Fiscalidad de las operaciones con acciones propias a raíz de la

Anuncio
Fiscalidad de las operaciones con acciones
propias a raíz de la Circular 4/2004 del Banco de
España. Comparación con el régimen general
CARLOS E. GARCÍA LÓPEZ
Agencia Estatal de Administración Tributaria
SUMARIO
A. REGULACIÓN MERCANTIL Y CONTABLE. 1. Introducción. 2. Adquisición originaria. 3. Adquisición derivativa.
3.1. Supuesto general. 3.2. Supuestos especiales. 3.3. Régimen de las acciones propias.. 4. Aceptación de
acciones propias en garantía. 5. Asistencia financiera para la adquisición de acciones propias. 6. Participacio­
nes recíprocas. 7. Régimen sancionador. 8. Aspectos contables. 8.1. Plan General de Contabilidad. 8.2. La Cir­
cular 4/2004 del Banco de España.—B. ASPECTOS FISCALES. 1. Consecuencias para el vendedor de las acciones.
1.1. El vendedor es persona física. 1.2. El vendedor es sujeto del Impuesto sobre Sociedades. 2. Consecuen­
cias para la sociedad que adquiere sus propias acciones.—BIBLIOGRAFÍA.
Palabras clave: Fiscalidad financiera, Impuesto sobre Sociedades, operaciones con acciones propias.
A.
REGULACIÓN
1.
Introducción
(aquélla que directa o indirectamente ostente la
mayoría de los derechos de voto).
MERCANTIL Y CONTABLE
2.
Las normas relativas a las operaciones sobre las
propias acciones se encuentran en el capítulo IV,
sección 4.a, artículos 74 a 89 de la Ley de Socieda­
des Anónimas. Se regulan tanto los negocios sobre
las propias acciones como los relativos a las partici­
paciones cruzadas entre sociedades.
La Ley admite la adquisición por una sociedad
de sus propias acciones sólo cuando concurren
determinadas condiciones y dentro de ciertos
límites legales. La adquisición de sus propias
acciones puede ocasionar consecuencias negati­
vas para la sociedad. En primer término, el patri­
monio de la entidad se resiente; en segundo
lugar, cabe pensar, en la utilización inadecuada
que de estas acciones puedan hacer los adminis­
tradores.
En cuanto a los negocios sobre acciones pro­
pias, en sentido estricto, la Ley regula la adquisi­
ción, la aceptación en garantía y la asistencia
financiera a tercero para la adquisición de acciones
de la propia sociedad o de la sociedad dominante
Adquisición originaria
La primera consideración a efectuar es que la
suscripción de acciones por la propia sociedad está
radicalmente prohibida por la Ley (art. 74), esta
prohibición se extiende a la suscripción de acciones
emitidas por la dominante. El incumplimiento de la
prohibición acarrea como consecuencia la obliga­
toria enajenación de las acciones propias o de la
dominante en el plazo máximo de un año. De no
enajenarse en el referido plazo se deberá reducir
capital. De no atenderse los anteriores deberes
cualquier interesado podrá instar su adopción por
la autoridad judicial. Ha de tenerse en cuenta ade­
más, que la Ley establece también que, a pesar de
que las acciones pasan a ser propiedad de la enti­
dad suscriptora, la obligación de desembolsar
recae, en los socios fundadores o promotores, de
forma solidaria, en el caso de constitución de la
sociedad; en los administradores, si estamos ante
una ampliación de capital, y; tratándose de la sus­
cripción de acciones de la sociedad dominante, en
69
Cuadernos de Formación. Colaboración 13/06. Volumen 2/2006
los administradores de la adquirente y en los de la
dominante, de forma solidaria.
dominante no se sujeta a los requisitos antes deta­
llados:
— Adquisición en ejecución de un acuerdo de
reducción de capital, esto es, se trata de
adquirir las propias acciones como paso
previo a la amortización de las mismas que
implica la reducción del capital.
— Cuando las acciones son adquiridas dentro
de un patrimonio. Son los casos de adqui­
sición por fusión, escisión o incluso por
herencia. En la fusión se dará el supuesto
de adquisición de acciones propias, si la
absorbida poseía acciones de la absorben­
te. Se producirá la adquisición de acciones
propias en la escisión, cuando la escindida
posea acciones de la beneficiaria. Si la
sociedad hereda acciones de un socio, nos
encontraremos también ante la adquisi­
ción derivativa de acciones propias.
— Cuando las acciones que estén totalmente
liberadas se adquieren a título gratuito.
— Cuando las acciones íntegramente libera­
das se adquieren como consecuencia de
una adjudicación judicial para satisfacer un
crédito de la sociedad frente al titular de
las acciones.
3. Adquisición derivativa
Se estable un régimen de adquisición con fuer­
tes restricciones.
3.1.
Supuesto general
Son requisitos establecidos en la ley los siguien­
tes:
— Que se autorice por la Junta de la socie­
dad, señalándose las modalidades de
adquisición, el número máximo de accio­
nes a adquirir, los precios máximo y míni­
mo y la duración de la autorización, que no
podrá ser superior a los 18 meses. Si se
trata de la adquisición de acciones de la
sociedad dominante, son precisas tanto la
autorización de la Junta de la sociedad
dominada como de la dominante.
— El valor nominal de las acciones en poder
de la adquirente y sus filiales, tras la adqui­
sición, no puede exceder del 10 por 100
del capital social. Este límite es del 5 por
100 si se trata de acciones que cotizan en
un mercado organizado, de acuerdo con lo
establecido en la disposición transitoria 1.a
2 de la Ley. Si se superan los límites esta­
blecidos las acciones deben ser enajenadas
en un plazo máximo de tres años (art. 78
de la Ley). De no producirse la enajena­
ción, cualquier interesado podrá instar su
adopción por la autoridad judicial.
— La sociedad adquirente y en su caso la
dominante debe dotar una reserva indis­
ponible que cubra el importe de las accio­
nes propias, sin disminuir el capital ni las
reservas legal o estatutariamente no dis­
ponibles. La reserva evita que se reduzca
el patrimonio indisponible de la sociedad y
debe mantenerse mientras las acciones
propias o de la dominante permanezcan
en la sociedad, esto es hasta su transmisión
o amortización.
— Las acciones adquiridas deben estar total­
mente desembolsadas, de no ser así el
negocio de adquisición es nulo, a tenor del
apartado 2 del artículo 76 de la Ley.
3.2.
3.3.
Régimen de las acciones propias
En el artículo 79 se detallan las normas que son
de aplicación a las acciones propias.
1. Suspensión del derecho de voto y demás
derechos políticos, tanto de las acciones propias
como de la dominante.
2. En cuanto a los derechos económicos se
incorporan al resto de las acciones proporcional­
mente, con excepción del derecho de asignación
gratuita de nuevas acciones, esto es, la entrega de
acciones totalmente liberadas. No parece, sin
embargo que las acciones de la dominante en
poder de la dominada sufran merma de sus dere­
chos económicos.
3. Las acciones propias se computan en el
capital para el cálculo de las cuotas necesarias para
la constitución y adopción de acuerdos de la Junta.
4. Establecimiento en el pasivo de la sociedad
adquirente de una reserva especial indisponible
equivalente al importe de las acciones propias o de
la dominante que lucen en el activo.
5. Obligación de información. El informe de
gestión de la sociedad adquirente y, en su caso el
de la dominante señalarán:
— Los motivos de las adquisiciones y enaje­
naciones.
Supuestos especiales
Se puede calificar como tales aquéllas situacio­
nes, expresadas en el artículo 77 de la Ley, en las
que la adquisición de acciones propias o de la
70
Fiscalidad de las operaciones con acciones propias a raíz de la Circular 4/2004 del Banco de España...
C ARLOS E. G ARCÍA L ÓPEZ
6. Participaciones recíprocas
— Número y valor nominal de las acciones
adquiridas y enajenadas y la fracción del
capital que representan.
— La contraprestación.
— Número y valor nominal del total de las
acciones adquiridas y conservadas en car­
tera por la propia sociedad o por persona
interpuesta y la fracción de capital social
que representa.
Se establece en la Ley (art. 82) la prohibición de
que se establezcan participaciones recíprocas que
excedan del 10 por 100 de la cifra de capital de las
sociedades participadas y se extiende el mandato a
las participaciones circulares constituidas por
medio de sociedades filiales. No es de aplicación
esta prohibición a las participaciones recíprocas
establecidas entre una filial y su dominante (art. 85).
4. Aceptación de acciones propias en
garantía
7. Régimen sancionador
De acuerdo con el artículo 89 es infracción el
incumplimiento de las obligaciones o la vulneración
de las prohibiciones que hemos comentado.
La sanción que se establece es de multa de
hasta el valor nominal de las acciones suscritas,
adquiridas por la sociedad o por un tercero con
asistencia financiera, o aceptadas en garantía, o en
su caso, las no enajenadas o amortizadas.
Son responsables los administradores.
Prescriben las infracciones a los tres años.
La competencia en esta materia se atribuye a la
Comisión Nacional del Mercado de Valores. Al res­
pecto debemos tener en cuenta que la Ley
24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores en
el capítulo I (disposiciones generales) del Título VIII
(régimen de supervisión, inspección y sanción)
regula, en concreto en el artículo 97, la forma en la
que con carácter general la Comisión tendrá cono­
cimiento de las operaciones sobre acciones propias
señalándose que los Registradores Mercantiles
remitirán, por conducto de la Dirección General
de Registros y del Notariado, a la Comisión Nacio­
nal del Mercado de Valores, en el plazo de un mes
desde la calificación del depósito, certificación de
las cuentas anuales y documentos complementa­
rios de aquellas sociedades que hubieren infringido
las normas de la Ley de Sociedades Anónimas en
materia de negocios sobre las propias acciones. A
tal efecto, los administradores de la sociedad que
depositen las cuentas deberán informar en docu­
mento aparte, con la debida individualización, de
los negocios sobre las propias acciones.
Se recuerda en el precepto que la Comisión
Nacional del Mercado de Valores es la competente
para incoar e instruir los expedientes sancionado­
res a los que se refiere el artículo 89 de la Ley de
Sociedades Anónimas. Ahora bien, cuando la enti­
dad infractora sea una entidad de crédito, será pre­
ceptivo para la imposición de la correspondiente
sanción el informe del Banco de España.
Para las empresas de servicios de inversión, las
entidades de crédito y las personas o entidades que
El artículo 80 de la Ley establece los mismos
límites y requisitos, antes vistos en la adquisición de
acciones propias, para la aceptación en prenda o en
otra forma de garantía sus propias acciones o las
emitidas por la sociedad dominante.
Ello no es de aplicación a las operaciones reali­
zadas en el ámbito de las actividades ordinarias de
los bancos y otras entidades de crédito, salvo el
requisito de la reserva indisponible que sí les afec­
ta. La no aplicación del resto de requisitos y limita­
ciones a bancos y otras entidades de crédito,
parece de todo punto lógica, pensemos en lo des­
proporcionado que podría ser exigir que la junta de
accionista de un banco tuviera que aprobar la acep­
tación de la garantía de un prestatario, cuando esta
consistiera en acciones del propio banco.
El régimen establecido para las acciones propias
se traslada, en cuanto resulte compatible a las
acciones poseídas en concepto de prenda o de otra
forma de garantía.
5. Asistencia financiera para la
adquisición de acciones propias
Prohíbe el artículo 81 el anticipo de fondos, la
concesión de préstamos, la prestación de garantías
y de cualquier tipo de asistencia financiera para la
adquisición de las acciones de la propia sociedad o
de las acciones de la sociedad dominante por un
tercero.
Dos excepciones la prohibición:
1. Los negocios dirigidos a facilitar al personal
de la empresa la adquisición de sus acciones o de
las de una sociedad del grupo.
2. Las operaciones efectuadas por bancos y
otras entidades de crédito en el ámbito de las ope­
raciones ordinarias propias de su objeto social. La
entidad deberá establecer en el pasivo del balance
una reserva equivalente al importe de los créditos
anotados en el activo. Esto es las entidades de cré­
dito pueden financiar a sus clientes para que estos
adquieran acciones de la propia entidad.
71
Cuadernos de Formación. Colaboración 13/06. Volumen 2/2006
El balance posterior a la compra de las acciones
propias será:
actúen en el Mercado de Valores, tanto recibiendo
o ejecutando órdenes como asesorando sobre
inversiones en valores, la Ley del Mercado de Valo­
res establece unas especiales obligaciones que se
relacionan en el artículo 79. Así, entre otras, com­
portarse con diligencia y transparencia en interés
de sus clientes y en defensa de la integridad del
mercado, asegurarse de que disponen de toda la
información necesaria sobre sus clientes y mante­
nerlos siempre adecuadamente informados, abste­
nerse de tomar posiciones por cuenta propia en
valores o instrumentos financieros sobre los que se
esté realizando un análisis específico, desde que se
conozcan sus conclusiones hasta que se divulgue la
recomendación o informe elaborado al respecto.
Todas estas obligaciones específicas, pueden natu­
ralmente incidir en las operaciones sobre acciones
propias. Además debe tenerse en cuenta las nor­
mas sobre información privilegiada y las relativas a
la información relevante, en virtud de las cuales
estas entidades deben comunicar a la Comisión de
forma directa las operaciones que realicen sobre
acciones propias puesto que dicha información
puede afectar a un inversor razonablemente para
adquirir o transmitir valores o instrumentos finan­
cieros y por tanto puede influir de forma sensible
en su cotización en un mercado secundario. En
definitiva, hay que considerar dicha información a
tenor del artículo 82 como relevante.
8.
Activo
Pasivo
Tesorería
120 Capital
Acciones propias 130 Reservas
En dicho balance se reflejan unos fondos pro­
pios de 150, pero el activo realmente es de 120.
Como vimos antes, la Ley de Sociedades Anó­
nimas obliga en estos casos a crear una reserva
indisponible. Es la cuenta 115 “Reserva para accio­
nes propias “ del PGC. Su creación supondrá la
siguiente anotación contable:
Concepto
Reservas
Reservas para acciones propias
Plan General de Contabilidad
Desde un punto de vista económico las accio­
nes propias minoran los fondos propios, porque su
aparición ha implicado una devolución de una parte
del capital social. Por ello contablemente son una
cuenta de activo “acciones propias en situaciones
especiales”, cuenta 198 del Plan General de Conta­
bilidad (PGC).
Dada una sociedad con el siguiente balance de
situación:
Activo
Tesorería
Pasivo
150 Capital Social
(100 accs. de 1)
Reservas
Debe Haber
30
30
Si la dotación no puede efectuarse por carecer
de beneficios o reservas de libre disposición, las
acciones propias, como vimos deben ser enajena­
das o reducirse capital en el plazo de un año.
La venta de las acciones propias producirá, de
acuerdo con el PGC un beneficio si el precio de
venta supera al de adquisición o una pérdida, en
caso contrario. Las cuentas son la 774 “Beneficios
por operaciones con acciones y obligaciones pro­
pias” y la 674 “Pérdidas por operaciones con accio­
nes y obligaciones propias”.
Si, en nuestro ejemplo se vendiesen por 28:
Aspectos contables
8.1.
100
150
Concepto
Tesorería
Pérdidas por operaciones con acciones
propias
Acciones propias
Debe Haber
28
12
30
Si la venta fuera por 31:
Concepto
Tesorería
Acciones propias
Beneficios por operaciones con acciones
propias
100
150
Debe Haber
31
30
11
Si la entidad adquiere 20 acciones propias por
30, contabilizará:
En ambos casos debe desaparecer la reserva
por acciones propias.
Concepto
Debe Haber
Acciones propias en situaciones especiales 30
Tesorería
30
Concepto
Reservas para acciones propias
Reservas
72
Debe Haber
30
30
Fiscalidad de las operaciones con acciones propias a raíz de la Circular 4/2004 del Banco de España...
C ARLOS E. G ARCÍA L ÓPEZ
8.2.
La Circular 4/2004 del Banco de España
el balance sólo en el caso de titulizaciones en las
que existe una transferencia efectiva del riesgo.
Por último se aclara la aplicación del valor razo­
nable en el marco de la Circular. Se trata de favo­
recer aquellos usos del valor razonable que
faciliten una correcta gestión del riesgo por parte
de las entidades y limitar su aplicación cuando se
trate de elementos del balance sin un mercado
profundo y, por tanto, cuando la estimación del
valor razonable no sea suficientemente fiable.
Dentro de la sección segunda del capítulo
segundo, dedicada a los instrumentos financieros,
la norma vigésima primera-A está dedicada a los
instrumentos de capital propio. En concreto en el
apartado 3 se expresa que los negocios realizados
con instrumentos de capital propio, incluidas su
emisión y amortización, serán registrados directa­
mente contra el patrimonio neto de la entidad, sin
que pueda ser reconocido ningún resultado como
consecuencia de ellos y sin perjuicio de las informa­
ciones que deban ser reveladas en la memoria de
la entidad, de acuerdo con la norma sexagésima, y,
si el negocio se realizase con alguna parte vincula­
da, lo establecido en la norma sexagésima segunda
relativo a informaciones sobre partes vinculadas.
Los costes de cualquier transacción realizada sobre
instrumentos de capital propio se deducirán direc­
tamente del patrimonio neto, una vez minorado
cualquier efecto fiscal con ellos relacionado. Tam­
poco (apartado 4) se registrarán en los estados
financieros los cambios de valor de dichos instru­
mentos; las contraprestaciones recibidas o entre­
gadas a cambio de los mismos se añadirán o
deducirán directamente del patrimonio neto de le
entidad.
Veamos con los mismos datos que en los ejem­
plos anteriores la contabilización por una entidad
de crédito.
Balance de situación
El Banco de España es el emisor de normas de
contabilidad obligatorias para el sector bancario.
La circular número 4/2004, de 22 de diciembre
del Banco de España, es de aplicación a las entida­
des de crédito definidas en el artículo primero del
Real Decreto Legislativo 1298/1986, de 28 de
junio, sobre Adaptación del Derecho vigente en
materia de entidades de crédito al de la Comunida­
des Europeas, a las sucursales de entidades extran­
jeras que operan en España, a los grupos de
entidades de crédito y a los grupos consolidables
de entidades de crédito, en la elaboración de su
información pública y reservada.
Las normas para la formulación de las cuentas
anuales individuales y consolidadas contenidas en la
Circular constituyen el desarrollo y adaptación al
sector de las entidades de crédito de las normas
contables establecidas en el Código de Comercio,
la Ley de Sociedades Anónimas y la normativa
específica. Dichas normas se aplican igualmente a
otros estados financieros distintos de las cuentas
anuales.
La circular tiene por objeto modificar el régi­
men contable de las entidades de crédito españo­
las, adaptándolo al nuevo entorno contable
derivado de la adopción por parte de la Unión
Europea de las Normas Internacionales de Infor­
mación Financiera (NIIF) mediante Reglamentos
Comunitarios conforme a lo dispuesto en el Regla­
mento 1606/2002 del Parlamento Europeo y del
Consejo, de 19 de julio de 2002, relativo a la apli­
cación de las Normas Internacionales de Contabili­
dad.
Se señala en la introducción de la Circular que
deben destacarse cuatro aspectos, dentro de los
cambios que la misma introduce.
El primero entronca directamente con la filoso­
fía de las NIIF, es el protagonismo de la gestión en
la fijación de la política contable de la empresa, lo
que conlleva una mayor flexibilidad que se corres­
ponde con más responsabilidad.
El segundo aspecto, es el de la transparencia,
que supone que los gestores se responsabilicen de
la política contable y de explicar la misma, de reve­
larla al mercado y de complementarla con informa­
ciones puntuales.
Los dos aspectos restantes, son más de detalle.
El tercero implica que mientras en la anterior
norma contable (Circular 4/1991) la regla por
defecto era dar de baja del balance los activos aso­
ciados a la titulización, la nueva normativa de las
NIIF es menos precisa, permitiendo dar de baja en
Activo
Tesorería
Pasivo
150 Capital Social
(100 accs. de 1)
Reservas
100
150
La entidad adquiere 20 acciones propias por 30
Concepto
Debe Haber
Acciones propias en situaciones especiales 30
Tesorería
30
A continuación, como quiera que debe registra­
se en patrimonio neto.
73
Cuadernos de Formación. Colaboración 13/06. Volumen 2/2006
puten dividendos o participaciones en beneficios
de otras entidades residentes en España se deduci­
rá el 50 por 100 de la cuota íntegra que correspon­
da a la base imponible derivada de dichos
dividendos o participaciones en beneficios.
La base imponible derivada de los dividendos o
participaciones en beneficios será el importe ínte­
gro de éstos.
En el apartado segundo de este artículo se
amplía la deducción al 100 por 100 cuando los divi­
dendos o participaciones en beneficios procedan
de entidades en las que el porcentaje de participa­
ción, directo o indirecto, sea igual o superior al
cinco por 100, siempre que dicho porcentaje se
hubiere tenido de manera ininterrumpida durante
el año anterior al día en que sea exigible el benefi­
cio que se distribuya o, en su defecto, que se man­
tenga durante el tiempo que sea necesario para
completar un año. La deducción también será del
100 por 100 respecto de la participación en bene­
ficios procedentes de mutuas de seguros genera­
les, entidades de previsión social, sociedades de
garantía recíproca y asociaciones.
La deducción también se aplicará, a tenor del
apartado tercero, en los supuestos de liquidación
de sociedades, separación de socios, adquisición de
acciones o participaciones propias para su amorti­
zación y disolución sin liquidación en las operacio­
nes de fusión, escisión total o cesión global del
activo y pasivo, respecto de las rentas computadas
derivadas de dichas operaciones, en la parte que
correspondan a los beneficios no distribuidos,
incluso los que hubieran sido incorporados al capi­
tal, y a la renta que la sociedad que realiza las ope­
raciones a que se refiere el párrafo anterior deba
integrar en la base imponible de acuerdo con lo
establecido en el artículo 15.3 de esta ley.
Para completar el panorama debemos tener
presente el apartado quinto del articulo que
comentamos que señala, que cuando entre las ren­
tas del sujeto pasivo se computen las derivadas de
la transmisión de valores representativos del capi­
tal o de los fondos propios de entidades residentes
en territorio español que tributen al tipo general de
gravamen o al tipo del 40 por 100, se deducirá de
la cuota íntegra el resultado de aplicar el tipo de
gravamen al incremento neto de los beneficios no
distribuidos, incluso los que hubieran sido incorpo­
rados al capital social, que correspondan a la parti­
cipación transmitida, generados por la entidad
participada durante el tiempo de tenencia de dicha
participación o al importe de las rentas computa­
das si éste fuere menor.
Esta deducción se practicará siempre que se
cumplan los siguientes requisitos:
Concepto
Debe Haber
Reservas
30
Acciones propias en situaciones especiales
30
El balance posterior a la compra de las acciones
propias será:
Activo
Tesorería
Pasivo
120 Capital
Reservas
100
120
La venta de las acciones propias no producirá
ningún resultado. Si se vendiesen por 28:
Concepto
Tesorería
Reservas
Debe Haber
31
31
Si la venta fuera por 31:
Concepto
Tesorería
Reservas
B.
ASPECTOS
Debe Haber
31
31
FISCALES
1. Consecuencias para el vendedor de las
acciones
1.1. El vendedor es persona física
No contempla el Texto Refundido del IRPF
especialidad o particularidad alguna. Las consecuen­
cias para el vendedor son las mismas, si el adquiren­
te es la propia sociedad emisora o un tercero.
1.2. El vendedor es sujeto del Impuesto sobre
Sociedades
Cuando una sociedad transmite acciones inte­
gra en su resultado contable la diferencia entre el
valor por el que las mismas se reflejan en sus cuen­
tas y el importe de la venta. Si el resultado es posi­
tivo, es posible que se reduzca o se anule el
impacto impositivo.
El artículo 30 del Texto Refundido de la Ley del
Impuesto sobre Sociedades establece la deducción
para evitar la doble imposición interna: dividendos
y plusvalías de fuente interna, estableciendo que
cuando entre las rentas del sujeto pasivo se com­
74
Fiscalidad de las operaciones con acciones propias a raíz de la Circular 4/2004 del Banco de España...
C ARLOS E. G ARCÍA L ÓPEZ
a) Que el porcentaje de participación, direc­
to o indirecto, con anterioridad a la transmisión sea
igual o superior al 5 por 100.
b) Que dicho porcentaje se hubiere poseído
de manera ininterrumpida durante el año anterior
al día en que se transmita la participación.
Cuando, debido a la fecha de adquisición de la
participación, no pudiera determinarse el importe
de los beneficios no distribuidos en la fecha de
adquisición de la participación, se presumirá que
los valores se adquirieron por su valor teórico.
La aplicación de la presente deducción será
incompatible con el diferimiento por reinversión
previsto en el artículo 21 de la Ley 43/1995, de 27
de diciembre, del Impuesto sobre Sociedades, en
la parte correspondiente a la renta que ha disfruta­
do de la deducción prevista en el presente aparta­
do. (Para los periodos impositivos iniciados a partir
de 1 de enero de 2002 ha sido derogado el régi­
men de diferimiento. Se ha establecido para los
periodos impositivos posteriores una nueva deduc­
ción en la cuota íntegra por reinversión en benefi­
cios extraordinarios, con lo que a efectos de aplicar
esta última deducción citada, en su base no se
computará la parte de plusvalía que forme parte de
la base de la deducción para evitar la doble imposi­
ción de plusvalía de fuente interna.)
Lo previsto en el presente apartado también se
aplicará a las transmisiones de valores representa­
tivos del capital de las entidades a que se refiere el
párrafo b) del apartado 2 del artículo 28 de esta ley,
debiendo aplicarse, a estos efectos, el tipo de gra­
vamen previsto en el referido apartado 2.
La deducción prevista en este apartado no se
aplicará respecto de la parte del incremento neto
de los beneficios no distribuidos que corresponda
a rentas no integradas en la base imponible de la
entidad participada debido a la compensación de
bases imponibles negativas.
Por tanto, teniendo en cuenta el artículo 30
TRLIS, si la entidad que transmite tiene un porcen­
taje de participación, directo o indirecto, con ante­
rioridad a la transmisión igual o superior al 5 por
100 y dicho porcentaje se ha poseído de manera
ininterrumpida durante el año anterior al día en
que se transmita la participación, tendrá derecho a
la deducción que se regula en el apartado 5 y que
tiene su origen en la Ley 10/1996 que dio nueva
redacción al 28-5 de la Ley del Impuesto sobre
Sociedades. De no cumplirse los requisitos, cuanti­
tativos o temporales de participación, reseñados,
tendrá derecho a la deducción si se verifican los
requisitos del apartado tercero.
Por todo ello debe analizar dos situaciones la de
la entidad que se puede acoger a la deducción para
evitar la doble imposición sobre plusvalías de fuen­
te interna y la propia de la entidad que transmite a
la emisora de las acciones, para que ésta última las
amortice.
a) Deducción para evitar la doble imposición
sobre plusvalías de fuente interna
Cuando una entidad transmite acciones o parti­
cipaciones de otra, en el precio debe incluirse, no
sólo la correspondiente parte del capital social,
sino también la de las reservas. Estas reservas
habrán sido, en su momento, sometidas al Impues­
to sobre Sociedades en la sociedad participada. En
la medida en que dichas reservas correspondan a
periodos en los que se detentó la participación y si
dichas reservas dan lugar a plusvalía en la sociedad
que vende, procede la deducción para evitar la
doble imposición.
Los requisitos son:
1. La participada debe ser residente en terri­
torio español. De ser no residente cabrá,
en su caso, la deducción por doble imposi­
ción internacional.
2. La participada debe estar sujeta al tipo
general, al del 40 por 100, o ser sociedades
de garantía recíproca o sociedades de
refianzamiento.
3. El porcentaje de participación, directo o
indirecto, con anterioridad a la transmisión
ha de ser igual o superior al 5 por 100. Es
indiferente el porcentaje de participación
que se transmita, la exigencia se ciñe a la
participación previa a la venta.
4. El porcentaje de participación, señalado,
debe haber sido poseído de manera ininte­
rrumpida durante el año anterior al día en
que se transmita la participación.
La base de la deducción es la menor de las dos
cantidades siguientes:
— El incremento neto de los beneficios no
distribuidos, incluso los que hubieran sido
incorporados al capital social, que corres­
pondan a la participación transmitida,
generados por la entidad participada
durante el tiempo de tenencia de dicha
participación. Para efectuar el cálculo de
este incremento neto de forma cierta
debe conocerse el dato de los beneficios
no distribuidos en la fecha de adquisición.
Cuando, debido a la fecha de adquisición
de la participación, no pudiera determinar­
se el importe de dichos beneficios, se pre­
sumirá que los valores se adquirieron por
su valor teórico.
75
Cuadernos de Formación. Colaboración 13/06. Volumen 2/2006
—
Un caso particular a considerar es aquél en
el que la sociedad participada tuviese, ya
previamente, acciones propias y hubiese
constituido la reserva indisponible. Tal
reserva debe considerarse como benefi­
cios no distribuidos, pues se ha creado con
cargo a reservas libres de la sociedad, esto
con beneficios no distribuidos.
— El importe de las rentas computadas en la
base imponible. Esto es, el importe del
beneficio extraordinario contabilizado,
excepto que el valor de la participación
transmitida deba de ser valorado a efectos
fiscales de forma diferente a la contable.
Esta deducción no se aplicará respecto de la
parte del incremento neto de los beneficios no dis­
tribuidos que corresponda a rentas no integradas
en la base imponible de la entidad participada
debido a la compensación de bases imponibles
negativas. Cuando en la sociedad participada se
generan beneficios que no tributan por la compen­
sación de bases negativas de ejercicios anteriores,
no hay doble imposición y por tanto no procede la
deducción.
drá derecho a la deducción del artículo 30 del
TRLIS por no cumplir los requisitos establecidos en
el apartado tercero, ni los del apartado cinco.
La deducción será del 100 por 100 de la cuota
integra correspondiente a la base de la deducción
si la transmitente posee en la adquirente una parti­
cipación directa o indirecta igual o superior al 5 por
100, siempre que dicho porcentaje se hubiere teni­
do de manera ininterrumpida durante el año ante­
rior al día de la transmisión (con ello se estaría
cumpliendo los requisitos del apartado tercero) y
del 50 por 100 si la participación es inferior (se
deberá cumplir entonces los requisitos que esta­
blece el apartado cinco).
2. Consecuencias para la sociedad que
adquiere sus propias acciones
De acuerdo con lo establecido en el artículo 10-3
del TRLIS la base imponible se calculará, corrigien­
do, mediante la aplicación de los preceptos esta­
blecidos en esta ley, el resultado contable
determinado de acuerdo con las normas previstas
en el Código de Comercio, en las demás leyes rela­
tivas a dicha determinación y en las disposiciones
que se dicten en desarrollo de las citadas normas.
La adquisición de las acciones propias no pro­
duce ningún resultado contable, tampoco las nor­
mas del Impuesto sobre Sociedades señalan
corrección alguna derivada de tal adquisición. Es
más, en el apartado 9 del artículo 15-9 TRLIS se
expresa que la adquisición y amortización de accio­
nes o participaciones propias no determinará, para
la entidad adquirente, rentas positivas o negativas.
En la transmisión de sus propias acciones por la
sociedad la situación es distinta, en primer lugar
debemos recordar que la contabilización de la
venta será diferente si estamos ante una entidad a
la que le es de aplicación la circular número
4/2004, de 22 de diciembre del Banco de España,
o si nos encontramos ante el resto de entidades
que deben contabilizar de acuerdo al PGC. De
acuerdo con la norma vigésimo primera A) de la
Circular número 4/2004, de 22 de diciembre del
Banco de España, los negocios realizados con ins­
trumentos de capital propio se registran contra
patrimonio neto. El PGC obliga a reconocer resul­
tados en las transmisiones de acciones propias.
El TRLIS, como hemos señalado, establece la
ausencia de renta positiva o negativa en la amorti­
zación de acciones propias (art. 15-9), nada dice,
sin embargo, a propósito de la transmisión de
acciones propias. En definitiva si la venta de accio­
nes propias incide en el resultado contable, tiene
traslado a la base imponible. Así, para las entidades
b) Deducción para evitar la doble imposición de
la plusvalía generada por venta de acciones a
la sociedad emisora de las mismas,
para su amortización por ésta
Estamos en el supuesto de que una sociedad
adquiera sus propias acciones al objeto de reducir
capital mediante la amortización de dichas propias
acciones. Cualquier otra operación de adquisición
de acciones propias que no derive de un previo
acuerdo de reducción de capital, no dará a los
socios transmitentes la posibilidad de aplicar la
deducción por doble imposición que establece el
apartado 3 del artículo 30 del TRLIS.
No se trata de una reducción de capital con
devolución de aportaciones, por lo que para el
socio la renta se determina por diferencia entre el
valor de la transmisión y el valor de adquisición de
las acciones transmitidas. Podrá aplicar la deduc­
ción por doble imposición cuando la renta genera­
da en la transmisión de las acciones se corresponda
con beneficios no distribuidos de la sociedad a la
que se transmite las mismas, requiriéndose ade­
más, como hemos comentado, que la adquirente
amortice las acciones por la reducción de capital.
Si la adquisición de las acciones propias no se
produce previo acuerdo de reducción de capital, y
el porcentaje de participación, directo o indirecto,
con anterioridad a la transmisión no es igual o
superior al 5 por 100 el socio que transmite no ten­
76
Fiscalidad de las operaciones con acciones propias a raíz de la Circular 4/2004 del Banco de España...
C ARLOS E. G ARCÍA L ÓPEZ
que no quedan en la órbita de la circular 4/2004 del
Banco de España estas operaciones inciden en la
base imponible.
El siguiente aspecto a considerar es la posible
aplicación de la deducción por doble imposición
sobre plusvalías de fuente interna, que ya hemos
analizado a propósito de las ventas efectuadas por
los socios de la entidad que adquiere sus propias
acciones y que regula el apartado 5 del artículo 30
del TRLIS. Si la transmisión ha generado una renta
positiva que se integra en base imponible, no pare­
ce haber obstáculo a la aplicación de la deducción.
Los requisitos que exige el precepto son:
a) Que el porcentaje de participación, direc­
to o indirecto, con anterioridad a la transmisión sea
igual o superior al 5 por 100.
b) Que dicho porcentaje se hubiere poseído
de manera ininterrumpida durante el año anterior
al día en que se transmita la participación.
Estos requisitos suponen, en la peculiar situa­
ción que contemplamos, que la sociedad antes de
la venta tenga acciones propias en porcentaje igual
o superior al 5 por 100 del capital y que dichos
porcentaje lo haya poseído sin interrupción duran­
te un año antes de la venta.
Debemos traer ahora a colación los requisitos
que la Ley de Sociedades Anónimas establece para
admitir la adquisición de acciones propias: el valor
nominal de las acciones en poder de la adquirente y
sus filiales, tras la adquisición, no puede exceder del
10 por 100 del capital social, este límite es del 5 por
100 si se trata de acciones que cotizan en un mer­
cado organizado, de acuerdo con lo establecido en
la disposición transitoria 1.a 2 de la Ley. Si se supe­
ran los límites establecidos las acciones deben ser
enajenadas en un plazo máximo de tres años (art. 78
de la Ley).
Por tanto, en el caso de sociedades que no coti­
zan en bolsa existe un margen entre el 5 por 100,
mínimo que requiere el apartado 5 del artículo 30
del TRLIS para tener derecho a la deducción por
doble imposición en la transmisión de acciones pro­
pias y el 10 por 100, máximo que señala la Ley de
Sociedades Anónimas para admitir la compra de
acciones propias. Si nos encontramos ante socieda­
des cotizadas el cumplimiento de las dos exigencias
sólo se produce cuando la entidad tiene exactamen­
te el 5 por 100 de sus acciones en el momento
inmediato anterior a la venta, puesto que de tener
un porcentaje superior incumple la norma mercan­
til; y de ser la participación inferior, la fiscal. No obs­
tante hay que recordar que el incumplimiento de la
norma mercantil supone, a tenor del artículo 89 de
la Ley de Sociedades Anónimas, una sanción que de
multa de hasta el valor nominal de las acciones sus­
critas adquiridas por la sociedad, pero no implica a
nuestro entender, pérdida de la posibilidad del bene­
ficio fiscal de la deducción por doble imposición.
De tener derecho la sociedad a la deducción
deberá calcular la base de la deducción que es la
menor de las dos cantidades siguientes:
— El incremento neto de los beneficios no
distribuidos, incluso los que hubieran sido
incorporados al capital social, que corres­
pondan a la participación transmitida,
generados por la entidad durante el tiempo
de tenencia de las acciones propias que se
transmiten, esto es, en el periodo de tiem­
po que media entre la adquisición y la
transmisión de las acciones propias. Es
claro que la reserva indisponible por accio­
nes propias que se corresponda con las
acciones adquiridas y luego transmitidas no
debe considerarse como beneficios no dis­
tribuidos, puesto que se constituye con
cargo a reservas libres de la sociedad, dota­
das antes de la adquisición de las acciones
propias, esto es con beneficios no distribui­
dos obtenidos antes de dicho momento.
Sin embargo, si la entidad ha adquirido
acciones propias en diferentes momentos y
después vende una parte de esas acciones
propias, deberá únicamente despreciarse
la parte de la reserva especial correspon­
diente a las acciones que se transmiten.
— El importe de las rentas computadas en la
base imponible. Esto es, el importe del
beneficio extraordinario contabilizado,
excepto que el valor de la participación
transmitida deba de ser valorado a efectos
fiscales de forma diferente a la contable.
EJEMPLO
Enunciado:
Una sociedad anónima, cuyo capital está com­
puesto por 10.000 acciones de 50 € (500.000 €),
adquiere, el 2 de enero de 2005, 300 acciones pro­
pias por 36.000 €. En ese momento sus reservas
son de 600.000 €.
Crea la reserva por acciones propias y su patri­
monio neto queda compuesto:
500.000
Capital
Reservas
564.000
Reservas para acciones propias 536.000
El 31 de diciembre del mismo año compra otras
400 acciones propias por 56.000 €.
77
Cuadernos de Formación. Colaboración 13/06. Volumen 2/2006
Las reservas a esa fecha son de 964.000 €. Tras
aumentar la reserva de acciones propias, en el
balance aparece el siguiente neto patrimonial:
Caben dos soluciones para determinar el bene­
ficio no distribuido correspondiente a las 350
acciones vendidas:
1. Considerar el beneficio global de 54.000 ,
obtener el beneficio por acción y multipli­
car por el número de acciones vendidas:
(54.000 / 700) x 350 = 27.000.
2. Tener en cuenta que de las 350 acciones,
300 se han tenido dos años y 50 sólo uno,
con lo que el beneficio correspondiente a
las 350 acciones sería:
((54.000 / 700) x 300) + ((42.000 / 700) x 50) =
26.142,86.
La segunda solución parece más ajustada al
tenor literal del precepto, puesto que con la pri­
mera estamos atribuyendo beneficios no distribui­
dos en el primer año a acciones adquiridas en el
segundo.
La base de la deducción por tanto de 26.142,86 €,
con lo que se tributará de modo efectivo por el 35
por 100 de la diferencia entre el beneficio de
28.000 y dicha base de deducción.
En las entidades a las que le es de aplicación la
circular número 4/2004, de 22 de diciembre del
Banco de España, como ya hemos visto, de acuer­
do con la norma vigésimo primera A) de la circular
número 4/2004, de 22 de diciembre del Banco de
España, los negocios realizados con instrumentos
de capital propio se registran contra patrimonio
neto. El TRLIS nada dice a propósito de la transmi­
sión de acciones propias. En definitiva, si la venta
de acciones propias no incide en el resultado con­
table, no afecta a la base imponible del Impuesto
sobre Sociedades. Esta solución parece más acor­
de con la verdadera naturaleza de los negocios
sobre acciones propias, puesto que en definitiva
estamos ante operaciones que suponen reducir
temporalmente, por motivos diferentes, el capital
de las sociedades y no deben producirse resultados
en dichas operaciones.
Capital
500.000
Reservas
908.000
Reservas para acciones propias 592.000
A 31 de diciembre de 2006, la situación es:
Capital
1.500.000
Reservas
1.508.000
Reservas para acciones propias 1.592.000
El 6 de enero de 2007 vende 350 acciones pro­
pias por 74.000 €.
Solución
El coste de la cartera de acciones propias es:
Fecha adquisición Núm. acciones
2 enero 2005
300
31 diciembre 2005
400
Total
700
Precio Coste medio
36.000
56.000
92.000 131,4286
El beneficio obtenido por la venta es:
74.000 – (350 x 131,4286) = 28.000 €.
Vemos que se cumplen los requisitos de perma­
nencia (más de un año) y de participación (7 por
100).
A continuación hay que establecer los benefi­
cios no distribuidos correspondientes a las accio­
nes vendidas. Para ello lo primero es determinar
los beneficios no distribuidos que corresponden a
las acciones propias:
Año
Beneficio no
Beneficio no distr.
distr. total correspondiente a acciones propias
2005 400.000 (1) 400.000 / 10.000 x 300 = 12.000
2006 600.000 (2) 600.000 / 10.000 x 700 = 42.000
Total
54.000
(1)
(2)
Aumento de reservas: 964.000 – 564.000.
Aumento de reservas: 1.508.000 – 908.000.
BIBLIOGRAFÍA
BROSETA PONT, Manuel: Restricciones estatutarias a la libre transmisibilidad de las acciones. Ed. Tecnos.
CÁMARA, Manuel: El capital social en la sociedad anónima, su aumento y disminución, vol. I, Colegios Notariales de
España.
DE LA
GARRIGUES, Joaquín: Curso de Derecho Mercantil.
SÁNCHEZ CALERO, Fernando: Instituciones de Derecho Mercantil. Mac Graw Hill.
78
Fiscalidad de las operaciones con acciones propias a raíz de la Circular 4/2004 del Banco de España...
C ARLOS E. G ARCÍA L ÓPEZ
SANZ GADEA, Eduardo: “Aspectos Fiscales de la Circular 4/2004 del Banco de España”, Apuntes del Instituto de Estudios
Fiscales.
VARIOS AUTORES: Memento Práctico de Sociedades mercantiles. Ed. Francis Lefebvre.
– Manual de Impuesto sobre Sociedades. Instituto de Estudios Fiscales. En especial el capítulo 25 “Deducción para evitar
la doble imposición de dividendos y plusvalías de fuente interna”, escrito por José Antonio LÓPEZ-SANTACRUZ MONTES.
– Guía del Impuesto sobre Sociedades. Ed. CISS.
79
Descargar