Volante Motriz Su objetivo es regular el giro del cigüeñal, almacenando energía cinética cuando el motor “entrega” potencia (durante el ciclo de explosión de los cilindros), para posteriormente “devolverla” y ayudar a que siga girando cuando se encuentra en los ciclos de compresión de los cilindros. El volante motriz es la interfase entre el motor y el sistema de embrague, un lado del volante sirve como área de fricción para transmitir un porcentaje del torque al disco; la otra área de fricción es proporcionada por el plato de presión del embrague. 3. Rayas en la pasta del disco (lado volante) Si existen rayas en las pastas del disco y sobretodo en el lado volante, antes de instalar el embrague, se debe reemplazar o al menos rectificar el volante motriz. El centrado del embrague con el volante, se realiza mediante pernos guía o por un reborde ubicado en el diámetro exterior, además dispone de una corona dentada que sirve para poner en marcha el motor; sus dimensiones dependen del tipo de motor (desplazamiento, número de cilindros, etc.) y de la longitud del cigüeñal. En resumen se podría considerar que el volante motriz es un "ACUMULADOR DE ENERGÍA". La inercia es la fuerza que se opone al cambio de un movimiento sea este en velocidad o dirección. Si el objeto se mueve, se debe aplicar una fuerza para detenerlo; si el objeto es estático, se debe aplicar una fuerza para moverlo. Debido a que el volante motriz es considerado un componente de seguridad, se debe realizar una inspección minuciosa. Si se detectan pequeñas grietas o que el espesor del volante está fuera de la tolerancia mínima, es recomendable reemplazarlo o al menos rectificarlo, tomando en cuenta las dimensiones y tolerancias, sobre todo en los volantes “tipo caja”, con ello se garantiza el óptimo funcionamiento del embrague. Por cuestiones de seguridad, el grosor del volante no debe rebasar en ningún caso el límite inferior especificado. 4. Los barrenos o pernos guía no están correctamente alineados Si atornilla el embrague a pesar de que el centrado es incorrecto, puede deformar los pernos guía y la tapa del embrague, por lo que deberá reemplazar tanto el volante como el embrague. Diagnóstico de Fallas 1. Huellas en el diámetro exterior de la tapa del embrague 5. Borde del volante parcialmente roto Si durante la instalación, el embrague no fue centrado adecuadamente antes de atornillarlo (por medio del borde del volante o los pernos guía), se puede ocasionar que el plato de presión no “asiente uniformemente” y que el disco al no desplazarse lo suficiente en forma paralela al volante, se genere sobrecalentamiento en algunas zonas del volante (manchas en la superficie de fricción). Esto también puede ser la causa de “Trepidación” y “No corte”, por esta razón se debe reemplazar o al menos rectificar el volante motriz, en cada cambio de embrague. 2. Volante motriz sobrecalentado o agrietado Iniciar la marcha con una velocidad más alta, un embrague desgastado o un sistema de accionamiento “trincado” puede ocasionar: desgaste prematuro, “patinado” o sobrecalentamiento. Así mismo la contaminación de aceite o grasa por fuga en el retén del cigüeñal o la transmisión, provocan “trepidación”; limpie perfectamente la campana de la transmisión y cambie los retenes del cigüeñal y transmisión; también debe reemplazarse: el volante motriz, balero piloto, embrague, disco y collarín. Si el volante presenta indicios de golpes (borde agrietado), o rebabas en el diámetro exterior de la tapa del embrague, es indicativo de que no se centró o atornilló en cruz; en cualquiera de estos casos se debe reemplazar el volante y el embrague, ya que pudo haberse deformado permanentemente. 6. Superficie “brillosa” o agrietada Ocasionada por fatiga térmica, debido al desgaste de las pastas del disco, o por daños en el sistema de accionamiento del embrague. En ambos casos el volante debe rectificarse o reemplazarse junto con el embrague y disco (tomar en cuenta las recomendaciones descritas en el punto 1).