TEMA 28

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TEMA 28
CONCEPTO DE ETNOLOGÍA. ZOOETNOLOGÍA. CONCEPTO Y DEFINICIÓN DE
RAZA. LA RAZA COMO FACTOR DE PRODUCCIÓN ANIMAL. LAS
EXPLOTACIONES GANADERAS Y LA ELECCIÓN RACIAL. CARACTERES
ÉTNICOS Y DESCRIPCIÓN RACIAL. ALOIDISMO. TIPO Y PATRÓN RACIAL.
BIOTIPOS.
CONCEPTO DE ETNOLOGÍA
Según expusimos al ocuparnos del concepto de Zootécnia, la Etnología es una parcela
fundamental de los conocimientos zootécnicos o de la Producción Animal, y se ocupa del
estudio de las poblaciones subespecíficas de los animales domésticos, esto es, del estudio
de las razas.
El término Etnología deriva del griego “Etnos”, raíz que significa: banda, grupo, rebaño,
pueblo, raza, linaje, nación, clase, casta, etc. Inicialmente es aplicado en las ciencias
antropológicas, y más tarde se emplea en el estudio de los animales domésticos.
El término raza no tiene la misma extensión, cuando se aplica al hombre que cuando se usa
en Zootécnia, siendo necesario distinguir una antropo-etnología y una zoo-etnología.
Ambas, tienen por objeto el estudio de las razas, pero cuando se aplica a la especie humana
adquiere un doble carácter. Así, el estudio del hombre en su aspecto físico y anímico,
Antropología física, corresponde a las razas humanas, mientras que el estudio cultural del
hombre en su sentido más amplio: origen y evolución, religión, lenguaje, etc. es el estudio
del pueblo humano, Antropología cultural, y no de la raza humana.
En este sentido, Herskovits (1962) dice que la raza como concepto científico sólo tiene que
ver con la forma física del hombre, pero más recientemente, en la obra "Ciencia y concepto
de raza" (1972), se ha desmenuzado y estudiado críticamente el concepto de raza en el
hombre y así, B. Ginsburg y William S. Langhlin dicen que: "las señales identificativas que
diferencian a las poblaciones que componen la especie humana van más allá de la piel,
abarcan la estructura del esqueleto, los grupos sanguíneos, la preponderancia de ciertas
anormalidades y muchas medidas fisiológicas, clínicas y del comportamiento". El hombre no
es único a este respecto, pues estas diferencias también han sido descritas en las
subpoblaciones de muchas especies animales bien estudiadas.
Ciertamente que el hombre constituye, por su raciocinio un caso muy particular dentro de las
especies, y las diferencias significativas, en cuanto a conducta, que se dan entre grupos
étnicos humanos están determinadas culturalmente. Diferencias de agresividad en el perro,
como diferencias emotivas, están relacionadas con ciertos ejemplos (modelos) de
manipulación precoz. No siempre, pues, hay una correlación genética.
CONCEPTO Y DEFINICIÓN DE RAZA
Previo al estudio de la raza es el conocimiento de la especie, concepto difícil de definir, a la
par que diversos autores dudan de su existencia.
Como señala HUSSERL, la especie es una idea difícil de conocer en su esencia, a la vez
que es una multiplicidad no definida, porque con unos elementos de ella no se deducen
todos los demás. Habrá que escoger de entre los caracteres específicos, los que
consideremos más importantes y característicos.
La especie no se deja definir de forma sencilla, por lo que en su concepción hay un alto
contenido subjetivo. Además, la especie no se puede dar simultáneamente en el espacio y
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en el tiempo, a la par que en los distintos troncos y clases naturales no tiene el mismo origen
genético y por tanto no tiene el mismo valor taxonómico.
MAYR señala que la palabra especie no es absoluta, sino relativa: una especie lo es no por
sí misma sino en relación con poblaciones no conespecíficas.
El concepto y la definición de especie se han venido basando en criterios empíricos,
morfológicos, genéticos, de esterilidad o biológicos.
DOBZHANSKY (1947) dice que “ESPECIE es lo que un sistemático competente
considere que lo es”, y KÜHNELT (1942) la define como “un grupo de individuos o
poblaciones con los mismos o parecidos caracteres morfológicos”.
Las definiciones morfológicas, basadas en el estudio descriptivo del grupo, suponen un
conocimiento incompleto. De ahí que gran parte de sistemáticos actuales definan la especie
como “lo que puede diferenciarse mediante una clave hecha a base de caracteres
netos, en tanto que la subespecie se caracteriza por diferencias cuantitativas y puede
identificarse sólo por medio de la comparación práctica de material de las dos formas
estudiadas” (incompleta por la imposibilidad o gran dificultad de separar algunas especies
en tanto que sus subespecies o razas son perfectamente diferenciables, a la vez que es
muy difícil establecer el límite entre diferencias cualitativas y cuantitativas).
DOBZHANSKY se centra en el aspecto biológico y evolutivo, definiéndola como “un estadio
del proceso evolutivo en el que un orden de formas, en otro tiempo capaces de
cruzarse entre sí, actual o potencialmente, se disocia en dos o más órdenes,
fisiológicamente incapaces de cruzamiento recíproco”, definición que considera a la
especie como un estadio de un proceso y no una unidad estática. La esterilidad entre grupos
parece ser la mejor prueba, aunque esto no se puede aplicar en especies hermafroditas
autofecundantes y en las asexuales.
HUXLEY (1946) considera a un grupo de animales como especie si cumple estas
condiciones:
- una zona geográfica en consonancia con un único origen
- cierto grado de diferencias morfológicas y genéticas constantes respecto a otros
grupos afines
- ausencia de inter-gradación con los grupos afines.
Para MAYR (1949) la especie no es un estadío de un proceso sino su resultado, y
consiguientemente la anterior definición no sería más que la descripción del proceso de
especialización. Este autor la define como “grupos de poblaciones que de hecho o en
potencia son capaces de mezclarse y que reproductivamente se hallan aislados de
otros grupos semejantes”.
Dentro de una especie puede haber subgrupos que constituyen la facies regional más o
menos distinta de una especie, diferencias acentuadas o disminuidas por la cercanía o
lejanía geográfica, o bien por la acción selectiva del hombre. Estos subgrupos reciben el
nombre de RAZAS.
Dice DOBZHANSKY que si la palabra raza no existiera habría que crearla, para explicar
“ciertas diferencias genéticas locales entre grupos de poblaciones que están solo
parcialmente aislados entre sí y continúan intercambiando genes pero también
manteniendo algunas diferencias”.
El vocablo raza es un término neolatino derivado de "raíz" (radix) que significa prole, cría o
ascendencia y que fue traducido por Grisone como raza en 1552.
La aparición y desarrollo de las razas tienen caminos diferentes. En algunos casos son el
resultado de la selección natural por presión del medio ambiente en el que viven. En otros
casos, las razas fueron conseguidas por la selección de variaciones producidas dentro de la
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especie, selección que en los animales domésticos atendió primero a los aspectos
morfológicos, considerados estables (constancia morfológica de las razas). De aquí que la
raza pareciera algo invariable, independiente, formándose rápidamente los patrones raciales
que atendían fundamentalmente a los caracteres morfológicos.
La raza no es un concepto fácil definir; dificultad que explica el que Lush diga que una
buena definición de raza es huidiza. Para este autor, raza es "conjunto de animales tenido
como tal por el conjunto de criadores".
Para otros, raza es "conjunto de animales que a través de la cría y selección se
parecen entre sí y transmiten esta uniformidad a su descendencia". Definición que deja
sin contestar algunas preguntas como ?cuando un conjunto de animales cruzados
constituyen raza y cuando dejamos de pensar en ellos como cruzados?.
La genética moderna ha dado paso a una nueva concepción de estos grupos
subespecíficos, y hoy se considera a la raza como: “una población mendeliana, una
comunidad reproductora de individuos que comparten una misma dotación de genes”
(BUETTENER-JANUSCH).
Según APARICIO SÁNCHEZ es un “conjunto de individuos con caracteres
morfológicos, fisiológicos y psicológicos propios (por los cuales se les distingue de
otros de su misma especie) transmisibles por herencia dentro de un margen de
fluctuación conocida”.
MARLSBURG considera a la raza como “una población de genotipos idénticos,
indispensablemente homozigótica en la totalidad de caracteres típicos raciales”.
APARICIO MACARRO la considera “una población de orden subespecífico que posee
identidad genética, presentando la descendencia una semejanza en los caracteres
étnicos (dentro de una media y varianza presumible), cuando se desarrolla dentro del
mismo nicho ecológico al de los progenitores”.
Abundando en el sentido de esta definición, podemos deducir en el aspecto genético que
una mayor homocigosis de los caracteres étnicos implica una mejor conservación de la raza,
más uniformidad en la misma, más parecido entre los componentes. Sin embargo, y en
función del tiempo, puede quedarse paralizada si no recibe más influencia que la de sus
componentes, o bien como apunta Robertson (1963): “las razas sólo pueden modificarse
lentamente en tanto que los compradores pueden cambiar de opinión rápidamente.
Una raza puede estar realmente muerta antes de que nadie se dé cuenta de que está
enferma”.
La pureza racial implicaría homocigosis y ésta lleva a la conservación. Es necesario
abandonar los abstractos genotipos medios y tener en cuenta la frecuencia de los genes
individuales en diferentes regiones geográficas.
Por el contrario, cuanto mayor sea su variabilidad, dentro de límites aceptables, más
progreso puede tener, mayor capacidad de evolución para adaptarse a otros sistemas de
producción animal. Esta variabilidad hay que considerarla como "frecuencia de genes" en
diferentes regiones geográficas.
Conviene tener en cuenta que nosotros estudiamos fenotipos más que genotipos, por lo que
pudieran clasificarse animales como diferentes cuando realmente no lo son, ya que los
animales domésticos objeto de estudio pueden presentar una variada gama de
rendimientos, de variación en las formas, incluso en el comportamiento si el medio
ecológico, el trato o manejo de los mismos no es idéntico o al menos parecido. Así, si
estimamos el peso vivo de una raza en 100 kg. y algunos individuos no lo alcanzan por falta
de nutrientes, no por ello hemos de considerarlos diferentes a dicha raza.
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Con bastante frecuencia existen razas que sólo pueden desarrollarse en un área geográfica
dada y más que esto, en ambientes ecológicos determinados (temperatura, humedad,
alimentación), apareciendo:
Raza geográfica: es, según MAYR, una subdivisión localizada de la especie, que difiere
genéticamente y taxonomicamente de otras subdivisiones de la especie.
Raza ecológica: para algunos autores el hecho ecológico es más importante que el
geográfico, y establecen como raza ecológica cuando en una localidad o subárea geográfica
diferencian a dos o más poblaciones que viven en sendos nichos ecológicos diferentes.
Esta división la defienden para animales sedentarios que no se mueven de su área de
ubicación y que aparecen como consecuencia de modificaciones genéticas debidas a
factores ecológicos.
Raza biológica: se emplea más para parásitos, produciéndose la raza biológica cuando un
grupo de individuos de una especie se diferencia por preferencias alimenticias. Mostrándose
como grupos de escasa capacidad de adaptación. Por contra, aquellas razas que medran en
diferentes medios ecológicos se dice de ellos que tienen gran capacidad de adaptación, ya
que sus rendimientos se ven poco alterados en medios diferentes; son las denominadas
razas cosmopolitas.
Esta influencia del medio ambiente es tan decisiva que condiciona la raza; y podríamos
preguntarnos si conviene obtener una raza nueva para un determinado nicho ecológico.
Lerner y Donald estiman que es más conveniente establecer qué clase de ecología
particular conviene a cada uno de los genotipos ya existentes y añaden que en la creación
de una nueva raza no existen dificultades de tipo genético, los problemas que se plantean
son de tipo comercial. Por ello estos autores condicionan la creación, mantenimiento o
desaparición de las razas al factor económico.
De lo expuesto se deduce que la Etnología zootécnica debe estudiar las razas no como
meras entidades morfológicas, sino como poblaciones con capacidad de transmitir por
herencia una funcionalidad, capacidad de adaptación o supervivencia en el medio,
conservación del rendimiento y, en especial, como campo de un posible incremento de la
producción, pero jamás como un conjunto estático y anquilosado. Porque como señala
DOBZHANSKY “la raza no es una entidad estática, sino un proceso”.
Muchas serían las divisiones que podemos hacer de las razas, según sus características
principales:
Raza primitivas y derivadas: teniendo en cuenta el tiempo de aparición.
Razas ambientales y constitucionales: teniendo en cuenta la causa de su aparición, esto es,
modelados por el ambiente ecológico o bien por selección indicada por el hombre.
Razas de ambientes favorables o desfavorables: división por la geografía y los caracteres
del medio.
Razas con gran capacidad de adaptación y con escasa capacidad de adaptación:
Por sus producciones: (lechera, cárnica, peletera, etc.).
Por sus caracteres más sobresalientes: pueden ser considerables: de doble aptitud, de triple
propósito o funcionalidad, etc.
Por su resistencia o sensibilidad ante las enfermedades, por su fertilidad, fecundidad o
prolificidad.
Por el color: berrendo en rojo o en negro.
Por el peso: de gran peso o peso mediano, etc.
Cuando las diferencias son escasas, afectando únicamente a un bloque de genes no
fundamentales, se consideran variedades dentro de la raza o subraza.
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Línea: Conjunto de individuos descendientes de un entronque común, de un sólo
reproductor, generalmente del macho, que se presenta uniforme respecto a algún carácter.
Subraza: Grupo dentro de la raza, en que se agrupan los individuos por una especialización,
careciendo de valor taxonómico.
Variedad: Individuos de la misma raza y subraza que deben su uniformidad a aislamiento
genético o a una propagación de cultivo natural. La diferencia es semántica (de la montaña
o del valle).
Por último, dentro de una raza y variedad pueden establecerse subdivisiones de menor
rango, que darían lugar a:
Casta: Conjunto de individuos pertenecientes a la misma raza, ligados por vínculos de
sangre y cuyas características particulares sirven para caracterizar a cada ganadería.
(Miura) Tienen características propias impresas por la selección del ganadero. Es una línea
de ascendencia o descendencia de cualquier familia, llevando implícita la idea de cierta
uniformidad respecto de algún carácter hereditario.
Familia: v.g. Carnation. Los descendientes de un reproductor. En las razas Shorthorn y
Aberdeen Angus, la familia se forma a partir de una reproductora, de una hembra. En la
Hereford la línea utilizada es la del macho.
Línea: Selección por algunos caracteres.
Tribu: Grupos de familias fuertemente emparentadas.
Estirpe: Animales que tienen unos antepasados semejantes al menos en una de las partes
del pedigree.
LA RAZA COMO FACTOR DE PRODUCIÓN ANIMAL
Desde el punto de vista del proceso de producción sabemos muy poco acerca de los
atributos de las diversas razas, máximo cuando las sacamos de su entorno clásico o
tradicional, cuando las colocamos ante diferentes medios ecológicos a su hábitat ó nicho
ecológico. Estas son palabras de Lerner y Donald completadas por Aparicio Macarro.
Los primeros autores se hacen las siguientes preguntas:
¿Porqué hay tantas razas?
¿Se requieren tantas razas?
Y en caso afirmativo: ¿por qué hacen falta tantas?
El contingente ovino mundial es de 920 millones de cabezas. Donde quiera que exista una
variabilidad en los caracteres, allí puede surgir la selección de unos cuantos caracteres
raciales, y por consecuencia dar lugar a una raza. Existen muchas si el análisis lo
realizamos en lo morfológico. Tal vez sean menos en lo genético, no olvidemos la dotación
génica más el ambiente.
¿Cuándo es inútil una raza?. En el caso que su número sea insignificante para la
mayoría ¿se destruye?. A esta pregunta habría que responder con estas otras:
¿Qué genes necesitarán para el futuro?
¿Cómo los seleccionamos y los separamos?
¿Cómo los conservamos?
Es muy difícil contestar a éstas preguntas, pero sí podemos decir que la producción de leche
de la Sarda (400 kg) ayer no nos interesaba, así como que la Awassi (700 kg de leche
actualmente por lactación) también ayer era desconocida. Del mismo modo podemos
recapacitar en la aptitud de crianza de gemelos de la Montesina o en la sapidez de la carne
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de Segureña. En la fertilidad, fecundidad y prolificidad de la Romanov. En la resistencia al
calor del Merino. En la búsqueda de alimentos bajo la nieve del Cheviot del Norte. En la
Karakul que soporta las ventiscas de arena. En la Lacha que soporta los climas lluviosos. En
la adaptación del Romney Marsh a terrenos húmedos, etc.
Pero no conviene exagerar ni minimizar la importancia de la raza ya que ella de por sí no lo
es todo, puesto que además juegan otros factores importantísimos al final de un coste de
producción animal, a la consecución de un producto dado.
Como quiera que los otros factores cuentan, alimentación y ecología, enfermedades
potenciales, características de la tierra o sistemas de producción, así como el factor
económico, es por ello necesario que programemos ante el proyecto a lograr y los recursos
materiales y financieros antes de la decisión.
Más concretamente, la raza juega a veces un papel fundamental, condicionante en algunos
tipos de producción y en otros queda un tanto marginada.
Además, muchas veces, los ganaderos por un lado y los científicos por otro no se ponen de
acuerdo, ya que hay un juego de intereses de por medio. Nosotros debemos adoptar una
postura racional y sacar conclusiones que se ajusten a la realidad.
LAS EXPLOTACIONES GANADERAS Y LA ELECCIÓN RACIAL
Los sistemas de explotación ganadera en los que entran en juego los animales y por tanto
las razas son:
a) Sistema intensivo: Ecología o medio favorable. No hay fase negativa.
b) Sistema extensivo: Faltan varios factores ó son negativos ecológicamente.
c) Sistema mixto: Esta asegurada la nutrición. Es mejor la ecología.
Independientemente de esta clasificación general, desde el punto de vista racial, podrían
presentarse multitud de modelos ó circunstancias, incluso de forma temporal:
1) Casos en que sólo puede explotarse una raza (Lidia, galgos).
2) Igual caso se da en los animales de lujo u ornamentales (perros)
3) Casos en que pueden utilizarse indistintamente una u otra raza (Producción porcina:
Large White/Landrace) y se atiende más bien a la línea ó estirpe selecta.
4) Cuando temporalmente conviene destinar a la producción parte del efectivo de
reproductores (vacas retintas, lidia, cerdos).
5) Casos en que de hecho la producción va mejor con cruzamientos en F1 ó F2.
6) Cuando los factores son tan desfavorables que razas muy cultivadas no pueden ser
utilizadas.
7) Muchos casos de producción de carne en añojos no atienden a la raza sino a la unidad
fisiológica productiva.
Como se ve, las razas juegan un papel importante y exclusivo muchas veces en la
producción animal.
LOS CARACTERES ÉTNICOS Y LA DESCRIPCIÓN RACIAL
Las poblaciones animales subespecíficas, tras su adaptación a condiciones ecológicas
determinadas (geográficas, ecológicas) y posterior modificación por nuevas mutaciones y
acumulaciones plurifactoriales, dieron lugar a las llamadas razas primitivas. Más tarde son
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cultivadas por el hombre que elimina las más primitivas y cruza unas con otras, etc. hasta
llegar a las razas actuales, más o menos modificadas.
Su base de división es genética y su manifestación exterior es fenotípica.
Las razas se caracterizan por unas constantes, dentro de unos límites conocidos (varianza
presumible), que pueden radicar en la morfología, estructura, faneróptica, funcionalidad o en
todo el conjunto. Poseen determinados genes, con frecuencia estimable, carecen de otros,
etc. Pues bien, a estas particularidades constantes, transmisibles dentro de las leyes de la
herencia, se les denomina caracteres raciales o étnicos.
Carácter étnico se define como “toda particularidad destacada y constante (transmisible
hereditariamente de acuerdo con las leyes genéticas) sobre la base de las cuales
agrupamos a los animales en razas”. También podemos decir que son “particularidades
destacadas y constantes que nos permiten o ayudan a diferenciar unas razas de
otras”.
El atributo o carácter étnico o carácter básico de diferenciación se aprecia inicialmente
fenotípicamente y más tarde se suma la apreciación genotípica cuando se indaga sobre los
grupos sanguíneos o polimorfismo bioquímico. Como resumen: cualquier carácter
hereditario puede ser considerado como étnico si nos permite o ayuda en la identificación
racial.
Los primeros estudios de diferenciación racial se aplican al hombre y generalmente recaen
sobre los caracteres que asientan en el cráneo (en el neuro-cráneo): la anchura y longitud
del mismo (índice craneal) y el ángulo que el cráneo forma con la cara ayuda a una división,
surgiendo con RETZIUS y BROCA la catalogación en razas mesocraniotas, braquicraniotas
y dolicocraniotas. Más tarde se elige la cabeza en general por considerar a esta porción
corporal como la parte más conservadora. Posteriormente, estudios sobre la talla y color de
la piel y mucosas ayudan a una diferenciación subespecífica.
BARON agrega otros caracteres y concibe las coordenadas étnicas o trígamo
signaléptico: caracteres plásticos, fanerópticos y energéticos, clasificación que aún hoy
tiene vigencia.
Para llevar un ordenamiento podemos seguir la sistemática de BARON, muy ampliada
modernamente, por lo que la clasificación de los caracteres étnicos puede quedar así:
a) Fenotípicos:
1. Plásticos (masa y conformación): Peso, silueta y proporciones corporales.
2. Fanerópticos: Piel y producciones dérmicas exterioristas (Identificación y belleza física.
3. Energéticos o funcionales: fisiologismo y sus alteraciones.
4. Etológicos: caracteres que se deben al psique o temperamento (comportamiento).
b) Genotípicos: apreciables por el polimorfismo bioquímico.
El conjunto de caracteres étnicos propios de una determinada población étnica o raza
constituye la base de la descripción racial.
CARACTERES PLÁSTICOS Y ALOIDISMO
Los caracteres plásticos son caracteres étnicos fenotípicos relativos a la masa o
conformación del animal. Son:
1) El peso vivo (Heterometría o variaciones en la masa): de gran importancia, tanto en
animales productores de leche como de carne, hace referencia al peso vivo adulto de la
raza. Sobre la base de su peso vivo adulto, los animales se pueden agrupar en
elipométricos (de poco peso dentro de la especie), eumétricos (poseen el peso medio de la
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especie) e hipermétricos (los de mayor peso en la especie). El peso corporal está muy
correlacionado con la función y en cuanto a su relación con la edad es un factor comercial.
El peso puede verse afectado por las condiciones del medio (nutrición) y la capacidad de
adaptación climática interviene a través del peso vivo.
2) Las proporciones corporales. (Heteromorfosis o variaciones de las proporciones
corporales): relacionan entre sí diversas medidas corporales, pudiendo aparecer animales
brevilíneos o braquimorfos (predominan los diámetros de altura sobre los de longitud),
mediolíneos o mesomorfos (similitud entre los diámetros de altura y longitud) y longilíneos o
dolicomorfos (dominan los diámetros de longitud sobre los de altura).
Esta proporcionalidad también puede referirse a las distintas regiones corporales: cabeza
(braquicéfalos, mesocéfalos, dolicocéfalos), cuello, tronco y extremidades, y muy
singularmente al cráneo, cara, tórax y pelvis.
3) La silueta o perfil: hace referencia a la línea del perfil de la cabeza y a la del conjunto
corporal.
Según el perfil o silueta de la cabeza, los animales se clasifican en celoides o cóncavos (el
perfil es entrante), ortoides o rectos (el perfil es recto) y cirtoides o convexos (el perfil es
saliente o convexo).
Como carácter étnico tiene importancia desde diferentes puntos de vista:
1.- La belleza o estética del animal: la belleza, en sentido físico o estético difiere del término
belleza en Exterior, en que significa útil. La belleza física puede imponerla la silueta:
animales acarnerados (caballo español) o chatos (bull-dog).
2.- La estructura ósea y, por tanto, muscular y las correlaciones derivadas del perfil
diferente. La silueta de los animales según las proposiciones de BARON, se refleja
fundamentalmente en la cabeza, y como herencia en bloque afecta al resto de los
metámeros (consultar las obra de APARICIO o DECHAMBRE). Algunas bellezas de
aplomos, conformación regional y conformación general están regidas o correlacionadas con
la silueta. Así, la encontramos en la configuración de la cabeza y encornaduras.
3. Las correlaciones (Aloidismo) con la morfología y faneróptica: las correlaciones del perfil
con los faneros es también un dato del mayor interés: tipo de piel, características del pelo,
de la lana y coloración están estrechamente correlacionados.
4. Las posibles correlaciones funcionales: se estima que algunas veces aparecen
correlaciones funcionales, aunque éstas están menos estudiadas.
Según LERNER: "debido al hecho que la mayoría de los genes que influyen sobre la
configuración de un animal son de acción general y no local, la conformación de una región,
en parte, se muestra estrechamente correlacionada con la conformación de otra”. También
existen genes específicos que afectan a determinadas regiones, tales como la cabeza, ubre
y extremidades.
El ALOIDISMO es una hipótesis desarrollada a partir de los estudios de Etnología
comparada realizados por BARÓN y DECHAMBRE. Gran mentor de estos estudios fue
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CASTEJÓN Y MARTINEZ DE ARIZALA, insigne Catedrático de la Facultad de Veterinaria
de Córdoba, del que a continuación resumimos su trabajo “Significación del Aloidismo”.
Inicialmente, el perfil o silueta fundamental de los animales domésticos, y del hombre, llamó
la atención de los científicos pero sin entrar en su esencia biológica ni su valoración. Se
utilizaba como un signo más en la descripción de la plástica de los animales.
BARÓN, al sistematizar las variaciones fundamentales del perfil haciendo con ellas cuadros
casi matemáticos, comprobó que respondían a leyes biológicas de la herencia. Estableció
las coordenadas étnicas como elementos diagnósticos de las razas y tuvo como norte la “ley
de variación lateral”, estimando que los perfiles rectos son los “normales”, en tanto que los
convexos y cóncavos son variaciones “positivas” o “negativas”, respectivamente, de los
primeros. Esta concepción desvía del sentido filogenético que tienen los perfiles, puesto que
hace suponer normal a la silueta recta, con desviaciones “anormales” positivas o negativas
que muestra el aloidismo.
Mayor categoría alcanza el concepto, aplicable a las llamadas “desviaciones”, de
“conformaciones centrífugas y centrípetas”. El convexo o cirtoide es un tipo estirado sobre
sus extremidades, mientras que el cóncavo o celoide es un aplastado de extremidades
anchas y espesas.
Si trazamos el perfil o silueta de los individuos y buscamos un punto equidistante, se puede
observar como en el convexo las líneas del contorno huyen centrífugamente, en tanto que
en los cóncavos buscan el citado centro. Estos movimientos de las líneas se corresponden
con movimientos de las masas musculares.
En este punto queremos señalar que el perfil es un molde en el cual se va vertiendo un
contenido biológico que lleva una finalidad y que tiene unas directrices previsibles en leyes,
no al azar.
El paralelismo encontrado por BARÓN respecto de la diversificación en perfiles, denota que
se trata de un hecho general.
La diversidad de tamaño o heterometría que presentan las razas de una especie está
limitada por la conformación aloídica del individuo, además de reconocer la influencia del
medio ambiente. Los caballos de pequeña talla, poneys, son naturalmente cóncavos,
mientras que los de gran tamaño son convexos. El ejemplo tiene paralelismo en todas las
especies.
Las especies en estado naciente, las formas iniciales, son cóncavas, porque en estos
primeros estadíos han de ser vivaces, fecundas, de amplia vitalidad, y esto se verifica tanto
por el gran desarrollo proporcional de los aparatos viscerales como en la reducción del
tamaño corporal.
La dependencia del tamaño al perfil es evidente y aunque factores externos pueden hacerlo
variar, la variación es siempre secundaria y accidental: achicamiento para el cóncavo y
agrandamiento para el convexo.
La proporción corporal o anamorfosis, la relación que guardan entre sí los diámetros
corporales, depende también de la silueta o perfil. Si el cóncavo tiende al centripetismo, su
cuerpo se acorta y, por tanto, da lugar a tipos recogidos, brevilíneos o braquimorfos. El
fenómeno contrario, centrífugo en los convexos, da origen a formas estiradas, animales
longilíneos o dolicomorfos.
La faneróptica, que durante mucho tiempo se creyó que era arbitraria, se ha comprobado su
estrecha relación con el perfil. Los cóncavos tienen producciones cutáneas aumentadas: piel
grande y desarrollada. Los convexos ofrecen los caracteres opuestos, en tanto que los
rectos dan un tipo medio.
La pigmentación, igualmente, está relacionada con el perfil. Los troncos convexos son de
pigmentación rubia o rojiza, los cóncavos morenos o negros, en tanto que los ortoides
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pardos o leonados con degradaciones en hocico, ojos, orejas y bragadas. La pigmentación
tiende a concentrarse periféricamente en los convexos, en tanto que en cóncavos se
degradan los extremos.
La conformación general del cuerpo orienta respecto del tipo aloídico. El cóncavo es
rechoncho, cerca de tierra, grasiento, de grandes aparatos viscerales y grandes masas
musculares y adiposas. Los convexos, por el contrario, son de marcada conformación ósea,
enjutos, altos, estirados, de vientre recogido.
Los biotipos encuentran aquí un encaje casi perfecto. Los cóncavos son activos, vivaces,
glotones, voraces. Los caracteres contrarios se dan en los cirtoides.
Si analizamos la constitución vertebral, podemos encontrar una estrecha relación con el
perfil. En los tipos cirtoides hay un predominio de los arcos neurales o superiores, los
celoides dimanan del gran desarrollo de los arcos hemales. Tendríamos, por consiguiente,
un balanceo de formas, masas y sistemas orgánicos dentro de la especie, que va desde los
tipos cóncavos, con gran desarrollo de los arcos hemales, que han de albergar sus grandes
sistemas morfo-funcionales de la vida vegetativa, hasta lograr la normalidad específica en
los ortoides, evolucionando después, con predominio neto del sistema nervioso y de los
arcos neurales, en los convexos.
El animal puede representarse por una serie de líneas o metámeros que se corresponden
con: cabeza, cuello, dorso, grupa o pelvis, miembros anteriores y miembros posteriores.
Cada uno de estos metámeros ofrece su perfil individual.
CELOIDE
ORTOIDE
CIRTOIDE
A veces, sucede que la pureza aloídica se rompe. Así, podemos encontrar cabezas con
frente convexa y cara cóncava, dorso convexo y lomos cóncavos, etc. Pero lo que casi
nunca suele faltar, salvo extrema dislocación aloídica, es el paralelismo de las líneas
superior e inferior.
De las consideraciones vertidas hasta ahora se puede llegar a un concepto, de gran interés
en Zootécnia, de que los individuos serán más puros (homocigosis) cuanto mayor sea su
pureza armónica de perfiles. El postulado de que la cabeza ofrece variantes de perfil, a los
cuales siguen las restantes regiones del cuerpo, lleva a la definición del individuo “armónico
puro”.
El armónico puro será el que ofrezca el mismo perfil en todas sus regiones o metámeros, y
deduciremos que pertenece a un tronco o raza natural pura. La dislocación de perfiles
aparece como consecuencia de cruzamientos o mestizajes.
Los individuos armónicos se comportaran como reproductores con tanta fijeza y regularidad
cuanto mayor sea la armonía de sus perfiles. Un individuo armónico en sus perfiles
cóncavos, será considerado aun más armónico si al mismo tiempo es braquimorfo y
elipométrico, y también si su pelaje es negro y tiene abundantes faneros.
Los perfiles que presentan los animales representan rasgos o trazos evolutivos, dentro de la
especie. Como se ha señalado con anterioridad, las especies nacen en sus formas
cóncavas, alcanzan su normalidad en su evolución en los ortoides, y llegarán a su fin en las
convexas. De ninguno de estos dos últimos estadíos surgirán especies nuevas.
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CARACTERES FANERÓPTICOS, POLIMORFICOS,
ADAPTACIÓN, ETOLÓGICOS Y POLIMORFICOS.
FUNCIONALES,
DE
La FANERÓPTICA abarca el estudio de la piel, como carácter étnico, en su sentido más
amplio y sus producciones.
1. Caracteres de la dermis
2. Dotación glandular
3. Caracteres de la pluma, del pelo y de la lana (estructura)
4. Coloraciones
5. Encornaduras, uñas, pezuñas, etc.
Estos, como caracteres raciales, juegan en un doble o triple sentido:
a) Identificación.- Por mucha que sea la igualdad entre los gemelos univitelinos o identicales,
siempre se encuentra alguna diferencia en la coloración de la capa, siempre existen huellas
suficientes para diferenciarlos por caracteres visibles, de aquí que deba insistirse en el
conocimiento de estos caracteres. De un lado por la contribución que presta en medicina
legal veterinaria y de otro en la investigación. Serán visibles o aparentes a simple vista o
bien con ayuda de aparatos de amplificación (escamas).
b) Funcional.- Como carácter funcional, la capa, en cuanto a color fundamental, como la
estructura dérmica y pilosa representan un papel primordial en la adaptación (glándulas).
Igualmente, en el toro de lidia constituyen las encornaduras una pieza importante. En las
lanas su capacidad de hilamiento.
c) De estética o belleza.- Dentro de esta subdivisión, algunas pieles pueden alcanzar valores
muy altos por la rareza de su color o bien por la distribución de los elementos pilosos
(dibujos).
De manera resumida: "será necesario valorar las relaciones genéticas y capas, ya que
muchas veces en los libros genealógicos, de registro de sangre, han dado importancia a
caracteres que no la tienen, han sobrecargado las razas con caracteres sin los cuales se
hubieran encontrado mejor".
Algunos caracteres étnicos fanerópticos son:
a) De la capa: Hilabilidad de la lana del merino español. Características de la piel y lana del
Karakul y peleteros en general. Lana para tapices, vestidos, alfombras, etc. Plumón en aves
de carne. Capacidad de afieltramiento de las fibras.
b) De la piel: Resistencia a radiaciones, pigmentos, color. Espesor de la piel y rendimiento
canal. Espesor y calidad del cuero. Color de la piel en aves de carne.
c) De las glándulas: La sudoración en las diferentes especies. B.Taurus y B.Indicus:
sudoración.
d) Pezuñas: Su constitución (vidriosas en el p.s.I.) tamaño y adaptación al suelo (terrenos
encharcados). Resistencia del Romney Marsh al espirilo.
e) Encornaduras: Toro de Lidia.
Los caracteres ENERGÉTICOS o FUNCIONALES son los pertenecientes a la energía
biótica o energía que se manifiesta en funciones y cualidades propias de los seres vivos.
Cada vez se extiende más la idea básica de la función, denominador común que mide la
eficiencia o conveniencia económica de la raza, si bien aún se encuentran inconvenientes
para una apreciación correcta de determinadas funciones y de sus cuantías.
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No debe olvidarse que el medio ecológico ejerce aquí una decidida influencia. Para
SETCLER, 1/3 de la producción láctea en Holanda se debe a la genética, mientras 2/3 son
imputables al medio, de aquí que la eficiencia alimenticia adquiera cada día mayor
importancia.
Tanta importancia como la producción en la unidad de tiempo y la eficiencia alimenticia
puede tener la producción en el espacio, esto es, la longevidad, la duración en la
producción. Ciertamente que se han alcanzado excelentes marcas de producción en leche,
huevos y reproducción por ejemplo, pero no es menos cierto que la vida productiva de
determinadas especies se ha reducido notablemente, incidiendo enormemente en los gastos
de amortización y como consecuencia en los costes de producción. Otro tanto cabría
señalar en cuanto a caracteres patológicos, tanto de origen genético como debidos a
desequilibrios fisiológicos por las altas producciones. Así que cada día se revisan mas los
aspectos de longevidad, infecundidad, resistencia a enfermedades, etc.
Uno de los caracteres menos estudiados es el temperamento dadas las dificultades de
medirlo en una escala de valores, para ser tratado estadísticamente y establecer la
regulación genética del mismo, aunque se han realizado trabajos en animales de laboratorio
(FULLER y THOMSON).
Las repercusiones de temperamentos inadecuados en producción animal son muchas veces
importantes: irascibilidad o irritación de aves de puesta ante cualquier estímulo extraño,
dificultades de manejo en vacuno con tendencia a la acometividad (sin ser ganado de lidia),
molestias ocasionadas al conjunto cuando un grupo tiene temperamento diferente, etc.
Dentro de los caracteres funcionales podemos citar:
a) En el área de la especialización
1. Carne:
- Producción masiva de grasa (Ibérico)
- Producción masiva de carne (Pietrain)
- Madurez de la canal (pork y bacon, Aberdeen y Charolesa)
- Rendimiento en canal
- Infiltración grasa intramuscular
- Color y grano de la fibra muscular
- Tamaño de la fibra muscular
2. Leche:
- Cantidad
- Contenido en grasa, proteína y extracto seco
- Diámetro del glóbulo graso
- Color de la grasa
3. Huevos
- Cantidad, peso, color y espesor cáscara
- Calidad interna
4. Miel
- Color y sabor
- Producción en cantidad
5. Seda
- Capullo: color y peso
- Resistencia y longitud del hilo.
6. Velocidad
- Gran velocidad y gran resistencia.
7. Portadores
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- De lomo y de carga
- Traccionadores, nadadores y escaladores
8. Peleteros
- Variantes de especie y raza (conejo, visón, marta, etc.).
9. Belleza
- Ornamentales y cantores
b) Caracteres del área del crecimiento y desarrollo.
- Curvas de crecimiento.
- Proporcionalidad del desarrollo corporal.
- Índice de transformación de los alimentos.
c) Caracteres del área reproductiva.
nº de hembras con parto
Fertilidad práctica = -------------------------------nº de hembras con macho
nº de hembras a cubrir x 100
- Índice Fertilidad = ----------------------------------------nº de hembras con partos
nº hembras gestantes x 100 - (partos + abortos)
- Fertilidad biológica = ---------------------------------------------------------------nº hembras con machos
nº de hembras cubiertas x 100
- Índice Fecundidad = ----------------------------------------------------nº de hembras con partos
nº de crías nacidas x 100 (vivos + muertos)
- Índice Prolificidad = ---------------------------------------------------------------nº de partos
nº cría parto
Fecundidad = Fecundidad practica x prolificidad = ---------------------------nº hembras con parto
nº de crías al destete x 100
Capacidad maternal = --------------------------------------nº de crías nacidas vivas
Longevidad (como vida productiva)=
nº de años productivos x 100
----------------------------------------nº de años de vida
Espacio entre partos (se ve reflejado por la fertilidad).
Fotoperiodismo o reproducción estacional.
Los CARACTERES DE ADAPTACIÓN vienen determinados por la diferenciación de las
poblaciones animales sobre la base del nicho ecológico que ocupaban. Cada población
étnica o raza desarrolló alguna estrategia fisiológica para adaptarse al hábitat en el que se
criaba. Caracteres de este tipo son:
- Resistencia al calor del cebú.
- Resistencia a enfermedades: Piroplasmosis en el cebú.
- Color de la piel
- Caracteres del pelo
- Dotación glandular
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Igualmente encontramos poblaciones animales que tienen gran capacidad de adaptación a
diferentes nichos ecológicos o sistemas de producción.
Las poblaciones animales, a lo largo de su evolución, han desarrollado diversas estrategias
de comportamiento para su supervivencia. Estos CARACTERES ETOLÓGICOS pueden ser
diferentes entre razas, destacando:
- Pastoreo en manada o independientes.
- Selectividad de la dieta
- Tipo de estructura social
- Pautas reproductivas
- Capacidad de orientación de las palomas mensajeras
- Irascibilidad del cebú, del p.s.I. o de algunas abejas
- Ductibilidad en el Caballo Morgan, educación del perro
- Acometividad en el Toro de lidia y gallo de pelea
- etc.
Entre razas, también encontramos diferencias en los CARACTERES GENÉTICOS. Las
diferencias se encuentran principalmente en lo que con anterioridad hemos definido como
polimorfismo de base genética.
TIPO Y PATRÓN RACIAL
Cuando nos ocupamos de los Morfotipos, comprobamos como la forma tiene una gran
relación con la aptitud, de manera que a cada una de éstas (leche, carne, velocidad,
tracción, etc.) le conviene una conformación determinada. Sin embargo, las razas, por su
origen, selección y medio en el que habitan, son diferentes. Por tanto, aún teniendo una
misma funcionalidad no se les puede aplicar el mismo modelo.
La adaptación de la conformación ideal, para una determinada aptitud, a una raza es lo que
se conoce como TIPO RACIAL, que se puede definir como el modelo o ideal de una raza.
El TIPO RACIAL suele referirse a un sexo: hembra en la producción lechera, macho en la
producción cárnica o en la tracción, etc. El modelo o ideal del sexo contrario al tipo racial se
denomina PARATIPO.
La descripción de los caracteres (morfológicos, fanerópticos y funcionales) que definen a
una raza es el PATRÓN RACIAL. Las características descritas tienden a aproximarse al
ideal a fin de que la raza evolucione en un sentido positivo.
BIOTIPOS
De la combinación de factores externos (medio-ambientales) e internos (hereditarios) deriva
la constitución de los animales; constitución definida por CUENCA como “la capacidad de
reacción de cada elemento individual del organismo”.
La aptitud individual se manifiesta por caracteres morfológicos y funcionales, que para que
se manifieste se requiere la correlación armónica de las formas y órganos implicados;
armonización en la que intervienen el sistema nervioso y el hormonal.
Los estudios sobre la constitución de los animales ha permitido definir diversos tipos o
esquemas morfo-funcionales, denominados BIOTIPOS, cuyo estudio tiene como finalidad la
agrupación de etnias de idéntica finalidad y, en segundo lugar, deducir los hábitos
inhibidores de la aptitud buscada.
El biotipo es consecuencia de una capacidad reaccional del organismo frente al medio.
Obedece o es causa inicial y primaria de la dotación hereditaria, la que se ve influida por el
medio, favorable o desfavorablemente. Y no se traduce sólo en cambios de forma, sino
también del metabolismo y del temperamento.
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Algunos autores simplifican el biotipo como la resultante del equilibrio hormonal y nervioso
de origen genético.
Adaptados de la especie humana, KRONACHER distingue cuatro biotipos:
1) Respiratorio.- con gran desarrollo de la caja torácica, presenta un aumento de las
medidas de longitud y un elevado tono metabólico.
2) Digestivo.- gran desarrollo del aparato digestivo, con propensión al engrasamiento
muscular por un tono metabólico bajo.
3) Muscular.- gran desarrollo muscular y del esqueleto. Tono metabólico medio.
4) Cerebral.- fuerte constitución craneana, especialmente en su porción craneal.
APARICIO SANCHEZ señala tres biotipos:
1) Metabólico.- la capacidad reaccional se desenvuelve a favor de factores ambientales, con
equilibrio entre los sistemas hormonal y nervioso, lo que se traduce en una armonía en la
forma (no hay predominio de ningún tipo de diámetros) y entre ésta y el fisiologismo.
La reacción temperamental es justa y los animales muestran una gran capacidad de
adaptación ambiental. El dimorfismo sexual es marcado.
Dentro de este tipo se reseña el volitivo o cerebral, representado por aquellos animales con
gran capacidad de aprendizaje y reacciones juiciosas. Fenotípicamente, la cabeza es bella,
de dimensiones apropiadas y frente amplia, mirada inteligente y viva, sus movimientos
desenvueltos, justos y elegantes.
2) Hipermetabólico.- De metabolismo exacerbado, los animales presentan formas estiradas
por predominio de la longitud sobre los diámetros de anchura y altura. La cabeza es
proporcionada, el cuello, tronco y extremidades elongadas. Las masas musculares son las
justas, fuertes y enjutas. Las reacciones son generalmente desproporcionadas al estímulo.
De este tipo se distingue el neuropático o nervioso que se produce como consecuencia de
un desequilibrio hormonal y nervioso.
3) Anabólico.- Aparece como consecuencia del predominio de procesos asimilativos en la
función metabólica por subfunción hipofisaria.
Son animales eumétricos a hipermétricos, mediolíneos, con cabezas pequeñas, cuellos
cortos y cónicos, tronco ampuloso y redondeado, extremidades cortas. Las reacciones son
lentas y el temperamento apacible y tranquilo.
Dentro de este tipo encontramos el tipo muscular o masivo, caracterizado por formas
amplias y masivas: cabeza pequeña y empastada, cuello corto y potente, tronco cilíndrico,
grupa doble, extremidades fuertes, musculosas y potentes. Temperamentalmente son
nobles y somnolientos.
Un animal puede clasificarse en diversos biotipos según edad o etapa fisiológica. Así, los
jóvenes se suelen encuadrar en el tipo hipermetabólico para tender al anabólico con la edad.
Igualmente, las hembras mamíferas se comportan como anabólicas durante la gestación, en
tanto que durante la lactación lo hacen como hipermetabólicas. De ahí que también se hable
de un biotipo alternante o lábil.
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