neurociencia del amor

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NEUROCIENCIA DEL AMOR
Si bien las sensaciones del enamoramiento son
bien conocidas por muchos seres humanos, quizá
este 14 de febrero valdría la pena mirar más de
cerca el cómo funcionan estas reacciones a nivel
fisiológico. En primer lugar, cabe aclarar que el
amor es una droga. Literalmente. Los centros
neuronales que se activan con el encuentro de la
persona amada son exactamente los mismos que
aquellos que se activan por el consumo de
alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas (a
saber, los centros localizados en el sistema
límbico, ligado con las "recompensas").
El Dr. Eduardo Calixto, neurofisiólogo del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, en
México, explica que lo que provoca la sensación placentera del enamoramiento es la secreción
del neurotransmisor dopamina. La dopamina activa diferentes partes del cerebro para provocar
reacciones fisiológicas variadas, como lo serían el aumento de la frecuencia cardiaca o el
aumento de la presión arterial. El enamoramiento ocurre cuando la dopamina actúa sobre la
corteza pre-frontal, asociada a la cognición.
Pero, ¿por qué empezamos a secretar dopamina? En hombres, el aspecto físico de una persona
es el principal aliciente para comenzar la secreción, siendo éstos principalmente visuales. En
mujeres, sin embargo, el proceso es más complejo, ya que involucra otros sentidos como el tacto
o el olfato (detectando feromonas y otros elementos como el Complejo Mayor de
Histocompatibilidad? indicador de la capacidad del sistema inmune de la persona en cuestión),
factores que son tomados en cuenta antes de elegir una pareja.
Otro gran contraste entre ambos géneros radica en la maduración de la corteza prefrontal. En
mujeres, esta zona cerebral termina de interconectarse aproximadamente a los 21 años de edad,
mientras que en hombres el proceso es más lento, culminando hasta los 26 años; es por esto
que los hombres suelen querer asentarse más tardíamente que las mujeres.
Una vez que comenzó el enamoramiento, hay que tomar en cuenta que una de las zonas más
importantes de liberación de dopamina es el área tegmental ventral, localizada cerca de la base del
cerebro. Ésta área, 70% más grande en mujeres, se activa durante el orgasmo en una relación
sexual; el que las mujeres tengan orgasmos más duraderos que los hombres y que se involucren
emocionalmente con sus parejas sexuales es atribuible a esta notoria diferencia de tamaños.
Sin embargo, hay un lado triste a toda historia de amor. Calixto explica que con el tiempo, los
receptores de la dopamina comienzan a perder su sensibilidad. Así, asegura que en un
periodo aproximado de tres años, éstos dejarán de responder al estímulo inicial que
desencadenaba la reacción placentera del encuentro con esa persona especial.
La única salvación, en estos casos, es otro neurotransmisor conocido como oxitocina, cuya
secreción está relacionada con la sensación de apego. Si una pareja no logra construir una
relación más allá del enamoramiento o del placer sexual en tres años, lo más probable es que
la relación esté condenada a terminar.
Para evitar este trágico final, es importante fomentar actitudes de admiración, cooperación e
inclusive amistad dentro de la misma relación de pareja, ya que éstas están asociadas a una
mayor secreción de oxitocina.
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