III. El fraccionamiento de la sangre

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III. El fraccionamiento de la sangre
María Jezabel Vite-Casanova*
El fraccionamiento de la sangre se basa esencialmente en
tres aspectos. El primero, corresponde al aseguramiento
de la calidad del banco de sangre, acción determinante
para proporcionar al receptor una seguridad transfusional.
El segundo aspecto, el desarrollo de los contenedores de
plástico para la recolección de sangre, revolucionando de
manera importante a nivel mundial la recolección de la
sangre, eliminado las complicaciones provocadas por la
recolección de sangre en frascos de vidrio, tales como,
embolias, contaminación y roturas, haciendo posible separar
los componentes sanguíneos mediante conexiones con
bolsas satélites.
El tercer, es el desarrollo de los aparatos de refrigeración
centrifugada con velocidad controlada, las centrifugas
refrigeradas, que permiten que la sangre fresca sea separada
en sus diferentes componentes sanguíneos: glóbulos
rojos, plaquetas, leucocitos, plasma y crioprecipitados,
permitiendo el fraccionamiento de la sangre fresca, cuyo
objetivo principal es asegurar que los procesos de extracción,
preparación, almacenamiento y conservación de la sangre
o sus componentes, sean los óptimos en beneficio del
receptor. 1
Favoreciendo para la obtención de los componentes
sanguíneos a partir de una sola donación los siguientes
motivos:2
•
Se mejora la supervivencia de cada uno de ellos,
pues, permite almacenarlos a la temperatura y
condiciones requeridas para mantener su nivel óptimo
de funcionalidad.
•
Se mejora la práctica transfusional, al hacerla más
específica, y acorde con las necesidades del receptor.
•
Se permite la racionalización de los inventarios de
los bancos de sangre.
En consecuencia el banco de sangre debe, contar con
un programa de hemovigilancia, que elimine los errores
que produzcan daño en el receptor, donde, se conjunten
procedimientos de vigilancia organizados desde la colecta
de la sangre y de sus componentes hasta el seguimiento
de los receptores, con vista a recoger y evaluar las
informaciones sobre los efectos inesperados o indeseables
que resulten de la utilización terapéutica de los componentes
sanguíneos lábiles y para prevenir sus apariciones.
El programa debe comprender criterios relativos al
material y su fiabilidad bacteriológica, condiciones de
transportes, almacenamiento y duración de la
conservación de la sangre, proceso de su administración
al receptor, etc., alcanzando la seguridad transfusional,
con un compendio de normas esenciales que rigen la
práctica diaria de la transfusión, con la finalidad de
garantizar la calidad a través de una garantía de la calidad
en “la obtención de los componentes sanguíneos”, evitando
cualquier accidente hemolítico o conflicto inmunológico
grave, para llevar a cabo una transfusión eficaz.
Para el aseguramiento de la calidad es necesario
integrar y controlar todos los elementos dentro de un área
específica de operación para no subordinar los procesos.
Estos elementos abarcan aspectos como la administración,
las finanzas, las ventas, la comercialización, el diseño, las
compras, la producción, la instalación, la contratación e
incluso la desactivación y el control de calidad de cada
componente sanguíneo en apego a los establecido en la
normatividad vigente que aplique en el país.3, 4 La validación
y verificación de la calidad comprende desde el análisis
microbiológico y químico de la sangre colectada y los
componentes sanguíneos obtenidos, las soluciones, los
reactivos y el equipo empleado en las diferentes fases del
proceso, así como el control de la temperatura en el
momento de la recolección, ya que, es conveniente que la
temperatura de la bolsa de plástico se halle comprendida
entre 18 y 20 °C, con el fin de evitar las diferencias de
temperatura bolsa-contenido que pudieran originar una
débil, pero siempre posible, hemólisis. Se debe verificar,
antes de utilizar las bolsas de plástico, el color de la
solución anticoagulante, el aspecto de cada una y eliminar
cualquier bolsa que parezca sospechosa de contaminación,
protegiéndolas del polvo y de las temperaturas extremas.
Componente sanguíneo es la fracción celular o acelular
del tejido hemático, separado de una unidad de sangre por
gravedad o centrifugación o recolectada por hemaféresis;,
hemoderivado o derivado del plasma es el producto obtenido
a partir del plasma por fraccionamiento fisicoquímico
dentro de un proceso industrial.
Por lo que, fraccionamiento de la sangre es el proceso
mediante el cual se efectúa la separación de los componentes de una unidad de sangre fresca a través de una
* Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea.
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centrifugación diferencial, en el cual, los diferentes componentes sanguíneos al poseer distintas gravedades son
separados en diferentes capas por centrifugación, dependiendo de tres factores: el peso específico de cada
componente, la fuerza centrífuga relativa (velocidad) y la
duración de la centrifugación o sea el tiempo determinado
en revoluciones por minuto (r p m) además de la temperatura,
aceleración y la desaceleración. Estas últimas comprenden
la aceleración o desaceleración de la velocidad en cada
una de las centrifugaciones.
La fuerza centrifuga relativa (FCR-g) es el producto de
0.00001118 x r por x N2, donde r es el radio del rotor en
centímetros y N, el número de revoluciones por minuto.
Los distintos rotores tienen radios diferentes, y se utilizan
diferentes velocidades para obtener la misma FCR en
distintas centrifugas.
La velocidad y el tiempo de centrifugación son los
elementos clave en la separación de los componentes,
variables según la marca de la centrífuga y de la posición
del cabezal. La velocidad va a depender de la estabilidad
y de la adecuada fuerza eléctrica, así como de las
condiciones del equipo, siendo necesario controlar
periódicamente su funcionamiento para obtener excelente
rendimiento. Recordando siempre que cuando la centrífuga
está funcionando a altas velocidades, el cabezal y las
copas desarrollan una fuerza de gravedad de miles de
libras. Debido a ello es importante que las copas tengan
igual peso, de lo contrario la máquina se desajusta, se
daña, vibra y la separación de los componentes será
pobre por el inadecuado balanceo. El balanceo y equilibrio
del se puede hacer fácilmente mediante discos de goma
o lastre (material no punzocortante) de distintos pesos.
No debe utilizarse agua, municiones ni otros materiales
rígidos que puedan romper la bolsa. Por otro lado, tanto
el agua como dichos materiales se desplazan durante la
aceleración y desaceleración produciendo resuspensión
de las células, por eso, no es conveniente centrifugar
sangre y colocar como contrapeso bolsas de plástico
conteniendo agua. Las aberturas y tubos unidos a la bolsa
se deben proteger contra roturas. Por tanto, se deben
aplicar las instrucciones que acompañan a cada equipo
para obtener un máximo rendimiento y durabilidad y
controlar periódicamente su funcionamiento.
El tipo de componente sanguíneo a obtener va a estar
en función del tipo de velocidad generada y giro, una
velocidad alta permite una “compactación de células
rojas” con giro pesado, una velocidad media “mayor
rendimiento plaquetario” con giro intermedio y una velocidad
baja “poca definición en la separación de las capas” con
giro ligero.5
Recientemente se han introducido sistemas que brinda
extrema calidad y máxima seguridad en el banco de
sangre moderno, que permiten obtener productos de
máxima calidad y seguridad total: los primeros, son los
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extractores semiautomatizados con funcionamiento neumático y un par de sensores ópticos, los segundos, son
los extractores automatizados con funcionamiento eléctrico y con quince pares de sensores óptico, lo cual
permite tener mayores niveles de detección en el momento
de la separación. Ambos sistemas reducen la variabilidad
de los procesos de obtención, mejorando el manejo y
control de los mismos. La obtención de los componentes
en los dos sistemas se realiza de manera simultánea,
eliminando toda posibilidad de contaminación de los
componentes. Con el método manual de fraccionamiento,
a partir de extractores manuales la separación de los
componentes se tiene que realizar de manera secuencial,
con desplazamiento de la capa leucoplaquetaria, lo cual,
permite la posibilidad de contaminar los componentes.
Este avance tecnológico va en paralelo, del desarrollo de
los nuevos contenedores de plástico para la recolección
de la sangre, la separación es a través de dos salidas, una
superior y otra inferior, sin desplazamiento de la capa
leucoplaquetaria.
Ya obtenido los componentes estos se deben almacenar
dentro de una red fría (incubador/agitador, refrigerador,
congelador y ultracongelador), con especificaciones
precisas de los grados centígrados para cada componente.
Los requisitos para el fraccionamiento de la sangre
fresca son: que tenga menos de 6 u 8 horas de haber sido
extraída, conservada adecuadamente antes de su
fraccionamiento, un peso/volumen de 450 ml ± 10 %, una
cantidad de aire no mayor a 5 ml, ausencia de coágulos,
datos del donador (nombre y número de identificación),
número de la unidad, grupo y Rh, hematócrito y/o
concentración de hemoglobina.
La calidad de los componentes sanguíneos va en
función a una disminución de los leucocitos de las fracciones
sanguíneas, una estandarización del proceso, una mayor
recuperación del plasma y del concentrado plaquetario, un
aumento en la vigencia de los concentrados eritrocitarios
a 42 días y un mejor proceso de administración, ya que
hay, mayor fluidez por la hemoconcentración que se
alcanza por el aditivo, así como una mayor vigencia de las
plaquetas. Los concentrados plaquetarios así obtenidos,
en su mayoría, rebasan los estándares de la Asociación
Americana de Bancos de Sangre (aaBB) y los estándares
europeos, la contaminación con leucocitos es baja.
Al termino de la obtención de los componentes
sanguíneos, la labor que se tiene, es la de otorgar
componentes sanguíneos de calidad para su transfusión al
receptor específico, constituyendo el recurso terapéutico
de mayor eficacia y fácil adquisición. Por eso este recurso
es utilizado ampliamente por los profesionales de la
medicina, sin embargo tiene riesgos inherentes como la
transmisión de enfermedades infecciosas y otros efectos
adversos; además de tratarse de un tejido humano, por lo
que la trascendencia jurídica de esta actividad es de suma
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importancia. Para prevenir algunas complicaciones
transfusionales se recomienda la administración de
componentes sanguíneos leucorreducidos o irradiados.6-8
Referencias
1.
2.
3.
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Barcelona 1998, pp 87-89
Ballester JM, Franco EM, Kranwinkel R, Linares J, Marín
López A, Miller A, Moraes de Souza H, Peña TC, Cruz JR.
Gac Méd Méx Vol. 140, Suplemento No. 3, 2004
4.
5.
6.
7.
8.
Estándares de Trabajo para Bancos de Sangre. Serie 7
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Mundial de la Salud. Segunda versión. 1999, pp 26-27
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y sus componentes con fines terapéuticos. Secretaría de
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Revolucionaria, 1ª. Edición en español, Cuba 1980, pp 20-32
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