el trabajo a tiempo parcial: la influencia del país

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Investigaciones Europeas de Dirección y Economía de la Empresa
Vol. 8, N° 2,2002, pp. 73-86. ISSN: 1135-2523
EL TRABAJO
A TIEMPO
PARCIAL:
LA INFLUENCIA
DEL PAÍS
Díez de Castro, J.
Redondo López, C.
Barreiro Fernández, B.
Rivas Costa, J.
Universidad de Santiago de Compostela
RESUMEN
Los debates sobre la flexibilidad del mercado de trabajo suelen omitir cómo las diferencias
nacionales en las características del mercado de trabajo afectan la extensión y modalidades en que
los empresarios y trabajadores hacen uso de aquélla. Existen numerosas variables que influencian el
mercado de trabajo de un país. En este sentido, pretendemos analizar si es posible encontrar alguna
relación entre países de la Unión Europea, que nos permitan detectar características comunes en
agrupaciones por zonas geográficas. Nuestra hipótesis de trabajo será la de que la dispersión observada en el trabajo a tiempo parcial, no es fruto del azar, sino consecuencia directa de la presencia de
unas características estructurales particulares en una zona geográfica. El examen realizado nos confirma que podemos dividir a la Unión Europea en zonas, estructural mente distintas, en relación con
el trabajo a tiempo parcial.
PALABRAS
flexible.
CLAVE:
Trabajo a tiempo parcial, grupos geográficos,
mercado de trabajo, trabajo
ABSTRACT
The discussions about labor market flexibility they usually omit how the national differences in the characteristics of labor market they affect the extension and modalities that the managers and workers make use of it. Numerous variables influence the national labor market. In this
sense, we seek lo analyze if it is possible to find some relationship among countries of the European U nion that allow us to detect characteristic common in groupings for geographical areas. Our
working hypothesis wilJ be that the dispersion observed on part-time work, it is not consequence
gives the chance, bu! direct consequence of some characteristics structural in a geographical area.
The realized exam confirms us that we can divide to the European Union in areas, structurally different, in connection with the part-time work.
KEYWORDS:
Part-time work, geographical groups, labor market, flexible work.
INTRODUCCIÓN
Los debates sobre la flexibilidad del mercado de trabajo suelen omitir cómo las diferencias nacionales en las características del mercado de trabajo afectan la extensión y modalidades
en que los empresarios y trabajadores hacen uso de aquélla.
Un repaso estadístico nos pone de manifiesto que la influencia del trabajo parcial ha oscilado fuertemente entre los distintos países de la Unión Europea.
Existe una tendencia general de aumento, pero las variaciones entre países son de tal calibre que difícilmente podemos sostener la uniformidad del mismo.
Existen numerosas variables que influencian el mercado de trabajo de un país. En este
sentido, pretendemos analizar si es posible encontrar alguna relación entre países de la Unión
Europea, que nos permitan detectar características comunes en agrupaciones por zonas geográ-
Die: de Castro, l.; Redondo Lápez, C; Barreiro Femández, B.; Rivas Costa, l.
ficas. De esta manera, se intentaría justificar la presencia de rasgos compartidos, estables y
estructurales, que sesgan el mercado de trabajo en general, y el trabajo a tiempo parcial en
particular, hacia determinadas posiciones cercanas o alejadas de la media comunitaria.
Tabla 1. Trabajadores a tiempo completo y a tiempo parcial en la Unión Europea (UE), año 2000.
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Nuestra hipótesis de trabajo será que la dispersión observada en el trabajo a tiempo parcial, no es fruto del azar, sino consecuencia
directa de la presencia de unas características
es-
tructurales particulares en una zona geográfica.
ESTUDIOS NACIONALES PREVIOS
Este tipo de análisis tiene bastantes precedentes. Rubery y Smith (Latta y O'Conghaile,
2000) desarrollan una tipología de estados según su nivel de bienestar. Con esta relación, construyen cinco grupos geográficos: Nórdico (Suecia, Dinamarca, Finlandia); Continental 1 (Bélgica, Francia); Continental 2 (Alemania, Austria, Luxemburgo); Liberal (Reino Unido); y Mediterráneo (Italia, Grecia, Portugal, España). Holanda e Irlanda, por sus dificultades de ubicación, se incorporaron a la vez a dos grupos diferentes. Según los autores, en estas zonas había
una visión diferenciada sobre el papel de los cónyuges y la familia en relación al desarrollo de
la carrera profesional y el cuidado de los hijos.
Barnet y Cavanagh (1995) consideran que el trabajo mundial se divide con un complejo
patrón entre siete grupos de naciones. Lo que la gente hace -de hecho, la verdadera naturaleza
del trabajo- difiere en cada uno de ellos:
Países ricos. Alrededor de dos docenas que concentran casi el 80% de la actividad económica mundial. Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y
Europa Occidental.
Países que conforman la clase media económica mundial. Pobres en algunos aspectos,
se han convertido en fabricantes a gran escala de una extensa gama de productos. Aquí
están Brasil, México, Argentina, India, Corea del Sur, Taiwan, Singapur y Hong Kong.
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Un tercer grupo de países que han conseguido una cierta industrialización pero que conservan una dependencia primordial de la agricultura. Entre las dos docenas de aspirantes
al mundo industrializado, China, Tailandia, Indonesia y Malasia, son los que parecen
tener más posibilidades.
Antiguos países de Europa del Este. Muy industrializados,
libre mercado.
no les es fácil competir en
Los países exportadores de petróleo. Tienen dinero para industrializar, pero carecen de
las personas y los conocimientos para desarrollar sus propias bases industriales.
El sexto grupo lo forman unos cuarenta países pobres, situados casi todos en África y
América Latina. Desempeñan el papel de las antiguas colonias. Tienen poca industrialización y alguna materia prima que exportan.
Los más pobres de los pobres son cuarenta y siete países, casi todos ellos en África, y
constituyen el séptimo grupo. Exportan pequeñas cantidades de artículos primarios, pero
siguen encerrados en un ciclo de pobreza y dependencia.
El premio Nobel Amartya Sen (1997) contrasta la visión norteamericana y europea respecta a los asuntos prioritarios en el mercado social y de trabajo. En Estados Unidos de Norteamérica más de treinta millones de personas se encuentran sin cobertura médica, lo que sería
intolerable en la Unión Europea. Lo mismo ocurre con las ayudas a personas desfavorecidas.
Por contra, una tasa de desempleo como la de la Unión (y no digamos España) sería intolerable
para los gobernantes políticos norteamericanos.
"El contraste puede deberse en cierta medida a que la capacidad de valerse por uno
mismo se valora mucho más en los Estados Unidos que en Europa. Ese valor no se traduce en
atención médica o seguridad social para todos los norteamericanos; su esfera de aplicación es
diferente. La tendencia a soslayar la pobreza y la privación cuando se trazan los programas de
acción pública es muy fuerte en la cultura norteamericana de la autosuficiencia. En cambio, la
falta de oportunidades de trabajo afecta de raíz a la posibilidad de valerse por uno mismo, y en
los Estados Unidos el consenso público a este respecto es mucho mayor. Por consiguiente, la
cultura norteamericana de la autosuficiencia hace que se dé mucha más importancia a luchar
contra el desempleo que a dotar a todos los ciudadanos de cobertura médica o prevenir que
caigan en la indigencia." (Sen, 1997; 182)
El clásico estudio de Hofstede (1984) diferenciaba los países en base a cuatro valores
relacionados con el trabajo: distancia del poder, eliminación de incertidumbre, individualismo,
y masculinidad. Los índices asociados con cada uno de estos valores y sus respectivas correlaciones, mostraban que los países podían agruparse nítidamente por la presencia o ausencia de
un alto grado de los mismos. Esto llevaba a concluir que las naciones podían distinguirse en
relación a sus herencias culturales que son predominantemente invisibles. Esta parte invisible
estaba integrada por valores compartidos por la mayoría de sus habitantes. Convertidos en
normas de convivencia, determinaban en gran medida las soluciones políticas y organizativas
que eran viables en cada país (Hofstede, 1984; 253).
Blossfeld y Hakim (1997) hablan de seis c1usters principales de sociedades, que con sus
políticas diferentes de bienestar, empleo y familia, han condicionado la evolución peculiar de
sus mercados de trabajo parcial: paises nórdicos, Reino Unido y Estados Unidos, Alemania y
Holanda, Francia, países del sur de Europa, y países de Europa Central y del Este.
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Fouquet, Gauvin y Letablier (1999) detectan cuatro configuraciones, tomando en cuenta
tres dimensiones: una dimensión política que se expresa a través de los sistemas públicos de
protección social; una dimensión familiar, que considera las diferencias en los modelos de
organización familiar; y una dimensión profesional, que integra las evoluciones de los ratios de
actividad profesional y las desigualdades entre sexos.
A partir de estos elementos, las tres autoras sitúan los países europeos en cuatro grupos,
más o menos homogéneos:
El modelo nórdico (Suecia, Dinamarca, Finlandia, parte oriental de Alemania), con los
gastos de protección social por habitante más elevados y una fuerte igualdad entre los sexos.
El modelo continental (resto de Alemania, Austria, Países Bajos), con una buena protección social basada en las cotizaciones sociales de empresas y trabajadores, y una diferenciación de sexos más acusada.
El modelo insular (Irlanda, Reino Unido), con una actuación liberal absoluta, donde el
estado sólo interviene en casos de extrema necesidad, y una fuerte separación entre sexos,
conforme al modelo tradicional de cabeza de familia masculino.
El modelo meridional (Italia, España, Grecia, Portugal). En esta ocasión la debilidad de
las prestaciones sociales se producen por una falta de medios y la pervivencia de una solidaridad familiar o de clan.
Un modelo híbrido (Francia), que no encaja exactamente con ninguno de los otros cuatro, siendo una combinación de varios de ellos.
Los problemas de estas clasificaciones son similares:
En primer lugar, todas ellas se basan en una o muy pocas variables. Si empleamos una
sola, como el nivel de desarrollo, las conclusiones son muy pobres. Si incrementamos las dimensiones, incorporando aspectos intangibles como los valores culturales, las contradicciones
surgen espontáneamente.
En segundo lugar, independientemente de las dimensiones que se empleen, las configuraciones se realizan en base a la cercanía a un tipo ideal. Cuando hablamos de países, suponer
que una nación determinada es el referente ideal con el que comparar a las demás, es una suposición bastante arriesgada. Inversamente, catalogar a los países por similitudes sin cuestionar la
"bondad" de los tipos detectados, limita bastante sus consecuencias prácticas. Emplear los
promedios de la unión o de la zona euro, tampoco nos ayuda mucho a la hora de proponer
intervenciones por parte de los agentes públicos y privados.
Los países no presentan una uniformidad entre sus diferentes zonas. En algunos países,
entre los que se encuentra España, las disparidades internas son tan acusadas, que algunas
regiones (Cataluña, Navarra) presentan niveles de desarrollo y valores cercanos a modelos
continentales o nórdicos, mientras en otras (Andalucía) los ratios entran sin duda en los modelos clásicos de menor desarrollo, y con papeles laborales y familiares absolutamente diferenciados.
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EL TRABAJO A TIEMPO PARCIAL COMO ELEMENTO DE ANÁLISIS
A priori, parecería obligado que la integración dentro de un espacio económico común,
haría converger rápidamente todas las economías hacia la media de la Unión, al mismo tiempo
que los mecanismos de solidaridad entre regiones igualaría a medio plazo el nivel de desarrollo
de las distintas zonas. Ambas presunciones quedan desmentidas por la realidad.
Según hemos recogido posteriormente en el análisis, las diferencias año a año, en los
países de la Unión Europea, no son significativas. Parece confirmarse así la presencia de unos
rasgos estructurales diferenciados que impiden la homogeneidad europea y que mantienen las
peculiaridades de cada estado. De esta forma, cada zona deberá encontrar su forma particular
para poner en acción las recomendaciones europeas en materia económica y laboral.
El mercado de trabajo en general, y el trabajo a tiempo parcial en particular, son dos
buenos indicadores de las diferencias entre países. El trabajo a tiempo parcial y la información
disponible sobre el mismo nos permitirán un acercamiento al conocimiento de las principales
configuraciones que se producen dentro de la Unión.
"Es esta versatilidad del trabajo a tiempo parcial la razón que explica su ascenso al estrellato laboral. Y será esta misma versatilidad la causa que impida abordar esta forma de trabajo desde un solo lado de su poliédrica funcionalidad" (Valdés Dal-Ré, 2000; 1). El trabajo a
tiempo parcial está influenciado por trabajadores, organizaciones y sociedad. Cada una de esas
tres dimensiones afecta al trabajo a tiempo parcial y ninguna, por sí sola, permite analizar su
variada y compleja problemática.
Esta fórmula se relaciona con las fórmulas de reparto de empleo, afecta a las nuevas
modalidades de ordenación del tiempo de trabajo; facilita una gestión flexible de las organizaciones de trabajo; y favorece la conciliación de la vida familiar y laboral.
El trabajo a tiempo parcial integra la posibilidad de ser temporal o permanente. Tiene
una tendencia de incremento en todos los países de la Unión, y los porcentajes que ha alcanzado son significativos en el mercado de trabajo. Afecta especialmente a las mujeres, reflejando
los problemas de igualdad entre sexos. El grado de involuntariedad permite conocer cuándo se
usa por necesidad y cuándo por ser una opción compatible con la vida familiar. La edad y la
educación permiten observar las modificaciones en su uso según el momento de la vida laboral
en que se esté, o bien cómo está influenciado por la formación del trabajador.
Las características específicas de organización de un país en particular del trabajo a
tiempo parcial son difícilmente captadas en las investigaciones existentes. Estas se centran en
análisis cuantitativos y bastante simples. De esta manera, las variaciones entre naciones sobre
el carácter del trabajo a tiempo parcial, las presunciones de sus trabajadores y directivos, permanecen ocultas o implícitas. Nuestro análisis conjunto nos dará una idea más ajustada de esas
peculiaridades estructurales.
Profundizaremos a continuación en el análisis de las principales variables que pueden
influir en el uso del trabajo a tiempo parcial, culminando en un análisis conjunto de todas ellas.
La fuente de información estadística empleada han sido los anuarios de la encuesta de población activa europea, entre los años 1996 a 2000.
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En el presente estudio, se utilizaron las siguientes técnicas de análisis multivariable:
Escalamiento Multidimensional. Los objetos estudiados serán representados por puntos en un modelo espacial de modo que los rasgos de similitud entre los datos se reflejen
en relaciones geométricas entre los puntos.
Análisis de Correspondencias. Con objeto de situar las distintas categorías de datos
analizadas en un plano cartesiano y estudiar cómo las tablas de datos se organizan alrededor de sus correspondientes centros de gravedad.
Análisis de Conglomerados. En este análisis procedemos mediante la división sucesiva
de la población total en grupos significativos (técnicas divisivas), o bien agrupando sucesivamente unos sujetos a otros según las semejanzas que presentan (técnicas aglomerativas)
Análisis de Varianza. Comparando las varianzas de los datos obtenidos en la observación de diferentes grupos con el fin de determinar si existen o no diferencias significativas estadísticamente en los valores medios de los datos cada grupo.
Sectores Actividad
Estudiando los sectores de actividad (agricultura, industria y servicios) encontramos que
se forman los siguientes grupos:
Grupo 1: P, El.
Grupo 2: 1, D, A, FIN, IRL, E, NL, conteniendo a Eur-ll
Grupo 3: S, F, DK, UK, B, L.
y Eu-lS.
Existen diferencias significativas entre el grupo 1 y los otros dos si se considera el sector agricultura, mientras en el sector industria se producen diferencias significativas entre los grupos de países 2 y 3.
Para el trabajo de la mujer se obtienen resultados muy similares al anterior.
Figura 1. Trabajo a tiempo parcial en los países de la Unión Europea (DE), por sectores de actividad, año 2000.
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Tabla 2. Porcentajes de trabajo a tiempo parcial en la UE por sectores de actividad, año 2000.
% Trabajo a Tiempo Parcial por Sectores
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Motivos
Estudiando los motivos (no quiere otro trabajo, no encuentra otro trabajo, formación,
enfermedad, otros) encontramos los siguientes grupos:
Grupo 1: P, El.
Grupo 2: FIN, 1, B, E, A.
Grupo 3: S, F, DK, UK, D, NL, L, que contiene a Eur-ll
El grupo 2 difiere significativamente
y Eu-15.
del grupo 3 para los valores de "otros motivos".
Entre el grupo 1 y el 3 hay diferencias significativas cuando se consideran los valores de
"no encuentran otro trabajo".
El grupo 1 difiere significativamente
de los otros dos en el motivo "por enfermedad".
El grupo 3 difiere significativamente
otro trabajo".
de los otros dos al considerar la razón "no quieren
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Figura 2. Motivos para trabajar a tiempo parcial en los países de la VE, año 2000.
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Optimo
Tabla 3. Porcentajes de trabajadores a tiempo parcial, por tipo de motivo, en los países de la VE, año 2000.
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por los que se Trabaja a Tiempo Parcial
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Edades
Estudiando las relaciones entre trabajo a tiempo parcial y trabajo total por tramos de
edades, encontramos:
Grupo l: IRL, 1, EL, E, L.
Grupo 2: A, F, D, B, P, FIN, que incluye a Eu-ll
Grupo 3: NL, UK, DK, S.
El grupo 3 difiere significativamente
El grupo 3 difiere dell,
y Eur-l5.
de los otros para edades entre 15 y 24 años.
en el tramo de edad 25-49 años.
El grupo 3 difiere de los otros dos significativamente
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Investigaciones
en el intervalo 50-64 años.
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El trabajo a tiempo parcial: la influencia del país
para edades de más de 6S años.
Los tres grupos difieren significativamente
Figura 3. Trabajo a tiempo parcial por edades, en los países de la VE, año 2000.
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Escalamiento Optimo
Nivel educativo
Considerando el nivel formativo alcanzado, los trabajadores a tiempo parcial pueden catalogarse en los siguientes grupos:
Grupo 1: P, E.
Grupo 2: 1, L, EL, DK, NL, FIN, F, B, Eur-ll.
Grupo 3: A, D, UK, S, Eu-IS.
Los tres grupos difieren significativamente
para niveles bajos y medios de estudios.
Figura 4. Trabajo a tiempo parcial en los países de la VE, por niveles educativos, año 2000.
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Escalamiento Optimo
Investigaciones
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Die: de Castro. l.; Redondo Lápez; C; Barreiro Fernández; B.; Rivas Costa. l.
Tabla 4. Nivel de estudios de los trabajadores a tiempo parcial en la UE, año 2000.
Niveles Educativos
de los Trabajadores
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a Tiempo Parcial
80%
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Todas las variables
Estudiando las relaciones entre trabajo a tiempo parcial y todas las variables anteriores
(sectores de actividad, motivos, edades, nivel educativo), encontramos en el análisis para hombres y mujeres que se forman tres grupos diferenciados:
"F, D, DK, S, NL, UK, IRL, L, FIN", conteniendo a EU-15 y EUR -11.
"EL,P,I".
"B, E, A".
No existen diferencias significativas entre los años estudiados 1996-2000.
Sí existen diferencias
hombres y mujeres:
significativas
entre los datos de trabajo a tiempo parcial para
dentro de sectores: en la industria y en servicios.
dentro de motivos: en "por formación" y en "no quieren otro trabajo".
dentro de edades: en todos los tramos salvo +65.
España se encuentra, en el análisis conjunto, en el mismo grupo que Bégica y Austria,
fuera del grupo promedio europeo, y diferenciada del resto de países mediterráneos. El grupo
más numeroso es bastante estable y contiene siempre la media de las dos agrupaciones de la
Unión (total y zona euro) que se han empleado como referencia.
Los países que integran los diferentes grupos no siempre coinciden, existiendo entradas
y salidas.
La mujer sólo presenta agrupaciones diferentes respecto a los hombres y al mercado laboral completo en algunas variables. En otras, el género no es un elemento estructural influyente.
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Las principales diferencias entre los tres grupos finales se dan para el número de trabajadores en los tramos de edad de 25 a 49 años, y de 50 a 64 años. También cuando se consideran dentro de los motivos para trabajar a tiempo parcial, los apartados "no quieren otro trabajo"
y "otros motivos".
Figura 5. Análisis conjunto del trabajo a tiempo parcial por países de la DE, año 2000.
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LIMITACIONES
DEL ESTUDIO
No existe una interpretación homogénea de lo que es trabajo a tiempo parcial. Cada país
tiene sus propias reglamentaciones que lo definen de manera peculiar. O, a veces, ni siquiera se
precisa su significado y contenido. Adicionalmente, estas visiones diferentes cambian a lo
largo del tiempo. En España, por ejemplo, se considera trabajo a tiempo parcial cosas diferentes, antes y después de la reforma laboral de marzo de 2001.
Dentro de un país, las estadísticas nos permiten medir el crecimiento, la edad o el sexo
de las personas que están empleadas a tiempo parcial. Debido a que la definición del trabajo a
tiempo parcial varía, las estadísticas no son estrictamente comparables a nivel internacional
(Houseman, 1995). Este problema debe ser tenido en cuenta cuando se analizan las cifras de
fuentes secundarias a lo largo del trabajo.
Hay que considerar que las estadísticas se refieren a los trabajadores y no a los trabajos.
Si una persona trabaja en varios puestos a tiempo parcial, igualando o sobrepasando la duración estándar del trabajo, será considerado trabajador a tiempo completo, perdiéndose en el
camino una información muy valiosa sobre compatibilizaciones de empleo.
Un hecho clave en los análisis estadísticos es la voluntariedad de trabajar a tiempo parcial. Y la voluntariedad sólo se puede apreciar mediante la respuesta que da un trabajador de
que está empleado menos horas de las que desearía. El problema es que cuánto quiere trabajar
una persona puede cambiar por muchas circunstancias, provocando que la voluntariedad no nos
proporcione información idónea sobre la calidad del empleo (Nardone, 1995).
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Las teorías del mercado de trabajo tratan de explicar la imperfección de éste para atender las demandas de ocupación insatisfechas, recurriendo a justificaciones basadas en características objetivas como la experiencia y la cualificación poseída. Este punto no pudo ser examinado convenientemente en el presente trabajo.
Las normas laborales pueden distorsionar también las comparaciones, especialmente, si
salimos fuera del marco, relativamente homogéneo, de la Unión Europea (lLO, 1999; 136). Las
edades límites de entrada y salida del mercado de trabajo son una buena muestra. Si un país
cuenta a las personas en edad de trabajar a partir de los 10 o los 14 años, mientras otro inicia el
recuento a partir de los 16, los dos países tendrán diferentes tasas de empleo a tiempo parcial,
sólo por este motivo. Análogamente, algunos países establecen jubilaciones obligatorias sobre
los 65 años, mientras otros no acotan la edad para el retiro. De manera similar, algunos países
no tienen un límite inferior para incluir a alguien como trabajador a tiempo parcial (bastaría
trabajar una o muy pocas horas a la semana), mientras otros establecen mínimos algo más
exigentes (sobre 15 horas por semana).
En todos los trabajos y profesiones, las influencias de sexo, edad, formación, experiencia, o motivación provocan fuertes distorsiones de los mecanismos puros establecidos por la
teoría abstracta. Es recomendable en esta línea profundizar en otros estudios sectoriales y de
profesiones para corroborar las aserciones sugeridas en esta investigación, y que en el presente
estudio no pudieron ser analizadas.
Regresando al tema de la voluntariedad del trabajo a tiempo parcial, no hay en la respuesta típica de la encuesta de población activa una información suficiente. Las razones subyacentes pueden ser completamente diferentes (familia, salud, edad) y no sabemos la magnitud
relativa de cada una de estas problemáticas. Sería necesario enriquecer el cuestionario oficial,
así como efectuar estudios propios para conseguir una mejor fotografía de las razones por las
que las personas trabajan a tiempo parcial.
Dado que el trabajo a tiempo parcial no es un grupo homogéneo, incluso dentro de los mercados de trabajo europeos, las comparaciones nacionales no son pertinentes. El diferente tamaño e
importancia de los grupos que integran el trabajo a tiempo parcial en función de las horas que se
trabajan, provoca que cuando se comparan agregados con el trabajo a tiempo completo en cualquier
país, nos conduzca a una diversidad sorprendente de patrones del trabajo a tiempo parcial y a débiles correlaciones con otros factores económicos y sociales (Hakirn, 1997; 30).
En el análisis no se han establecido diferencias de ponderaciones en el análisis conjunto.
Hemos considerado más útil mantener la igualdad de importancia relativa de las variables consideradas puesto que, si bien a nivel de algún estado de la Unión, alguna variable pudiera resultar más determinante o tener más capacidad explicativa, nunca se podría generalizar y uniformizar esa importancia a nivel de todos los países europeos.
CONCLUSIONES
Podemos observar que la importancia del empleo a tiempo parcial varía fuertemente entre los diferentes países de la Unión Europea. Entre Holanda y Grecia, encontramos unas diferencias muy notables, pasando de ser una figura básica del mercado de trabajo en el primer
caso, a una meramente complementaria en el segundo.
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El trabajo a tiempo parcial: la influencia del país
Los factores detallados en el trabajo (edades, motivos, sectores actividad, nivel educativo), se presentan en la totalidad de los mercados de trabajo, pero es la intensidad particular de
presentación, lo que los convierte en elementos impulsores por su influencia en la estructura de
empleo de ese país.
Los datos examinados nos permiten concluir que existe evidencia para considerar que
no hay un movimiento de convergencia europea en el empleo del trabajo a tiempo parcial. Los
países de la Unión Europea exhiben patrones de mercados de trabajo diferentes.
El examen realizado nos confirma que podemos dividir a la Unión Europea en zonas,
estructuralmente distintas en relación con el empleo del trabajo a tiempo parcial. Las políticas
de empleo o las acciones de los directivos tendrán que considerar obligatoriamente estas diferencias nacionales o locales, puesto que algunas de ellas tendrán éxito o serán inocuas en función del lugar donde se apliquen.
Las diferencias institucionales entre las distintas naciones y zonas son de tal magnitud
que dan origen a diferencias en el uso del trabajo a tiempo parcial, así como también respecto a
la función y organización de ese trabajo en cada sociedad. "Parece que el contexto nacional es
un predictor más poderoso del uso de la flexibilidad por los empresarios que el tamaño de la
organización o el sector, aunque dentro de las fronteras nacionales estas variables puedan ser
también importantes". (Brewster, Mayne, Tregaskis, 1997; 97)
España se encuentra, en el análisis conjunto, fuera del grupo promedio europeo. Este último, es bastante estable y contiene siempre la media de las dos agrupaciones de la Unión (total
y zona euro) que se han empleado como referencia. Asimismo, los países que integran los
diferentes grupos no siempre coinciden, existiendo entradas y salidas.
Las peculiaridades que presentan las modalidades atípicas de empleo han sido extensamente estudiadas, pero existen notables carencias en su conocimiento, además de considerables
discrepancias entre los distintos países.
Las formas atípicas de trabajo involucran tantos aspectos y dimensiones, pueden ser
contemplados desde tantos prismas que, cualquier análisis unidireccional peca, forzosamente,
de simplista.
Los elementos individuales y organizativos no bastan para explicar las diferencias notables entre países. Las tendencias genéricas de oferta y demanda de trabajo son corregidas al
alza o a la baja por los contextos políticos e ideológicos de los países, produciendo ritmos diferentes y patrones heterogéneos del empleo a tiempo parcial y de la participación de la mujer a
lo largo del tiempo (Blossfeld y Hakim, 1997; 12).
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La Revista Investigaciones Europeas de Dirección y Economía de la Empresa recibió este artículo ellO
de noviembre de 2001 Y fue aceptado para su publicación ellO de abril de 2002.
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ISSN: 1135-2523
Investigaciones
Europeas, Vol. 8, N° 2,2002, pp. 73-86
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