Independientemente de que estén juntos o separados, la

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Independientemente de que estén juntos o separados, la autorización de ambos padres resulta
necesaria para que sus descendientes puedan viajar al extranjero
l 3 de agosto de 2001 comenzó el calvario
para Rosa Maria Luciano de Malafarina,
cuando su esposo MlCIlelángelo decidió lIe·
varw al exterior a su hijO. de entonces <1 años
de edad.
No se imaginaba la mujer que habia de
esperar m~s de una década de disputas judiciales
y no pocas angustias, para reencontrarse con su
vástago, de quien tenia la guarda y custodia, según
E
sentencia del Tribunal de Prote<ción de l Niño y del
Adolescente del ÁIea Metropolitana de Caracas
(AMe), emitida el <1 de enero de 2001.
II8 de agosto de ese mismo alO, la Pl'ogenilOfa
introdujo la demanda de res\ltución internadooal a
lavor de su pequeño, y entonces no cesaron los in·
sultos, vejámenes y haS!3 amenazas de muerte por
parte de su c6nyuge, qu ien, de acuerdo a los regis·
tros migratorios investigados por la Organizaci6n
Internacional de Policía, estU'lo junto al niño en la
localidad italiana de BibbiallO, en la prOYincia de Re99iO Emilia. Cuatso años despues se tncontsaban en
Costa Rica.
Motivada por la ansiedad de abraza r a su hijo.
Rosa Maria viajó a la nación centlOamet"lCana ~ 6
de enero de 2006. Pudo 'itrio por escasos minutos y
al día siguiente, bajo coacción, el marido pretendió
obtener su fi rma para legalizar sus pasaportes en el
consulado italiano. Pero ella se negó rotundamente
al recordar la custodia que le había confendo el juzgado de prote<ción de Caracas.
Asu regreso a Venezuela, la mujer insistió en sus
trámi tes ante la justicia. No obstante, 110 fue sino
hasta el cumpleaños numffo 14 de su hiJO cuando volvió a saber de él a través del hilo telefónico.
Nuevamente, su esposo Michelángelo Malafarina le
propuso convalida r los pasaportes en Colombia o
Panamá, a lo que se OpU1O otra vez.
En 2010, el Mmisterio PublÍ<o logró una orden
de ap rehensión, acordada por el Tribunal ISOde
Control del AMC, contra el padre por la presun·
ta comisión del delito de sustracción y retención
de nir'los, previsto en el artículo 272 de la ley Dr·
gánica para la Protección de Niños. Niñas y Adolescentes (Lopnna).
Esta IIOrma reza lo siguiente: "Ouien sustraiga a
un niño. niña o adolescente del podff de qulet"l lo
tenga por vi rtud de la ley u orden de la au tOridad,
será penado con prisión de seis meses a dos años.
En la misma pena incurle qu ien retenga indebidamente a un niño. nii'la o adolescente. El o la culpable
debef~ sufragar los gastos de envio del nrño. niña o
adolescente a su lugar de procedencia"
Tam bién se libró otra orden de captura en el aOO
2011 por concurso real de delitos con desacato a la
autolldad, mientras en octubre de 2012. la Sala de
CasaCión ~nal del Tribunal Suplemo de Justicia. en
ponencia de la magistrada Ni noska Oueipo Brke~o,
declaró procedente una solicitud de extradición actl'
va del hombre. al gobierno de Panama.
En ese aOO, el sufrimiento de Rosa María se tsansformó en fe licidad con el retorllO de su hijo. Se aplicó
~ C()I"IWnio sobre los Aspectos Civiles de la Sustrae·
ción Internacional de Menores. el cual fue firmado por
Venezuela en 1980, en ocasión de la ConfE'f enda de
La Haya de Derecho Internacional Privado.
El padre. mediante
un defensor publiCO en
Venezuela, intentó un recurso de apelación para
la restitución internacional de cus·
tod ia que el Tri·
bunal Superior
Segundo de
Protección de
Niños, Niñas
yAdolescentes
del AMC y Nacional de
Adopción Internacional
declaró sin lugar.
Sin reservas
El mencionado convenio internacional busca la protección de quienes no han alcanzado
la maVoría de edad de los efectos perjudiciales de la sustracción y la retención que traspasan las fronteras nacionales, al establecer
procedimientos que fac ilitan la restitución inmediata de la víctima al pais donde tiene su
res idencia habitual.
El acuerdo procura que las naciones signatarias
logren el regreso de l pequeiio o adolescente en un
plazo de seis semanas, previa solicitud entregada
a la autoridad central del país del cual fue sustraído o a la de otro Estado contratante
Esta autoridad ~adoptará o hará que se adopten todas las medidas adecuadas tendentes a conseguir la rest itución voluntaria del menor~.
Entretanto, el articulo 12 de l instrumento jurídico indica que cuando haya ocurrido el tras lado
o la retención ilicita, y en la fecha de apertura del
procedimiento ante la autoridad judicial o administrativa de l Estado contrata nte donde este el
niño o niña, hub iese tran5Cu rrido un período inferior a un ano, la autoridad competente dictaminará el retorno urgente del sustraído.
De conform idad con el aniculo 3, el traslado
y la retención se consideran ilícitos cuando "se
haya prod ucido una infracción de un derecho de
custodia atri buido separada o conjuntamente a
una persona (.. .) con arrf910 al de recho vigente
en el Estado en que el meno r tenía su residencia habitual inmediatamente antes de su traslado o retención". Igualmente, cuando este de·
recho se ejerza ~en forma efectiva, separada o
conjuntamente, en el momento del traslado o de
la retención (. .. )".
La mencionada norma no solo se vincula con el
citado anículo 272 de la lopnna, sino que ofrece
una solución concreta a quien se le ha violentado su
derecho a tutelar los desplazamientos geog ráficos
de sus representados.
Apoyo institucional
Cuando se materializa la partida de un hijo a un
país e~tranjero sin autorización de uno de sus procreadores, este puede interponer la denuncia ante
el Ministerio Público, la Oefensoria del Pueblo, el
Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas o cualqu ier otro organismo del Estado.
El primero de estos entes públicos es el encaro
gado de enlazar con la Cancillería de Venezuela,
a objeto de iniciar el procedimiento administrativo
que der ive en la rest itución de la persona sustraída,
según los parámetros del aludido convenio.
las gestiones diplomáticas induyen el eventual
tras lado del padre o madre afectado al pais donde
se ubica su descendiente.
Hay que destacar que en este proceso de retorno,
ta mbién se evalúan las condiciones de vida y el lugar
de residencia habitual del solicitado, con lo cual se
configura una mayor rigu rosidad al análisis del caso.
En definitiva, en Venezuela, los niños, niñas y
adolescentes pueden viaja r al extranjero en la companía de sus ascendientes inmediatos. Pero, de hacerlo con uno de ellos siempre reque rirá la autorización del otro, mediante un documento autenticado,
Cuando el viaje se organice con te rceras personas {familiares, amigos o conocidos}, los padres, representantes o responsa bles deberán acceder a la
salida a traves de un escrito fo rmal o ante el Consejo
de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.
Si uno de los progenitores se nif9d a dar su con·
sentimiento, la parte inte resada (o si el hilO es adolescente), puede acudir ante un juez especializado
en la materia que determinará si procede o no el
permiso de viaje al exte rio r.
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