Interacción Célula-Célula, Célula

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Interacción Célula-Célula, Célula -Matriz Celular –
De las células a los tejidos.
Nuestro organismo representa uno de los estadios más evolucionados que existen en
la naturaleza, pero este grado de enorme complejidad debe de haber surgido
originalmente de la asociación de organismos unicelulares que poco a poco fueron
desarrollando la capacidad de asociarse y de comunicarse.
De organismos unicelulares fueron evolucionado
a organismos
pluricelulares que a medida que fueron adquiriendo mayor complejidad
estructural, debiero n autoorganizarse para distribuir las funcio nes que le
permitirían sobrevivir,
desarrollando contactos estrechos para po der
interactuar con otras células. De esta manera surgen los tejidos,
agrupaciones celulares
con diferentes funcio nes que permiten a los
organismos multicelulares nutrirse, metabo lizar, reproducirse, movilizarse,
etc.
Las primitivas asociaciones de células, que todas eran iguales, ev olucionaron
y se formaron luego diferentes tejidos dentro de cada organismo. Los teji dos
se reunieron para formar órganos y, a partir de ellos, se formaro n aparatos y
sistemas. Al existir éstos, se establecieron jerarquías, m uy diversas
interacciones y, finalmente, sistemas de control y regulación. Se formaron las
glándulas y un sistema ma estro de control. Estos sistemas de control
requirieron también, entre otras cosas, de la modificación y adecuación de
las membranas de las células en las cuales residían. Hubo necesidad de
sistemas receptores más capaces para reconocer, procesar y retrans mitir
señales, algunas de ellas a distancias enormes, si se toma en cuenta la
dimensió n de las células emisoras y receptoras.
Los tejidos están constituidos por células que cumplen una misma función.
Nosotros, como organismos multicelulares, estamos compuestos por cuatro tipos de tejidos
con sus distintas variedades que dependen de la función que desarrollan: epitelial,
conectivo, nervioso y muscular. Las células del tejido epitelial tienen múltiples funciones:
absorción, secreción, intercambio, protección. El tejido conectivo o conjuntivo como su
nombre lo indica conecta,
reúne otros tejidos, los sostiene
y nutre a través de los vasos
sanguíneos que por él circulan
y proporciona el sustrato y las
células que intervienen en los
mecanismos de defensa. El
tejido nervioso es el encargado
de la comunicación con el
mundo exterior y nuestro
medio interno a través de la
transmisión del impulso nervioso que obedece a estímulos externos e internos. La
contracción del tejido muscular nos provee del movimiento.
LAS UNIONES INTERCELULARES
Para comprender como las células se mantienen unidas formando los diferentes tejidos y
órganos, debemos recordar que las mismas están limitadas por su membrana plasmática
(MP) constituida por una bicapa fosfolipídica que le confiere impermeabilidad, elasticidad y
resistencia, en la que se insertan proteínas integrales que mantienen la estabilidad de la
membrana y permiten el transporte de sustancias a través de la misma, y finalmente,
hidratos de carbono, responsables de su asimetría.
Para unirse entre sí y a la matriz extracelular que las rodea, las células desarrollan
estructuras especiales que les permiten unirse fuertemente, sellarse entre sí o comunicarse
entre una y otra
Ahora bien, son las proteínas las que intervienen en los procesos de adhesión entre las
células y el medio que las rodea, de las cuales existe una gran variedad que se conocen como
moléculas de adhesión celular o CAM, las que actúan como su nombre lo indica adhiriendo
con firmeza y especificidad las células animales entre sí, permitiendo también su
comunicación y estabilizando sus interacciones.
Básicamente estas estructuras tienen tres componentes:
1. Moléculas de adhesión celular, CAM, que conectan célula con célula o célula con la
matriz extracelular, MEC, que las rodea.
2. Proteínas adaptadoras entre CAM y citoesqueleto.
3. Filamentos del citoesqueleto.
Existen 5 tipos de CAM:
Cadherinas: son las mas importantes, son glucoproteínas integrales de membrana con
una región extracelular N, un segmento transmembrana simple y una cola
citoplasmática C. La región extracelular es la responsable de la fijación del calcio y de la
adhesión. El extremo C se une al citoesqueleto.
De la superfamilia de las Inmunoglobulinas (Ig): son importantes en el tejido nervioso
en las neuronas y células de sostén (gliales), sobre todo durante el desarrollo
embrionario y diferenciación del tejido nervioso. En estas interacciones no interviene
el calcio y se mantienen estables durante toda la vida de las células.
Selectinas: intervienen facilitando el pasaje de las células de defensa desde el torrente
sanguíneo (glóbulos blancos o leucocitos) a través de las paredes de los capilares
sanguíneos en el lugar donde se produce una inflamación o infección. Para poder salir
de la circulación estos elementos deben romper los contactos entre las células
endoteliales que revisten los vasos y entre los leucocitos de la sangre y estas células.
Estas rupturas son mediadas por las selectinas que ocupan vesículas
intracitoplasmáticas y que son liberadas al ser estimuladas por señales provenientes
del foco infeccioso. Requieren la presencia de calcio para interactuar.
Mucinas
Integrinas: actúan entre las células y la MEC, son proteínas de transmembrana que
constituyen un complejo de receptores celulares que unen las células a componentes
de la MEC, entre ellos, al colágeno y la laminina. El extremo externo se une a los
componentes del colágeno mientras que el interno lo hace con el citoesqueleto
(actina) a través de la proteína talina. De esta manera se explica la acción que ejerce el
la MEC sobre el citoesqueleto.
La matriz extracelular es secretada por las propias células y es una red de proteínas e
hidratos de carbono que forma un ambiente especial que permite la difusión de gases,
nutrientes y productos secretados y de deshecho entre la sangre y los tejidos. Contiene
proteínas como el colágeno que le confiere resistencia, proteoglucanos y glucoproteínas que
proveen viscosidad reteniendo agua y las fibronectinas, proteínas multiadhesivas, tienen
afinidad tanto para el colágeno como para las integrinas de la membrana de las células. Su
función principal es la fijación de células a matrices que contienen colágeno
Las uniones entre las células constituyen los:
Desmosomas: están constituidos por una placa proteica en la cara interna citosólica de la
MP, llamada placa del desmosoma en la cual se insertan filamentos intermedios del
citoesqueleto, que se continúan con las cadherinas que se proyectan al espacio intercelular
entrelazándose a las de la otra célula uniéndolas entre sí. Estas uniones requieren la
presencia de calcio extracelular.
Los filamentos intermedios varían en los distintos tipos celulares, así en las células epiteliales
son filamentos de queratina, en las células musculares del corazón están compuestos de
vicentina.
Entre las células epiteliales no existe
matriz extracelular, por eso apoyan
en
una
membrana especial
denominada lámina basal que las
separa del tejido conectivo, pues
bien en este caso las células
epiteliales que tienen contacto con
esta lámina desarrollan estructuras
parecidas para fijarse a las mismas,
pero como solo están en la célula se
llaman hemidesomosomas.
Unión o zónula adherente: se encuentra en
varios tipos celulares y es semejante al
desmosoma solo que la placa proteica es menos
densa y en ella se insertan filamentos de actina,
también poseen un material electrodenso entre
las membranas que es atravesado por las cadherinas.
Unión o zónula oclusiva u ocluyente: en este tipo de unión se fusionan las dos membranas
externas de dos células contiguas impidiendo el pasaje de iones y moléculas entre las células,
obligándolas al control estricto de la MP. Se
las encuentra separando los líquidos
extracelulares que bañan las regiones
apicales y basales de las células (con el
objeto de que cumplan sus respectivas
funciones) y forman barreras que tornan
impermeables determinadas cavidades
(como la luz del intestino). En este tipo de
relación entre células, hileras de proteínas
integrales de membrana (como la ocludina y
la claudina) forman, con la porción que se
proyecta al espacio intercelular, uniones
extremadamente fuertes con las similares
de la célula adyacente y prácticamente
fusionan ambas células estableciendo una
unión impermeable. La porción citosólica de
estas células se relaciona al citoesqueleto.
Complejo de unión: está presente en la zona apical de varios epitelios y está constituido por
unión oclusiva, adherente y una hilera de Desmosomas. En el caso del epitelio intestinal
constituyen la trama terminal, conteniendo filamento de actina y miosina que se fijan a la
zónula de adhesión y se continúan con el resto de los filamentos del citoesqueleto.
Unión comunicante, gap, nexo o unión en hiato: permite la comunicación entre las células
permitiendo que las mismas actúen en forma coordinada y armónica. Se las encuentra
prácticamente en todos los tipos celulares. Las células presentan canales o tubos proteicos
paralelos
que
atraviesan
las
membranas de las
dos células. Cada
tubo
está
constituido por la
aposición de dos
tubos
menores
llamados conexones,
cuyos
poros
hidrofílicos se abren
o
se
cierran
regulando el pasaje
de
pequeñas
moléculas, hormonas, iones y mensajeros citoplasmáticos, para coordinar las respuestas de las
células a estímulos fisiológicos.
Con respecto a los gaps agreguemos aquí que son canales llenos de agua que comunican el
citosol de una célula con el de otra adyacente permitiendo el desplazamiento de moléculas
muy pequeñas entre ellas, por Ej. iones, aminoácidos, fosfatos de nucléosidos, mensajeros
intracelulares como el AMPc. Están formados por una proteína transmembrana llamada
conexina que se dispone formando un canal hexagonal.
ADHESION CELULA –MATRIZ EXTRACELULAR
En los animales no todas las células se unen entre sí como sucede con las del tejido epitelial,
sino que en otros tejidos están rodeadas de un ambiente especial llamado matriz
extracelular (MEC) que es secretado por las propias células. Es una red o malla de proteínas
e hidratos de carbono que rellena los espacios entre las células formando un armazón que
adhiere y sostiene a las células y al mismo tiempo sirve de medio de difusión vehiculizando
nutrientes, gases, productos de secreción y deshecho de la célula desde y hacia la sangre así
como tiene un papel relevante en la transducción de señales como factores de crecimiento y
reordenamiento celular. Estas funciones se pueden realizar por interacciones entre las CAM
de la MP que se fijan a los componente de MEC y del citoesqueleto. Las integrinas son las
principales CAM que intervienen, también las selectinas y proteoglucanos.
En los vegetales la pared celular tiene la misma función que la MEC pero diferente
composición química.
La MEC está compuesta por un material hidrofílico, la sustancia amorfa o sustancia
fundamental con un componente inorgánico de agua y sales y otro orgánico, rico en
proteoglucanos y proteínas multiadhesivas, que fijan estos componentes a receptores de la
superficie celular. Además contiene fibras, que son moléculas proteicas alargadas, que se
agregan en estructuras fibrilares o fibrosas, de colágeno y elastina. La calidad y las
variaciones en cantidad de células y MEC, así como la arquitectura como se organizan, son
los responsables de la diversidad de los tejidos. Por ejemplo, la disposición de cristales de
fosfato de calcio explica porqué son duros el hueso y los diente, mientras que otros son
gelatinosos o son rígidos pero ceden ante presiones como el cartílago. Otros en cambio
como los tendones, son resistentes por la disposición de las fibras colágenas.
En la capa intermedia entre el tejido epitelial y el tejido conectivo, alrededor de las células
musculares, de los capilares sanguíneos y vasos linfáticos, la MEC toma la forma de una
delgada capa laminar, llamada lámina basal que es un trenzado de moléculas muy
importante para la función celular.
La MEC es secretada por las células del tejido conectivo, principalmente los fibroblastos,
mientras que la lámina basal es secretada por las células epiteliales.
Sustancia amorfa: constituida por glicoproteínas alargadas: fibronectina que adhiere células
no epiteliales a la MEC y laminina que adhiere células epiteliales a la lámina basal.
Además contiene los glucosaminoglucanos (GAG) que forman un gel hidratado que contiene
a los otros elementos y que permite la circulación en los tejidos conectivos de nutrientes,
hormonas y otros mensajeros químicos. Los GAG más abundantes son el ácido hialurónico,
condroitinsulfúrico, dermatansulfato, queratansulfato y heparansulfato. Los GAG se unen
por uniones covalentes a proteínas formando los proteoglucanos.
Los GAG son polímeros lineales de disacáridos con un grupo radical amino, otro carboxilo y
otro radical sulfato, excepto el ácido hialurónico. Su carácter hidrófilo se debe a que estas
moléculas tienen elevadas cargas negativas que atraen una gran cantidad de cationes (sobre
todo sodio), siendo osmóticamente activa para atraer el agua.
Este gel es muy importante en el proceso de desarrollo embrionario, en la regeneración y
cicatrización de los tejidos e interacciona con el colágeno. También la MEC es muy
importante en patología, por su viscosidad retarda la penetración de bacterias y aquéllas que
secretan enzimas como la hialuronidasa (estafilococos) o la colagenasa (Clostridium del
tétanos), digieren la MEC y se diseminan con mayor facilidad.
La fibronectina y la laminina son glicoproteínas alargadas adhesivas y extracelulares que
contienen en sus moléculas sitios que las unen a células y a componentes de la MEC.
Las fibronectinas actúan como puentes de unión entre la célula y la MEC. Tienen un papel
muy importante en el desarrollo embrionario porque orienta las células que van a formar el
mesodermo que es una región del embrión donde se diferenciará el tejido conectivo.
La laminina está compuesta por tres polipéptidos enrollados en forma de cruz, que también
presentan porciones que se unen al colágeno de tipo IV , al heparansulfato y a receptores
celulares de laminina formando puentes.
La lámina basal es un trenzado de moléculas constituido por colágeno de tipo IV más una
inmensa cantidad de proteínas, de las cuales la más importante es la laminina y el
proteoglucano heparansulfato. El colágeno de tipo IV forma una malla de gallinero entre las
cuales se disponen las proteínas. Por su contenido en GAG tiene una carga negativa que sirve
como filtro aniónico, razón por la cual se produce el filtrado del plasma sanguíneo en el
riñón. En el pulmón la lámina basal impide el paso de material extraño inspirado en el aire a
los tejidos.
Los componentes de la lámina basal son producidos por células epiteliales, endoteliales,
musculares pero no por células del tejido conectivo.
Fibras:
Colágeno: Se trata de una proteína que apareció en forma temprana durante la evolución a
partir de una proteína inicial que fue adoptando estructuras, funciones y reacciones
diferentes. Es la principal proteína fibrosa insoluble de la MEC y la más abundante de las
proteínas animales, constituyendo el 25% del total de las proteínas del cuerpo.
Su unidad estructural corresponde a una proteína larga y delgada compuesta por tres
subunidades arrolladas que forman una estructura helicoidal debido a su abundante
contenido de tres aminoácidos; glicina, prolina e hidroxiprolina, cada uno de ellos con una
función precisa. Estas triples hélices se asocian entre sí formando estructuras con creciente
grado de polimerización, de la cual dependen los diferentes tipos de colágeno. Existen por lo
menos 16 tipos, pero el 80 – 90% se compone de los tipos I, II, III y IV, todos tienen la misma
finalidad que es la de ofrecer resistencia al estiramiento.
En los tipos I, II y III, las moléculas se asocian paralelamente formando fibrillas. El tipo IV
forma un retículo bidimensional, red de malla de gallinero, porque las moléculas se asocian
en sus extremos.
El colágeno de tipo I presenta el mayor grado de polimerización, con múltiples y fuertes
enlaces covalentes que lo adaptan para resistir fuertes tensiones. Las fibras son más gruesas
y se asocian formando haces constituyendo las fibras colágenas del tejido conectivo. Por
estas características forman tendones, aponeurosis, dermis de la piel y huesos.
En el tipo II que forma la MEC del cartílago, la polimerización se detiene en fascículos de
fibrillas que al asociarse con condroitinsulfato, le confiere la compresibilidad por su carácter
altamente hidrófilo, funcionando como una esponja que pierde agua al ser comprimida y se
embebe en la misma cuando cesa la compresión. Esta característica es muy importante en el
caso de las articulaciones sometidas a presiones.
En el tipo III las fibrillas se agrupan formando fibras delgadas, llamadas fibras reticulares del
tejido conectivo, las cuales son muy importantes en los órganos sometidos a cambios de
volumen y forma como las arterias, el músculo liso el tubo digestivo, del útero, etc. Se
forman puentes de proteoglucanos entre las fibrillas confiriendo una elasticidad limitada a
dichos órganos.
La síntesis del colágeno se inicia en los ribosoma como procolágeno que ingresa al RER
donde sufre varias reacciones de procesamiento y luego es glicosilado en el aparto de Golgi
donde se empalman y alinean las tres cadenas y es secretado a la MEC como procolágeno.
Allí una enzima los transforma en tropocolágeno que luego se polimeriza formando las
fibrillas de colágeno. En este proceso es importante la vitamina C que actúa como cofactor
esencial. En su ausencia se produce el escorbuto que se caracteriza porque no se forman las
triples hélices y en consecuencia se produce debilitamiento de las paredes de los vasos con
frecuentes hemorragias y de los ligamentos dentarios con caída de los dientes.
Las fibras elásticas son responsables de la elasticidad y resistencia de la piel, arterias y
pulmones donde son muy abundantes. Al ser traccionadas se estiran volviendo a su longitud
inicial cuando cesa la tracción. Están constituidas por una glucoproteína, la elastina,
altamente hidrofóbica cuyas moléculas parcialmente enrolladas, se unen entre sí formando
una red (piel y pulmón). Al lado de las fibras se disponen otras proteínas diferentes que
forman fibrotúbulos.
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