El número de movimientos legales en un juego de ajedrez se

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INTRODUCCION
El ajedrez es uno de los juegos más populares de la humanidad; ha sido descrito no sólo como
un juego, sino como un arte, como una ciencia o como un deporte. A diferencia de un juego de
mesa tradicional, como el póquer, en él está ausente la suerte. Lo que pase o deje de pasar en
una partida de ajedrez depende de las capacidades y los conocimientos de cada jugador.
El ajedrez es visto, con frecuencia, como una metáfora, metáfora de la guerra, metáfora de la
vida, metáfora de la sociedad, y en los últimos tiempos metáfora del enfrentamiento entre el
asesino inteligente y el policía héroe —tema prolífico en la novela y el cine—. Por su aspecto
de ejército medieval y porque en la Edad Media fue jugado en la Corte se le llamó, con
frecuencia, «juego de reyes».
La enseñanza del ajedrez ha sido defendida como
una manera de incrementar el intelecto, sobre
todo cuando se participa en torneos de partidas
largas, ya que la mente se acostumbra a largos
períodos de concentración, y la memoria es
imprescindible para recordar las dificultades que
se han de encontrar en las líneas de planteo y en
los finales.
El ajedrez se juega tanto como recreo como
competición, ya sea en clubes, torneos, en línea o
por correo. En cuanto a modalidad competitiva, está reconocido en todo el mundo como
deporte, con sus federaciones.
En el mundo se juegan muchas variantes parecidas al ajedrez. Los más populares son Xiangqi
(en China), Jangqi (en Corea), y Shogi (en Japón). Todos ellos guardan ciertos rasgos con su
ancestro el ajedrez.
El número de movimientos legales en un juego de ajedrez se estima entre 1043 y 1050,
con una complejidad de árbol de juego de aproximadamente 10123. Esta complejidad
de árbol de juego fue calculada por vez primera por Claude Shannon, padre de la teoría
de la información, en 10120, número que actualmente se conoce como número de
Shannon. Típicamente, una posición promedio tiene una posibilidad de entre 30 a 40
jugadas, pero las puede haber desde cero —es decir, en el caso de jaque mate— o
tanto como 218. No obstante lo dicho, sólo puede haber una respuesta a la última
jugada, por lo que David Brónstein decía que sólo había una respuesta posible. Lo cierto
es que de todas las respuestas posibles sólo unas pocas entran en la consideración del
ajedrecista, sólo las respuestas que considera buenas. Ante una combinación, en el
que a cada jugada sólo hay una respuesta —o dos— el número de jugadas que un
jugador es capaz de calcular puede superar las 20 o más; pero ante una posición en el
que a una jugada hay más de tres respuestas y a cada una de esas respuestas hay más
de una contestación, los mejores jugadores no consideran más de tres o cuatro
jugadas de profundidad.
El ajedrez se juega entre dos jugadores;
cada uno posee 16 trebejos o piezas,
siendo las de un jugador de color claro,
llamadas "blancas", y las de su oponente
de color oscuro, llamadas "negras". Las
piezas se mueven sobre un tablero
cuadrado
de
8×8
casillas,
alternativamente
claras
y
oscuras
(frecuentemente
blancas
y
negras),
también llamadas escaques. Las piezas de
cada jugador al principio de la partida son:
Un rey
Una dama, comúnmente llamada
reina
Dos alfiles
Dos caballos
Dos torres
Ocho peones
El ajedrez no es un juego de azar, sino un juego racional. El desarrollo del juego es tan
complejo que ni siquiera los mejores jugadores (o los más potentes ordenadores existentes)
pueden llegar a considerar todas sus contingencias: aunque sólo se juega en un tablero con 64
casillas y 32 trebejos al inicio, el número de diferentes partidas que pueden jugarse excede el
número de átomos en el universo (véase Número de Shannon).
Se juega por turnos, y comienza el que juega con blancas, lo que le concede una pequeña pero
sustancial ventaja cuando se enfrentan dos jugadores con un alto nivel (se ha observado que,
el blanco consigue aproximadamente el 55% de los puntos en juego frente a un 45% del negro,
en bases de datos que recopilan millones de partidas).3 Cada jugador intenta obtener ciertas
ventajas en su posición, que frecuentemente consisten en la captura de los trebejos del
contrario (ganar material), aunque el objetivo final es atacar al rey contrario de modo que no
pueda ser defendido, lo que se conoce como dar jaque mate al rey enemigo.
La victoria se puede obtener mediante jaque mate, abandono de uno de los jugadores, o con el
consumo del tiempo total de la partida por parte del adversario. Además, desde 2005 el
reglamento de la Federación Internacional de Ajedrez contempla que si a uno de los jugadores
le suena su teléfono móvil perderá igualmente su partida. El primer jugador de élite que perdió
una partida de esta manera fue el Gran Maestro Ruslán Ponomariov.4
Otro resultado posible es el empate, conocido también como tablas; se produce en cualquiera
de los siguientes casos:
Por acuerdo entre ambos jugadores.
Cuando ningún jugador tiene material suficiente para dar jaque mate a su oponente.
Por repetición de jugadas o posiciones.
Cuando el jugador que tiene el turno no puede realizar ningún movimiento
reglamentario a la vez que su rey no se encuentra en jaque; esto último se conoce
como tablas por ahogado.
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