampliando
los
conceptos vertidos en el precedente "Berçaitz" (sent. del
13-IX-1974, Fallos 289:430), ha señalado la Corte Suprema
de Justicia de la Nación que -en la tarea de definir las
reglas
que
presidan
la
delicada
misión
de
fijar
los
alcances de los derechos consagrados en el art. 14 bis de
la Constitución nacional y, en consecuencia, determinar la
validez
de
los
preceptos
de
rango
inferior
que
los
reglamentan- no debe perderse de vista que "el objetivo
preeminente"
preámbulo,
de
es
la
Constitución,
lograr
el
según
‘bienestar
expresa
general’
su
(Fallos
278:313), lo cual significa decir la justicia en su más
alta expresión, esto es, la justicia social, cuyo contenido
actual consiste en ordenar la actividad intersubjetiva de
los miembros de la comunidad y los recursos con que ésta
cuenta con vistas a lograr que todos y cada uno de ellos
participe de los bienes materiales y espirituales de la
civilización.
En
función
de
ello
-ha
precisado
el
alto
Tribunal federal- el análisis de la constitucionalidad de
los
plexos
orientación
normativos
que
marca
"no
la
puede
máxima
in
prescindir
dubio
pro
de
la
iustitia
socialis dado su carácter de principio inspirador y, por
ende, guía de hermenéutica segura de cualquier normativa
vinculada con los derechos y garantías laborales y sociales
establecidos
constitucionalmente"
(conf.
C.S.J.N.,
in
re
"Gentini, Jorge Mario y otros c/ Estado Nacional Ministerio
de Trabajo y Seguridad s/ part. accionariado obrero", sent.
del
12-VIII-2008;
Ministros
considerando
Lorenzetti,
Highton
10°
de
del
voto
Nolasco,
de
Maqueda
los
y
Zaffaroni).
Luego, a la luz de tal regla hermenéutica sentada
por el máximo intérprete de la Constitución, no albergo
dudas acerca de la validez constitucional del art. 16 de la
ley 25.561.
c.
Si
bien
debe
confirmarse
-a
tenor
de
lo
señalado en los apartados anteriores- la procedencia del
agravante
cuanto
en
cuestión,
sostiene
que
asiste
la
razón
a
la
duplicación
recurrente
debe
en
alcanzar
exclusivamente a la indemnización establecida en el art.
245 de la Ley de Contrato de Trabajo (recurso, punto "D
bis", fs. 616 vta.).
En consecuencia, habré de propiciar la revocación
de lo resuelto por el juzgador de grado en orden a que
también debe duplicarse la indemnización sustitutiva del
preaviso (art. 232, L.C.T.; sent., fs. 573), resarcimiento
que,
en
mi
criterio,
no
debe
ser
incluido
en
las
previsiones del art. 16 de la ley 25.561.
Tal como lo resolvió esta Corte en la causa L.
98.973, "Pantuso" (sent. del 14-VII-2010), el único rubro
que debe ser comprendido en el agravante indemnizatorio
previsto en el art. 16 de la ley 25.561 es aquél que se
origina con motivo del despido arbitrario
Si
bien
el
precepto
indicado
resulta
claro
respecto a que sólo deben ser incluidas en la base de
cálculo
tienen
de
los
directa
recargos
o
los
inmediata
rubros
indemnizatorios
vinculación
con
el
que
despido
arbitrario, la sanción de la ley 25.572 vino a despejar
cualquier interrogante sobre el tópico, atento que en su
art. 4 dispuso "Prorrógase la suspensión de los despidos
sin causa justificada dispuesta por el artículo 16 de la
Ley N° 25.561 y sus modificatorias, hasta que la tasa de
desocupación
elaborada
por
el
Instituto
Nacional
de
Estadística y Censo (INDEC) resulte inferior al DIEZ POR
CIENTO
(10%).
En
caso
de
producirse
despidos
en
contravención a dicha suspensión, los empleadores deberán
abonar a los trabajadores afectados el porcentaje adicional
que
fije
el
Poder
Ejecutivo
nacional,
por
sobre
la
indemnización que les corresponda conforme a lo establecido
en el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo N°
20.744 (t.o. 1976) y sus modificatorias" (conf. causa L.
98.953, "Pantuso", cit., voto del doctor Negri al que me
adherí).
Más específicamente, ha resuelto esta Corte que
no corresponde duplicar la indemnización sustitutiva del
preaviso (art. 232, L.C.T.) por aplicación del art. 16 de
la ley 25.561, toda vez que aquel resarcimiento se hace
cargo
de
reparar
tarifadamente
no
ya
los
perjuicios
originados por el despido mismo, sino los daños derivados
de
su
intempestividad
(conf.
causa
L.
105.726,
"Mac
Garrell", sent. del 8-VIII-2012, voto del doctor Negri al
que también presté mi adhesión).
d.
En
virtud
de
lo
expuesto,
corresponde
confirmar la procedencia del agravante establecido en el
art. 16 de la ley 25.561, rubro que deberá ser nuevamente
cuantificado
-una
vez
determinado
el
importe
de
la
indemnización por despido prevista en el art. 245 de la Ley
de Contrato de Trabajo, de conformidad a lo resuelto en el
ap. 2 de este voto- tomando en cuenta exclusivamente esta
última.
4. Tampoco asiste razón a la recurrente en cuanto
sostiene que corresponde revocar la sentencia atacada en
cuanto resolvió que no correspondía imputar como pago a
cuenta de los importes judicialmente reconocidos, la suma
percibida
por
el
actor
en
concepto
de
"gratificación
extraordinaria".
a.
Como
quedó
expuesto,
en
el
"acta
de
desvinculación", por el cual se instrumentó el pago de los
créditos adeudados al actor como consecuencia del despido
incausado,
la
accionada
"indemnizaciones
le
abonó,
correspondientes
al
además
de
despido
y
las
la
liquidación final", la suma de $ 44.852 en concepto de
"gratificación extraordinaria por personal cesante" siempre
y cuando el actor aceptase que la misma se imputase a
valores
constantes
al
momento
del
eventual
pago
"por
cualquier
relación
reclamo
laboral
indemnizatorio
y
fundado
especialmente
a
las
en
base
a
la
indemnizaciones
previstas en el art. 212 de la Ley 20.744 o a reclamos
indemnizatorios basados en la Ley 24.028, 24.557, 23.551,
25.561 y/o a Daños y Perjuicios y Daño Moral invocando
normas
de
derecho
común,
artículos
1078,
1109,
1113
y
concordantes del Código Civil, o como imputable también a
cualquier actualización o interés de crédito laboral alguno
que se pretenda" (fs. 8 y vta.).
b. Con fundamento en la doctrina legal de esta
Corte que identificó, el tribunal desechó la pretensión de
la accionada de que esta última suma se compensase con los
créditos indemnizatorios cuya procedencia declaró (sent.,
fs.
573
vta./574
cuestiona
con
vta.),
decisión
invocación
de
lo
que
resuelto
la
recurrente
por
la
Corte
nacional en el caso "Gatarri c/ Cometarsa" (fs. 617/619
vta.).
c. La crítica no prospera.
(i) En primer lugar cabe destacar que -como lo ha
señalado el doctor Negri en la causa L. 78.064, "Meneses"
(sent.
del
22-XII-2004),
a
cuyo
voto
adherí-
es
insuficiente el recurso extraordinario de inaplicabilidad
de
ley
realizó
importe
que
el
-al
intentar
tribunal
percibido
del
por
conmover
trabajo
el
la
sobre
actor
interpretación
los
en
que
alcances
del
concepto
de
gratificación- se limita a manifestar su opinión contraria
a
la
de
los
compensación
magistrados,
pactada
las
considerando
incluidas
indemnizaciones
en
reclamadas,
la
mas
sin ocuparse en demostrar el error grave configurativo de
absurdo, vicio que -en relación a este aspecto del fallola quejosa ni siquiera ha denunciado, lo que demuestra la
orfandad argumental de la crítica.
(ii)
A
todo
evento,
he
de
recordar
que
-como
desde antaño lo ha señalado esta Corte- la gratificación es
una forma de remuneración de los servicios prestados, que
como
tal
es
onerosa
y
representa
un
concepto
amplio
y
genérico de pago al dependiente, importando poco si en su
origen ha sido facultativo u obligatorio del empleador,
puesto que en ambos supuestos la finalidad y naturaleza de
la suma dada al trabajador por este concepto es idéntica
(conf. causas L. 63.158, "Frías", sent. del 24-XI-1998; L.
59.730, "Vidal", sent. del 6-V-1997; L. 39.422, "Rocca",
sent. del 14-III-1989, entre muchas).
En
consecuencia
-como
reiteradamente
lo
ha
establecido este Tribunal, en criterio que he acompañado
con
mis
votos
y
mantengo
hasta
el
presente-,
resulta
contraria a la naturaleza jurídica de la gratificación la
pretensión del empleador de imputar su importe a título de
pago
a
cuenta
previstos
por
de
rubros
indemnizatorios
el
legislador
para
determinados
supuestos
y
hipotéticos
específicamente regulados en la ley, en cuyo caso, si bien
la
titularidad
de
un
contrato
de
trabajo
constituye
un
requisito indispensable para su exigibilidad, no es, en
cambio, suficiente causa jurídica para su cobro (conf. L.
75.144, "Mottet", sent. del 26-II-2003, éste con voto del
suscripto en primer término; L. 58.990, "Balzi", sent. del
27-XII-1996; L. 55.736, "Scardini", sent. del 12-III-1996;
L. 40.049, "D’Aquila", sent. del 23-VI-1992; L. 39.364,
"Carrara", sent. del 5-VII-1988).
Más aún: en supuestos específicamente asimilables
al presente ha resuelto esta Corte que la entrega de una
gratificación al empleado al momento de la extinción del
contrato,
no
deviene
de
una
obligación
contractual
ni
tampoco legal, sino de una determinación unilateral del
empleador
que,
indemnización
como
por
tal,
su
no
despido
debe
imputarse
incausado,
a
la
regulado
específicamente en el art. 245 del régimen del contrato de
trabajo (conf. causa L. 75.738, "Zozaya", sent. del 2-IV2003, con voto del doctor Salas al que presté mi adhesión).
(iii)
Desde
luego,
no
se
me
escapa
que
la
doctrina en cuestión ha sido modificada por este Tribunal
-por mayoría- al dictar sentencia en los casos L. 77.386,
"Onchalo",
sent.
del
6-VII-2005;
L.
74.873,
"Vázquez",
sent. del 16-II-2005 y L. 78.064, "Meneses", sent. del 22XII-2004.
Sin embargo, tal como lo hice al emitir mis votos
en las citadas causas L. 75.144, "Mottet" y L. 75.738,
"Zozaya", y lo reiteré -ya en minoría- al adherir al voto
de la doctora Kogan en L. 80.099, "Torti" (sent. del 19-IX2007),
he
de
mantener
mi
postura
coincidente
con
la
anterior doctrina legal de esta Corte, en el entendimiento
de que la misma encierra la solución jurídica adecuada a la
temática debatida en autos.
Por
lo
demás
-y
para
satisfacción
de
la
recurrente- he de señalar que no obsta a la solución que
propongo lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la
Nación
en
la
causa
"Gatarri
c/
Cometarsa",
sobre
cuyos
lineamientos se ha conformado la actual postura mayoritaria
de esta Corte y se ha sustentado el agravio.
Ello así, pues defiendo la fuerza vinculante de
la jurisprudencia de la Corte Suprema sólo para aquellos
supuestos en que se trate de causas recientes donde, además
de los elementos relevantes similares de ambos casos, la
conformación del alto Tribunal siga siendo la misma del
momento en que se produjo el precedente, y en tanto no sean
articulados
argumentos
novedosos
(conf.
mi
voto
en
L.
77.386, "Onchalo", sent. del 6-VI-2005), circunstancias que
no se verifican en este caso.
d. Por las razones mencionadas, considero que la
conclusión a que se arribó en la instancia de grado debe
permanecer firme.
5.
Por
último,
asiste
razón
a
la
quejosa
en
cuanto sostiene que corresponde revocar la declaración de
inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de la ley 23.928
(mod. por la ley 25.561) y 4 ap. 3° del decreto 71/2002 y
la consecuente actualización de los importes de condena.
a. Ello así, pues dicho aspecto del decisorio no
se compadece con la doctrina legal que esta Suprema Corte
ha
elaborado
en
relación
a
la
cuestión
debatida.
Corresponde, pues, reiterar en la especie los conceptos
esgrimidos en los precedentes L. 85.591, "Fernández", sent.
del 18-VII-2007 (en cuya oportunidad adherí al voto del
doctor Negri, quien -a su vez, y en forma parcial- había
hecho lo propio respecto del voto del doctor Hitters) y L.
85.710, "Aguirre", sent. del 26-IX-2007 (oportunidad en la
que presté mi adhesión al sufragio del doctor Pettigiani).
b. En su art. 4º, la ley 25.561 estableció la
nueva redacción de los arts. 7 y 10 de la ley 23.928,
determinando
así
-concerniente
a
la
primera
de
dichas
normas- que el deudor de una obligación de dar una suma
determinada de pesos cumple su obligación dando el día de
su
vencimiento
la
cantidad
nominalmente
expresada.
En
ningún caso se admitirá actualización monetaria, indexación
por
precios,
deudas,
variación
cualquiera
fuere
de
su
costos
causa,
o
repotenciación
haya
o
no
mora
de
del
deudor, con las salvedades previstas en la citada ley.
El
segundo
de
los
artículos
establece
que
se
mantienen derogadas, con efecto a partir del 1º de abril de
1991,
todas
establecen
las
o
normas
legales
autorizan
la
o
reglamentarias
indexación
por
que
precios,
actualización monetaria, variación de costos o cualquier
otra
forma
de
repotenciación
de
las
deudas,
impuestos,
precios o tarifas de los bienes, obras o servicios. Dispone
también que la derogación se aplicará aun a los efectos de
las
relaciones
y
situaciones
jurídicas
existentes,
no
pudiendo aplicarse ni esgrimirse ninguna cláusula legal,
reglamentaria,
contractual
o
convencional
-inclusive
convenios colectivos de trabajo- de fecha anterior, como
causa
de
ajuste
en
las
sumas
de
pesos
que
corresponda
pagar.
En suma, el art. 4º de la ley 25.561, con las
modificaciones introducidas a dichos preceptos, no hizo más
que ratificar la vigencia del principio nominalista -en un
encuadre
plasmado
fisonómico
en
1991
manifestaciones
mecanismos
Ricardo
de
L.;
"La
declarado
mediante
consiste
"absoluto"
la
ley
en
la
actualización
emergencia
23.928,
o
"rígido"-
una
de
prohibición
monetaria
económica
(v.
y
los
cuyas
de
los
Lorenzetti,
contratos",
Rubinzal-Culzoni, Bs. As., 2002, pág. 160).
c.
Ratificando
los
principios
rectores
en
la
materia, esta Corte -en precedentes similares al de autosya había tenido la ocasión de afirmar que "la modificación
introducida por la ley 25.561 a la ley 23.928 mantuvo la
redacción del art. 7º de ésta, en el que sólo cambió el
término
'australes'
por
'pesos',
estableciendo
que
el
deudor de una obligación de dar una suma determinada de
pesos cumple su obligación dando el día de su vencimiento
la cantidad nominalmente expresada y que en ningún caso se
admitirá actualización monetaria, indexación por precios,
variación de costos o repotenciación de deudas, cualquiera
fuere su causa y, además ratificó la derogación dispuesta
por su artículo 10, con efecto a partir del 1º de abril de
1991,
de
todas
establecen
o
las
normas
legales
autoricen
la
o
reglamentarias
indexación
por
que
precios,
actualización monetaria, variación de costos o cualquier
otra
forma
de
repotenciación
de
las
deudas,
impuestos,
precios o tarifas de los bienes, obras o servicios".
Hubo
público
y
así
notorio
de
señalarse
que
se
ha
que
"aun
cuando
producido
una
es
de
acentuada
depreciación de nuestra moneda, entiende este Tribunal que
el
acogimiento
de
una
pretensión
indexatoria
como
la
expuesta por el accionante, además de ser contraria a las
normas referenciadas en el párrafo anterior -que justamente
fueron
dictadas
envilecimiento
del
con
signo
la
finalidad
monetario-
de
no
evitar
haría
más
el
que
contribuir a ese proceso" (conf. causas Ac. 86.304, "Alba",
sent. del 27-X-2004; B. 49.193 bis, "Fabiano", sent. int.
del 2-X-2002), doctrina que con acierto denuncia violada la
quejosa.
d. Además, es oportuno recordar que el máximo
Tribunal
de
la
Nación,
ya
dentro
del
esquema
económico
vigente desde la sanción de la ley 25.561, ha ratificado
ese entendimiento relativo a que la prohibición genérica de
la "indexación" constituye una medida política económica
cuyo acierto no compete a la Corte evaluar, afirmando a su
vez la finalidad antiinflacionaria que la mencionada ley
25.561 y su anterior 23.928 se proponen alcanzar (causa
C.1051.XL, "Chiara Díaz Carlos Alberto c. Estado provincial
s. Acción de ejecución", sent. del 7 de marzo de 2006; v.
considerandos
10°
y
11°
de
los
votos
de
los
doctores
Petracchi y Maqueda; 8° del voto de los doctores Zaffaroni
y Lorenzetti; 15° del voto del doctor Fayt).
e.
Por
lo
hasta
aquí
expresado,
corresponde
revocar el pronunciamiento de grado en cuanto decretó la
inconstitucionalidad de los arts. 4 de la ley 25.561, 7 y
10 de la ley 23.928 y 4 ap. 3° del decreto 71/2002 y
dispuso la actualización de los importes de condena.
IV. En virtud de lo expuesto, corresponde hacer
lugar
parcialmente
revocar
la
al
sentencia
recurso
extraordinario
impugnada
en
cuanto
deducido
calculó
y
la
indemnización
por
indemnizatorio,
despido
ordenó
prescindiendo
duplicar
la
del
tope
indemnización
sustitutiva del preaviso por aplicación del art. 16 de la
ley 25.561, declaró la inconstitucionalidad de los arts. 4
de la ley 25.561, 7 y 10 de la ley 23.928 y 4 ap. 3° del
decreto 71/2002 y dispuso la actualización de los importes
de condena, confirmándola en lo demás que resultó motivo de
agravio.
Los autos deben volver al tribunal de origen a
fin de que determine el tope indemnizatorio aplicable y
practique una nueva liquidación de conformidad a lo que
aquí se ha resuelto.
Costas a la recurrente por los agravios que se
rechazan y a la actora por los que prosperan (arts. 68 y
289, C.P.C.C.).
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor
Pettigiani dijo:
I. Adhiero a lo manifestado por mi distinguido
colega doctor de Lázzari en el punto III.1. de su voto.
Asimismo
lo
hago
respecto
del
ap.
III.2.,
en
tanto
se
condice con mi postura adoptada en la causa L. 79.366,
"Bravo Elizondo" (sent. del 28-VI-2006).
II. En lo que concierne a los agravios relativos
a la indemnización establecida en el art. 16 de la ley
25.561, discrepo con mi colega doctor de Lázzari.
a. Respecto al ámbito temporal de su aplicación,
resulta indispensable adentrarnos a la cuestión ya debatida
(y controvertida por las partes), referida al momento en
que se extinguió el contrato de trabajo.
Dada la importancia de la determinación de la
fecha
para
señalar
que
dilucidar
debe
esta
tenerse
cuestión,
en
cuenta
deviene
lo
necesario
alegado
por
el
apelado, no legitimado para recurrir porque la sentencia le
fue favorable, por aplicación del instituto de la apelación
adhesiva (conf. causa L. 86.972, "H., D.E.", sent. del 2XII-2009).
Por
argumentos
oportunamente
relación
al
tema
tal
de
razón,
la
corresponde
formulados
fecha
de
por
valorarse
los
el
con
extinción
actor
del
vínculo
laboral.
En este contexto, considero que lo manifestado
por la actora al respecto, tanto a fs. 13/15 vta. como a
fs. 42, y teniendo en cuenta lo declarado por la Escribana
María Luisa Agreste a fs. 563 vta. con relación al acta de
fs. 9, me llevan al convencimiento de que la fecha de la
extinción de la relación laboral debe ubicarse en el día 7
de enero de 2002 (conclusión a la que también arribó el
tribunal a quo a fs. 567 vta./568 vta.).
b. En la causa L. 86.489, "Hernandorena" (sent.
del
29-II-2012),
he
adherido
sustancialmente
a
lo
manifestado por mi distinguido colega doctor Hitters, que
debido a la pertinencia de ello en la presente cuestión, me
permito transcribirlo a continuación.
1. La ley 25.561 se sancionó y promulgó el día 6
de enero de 2002, siendo publicada el 7 de enero.
Salvo en relación a las previsiones contenidas en
sus arts. 8 y 11 no fijó expresamente el momento a partir del
cual comenzaba a regir, de manera que resultan de aplicación
las
previsiones
consagrado
en
establecidas
los
Códigos
por
de
el
fondo.
sistema
general
En
sentido
tal
corresponde acudir entonces a las reglas dispuestas por los
arts. 2 y 3 del Código Civil, en virtud de las cuales la
norma no puede tener efecto retroactivo y comienza a regir a
los 8 días de su publicación en el Boletín Oficial, fecha que
sitúa indefectiblemente su vigencia a partir del 16-I-2002.
Por
su
parte,
el
decreto
50/2002,
para
cuyo
dictado el poder ejecutivo utilizó la vía del decreto de
necesidad y urgencia previsto por el art. 99 inc. 3 de la
Constitución
nacional,
fue
publicado
el
día
9-I-2002
y
estableció en su art. 1 como fecha de entrada en vigencia
de la ley 25.561, el día 6 de enero de 2002.
2. Entonces, lo cierto es que por intermedio del
dictado del decreto 50/2002 que retrajo la vigencia de la
ley 25.561 al 6-I-2002, el despido del actor (7-I-2002) se
hallaría abarcado en el ámbito temporal de aplicabilidad de
sus previsiones.
De allí que la vía para neutralizar los efectos
del mismo sería la declaración de inconstitucionalidad de
la norma, mas no la prescindencia del texto legal (C.S.J.N.
Fallos
300:687;
301:958;
307:2153,
entre
otros).
Tiene
dicho esta Corte que por amplias que sean las facultades
judiciales en orden a la aplicación e interpretación de las
leyes,
el
principio
de
separación
de
los
poderes
es
fundamental en el sistema republicano de gobierno adoptado
por la Constitución nacional, en virtud del cual no es
dable a los jueces inaplicar las expresas disposiciones de
la ley, so color de su posible injusticia o desacierto
(conf. causas L. 68.511, "Onufrovich", sent. del 17-IX1999;
L.
45.582,
49.644,
"Facin",
"Sverljuga",
sent.
del
sent.
del
2-IV-1991)
22-II-1994;
o
L.
prescindiendo
directamente de las mismas.
3. En este orden de ideas anticipo que en mi
parecer la aplicación que del decreto 50/2002 pretende la
accionante es inconstitucional, aunque para así concluir no
he de adentrarme en un análisis que se abarque desde su
eventual desajuste al texto del art. 99 inc. 3 de la norma
fundamental de la Nación.
4.
excepción
Se
hecha
hace
de
necesario
su
recordar
presencia
que
si
singular
en
bien
-y
algunas
materias (v.gr. la penal)- el principio de irretroactividad
de la ley carece de jerarquía constitucional, ello tiene, a
la vez, un límite claro, configurado por la interdicción de
todo
menoscabo
consolidadas
al
sustancial
amparo
de
a
un
situaciones
régimen
subjetivas
jurídico
válido
anterior (art. 17, Constitución nacional).
De
tal
manera
la
retroactividad
de
la
ley
es
posible, sólo cuando su aplicación no arrase los derechos
definitivamente
incorporados
al
patrimonio
(C.S.J.N.,
Fallos 165:155; esta Corte, "Acuerdos y Sentencias", 1962III-611;
B.
60.246,
sent.
del
9-V-2001,
entre
otras),
situación que exclusivamente puede considerarse que existe,
cuando bajo la vigencia de una ley se han cumplido todos
los
actos
y
condiciones
sustanciales
y
los
requisitos
previstos por la norma para que el particular sea titular
del derecho.
En
la
especie,
y
conforme
quedó
señalado,
el
despido del actor se produjo con fecha 7-I-2002 y por tanto
en dicha oportunidad quedó inexorablemente sellada, desde
la perspectiva del deudor, la correspondiente obligación
indemnizatoria nacida al amparo de un régimen legal por
entonces vigente y bajo cuyas pautas quedaron incorporados
en los respectivos patrimonios -de acreedor y deudor- sin
que una norma posterior pueda alterar las consecuencias
económicas resultantes del mismo.
5. Por las razones expuestas propongo declarar la
inconstitucionalidad
del
decreto
50/2002
y
su
inaplicabilidad para el caso, y en consecuencia rechazar la
pretendida indemnización del art. 16 de la Ley 25.561.
III. También disiento como mi colega doctor de
Lázzari, respecto a lo resuelto por el tribunal a quo sobre
la
suma
percibida
por
el
actor
en
concepto
de
"gratificación extraordinaria".
Tal como ya lo he manifestado en la causa L.
78.064, "Meneses" (sent. del 22-XII-2004) y posteriormente
en L. 81.341, "Conforti" (sent. del 24-V-2006); L. 85.019,
"Portugal"
(sent.
del
1-II-2006);
L.
80.502,
"Elusich"
(sent. del 24-VIII-2005); L. 77.386, "Onchalo" (sent. del
6-VII-2005) y L. 74.873, "Vazquez" (sent. del 16-II-2005),
entre otras, razones de celeridad y economía procesal, me
han llevado a considerar aplicable lo resuelto por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, en el caso "Gatarri,
Alfredo
c.
Construcciones
Metálicas
Argentinas
S.A.I.C."
(sent. del 23-VIII-1988, DT, XLIX-A-583), en tanto decidió
la validez del pago al trabajador, de una gratificación
vinculada
al
cese,
compensable
con
cualquier
reclamo
indemnizatorio originario en la extinta relación laboral,
incluidos los basados en la ley de accidentes de trabajo.
Criterio, entonces, que entiendo aplicable en la especie.
IV.
Finalmente,
comparto
lo
expuesto
por
el
doctor de Lázzari respecto a la revocación de lo decidido
por el tribunal del trabajo con relación a la declaración
de inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de la ley
23.928
(mod.
por
la
ley
25.561)
y
4
ap.
3º
del
dec.
71/2002, y en cuanto se dispuso la actualización de los
importes de condena.
V.
Por
todo
lo
manifestado,
corresponde
hacer
lugar parcialmente al recurso extraordinario deducido, y
revocar la sentencia en cuanto: calculó la indemnización
por
despido
prescindiéndose
del
tope
indemnizatorio,
consideró procedente la indemnización del art. 16 de la ley
25.561, desestimó la compensación de la suma percibida por
el actor en concepto de "gratificación extraordinaria" y,
finalmente, declaró la inconstitucionalidad de los arts. 7
y 10 de la ley 23.928 (mod. por la ley 25.561) y 4 ap. 3º
del dec. 71/2002, con la consiguiente actualización de los
importes de condena.
Asimismo,
corresponde
declarar
la
inconsti-
tucionalidad del decreto 50/2002 y su inaplicabilidad para
el
caso;
y,
en
indemnización
del
consecuencia,
art.
16
de
la
rechazar
ley
la
25.561
pretendida
(art.
289,
C.P.C.C.).
Así,
los
autos
deberán
volver
al
tribunal
de
origen a los fines de que se efectúe una nueva liquidación
conforme a lo expuesto.
Costas
por
su
orden,
atento
la
procedencia
parcial del recurso (arts. 68 y 289, C.P.C.C.).
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor
Soria dijo:
I. 1. Aun cuando en dicha parcela la recurrente
formula sendas consideraciones, lo cierto es que el primer
agravio
que
porta
el
medio
de
impugnación
pretende
encontrar andamiaje -y de allí parte todo su desarrollo- en
un cuestionamiento que resulta claramente extraño al carril
recursivo elegido.
Como bien se observa en el sufragio que inaugura
este acuerdo, la crítica, propia del recurso extraordinario
de nulidad, se estructura bajo la denuncia de omisión de
tratamiento de una de las cuestiones esenciales alegadas al
contestar la demanda (v. fs. 589 vta. y sigtes.), a juicio
del
interesado,
aquélla
que
reside
en
la
validez
del
convenio celebrado por las partes en el marco del despido
dispuesto por el empleador.
Tal
déficit
técnico,
en
mi
criterio,
resulta
suficiente para desestimar este tramo del recurso (conf.
doct. causas L. 87.548, "Alfonso", sent. de 11-V-2011; L.
99.436, "Gómez", sent. de 22-XII-2010; entre otras).
2. Sentado lo anterior, adhiero a lo expuesto por
el colega doctor de Lázzari en el ap. III.2 de su voto,
aclarando que respecto de lo señalado en el subpunto "c" en
orden al tope indemnizatorio previsto en el art. 245 de la
Ley
de
Contrato
de
Trabajo,
lo
hago,
a
tenor
de
los
argumentos coincidentes que tuve oportunidad de plasmar al
emitir
mi
opinión
en
el
precedente
L.
91.301,
"Sobre"
(sent. de 12-X-2011).
3. En lo referido a la indemnización contemplada
en
el
art.
16
de
la
ley
25.561,
comparto
la
línea
argumental que contiene el sufragio que el colega doctor
Pettigiani eleva a este acuerdo (ap. II), y con ello, la
conclusión a la que arriba.
Coincidiendo
ministro
en
lo
con
tocante
lo
a
la
señalado
fecha
por
del
el
citado
despido
del
trabajador, suscribo también las razones que en el marco de
un análisis centrado en los límites que el art. 17 de la
Constitución nacional le impone a la retroactividad de las
normas generales, expone aquél para acoger la declaración
de inconstitucionalidad del decreto 50/2002 peticionada por
la parte demandada.
En cuanto al tópico vinculado con la entrada en
vigencia de la ley de emergencia, me permito agregar que
del modo en el que quedaron plasmados los votos de los
ministros allí sufragantes, no advierto que lo resuelto por
la Corte federal en los autos "Valente, Diego Edgardo c.
Bank
Boston
N.A."
(V.
218.XXXIX,
sent.
de
19-X-2004),
citado en estas actuaciones, resulte de aplicación al caso.
Ello, en tanto la solución a la que se arribó en dicho
precedente, no fue derivación de un examen sobre el tema de
fondo aquí discutido, sino, antes bien, encontró fundamento
en
la
doctrina
de
la
arbitrariedad,
pues
hubo
de
considerarse que la sentencia del tribunal inferior había
omitido tratar una de las cuestiones debatidas.
4.
Al
igual
que
el
colega
doctor
Pettigiani,
entiendo que merece favorable recepción el reproche que
gira en torno a la solicitud de compensación.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación en la
conocida
causa
"Gatarri,
Alfredo
c/
Cometarsa
Construcciones Metálicas Argentinas S.A.I.C." (sent. de 23VIII-1988; Revista Derecho del Trabajo, XLIX-A, pág. 585 y
ss.),
se
ha
trabajador
pronunciado
de
compensable
una
con
por
la
validez
gratificación
cualquier
reclamo
del
vinculada
pago
al
al
cese
indemnizatorio
-aún
basado en la ley de accidentes de trabajo- originado en la
extinta relación laboral.
Las
directrices
de
dicho
precedente,
que
he
seguido -entre otras- en las causas L. 78.064, "Meneses"
(sent. de 22-XII-2004) y L. 74.873, "Vázquez" (sent. de 16II-2005), a las que por razones de brevedad me remito,
permiten acoger el planteo formulado en el recurso.
5.
Debe
revocarse
también
la
declaración
de
inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de la ley 23.928
(mod. por ley 25.561) y 4 ap. 3° del dec. 71/2002 y la
actualización de los montos de condena efectuada por el
tribunal
de
grado.
En
el
punto,
adhiero
al
desarrollo
argumental desplegado por el colega doctor de Lázzari en el
ap.
III.
5
de
su
voto,
adicionando
en
lo
que
resulte
pertinente, las consideraciones que brindé al expedirme en
la causa L. 85.591, "Fernández" (sent. de 18-VII-2007) al
que por celeridad envío.
II. En virtud de lo que antecede, corresponde
acoger parcialmente el recurso deducido en los términos
precisados
por
el
colega
doctor
Pettigiani,
debiéndose
imponer las costas de esta instancia por su orden (arts. 68
y 289, C.P.C.C.).
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
La señora Jueza doctora Kogan, por los mismos
fundamentos del señor Juez doctor de Lázzari, votó también
por la afirmativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor
Genoud dijo:
1. Adhiero a las consideraciones formuladas por
el doctor de Lázzari en el punto III, aps. 1, 2, 3 "a" y
"b" y 5, remitiendo, en lo pertinente y por razones de
economía procesal, a los fundamentos que he esgrimido al
votar las causas L. 88.427, "Lois" (sent. del 13-II-2008);
L. 83.953, "Wallace" (sent. de 18-VII-2007) y L. 79.366,
"Bravo Elizondo" (sent. del 28-VI-2006).
2. En cuanto al modo en que corresponde calcular
el incremento previsto en el art. 16 de la ley 25.561,
considero procedente el agravio que porta el recurso.
Con
acierto
denuncia
la
interesada
que
la
duplicación prevista en el art. 16 de la ley 25.561 debe
estimarse únicamente considerando la indemnización del art.
245 de la Ley de Contrato de Trabajo.
Esta
Corte
se
ha
pronunciado
en
el
sentido
indicado en la causa L. 98.973, "Pantuso" (sent. del 14VII-2010), por lo que habré de reproducir -en cuanto sea
pertinente- los conceptos vertidos por el doctor Negri en
esa oportunidad.
El art. 16 de la ley 25.561 dispuso que quedaban
"suspendidos" -inicialmente por el plazo de ciento ochenta
días-
los
despidos
prescribió
que,
dispuesto,
los
en
sin
caso
causa
de
empleadores
justificada.
contravención
deberían
Asimismo,
a
lo
allí
a
los
abonar
trabajadores perjudicados "el doble de la indemnización que
les correspondiese, de conformidad a la legislación laboral
vigente".
Adviértase pues, que la disposición contenida en
esta
norma
procura
repeler
el
despido
sin
causa
justificada, tornando más onerosa la indemnización, con la
finalidad de disuadir así la conducta patronal.
Y si bien la disposición contenida en la norma
del art. 16 de la ley 25.561 resulta clara respecto a que
sólo deben ser incluidas en la base de cálculo de los
recargos los rubros indemnizatorios que tienen directa o
inmediata vinculación con el despido arbitrario, la sanción
de la ley 25.572 vino a despejar cualquier interrogante
sobre
el
tópico,
atento
"Prorrógase
la
justificada
dispuesta
25.561
y
sus
desocupación
que
en
de
los
suspensión
por
el
por
el
art.
4
despidos
artículo
modificatorias,
elaborada
su
hasta
16
que
Instituto
dispuso:
sin
de
la
la
causa
Ley
N°
tasa
de
Nacional
de
Estadística y Censo (INDEC) resulte inferior al DIEZ POR
CIENTO
(10%).
En
caso
de
producirse
despidos
en
contravención a dicha suspensión, los empleadores deberán
abonar a los trabajadores afectados el porcentaje adicional
que
fije
el
Poder
Ejecutivo
nacional,
por
sobre
la
indemnización que les corresponda conforme a lo establecido
en el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo N°
20.744 (t.o. 1976) y sus modificatorias" (el destacado me
pertenece).
Conforme lo expuesto, debe revocarse la decisión
de origen en cuanto dispuso incluir la indemnización del
art. 232 de la Ley de Contrato de Trabajo en el cálculo del
resarcimiento pretendido, que deberá ser estimado con el
alcance aquí expresado.
3. En otro orden, discrepo con la solución que
propone
el
orientado
distinguido
a
colega
descalificar
el
respecto
rechazo
del
del
agravio
pedido
de
compensación del crédito formulado por la demandada en su
responde.
En mi opinión, la gratificación percibida por el
trabajador
debe
computarse
como
"pago
a
cuenta"
de
cualquier suma que en concepto de indemnización pudiera
corresponderle.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación se ha
pronunciado por la validez del pago al trabajador de una
gratificación vinculada al cese, compensable con cualquier
reclamo
indemnizatorio
originado
en
la
extinta
relación
laboral, incluido los basados en la Ley de Accidentes del
Trabajo.
La
existencia
de
tales
acuerdos
no
viola
el
principio de irrenunciabilidad (art. 12, L.C.T.), aún en el
supuesto
de
"Gatarri,
Alfredo
Argentinas
carecer
c/
S.A.I.C.",
de
homologación
Cometarsa
judicial
Construcciones
sent.
del
(conf.
Metálicas
23-VIII-1988;
en
Legislación del Trabajo, t. XXXVII, pág. 772).
Conforme
lo
expuesto,
y
demás
argumentos
concordantes que expuse al sufragar las causas L. 83.629,
"Rodríguez" (sent. del 16-IX-2009) y L. 79.719, "Pascolino"
(sent. del 11-IV-2007), de aplicación al caso y que doy por
reproducidos, entiendo que corresponde admitir este aspecto
de la queja.
Costas
de
esta
instancia
en
el
orden
causado
(arts. 68 y 289 del C.P.C.C.).
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor
Negri dijo:
I. El recurso admite una procedencia parcial.
II.1.
Adhiero
a
las
consideraciones
formuladas
por el Juez que abre el acuerdo en el punto III, ap. 1.
Con relación al agravio relativo al tope previsto
en el art. 245 de la Ley de Contrato de Trabajo considero,
tal como lo hice al votar la causa L. 91.301, "Sobre",
sent. del 12-X-2011, que toda vez que el a quo no definió,
a los fines de cuantificar la indemnización por despido, el
tope convencional aplicable en la especie, la sentencia
debe ser revocada.
En
devueltos
esas
al
condiciones,
tribunal
de
los
origen
autos
para
que,
deben
ser
nuevamente
integrado, determine el tope en cuestión, sin perjuicio del
control de constitucionalidad que a su respecto pudiera
corresponder, y calcule el importe de la indemnización por
antigüedad.
2. En lo que se refiere al agravio vinculado al
ámbito temporal de aplicación del art. 16 de la ley 25.561,
considero,
por
los
fundamentos
expresados
al
votar
las
causas L. 86.489, "Hernandorena" (sent. del 29-II-2012) y
L. 87.217, "Chua" (sent. del 6-VI-2012), a los que, en
honor
a
la
brevedad
me
remito,
que
el
recurso
debe
prosperar, correspondiendo declarar la inconstitucionalidad
del decreto 50/2002.
3. Toda vez que la solución propuesta para el
agravio tratado en el apartado anterior ubica al despido
del actor fuera del ámbito temporal de vigencia del art. 16
de la ley 25.561, la sentencia de grado debe ser revocada
en cuanto dispuso el incremento indemnizatorio previsto en
esa norma respecto de la reparación que regula el art. 245
de la Ley de Contrato de Trabajo y deviene innecesario
abordar
la
impugnación
relativa
al
alcance
de
aquel
incremento.
4.
En
otro
orden,
coincido
con
la
solución
propuesta por el doctor de Lázzari para el agravio relativo
al rechazo del pedido de compensar el importe abonado por
la accionada en concepto de gratificación con los créditos
judicialmente
reconocidos
en
la
sentencia,
por
los
fundamentos expuestos en el punto III, ap. 4. de su voto.
5. Finalmente, asiste razón a la recurrente en el
agravio
planteado
respecto
de
la
declaración
de
inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de la ley 23.928
(modif. por ley 25.561) y 4 ap. 3° del dec. 71/2002 y la
consecuente actualización de los importes de condena.
Ello así, toda vez que el tema de debate ha sido
resuelto en casos sustancialmente análogos a la especie (L.
92.297,
"Marino",
"Ferreyra",
sent.
sent.
del
del
23-III-2010;
4-VI-2008;
L.
85.591,
L.
89.957,
"Fernández",
sent. del 18-VII-2007, entre muchas otras), resultando ello
razón suficiente a los fines de resolver la presente (art.
31 bis, ley 5827).
III.
En
razón
de
todo
lo
manifestado,
en
mi
opinión, el recurso interpuesto debe prosperar con el alcance
expuesto, esto es, la sentencia debe ser revocada: a) en
cuanto fijó la indemnización prevista en el art. 245 de la Ley
de Contrato de Trabajo sin la previa definición del tope
convencional aplicable (más allá del análisis constitucional
que
oportunamente
pudiera
corresponder);
b)
aplicó
el
incremento indemnizatorio previsto en el art. 16 de la ley
25.561; y c) ordenó actualizar los importes de condena.
Costas a la recurrente por los agravios que se
rechazan y a la actora por los que prosperan (arts. 68 y
289, C.P.C.C.).
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
El
señor
Juez
doctor
Hitters,
por
los
mismos
fundamentos del señor Juez doctor Soria, votó también por
la afirmativa.
Con
siguiente
lo
que
terminó
el
acuerdo,
dictándose
la
S E N T E N C I A
Por lo expuesto en el acuerdo que antecede, se
hace
lugar
parcialmente
al
recurso
extraordinario
de
inaplicabilidad de ley traído y -por mayoría- se declara la
inconstitucionalidad del decreto 50/2002, y se revoca la
sentencia impugnada en cuanto calculó la indemnización por
despido
prescindiendo
del
tope
indemnizatorio,
consideró
procedente la indemnización del art. 16 de la ley 25.561,
desestimó la compensación de la suma percibida por el actor
en concepto de "gratificación extraordinaria" y declaró la
inconstitucionalidad de los arts. 7 y 10 de la ley 23.928
(mod. por la ley 25.561) y 4 del decreto 71/2002, con la
consiguiente actualización de los importes de condena.
Vuelvan los autos al tribunal de origen para que
dicte un nuevo pronunciamiento de conformidad con lo que
aquí se establece.
Costas de esta instancia por su orden en atención
al modo en que se resuelve la impugnación (arts. 68 y 289,
C.P.C.C.).
Regístrese y notifíquese.
EDUARDO NESTOR DE LAZZARI
HECTOR NEGRI
JUAN CARLOS HITTERS
HILDA KOGAN
DANIEL FERNANDO SORIA
LUIS ESTEBAN GENOUD
EDUARDO JULIO PETTIGIANI
GUILLERMO LUIS COMADIRA
Secretario
AC
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