EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA A TEMPRANA EDAD

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EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA A TEMPRANA EDAD
Una de las inquietudes que he tenido a lo largo de mi labor como psicóloga en
el nivel educativo de maternal y preescolar, ha sido el estudiar lo que sucede en
las etapas tempranas del desarrollo del niño.
Cuáles son las condiciones suficientemente buenas para se dé el desarrollo
físico, intelectual y emocional de ese pequeño niño que ya trae una trayectoria
personal, que lo hace único e insustituible en un mundo lleno de seres
aparentemente iguales a él.
Que sus primeras experiencias hacia el aprendizaje se den de una manera fácil
y agradable, es parte del compromiso que tenemos quienes nos dedicamos a la
educación inicial y preescolar.
Desde hace aproximadamente una década, se ha visto la necesidad de que el
niño ingrese cada vez con mayor frecuencia desde muy temprana edad a los
niveles de maternal: 2 años.
Las dudas e incertidumbres que algunas madres y padres manifiestan a este
respecto son múltiples. Se preguntan si es o no ventajoso para el éxito posterior
del niño en la escuela, el hecho de que se lo coloque lo más temprano posible
en una situación de aprendizaje.
De la orientación que estos padres reciban sobre esta inquietud, dependerá la
manera en que el niño y la madre puedan separarse en la puerta del Kinder el
primer día de clases.
No olvidemos que esta separación es un hecho significativo para el desarrollo
del niño y que por lo tanto es importante acompañarlos (Madre-Hijo) en lo
doloroso del momento que enfrentan.
Entender que el llanto, es el lenguaje de la separación. Poder prestar
sentimientos y palabras de tranquilidad que les muestren que es parte del crecer
y que el dolor es transitorio.
Si revisamos las teorías psicológicas del desarrollo coinciden en que es entre
los 0 a 5 años donde se establecen las bases para la salud mental y la estabilidad
emocional del adolescente y del adulto.
Paralelo al desarrollo físico (sostener la cabeza, sentarse, gatear, dentición,
lenguaje, etc.) se da también una evolución en el aspecto emocional que quizá
no le damos tanto interés como lo hacemos en el aspecto físico.
Es importante que analicemos estos factores que frecuentemente olvidamos:
1.- Dependencia
Nadie podrá llegar a una buena independencia, si no vivió una buena
dependencia. La independencia no se logra de un día para otro. Es más bien un
Juego de ir y venir de la dependencia a la independencia. En este duro camino,
el niño requiere de un sostén firme y constante: una madre afectiva, quien
podrá actuar con naturalidad y sin resentimiento ante una demanda voraz que
por momentos puede ser agobiante.
A los niños que se les forza a ser independientes y que parece que lo logran,
repentinamente en algún momento de su vida regresarán a una dependencia
puesto que no ha sido plenamente satisfecha. De adultos estos niños que fueron
forzados buscarán en sus relaciones personales quien satisfaga estas demandas
primarias de protección y afecto que no fueron satisfechas.
2) Integración
Al nacer el niño, es un ser en una secuencia de fases constantes de motilidad,
así como un ser que recibe percepciones sensoriales en masa (luz, ruido, frío,
calor hambre). Este estado es vivido como una amenaza y es aquí donde se
experimentan las primeras angustias y ansiedades de la vida. En estos
momentos, es necesario que alguien proporcione una sensación de seguridad
que disminuya ese estado de ansiedad, el sostener en brazos es el mejor
calmante, el cargar con el deseo de proteger y querer. La mirada y la sonrisa,
son elementos básicos de esta relación madre-hijo. Esta misma calidez afectiva
será necesaria en la guardería.
Cuando el niño prolonga esos estados de ansiedad, se da un bloqueo en la sana
integración de su personalidad.
A partir del primero año podemos observar niños con una fuerte personalidad
que empieza a definirse, así como niños que no han podido definir aún su
personalidad por la prolongación o recurrencia de esos estados de ansiedad
primaria que se convierten en miedos y amenazas, para el niño reales (fobias)
3) Desarrollo Mental
La maduración cerebral es un proceso que se continúa en los primeros 6 años,
se dice que el cerebro esta mayormente mielinizado, por lo tanto, el niño está
listo para el aprendizaje, este es el fundamento del inicio o la entrada a la
escuela primaria. Que curiosamente coincide con la etapa final y básica del
desarrollo emocional de la primera infancia.
Para que este desarrollo se dé plena y ricamente será necesario que la madre se
adapte casi exactamente a las necesidades del niño, ella dependerá totalmente
de los procesos mentales del niño y solo a medida que el niño va madurando la
madre irá recuperando su vida propia.
Se dan variaciones importantes en la capacidad de un niño a otro, aunque se
espera que la madre se adapte a la capacidad de su hijo, llega a suceder que
algunas madres apresuran y dejan atrás a su hijo porque este no responde a su
propio ritmo.
Es necesario que el niño encuentre un su entorno: afecto, tolerancia y
estimulación para que se dé la madurez mental que permita la independencia
emocional e intelectual.
4) Realidad y mundo interno
El mundo interno del niño se va convirtiendo en una organización definida al
término del 5º año de vida.
Lo que determina la calidad de ese mundo interno será la riqueza de sus
experiencias personales en las primeras relaciones mamá, papá, hermanos,
abuelos.
En la percepción de su imagen del mundo y de sí mismo el niño sigue los
siguientes pasos:
1º Preservar lo que siente como bueno y favorecedor de su imagen
2º Aísla lo que siente malo desde la realidad externa
3º Conserva la imagen de personas buenas y personas malas
Es esta vida interna con la que el niño crece y posteriormente interactúa con el
mundo; si su imagen fue favorecida y no hay grandes traumas y si predominan
personas buenas tendremos un adulto feliz y capaz de dar.
5.- Relaciones con personas
El niño al nacer por instinto se dirige o se relaciona con objetos externos, esta
tendencia a unirse a los objetos y después a las personas culmina en una
relación amorosa de dos personas completas Mamá-Bebé.
Esta relación dual inicial pronto se convierte en triangular al incluirse el padre
como objeto de amor.
En este momento el niño se percibe como una persona total y es cuando se
relaciona con personas totales, es esto la base psicológica para aceptar a los
demás con cualidades y defectos.
Las condiciones externas que favorecen esta capacidad de relacionarse con los
demás, son:


Constancia física y emocional de la madre
Satisfacción de las necesidades físicas y emocionales cuando se da la
demanda, no cuando las condiciones de la madre lo permitan
Con esto el niño percibe una madre segura y confiable y surgirá la confianza en
sí mismo.
El cuidado de estos factores emocionales que en un principio señalaba como se
dan en forma paralela al desarrollo físico dará como resultado un niño con una
personalidad infantil integrada, es decir, un sujeto completo capaz de dar y
hacer por otros, así como responsabilizarse de sí mismo a partir de sus propios
deseos.
A medida que el niño crece, el concepto de amor siempre está presente y se
modifica e incorporan nuevos elementos:
1º Amor significa existir, respirar y estar vivo, ser amado
2º Amor significa apetito. Aquí no hay preocupación alguna, solo necesidad de
satisfacción.
3º Amor significa contacto afectuoso con la madre
4º Amor significa integración (por parte del niño) a la madre completa, en el
dar y recibir abrazos y sonrisas
5º Amor significa tener reclamos con respecto a la madre, mostrarse
compulsivamente ávido, obligar a la madre a compensarlo por las
deprivaciones inevitables
6º Amor significa cuidar de la madre (o de un objeto sustituto) tal como la
madre cuidó de él, lo cual presagia ya una actitud responsable adulta.
Solo una madre adulta puede llevar a su hijo a ser adulto. La paciencia y el
amor hacia berrinches, ambivalencias y agresiones, serán el mejor impulso para
que el niño llegue a ser capaz de enfrentar y construir su vida.
Hemos revisado las teorías psicológicas que nos hablan del desarrollo del niño,
específicamente del desarrollo emocional, porque considero que es necesario
conocer como se llega a un desarrollo emocional sano, lo que el Dr. Daniel
Goleman, describe como "inteligencia emocional"
En la última década hemos visto con agrado cientos de investigadores
interesados en el estudio científico de las formas de entender la inteligencia.
En 1983, Howard Gardner, psicólogo de la Facultad de Ciencias de la
Educación de Harvard, publicó el libro Frames of Mind, en el que plantea que
no existe una única y monolítica clase de inteligencia, fundamental para el
éxito en la vida, sino un amplio espectro de inteligencias con siete variedades
clave. La palabra operativa desde este punto de vista de las inteligencias es
"múltiple"; el modelo de Gardner se abre paso más allá del concepto típico de
CI como un factor único e inmutable .
Gardner y sus colegas investigadores, reconocen que existe una multiplicidad
de talentos humanos; hablan de siete variedades de inteligencias.
El pensamiento de Gardner con respecto a la multiplicidad de la inteligencia
siguió evolucionando. Unos diez años después de publicar su teoría por primera
vez, ofrece un resumen las inteligencias personales: La inteligencia
interpersonal....es una capacidad correlativa, vuelta hacia el interior. Es la
capacidad de formar un modelo preciso y realista de uno mismo y ser capaz de
usar ese modelo para operar eficazmente en la vida.
Otros teóricos que siguen los lineamientos intelectuales de Gardner, sobre todo
Peter Salovey y John D. Mayer, han descrito en gran detalle las formas en que
podemos aplicar inteligencia a las emociones. Es así como surge el término
"inteligencia emocional". Se empleo este término para describir las cualidades
emocionales que parecen tener importancia para el éxito.
Salovey incluye las inteligencias personales de Gardner en su definición básica
de inteligencia emocional, ampliando estas capacidades a cinco esferas
principales:
1.- Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo. El reconocer
un sentimiento mientras ocurre, es la clave de la inteligencia emocional.
2.- Manejar las emociones. Manejar los sentimientos para que sean adecuados
es una capacidad que se basa en la conciencia de uno mismo.
3.- La propia motivación. Ordenar las emociones al servicio de un objetivo es
esencial para prestar atención, para la automotivación y el dominio, y para la
creatividad. El autodominio emocional, postergar la gratificación y contener la
impulsividad, sirve de base a toda clase de logros.
4.- Reconocer emociones en los demás. La empatía, otra capacidad que se base
en la autoconciencia emocional, es la habilidad fundamental de las personas.
5.- Manejar las relaciones. El arte de las relaciones es, en gfran medida, la
habilidad de manejar las emociones de los demás.
En 1995 el Dr. Daniel Goleman escribió el libro Inteligencia Emocional, fue el
que impulsó este concepto en la conciencia pública, convirtiéndolo en un tema
de conversación desde las aulas hasta las salas de sesiones de las empresas.
Es así como la Psicología ha empezado a darle un papel esencial a los
sentimientos en el pensamiento; ha empezado a valorar el poder y las virtudes
de las emociones en la vida mental, así como sus riesgos.
De esta manera podemos concluir, que son las emociones vividas en las
primeras etapas del desarrollo del niño, las que enriquecerán y estimularán un
mejor desarrollo de la inteligencia cognitiva y también emocional.
Apoyándonos entonces en todo este conocimiento teórico sobre el desarrollo
del niño, intentemos ahora dar respuesta a la pregunta con la que inicié este
trabajo:
¿Cuáles son las condiciones suficientemente buenas para que se dé el desarrollo
físico, intelectual y emocional del niño?
1) Conocer las variaciones que existen dentro del desarrollo infantil normal
2) Entender y comprender que el crecimiento y desarrollo son procesos
complejos
3) Reconocer que cada niño nace distinto de los demás, tiene su propio ritmo de
crecimiento y su desarrollo le causa dolores y conflictos internos.
4) Contar con un Programa de Educación Temprana
5) Brindar en el nivel de Educación Inicial y Preescolar un soporte y manejo
emocional (Madre-Hijo) que contribuya en la formación de mujeres y hombres
capaces de ser felices.
Bibliografía
1) Apego y Vínculo Materno Infantil, Juan Vives Rocabert y Teresa Lartigue
B., Universidad de Guadalajara, Asociación Psicoanalista Jaliciense
2) La Familia y el Desarrollo del Individuo, D. W. Winnicott, Lumen-Horme
3) Conozca a su Niño, D. W. Winnicott, Ed. Paidós
4) Psicoanálisis del Jardín del Infante y la Educación del Niño, Anna Freud, Ed.
Paidós
5) Normalidad y Patología en la Niñez, Anna Freud, Ed. Paidós
6) Transiciones, El Modelo Terapéutico de D. W. Winnicott, Sonia
Abadi,Colección Psicología
7) La Inteligencia Emocional, Daniel Goleman, Ed. Javier Vergara
8) La Inteligencia Emocional de los Niños, Dr. Lawrence E. Shapiro, Ed.
Grupo Zeta
EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA A TEMPRANA EDAD
En mi labor como psicóloga en el nivel de maternal y preescolar desde hace 20
años, con frecuencia los padres manifiestan sus dudas acerca de si es
conveniente o no, que su hijo ingrese a temprana edad: 2 años. Ellos se sienten
en ocasiones presionados por que cada vez con mayor frecuencia, los sistemas
educativos exigen un buen nivel de desarrollo intelectual.
Investigaciones recientes sobre el desarrollo infantil aseguran que el éxito que
un niño llega a tener en la escuela y en sus relaciones personales, no tiene tanta
relación con la capacidad intelectual como con la inteligencia emocional, esto
es, que es importante desarrollar en el niño a temprana edad las capacidades
sociales y emocionales que le permitan aprender a aprender,sentirse adaptado y
ser feliz
Para hablar del desarrollo de la inteligencia en el niño, es necesario retomar
aspectos importantes de las teorías psicológicas del desarrollo, que coinciden
en que de los 0 a los 5 años de edad es donde se establecen las bases para la
salud mental y la estabilidad emocional del adolescente y el adulto.
Considero que durante el primer año de vida, el Vínculo Emocional MadreHijo, determina en gran parte la integración de la personalidad. Conocer las
primeras experiencias de angustias y ansiedades en la vida del niño, nos
ayudará a comprender la necesidad de que encuentre en nosotros: afecto,
tolerancia y estimulación para que se dé la madurez mental que permita la
independencia emocional e intelectual.
El concepto de inteligencias personales que describe Howard Gardner, en su
libro Frames of Mind, así como el como el concepto de Inteligencia Emocional
del Dr. Daniel Goleman, desde mi punto de vista no podrían desarrollarse sino
le antecede un proceso exitoso de este vínculo.
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