LOS CONTRATOS DE LEASING Y RENTING ANTE LA REFORMA

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LOS CONTRATOS DE LEASING Y RENTING ANTE LA REFORMA DEL IMPUESTO SOBRE
SOCIEDADES: ALGUNAS PROPUESTAS DE MODIFICACIÓN DE SU RÉGIMEN TRIBUTARIO Autor: Jesús Rodríguez Márquez
Universidad de Vigo RESUMEN
Ante la previsible existencia de una reforma de la normativa reguladora del Impuesto
sobre Sociedades, el presente trabajo pretende ofrecer unas líneas de reforma del régimen
tributario de los contratos de leasing financiero y de determinados contratos de renting, en
particular de aquéllos que, por las condiciones económicas en que se conciertan, pueden
asimilarse a los primeros.
Nuestro trabajo se centra, en primer lugar, en resaltar la necesidad de que se termine
con la existencia de diferentes regímenes para los contratos de leasing (los que se derivan de
los arts. 11.3 y 128 de la LIS). A nuestro juicio, no existe ningún argumento razonable que
justifique la existencia de esta diversidad de tratamientos. Y resulta que esta situación produce
varios efectos perniciosos. De un lado, incide de manera negativa en la seguridad jurídica, al
plantearse problemas de calificación fiscal de los contratos. De otro, plantea un problema
particular en los contratos de lease-back, abriendo la puerta, a nuestro juicio, a la posibilidad de
que se les aplique el régimen especial del art. 128, facilitando la utilización de este contrato
como un medio de ahorro fiscal. Esta situación, a nuestro entender, sólo puede solventarse
mediante la oportuna reforma legislativa, pero no, como pretende la DGT, forzando la
interpretación de los arts. 11.3 y 128.9 de la LIS.
En segundo lugar, nuestro trabajo señala la conveniencia de que la regulación del
leasing atienda a la naturaleza de estos contratos. En consecuencia, entendemos que, tal y
como prevé el actual art. 11.3 de la LIS, siempre que no existan dudas razonables acerca del
futuro ejercicio de la opción de compra, el sujeto pasivo debe amortizar los bienes en función de
su vida útil. No obstante, creemos que no sólo debe atenderse, como hace el art. 11.3 de la LIS,
a las condiciones económicas en que se concierta el contrato. Por el contrario, también deben
tenerse en cuenta otras prácticas habituales en esta clase de negocios. Nos estamos refiriendo,
en particular, a los supuestos en los que el usuario se compromete, desde la formalización del
contrato, a ejercitar la opción de compra. En tales casos, debe estimarse que, con
independencia de cuáles sean las condiciones económicas en que se celebre el negocio, el
usuario va ejercitar la opción llegado el momento. En consecuencia, desde la formalización del
contrato debe amortizar el elemento en función de su vida útil.
En tercer lugar, examinamos el caso de lo que denominamos “renting con finalidad
financiera”. Se trata de aquellos contratos de renting que, dadas las condiciones en que se
conciertan, deben asimilarse a los de leasing. En concreto, nos interesan, de forma particular,
dos tipos de transformaciones que pueden detectarse en estos negocios. La primera, afecta a
la duración y al precio de los contratos. En la actualidad, se conciertan contratos de renting por
una duración equivalente a la vida útil de los bienes. Además, en estos casos, el precio total del
arrendamiento, actualizado a la firma del contrato, se aproxima al valor del activo arrendado en
aquel momento. La segunda transformación afecta a los bienes objeto del contrato. No es
extraño encontrar contratos de renting en los que los bienes que constituyen su objeto se
encuentran adaptados a las necesidades del arrendatario. Esta circunstancia permite
presuponer que el usuario va a adquirir aquéllos o, al menos, piensa utilizarlos durante la
totalidad de su vida útil. Asimismo, impide que la empresa arrendadora alquile los elementos a
otros usuarios.
Pues bien, a nuestro juicio, la nueva regulación del Impuesto sobre Sociedades debe
afrontar la regulación de esta clase de contratos, asimilándolos a los de leasing en casos como
los descritos.
Por último, el trabajo propone ciertas mejoras en la regulación del actual régimen
especial, en caso de que se opte –equivocadamente, a nuestro entender- por su
mantenimiento. Dichas mejoras se refieren al tratamiento de la opción de compra, a las
consecuencias del incumplimiento sobrevenido del plazo mínimo de duración de los contratos,
al tratamiento fiscal de las rentas derivadas de la enajenación de un elemento adquirido
mediante un leasing incluido en el art. 128, y a la imputación fiscal de determinados ingresos –
subvenciones, fundamentalmente- vinculados a la celebración de un contrato de leasing al que
le resulta aplicable el régimen especial.
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