Versión completa en PDF

Anuncio
1
EL DESAFÍO DE LOS SERVICIOS
Ruth Noemí Torres
Universidad de Yucatán
“Yo dormía y soñaba que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era
alegría” R. Tagore
El auge del sector servicios se ve manifiesto en las grandes economías del mundo.
Estados Unidos, es un país donde el 77% del producto nacional bruto y el 80% de su
fuerza laboral proviene del sector de los servicios (Sizzo, et al., 2005). Y no menos
importante lo es para otras economías industrializadas desde Canadá, Japón y Europa
Occidental (Malhotra, et al., 2005).
Según Gronross (1994) la mayoría de los países del mundo occidental han entrado ya
–o están a punto de hacerlo- en lo que se denomina economía de servicios o sociedad
de servicios. Por muchas razones los servicios se han convertido en una importante
fuente de riqueza. Ante todo, el sector servicios es el responsable del aumento de la
riqueza y del empleo en la sociedad. Los porcentajes del producto nacional bruto
(PNB) y del pleno empleo creados por empresas y organizaciones –privadas y
públicas- del sector servicios crecen constantemente. En épocas de recesión
económica este sector ha mantenido el empleo al alza.
La década de los años 90 se caracterizó, en el ámbito de la gestión empresarial, entre
otras cosas por el incremento en la atención del servicio al cliente. Esto ha debido ser
así ya que los sistemas productivos deben dar respuesta, en el tiempo más breve
posible y con el mínimo costo, a las necesidades de sus clientes, las que cada vez son
más diversas e individualizadas. Todo ello con vista a garantizar la competitividad
necesaria que les permita a los sistemas productivos permanecer en el mercado. Tal
tendencia se ha continuado manifestando en los inicios del nuevo siglo (Gómez et al.,
2004).
En los últimos años, servicios como educación, hospedaje, comida rápida, bancos y
agencias de inversión, se han convertido cada vez más, en un negocio global. El
comercio internacional de servicios ha mostrado una tasa de crecimiento del 175%
desde mediados de los años ochenta y actualmente representa la quinta parte de toda
la actividad comercial global (Strauss y Mang, 1999).
En la búsqueda de la competitividad se trata de situar al cliente y sus necesidades en
el punto central de atención de los sistemas productivos y lograr la coordinación de
RECA, 4(2012)
2
estos últimos a través del enfoque logístico. Según Gómez (2004) el cliente lo que en
realidad demanda es un servicio y no un producto o mercancía en sí, este criterio está
avalado por un conjunto de autores como Acevedo (1995), Carlzon (1989), Fontes
(1991) y Anderson (1998). El servicio engloba o se sustenta en un producto y es más
abarcador que este. Un producto divorciado de un servicio no representa mucho para
el cliente y conduce a la enajenación de este. Entender correctamente las necesidades
y preferencias de los clientes se vuelve una cuestión clave para trazar la estrategia
competitiva dentro del negocio.
Entendiendo los servicios
Según Grande (2005) toda actividad empresarial conduce a un producto, que puede
ser un bien o un servicio. Se puede entonces entender que los bienes y los servicios
.son materializaciones de actividades diferentes. De acuerdo a este autor, un producto
es algo que se puede ofrecer al mercado para ser adquirido, usado o consumido, para
satisfacer un deseo o una necesidad. Incluye objetos físicos, servicios, personas,
lugares, organizaciones e ideas.
La American Marketing Association (AMA) acuñó el concepto de servicios en 1960. Su
Comité de Definiciones los concibió como “Actividades, beneficios o satisfacciones que
se ofrecen a titulo oneroso o que se proporcionan junto con los bienes”. Esta definición
fue refinada en 1981 en los siguientes términos. “Los servicios son actividades que
pueden identificarse
aisladamente, son actividades esencialmente intangibles que
proporcionan satisfacción y que no se encuentran forzosamente ligadas a la venta de
bienes”.
Citando a uno de los grandes gurús de la mercadotecnia, Kotler (1995), estima que “un
servicio es cualquier actividad o beneficio que una parte puede ofrecer a otra. Es
esencialmente intangible y no se puede poseer. Su producción no tiene por que ligarse
necesariamente a un producto físico”.
Lovelock et al. (2004) distingue 4 categorías de productos:
1. Bienes tangibles puros
2. Bienes tangibles con algún servicio
3. Servicios acompañados de algunos bienes
4. Servicios puros
3
Ahora bien, han sido Shostack (1977) y Huete (2004) quienes han trabajado el famoso
modelo molecular de los servicios. Este modelo de construcción de los servicios se
refiere al “núcleo” concebido como una representación de los servicios básicos o
esenciales que se prestan, es decir, aquel beneficio primario que busca el consumidor.
Como puede ser la pernocta en un hotel. Aunado a este núcleo, existen los servicios
aumentados o servicios periféricos que son parte de la oferta adicional o servicios
adicionales que se le ofrecen al consumidor y que contribuyen a la construcción de la
propuesta de valor para el consumidor. La oferta conjunta de servicios se llama
servicio global. Finalmente, existen los llamados servicios potenciales, que son los que
los consumidores se imaginan que podrán encontrar.
Dentro de este contexto de construcción del servicio no se puede dejar de lado el
concepto de servucción –término que data desde la década de 1990- cuyo sistema
está definido con la misma rigurosidad que para la fabricación de un producto. Esta fue
la propuesta de los profesores franceses Pierre Eiglier y Eric Langeard, autores del
libro “Servucción, el marketing de los servicios”, publicado por McGraw Hill. No existe
en español una palabra que permita designar el proceso creativo de un servicio, por lo
que los autores han optado por el neologismo servucción. Se trata entonces de un
sistema con todas las consecuencias que esto acarrea, sobretodo, en lo que se refiere
al rigor necesario en cuanto a la concepción y la puesta en funcionamiento, para llegar
a un servicio de calidad. Pero, la gran diferencia en relación con la fabricación de un
producto reside en el hecho de que el cliente forma parte integrante del sistema
servucción, él es uno de los actores, a la vez productor y consumidor.
La servucción en la empresa de servicios es la organización sistemática y coherente
de todos los elementos físicos y humanos de la relación cliente-empresa, necesaria
para la prestación de un servicio. Entre los elementos de este sistema de servucción
se encuentran el cliente (consumidor implicado en la fabricación del servicio), el
soporte físico (soporte material), el personal de contacto (persona en contacto directo
con el cliente), el servicio (este resultado constituye el beneficio que debe satisfacer la
necesidad del cliente), el sistema de organización interna (no visible para el cliente,
funciones clásicas de la empresa) y por último, los demás clientes (intercambio de
comunicación entre clientes). Es importante destacar que son estos autores,
pertenecientes a la escuela francesa de servicios quienes distinguen la parte visible y
la parte no visible en la construcción del servicio, considerando los famosos “Front
Line” y “Back Stage” del escenario del servicio.
4
En cuanto a la clasificación de los servicios se tienen varias. En lo personal me gusta
la que se refiere a la sugerida en los distintos libros de Marketing de Servicios:
¿Cuál es la naturaleza
del acto de servicio?
¿Quién o qué es el receptor directo del servicio?
PERSONAS
Servicios dirigidos a los cuerpos de las
personas
Transportación de pasajeros
Cuidado de la salud
Alojamiento
Salones de belleza
ACCIONES TANGIBLES Terapia física
Gimnasios
Restaurantes/Bares
Corte de pelo
Servicios funerarios
ACCIONES
INTANGIBLES
Servicios dirigidos a las mentes de las
personas
Publicidad/Relaciones públicas
Artes y entretenimientos
Radio y teledifusión/Cable
Consultoría administrativa
Educación
Servicios de información
Conciertos
Psicoterapia
Religión
Voz telefónica
POSESIONES
Servicios dirigidos a las posesiones físicas
Transporte de carga
Reparación y mantenimiento
Almacenamiento/Depósito
Servicios de conserjería
Distribución de menudeo
Lavandería y tintorería
Reabastecimiento de combustible
Jardinería ornamental/Cuidado del césped
Eliminación de basura/Reciclado
Servicios dirigidos a activos intangibles
Contabilidad
Banca
Procesamiento de datos
Transmisión de datos
Seguros
Servicios legales
Programación
Investigación
Inversiones en valores
Consultoría de software
Figura 1: Fuente: Elaboración propia a partir de Lovelock, Zeithalm y Huete.
Los servicios se fabrican en el mismo momento en que se están entregando. Según
Carlzon (1989) la compañía existe en la mente de sus clientes solamente durante
aquellos casos en que éstos entran en contacto directo con aspectos específicos de su
operación. Bajo esta perspectiva, el servicio que se brinda son los momentos de la
verdad, ni más ni menos. El autor recomienda identificar esos momentos de la verdad,
es decir, en los que los empleados que se relacionan con el cliente están con el
público a quienes entregan el servicio.
Además de la importancia de los momentos de la verdad, existe otro aporte
significativo en la definición del servicio que presenta Albretch. Lo denomina “El
triángulo del servicio”. El modelo esta sostenido por tres conceptos:
1) Una estrategia de servicio bien definida. Es la definición de una idea
unificadora que guía a la organización hacia las prioridades reales del cliente.
Consiste en la esencia del estilo de brindar el servicio y se transforma en un
evangelio para quienes trabajan en ella.
5
2) Personal que tiene contacto con el público. Los directivos de la empresa
estimulan y ayudan a los empleados a mantenerse focalizados en las
necesidades del cliente. Esto conduce a la situación actual del cliente, atención
y voluntad de ayudar, que instala en el consumidor la posibilidad de confiar en
el servicio y sentir que eligió bien.
3) Sistemas amables para el cliente. “Todo este aparato está aquí para
satisfacer sus necesidades”, trasmite el mensaje de la empresa. Los distintos
sistemas de la empresa están diseñados para satisfacer al cliente. Tanto los
comerciales como los de las áreas de servicio interno.
El último concepto que introduce este autor es el “Ciclo de Servicio”. El ciclo “es la
cadena continua de acontecimientos que debe atravesar un cliente cuando
experimenta nuestro servicio”.
Más allá de la clasificación de los servicios se hace necesario entender los ciclos del
servicio: el pre-acto, el acto principal y el pos-acto que van estrechamente
relacionados a los momentos de la verdad (Carlzon, 1989). Carlzon explica que toda
empresa de servicios se expone a una prueba en lo que él llama los momentos de la
verdad. En ellos, la imagen de la compañía depende del empleado, porque se
producen cuando se le entrega el servicio al cliente. Todos los clientes quieren ser
tratados como individuos y no como estereotipos.
Sintetizando, el ciclo de servicio es la secuencia de momentos de la verdad, es decir,
episodios en los cuales el cliente se pone en contacto con algún aspecto de la
organización y obtiene una impresión de la calidad de su servicio. Aunque el cliente
deambule por distintos departamentos con mejor o peor calidad de atención, para él es
un solo proceso de flujo continuo.
6
Referencias Bibliográficas
Carlzon, J. (1989); Moments of truth. Diaz de Santos. Madrid.
Fontes, O. (1991). A logística como vantagem competitiva das empresas. Ponencia
presentada en el V Congreso de la Asociación Nacional de Investigación y
Enseñanza en Transporte (ANPET), Belo Horizonte.
Gómez, M & Acevedo, J (2004). Logística del aprovisionamiento. Colección Logística
Corporación John F. Kennedy, Ed. Litográficas Pabón, Santafé de Bogotá.
Gómez, M, Acevedo, J., González, R. (2006) Servicio al Cliente. Facultad de Ciencias
Empresariales. Universidad Carlos Rafael Rodríguez. Cienfuegos, Cuba.
Grande Esteban, I. (2005). Marketing de los Servicios. ESIC. Madrid.
Gronross, C. (1994). Marketing y gestión de servicios, Díaz de Santos. Bogotá.
Huete, L. M (2004) Servicios y Beneficios: La fidelización de clientes y empleados, la
inteligencia emocional en los negocios, Bilbao, Ediciones Deusto.
Kotler, P. (1995). Dirección de Marketing. Pearson. México, D.F.
Lovelock C., Reynoso J., D´Andrea G., y Huete, L. (2004). Administración de los
servicios. Pearson Education, México, D.F.
Malhotra, N.K., Ulgado, F.M.. Agarwal. J., Shainesh, G. and Wu, L (2005). Dimensions
of service quality in developed and developing economies: multi- country Crosscultural comparison, International Marketing Review, Vol. 22, pp. 256-278.
Shostack L. G. (1977), Breaking free from product marketing, Journal of Marketing, 41,
73-80.
Sizzo, S., Plank, R., Iskat, W. and Serrie, H. (2005). The effect of intercultural
sensitivity of employee performance in cross-cultural service encounters,
Journal of Services Marketing, vol 19, pp.245-255.
Strauss, B. and Mang, P. (1999). “Cultural shocks” in inter-cultural service encounters?
Journal of Services Marketing. Vol. 13. pp.329-346.
Descargar