Exclusivo mapa erógeno - Psicologo Sexologo Silvestre Faya Romero

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Siglo nuevo
SEXUALIDAD
Exclusivo
mapa erógeno
Se dice que cada uno de nosotros posee un mapa único: aquel
que conduce al disfrute del erotismo. Qué tan exclusivo es dicho
plano cartográfico-sensorial, y por qué unas personas parecieran tenerlo más amplio que otras, son cuestiones que debemos
conocer cuanto antes.
Por: Psicólogo Sexólogo Silvestre Faya
Foto: Archivo Siglo Nuevo
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l ser humano llega
desnudo al mundo,
envuelto sólo por una manta llamada piel que le
mantiene tibio, le protege contra infecciones, le muestra ante la vista de los demás con un
color especifico, le identifica.
Con el transcurso del desarrollo, cada individuo descubre
que el contacto de esa piel puede provocarle sensaciones agradables, muy placenteras o
incluso conducirlo al éxtasis,
a través de lo que se denomina caricias. La dermis puede
ser objeto de tiernas atenciones pero también verse lastimada, rota, tanto de forma física como psicosexual; es decir, perder su función preservadora y constituirse en una
coraza insensible.
En esta ocasión nos centraremos a hablar de sus funciones agradables, esas que se
aprecian cuando los roces aplicados sobre ella buscan provocar excitación sexual, convirtiéndola en un mapa: el de
nuestro erotismo.
E
DEFINIENDO LA EXCITACIÓN
Frotar suavemente la piel con
la mano, lamerla, soplar sobre
ella, succionarla, olerla, mordisquearla, intercambiar besos húmedos sobre labios, genitales, región anal, orejas, cuello o cualquier otro sitio del
cuerpo con la intención de invitar al encuentro, se constituye como una zona erógena. Dicho de otro modo, una zona erógena es todo aquel sitio en
donde puede despertarse e iniciarse el placer.
Cada porción dérmica es
susceptible de integrarse a esa cartografía: ser estimulada
de manera agradable; o a la inversa, provocar una sensación
negativa e inhibir el deseo.
Toda la piel es excitable y la divergencia entre los mapas erógenos
la marcan las experiencias previas que en su oportunidad él y ella hayan
tenido [...]. Por eso se dice que el plano erógeno de cada quien es exclusivo
¿Qué causa la diferencia?
Las vivencias o experiencias
previas que se hayan tenido
durante el desarrollo infantil.
Si en el hogar o entorno social
se aprobaba el acercamiento físico, se promovía la caricia como una muestra de afecto, en-
tonces esa persona tendrá una
mayor facilidad para permitirse el descubrimiento de las sensaciones que le incitan a la paSn • 17
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sión, las cuales construirán en
sí mismas un mapa de mayores dimensiones.
En cambio, quienes hayan
vivido experiencias de tocamientos que debieron de mantener en secreto, o bien recibieron una educación sexual
restrictiva hacia el contacto
corporal, calificándolo de pecaminoso, malintencionado o
sucio, conformarán un prejuicio que les obstaculizará entregarse al deleite físico.
¿MAPAS DIFERENTES?
Nuestras diferencias son nuestras coincidencias. En ambos
sexos toda la piel es excitable
y la divergencia entre los mapas erógenos la marcan las experiencias y gustos personales. Por eso se dice que el plano erógeno de cada quien es
exclusivo.
Aun así, en muchas perso18 • Sn
Es la búsqueda de gozar y ser gozado
la que les permitirá ubicar los puntos
específicos que dispararán en ellos
las ganas de poseer o ser poseídos
nas hay preferencias que coinciden: el cuello, las orejas o la
zona detrás de ellas, los pechos y los pezones, son para
muchos una invitación al deseo. Otros más disfrutan las
caricias en los pies, las pantorrillas, los muslos, o hasta los
brazos. En gustos se rompen
géneros.
De las zonas erógenas del
hombre, la más excitable es su
pene. Sentir el roce de la mano o boca de su compañera
puede llevarlo al paroxismo,
al orgasmo. El glande o cabeza del miembro, así como el
frenillo que sujeta a ésta, se
ven ampliamente sensibilizados a las caricias.
También los labios del varón, alcanzados mediante el
beso húmedo y profundo, le
despiertan casi de manera instantánea una erección.
La relación previa a la unión y el nivel de confianza en
sí mismo que posea el hombre
permitirán la excitación que
ocurrirá de manera progresiva culminando con el intercambio coital y el orgasmo.
Encender las ganas femeninas requiere que el encuentro se propicie en un clima de
aceptación. Silamujerllegadis-
puesta a experimentar sensaciones y no se prejuicia creyéndose incompetente, insuficientemente bella o viendo el evento íntimo como algo prohibido
o sucio, logrará atravesar del
punto cero de excitación y llegar al 100, el clímax.
Cuando el varón busca activar el mapa de su pareja puede besarla en boca y cuerpo.
Sus besos deben ser repartidos lenta y repetidamente sobre toda la piel, no hay límites, siempre que ella lo quiera
y permita.
Vale la pena mencionar que
tanto en ellas como ellos, las
manos no son el único instrumento humano para dar y recibir placer. Y es que todo empalme piel con piel promueve el deleite. Durante la excitación, el vello se eriza, suda,
incrementa su temperatura;
de ahí el dicho: “Están calientes”. Las respuestas físicas fa-
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cilitan y logran aumentar la
pasión creando cachondez en
los amantes.
DESCUBRIENDO
LAS ZONAS
Es el compañero íntimo quien
descubre en cada uno la sensibilidad erógena y va guiando a su contraparte. A veces
las parejas creen que conocen
toda su geografía amatoria y
después se dan cuenta de que
realmente no sabían mucho de
su cuerpo.
La primera experiencia sexual juega un papel definitivo
en este aspecto. Es la búsqueda de gozar y ser gozado la que
les permitirá ubicar los puntos específicos que dispararán
en ellos las ganas de poseer o
ser poseídos.
Cabe decir que las superficies erógenas son cambiantes, no permanecen estáticas.
Quienes han compartido su
intimidad con diferentes individuos reconocen que con cada uno llegan a disfrutar de
manera distinta. Puede parecerse la forma de iniciar la relación física, pero dentro del
escarceo de estimulación, la
variedad de caricias es siempre diferente.
¿Y EL PUNTO G?
Existe una zona erógena controversial denominada punto
G, a la cual dentro del mapa
sexual se le sitúa en un área
localizada detrás del pubis y
alrededor de la uretra dentro
de la cavidad vaginal. Esta región no todas las mujeres afirman tenerla o experimentar
placer en ella. Puede ser estimulada con el dedo o el glande. La experiencia que cada fémina tenga con estos arrumacos determinará su descubri-
miento o ausencia. La mujer
necesita permitir a su compañero la búsqueda de puntos
erógenos aún no conocidos
en su anatomía y asimismo
puntualizar que no todos los
hombres tienen la habilidad
y la paciencia de iniciar este
proceso.
En el caso de los varones,
se afirma igualmente la existencia de un punto G, que es
susceptible de ser estimulado mediante la frotación de la
próstata. Dicha glándula está
directamente relacionada con
la eyaculación, y al ser tocada por el recto con el dedo, dildo o pene, provoca sensaciones satisfactorias que pueden
desatar el orgasmo.
UN PLANO MUY PERSONAL
Las regiones erógenas varían
en cada sujeto y pareja. La educación sexual que sus integrantes hayan recibido, así como la moralidad impuesta por
la sociedad a la que pertenezcan, limitarán o encauzarán
su expresión. Pero la decisión
final la tiene cada uno de nosotros, pues si bien el ambiente en el que se crece y vive influye, es el individuo quien decide lo que quiere para su vida íntima.
No es entonces que una
persona tenga un mapa más
amplio que otra; aquellos que
muestran más sensibilidad
simplemente se han permitido expandir más sus sentidos.
Anímese a acrecentar las posibilidades de estimulación en
su cuerpo. §
www.sexologosilvestrefaya.com
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