EL PAPA PABLO VI

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FORMACIÓN Y ESPIRITUALIDAD
EL PAPA PABLO VI
María de Guadalupe González Pacheco
G
iovanni Battista Enrico
Antonio Maria Montini fue el Papa número
262 de la Iglesia Católica Romana, del 21 de junio de
1963, al 6 de agosto de 1978, y fue
conocido por el nombre que tomó
para ejercer este cargo: Pablo VI.
Pablo VI nació en Concensio, cerca de Brescia, el 26 de septiembre
de 1897, siendo sus padres Giorgio Montini, director del periódico católico Il cittadino di Brescia,
y Giuditta Alghisi, quienes habían
contraído matrimonio el 1º de
agosto de 1895 y formaron un hogar en el que siempre se practicó la
fe de la Iglesia. Giovanni Montini
fue bautizado en la iglesia de Pieve
di Concensio, el 30 de septiembre
del año en que nació. Tuvo dos
hermanos: el mayor, Ludovico,
que fue senador, y el menor, Francesco, que fue médico.
En 1902, Giovanni Battista inició
sus estudios, en el colegio Cesare
Arici de Brescia, de los jesuitas,
en donde realizó estudios brillantes. Ya desde ese tiempo, su salud
se caracterizó por su fragilidad, lo
cual lo obligaba a pasar muchas
temporadas en su casa, estudiando
por su cuenta. En 1916 ingresó al
seminario, en donde su salud también le impidió atender a todos los
cursos. Fue ordenado sacerdote en
1920. Los recordatorios de su ordenación llevaban inscrita una cita
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de Pío X: “Dios mío, que todos los
espíritus se unan en la Verdad y todos los corazones en la Caridad”.
Como el estado de salud del recién
ordenado era precario y le impediría poder hacerse cargo de una parroquia, su obispo, Mons. Gaggia,
decidió enviarlo a Roma, a terminar sus estudios, en dos universidades: la Gregoriana y la Sapienza.
Ya desde 1921 empieza a dar sus
primeros pasos en el Vaticano, en
donde inicia una carrera eclesiástica brillante y rápida. El 27 de octubre de ese año recibe la propuesta de inscribirse en la Academia
de nobles eclesiásticos, de Roma,
destinada a formar clérigos para
el servicio diplomático de la Santa
Sede. Pasa a formar parte de ella,
y ahí estudia el latín, la historia
eclesiástica, la diplomacia y el derecho. Por este tiempo traba amistad con eminentes personalidades
intelectuales de su tiempo (Jean
Guitton, Maurice Zundel, Jacques
Maritain).
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A la muerte de Benedicto XV (23
de enero de 1922), asiste a la coronación del Papa Pío XI, el 2 de
febrero de ese año. Y para el 6 de
marzo tiene ya oportunidad de encontrarse personalmente con el soberano pontífice, con motivo de la
visita que los alumnos de la academia le hicieron en aquella ocasión.
Luego, después de un viaje a Alemania y a Austria en el verano de
1922, recibe el doctorado en De-
recho Canónico, el 9 de diciembre
de ese año.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Giovanni Montini condenará
tanto el nazismo como el fascismo,
y protegerá a los judíos y refugiados. Y después de la guerra, se
mostrará audaz, tanto en política
interior como en el ámbito de la
Iglesia. Por este tiempo, el Papa
Pío XII lo enviará a Milán, nombrándolo arzobispo de esta ciudad.
Se destacó entonces por revitalizar toda su diócesis, por predicar
el mensaje social del Evangelio
y por su ministerio hacia la clase
trabajadora, por su promoción de
la educación católica en todos los
niveles, y su apoyo a la prensa ca-
tólica. El impacto que tuvo en esa
ciudad fue tan grande que atrajo
sobre él la atención mundial. Ya en
el cónclave de 1958 —a la muerte del Papa Pío XII— se mencionaba su nombre como un posible
candidato de peso. Cuando fue
elegido Juan XXIII, casi de inmediato nombró cardenal a Giovanni
Montini y, por el mismo tiempo,
dio apertura al Concilio Vaticano
II.
Debido a esta trayectoria, a nadie le extrañó que, a la muerte
del Papa Juan XXIII, fuera electo
Papa el cardenal Montini. Desde
un principio, él puso en claro que
las cuatro prioridades que definirían todo el sentido de su ponti-
Giovanni Battista
Enrico Antonio
Maria Montini
fue el Papa
número 262 de la
Iglesia Católica
Romana, del 21
de junio de 1963,
al 6 de agosto
de 1978, y fue
conocido por el
nombre que tomó
para ejercer este
cargo: Pablo VI.
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ficado serían: definir la naturaleza
de la Iglesia y el papel de los obispos, renovar la Iglesia, favorecer la
unidad de los cristianos por medio
del intercambio y el perdón, y, finalmente, reabrir el diálogo con el
mundo contemporáneo.
Pero quienes
conocían de cerca
al Papa Pablo VI,
vieron su aspecto
más humano y
espiritual, y lo
describen como un
hombre brillante,
profundamente
espiritual,
humilde, reservado
y amable; un
hombre de
“infinita cortesía”.
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(1971), así como también por su
exhortación apostólica Evangelii
Nuntiandi.
Pero quienes conocían de cerca al
Papa Pablo VI, vieron su aspecto
más humano y espiritual, y lo describen como un hombre brillante,
Durante su pontificado hubo ten- profundamente espiritual, humilsiones debido al conflicto entre la de, reservado y amable; un hombre
primacía papal y la colegialidad del de “infinita cortesía”.
episcopado. El celibato, que se abordó en la cuarta sesión del Concilio, En sus últimos tiempos, el santo
le dio pie al Papa Pablo VI para ela- padre Pablo VI pasaba casi todo
borar una encíclica (24-06-67), y el tiempo en cama, debido a la
tocó también a fondo el tema de la artritis, que le dificultaba mucho
regulación de la natalidad, en su en- moverse. A los 80 años, víctima de
cíclica Humanae Vitae (24-07-68), una crisis cardíaca, muere, hacia el
que fue la última que elaboró.
final de la tarde del día 6 de agosto
de 1978 —día de la TransfiguraEste sumo pontífice dejó una mar- ción—, en su residencia de verano
ca indeleble en la historia por ha- de Castel Gandolfo. Fue enterraber concluido el Concilio Vaticano do, por deseo suyo, con toda senII. Se le recuerda también por su cillez, el 12 de agosto de 1978, en
rigurosa reforma de la curia ro- la Basílica de San Pedro.
mana y su bien recibido discurso
en las Naciones Unidas, en 1965. A 36 años de su muerte, en el mes
Igualmente, por su encíclica Popu- de octubre de este año, el Papa Palorum Progressio (1967) y su gran blo VI será beatificado en la Plaza
carta social Octogesima Adveniens de San Pedro del Vaticano.
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