Bogotá, D

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220-37902 de 2 de agosto de 2002
Asunto: No es legalmente viable publicar el aviso de que trata el artículo 232 del Código de Comercio en el Diario
Oficial. Ley 109 de 1994.
Me refiero a su comunicación radicada en esta entidad con el número 2002-01-088293, por medio de la cual
previa unas consideraciones, consulta sobre la legalidad y procedencia de publicar en el Diario Oficial, el aviso
de que trata el artículo 232 del Código de Comercio, a cerca de informar a los acreedores de una sociedad del
estado de liquidación en que se encuentra la misma.
Al respecto, es pertinente tener en cuenta que conforme con lo consagrado en el artículo 2 de la Ley 109 de
1994, el objetivo principal de la Imprenta Nacional "es la edición, impresión, divulgación y
comercialización de las normas, documentos y publicaciones de las entidades del sector oficial del
orden nacional, en aras de garantizar la seguridad jurídica, y hacia este objetivo destinará las inversiones
para la modernización y ampliación de su capacidad operativa. (-) Así mismo, podrá elaborar los demás
impresos que requieran las entidades oficiales del orden nacional de las Ramas del Poder
Público……".
Ahora bien, para el cumplimiento de los anteriores objetivos la mencionada imprenta tiene entre sus funciones
la de dirigir e imprimir el Diario Oficial, "publicando los actos administrativos y los contratos de las
entidades estatales, de acuerdo con las disposiciones legales vigentes…".(El resaltado es nuestro).
En este orden de ideas y ubicados dentro de los parámetros citados, esta oficina considera que legalmente no
es viable publicar en el Diario Oficial, el aviso de que trata el artículo 232 del Código de Comercio, relacionado
con informar a los acreedores sociales del estado de liquidación en que se encuentra una sociedad.
En efecto, de lo que la referida norma se ocupa y pretende es que se dote de publicidad una situación de hecho
y de derecho, para que el mayor número posible de personas y particularmente aquellas que tienen la calidad
allí anotada se enteren de ella y tengan la posibilidad y oportunidad de hacer valer sus derechos, finalidad que
no se cumpliría si la publicación se realiza en el llamado DIARIO OFICIAL.
A ese respecto valga citar los autorizados comentarios que el profesor Hernán Fabio López Blanco hace en
relación al tema de los diarios de amplia circulación, en el entendido que resultan oportunas pues, no obstante
ellos hace alusión a la notificación prevista en el artículo 318 del Código de Procedimiento Civil, en el fondo se
trata es de la misma situación: Dar a conocer a personas determinadas, indeterminadas y/o determinables,
un hecho que es de su interés:
“ ....No falta quien diga que entonces será necesario precisar estadísticamente cuál es el porcentaje de
circulación de un diario en determinada localidad, para saber si se cumple el requisito. Grave error cometen
quienes así piensan por cuanto estas cuestiones son de lógica elemental y no requieren mayores análisis para
desentrañar su contenido; a nadie escapa que es relativamente fácil saber cuáles son los diarios de amplia
circulación en el lugar por tratarse de hechos notorios.
Lo anterior porque la práctica muestra que muchos periódicos autorizados para circular en todo el país, son
leídos por un número muy reducido de personas, bien por el contenido, generalmente técnico, o bien por falta
de una adecuada promoción, y se acude a ellos precisamente con el fin de evitar una mayor difusión del edicto
emplazatorio, con lo cual se desnaturaliza el fin de la tramitación.
Es por eso que nos parece muy acertada la conducta de algunos jueces que señalan en el auto que ordena el
edicto emplazatorio, cuál o cuáles periódicos estima aptos para hacer la publicación, pues con un sano y
objetivo criterio puede cumplirse la finalidad de la norma, que no busca, repetimos, publicar el edicto en
periódicos autorizados (los hay muchos), sino en un diario de amplia circulación en la localidad, a juicio del
juez...” (Derecho Procesal Civil Colombiano-Parte General Tomo I, páginas 672 y 674).
Nótese, pues, que se trata de periódicos diarios de circulación amplia o regular, que no corresponden a los
objetivos que pretende cumplir el DIARIO OFICIAL, tal como se ha señalado.
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