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Tesoro de la Juventud
DIOSAS DE LAS AGUAS
2003 - Reservados todos los derechos
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Tesoro de la juventud
DIOSAS DE LAS AGUAS
Del libro de los "por qué"
OCEANO. Para los antiguos, el océano era un inmenso río que rodeaba la tierra.
Océano, el hijo de Urano y la Tierra, es el principal dios de todas las aguas. Siendo
tan viejo como el inundo, Océano era representado como un hombre cargado de
años sentado sobre el mar, derramando agua.
Tetis, hija de Urano y de la Tierra, casada con su hermano el Océano, dió
nacimiento a tres mil ninfas, llamadas las Oceánidas. Tetis generalmente se
representa conduciendo una concha marina, su carroza, seguida de una comitiva en
delfines, tritones y Oceánidas.
Nereidas. Nereo, hijo del Océano y de la Tierra, tuvo cincuenta hijas, las
Nereidas. Se le representa como un benévolo y pacífico hombre de edad, lleno de
justicia y bondad; y a las Nereidas, como bellas muchachas cabalgando en delfines,
con sus cabellos adornados de perlas. Las Nereidas eran las ninfas del
Mediterráneo, y como las Náyades eran las ninfas del agua dulce, las Oceánidas lo
eran de las aguas del mar.
Neptuno (Poseidón), un hijo de Saturno y Rea, era hermano de Júpiter y Plutón.
Cuando los tres hermanos se dividieron el poderío de Saturno, Júpiter tomó la
tierra, Plutón las regiones inferiores y a Neptuno se le dió el mar. Neptuno corre
por sobre el mar en su carroza tirada por caballos. En las estatuas aparece el rey de
las aguas, generalmente con una gran barba, llevando en sus manos el tridente, su
atributo especial.
Anfítrite, esposa de Neptuno, madre de Tritón, se representa en una concha,
sobre el mar, con las Nereidas, sus sirvientes.
Tritón, hijo de Neptuno y Anfítrite, era un semidios, mitad hombre y mitad pez.
El venía a ser como el heraldo o anunciador de Neptuno.
Proteo, un dios del mar, era el pastor de Neptuno, cuyos rebaños se componían
de focas, leones marinos y todas las demás clases de grandes seres acuáticos.
Como una recompensa por sus servicios, Proteo recibió de Neptuno el don de
profetizar. El famoso pastor podía tomar diferentes formas y desaparecer cuando lo
desease. El nombre de Proteo se ha usado con frecuencia para describir a quien
efectúa un movimiento rápido de un lugar a otro, o la mutación instantantánea de
caras. El adjetivo «proteico» viene de este nombre, y significa el cambio de ideas o
de formas.
Glauco, otro dios del mar, dotado de un poder especial de profecía, era el
adivinador de Neptuno o el profeta de los sucesos. Sus estatuas se parecen a las de
Tritón, con la diferencia de que tiene barbas blancas y largas, sus brazos son aletas
y su pecho está cubierto con algas marinas.
Las Harpías eran monstruos con caras de mujeres viejas y cuerpos de buitre.
Causaban el hambre por donde pasaban y despedían olor pestilento. Aunque se las
espantase, volvían al mismo lugar, de cualquier modo. Júpiter y Juno las utilizaban
contra aquellos a quienes querían hacer algún daño.
Circe era hija del Sol. Se le atribuía un poder tal, capaz si quisiera, de hacer
descender las estrellas del cielo. Los navegantes difícilmente escapaban
a sus hechizos. La fábula de Circe, convirtiendo hombres en bestias, se ha hecho tan
popular como la de Ulises.
Caribdis, una hija de Neptuno, que, habiéndose robado una parte de la manada de
Hércules, fué derribada por Júpiter y convertida en un peligroso remolino, en el Estrecho
de Sicilia.
Escila, bella ninfa, que fué convertida en un monstruo por celos de Circe. Aterrada por su
fealdad se lanzó al mar, convirtiéndose en un arrecife que ha sido llamado, desde
entonces, con su nombre y que se encuentra entre Italia y Sicilia. Escila y Caribdis fueron
consideradas por los antiguos como algo muy peligroso para los marinos.
Las Sirenas eran tres ninfas del mar, a las cuales el Oráculo había predicho una vida tan
larga, como caminantes pudiesen detener en su camino. Y esto lo hicieron durante mucho
tiempo. Pero el previsor Ulises se taponó sus oídos y los de sus marinos, con cera, para
que no fuesen tentados por los embaucadores cantos de las Sirenas. Las terribles ninfas
murieron y fueron transformadas en islas. Todos los escritores y artistas han representado
a las Sirenas como doncellas que tenían la mitad del cuerpo de pez, o con la mitad de
mujer y la otra de pájaro.
Las Gorgonas fueron tres famosas hermanas llamadas Steno, Euriale y Medusa, que
vivían en un lugar muy apartado del océano, en el fin de la tierra. Medusa, la reina de
ellas, que ofendió a Atenea, tenía serpientes en la cabeza, en lugar de cabellos, y sus ojos
tenían el poder de transformar en piedra todo lo humano a que mirasen. Las Gorgonas son
representadas con enormes cabezas entretejidas de serpientes. La mejor cabeza de
Medusa es una obra maestra de Leonardo de Vinci, existente en una de las galerías de
Florencia.
Los Cíclopes eran tres monstruos gigantes, hijos de Neptuno; tuertos y tan feos, que
Júpiter los arrojó a las regiones inferiores. Vulcano los adoptó como jefes de los
trabajadores de su fragua. El más famoso Cíclope fué Polífemo.
Los Ríos personificaron a los hijos del Océano y de Tetis. Eran en número de tres mil, y
los antiguos no cruzaban nunca una corriente sin antes elevar una oración.
Las Náyades presidían los ríos y los rnanantiales. En los dibujos, aparecen como ninfas
jóvenes, con los brazos y las piernas desnudas, coronadas con plantas acuáticas.
Aretusa. Alfeo, un intrépido cazador, encontró a Aretusa en los bosques y se enamoró
apasionadamente de ella. Pero Aretusa imploró la ayuda de Diana, y la diosa la convirtió
en un manantial y a Alfeo en un río.
Ladón era un río griego famoso por haberse encontrado en sus bancos Siringa y Pan. La
ninfa, temiendo el amor de Pan, fué transformada en juncos, que han seguido naciendo a
lo largo de las orillas de los ríos, desde entonces. De estos juncos Pan hizo su flauta de
siete tubos.
Las Fuentes eran las hijas del Océano y Tetis, para las cuales se ofrecían grandes fiestas
en Grecia. Inspiradoras de las musas, las más conocidas fuentes eran: Aganipe,
Hipocrene, Castalia y Pirene. La Fuente de la juventud, ha sido famosa; Ponce de León
estuvo buscándola, sin encontrarla.
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W. M. JACKSON Inc., Editores
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