El pasado 5 de junio, un incendio en la guardería ABC, ubicada al

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Amanda Ramos
Alejandra Ramírez
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El pasado 5 de junio, un incendio en la guardería ABC, ubicada al sur de
la ciudad de Hermosillo, Sonora, provocó la muerte, hasta ahora, de 48
niñ@s. Se trata de uno de los agravios más dolorosos y cruentos que ha
enfrentado nuestro país en últimas fechas. Una grieta más en la estructura que sostiene la opulencia arriba, a costa de la muerte abajo. Es otro
indignante sufrimiento, que nos exige trabajar porque al fin el muro se
desmorone.
Poco después de iniciado el fuego quedaron en evidencia varias de
las causas. La estancia infantil era un bodegón habilitado como guardería,
que no contaba con las condiciones mínimas de seguridad: operaba frente
a una gasolinera, al lado de un gran taller de llantas y se encontraba separada por una débil pared de aglomerado de una bodega que contenía papelería del gobierno del estado y en donde comenzó el incendio. Además,
el lugar no contaba con salidas de
emergencia ni extintores.
El desastre es resultado de
una cadena de hechos de corrupción en los que participaron los
tres niveles de gobierno. Tanto el
gobernador de Sonora, Eduardo
Bours Castelo, como el alcalde de
Hermosillo, Ernesto Gándara, son
las autoridades máximas responsables de la seguridad y protección
de la población. Por lo tanto, son
ellos quienes debieron negar la licencia de funcionamiento o clausurar la guardería. Ambas estructuras de gobierno certificaron que la
guardería ABC contaba con todas
las condiciones para operar sin correr ningún riesgo, pues con ello se
beneficiaba a los propietarios del
establecimiento, todos vinculados
con el poder político.
Entre los dueños de la estancia infantil se encuentran: Alfonso
Escalante Hoeffer, Subsecretario
de Ganadería del gobierno sonorense y cuñado de Ricardo Mazón
Lizárraga, un empresario muy cercano al gobierno de Bours; Sandra
Lucía Téllez Nieves, esposa de
Alfonso Escalante; Marcia Matilde
Altagracia Gómez del Campo
Tonella, prima de Margarita Za­
vala, esposa de Felipe Calderón
Hinojosa; Antonio Salido, esposo de Mar­cia y Director Admi­
nistra­tivo de la Secretaría de
Infraestructura y Desarrollo Urbano;
y Gildardo Francisco Urquides
Serrano, secretario de Finanzas del
Comité Estatal del PRI y empresario inmobiliario y turístico.
También hay responsabilidad
del gobierno federal. La guardería
ABC pertenecía al sistema de estancias infantiles concesionadas por
el Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS) y apoyadas económicamente por la Secretaría de
Desarrollo Social (Sedesol). Como
otras estancias infantiles, la guardería ABC incumplía con las normas y
lineamientos de operación establecidos por el IMSS, pero contaba con
autorización para funcionar. Esto es
posible porque el IMSS subroga (o
sea, deja que escuelas particulares
—cuando menos así está estipulado— le vendan el servicio al IMSS)
el servicio de guardería, una de las
cinco ramas de la seguridad social,
a los particulares por asignación directa o discrecionalmente y no mediante licitación o concurso. Días
después del incendio, El Universal
dio a conocer que familiares del gobernador sonorense son propietarias de por lo menos 13 guarderías
subrogadas del IMSS.
La subrogación del servicio
de guarderías a particulares, aunada a la corrupción y al influyentismo, edificaron un jugoso negocio
para los de arriba y “guarderías
de muerte” para los de abajo.
Ahora bien, si está claro que los
responsables de este crimen son
los poderosos, el gobierno hecho
negocio, la decadencia de la clase
política y la impunidad que reinan
en nuestro país, la muerte de estos
48 niños representa algo más.
Representa, entre otras cosas,
el abandono de cualquier compromiso social del Estado a favor de
los dueños del dinero. Este crimen
se debe enmarcar dentro de lo que
los compañeros zapatistas han venido denunciando desde hace más
de diez años: el gobierno federal,
así como los gobiernos estatales y
municipales, sin importar cuál sea
el partido político que los encabeza,
no están más que para favorecer los
intereses económicos de los dueños
del dinero. Y lo que está sucediendo
en el Seguro Social lo demuestra.
Un gran negocio…
para unos cuantos
El Informe del IMSS 2008, revela
que en el sexenio de Vicente Fox el
número de guarderías ordinarias del
Instituto se mantuvo en 134, mientras que las subrogadas se duplicaron, al pasar de 765 a mil 427.
En el 2007, la coordinadora
nacional de Guarderías del IMSS,
Dora García Kobeh, informó que
el IMSS destinaría ese año cuatro
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mil 432 millones de pesos para el pago de contratos
por tres años con esas instancias, que se comprometen a prestar el servicio a madres trabajadoras.
García Kobeh apuntó que por ningún motivo esas
guarderías pueden cobrar el servicio extra y, si lo hacen, los padres pueden interponer una queja, la cual
será investigada. La sanción llegaría hasta la rescisión de dicho contrato. La realidad es que en todas
estas guarderías se cobra por horas extras y ninguna
ha sido cerrada ni multada. La funcionaria indicó
que el presupuesto que se prevé para cada niño en
esas guarderías es de dos mil 500 pesos mensuales,
y la capacidad que tienen esos centros es de hasta
200 menores. Imagínese si no es un gran negocio
para los dueños de estas guarderías: el gobierno les
paga 2 mil 500 pesos por cada niño y ellos, además,
les cobran a los familiares por horas extras.
¿Y cómo se le hace para obtener un negocio de
éstos? El proceso de asignación a particulares del
85.5 por ciento de las guarderías subrogadas a nivel
nacional, ha sido operado sólo por dos funcionarias
del Instituto Mexicano del Seguro Social. Se trata de
la ex coordinadora de Guarderías, Dora Isabel García
Kobeh, y de la actual coordinadora y ex legisladora
panista Carla Rochín Nieto.
La normatividad del servicio de guarderías faculta a directores nacionales y estatales de prestaciones
económicas y sociales, a delegados y a coordinadores
regionales para solicitar la apertura de estancias infantiles, con base en los criterios marcados en el artículo 204 de la Ley del Seguro Social: “…por zonas
convenientemente localizadas en relación a los centros de trabajo y de habitación, y en las localidades
donde opere el régimen obligatorio”.
Sin embargo, de acuerdo a los contratos divulgados por la dependencia, García Kobeh y Rochín Nieto
aparecen como solicitantes directas de mil 225 de las
mil 432 guarderías que han sido subrogadas por el
Instituto desde 1984, año en que se dieron las primeras adjudicaciones en los estados de Colima, estado
de México, Michoacán, Puebla y Tlaxcala. Ambas
han sido las encargadas de elegir con quiénes se firmarían los convenios de subrogación.
Sorprende de manera específica el caso de
García Kobeh —hoy desaparecida—, quien acaparó
las peticiones de apertura de 1984 a agosto de 2007
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y operó la adjudicación directa de mil 160 guarderías del total nacional.
Rochín Nieto, su sustituta, ha solicitado de agosto
de 2007 a junio de 2009, 143 concesiones: 65 le fueron
aprobadas —sólo 25 bajo licitación pública— y 78, en
proceso, le fueron suspendidas a raíz de la tragedia en
la guardería ABC de Hermosillo, y “para considerar
medidas adicionales de protección civil”.
Rochín fue diputada federal por el PAN en la LIX
Legislatura, de 2003 a 2006. Ahí fue compañera muy
cercana de Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa de Felipe Calderón, quien tras su arribo al poder
la nombró directora general de Culturas Populares,
hasta mediados de 2007, cuando se le trasladó al
IMSS.
¿A quiénes les dieron el negocio
estas dos funcionarias?
Treinta y tres días después que el incendio en la guardería ABC de Hermosillo, subrogada por el IMSS,
causara la muerte de 48 niños, el director del IMSS,
Daniel Karam, bajo presión social, hizo públicas las
listas de los dueños de las estancias infantiles. En el
listado, que fue puesto en la página de internet del
instituto, aparecen los nombres de políticos y familiares pertenecientes al PRI, PAN y PRD. Empresarios,
políticos y funcionarios de todos los niveles y en los
tres órdenes de gobierno figuran como propietarios o
socios. En la lista, aparecen apellidos de gobernadores y ex gobernadores, parientes de líderes sindicales,
alcaldes, ex dirigentes de partidos, legisladores o ex
legisladores. Aquí le van sólo unos cuantos de una
lista de miles.
Tarcisio Torres Calderón es presentado por el
IMSS como representante legal y socio actual —junto
con Guillermo Torres Calderón— de la guardería infantil Sol, SC, ubicada en el estado de Michoacán. La
Presidencia de la República confirmó que se trata de
un primo hermano del presidente Felipe Calderón.
En Guanajuato, figura el nombre de José Fox
Quesada, hermano del ex presidente Vicente Fox,
como socio actual de la guardería Casa de Apoyo
a la Mujer, AC; en este mismo establecimiento,
Martha Lucía Mícher Camarena, directora general
del Instituto de las Mujeres del gobierno del Distrito
Federal, aparece como socia original y representante legal original. En este mismo estado, Óscar
Medina Plascencia, hermano del ex gobernador panista de la entidad, Carlos Medina Plascencia, aparece como socio actual de las guarderías Estancia
Integradora para el Desarrollo Infantil y Estancia
Infantil Girasol. También son socias Claudia Medina
Padilla y Martha Lorena Medina Padilla, hijas del
político panista.
Familiares directos del ex director del IMSS,
ex gobernador de Zacatecas y ex legislador,
Genaro Borrego Estrada, son socios de una guardería subrogada. Según la información entregada, Mónica Borrego Estrada, hermana de Genaro,
es representante legal y directora de la Guardería
Querubines SC, de Zacatecas. La familia Borrego
Estrada también posee una guardería subrogada
en Aguascalientes. Se trata de la Guardería Jedi,
de la cual María del Pilar Borrego es representante legal. En el mismo estado de Zacatecas, Nicolás
Castañeda, secretario de Desarrollo Económico del
gobierno de la perredista Amalia García, es socio de
dos estancias infantiles.
En Morelos, Rocío Labastida Gómez de la Torre,
hija de Francisco Labastida, ex candidato presidencial del PRI, aparece como socia de la guardería
Centro de Estudios del Nuevo Siglo. Su socia, María
Guadalupe Ruiz del Río, es actual
consejera electoral del Instituto
Estatal Electoral.
En Yucatán, la madre de la ex
presidenta nacional del PRI, Dulce
María Sauri Riancho, aparece como
una de las socias actuales de la
guardería Servicios Asistenciales,
Educativos y Recreativos.
En Quintana Roo, Eduardo
Lacarra Zurita, yerno del actual
coordinador de la fracción del PRI
en la Cámara de Diputados, Emilio
Gamboa Patrón, aparece en la lista del IMSS como el representante
legal original de la estancia infantil
Centro Educativo Mundo Feliz.
En Chihuahua, la esposa del
alcalde panista de la capital del
estado, una virtual diputada federal del PRI, un diputado federal del PRI en funciones, funcionarios
del municipio de Juárez, ex funcionarios federales
y ex alcaldes, y hasta el esposo de María de los
Ángeles Félix Bours, figuran como socios o ex socios de guarderías subrogadas por el IMSS.
En Querétaro, la esposa del virtual diputado
federal plurinominal por el PRI, Jesús Rodríguez
Hernández, además de dos de sus hijas; el ex candidato a presidente municipal de Querétaro por el
PRI, José Francisco Alcocer Aranda, aparecen como
socios de guarderías privadas a las que el IMSS ha
subrogado la prestación del servicio.
En Guerrero, políticos del PRD, Convergencia y
ex panistas, así como sus familiares, son los dueños
de al menos 14 guarderías subrogadas del IMSS.
En Coahuila, políticos y funcionarios públicos,
como el senador del PAN, Ernesto Saro Boardman
y el secretario ejecutivo del Voluntariado Estatal,
Tomás Gutiérrez Morales, son socios fundadores de
la guardería del Club Rotario de Ramos Arizpe, AC.
En Culiacán, Sinaloa, una guardería le fue subrogada por el IMSS al candidato del PAN por el séptimo distrito electoral, de Culiacán, Eduardo Leysón
Castro. En Campeche, la guardería La Casona todo
para Niños fue adjudicada a la esposa del entonces
gobernador José Antonio González Curi.
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Dueños de guarderías subrogadas que nada tienen
que ver con la clase política, denunciaron irregularidades también en los procesos de licitación: privilegios a proyectos de construcción, más que educativos
y prebendas a quienes ofrecen mayores descuentos,
horarios más amplios y locales provisionales en zonas
de alta demanda, están entre las anomalías denunciadas por la prensa. “Aunque antes las adjudicaciones
eran directas, se ofrecían a instituciones involucradas
en el ámbito educativo como preescolares y escuelas
que sobresalían por su método de enseñanza, ahora
bastan proyectos de construcción”, delató la dueña
de una guardería en Colima. Y acusó: “Si dos o más
proyectos empatan, se van a un criterio de desempate
en el que gana quien ofrezca el mayor descuento por
cuota-niño al IMSS y otorgue, además, algún plus
como un horario más amplio, lo que tiende a forzar
las condiciones y el ambiente de trabajo; se obliga al
personal a cumplir con jornadas mayores a ocho horas y se desploma la calidad del servicio”. En las convocatorias de licitación se detalla el punto geográfico
donde el IMSS requiere una guardería, “lo que limita
la búsqueda de un buen inmueble y se presta a levantar guarderías con materiales ligeros, con techos de
lámina y muros de falso plafón; ha habido ocasiones
en las que dan cuadros geográficos donde sólo hay
colonias nuevas del Infonavit, donde se encuentran
sólo casas pequeñas que no dan las medidas ni cubren
requisitos para una estancia”. En estas circunstancias,
“ganan la licitación personas que cuentan con recursos económicos, pero que no saben nada de educación ni de desarrollo infantil”.
No hay duda, los empresarios y sus socios de la
clase política son los grandes beneficiarios en este
gran negocio. Reciben el permiso para abrir, pues entre ellos mismos se los otorgan; reciben dos mil 500
pesos mensuales por cada niño; cobran además con
mil pretextos a los familiares; no invierten ni en buenas instalaciones ni en personal calificado; gracias a
la corrupción, de la que son parte, no se preocupan
por los procesos de verificación que deberían de existir para obligarlos a que los niños tengan las mejores
condiciones educativas, materiales y humanas mientras estén en la guardería, total, de lo que se trata es
de ganar dinero, los niños son sólo un pretexto, parte
del negocio pues.
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ABC, un botón de muestra de todo un sistema
Roberto Zavala y Martha Lemas Campuzano son los
padres de Santiago de Jesús Zavala Lemas, de dos años.
Ellos cuentan que a partir de que Martha entró a trabajar, tuvieron la necesidad de buscar una guardería. A
finales del año pasado, Santiago ingresó a la estancia
ABC. Roberto trabaja en la planta Ford, no para la empresa automotriz, sino para una compañía subsidiaria
de pinturas. Martha atiende a clientes que realizan compras por teléfono en Estados Unidos. A las 23:30 horas
de ese 5 de junio, Martha y Roberto, después de un ir
y venir por hospitales y por la morgue, identificaron a
Santiago, quien había muerto durante el siniestro. En el
examen de esta tragedia no debe eludirse el lugar y la
relación de todos los involucrados. Roberto y Martha
son trabajadores y mientras éstos vendían su fuerza de
trabajo para poder vivir, Santiago era cuidado en una
guardería que pertenecía a particulares corruptos ligados a la clase política. Para Martha y Roberto, el servicio de guardería es un derecho como trabajadores, para
los dueños de la estancia infantil ABC, es un negocio.
Desde agosto de 2006, el gobierno del estado de
Sonora comenzó a cerrar distintos centros de desarrollo infantil operados por el Sistema para el Desarrollo
Integral de la Familia (DIF) estatal, y se daba paso a la
operación de 28 “casas de apoyo”, un servicio prestado
por particulares en sus casas. Hace apenas unos meses,
el gobernador Eduardo Bours, también propietario de
la empresa Bachoco, cerró la guardería más importante
de Hermosillo, nombrada Caperucita Roja. El terreno
sobre el que se encontraba este centro del DIF fue expropiado por el gobierno y la guardería se demolió para
construir un paso a desnivel que cruzara la principal
arteria de Hermosillo. Éste fue el primer paso para impulsar un corredor comercial, es decir, se apoderaron
de los terrenos de la guardería para fines comerciales.
Pero el negocio fue redondo, los niños que eran atendidos en el centro Caperucita Roja fueron trasladados a
una estancia particular, conocida como ABC.
La periodista Silvia Núñez Esquer detalla que
la guardería ABC estaba ubicada en la colonia “Y
Griega”, una colonia popular en donde siempre se
han tenido problemas con el polvo y el humo, en donde han proliferado “hoteles de paso” y se han instalado bodegas, talleres y estacionamientos de tráilers.
Dicha colonia está “cerca del parque industrial más
grande de Hermosillo, el tránsito foráneo por fuerza recorre su periferia en el camino del norte al sur.
Mujeres trabajadoras de la maquila, algunas madres
solteras, son quienes habitan el rumbo y, por ende,
quienes buscan un lugar seguro para dejar a sus hijas
e hijos cuando van a trabajar”.
Para impulsar una zona comercial, más de la mitad de l@s niñ@s que estaban en un centro del DIF,
en la antigua guardería Caperucita Roja, fueron trasladados a la empresa ABC, a un lugar sin las mínimas
condiciones de seguridad. Sólo el desprecio explica
que se priorice el beneficio económico de los empresarios por encima de la vida y seguridad de l@s
niñ@s sonorenses. L@s hij@s de l@s trabajadores
que requieren el servicio de guardería son totalmente
sacrificables, su vida y seguridad no valen para los de
arriba, para la clase política y los empresarios. Y menos cuando estorban en sus proyectos económicos.
De tal manera, se avaló la sobrepoblación de infantes en la guardería ABC. Una bodega adaptada
como guardería que, como ya dijimos, compartía pared con un taller de llantas y con un almacén de la
Secretaría de Hacienda de la administración estatal y,
por si fuera poco, se encontraba enfrente de una gasolinera. Esta guardería improvisada no contaba con
ventanas, ni patio; apenas tenía una pequeña puerta
de emergencia; el plafón, era de lámina recubierta de
poliuretano, material inflamable que provocó que en
segundos el fuego cayera sobre l@s niñ@s. La guardería no era una construcción especial para el cuidado
de la infancia. Para que el negocio fuera más redituable, los propietarios de la guardería redujeron los
gastos, por supuesto, a costa de la seguridad y la vida
de l@s niñ@s. Nuevamente, la ganancia por arriba de
la vida, la vida de 48 bebés que el Estado mexicano
estaba obligado a cuidar y proteger.
La tragedia de la guardería ABC es un crimen que
no sólo muestra la podredumbre de arriba, la corrupción, el influyentismo, la explotación, el despojo, el
desprecio y la muerte; también enseña lo que hay abajo: dignidad, solidaridad y mucha rabia.
Nuevamente, la sociedad rebasó a todas las instituciones del Estado. En pleno incendio, y dado que
los cuerpos de rescate tardaron mucho en llegar, los
peatones y empleados de la gasolinera que se encontraba enfrente comenzaron las labores de rescate. Los
héroes de ese día fueron los ciudadanos que arriesgaron sus vidas para salvar a l@s niñ@s que pudieron.
Entre estos ciudadanos está un muchacho que, con su
camioneta, tumbó las paredes para abrir varios huecos, por donde salió mucho humo, lo cual posibilitó
sacar a más niñ@s.
La respuesta y el apoyo de l@s sonorenses fueron
inmediatos, por ejemplo, días después de lo ocurrido
y ante la falta de resultados, los blogueros comenzaron a convocar a un movimiento ciudadano mediante
el Internet. En estos espacios virtuales se recogen testimonios y se da seguimiento a los acontecimientos e
injusticias que continúan viviendo las familias afectadas. En estas páginas digitales se puede leer la indignación, el coraje y la rabia de much@s mexican@s
por lo sucedido. También se aprecia una gran solidaridad, un gran amor que intenta acompañar el profundo dolor de los padres. A estos blogs fueron llegando
cada vez más comentarios y se fueron sumando propuestas de l@s ciudadan@s. Mediante estas páginas
se convoca a participar en marchas, actos de protesta
y actividades para recaudar fondos para l@s niñ@s
que todavía continúan hospitalizados.
Todo este apoyo y solidaridad fue creciendo y
conformando un movimiento que hoy se conoce como
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“Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio”, cuyo juramento solemne es: “No descansaremos hasta ver juzgados y condenados por este
horrendo crimen a todos los verdaderos culpables”. A un mes de la desgracia y en la quinta marcha para exigir justicia, el Movimiento 5 de
junio señaló: “La herrumbrosa maquinaria encargada de la procuración
de justicia, tan ágil cuando de perseguir luchadores sociales y pobres se
trata, ha demostrado hasta la ignominia la falta de voluntad política de los
gobernantes y su completa inoperancia para castigar a los culpables de
este espantoso crimen”.
En un Manifiesto a la Nación se preguntan: “¿Qué es lo que tenemos
después de un mes? Nada. Tenemos un Estado que fracasa en la salvaguarda del tesoro más preciado de toda nación, que es su niñez. Tenemos
un Estado fallido. Tenemos un presidente de la República que dicta a su
procurador de justicia tardías órdenes, ‘caiga quien caiga, tope en donde
tope’, que de inmediato se estrellan en el muro de las complicidades y de la
protección de los verdaderos culpables, quienes no caen desde su pedestal
de impunidad. Tenemos un Seguro Social que subroga sus obligaciones y
viola sus propias normas para alimentar la voracidad de familiares y socios
pertenecientes al primer círculo del poder, para la obtención de dinero fácil
proveniente de nuestras cuotas y de nuestros impuestos. Tenemos los sonorenses a un gobernador que en vano pretende comprar nuestras conciencias, desesperado ante el derrumbe de su propia megalomanía, ofreciendo
manzanas envenenadas, burlándose de nuestra pobreza”.
En la sexta marcha, el Movimiento 5 de Junio continuó exigiendo
justicia ejemplar, completa e imparcial, así como la reparación del daño
moral y atención médica especializada para tod@s l@s niñ@s que continúan convalecientes. Pero no sólo eso, también reclamó la cancelación
inmediata de todos los contratos de subrogación de todas las guarderías
del IMSS, la revisión de todo el sistema educativo y la sustitución total
de la política neoliberal de salud y seguridad social por una en la que se
privilegien las necesidades del pueblo.
Frente a la muerte que llega de arriba,
la rabia de abajo
Mediante la estrategia de subrogar el servicio de guardería y otros servicios
relacionados con la seguridad social de l@s trabajadores y sus familias,
los derechos humanos se convierten en mercancías. Además, esa práctica
favorece que el Estado evada sus responsabilidades con las madres trabajadoras. Las guarderías son un negocio muy redituable para las familias
adineradas, son negocio redondo para quienes se enriquecen apropiándose
del valor creado por l@s trabajadores y lucrando con l@s hij@s de éstos.
Esta misma lógica, en donde los derechos que el Estado debe garantizar se vuelven mercancías manejadas por empresarios, se aplica en
muchos otros ámbitos de nuestra vida: en la salud, en la educación, en la
vivienda. Esto es, la lógica de la ganancia avanza haciendo de las tareas
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de gobierno actividades de mercado, mercancías que se venden a los
ciudadanos. Pero la ganancia de
los de arriba, de los poderosos, de
la clase política y los empresarios,
es la muerte para los de abajo, para
la mayoría de l@s mexican@s.
La guardería como negocio fue la
muerte de 48 niños. Su muerte es
un doloroso botón que nos muestra
el mismo proyecto, que allá arriba
pintan de colores partidarios: un
proyecto de muerte, sin límites, que
se rige por la moral de la ganancia,
el dominio y la explotación de unos
hombres sobre otros.
Si el despojo y la explotación
generan la riqueza de los de arriba,
el sentimiento de desprecio guía su
relación con los de abajo, con la mayoría de l@s mexican@s, desprecio hacia l@s trabajadores, desprecio hacia la niñez, hacia l@s hij@s
de l@s trabajadores. Desprecio dan
los poderosos a quienes, con su trabajo, los enriquecen.
La desgracia acontecida en
Sonora es un crimen que deja una
herida en todo México, que nos
provoca gran dolor, dolor que se
vuelve rabia, pero una rabia con
mucha dignidad, que se organiza y
lucha. Es un espejo que refleja dos
imágenes. Arriba, está el sistema
social capitalista lleno de desprecio, abajo, la rabia crece y genera
movilización en una sociedad que
ha aprendido que con los poderosos sólo hay muerte. Abajo, el corazón se llena del sentimiento más
humano: la solidaridad, la unión
de la comunidad. Y la rabia, pero
no la que nos paraliza sino la que
nos hace ver que no hay de otra
más que la lucha y la organización
abajo y a la izquierda. 
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