barroco frances

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I.E.S. Valle del Ambroz, historia del arte, 2º bachillerato.
Manuel Torres Zapata
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BARROCO EUROPEO
FRANCIA.
1-. Arquitectura
Las motivaciones y los condicionantes con los
que parten los artistas del barroco francés son muy
diferentes a los del barroco italiano. A pesar de
mantenerse católica, Francia tiene que superar graves
divisiones internas, que llegan a afectar a la estabilidad
de la monarquía, lo que motivará que la necesidad del
Estado sea la de garantizar su propia existencia,
fortificar sus instituciones y proyectar una imagen de la
realeza poderosa y absoluta. Estos condiciones imprimen
al barroco francés un carácter cortesano, palaciego,
vinculado además al hecho de que se convierte en la
potencia europea después del hundimiento definitivo del imperio de los Austrias.
El arte religioso queda en un segundo plano, y el ideal contrarreformista siempre
aparece muy atenuado, por la importancia de los movimientos protestantes, y la
necesidad de cierto acuerdo entre ambas partes depuse del Edicto de Nantes.
Los grandes encargos son siempre de la nobleza y de la monarquía, grandes
conjuntos palaciegos, rodeados de jardines, que constituyen una de las principales
aportaciones del barroco francés al arte europeo. Palacios en los que la fachada
principal mira hacia el jardín, manteniendo en los patios cierto clasicismo, que estará
presente como corriente en todo el barroco francés. La decoración se reserva para el
interior, en la que se despliega una gran suntuosidad, techos pintados con frescos,
espejos, molduras doradas. Las techumbres son de gran altura, formando cuerpos
prismáticos en los que se abren ventanas abuhardilladas, llamadas habitualmente
mansardas.
El urbanismo tiene gran desarrollo, se abren grandes avenidas en eje de los
palacios y de las plazas, en las que se incluyen arcos de triunfo y monumentos
conmemorativos.
El Francia y por el patrocinio real se crea
muy pronto una Academia, que impone el gusto
clasicismo en los arquitectos y les orienta en su
producción hacia los fines políticos.
Podemos dividir la evolución de la
arquitectura en dos periodos esenciales.
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1-1-. Primera mitad del siglo XVII.
Nos encontramos con una gran actividad
constructiva, con iglesias de gran austeridad,
aunque sigan en planta el modelo jesuítico de Il
Gesú. A pesar de la abundancia de obras, no son
muchos los proyectos de gran entidad que se
realizan, mas bien se trata de mansiones nobles en
las afueras de París. En el urbanismo se crean las
llamadas plazas reales, en las que las
construcciones se someten a un mismo diseño
común, como la Plaza de los Vosgos, con la estatua
central de Luis XIII.
1- 2-. Segunda mitad del siglo XVII.
Bajo el reinado de Luis XIV, el rey Sol, la arquitectura acentua ese carácter
monárquico y cortesano. El rey controla toda la actividad a través de la Academia. La
reales fábricas, se dedican a la producción de artículos suntuosos, tapices, cerámica,
para la decoración de los palacios reales. Emprende grandes proyectos constructivos
que reflejen el concepto de monarquía
absoluta. Uno de esos primeros proyecto de
Luis XIV es completar las obras del palacio
parisino del Louvre, llamando incluso para
ello a Bernini, aunque su diseño finalmente
fue descartado y se eligió el del francés
Claude Perrault.
El palacio mas importante es el de
Versalles, que pasa de ser un modesto
pabellón de caza, a ser la residencia del rey
y donde se fija la corte. De este hecho surge
la necesidad de ampliarlo para dar cabida al
rey, la numerosa corte y las sedes de los
ministerios y despachos. En 1678 ya es sede del gobierno, momento en que se
emprende la gran ampliación encargada a Luis Hardouin Mansart (1646-1708), añade
dos alas muy prolongadas, que dan al edificio una
enorme extensión; terminó el núcleo central del
palacio, con la fachada hacia el jardín. En la fachada
se observa el modelo constructivo que se fija en
Versalles y se será el común para todos los palacios
cortesanos barrocos del resto de Europa, formado por
tres pisos, un basamento sólido y de aspecto
compacto, una planta noble con amplios vanos y un
tercer piso de remate mucho mas decorado. De la
zona cortesana destaca el Salón de los Espejos,
ejemplo del fastuoso despliegue decorativo de los
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interiores palaciegos franceses. En cuanto a la capilla Mansart se inspira en los modelos
góticos franceses especialmente en la Sainte-Chapelle. El diseño de los jardines, que,
como hemos dicho, es algo esencial en los conjuntos palaciegos franceses corresponde
a André le Nôtre, son jardines de fuerte inspiración arquitectónica, ya que los arbustos y
árboles se recortan formando setos, calles, plazas, que limitan la decoración y sirven de
escenario y de perspeciva para las fuentes monumentales, decoradas con
gran numero de estatuas, como si se tratara del diseño urbanístico de una
ciudad.
Otro de los proyectos de Mansart fuera de Versalles es la iglesia
de los Invalidos en París de 1691, en la que combina los elementos
clasicistas de inspiración romana en el cuerpo de la iglesia con el remate
en una gran cúpula, típicamente francesa
2-. Escultura.
Al igual que en la arquitectura, la escultura está condicionada por
su función al servicio de la monarquía, debe glorificar al soberano,
presentado a las súbditos su magnificencia, su esplendor y al mismo
tiempo proporcionando los entornos palaciegos y refinados que el
poder requiere para sus liturgia y sus ceremonias. Se prefieren por lo
tanto los temas mitológicos y alegóricos, que enlazan a la monarquía
con las glorias romanas. El influjo de Bernini es apreciable, aunque no
consigue eliminar el peso clasicista impuesto por la academia.
Es la segunda mitad del siglo XVII cuando hay un mayor
desarrollo escultórico, debido lógicamente a la fuerte demanda de obra
en el reinado de Luis XIV, y la necesidad propagandística de la
monarquía. Versalles es además el edificio destinatario de la mayor
parte de la obra . Como autores destacados de esta tendencia tenemos
a Pierre Puget (1622-1694), formado en Italia, se inclina sobre todo
por temas mitológicos de carácter alegórico, durante un tiempo trabaja
fuera de la corte, pero consigue hacer un hueco entre los escultores
reconocidos con su “Milón de Crotona”, derivado de los grupos
escultóricos de Bernini, con recuerdos del
Laoconte, obra que le abre el camino a
nuevos encargos de mayor entidad.
Los escultores propiamente cortesanos
son los realmente reflejan el estilo del barroco
francés, como François Girardon
(1620-1715) que realiza varias fuentes y
grupos escultóricos para los jardines de
Versalles, como “Apolo servido por las
ninfas”, concebido como una escena al aire
libre, inspirando para la figura de Apolo en el
modelo helenístico del Belvedere. También
realiza escultura funeraria, como el sepulcro
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del cardenal Richelieu, que introduce una teatralidad muy del estilo de Bernini.
Antoine Coysevox interviene en la decoración de los salones de Versalles, con
más personalidad que Puget; gran retratista, recurre con frecuencia a representar al
retratado como si fuese un personaje mitológico, como por ejemplo en el caso de Maria
Adelaida de Saboya, como Diana Cazadora. Retrató a los personajes más importantes
de la corte, sobre todo a Luis XIV y Luis XV
3-. Pintura.
De nuevo la tendencia es aquí también cortesana, aristocrática, como los
ampulosos retratos que hace Rigaud de Luis XIV, un estilo pomposo, en la vestimenta y
en la composición. En esta línea cortesana la presencia del tenebrismo italiano es
mínima y predomina la tendencia clasicista que desde la
Academia se viene marcando en todas las artes. El
tenebrismo lo encontramos sólo en pintores que se
inclinan por representar escenas más populares, como Le
Tour y Le Nain, que huyen del tratamiento grandilocuente
de la pintura cortesana, no sólo en temas sino también en
técnica.
Es Georges Le Tour
(1593-1652) quien introduce en
Francia la estética caravaggista,
siendo prácticamente el único que
la sigue fielmente y que incluso la
desarrollo aun más, sus cuadros
aparecen completamente a
oscuras y tan sólo un pequeño
foco de luz, normalmente una vela
o un lámpara, permiten ver la realidad, minuciosamente
reflejada. Esta iluminación tan característica le da a sus cuadros un aire especialmente
intimista, una atmósfera misteriosa, que se presta muy bien a la temática religiosa que
suele trabajar. Ejemplos de este estilo tan personal son “La Magdalena penitente” o
“San José carpintero”.
Le Nain, no es tan extremo en el tratamiento
de la luz, pero si mantiene el gusto por las escenas
religiosas tratadas con naturalidad y reflejando las
clases populares, casi con interés sociológicos.
El Clasicismo barroco francés está
representado por dos pintores profundamente
academicistas, Claudio Lorena y Nicolás Poussin.
partidarios de conservar la esencia de la pintura
vinculada al equilibro, las formas serenas, los temas
mitológicos, introduciendo como ya habían hecho
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los s pintores de la escuela veneciana el paisaje, al que empiezan a dar una gran
importancia que le llevará a convertirse en un género autónomo, de forma simultánea a
lo que se estaba haciendo en los Países Bajos
Nicolás Poussin
(1594-1665), es el pintor de la
serenidad, reacciona contra el
descarnado naturalismo de Caravaggio,
y contra los escesos del barroco mas
desmedido de Rubens o Rigaud, busca
el orden, la iluminación serena, sin
fuertes contrastes, que da al cuadro un
atmósfera diáfana., en muchos casos las
figuras parece más bien esculturas de
aire clásico. Introduce frecuente en los
cuadros escenas mitológicas o religiosas
en ruinas clásicas, rodeadas de
vegetación. Cuida siempre que la
composición se mantenga en los
modelos clásicos. Podemos citar como
obra representativas de su estilo, la
escena pastoril “Et in Arcadia ego” o la
representación de la “Sagrada Familia.”
Claudio Lorena (1600-1682) , tiene para
muchos críticos un mayor interés, por el
empleo que hace del paisaje en sus
cuadros, en el que intenta capta la luz
del sol reflejándose a través de los árboles, sin caer en los efectos teatrales y
tormentosos de pintores como Rembrandt. Pinta escenas en puertos imaginarios, que
evocan el esplendor de la antigua Alejandría, con pórticos monumentales en los que las
figuras se reducen de tamaño hasa convertirse en algo secundario. En los países los
árboles en gran variedad llenan la escena, con composiciones que tienden a la simetría.
Como ejemplos cabe mencionar “El puerto de Ostia en el embarque de Santa Paula” o
“Ezequiel en las ruinas de Tiro”
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