geografía urbana

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I.E.S. LAS MUSAS
DEPARTAMENTO DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
GEOGRAFÍA URBANA
2º BACHILLERATO DE CC.SS.
CURSO: 20092009-10
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GEOGRAFÍA URBANA
LAS CIUDADES EN ESPAÑA.
INTRODUCCIÓN.
La Geografía Urbana es la parte de la Geografía que se ocupa de estudiar
el espacio urbano, es decir, la ciudad con su marco geográfico, su plano, los
tipos de edificios, los usos del suelo, sus funciones y la ordenación y
organización de las aglomeraciones urbanas en el espacio, así como su
problemática.
En este tema vamos a conocer la ciudad enfocada como legado de la
historia. Analizando las características y evolución de los planos, de los
edificios, de los usos del suelo a través del tiempo, se concluye que la
superposición de los elementos en cada periodo desemboca en la
conformación actual de nuestras ciudades. La ciudad es algo vivo.
Todas las estadísticas, al hablar de población, distinguen entre población
urbana y población rural. Definir la ciudad no resulta fácil. La mayor parte
de los países optan por considerar ciudad el núcleo de población con un
determinado número de habitantes pero el número depende da cada país.
Así por ejemplo, en Austria se considera 5.000 habitantes, 2.500 en EEUU
y en Méjico, 1000 en Australia y Nueva Zelanda, 200 en Dinamarca o
Islandia, en Francia son 2ooo, 30000 en Japón...
En España, el censo considera ciudad toda aglomeración con más de 10.000
habitantes
Este criterio resulta incompleto y puede llevar a error. Hay algunos núcleos
de población con 10.000 habitantes y que parecen, por su aspecto y por su
actividad, una zona rural.
Horacio Capel establece tres principios para definir lo que es una ciudad: 1º)
el tamaño; 2º) las funciones o actividades a las que se dedican sus
habitantes y 3º) la densidad de habitantes en un espacio.
Así una ciudad tiene que tener un cierto aspecto formal de ciudad, que
viene dado por la alta densidad de edificaciones y de población y por un tipo
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característico de tipología edificatoria, generalmente colectiva y en altura,
con grandes bloques de oficinas y viviendas.
Una ciudad tiene que ejercer determinadas funciones para ser considerada
como tal, así por ejemplo no son las actividades agrarias o ganaderas las
que predominen sino las actividades industriales y de servicios las que
caracterizan la ciudad.
La ciudad debe caracterizarse por unos modos de vida y pautas culturales
(familias menos tradicionales, relaciones sociales más diversificadas, mayor
aislamiento, relaciones sociales superficiales e impersonales, anonimato,,
predominio del espíritu competitivo, gran movilidad física...
Un último criterio de definición es el espacial. Este criterio espacial
considera ciudad al núcleo capaz de organizar el espacio que la rodea, es
decir, la capacidad de ejercer influencia sobre otros núcleos de población y
de interrelacionarse con otras ciudades. La amplitud de su influencia va a
depender del tamaño de la ciudad y de la variedad de funciones que ejerza.
1- LA MORFOLOGÍA URBANA.
Se entiende por morfología urbana el aspecto externo que presenta la
ciudad. Los elementos que conforman la morfología urbana son: la situación,
el emplazamiento, el plano y las tipologías edificatorias.
A) La situación es la posición relativa de la ciudad respecto a su entorno
geográfico (ríos, montañas, vías de comunicación...).
B)- El emplazamiento hace referencia a la topografía, al marco en el que se
asienta la ciudad: un cerro, un estrecho valle, una isla, una ensenada... En
ocasiones la ciudad experimenta un cambio en su función por lo que un
emplazamiento que pudo ser excelente cuando se eligió, en la actualidad
puede resultar un inconveniente para la expansión del núcleo urbano por
ejemplo e impedir la mejora en las vías de comunicación.
Los principales emplazamientos históricos son los siguientes:
• Emplazamientos en colina: perseguía una finalidad defensiva.
• Emplazamiento en las proximidades de los ríos: la mayoría de las
capitales están situadas cerca de ríos importantes. La necesidad de
agua,, los motivos defensivos o las comunicaciones explican este
emplazamiento.
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Emplazamientos en cruces de caminos para facilitar el comercio y las
comunicaciones.
C)- El Plano. La forma de distribuir los espacios edificados (viviendas,
edificios públicos) y los espacios libres (plazas, parques, jardines) dentro de
la ciudad se dispone según un plano. En general se pueden distinguir tres
tipos de planos:
•
•
Plano ortogonal, en cuadrícula, en damero o hipodámico. La
organización espacial responde a un trazado en el que las calles se
cortan en ángulo recto. Ofrece una serie de ventajas: es muy fácil de
ampliar y favorece la división administrativa de la ciudad. Asimismo
permite la construcción de bloques de edificios regulares que dan
lugar a las denominadas cuadras o manzanas. Pero por otra parte
también presenta algunos inconvenientes: no se adapta a cualquier
topografía. No facilita la orientación de los transeúntes al ser todas
las calles y casas similares. La circulación por las calles
perpendiculares es difícil ya que las intersecciones en ángulo recto
impide la fluidez del tráfico y la buena visibilidad en los cruces. Este
problema se soluciona con el trazado de las diagonales. Ejemplos de
este tipo de planos los encontramos en ciudades de origen romano
como Barcelona y Zaragoza. Igualmente este tipo de plano aparece en
los ensanches de las ciudades
•
Plano radio concéntrico. Se caracteriza por la existencia de un punto
central del que parten una serie de calles y vías en sentido radial,
cortadas por otras en forma concéntrica. Estas ciudades tienen su
origen en emplazamientos defensivos. Este tipo de plano se adapta
mejor a la topografía del terreno y permite el acceso rápido al centro
a través de los ejes radiales. En España el ejemplo más claro de este
tipo de plano lo encontramos en el casco antiguo de Vitoria.
•
Plano irregular. Se caracteriza porque no tiene una forma
determinada, sino que compone un complejo entramado de calles
estrechas y cortas, de trazado irregular y callejones sin salida.
Responde a la topografía del terreno y a la falta de planificación
urbanística (crecimiento espontáneo, autoconstrucción), o a la
zonificación de algunas ciudades (barrios árabes o judíos) La mayor
parte d e los planos antiguos de las ciudades históricas presentan
este tipo de plano. Su principal dificultad lo constituyen las difíciles
comunicaciones con el centro y la dificultad para la circulación
rodada. Al ser el centro histórico en él se encuentran las funciones
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comerciales y turísticas al concentrarse en él los principales
monumentos de la ciudad.
D)- Tipologías edificatorias. Los edificios de las ciudades experimentan
cambios a lo largo de la historia y dan lugar a un paisaje urbano
caracterizado en ocasiones por la coexistencia de edificios antiguos junto a
otros modernos.
Los tipos de edificaciones que conviven en la ciudad son:
•
Las casas antiguas. Anteriores a las remodelaciones del siglo XIX,
responden a un tipo de edificio cerrado y se agrupan unas junto a
otras sin atender a consideraciones estéticas, como altura, fachadas
o materiales.
•
La casa manzana: es propia de las ampliaciones de los barrios
burgueses del siglo XIX. Se adapta al plano ortogonal y se organiza
en torno a patios interiores. Estas viviendas respondían a una
estratificación social en altura: las plantas bajas estaban destinadas
a las clases acomodadas y las altas as las menos favorecidas
económicamente, mientras que en las buhardillas vivían estudiantes o
personas de menos poder adquisitivo. También existían diferencias
entre las viviendas exteriores y las interiores.
•
La casa bloque se caracteriza por su altura. Si esta es muy elevada
recibe el nombre de rascacielos, edificios de uso administrativo y
comercial surgidos en Nueva York y Chicago a finales del siglo XIX.
Posteriormente se aplicó este modelo a las viviendas para solucionar
el problema del espacio originado por el crecimiento de la población.
En la actualidad se emplea en el trazado de los barrios modernos.
•
Las viviendas unifamiliares siguen los modelos del urbanismo inglés
basados en el concepto de ciudad-jardín. Son viviendas destinadas a
clases sociales acomodadas y se localizan en el área suburbana y
están rodeadas de espacios verdes.
•
La infravivienda. Existen en el extrarradio o suburbios de casi todas
las ciudades. Las viviendas están construidas con materiales de
desecho: tejados de uralita, cartones, chapas, neumáticos... y no
reúnen ningún tipo de condición higiénica (agua corriente, alumbrado,
pavimentación...
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2- EL PROCESO DE URBANIZACIÓN
Desde el surgimiento de la ciudad en el Neolítico, las ciudades han ido
experimentando un crecimiento continuo. El crecimiento de las ciudades ha
sido coherente con el aumento del nivel de civilización. Las civilizaciones
más brillantes han sido civilizaciones urbanas.
A- LA CIUDAD TRADICIONAL O PREINDUSTRIAL.
Se corresponde, por lo general, con la parte de la ciudad que actualmente
denominamos casco histórico. Suele ser herencia de distintas épocas
históricas, de varias generaciones, por lo que su trazado es irregular y
heterogéneo. Señalaremos que las ciudades españolas son el producto de
2000 años de evolución constante.
* De las ciudades prerromanas no quedan vestigios en los planos actuales,
se trata de las autóctonas iberas como Tartessos, Bibilis, Astigi o Écija, y
de las fundadas por los fenicios y griegos como fueron Málaca, Gadir, Adra,
Sexi (Almuñecar), Rosas o Hemeroskopeion (cerca de Denia)
* Las ciudades de fundación romana existentes en nuestros días no
muestran el genio urbanizador de los romanos. Éstos siempre diseñaban
planos ortogonales a partir de dos grandes vías- el cardo y el decumanus- en
cuyo centro se situaba el foro, que era el centro de la vida en la ciudad y
dónde se situaban los principales edificios públicos y las casas de las
principales familias. A partir de estas dos grandes arterias se organizaban
las calles que se cruzaban en ángulo recto formando un plano ortogonal. La
necesidad de defenderse propició la construcción de murallas. Esta
disposición aún es perceptible en algunas como César Augusta (Zaragoza),
Barcino (Barcelona), Emérita Augusta (Mérida) y algo menos en ciudades
como Tarraco (Tarragona), Hispalis (Sevilla), o Cartago Nova (Cartagena.
Por el contrario, mayor pervivencia e importancia tienen algunas
construcciones características como acueductos (Segovia o Mérida),
teatros (Mérida, Sagunto o Cartagena), puentes (Alcántara), murallas (Lugo
o Zaragoza), cloacas (Astorga), etc.
* Tras los periodos visigodo y altomedieval hubo un retroceso en la
urbanización pero durante la baja Edad Media hubo un gran crecimiento
urbano impulsado por la reactivación del comercio y de la actividad
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artesana. Las ciudades medievales se rodearon de murallas, generalmente
circulares, y en su interior las calles tortuosas, estrechas y las plazuelas
irregulares forman un plano irregular, adaptándose a la topografía y fruto
de una construcción sin planificación previa. Generalmente se puede
observar una tendencia de las calles a disponerse radialmente desde el
centro de la ciudad hacía las puertas de la muralla. Sobre las casas,
sobresalían algunos edificios relevantes como eran las iglesias, palacios,.... Si
la ciudad crecía tenía que hacerlo fuera del recinto amurallado, apareciendo
de esta forma los llamados arrabales.
Las ciudades cristianas se desarrollaron sobre todo en la mitad norte de la
península, en las zonas que se iban repoblando tras ser reconquistadas a los
musulmanes. Todas ellas tenían una función defensiva y religiosa, por lo que
prácticamente todas estaban protegidas por una muralla ( Ávila, León o
Vitoria) y dominadas por una iglesia o catedral.
Durante la Edad Media revisten especial importancia las ciudades surgidas
junto al Camino de Santiago ( Jaca, Santo Domingo de la Calzada, Estella,
Puente de la Reina, Logroño, Burgos, Ponferrada...)
No hay que olvidar que durante la Edad Media se desarrolló mucho el
comercio y en las ciudades se instalaban mercados y ferias dónde se
realizaban las transacciones comerciales. Esta función permitió el
crecimiento de ciudades cómo Segovia, Medina del Campo o Soria.
En la España musulmana hay que considerar el plano urbano desde otra
perspectiva. Se desarrollaron sobre todo en el sur peninsular. La ocupación
musulmana alteró los planos de algunas ciudades como fueron Sevilla,
Córdoba, Toledo, Guadix, Granada... y dio lugar a la aparición de nuevas
ciudades como Almería o Murcia. El plano de las ciudades musulmanas
constituye un auténtico laberinto de calles estrechas, se entrecruzan,
ramifican y terminan en callejones sin salida o adarves.
En las ciudades musulmanas existía la Medina (ciudad propiamente dicha),
recinto amurallado en dónde se ubicaba la mezquita mayor o aljama, la
alcazaba o fortaleza y palacio de gobierno y el zoco o plaza del mercado.
Fuera de este conjunto se encontraban los barrios o arrabales, en dónde se
instalaban los artesanos y las familias más pobres que ocupaban los lugares
menos favorecidos Esta anarquía en el trazado pervive aún en muchas
ciudades o barrios como el Albaicín en Granada, Toledo, Ronda, Córdoba,
Écija...
* Durante el Renacimiento, el trazado viario mantiene las características
heredadas de la Edad Media con escasas ampliaciones y solo se asiste a la
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aparición de edificios significativos. Se transforma el espacio interno de las
ciudades existentes, crecen con nuevos barrios o arrabales fuera de las
murallas y se desarrolla la arquitectura como importante elemento urbano.
En las ciudades renacentistas contrasta la pobreza urbanística con el
esplendor arquitectónico. No obstante es en esta época aparece uno de los
elementos más genuinos elementos urbanísticos: Las Plazas Mayores. De
planta cuadrangular, uso comunitario y centro de heterogéneas actividades
públicas, en torno a ellas se construyeron iglesias, conventos así como
edificios públicos y privados como los Ayuntamientos y palacios de las
familias más ricas. A esta época corresponde el proyecto de la Plaza Mayor
de Madrid, de Juan Gómez de Mora, que fue finalizado en 1617. De la
importancia de la Plaza Mayor habla el hecho de que durante el siglo XVI
fue un elemento básico del plano urbano
Durante el Renacimiento se utilizó el plano ortogonal con una trama urbana
muy jerarquizada. Junto a la Plaza Mayor se encontraban los principales
edificios y en las calles adyacentes las viviendas y talleres artesanos que se
agrupaban en gremios.
Las ciudades en esta época cumplían funciones muy diferentes: Algunas
ciudades castellanas tenían una función económica importante como en el
caso de Valladolid, Toledo, Segovia o Burgos con gran actividad agrícola,
ganadera, artesana y comercial.
En el sur destacaron varias ciudades debido al auge del comercio con
América como fue el caso de Sevilla y otras por su importancia agrícola o la
calidad de su artesanía como en el caso de Granada, Jaén, Baza o Córdoba.
Madrid y Valladolid fueron importantes centros políticos debido a la
presencia de la Corte.
* Los monarcas absolutos durante la etapa del Barroco y durante el siglo
XVIII van a intentar reflejar el poder en las ciudades. Durante este
periodo comienza a establecerse una auténtica política urbanística siguiendo
unos principios básicos: la búsqueda de la monumentalidad.
Los principales centros de atención serán las capitales y las ciudades en las
que se establecía la Corte. Las ciudades se embellecen con fuentes, jardines
y grandes plazas. Un claro ejemplo de la preocupación de los monarcas en el
embellecimiento de las capitales fue el reinado de Carlos III, quien puso en
práctica en Madrid las teorías urbanísticas del periodo. A su reinado
corresponde la construcción de puertas monumentales en las principales
entradas a la ciudad como las de Alcalá y san Vicente, la apertura de
grandes paseos ajardinados como el “Salón del Prado” o la mejora y
embellecimiento de
las ciudades donde los monarcas se establecían
temporalmente como Aranjuez o La Granja.
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Pero no solo existió este interés por el embellecimiento de la ciudad sino
que también hubo interés por los aspectos funcionales. Se llevaron a cabo
proyectos de construcción de la red de alcantarillado y de aguas y se puso
en marcha el servicio de recogida de basuras.
La preocupación de los monarcas ilustrados por todos los aspectos sociales
se plasman en el urbanismo con la mejora de las ciudades en las que se
abren nuevas plazas, paseos, bibliotecas, jardines botánicos, hospitales..
La existencia de zonas prácticamente deshabitadas llevó a la planificación
de ciudades que pudiesen organizar su territorio y actuar como núcleo de
colonización de esas zonas. Uno de los proyectos más importantes, llevado a
cabo por Olavide, bajo el reinado de Carlos III, fue la repoblación de Sierra
Morena dónde se crearon ciudades de Nueva Planta, con planos
hipodámicos, como en el caso de La Carolina en la provincia de Jaén.
B- LA CIUDAD INDUSTRIAL
Durante las últimas década del siglo XIX comenzó un fuerte proceso de
urbanización relacionado con los primeros pasos de la industrialización en
España. La revolución industrial transformó radicalmente el reparto de la
población en el territorio y la morfología y estructura de las ciudades que
se convirtieron en un foco económico y de atracción de la población rural.
Cataluña, País Vasco y Madrid fueron los principales centros de
industrialización y de población.
Para entender este proceso de urbanización hay que tener en cuenta una
serie de factores:
- La localización industrial fue uno de los principales agentes que
motivaron los desequilibrios territoriales. La instalación de fábricas
benefició a algunos núcleos urbanos que iniciaron un rápido
crecimiento, mientras que otras ciudades quedaron marginadas del
proceso industrial y comenzaron a declinar. Algunos factores de
localización industrial fueron la existencia de capital para invertir, la
presencia en el territorio de minas de carbón o de hierro y el
desarrollo de los transportes, sobre todo el ferrocarril, lo que
explica el porqué del desarrollo de algunos núcleos urbanos y no de
otros.
- El crecimiento demográfico. La población había aumentado muy
lentamente hasta el siglo XIX, pero a partir de ese momento se
produjo un fuerte crecimiento que afectó tanto a zonas urbanas como
rurales y motivado por el descenso de las tasas de mortalidad. Las
malas condiciones de vida en las zonas rurales y las mayores
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-
-
posibilidades ofrecidas por los nuevos núcleos industriales produjeron
un intenso movimiento migratorio a las ciudades. Las ciudades no
estaban preparadas para recibir y albergar a una creciente población
por lo que surgió la necesidad de crear viviendas, infraestructuras y
servicios lo que se tradujo en la aparición de nuevos barrios obreros
en los que había hacinamiento, falta de higiene y malestar social.
El ferrocarril. Las zonas más accesibles y bien comunicadas fueron
uno de los factores de atracción industrial por lo que la existencia o
creación de estaciones de ferrocarril fue un motivo importante para
explicar el crecimiento urbano.
La desamortización. El paso de propiedades de la Iglesia al Estado
supuso un aumento de la superficie edificable. Estos espacios fueron
aprovechados por el Estado o por la burguesía para llevar a cabo
proyectos urbanos de construcción de viviendas y edificios públicos
así como de ampliación de las vías de comunicación. La
desamortización afectó sobre todo a Madrid, donde muchos
conventos fueron demolidos para poder dar cabida a la creciente
población.
Durante la etapa industrial convergieron en las ciudades españolas dos
realidades urbanas bien diferentes: Hubo barrios planificados,
fundamentalmente habitados por burgueses y clases medias; y barrios que
crecieron desordenadamente, suburbios marginales de las clases obreras.
La ciudad planificada. Para la burguesía las ciudades eran un espacio nuevo
de inversión del que se podían sacar grandes beneficios. En las nuevas zonas
que edificaron se buscaron soluciones a los problemas urbanos, lo que llevó
al inicio de la planificación del crecimiento para frenar la expansión
desordenada y para mejorar las condiciones de vida. Se emprendieron las
obras necesarias como fueron el derribo de las cercas y murallas que
impedían la expansión de la ciudad, la mejora de las infraestructuras
viarias y de los abastecimientos y el desarrollo de los transportes, sobre
todo del ferrocarril y del tranvía.
Los ensanches fueron un modelo de planificación de los barrios burgueses
con los objetivos de mejorar las condiciones de vida y ordenar la circulación.
Por medio del trazado de calles con un plano ortogonal se consiguió un
mayor aprovechamiento del suelo ya que permitía la construcción de grandes
manzanas de viviendas en cuya parte baja se localizaban los comercios. Los
proyectos de Cerdá en Barcelona y de Carlos Mª de Castro en Madrid,
elaborados hacia 1860, fueron los de mayor envergadura. También se
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llevaron a cabo proyectos de ensanches urbanos en ciudades como Zaragoza,
Bilbao o Pamplona.
Al derribarse las murallas o cercas su espacio fue sustituido por paseos,
rondas o bulevares. Los altos precios de los solares hicieron que los
ensanches fueran ocupados por clases sociales burguesas. Los grupos
sociales menos favorecidos ocuparon ensanches mas alejados del centro y
peor comunicadas, en viviendas de menor calidad y menor tamaño.
El desorden de la mayoría de las ciudades impedía el desarrollo de la
circulación por lo que se abrieron grandes vías de comunicación que
permitieran una mayor fluidez ( Gran Vía de Madrid, Vía Layetana en
Barcelona, Calle Alfonso I en Zaragoza)
* Desde finales del siglo XIX y primer tercio del XX se fue creando unas
tendencias naturalistas e higienicistas que llevaron al deseo de llevar de
acercar el campo a la ciudad. La idea de la ciudad jardín no suscitó en
España el mismo interés que en otros países europeos aunque sí existieron
algunos proyectos. El ejemplo más claro fue el de la Ciudad Lineal en
Madrid, concebida por Arturo Soria, quien planificó una ciudad jardín de
varios kilómetros de largo, y que uniera dos núcleos rurales preexistentes
(Chamartín y Vicálvaro) de la que apenas se llegó a construir 5. Esta ciudad
constaba de una gran calle central, de gran anchura, en las que las viviendas
se construían a ambos lados. Se trataría de viviendas unifamiliares, con
parcela de jardín y huerto y el espacio central de la vía se utilizaría para la
circulación ( tren y tranvía ).
La idea de acercar el campo a la ciudad junto con el hecho de que la
burguesía urbana era reacia a abandonar el centro de las ciudades, está en
la base de la construcción de los llamados barrios-jardín dentro de la
propia ciudad. Eran barrios que optaban por una tipología de edificios
unifamiliares de alta calidad, en espacios de baja densidad de población (
barrio de Pedralbes en Barcelona, el Viso en Madrid, Neguri en Bilbao ).
Los suburbios marginales.
Al mismo tiempo que crecía la preocupación por la planificación urbana se
desarrolló un proceso paralelo de crecimiento de barrios marginales y de
autoconstrucción de forma desordenada.
La llegada masiva de la población para trabajar en las industrias concentró
a la mayor parte de los inmigrantes en barrios marginales, en los que
existían grandes bloques de viviendas, había ausencia de servicios como el
agua corriente, la electricidad o el alcantarillado, faltaban espacios abiertos
ajardinados e infraestructuras de comunicaciones.
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El crecimiento urbano se fue extendiendo hacia municipios próximos
invadiendo algunas zonas rurales. El crecimiento se produjo en los terrenos
que recorrían los caminos que comunicaban las poblaciones. Este crecimiento
hacia las localidades periféricas propició la aparición de los arrabales que
carecían de servicios. Estos barrios en los que la población tenía menos
recursos y no podían acceder a una vivienda se dedicó a la construcción de
chabolas sobre suelo rústico, junto a fábricas y almacenes. Muy pronto las
ciudades industriales españolas se vieron salpicadas por numerosos
polígonos chabolistas o con viviendas de muy baja calidad. Estos arrabales
fueron siendo absorbidos poco a poco por la ciudad central y actualmente
forman parte de ella como por ejemplo Vallecas, Tetuán, Ventas, Vicálvaro,
Hortaleza, Canillejas o Carabanchel
C- LA CIUDAD ACTUAL..
Durante la década de los años 60 se produjo el fenómeno del éxodo rural. La
masiva emigración de las personas que abandonaron las áreas rurales para
dirigirse a las ciudades produjo un fuerte desequilibrio en el reparto de la
población. Algunas ciudades del litoral, Madrid y algunas capitales de
provincia comenzaron un rápido crecimiento que repercutió sobre la
morfología y la estructura urbana.
En estos años se amplió considerablemente el área edificada de las
ciudades y se crearon grandes periferias a lo largo de las principales
vías de comunicación.
La periferia urbana se estructura en diversas áreas con diferente
morfología, diferentes funciones y contrastes sociales. Existe en la
periferia urbana áreas residenciales, áreas industriales y áreas de
equipamiento.
Los barrios residenciales de la periferia son de distinta clase
1- Barrios marginales de infravivienda o chabolas. Surgen sobre suelo
ilegal y no tienen ningún tipo de organización urbanística. Ante la
ausencia de vivienda y ante la imposibilidad de adquirirla, hubo gentes
que se instalaron en zonas próximas, generalmente suelos rústicos, y
construyeron sus propias viviendas con materiales de desecho,
constituyéndose de esta forma poblados marginales. En 1960 se
censaron hasta 128.000 infraviviendas que albergaban a 582.000
personas. El paso del tiempo fue consolidando estos poblados en los
que se incorporaron dotaciones básicas y se sustituyeron las chabolas
por bloques en altura que se fueron integrando dentro del plano
urbano. En los últimos años ha habido campañas de erradicación del
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chabolismo y realojamiento de la población en viviendas sociales,
construidas en los propios barrios o en nuevas periferias, de modo
que dejen libre un espacio más valioso para otros usos.
2- Esta masificación y la falta de planificación llevaron a la intervención
del Estado que intentó frenar el chabolismo poniendo en marcha la
construcción de viviendas de protección oficial, construidas con
ayuda estatal y bajo precio de venta, que se convirtieron en algunos
casos en los llamados poblados dirigidos y poblados de absorción.
Ejemplo serían las U.V.A: (Unidades Vecinales de Absorción),
construidas en barracones prefabricados con carácter provisional
para periodos de 5 años ( esto no ha ocurrido y ser han mantenido los
barracones más de 25 años)
3- Los polígonos de viviendas de promoción privada. Otro fenómeno
destacado fue la aparición de ciudades dormitorio a partir de los años
60. Estos núcleos se localizaron en municipios próximos a las grandes
ciudades debido a que había oferta de suelo a precios más bajos por
lo que las viviendas resultaban más baratas. Actualmente estas
ciudades dormitorio forman parte del área metropolitana junto a la
ciudad central.
4- En los años del desarrollismo surgieron los polígonos industriales
junto a las principales vías de acceso a la ciudad. En algunos casos se
planificaron bien pero en otros casos, fábricas y talleres se
instalaron sin control ocasionando un impacto negativo en el medio
natural. En la actualidad se están creando en la periferia nuevos
espacios industriales. Se trata de áreas de gran calidad ambiental,
dotadas de espacios libres y equipamientos para instalar parques
empresariales y parques tecnológicos (industrias innovadoras y
centros de investigación) Las áreas de menor calidad se destinan a
empresas con menos recursos y en ellas predominan las naves
adosadas
5- A partir de los años 80 comienza a proliferar las viviendas
unifamiliares. Barrios de construcciones abiertas, edificaciones en
viviendas exentas (chales) o adosados y un uso del suelo
fundamentalmente residencial. Suelen acoger a clases medias que
buscan espacios más atractivos o a clases sociales altas que se ubican
en los mejores espacios.
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LAS NUEVAS FORMAS URBANAS.
URBANAS
El conjunto de ciudad y núcleos periféricos conectados a ella a través del
trabajo, la diversión, el comercio, o la residencia, hace surgir un nuevo tipo
de asentamiento urbano: el área metropolitana.
El área metropolitana es una entidad urbana, en dónde un núcleo mayor, que
es además el más antiguo y dinámico, organiza un área considerablemente
más extensa que engloba a varias poblaciones satélites o ciudades
dormitorio. Estos núcleos mantienen intensos intercambios de población,
comerciales, docentes, laborales, etc. con el núcleo principal aunque tengan
independencia municipal. La existencia de vías de comunicación (autopistas,
ferrocarriles de cercanías, etc.) facilita los desplazamientos y contribuye al
crecimiento de éstos núcleos secundarios.
Las áreas metropolitanas en nuestro país se van configurando a lo largo de
la década de los 60 coincidiendo con el momento álgido del éxodo rural y
precisamente por esta causa. Este es el momento de mayor implantación de
fábricas, de creación de puestos de trabajo y de inmigración. Todo ello
provocó un caos en el crecimiento urbano, no controlado, por su escasa o
nula planificación y a veces ignorando la Ley del Suelo de 1956. En las
grandes ciudades la necesidad de viviendas hizo que se construyera en más
altura de las debidas, no respetando los cánones tradicionales, no valorando
el patrimonio heredado, sin prestar atención a los equipamientos y con poco
interés por el urbanismo En su consolidación tuvo mucho que ver los
progresos en las redes de comunicación y transporte que permite ocupar
cada vez espacios más grandes y más lejanos. En un principio esta ocupación
se produjo de forma difusa para poco a poco llegar a anexionarse los núcleos
próximos (Alcorcón y Móstoles; San Sebastián de los Reyes y Alcobendas
por ejemplo)
Las ciudades-satélite. Todas las ciudades de pequeño o mediano tamaño
con carácter residencial, industrial o mixto, que están próximas a una gran
ciudad o metrópoli de la que dependen funcionalmente, se llaman ciudadessatélite. En ocasiones, y con el propósito de descongestionar una gran
ciudad, se proyectan ciudades nuevas. Un ejemplo de ciudad satélite sería
Tres Cantos en Madrid.
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Las Conurbaciones surgen cuando dos ciudades que nacen de forma
independiente, con el tiempo se llegan a unir físicamente siendo cada una de
ellas autónoma. Cuando una conurbación abarca varias ciudades puede llegar
a formar una aglomeración urbana o una megalópolis
La Megalópolis aparece cuando la urbanización alcanza escala supraregional.
Está constituida por diversos elementos urbanos (áreas metropolitanas,
conurbaciones, regiones urbanas, pequeñas ciudades...) con funciones
distintas, que crecen y forman una red urbana discontinua pero sin
fracturas importantes. En España podría considerarse como tal el eje
mediterráneo, desde la frontera francesa a Cartagena y formado por las
áreas metropolitanas de Barcelona, Valencia y Alicante, conurbaciones
turísticas e industriales, ciudades medias y pequeñas ciudades industriales.
4- LAS FUNCIONES URBANAS, LOS USOS DEL SUELO Y LA
ZONIFICACIÓN URBANA.
Las funciones urbanas vienen determinadas por las actividades
socioeconómicas que desarrollan los habitantes de la misma. En las ciudades
predominan las actividades del sector secundario y del terciario y tienen
poca representación las del sector primario.
Generalmente las ciudades son multifuncionales y cuanto más grande es la
ciudad más funciones desarrolla pues ha de satisfacer también las
necesidades de una región más o menos amplia sobre la que ejerce una
influencia.
Entre las funciones urbanas hay que destacar las siguientes:
•
La
función
industrial.
Las ciudades actuales han crecido
paralelamente al desarrollo de la industria. Al principio del proceso
industrializador, las industrias se localizaban en el centro histórico o
en municipios de alrededor. Para que una ciudad destaque por su
función industrial debe tener cerca las materias primas y las fuentes
de energía, o disponer de buenas vías de comunicación. En la
actualidad las ciudades localizan sus industrias en polígonos
industriales en las afueras de la ciudad debido a factores económicos
(la escasez y el elevado precio del suelo hace prácticamente imposible
15
•
•
•
•
•
emplazar las industrias en el mismo centro urbano) y por factores
medioambientales (contaminación, ruidos, etc..)
Función comercial. Todas las ciudades son centros de intercambio y
distribución de productos por lo que todas las ciudades tienen esta
función. Según sea la importancia del núcleo urbano el comercio será
más o menos especializado.
La función residencial se da igualmente en todas las ciudades al
albergar a la población residente en la misma. Barrios residenciales y
diversas tipologías edificatorias nos encontramos en todas las
ciudades.
Función Administrativa. Está relacionada con la gestión de las
actividades terciarias generadas por las empresas, con el servicio a
los ciudadanos, bancos, oficinas de seguros, Administración y
Ayuntamientos. Está función es mayor en los centros de decisión
política como pueden ser la capital de la nación (Madrid), las capitales
de las diferentes Comunidades Autónomas y en las capitales de
provincia.
La Función Turística y de ocio. Esta función está presente en
ciudades que tienen un atractivo turístico por su clima, sus playas o
sus paisajes. Igualmente aparece en ciudades con un rico patrimonio
histórico (Toledo, Granada, Salamanca..). Las ciudades con esta
función poseen buenos servicios asociados a la oferta turística
(Restaurantes, salas de fiesta, hoteles, comercios...)
Función cultural y religiosa. Esta función aparece en ciudades que
tienen por ejemplo una función universitaria (salamanca, Santiago..) o
ciudades con patrimonio histórico en la que existen museos,
monumentos, bibliotecas, exposiciones, teatros, cines... La función
religiosa ha sido más importante en otros momentos históricos que en
la actualidad. Ejemplo de ciudades con esta función serian las
ciudades de peregrinación como Santiago de Compostela
Sabemos que la ciudad realiza un conjunto de funciones y ha de dar
alojamiento y servicios a sus habitantes. El crecimiento físico de las
ciudades, el desarrollo de los medios de transporte y las ordenanzas
urbanas que determinan qué usos o actividades están permitidos o no en
cada zona de la ciudad, han dado lugar a que dentro de la misma ciudad se
haya producido una especialización interna. Esta es la zonificación urbana.
El resultado es que cada sector de la ciudad se especializa en ciertas
actividades o usos. Así nos podemos encontrar con zonas industriales, zonas
residenciales, zonas turísticas, zonas comerciales, zonas verdes .... En
16
algunos casos, la especialización es absoluta, es decir, en un sector urbano
sólo encontramos ese uso como sería las grandes zonas verdes o grandes
parques. El uso industrial a veces ha sido declarado incompatible con otros
usos por su carácter contaminante o molesto para el ciudadano. En otros
casos, varios usos coinciden en una zona aunque alguno de ellos sea
dominante.
En el uso del suelo urbano podemos encontrar:
•
C.B.D. (Central Bussines Distrit) es el centro comercial y de
negocios. Es el espacio de la élite económica, vinculado a las
actividades terciarias más avanzadas Suele coincidir con el centro
físico de la ciudad o en zonas de prestigio y se vinculan a edificios de
carácter singular. Hay veces que coinciden con los edificios de mayor
altura de la ciudad y apenas hay en la zona espacios residenciales
dado el alto precio del suelo en esas zonas. Se caracteriza porque en
él se concentran las principales actividades comerciales, sedes de
grandes bancos, y oficinas de importantes empresas. En las grandes
metrópolis, aquí se encuentran las sedes centrales de los principales
bancos y otros centros de poder económico y financiero, como la
Bolsa o las grandes empresas inmobiliarias o de seguros. En ciudades
más modestas, junto a los edificios bancarios se sitúan los más
importantes establecimientos comerciales, los grandes almacenes, las
tiendas especializadas de lujo. Esta zona central, que a veces
llamamos el corazón de la ciudad por la importancia económica que
tiene en la vida de la misma, se caracteriza por registrar una gran
actividad durante el día pero que suele quedarse vacía por la noche
pues no tiene función residencial.
•
Los cascos histótricos.
Suelen tener plano irregular y conservan
restos de periodos históricos pasados (época romana, trazado
musulmán..... Los edificios, monumentos y patrimonio cultural y
artístico de la ciudad se suele encontrar en los cascos antiguos o
históricos (catedrales, iglesias, palacios...). Igualmente se encuentran
en él los edificios de la Administración (Ayuntamiento, oficinas
municipales, consejerías...) Los centros históricos son barrios de ocio
y cultura así como de intensa actividad comercial. En lo que se refiere
a su función residencial hay que decir que existen cascos históricos
degradados que albergan a una población marginal o inmigrante,
mientras que existen otros cascos históricos en los que la labor de
recuperación y de rehabilitación de edificios ha sido importante y
17
albergan a clases sociales medias o altas. Existe una voluntad de
recuperar estos espacios creando las condiciones físicas y humanas
necesarias para solucionar los principales problemas planteados. Los
centros históricos pueden rehabilitarse o pueden degradarse.
•
Las áreas residenciales. Son las que ocupan la mayor parte del
espacio urbano. Se caracterizan por la diversidad resultado de la
combinación de varias características: tipologías edificatorias
(bloques vivienda, casa-manzana, vivienda unifamiliar...), fechas de
formación de las barriadas, calidad de las edificaciones, dotaciones
complementarias a la vivienda (piscinas, zonas verdes, equipamientos
comerciales, colegios...) y nivel socio-económico de sus ocupantes. La
combinación de estas características termina configurando las que
dominamos áreas sociales de la ciudad, con una clara división en
barrios para las clases altas, medias o bajas. En las ciudades se
pueden distinguir zonas en las que predominan viviendas en casas
bloque, construidas en altura y disposición geométrica. Muchas de
estas viviendas se construyeron para albergar a la población
inmigrante en los años 60. y dieron lugar a ciudades dormitorio.
Surgieron así estas ciudades con edificios en altura, viviendas de
mala calidad constructiva y pocas o nulas infraestructuras y
equipamientos. Últimamente estas ciudades dormitorio que surgieron
en los 60, se han ido incorporando a las áreas metropolitanas, han
diversificado sus funciones y han mejorado considerablemente sus
infraestructuras. En las ciudades también existen barrios de
viviendas o segundas residencias, ocupados por clases medias y altas.
Están formados por viviendas de poca altura, mejor calidad en la
construcción y zonas ajardinadas. En las ciudades es frecuente
encontrar también infraviviendas o barraquismo
•
Las
áreas
industriales.
•
El espacio de transporte ha ido ganando terreno en la ciudad. Está
Las normas sobre contaminación y
planificación urbana han expulsado la actividad industrial de su
ubicación originaria y la han trasladado a zonas especialmente
acondicionadas para ello. La tendencia es a alejar las zonas
industriales de las zonas residenciales y a situarlas en las
proximidades de las zonas portuarias o junto a las vías de
comunicación (carreteras o ferrocarril)
constituido no solo por las calles y grandes arterias urbanas sino por
18
los espacios destinados a aparcamiento, estaciones de ferrocarril,
autobuses, aeropuertos...
•
Los grandes equipamientos públicos y privados cada vez tienen más
importancia. Destacan las zonas verdes, los equipamientos deportivos,
los hospitales, los equipamientos educativos, las grandes superficies
comerciales.
•
Las áreas comerciales. El comercio se distribuye por todo el espacio
urbano aunque se pueden hacer las siguientes consideraciones: el
pequeño comercio se encuentra en todas las áreas residenciales (por
ejemplo
panaderías,
mercería,
ferreterías,
tiendas
de
alimentación,...), el comercio especializado o de lujo se ubica
preferentemente en el centro urbano; los grandes almacenes (
construidos en altura como por ejemplo El Corte Inglés) se emplazan
en zonas de gran interés comercial y zonas muy transitadas; las
grandes superficies comerciales que requieren grandes extensiones
de suelo se encuentran en las afueras de la ciudad ( ejemplo Ikea,
Leroy Merlín, Pryca, Carrefour...)
5-LA JERARQUÍA URBANA.
La población española supera los 40 millones de los que más del 78% vive en
ciudades. Esta tasa de urbanización sitúa a nuestro país dentro del
contexto urbano de los países desarrollados.
El crecimiento de las ciudades españolas ha sido muy desigual. España no se
caracteriza por tener ciudades de gran tamaño pues si bien en 1998 había
más de 50 ciudades con más de 100.000 habitantes, ninguna de ellas
sobrepasaba los 3 millones ( Madrid: 2.881.506, Barcelona: 1.505.581) son
los únicos municipios que superan el millón de habitantes. Valencia, Sevilla,
Zaragoza y Málaga se sitúan por encima del medio millón. Hay 49 municipios
que tienen entre 100.000 y 500.000 habitantes. El resto de las ciudades
españolas tienen entre 10.000 y 100.000.
En los últimos años algunas de las grandes ciudades españolas han perdido
peso demográfico debido a diversos factores como:
•
•
El encarecimiento del suelo y de la vivienda.
El deterioro de las zonas centrales y los cascos históricos y su
ocupación por otros usos no residenciales.
19
•
El creciente interés por la naturaleza y el deseo de ocupar espacios
con mejores condiciones ambientales que ha provocado la extensión
de la ciudad hacia los municipios rurales próximos y el deterioro de su
medio ambiente.
Existe un gran desequilibrio en cuanto a la distribución de la población y de
las ciudades en el territorio. La mayor parte de la población española se
concentra en muy pocos núcleos de población. Sólo 6 ciudades – Madrid,
Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza y Málaga, acogen al 20% de la
población nacional.
Además las ciudades más grandes han constituido desde 1970 extensas
áreas metropolitanas sobre las que ejercen su influencia y que acogen a
buena parte de la población absoluta española. Algunas de estas ciudades
(Hospitalet, Móstoles, Fuenlabrada, Parla, Getafe...) tienen más población
que muchas capitales de provincia.
Aparte del tamaño de los municipios españoles hay que tener en cuenta el
desigual reparto de las ciudades en el territorio. La mayor parte de las
ciudades se localizan en la periferia y en los archipiélagos mientras que en el
interior solo Madrid y Zaragoza aparecen como grandes municipios urbanos.
Esta desigual distribución espacial de las ciudades tiene lugar en el desigual
dinamismo económico de la periferia y el interior. La periferia ha ido
ganando peso a medida que el país se industrializaba y se refleja en su
mayor diversificación productiva. El interior, en cambio, ha sido
tradicionalmente un centro económico ligado a actividades agrícolas y a
servicios menos especializados.
En la periferia, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia y Andalucía, además
de la franja cantábrica desde Galicia al País Vasco, son las regiones que
presentan un mayor número de ciudades y una elevada tasa de urbanización
en comparación con el resto del país. En ellas se localizan ciudades
importantes como Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao, Murcia, A
Coruña..
En el interior sólo Madrid y su área metropolitana puede ser considerada
una ciudad de gran importancia dentro del conjunto nacional. Zaragoza y en
menor medida Valladolid son otros centros urbanos destacados del interior.
20
El sistema urbano español se organiza jerárquicamente de tal forma que
cada una de las ciudades cumple una serie de funciones y establece
relaciones constantes con el resto de las ciudades del sistema. Según la
importancia de cada una de las ciudades dentro del sistema urbano español,
podemos englobarlas en alguno de los siguientes sistemas jerárquicos:
metrópolis nacionales, metrópolis regionales, submetrópolis regionales y el
resto.
Las metrópolis son las ciudades que se encuentran en la cúspide de la
jerarquía urbana. Su población supera los 250.000 habitantes. Desempeñan
funciones especializadas y diversificadas influyendo sobre su entorno al
cual abastecen de bienes y servicios. Dentro de las metrópolis hay una
jerarquía según su tamaño, sus funciones o la extensión de su área de
influencia.
Las metrópolis nacionales son Madrid y Barcelona. Tienen un mayor peso
demográfico, conforman extensas áreas metropolitanas y se engloban entre
las principales metrópolis europeas y mundiales. Tienen una serie de
características que las diferencian de las demás ciudades españolas:
•
•
•
•
Concentran la mayor parte de las sedes de grandes empresas lo que
las sitúa como centros de toma de decisiones empresariales.
Tienen una gran diversificación económica con servicios muy
especializados, como son los financieros y los servicios a las empresas
y concentran las principales empresas dedicadas a los sectores más
punteros como son las de alta tecnología.
Poseen una densa red de transportes y comunicaciones que las
permite comunicarse de forma rápida con el resto del sistema urbano
español, europeo y mundial.
Madrid, como capital del estado, es además un importante centro
administrativo y de toma de decisiones de carácter político.
Las metrópolis regionales coinciden con las ciudades que tienen entre
300.000 y 1.500.000 de habitantes. Son ciudades como Valencia, Sevilla,
Zaragoza, Málaga, Bilbao, Las Palmas.
Estas ciudades tienen importantes flujos con las metrópolis nacionales a
través de una densa red de transportes y tienen una fuerte influencia sobre
el resto de su región. Son el eje económico de sus Comunidades Autónomas,
concentrando importantes industrias y servicios. Algunas de estas ciudades
son importantes centros administrativos pues cumplen funciones sanitarias,
educativas, culturales.. debido a la presencia de organismos autonómicos.
Algunas son además importantes centros turísticos (Málaga).
21
En el tercer nivel aparece un buen número de ciudades que superan los
200.000 habitantes (de 200.000 a 500.000 habitantes) son las
submetrópolis regionales. Mantienen fuertes flujos con las metrópolis
nacionales y regionales y actúan como centros de servicios de sus
respectivas provincias, entre ellas destacan Vigo, San Sebastián, Gijón,
Oviedo, Granada, Alicante, palma de Mallorca, Córdoba, Cádiz, Valladolid...
El cuarto nivel lo constituyen las ciudades medias y pequeñas que cumplen
funciones variadas pero sobre todo comerciales. Son por ejemplo las
capitales de muchas provincias no incluidas en los espacios anteriores.
Cuentan con una población entre 50.000 y 250.000 habitantes y sus
funciones son fundamentalmente terciarias, pero menos especializadas que
en los casos anteriores. Son puntos terminales de una densa red de
autobuses que las comunican con los pueblos próximos. Algunas pueden tener
una especialización industrial (Avilés) o portuaria (Algeciras)
Las ciudades pequeñas tienen una población de menos de 50.000 habitantes
y sus funciones son menos especializadas y su área de influencia es muy
local
Por las funciones que desempeñan hacia el exterior, las ciudades se
consideran lugares centrales que abastecen de bienes y servicios a un área
más o menos extensa, denominada área de influencia. Esta será mayor
cuanto más diversas y especializadas sean las funciones urbanas.
Un sistema de asentamientos equilibrado correspondería al modelo de los
lugares centrales establecido por el geógrafo alemán Christaller en 1933.
Cristaller clasifica los lugares centrales de acuerdo con la calidad y la
variedad de las funciones que desempeñan y les adjudica un área de
influencia hexagonal. Así por ejemplo un pueblo tendría un área de influencia
de 6 aldeas, una villa influiría sobre 6 pueblos,... hasta llegar a las ciudades
de más categoría Es difícil que este modelo se dé en la realidad
En el caso español, Madrid es el lugar principal y su influencia se extiende
por toda España.
En la periferia se sitúan núcleos que le siguen en influencia: Barcelona,
Valencia, Sevilla, A Coruña, Bilbao. A una distancia intermedia se encuentran
ciudades de rango medio (Burgos, Valladolid, Zaragoza, Murcia...) y después
los núcleos de influencia menor.
22
6- LOS PROBLEMAS DE LA CIUDAD.
Las ciudades y aglomeraciones urbanas españolas presentan problemas de
diversa índole.
•
Problemas de vivienda: La adquisición o alquiler de una vivienda
especialmente en las grandes ciudades resultan caros debido a los
altos precios del suelo y a la especulación. La solución a estos
problemas debe venir de la capacidad reguladora de las políticas de
urbanismo y planificación. Una estrategia ha sido la extensión de la
protección oficial y la rehabilitación de viviendas antiguas.
•
Problemas de abastecimientos y equipamientos. El consumo de agua
y energía de las ciudades se ha incrementado en los últimos años y
exige inversiones e instalaciones costosas de abastecimiento que
hacen necesario promover el ahorro. Algunas zonas urbanas reclaman
una mejora de sus equipamientos sanitarios, educativos, culturales,
espacios verdes...
•
Problemas de tráfico. Están causados
•
Problemas ambientales. En las ciudades se crea un microclima
por la gran densidad de
vehículos que transitan por la ciudad. Los movimientos pendulares
motivados por no coincidir los lugares de residencia con el lugar de
trabajo, ocasionan grandes atascos en las horas punta. Otro problema
importante es el del aparcamiento. Las medidas que se toman para
paliar este problema son la creación de vías de circunvalación,
aparcamientos, limitaciones del uso del automóvil, potenciación del
transporte colectivo, etc.
motivado por las emisiones de gases debidos al tráfico, las
calefacciones y las industrias unido a la altura de los edificios que
retienen mas el calor. La contaminación es otro de los grandes
problemas urbanos. Los humos producen nieblas artificiales
formadas por partículas de humo y polvo que afectan a la salud, a las
plantas y a los edificios. El ruido es otro problema ambiental (España
es el 2º país más ruidoso del mundo) lo que acarrea trastornos de
insomnio, cefaleas, sordera.. Casi todos los ayuntamientos toman
medidas para solucionarlo. La producción de residuos urbanos y su
eliminación. Las aguas residuales requieren ser depuradas antes de
ser vertidas a los ríos o al mar. Los altos costes del proceso hacen
23
que muchas solo tengan un tratamiento parcial. Los residuos sólidos
urbanos cada vez son más voluminosos y se entierran o queman en
basureros produciendo un grave impacto ambiental.
•
Problemas de delincuencia y marginación social. La ciudad favorece
los comportamientos sociales marginales (delincuencia, drogadicción,
prostitución,
alcoholismo...
Ya que los individuos están más
expuestos al estrés, la publicidad, el aislamiento, el hacinamiento, el
desempleo, el desarraigo...
24
PROCEDIMIENTO
ANÁLISIS Y COMENTARIO DE UN PLANO URBANO
En el análisis y comentario de un plano urbano hay que tener en cuenta los
siguientes
aspectos:
1- La situación. Este aspecto se puede comentar si conocemos la ciudad
y su entorno regional.( en qué Comunidad Autónoma se encuentra, sus
límites, si es capital de provincia o no, en qué cuenca hidrográfica se
encuentra, si hay relieves importantes)
2- El emplazamiento. Para ello hay que haber localizado el núcleo inicial
de la ciudad ( el plano irregular o la existencia de muchos
monumentos históricos nos pueden ayudar a identificar el núcleo
originario de dicha ciudad) Se describen las condiciones topográficas
que han contribuido a localizar la ciudad en ese lugar específico para
poder determinar qué función tenía la ciudad cuando se fundó.
(Generalmente hay un río, meandro, dos ríos que confluyen... que
explican la función defensiva inicial de dicha ciudad)
3- Establecer las líneas de fijación de la ciudad. Las líneas de fijación
impiden o favorecen el crecimiento de la ciudad a través de distintas
zonas. Las líneas de fijación pueden ser físicas (ríos, mar, montañas,
bosques...) se trata de elementos geográficos que impiden que la
ciudad crezca en su sentido y por lo tanto el crecimiento urbano se
produce en otra dirección. Las líneas de fijación pueden ser humanas,
es decir construcciones realizadas por el hombre y que limitan el
crecimiento de la ciudad a partir de ellas. Son ejemplos de barreras
de fijación humanas las carreteras, las rondas de circunvalación, las
estaciones de ferrocarril, las terminales, las murallas, los
cementerios......
Cuando una ciudad crece mucho, la presión demográfica puede hacer
rebasar estas líneas de fijación y se establecen otras nuevas.
4- El plano o los tipos de plano que contiene. Este aspecto debe
estudiarse desde el centro histórico hacia el exterior para distinguir
25
las distintas fases del crecimiento. En las ciudades suelen
encontrarse, según las zonas, distintos tipos de planos. El irregular
suele predominar en los cascos antiguos, en la ciudad antigua,
mientras que los planos ortogonales son frecuentes en los ensanches
y en los barrios de nueva creación. Puede aparecer algún barrio con
plano lineal o radio concéntrico. Habría que explicar la razón por la
que existen diferentes planos en la ciudad.
5- Las edificaciones. Dependiendo de la escala del plano podremos
advertir el tipo de edificios si son bloques, casas –manzana, viviendas
unifamiliares, polígonos industriales, si hay o no monumentos
históricos.....
6- La estructura o zonificación urbana. El casco antiguo, los ensanches,
barrios residenciales, zonas verdes, aparcamientos, vías de
comunicación, estaciones de ferrocarril, polígonos industriales...
7- Jerarquía urbana. Si es posible y a nivel de conclusión, tratar de
determinar la categoría de la ciudad comentada y su posible ámbito
de influencia. Haciendo referencia a la influencia que dicha ciudad
ejerce sobre su inmediato entorno.
26
VOCABULARIO DE GEOGRAFÍA URBANA.
•
Funciones: sectores económicos y actividades a las que se dedica la
población que vive en una ciudad. Las funciones aportan los recursos
necesarios para la vida de la ciudad y condicionan su desarrollo. Los
núcleos urbanos se caracterizan por poseer una gran diversidad de
funciones. Las ciudades de mayor tamaño y que ejercen una mayor
influencia sobre su entorno ejercen mayor número de funciones y de
una mayor complejidad. Hay muchos tipos de funciones urbanas entre
ellas destacan las siguientes: función residencial, comercial,
industrial, administrativa, cultural, turística....
•
Morfología urbana: Es la forma propia de una ciudad desde el punto
de vista interno, atendiendo a su situación, a su emplazamiento, al
trazado de sus calles, a su plano, al tipo de edificios.... La morfología
urbana es el resultado de la evolución histórica de la ciudad y de la
planificación.
•
Conurbación. Es una nueva forma urbana que surge cuando dos o
varias ciudades autónomas e independientes entre sí, llegan a unirse
físicamente a causa de sus respectivos crecimientos urbanísticos. Por
ejemplo Alcorcón
Móstoles; San Sebastián de los Reyes y
Alcobendas. Cuando una conurbación es muy grande y afecta aun gran
número de ciudades puede dar lugar a una aglomeración urbana y si
supera la escala regional se podrían llegar a formar las llamadas
megalópolis.
•
Áreas metropolitanas: Este término se utiliza para designar a una
nueva forma urbana caracterizada por la presencia de una ciudad
central, con una gran actividad funcional, que organiza un área
considerablemente más extensa que engloba a varias ciudades
satélites o ciudades dormitorio. Estos núcleos, aunque pueden tener
independencia municipal, mantienen intensos intercambios de todo
tipo (comerciales, laborales, docente...) con la ciudad central a la que
están unidos por medio de unos buenos medios de transporte
(autovías, cercanías..). Las principales ciudades españolas tienen áreas
metropolitanas.
27
•
Ciudad-satélite: serían todas aquellas ciudades de pequeño o mediano
tamaño, con carácter residencial, industrial o mixto, que están
próximas a una gran ciudad de la que dependen funcionalmente. A
veces surgen ciudades satélites para descongestionar las grandes
ciudades. Un ejemplo de ciudad satélite lo podría constituir Tres
Cantos en Madrid.
•
Ensanches: Planteamiento urbanístico realizado fuera del casco
antiguo de las ciudades debido a la falta de suelo urbanizable por la
demanda de viviendas por parte de la burguesía y de las clases
trabajadoras. La mayoría delos ensanches de las ciudades españolas
se proyectaron en el siglo XIX. En Madrid y Barcelona los ensanches
se proyectaron en 1860, se derribaron las murallas o las cercas que
tenían las ciudades, convirtiéndose ese espacio en rondas de
circunvalación. Los ensanches adoptan planos ortogonales y con
construcciones en casa-manzana. Los ensanches próximos al centro
fueron ocupados por la burguesía (barrio de salamanca, Argüelles o
Chamberí) mientras que otros menos favorecidos fueron ocupados
por las clases trabajadoras (cuatro Caminos por ejemplo)
•
Ciudad-Jardín: En el siglo XIX surgieron algunos planes urbanos que
pretendían unir la ciudad al campo. Las ciudades jardín se ubicaban en
la periferia de la ciudad y estaban constituidas por viviendas
unifamiliares con jardín e incluso huerto, abundantes espacios verdes
y bajas densidades de población. En España, la idea de ciudadesjardín fue puesta en práctica por Arturo Soria en su proyecto de
Ciudad Lineal
•
Planificación: Elaboración y aplicación de actuaciones para mejorar el
urbanismo y la calidad de vida de los que habitan en el territorio,
tanto en ciudades como en zonas rurales. En ella intervienen
organismos públicos, empresas privadas, etc. En las ciudades
preindustriales no existía planificación previa lo que se manifiesta en
la irregularidad de los planos urbanos que se tienen que adaptar a las
dificultades topográficas de los emplazamientos defensivos. En los
ensanches del siglo XIX y en los nuevos barrios de las ciudades
existe una planificación previa que se manifiesta en el trazado de las
calles, en los equipamientos, en los tipos de edificios, en las zonas
verdes, en los centros comerciales...
28
•
Funcionalismo o ciudad funcional: Nueva corriente urbanística
surgida en Europa tras la 1ª Guerra Mundial y que pretendía adaptar
la forma de los edificios a la función que estos desempeñaran. El
principal representante del funcionalismo es Le Corbussier, quien
llevó a cabo proyectos de ciudades formadas por bloques de edificios
de gran altura con el objetivo de destinar el máximo de espacio
posible a zonas verdes. Estos proyectos solucionaban el problema del
espacio en la ciudad y se basaban en la zonificación, es decir, en el
reparto por zonas o barrios de las diferentes funciones de la ciudad.
•
Zonificación urbana: las distintas funciones de la ciudad se localizan
espacialmente en un sector de la ciudad. Así en la ciudad hay zonas
industriales, comerciales, residenciales, zonas verdes... Está en
estrecha relación con los usos del suelo.
•
C.B.D. (Central Business Distrct) Sería el centro de negocios de
una ciudad. Puede coincidir con el centro de la ciudad pero puede
encontrarse desplazado a zonas bien comunicadas, a zonas de
prestigio y a edificios de carácter singular. Apenas hay función
residencial en el CBD y en él se concentran los bancos, oficinas de
importantes empresas, los centros del poder económico y financiero.
•
Líneas de fijación: aquellas que impiden o favorecen el crecimiento
de una ciudad a través de ciertas zonas. Pueden ser físicas (ríos,
relieves, mar, bosques...) o humanas (red viaria, ferrocarril,
terminales, circunvalaciones...) Las líneas de fijación marcan el límite
de la ciudad pero pueden ceder ante la presión demográfica,
constructora y especuladora.
•
Especulación. Ganancia excesiva lograda a partir de una operación
comercial con un bien, mercancía o valor. Suelen ser alzas de precios
en bienes escasos.
•
Viviendas de protección oficial (VPO) Constituye una oferta pública
de suelo gestionada a través de empresas públicas lo que permite
comprar suelo y construir viviendas para la adquisición de las cuales el
estado concede ayudas. Estas viviendas no pueden exceder 90 metros
cuadrados de superficie.
29
•
Viviendas
sociales.
•
Rehabilitación Operación de mejora y conservación de los edificios
Son casas destinadas a clases sociales
desfavorecidas que no pueden acceder a la compra de una vivienda. En
muchas ocasiones sirven para absorber el chabolismo ( por ejemplo
las Unidades Vecinales de Absorción o U.V.A.S.)
de interés, manteniendo la trama urbana existente con sus
respectivas calles y plazas. Se pretende mejorar la calidad de la
vivienda respetando el entorno urbano.
Plan General de Ordenación Urbana
•
Tiene la responsabilidad de
anticipar la forma y ubicación de los elementos clave de la ciudad y
diseñar los procesos más adecuados para su ejecución. Es un proyecto
de desarrollo de la ciudad para una serie de años que intenta corregir
el crecimiento desordenado y preservar el patrimonio de la ciudad.
Planifica el plano de la ciudad y los usos del suelo. En este plan
intervienen equipos interprofesionales. Los planes generales
clasifican el suelo en función de su uso. Un suelo está urbanizado si
cuenta con acceso rodado, luz, agua, electricidad, alcantarillado, etc.
Este suelo será suelo urbano. Las áreas por donde el plan prevé que
crezca la ciudad serán clasificadas como suelo urbanizable y aquellas
por donde no se debe edificar, por razones diversas, serán suelo no
urbanizable. El Plan General de Ordenación urbana establece los usos
del suelo (residencial, industrial, protegido...), la edificabilidad o
densidad edificatoria permitida, la red viaria, los equipamientos
generales, y las medidas de protección al medio ambiente.
•
Planificación urbanística y urbanismo
Planificar es prever el
futuro a partir del análisis de la realidad actual. De la ordenación del
espacio urbano se encarga el urbanismo que tiene como objetivo
ordenar la totalidad de un término municipal, es decir, tanto el suelo
rústico como el suelo el urbano, proyectando nuevos espacios en
previsión del crecimiento futuro y transformando los existentes para
adaptarlos a los usos demandados por la sociedad .
•
Plusvalía. Parte del valor de una mercancía descontados los gastos
ocasionados por la misma cuyo beneficio es generalmente percibido
por el propietario.
•
Tipología edificatoria. Distintos tipos de edificios que nos podemos
encontrar en una ciudad. Varía según el tipo de uso del suelo
30
(industrial, residencial, comercial, etc.) En el uso residencial podemos
distinguir entre edificios unifamiliares ( chales independientes,
adosados, pareados), casa bloque, casas manzana, edificios de
carácter singular, infraviviendas... Constituye uno de los aspectos
fundamentales de la morfología de una ciudad. A grandes rasgos se
puede distinguir entre
edificaciones cerradas, construidas en
vertical, sin espacios vacíos, y edificación abierta, construida en
horizontal con casas bajas y abundancia de espacios verdes.
Barrio
•
Es una delimitación geográfica y administrativa
características históricas, culturales y económicas homogéneas.
con
•
Distrito Es una unidad administrativa en la que se divide una ciudad,
para distintas finalidades como el correo (distritos postales), el
censo (distritos censales), el ayuntamiento (distritos municipales),
etc.
31
EL CRECIMIENTO HISTÓRICO DE MADRID.
1- ORÍGENES DE LA CIUDAD. EL MADRID MEDIEVAL.
Sobre la meseta castellana, en el centro de la península, entre los ríos
Guadarrama al norte y Tajo al sur, aparece la ciudad de Madrid.
Las primeras noticias de la existencia de Madrid se atribuyen a Abderramán
II (812-856) quien la fundó como enclave árabe. A mediados del siglo IX se
establece una alcazaba amurallada ante las frecuentes incursiones de
leoneses y castellanos durante el proceso de la Reconquista.
A finales del siglo IX y tras la conquista de Alfonso VI la ciudad de Magerit
queda definitivamente inmersa en la zona de influencia cristiana. La
alcazaba pasa a ser un alcázar cristiano y la mezquita se transformó en
iglesia bajo la advocación de la Virgen de la Almudena ( la leyenda afirma
que apareció una virgen en la muralla próxima al almudín o almacén de trigo)
El recinto musulmán estaba delimitado por Puerta Cerrada, Puerta de
moros, Puerta de Guadalajara y Puerta de Santa María.
Durante la Edad Media Madrid será una villa sin excesiva importancia.
En tiempos de los reyes Católicos la ciudad se iba extendiendo hacia el este
por la ribera del Manzanares y Alcalá y hacia el sur por Atocha. La puerta
de Guadalajara era el centro de irradiación de tres importantes ejes: el de
la calle Mayor, el de la calle Atocha y el de la calle Toledo.
2- EL MADRID DE LOS AUSTRIAS.
El factor esencial que marca el inicio de Madrid como núcleo urbano surge
con Felipe II cuando en 1561 traslada la corte a esta ciudad iniciándose el
despegue político y económico de la ciudad.
La decisión de los Austrias hizo que Madrid se convirtiera en una de las
ciudades más representativas del país y sufrió un rapidísimo crecimiento en
todos los ámbitos.
Felipe II mandó construir una cerca que da una nueva configuración a la
ciudad. La puerta del Sol se amplía hacia el camino de Alcalá, la de Antón
Martín hacia Atocha y la de la Latina hacia la actual Puerta de Toledo.
La ciudad crece al incrementarse la población.
Felipe IV en 1625 ordena construir, ante el crecimiento de la ciudad, una
nueva cerca o muralla que se mantendrá hasta mediados del siglo XIX.
32
Esta cerca se extendía por la calle Princesa, los bulevares, el Paseo del
Prado, la calle Segovia y la ronda de Toledo. En esta cerca se abrían 5
puertas: Alcalá, Atocha, Toledo, Segovia y Bilbao.
El Madrid de los Austrias es conocido a través del plano de Texeira (1656)
y en él se puede observar:
• Una estructura urbana confusa. Un plano irregular en el que aparecen
pocos espacios verdes. Al oeste se sitúa el Alcázar, residencia real; al
este el Palacio del Retiro con jardines reales. La mayor parte de los
edificios (1/3 de la superficie) pertenecen a órdenes religiosas.
• Las principales vías de comunicación parten de la Puerta del SOL. La
red viaria es estrecha y sinuosa aunque existen algunas plazas.
• El sistema generalizado de transporte es el peatonal y los carruajes
solo se utilizan para el transporte de mercancías y como signo de
riqueza.
• Las zonas comerciales y artesanales se sitúan en las plazas y en las
calles adyacentes, especializándose cada una de ellas en una
mercancía o actividad: en la calle Mayor se localiza el comercio de
lujo (joyeros, orfebres, sedas...); el pescado se vende en la plaza de la
Cebada; la carne en el rastro; las flores y plantas en la Puerta de la
Cruz; se abren nuevos mercados en las plazas de Antón Martín, Santo
Domingo y Red de San Luis. Calles que conservan todavía la actividad
que concentraron entonces: cuchilleros, bordadores, curtidores...
• El anárquico crecimiento de la ciudad provocó una serie de problemas
como el hacinamiento de la población, insuficiencia de servicios,
deficiente saneamiento, falta de agua...
3- EL MADRID DE LOS BORBONES.
El siglo XVIII supone pocos cambios en Madrid aunque la monarquía hizo
algunas reformas urbanísticas: mejoró el empedrado, se inicia el
alcantarillado, mejora la iluminación, etc.
La monarquía borbónica puso un gran empeño en la construcción de los
reales sitios (La Granja, Aranjuez) y procede a la edificación del nuevo
Palacio real tras el incendio del antiguo alcázar en 1734.
Carlos III inició una remodelación de Madrid mejorando su aspecto externo
e iniciando un incipiente urbanismo. Transformó el Paseo del Prado en un
amplio paseo con árboles y adornado de simbólicas fuentes (Cibeles, Apolo,
Neptuno) Se abrió la Puerta de Alcalá. Se crearon paseos como el de La
Florida, el de Delicias, el de Acacias, así como rondas y glorietas. Fundó
Academias y Museos ( Museo del Prado, Jardín Botánico, Observatorio
33
astronómico...) Los servicios públicos mejoraron y se creó el cuerpo de
serenos que vigilaban la noche madrileña
4- MADRID EN EL SIGLO XIX.
El siglo XIX fue un siglo de agitaciones políticas y sociales. Durante el
breve reinado de José Bonaparte se realizaron reformas urbanísticas: se
derribaron templos y conventos, se abren numerosas plazas (Oriente Santa
Ana, santa Bárbara, Las Cortes, San Miguel, San Martín) por lo que a José I
se le conoce también como el rey “plazuelas”. Se construyeron los primeros
cementerios en las afueras de la ciudad al prohibirse dar sepultura en las
iglesias.
El rápido crecimiento demográfico hace necesario el desarrollo de la ciudad.
La población a mediados de siglo era de 200.000 habitantes y ante la
imposibilidad de un crecimiento horizontal por la existencia de una cerca, la
ciudad crece en altura construyéndose casas de 4 pisos y buhardilla.
Tras la desamortización de Mendizábal y la demolición de conventos se
abrieron calles y plazas, se construyeron nuevas viviendas, edificios públicos
y mercados; se mejoró el alcantarillado y el alumbrado de gas. De esta
época son la Plaza de Pontejos, del Correo, Progreso y Bilbao.
En 1860 se aprobó el plan de Carlos Mª de Castro que preveía ensanches en
el barrio de Salamanca y Argüelles en los que se asienta la burguesía
acomodada.
En 1868 se derriba la antigua cerca y Madrid queda dividido en 3 zonas: el
casco interior, el ensanche y el extrarradio. El casco viejo está saturado,
los ensanches son para la burguesía y el extrarradio pasa a ser la zona de
asentamiento del creciente proletariado (barrio de Cuatro Caminos)
5- MADRID EN EL SIGLO XX.
La población madrileña siguió creciendo aceleradamente lo que plantea
nuevas necesidades en el orden de la planificación urbana y de los servicios
públicos.
La expansión de la ciudad es tentacular en torno a las vías de comunicación:
• Por el norte Chamartín se une a Madrid por los barrios de Tetuán y la
calle Bravo Murillo.
• Por el sur, por la carretera de Toledo, los Carabancheles se unen a la
capital por la calle General Ricardos.
• Por la carretera de Valencia, Madrid se prolonga hacia Vallecas.
• Por la carretera de Aragón, por Canillejas, Canillas y Vicálvaro.
• Por la carretera de Burgos, por Fuencarral.
34
El crecimiento de Madrid se verá frenado por el Retiro. El Manzanares, la
Casa de Campo, el Parque del Oeste y el Arroyo Abroñigal.
En los primeros años del siglo XX hay que destacar las iniciativas
urbanizadoras de Arturo Soria (Ciudad-Lineal), la apertura de la Gran Vía y
la inauguración del metro (1919)
Tras la Guerra Civil la reconstrucción y la industrialización son dos de las
metas principales del Estado pues tras la contienda la ciudad quedó
destrozada.
En la década de los 50 España deja el aislacionismo y firma los pactos con
EEUU. El fuerte crecimiento demográfico unido al éxodo rural provocó una
enorme demanda de viviendas. Se crearon poblados de absorción en
Entrevías y Orcasitas, en el extrarradio, donde las viviendas no poseían las
condiciones mínimas. Se adoptan una serie de medidas de protección y
desgravación fiscal para fomentar la iniciativa privada en la construcción de
viviendas. La iniciativa privada comenzó a interesarse por la construcción de
nuevos barrios y colonias residenciales: Puerta de Hierro, Mirasierra, la
Concepción, Niño Jesús, Moratalaz...
El plan de estabilización y el desarrollismo provocan un gran desarrollo de
Madrid. Un nuevo plan de ordenación urbana propició el crecimiento de la
zona norte. El plan no es frenar el crecimiento de Madrid sino canalizarlo
hacia otros municipios del área metropolitana como Alcobendas, Alcorcón,
Getafe, Leganés, Coslada, San Fernando de Henares, San Sebastián de los
Reyes
El estancamiento demográfico del municipio de Madrid, sobre todo en sus
zonas centrales, refuerza la descongestión del casco antiguo. Se promueve
la construcción de oficinas en los grandes ejes (Castellana, Colón, Azca..).
Se promueve la construcción de viviendas en régimen de cooperativas en
Aluche, Campamento, Móstoles, San Blas...
Se inician los polígonos de descongestión industrial en Guadalajara, Toledo y
Alcalá de Henares.
35
DATOS ESTADÍSTICOS Y MATERIALES DE APOYO
Municipios por número de habitantes
Los municipios de más de 150.000 habitantes en 2006 son los siguientes:
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1. Madrid 3.128.600
2. Barcelona 1.605.602
3. Valencia 805.304
4. Sevilla 704.414
5. Zaragoza 649.181
6. Málaga 560.631
7. Murcia 416.996
8. Las Palmas 377.056
9. Palma de Mallorca 375.048
10. Bilbao 354.145
11. Córdoba 322.867
12. Alicante 322.431
13. Valladolid 319.943
14. Vigo 293.255
15. Gijón 274.472
16. Hospitalet de Llobregat 248.150
17. La Coruña 243.320
18. Granada 237.929
19. Vitoria 227.568
20. Santa Cruz de Tenerife 223.148
21. Badalona 221.520
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22. Elche 219.032
23. Oviedo 214.883
24. Cartagena 208.609
25. Móstoles 206.301
26. Alcalá de Henares 201.380
27. Sabadell 200.545
28. Tarrasa 199.817
29. Jerez de la Frontera 199.544
30. Pamplona 195.769
31. Fuenlabrada 193.715
32. Almería 185.309
33. San Sebastián 183.308
34. Santander 182.926
35. Leganés 182.471
36. Burgos 173.676
37. Castellón de la Plana 172.110
38. Alcorcón 164.633
39. Albacete 161.508
40. Salamanca 159.754
41. Getafe 156.320
36
Municipios por densidad demográfica
Clasificación de los municipios de más de 200.000 habitantes en 2005 según la
densidad demográfica de habitantes por kilómetro cuadrado en el territorio del
municipio:
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1. Hospitalet de Llobregat 20.246
hab./km²
2. Barcelona 15.867 hab./km²
3. Badalona 9.844 hab./km²
4. Bilbao 8.559 hab./km²
5. La Coruña 6.613 hab./km²
6. Valencia 5.916 hab./km²
7. Madrid 5.198 hab./km²
8. Sevilla 5.029 hab./km²
9. Móstoles 4.665 hab/km²
10. Las Palmas de Gran Canaria
3.766 hab./km²
11. Granada 2.693 hab./km²
12. Vigo 2.692 hab./km²
13. Palma de Mallorca 1.760
hab/Km²
14. Valladolid 1.629 hab./km²
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15. Alicante 1.587 hab./km²
16. Gijón 1.508 hab/km²
17. Santa Cruz de Tenerife 1.472
hab./km²
18. Málaga 1.402 hab./km²
19. Oviedo 1.137 hab/km²
20. Vitoria 818 hab./km²
21. Elche 672 hab./km²
22. Zaragoza 601 hab./km²
23. Murcia 465 hab./km²
24. Cartagena 367 hab/km²
25. Córdoba 257 hab./km²
37
Áreas metropolitanas por número de habitantes
Las áreas metropolitanas que sobrepasaban en 2005 los 300.000 habitantes son las
siguientes
1. Área metropolitana de Madrid 5.843.041
2. Área metropolitana de Barcelona 3.135.758
3. Área metropolitana de Valencia 1.694.970
4. Área metropolitana de Sevilla 1.317.098
5. Área metropolitana de Málaga 1.074.074
6. Área metropolitana de Bilbao 947.581
7. Área metropolitana central de Asturias 855.199
8. Área metropolitana de Alicante-Elche 710.448
9. Área metropolitana de Zaragoza 683.763
10. Área metropolitana de Las Palmas de Gran Canaria 616.903
11. Área metropolitana de Cádiz-Jerez 615.494
12. Área metropolitana de Murcia 563.272
13. Área metropolitana de Palma de Mallorca 474.035
14. Área metropolitana de Granada 472.638
15. Área metropolitana de Vigo 423.821
16. Área metropolitana de Santa Cruz de Tenerife 420.198
17. Área metropolitana de San Sebastián 399.125
18. Área metropolitana de La Coruña 396.015
19. Área metropolitana de Santander-Torrelavega 390.616
20. Área metropolitana de Valladolid 383.894
21. Área metropolitana de Tarragona 375.749
22. Área metropolitana de Córdoba 351.164
23. Área metropolitana de Pamplona 309.631
Además, para las dos mayores áreas metropolitanas, se puede hablar de un territorio
más extenso que las engloba: se trata de la Región urbana de Madrid (con 6.380.229
habitantes) y de la Región urbana de Cataluña (con 5.239.927 habitantes).
38
Ampliaciones
Historia del urbanismo
No resulta fácil definir lo que es una ciudad, ni determinar porqué
surgen, y sin embargo todo el mundo reconoce una ciudad en cuanto la
ve: tiene una alta densidad de población, construcciones muy próximas
y «altas» y una gran actividad económica en sus calles, sobre todo del
sector servicios. Sin embargo, no todas las partes de una ciudad tienen
servicios; algunas tienen industria y en otras sólo residencias. Además,
no siempre la construcción del continuo urbano es denso, ni está
separado del campo por un frente de edificios.
Parece lógico definir a una ciudad por su función; pero las funciones
de una ciudad son muchas y muy variadas y, además, cambian con el
tiempo. Quizá la única función que no tiene es la producción agrícola,
ni el sector primario, en general: minas, silvicultura, etc.; los altos
precios del suelo no lo permite, ya que son actividades que necesitan
mucha superficie para ser rentables. Pero ni siquiera esto es absoluto,
ya que encontramos actividades agrícolas en las ciudades antiguas.
Las principales funciones urbanas son:
La función comercial que hoy en día es la razón de ser de
todas las ciudades.
La función residencial ya que en ella vive la mayor parte de
la población. En los países ricos más del 75% de la
población vive en ciudades.
La función administrativa, ya que concentra los centros de
decisión tanto públicos como privados.
La función cultural ya que en ella se encuentran los
principales centros de ocio y de difusión de ideas y
opiniones. El turismo urbano se alimenta de esta
concentración cultural.
Todas las ciudades tienen varias funciones, aunque en ocasiones
unas están más desarrolladas que otras. Por ejemplo en las capitales de
provincia la función administrativa está muy marcada, ciudades como
Benidorm tiene una función turística muy clara.
No obstante, una cosa que no se le puede negar a la ciudad es su
capacidad para organizar el territorio en torno a sí, y las actividades
económicas en torno a su centro de urbano o de negocios. Desde su
aparición, la ciudad ha sido el instrumento básico para transformar el
entorno, para colonizar el territorio, para construir un medio diferente
en el que la vida humana tenga todas las ventajas.
39
La ciudad, y su concepto, ha cambiado a lo largo del tiempo, desde
las casas rurales contiguas de las ciudades más antiguas, a la ciudad
como población amurallada que definiera Alfonso X el Sabio, o la ciudad
actual, tan extensa y variada que se escapa a la escala humana.
No obstante, hay que tener en cuenta que la función, la forma y la
estructura de las ciudades depende de la concepción que sobre el
ámbito urbano y el mundo, tienen la cultura que las crea. Haremos
especial hincapié en la historia de las ciudades españolas
Las ciudades antiguas
El modelo urbano aparece con la revolución neolítica. La posibilidad
de cultivar plantas implica, no solamente una menor necesidad de un
territorio y una mayor concentración de la población, sino la creación
de unos excedentes agrícolas que permiten liberar a parte de la
población para otras funciones: artesanía, comercio o Estado. Desde el
comienzo serán estas otras funciones las más características de la vida
urbana.
La ciudad neolítica se convierte en modelo de convivencia. En ella se
encuentra la industria y el mercado, y gracias a estas actividades puede
crecer, tanto en extensión como en población. Pero el tamaño de esta
ciudad es limitado por culpa de la productividad agrícola e industrial, la
capacidad del mercado y las posibilidades técnicas, que no permiten
grandes aglomeraciones, aunque algunas ciudades de la antigüedad
han sido muy grandes, acercándose al millón de habitantes, como
Roma.
Las primeras civilizaciones urbanas aparecen hace unos 5000 años
en siete regiones diferentes: la llanura del valle del río Hoang-ho
(Huixia, Anyang, Gaocheng), el valle del Indo (Harapa, Mohenjo-Daro,
Balatok), los valles del Tigris y el Éufrates (Nínive, Babilonia, Ur, Uruk,
Asur), el valle del Nilo (Ilahun, Menfis, Giza, Tebas, Abidos), el valle del
Níger (Goa, Tomboctú), las altas mesetas mesoamericanas (Tikal,
Cocaxtlan, El Tajín, Tenochtitlan, Copán), y las alturas peruanas
(Tiahuanaco, Pikimachay, Machu Picchu, Nazca). No se puede descartar
una comunicación entre todas estas regiones, pero no parece que
fueran lo suficientemente intensas como para determinar que una de
ellas es el origen y las demás son focos de difusión, particularmente si
consideramos las civilizaciones urbanas americanas. Es de destacar
que en todas estas zonas hay un denominador común: las primeras
ciudades se sitúan en una llanura aluvial y con buenas posibilidades
para la agricultura, lo que demuestra la enorme dependencia del
entorno inmediato de la ciudad antigua.
40
1- La ciudad clásica
La ciudad clásica es muy diversa. Nos referimos a la ciudad griega y
romana. Como todas las ciudades la forma y estructura de ellas
depende de la concepción que sobre el ámbito urbano tienen la cultura
que las crea. A pesar de todo, tienden hacia la regularidad geométrica,
frecuentemente ortogonal, que ya aparece en Harapa y Mohenjo-Daro.
Pero es en las ciudades griegas donde alcanza su máximo desarrollo, en
la antigüedad clásica. En general las casas son de adobe, ladrillo,
madera y caña.
No obstante hay otras tipologías. Las ciudades egipcias se organizan
en torno a una avenida central, mientras que las mesopotámicas se
fortifican y se construyen sobre elevaciones. Ilahun es la ciudad egipcia
más antigua que conocemos. Su plano tiende a la regularidad
geométrica, con bloques rectangulares y calles estrechas y rectas que se
cortan perpendicularmente; la casa, hecha de adobe, madera y caña, se
organiza en torno a un patio central; y la ciudad estaba amurallada. Las
ciudades de Mesopotamia se organizan en torno a una castillo
fortificado, que es el punto más elevado de la ciudad. Su función militar
está siempre presente. El resto de la ciudad es ciertamente irregular,
con casas de adobe y madera. A pesar de su irregularidad, no faltaba
una gran avenida procesional que comunicaban la puerta principal con
el palacio, lo que les da un aire monumental.
Las ciudades cretenses son precursoras de las griegas. No estaban
fortificadas, ya que por su insularidad se sentían protegidas. En cambio
las ciudades del Peloponeso sí tenían murallas. En estas urbes aparece
una plaza central en la que tiene lugar la vida pública.
Salvo excepciones, la ciudad clásica se conforma como una ciudad
estado, que organizaba el espacio circundante para su abastecimiento:
agricultura, ganado, monte y puerto si lo hubiere. Las excepciones más
notables son Egipto, Persia y Roma, las más representativas las
ciudades griegas, cuyo modelo pasa a Roma, donde se transforma.
1.a- La ciudad griega
La ciudad estado griega, la polis, tiene un plano ortogonal, más
regular cuanto más organizadas estuvieron. Tienen edificios y lugares
públicos donde se reunía el pueblo, y donde se organizó la democracia y
surgió la filosofía. Estos lugares son los templos, el ágora, el mercado
que a veces estaba cubierto con soportales (la stoa). Fue necesario
construir edificios de administración y de ocio, como los teatros y los
estadios. El plano tópico es el que aplicó en Mileto Hipodamos, al que
Aristóteles atribuye el habernos legado la doctrina de la distribución
lógica de la ciudad. Este plano se basa en la disposición ortogonal de
las calles y las manzanas. Todas las calles debían de tener la misma
anchura, y la distribución de oficios debería hacerse con criterios
lógicos. Los griegos construyeron colonias en diferentes partes del
Mediterráneo, y para la construcción de nueva planta de una ciudad
41
este tipo de plano es muy útil. Ciudades como Mileto, Atenas, Esparta,
Antioquía, etc., tienen esta tipología, modificada sólo por la topografía.
Siempre que se puede, el plano está orientado en dirección norte-sur,
con lo que todas las viviendas tenían una fachada con vistas al sur.
La casa griega se organiza en torno a un patio central. Solían ser de
adobe, y no especialmente de buena calidad: en Grecia se daba más
importancia a la vida pública que a la privada.
Durante la época helenística este tipo de ciudad se extiende por todo
el mundo ya que se crean muchas urbes nuevas, varias con el nombre
de Alejandría; pero, en parte, los lugares tradicionales, como el ágora,
han perdido su función.
1.b- La ciudad romana
La ciudad romana es heredera directa de la griega, pero tuvo un
desarrollo gradual e ininterrumpido durante todo el Imperio. Tienen,
como las griegas, un plano ortogonal, lugares públicos donde se reúne
el pueblo para tomar las decisiones políticas y en donde divertirse,
templos y palacios; pero son claramente diferentes. Si el plano es
cuadrangular no todas las calles son iguales, hay dos calles principales
mucho más anchas y que cruzan la ciudad de parte a parte: el cardo
con dirección norte-sur, y el decumanus, con dirección este-oeste. El
resto de las calles son más estrechas y se inscriben dentro de una de
las manzanas en que se divide el rectángulo. Claro que esta es la
disposición de las ciudades nuevas, frecuentemente de origen militar;
sin embargo, las ciudades más antiguas, las creadas sobre poblados
indígenas o las que surgen a partir de una casa rural tienen un núcleo
central más irregular. Además, Roma, que alcanza casi el millón de
habitantes, tiene un plano más complejo. Córdoba, Mérida, León,
Zaragoza, son algunas ciudades romanas de la península Ibérica.
A demás de la herencia griega, la ciudad romana desarrolla su
propia morfología. Los romanos tratarán de hacer del entorno urbano
un lugar digno para vivir, por lo que son necesarios: el alcantarillado, la
traída de aguas (acueductos), las fuentes, los puentes, las termas, los
baños, el pavimento, el servicio de incendios y de policía, los mercados y
todo aquello que es necesario para que viva la gente lejos del campo y
con todos los refinamientos posibles para mejorar la salud pública.
Había edificios públicos para el gobierno, el culto y la diversión: los
palacios, templos, foros, basílicas, teatros, anfiteatros, circos,
mercados, baños, etc.; todos ellos construidos de nueva planta.
Además, había motivos de adorno y conmemoración como las columnas
y los arcos de triunfo. De lo que en principio carecieron estas ciudades
fue de muralla, ya que el poderío del Imperio no ponía en peligro a los
núcleos urbanos; aunque cuando comenzaron las invasiones
germánicas en el siglo III las ciudades se amurallaron, se colmataron y
la calidad de la vida urbana descendió. Esto fue un golpe mortal para
una civilización urbana como la romana. Las ciudades se convirtieron
42
en lugares congestionados y poco saludables, y que en épocas de peligro
no podían proporcionar a sus habitantes los productos básicos; así que
los señores hacendados comenzaron a construir casas en el campo, las
villas romanas, que se procuraban todo lo que necesitaban y se
defendían a sí mismas. Es el comienzo de la Edad Media: la sociedad se
ruraliza y la economía se feudaliza.
La casa romana es más cómoda que la griega. También se organiza
en torno a un patio, con pozo o piscina para procurarse agua, y de ahí
salen diferentes estancias con diferentes funciones, desde dormitorio,
hasta recibidor, cocina, caballerizas, habitaciones para esclavos, etc.;
dependiendo de la renta de la familia. En Roma se llegaron ha construir
edificios de viviendas de varias plantas, lo que significa que no todos los
romanos tenían una casa típica, sino sólo los romanos con buenas
rentas.
La ciudad medieval
Tras la caída del Imperio romano y las invasiones bárbaras,
aparecen en occidente dos culturas importantes con concepciones
totalmente diferentes de ciudad: el mundo islámico y el mundo
cristiano, con la religión en el centro de la civilización.
1- La ciudad islámica
La ciudad islámica responde a un tipo de sociedad introvertida y
fuertemente jerarquizada en la que las relaciones comunitarias son
mínimas. La vida se desarrolla dentro de la vivienda, muy espaciosa y
lujosa, sin apenas vanos exteriores. El aspecto de la ciudad islámica es
muy pobre ya que tiende a carecer de adornos. Damasco, Bagdad, El
Cairo, Fez, Marraquech, Córdoba, Toledo, son ciudades islámicas bien
porque se crearon de nueva planta bien porque se transformaron tan
intensamente que no es posible descubrir en su plano la morfología
anterior.
El callejero es irregular y estrecho en el que con frecuencia hay
calles que no tienen salida y adarves. Son auténticos laberintos.
Muchas de estas calles forman barrios con puertas que se cierran por la
noche y los días de fiesta, aislándolos del resto de la ciudad. No hay en
la ciudad islámica plazas, edificios públicos y de diversión, como teatros
y circos. Los únicos lugares comunes son los baños, el zoco y la
mezquita.
En todas las ciudades hay una segregación funcional del espacio
muy acusada. Existen barrios de carpinteros, teñidores, orfebres,
zapateros, etc., y el lugar del mercado, el zoco, que se situaba en un
barrio con las mismas características que los demás; calles estrechas y
tortuosas, incluso cubiertas. Aunque es cierto que, modernamente, se
han construido zocos en recintos cerrados y plazas cercadas. En la
43
ciudad medieval islámica existen tiendas fijas y mercados permanentes,
cosa que no encontramos en las cristianas; no en vano su población
supera en mucho a estas. Algunas de ellas cuentan con más de 100.000
habitantes, y otras los 500.000, como Córdoba, Bagdad, Damasco,
Toledo, Granada, Fez o Marraquech. Se trata de una cultura urbana
muy desarrollada, y con una morfología uniforme que se extiende desde
la península ibérica hasta la India.
La ciudad medieval islámica está amurallada y por lo tanto tiene
puertas en las que se pagan impuestos de paso por las mercancías. La
muralla encierra la medina: la ciudad. Tras las murallas surgen barrios
de arrabales, frecuentemente especializados, donde se sitúan los oficios
no deseados dentro de la ciudad, como los curtidores.
También existen ciudades fortaleza llamadas kasba, que son en
realidad un castillo con dependencias familiares en el interior, en el que
no hay calles.
La casa islámica es el lugar donde se desarrolla la vida, tiene un
patio ajardinado interior y dos tipos de estancias: las privadas o harén,
y el salámlik en donde se reciben las visitas.
2- La ciudad cristiana
La ciudad medieval cristiana responde a otro modelo de relación
social, heredado de Roma y Grecia. Tienden a la regularidad geométrica
y adaptarse a la topografía, si bien la poca exactitud con que se
construyeron les da cierta disconformidad. No faltan ejemplos de
irregularidad fruto de su origen multipolar y de la evolución histórica.
Ciudades como Salamanca, Segovia o Soria nacen tras el
amurallamiento de varios núcleos rurales próximos, los cuales irán
creciendo hasta llegar a ser uno solo.
La intención de las ciudades medievales no es ser irregulares, por lo
que encontramos en ellas varios tipos de planos básicos: circulares,
lineales, bastidas (ortogonales), etc., generalmente adaptados a la
topografía y en trono a un castillo. La servidumbre de los caminos
interiores, y la diferente estructura y organización inicial de cada
núcleo, conforman, con el paso del tiempo y la colmatación urbana, una
ciudad irregular.
El caserío es pobre, tiene vanos abiertos al exterior y la calle es un
lugar de convivencia, por lo que se tiende a que existan lugares
públicos: pequeñas plazas, iglesias y plazas porticadas.
En la sociedad medieval existe una profunda división entre dos tipos
de vida, la rural y la urbana. La vida urbana se caracteriza por tener
una serie de privilegios derivados de un sistema jurídico especial: el
fuero. El fuero concedía a los villanos el privilegio de ciertos oficios,
exenciones y obligaciones fiscales, y la celebración de ferias y mercados.
44
Las ciudades cristianas no eran demasiado grandes, unos 15.000
habitantes, y no tenían una desvinculación muy grande del campo,
muchos de sus pobladores se dedicaban a tareas agrícolas.
En la Baja Edad Media se amurallarán la mayoría de las ciudades,
sobre todo a partir de 1270 cuando las partidas de Alfonso X el Sabio
especifican que ciudad es toda población amurallada. Todas las
ciudades tenían que estar fortificadas, y las que no lo estaban se
cercaron por motivos fiscales, para mantener su fuero y para controlar
la percepción de los impuestos de paso: portazgos, pontazgos y
derechos de almacenaje.
Con las murallas aparecen también los arrabales extramuros al
borde de ellas, y en principio un poco alejadas, para no dificultar su
defensa. Sin embargo, no es la función militar la razón más importante
para construir murallas; en España la Reconquista ya estaba en el valle
de Guadalquivir, y en el resto de Europa no había grandes peligros de
invasión.
Como en las ciudades musulmanas, la segregación funcional del
espacio es muy acusada. Los diferentes oficios se localizan en
determinadas calles y barrios; en ellas los gremios controlan la
producción, la calidad, la venta y el acceso a la profesión. Algunos de
los gremios estarán privilegiados.
Las ciudades cristianas tenían una participación activa en su
gobierno, por medio de los ayuntamientos y la catedral, que eran los
ejes de la política ciudadana. Algunas de ellas tenían acceso a las
Cortes, que se reunían fundamentalmente para prestar homenaje al rey
y para conceder impuestos extraordinarios. La burguesía medieval,
urbana y feudal, controlaba el gobierno de las ciudades.
Uno de los lugares fundamentales de la ciudad es el mercado, que se
situaba en alguno de los espacios abiertos: una plaza asoportalada, una
puerta de entrada, o el cementerio, si no había plazas dedicadas a tal
fin. En la ciudad cristiana no había mercado permanente, ni tiendas,
aunque se podía ir a comprar los artículos de consumo a los
productores, en sus barrios.
Las servidumbres colectivas en la Edad Media son muchas, lo que se
refleja en el aspecto y funcionamiento de la ciudad.
La escasez y decadencia de los centros urbanos tras el siglo III
provoca que los reyes medievales tengan que volver a ocupar ciudades
tradicionales (León en el 856 que había sido abandonada) o que se
funden ciudades de nueva planta. La fundación de ciudades, y
bastidas, consiste, fundamentalmente, en la concesión de un fuero que
presente una ventaja sobre el medio rural y que favorezca la población
de la urbe. Pero no faltan ejemplos de ciudades espontáneas, que se
crean en los cruces de caminos de los grandes ejes económicos como el
camino de Santiago, los ríos navegables, en la desembocadura o en el
límite de la navegación, como en el Sena o en el Rin.
45
La ciudad medieval es un espacio privilegiado en un entorno feudal
con fuertes servidumbre personales.
La ciudad moderna
Durante el Edad Moderna se crean los estados nacionales y la
monarquía absoluta. Esto implica la extensión del régimen jurídico a
todo el territorio, si bien no ha todas las clases sociales. Por esta época
nace el capitalismo mercantil, que tendrá en el descubrimiento de
América y en la deriva del cabo de Buena Esperanza sus hitos más
significativos, ya que dará a los mercaderes la posibilidad de comerciar
con otros ámbitos geográficos. Todo esto supone una nueva concepción
de la ciudad como un lugar donde relacionarse y un punto organizador
del espacio regional. La ciudad es el centro del mercado sobre la que
confluyen las mercancías, pero pierden poder político y las influencias
que tuvieron en la Edad Media.
El espíritu racionalista de la Edad Moderna tiende a regularizar las
calles y a ensancharlas. En España se crean las plazas mayores:
grandes espacios en el centro de las ciudades, abiertos con ocasión de
algún incendio o cualquier catástrofe, o alguna operación que
permitiese al ayuntamiento comprar el suelo barato, como el incendio
de Valladolid de 1561. Estas plazas están aportaladas y acogen a los
edificios municipales más representativos de la ciudad. Además, sirven
como mercado, lugar de fiestas y ejecuciones públicas, o simplemente
como centro de relación social. Suelen tener soportales y la entrada,
normalmente, se encuentra en una de las esquinas.
En el Renacimiento, durante la Edad Moderna, con frecuencia se
hacen diseños de ciudades ideales basadas en las ideas de Vitrubio y en
el nuevo arte de la guerra, que incluye la artillería. Tienen plantas
geométricas, ortogonal o radial, y un nuevo tipo de murallas,
estrelladas, que responden a la necesidad de defenderse contra la
artillería desde todos los puntos. Sin embargo, este nuevo tipo de
ciudad apenas se construye en Europa. Sólo Palmanova, en Italia, es
una ciudad construida de nueva planta con estos supuestos. Lo que sí
se levantarán serán nuevas murallas en las ciudades de frontera, y en
este tipo de fortificaciones no se permitirán los barrios arrabales, a
diferencia de lo que ocurre en las ciudades medievales.
Algo más tarde, en América y África, y en la costa, sí se crearán
ciudades nuevas, sobre todo en los dominios españoles y portugueses.
Estas urbes tienen un plano ortogonal, con calles anchas que siguen un
plan. Sólo estaban amuralladas las ciudades costeras que eran puertos
importantes. Incluso algunas ciudades costeras se amurallaron muy
tardíamente. Las urbes americanas tienen una plaza mayor como las
españolas, pero esta plaza está planeada desde el principio y
generalmente se crean por la supresión de una o varias de las
46
manzanas del damero. No suelen tener soportales y la entrada no suele
hacerse por una de sus esquinas sino por el centro de sus laterales.
Estas plazas tienen las mismas funciones que las de la península, pero,
además, son plazas de armas, debido al carácter fuertemente militar de
la sociedad indiana.
A pesar de que la muralla moderna tiene una clara función defensiva
no se pierde la función fiscal. En 1625 Madrid se rodea de una cerca
fiscal que delimita su territorio y dentro de la cual los impuestos son
diferentes, a los de fuera. También se mantienen los impuestos de paso
y almacenaje.
Durante toda la Edad Moderna el caserío será bajo y pobre, con
amplias huertas interiores donde se suelen depositar las heces. Los
longueros son más estrechos que nunca, y las órdenes religiosas, que se
han vuelto urbanas, tienen amortizado gran parte del suelo. Los
gremios son poderosos y ejercen un severo control funcional y espacial
sobre la producción, la calidad, la venta y el acceso a la profesión. La
ciudad moderna del siglo XVI continúa siendo, en gran medida,
medieval.
Pero durante el Barroco la ciudad tiende a cambiar radicalmente. Se
acometen operaciones de cirugía urbana: ensanchamiento de calles,
creación de perspectivas, salones, arboledas, paseos, etc. La ciudad
refleja la grandeza del Estado y la monarquía, y se señalan diversos
edificios emblemáticos creando espacios y puntos de vista que los
destaquen. La ciudad comienza a tener una fachada, pero también
tendrá espacios singulares y recogidos, que crean luces y sombras, muy
del gusto barroco. El modelo universal de este tipo de ciudad es
Versalles, que en España se imitará en ciudades como Aranjuez, y se
hacen ciudades nuevas, en Sierra Morena, con un plano ortogonal,
como La Carolina.
La ciudad contemporánea
Durante el siglo XIX cambia radicalmente la sociedad, la economía y,
por lo tanto, el concepto de ciudad.
Aparece el capitalismo industrial y la creación de una nueva
sociedad, la de clases, con la burguesía dominadora del poder político;
desde la Revolución francesa y las revoluciones burguesas del 38, 48 y
68, y con el proletariado cada vez más explotado y con unas condiciones
de vida miserables. La burguesía es la ostentadora del poder económico,
y pronto lo será del político. Su concepto de propiedad es diferente al
que había en la Edad Moderna: es la propiedad absoluta, libre de
servidumbres y que se pueda comprar y vender. Uno de los hechos más
trascendentales para la construcción de la nueva ciudad es la
desamortización, que pone en el mercado mucho suelo urbano y
posibilita la especulación por parte de la burguesía, cosa totalmente
aceptada en la época.
47
Durante el siglo XIX la ciudad cambia radicalmente, se hace
industrial y burguesa; y crece hasta dimensiones insospechadas,
gracias al transporte. La ciudad contemporánea gravita sobre dos ideas
básicas: la concentración del mercado en torno a la creación de un
centro urbano y la reunión de la fuerza de trabajo y los consumidores.
El prototipo de ciudad es París, y la reforma de Haussmann el
modelo de actuación en todo el mundo. Haussmann propone una
ciudad ordenada, en la que estén presentes los supuestos higienistas de
los ilustrados: alcantarillas, iluminación, calles anchas y arboladas, etc.
Pero, además, esta ciudad está construida con criterios policiales, ya
que se propone un plano; bien sea este radial, ortogonal, o cualquier
otro; que permite la represión de las manifestaciones revolucionarias.
Sin embargo, lo importante del modelo de Haussmann no es esto, sino
el hecho de que somete a la ciudad antigua a toda una operación de
cirugía urbana, tirando lo viejo para construir lo nuevo, y todo ello
financiado por los poderes públicos: Haussmann es un ministro de
Napoleón III.
El primer hecho significativo es la reforma interior. Consiste en un
plan de rectificación y ensanchamiento de calles en el que el municipio
pone gran parte del capital. Es un negocio especulativo, en el que se
crea la «gran vía». Este espacio se convierte en una zona comercial y se
reserva a la burguesía. Es la creación del centro urbano. El centro
urbano es la zona principal donde se hacen los negocios, y en torno a la
cual se disponen las demás funciones de la ciudad, desde la
administración a la residencia. El centro urbano genera una
segregación social en el espacio en virtud de los diferentes precios del
suelo que se crean con la actividad comercial y terciaria.
En el centro es donde se concentran los edificios más altos que están
dedicados a oficinas. A él se llega desde cualquier parte de la ciudad. El
precio del suelo es muy caro. En las ciudades españolas se encuentra
en el ensanche.
La reforma interior engarza con el ensanche: un plan de expansión
de la ciudad reservado a la burguesía y a la función servicios, que como
prolongación de la reforma interior y la gran vía, se dirige, en la mayoría
de los casos, a la estación del ferrocarril; verdadero motor de la
industrialización y del desarrollo económico. Esta expansión supone la
desamortización de los solares intramuros y el derribo de las murallas,
al menos en el área de crecimiento. La tendencia es a la colmatación de
la ciudad y a la progresiva desaparición de los espacios verdes, salvo
algunos que fueron retenidos por motivos especulativos, o programados
en el Plan de Ensanche y Reforma Interior. En todas las ciudades de
España se hace ensanche: el de Madrid fue diseñado por Carlos María
de Castro, el de Barcelona por Ildefonso Cerdá, pero también en León,
Málaga, Mataró, etc. Además, algunas ciudades que no tuvieron Plan de
Ensanche, el crecimiento de la ciudad en el eje de la estación hizo las
48
veces de él, como en Oviedo o en Valladolid. Fuera del ensanche y la
ciudad antigua quedaría el extrarradio.
Alrededor del centro urbano y en torno al ferrocarril aparece la
industria urbana, que caracteriza a la ciudad del siglo XIX. Pero las
necesidades de espacio y los problemas de la contaminación terminan
por expulsar esta actividad de las urbes, en favor de la función
residencial y terciaria. La industria se instala en el extrarradio, cada vez
más lejano del centro, a medida que crece la ciudad.
Los altos precios de las parcelas tras los planes de reforma interior y
ensanche suponen que el proletariado no puede acceder a estas
viviendas, por lo que aparecen dos tipos de vivienda marginal: las
barriadas del extrarradio, parcelaciones ilegales, sin un proyecto
conjunto y que dan al plano un aspecto irregular, a pesar de su
regularidad interna; y los corrales o casas de vecinos, en los cascos
antiguos de las ciudades y en el ensanche. Estos corrales se suelen
encontrar en el interior de las manzanas o en los edificios abandonados
por la burguesía, que progresivamente se van deteriorando. Las
parcelaciones ilegales carecerán de infraestructura sanitaria, ya que el
Ayuntamiento no las reconocerá. Los altos precios hacen caro el suelo
incluso para la burguesía, por lo que los planes iniciales casi nunca se
cumplen. Las parcelas se dividen, creándose calles nuevas, porque son
muy caras para un solo promotor. Las casas que se construyen tienen
más pisos de los previstos y menos espacio verde, todo para rentabilizar
del suelo.
Con el tiempo, la burguesía fue trasladándose al ensanche y el casco
antiguo se fue degradando socialmente hasta que recientemente el
interés por conservar los testimonios del pasado y su nueva función,
como lugar de ocio y turismo, lo ha revitalizado, para lo que está siendo
necesario expulsar de allí a las clases marginadas.
La nueva economía capitalista industrial creará una ciudad que
acoja el mercado concentrado, pero también al proletariado que trabaja
en las fábricas, por eso, en todos los países del mundo, en algún
momento, hay un éxodo rural, el abandono del campo y la emigración a
la ciudad, donde está la industria. Esta concentración de la mano de
obra no sólo pretende tener la fuerza de trabajo agrupada y cerca, sino
también desvinculada del medio rural, al que podrían volver en caso de
crisis. De esta manera la burguesía se asegura que la fuerza de trabajo
depende de ella para sobrevivir, y de paso que tiene dedicación
exclusiva, por lo que no hay escasez de mano de obra en las épocas
agrícolamente activas.
Con la explosión demográfica y la urbanización de la sociedad
industrial, las ciudades crecen. El transporte urbano es el que posibilita
el crecimiento de las ciudades en superficie, hasta límites
insospechados poco antes, y sin grandes trastornos de tiempo. El
tranvía es el símbolo de la ciudad decimonónica y el coche privado el de
la ciudad de nuestro tiempo.
49
Tras la generalización del coche privado, la ciudad ha de adaptar su
infraestructura para su uso: se asfaltan las calles, se crean las aceras y
se ponen las señales de tráfico, especialmente el semáforo. Todos ellos
son elementos presentes en nuestras ciudades actuales. La ciudad
tradicional no está preparada para este tráfico y presenta problemas de
congestión. Los atascos son frecuentes por lo que en todas partes han
sido necesarias las carreteras de circunvalación, la construcción de vías
rápidas y la peatonalización de la ciudad más antigua.
El crecimiento urbano ha supuesto la colmatación de la ciudad y la
creación de barrios social y funcionalmente diferenciados. En ellas
aparecen distritos especializados en determinadas funciones: negocios,
residencia, ocio, turismo, etc.
Durante los años 60 el crecimiento demográfico fue, en España, más
rápido que la construcción de viviendas. Esto ha pasado en todos los
países en algún momento. El precio de las viviendas aumentó y las
clases más humildes no pudieron acceder a ellas. Aparecen así los
barrios de chabolas y casas de autoconstrucción en las periferias de las
ciudades. Son suburbios socialmente marginados sin infraestructura
sanitaria; lo que les convierte en permanentes focos de infección, en los
que la marginación es caldo de cultivo de la delincuencia. Este proceso
continúa en las ciudades del Tercer Mundo.
Pero la ciudad contemporánea es en la que se hacen reformas
fundamentales: calles nuevas, anchas y arboladas, alcantarillas,
alumbrado y diversas medidas higienistas. Además, se diseñan las
urbes con criterios policiales y de organización política y administrativa.
En el siglo XIX no se crean ciudades de nueva planta, pero sí se
construye la nueva urbe con arreglo a un plan. Ese proyecto dibuja
distintos planos, con distintos objetivos, dentro de cada ciudad. Hoy en
día nos podemos encontrar, en todas las ciudades, distintos tipos de
plano según la época en la que fueron reformadas: desde el irregular de
la ciudad antigua, al plano radial, ortogonal o lineal. Sin embargo, esto
no quiere decir que no hubiese propuestas de ciudades ideales. Todos
los socialistas utópicos tienen un modelo urbano, muy similar,
pequeñas comunidades de unos 1500 habitantes que se abastecían de
todo lo necesario.
Esta es la época en la que se adapta a los nuevos medios de
transporte, como el ferrocarril. En los años 20 surge un nuevo modelo
de ciudad: se abren las calles para los coches y se jerarquiza la red
viaria; se crean las infraestructuras que llevarán el agua y la
electricidad a las casas, se recogen las basuras, etc., y aparece un
nuevo tipo de edificio que condicionará el paisaje urbano; el rascacielos
y los edificios de varios pisos.
Los edificios de varios pisos permitirán el uso de los bajos para
mercado y el resto del edificio para vivienda. La revolución industrial
necesita un mercado concentrado, y la agrupación de la fuerza de
50
trabajo de dedicación exclusiva, de ahí que la población se reúna en las
ciudades y se desvincule del campo.
La ciudad actual necesita de una gran infraestructura que debe
situarse en las afueras, desde hospitales y cementerios a vertederos,
rondas de circulación, depósitos de agua, transformadores eléctricos,
etc. La ciudad debe dotarse también de pavimento asfaltado,
modernamente de calles peatonales, alumbrado, estaciones de
transporte y taxi, mobiliario urbano, recogida de basuras y toda una
infraestructura sin la cual sería imposible su funcionamiento.
Tras la segunda guerra mundial los poderes públicos de todo el
mundo toman las riendas de la planificación eficaz de la ciudad,
aunque en muchos casos se salten sus propias normas. La ciudad se
fue equipando, e incorporó a su entorno las barriadas marginales y del
extrarradio. Se construirán viviendas obreras dignas y también para las
clases marginales, con el fin de erradicar el chabolismo. En la
actualidad, se intentan conservar los edificios más antiguos de la
ciudad, pero la renovación del caserío ha sido tan intensa que apenas
quedan edificios anteriores al siglo XIX.
El caserío de la ciudad actual es marcadamente diferente al de la
tradicional. En su concepción han tenido una influencia decisiva los
argumentos de la arquitectura racionalista. Pero no es el modelo de Le
Corbusier el que triunfa (edificios de viviendas en altura rodeados de
campo) sino su técnica de construcción. La arquitectura racionalista
permite optimizar el precio del suelo, permitiendo construir varias
viviendas en altura, y que los bajos de los edificios puedan ser
utilizados para diversos negocios, tiendas, oficinas, etc. En estos
edificios el ascensor es un elemento esencial. Será en Chicago donde se
cree este modelo de ciudad, donde se pongan los primeros ascensores,
donde los bajos se reserven para los negocios y donde se construyan los
primeros grandes almacenes, otra de las señas de identidad de la
ciudad actual. Este modelo es el que ha permitido el aumento de la
densidad humana en las urbes, y el crecimiento en altura del paisaje
urbano. Además, el equipamiento de la casa ha cambiado
extraordinariamente, gracias al alto consumo de energía y el
abaratamiento de los electrodomésticos: luz eléctrica, televisión,
teléfono, frigorífico, lavadora, lavaplatos, microondas, ordenador, etc.
Las ciudades actuales han crecido enormemente, hasta el punto de
haber absorbido pueblos y ciudades vecinas. La aparición de las
conurbaciones y las megalópolis es uno de los fenómenos urbanos más
dinámicos de nuestro tiempo. Existen regiones en las que el continuo
urbano entre ciudades es la tónica general, como Tokio-Yokohama,
Liverpool-Manchester, Washington-Boston, la región del Ruhr, etc.
Desde hace algún tiempo en todas las ciudades se observan
fenómenos de rururbanización, que en las ciudades más grandes
alcanzan la isócrona de 30 minutos, he incluso más. Aparecen así
viviendas unifamiliares en el entorno rural habitadas por gente que
viven de la ciudad conviviendo con gente que vive en y del campo.
51
Propuestas de ciudades ideales
La ciudad jardín, en la que Ebenezer Howard intenta sintetizar todas
las propuestas de los socialistas utópicos. Esta es una ciudad sin un
verdadero centro urbano, de casas pequeñas y unifamiliares, que
integra abundantes zonas verdes, pensada para la clase obrera, para
hacerles sentirse propietarios y que viviesen en un entorno saludable.
Se construyeron muchas ciudades con estos planteamientos, pero el
modelo estaba tan lejos de lo que era realmente la ciudad industrial que
terminaron por convertirse en pequeños pueblos, o siendo absorbidas
por las grandes ciudades.
La ciudad lineal, que diseñaría Arturo Soria. Su proyecto está más
en la línea de lo que es realmente una ciudad actual. Es modelo que se
fundamenta en las líneas de comunicación, carreteras y ferrocarriles, y
en los nudos, que pueden convertirse en centro urbano. Las viviendas
se dispondrían en torno a estas vías, y todas ellas con las mismas
facilidades de acceso. Detrás de ellas estaría la naturaleza. Además,
este modelo debería constituir un auténtico continuo urbano entre las
ciudades existentes. Con esta pauta se construyó un tramo en Madrid,
pero no se extendió. El ejemplo más desarrollado de ciudad lineal es
Volgogrado (Stalingrado). Pero el precio del suelo no se distribuye
linealmente, lo que impide la construcción lineal de las ciudades.
Partes de la ciudad contemporánea
1- Los barrios residenciales
Alrededor del centro urbano crecen los barrios residenciales de las
ciudades, allí donde vive la gente. Ocupan la mayor parte del espacio
urbano y están equipados con pequeñas tiendas y lugares de ocio.
Encontramos parques y zonas verdes.
En las ciudades españolas las clases altas y medias altas viven en el
entorno inmediato del centro urbano y en las partes más alejadas o las
peor comunicadas la clase media y los obreros.
2- La zona de equipamiento
La ciudad actual necesita de una gran infraestructura que debe
situarse en las afueras, desde hospitales y cementerios a vertederos,
rondas de circulación, depósitos de agua, transformadores eléctricos,
etc.
En la franja más externa se sitúan, también, los polígonos
industriales, los almacenes, las fábricas, los centros deportivos, las
grandes superficies comerciales y la vivienda marginal de chabolas.
52
Todos los productos que necesita una urbe los consigue a través de
las vías de comunicación: carreteras, ferrocarril, aviación y puertos. Es
necesario crear una densa red de comunicaciones entre las distintas
ciudades, y con el medio rural y natural, para el buen funcionamiento
de estas.
3- La franja periurbana
La franja periurbana es un espacio difuso entre la ciudad y el mundo
rural. Encontramos tanto pueblos en los que viven familias que
trabajan en la ciudad, como urbanizaciones y casas unifamiliares. Aquí
viven las personas de renta más alta ya que necesitan el coche para
desplazarse a la ciudad.
Una de las condiciones para el desarrollo de esta franja es la
existencia de buenos accesos al centro urbano.
4- La accesibilidad y los equipamientos
La ciudad contemporánea debe su tamaño y sus características a los
nuevos medios de transporte, como el ferrocarril y el automóvil. En los
años 20 surge un nuevo modelo de ciudad: se abren las calles para los
coches y se jerarquiza la red viaria; se crean las infraestructuras que
llevarán el agua y la electricidad a las casas, se recogen las basuras,
etc., y aparece un nuevo tipo de edificio que condicionará el paisaje
urbano: el rascacielos y los edificios de varios pisos.
Con la explosión demográfica y la urbanización de la sociedad
industrial, las ciudades crecen. El transporte urbano es el que posibilita
el crecimiento de las ciudades en superficie, hasta límites
insospechados poco antes, y sin grandes trastornos de tiempo. El
tranvía es el símbolo de la ciudad decimonónica y el coche privado el de
la ciudad de nuestro tiempo. Cuando el tranvía se entierra se convertirá
en metro. En superficie la ciudad es recorrida por autobuses y taxis, y
el coche privado. En el interior de los edificios hay un tipo de transporte
vertical, los ascensores.
Tras la generalización del coche privado, la ciudad ha de adaptar su
infraestructura para su uso: se asfaltan las calles, se crean las aceras y
se ponen las señales de tráfico, especialmente el semáforo. Todos ellos
son elementos presentes en nuestras ciudades actuales. La ciudad
tradicional no está preparada para este tráfico y presenta problemas de
congestión. Los atascos son frecuentes por lo que en todas partes han
sido necesarias las carreteras de circunvalación, la construcción de vías
rápidas y la peatonalización de la ciudad más antigua.
Los trenes tienen disponen de una estación central. Encontramos
estaciones en todas las poblaciones importantes. Las principales
estaciones datan del siglo XIX o principios del XX cuando llegó el tren a
las ciudades. En aquella época estaban a las afueras pero la expansión
urbana las ha integrado y hoy en día se encuentran cerca del centro
urbano.
La red de metro enlaza tanto con la del ferrocarril, como con las
estaciones de autobuses y las paradas de taxis.
53
El transporte público de viajeros entre ciudades se concentra en una
estación de autobuses. La mayoría de las ciudades españolas tiene una
estación de autobuses construida en la década de los 90. Se encuentra
muy cerca de la estación de tren y suele tener una parada de taxis y
otra de autobuses urbanos.
En todas las grandes ciudades encontramos paradas de taxis.
Normalmente se encuentra en el centro urbano y en las confluencias de
las calles y plazas más importantes. Las paradas de los autobuses
urbanos también se suelen situar en las confluencias de las calles, pero
se encuentran tanto en el centro como en las afueras de la ciudad. La
mayoría de las líneas pasan por el centro de la ciudad, aunque suele
haber una que conecta los barrios de la periferia sin pasar por el centro.
En las ciudades encontramos teléfonos públicos en la calle. La
mayoría de ellos están situados en el centro de la ciudad, aunque los
hay por toda ella. También los encontraremos en las plazas y las
confluencias de las principales calles.
Repercusiones ambientales
La ciudad es un espacio artificial y cómodo para la vida humana. En
ella está ausente la mayor parte de la naturaleza salvaje. Aunque está
presente la naturaleza domesticada en los parques, las riberas de los
ríos y los animales de compañía. Fuera de esto todo es artificial. Hasta
el piso sobre el que caminamos es sintético, de asfalto o piedras de
distinto tipo. Pero hasta en nuestra ciudad persiste la vida salvaje;
pájaros, insectos, algunos animales que se acercan para conseguir
comida entre nuestros residuos o las ratas que mantienen en buen
estado las alcantarillas y las tuberías más pequeñas.
Además de ser un entorno artificial es un espacio concentrado, lo
que convierte a la ciudad en un agente contaminante de primer orden.
Existe contaminación lumínica, que permite ver durante la noche casi
con la misma eficacia que durante el día. Existe contaminación
atmosférica, procedente de la combustión de gasóleos y gasolinas, tanto
por el transporte como por las calefacciones. Existe contaminación por
residuos, biológicos, sólidos y químicos, que utilizamos en nuestras
vidas diarias generando basuras de muy difícil degradación. La
eliminación de basura es probablemente uno de los problemas más
graves de la sociedad actual. Los residuos llegan a la naturaleza, desde
la ciudad, por distintos caminos: las alcantarillas y los ríos, la recogida
de basuras controlada y la eliminación de basura incontrolada.
Dentro de la ciudad el coche privado es un elemento esencial y un
agente contaminante de primer orden. El coche contamina el aire por la
combustión de gasolina o gasóleo, y el medio por ruido y por la gran
cantidad de espacio que ocupa. Son frecuentes los atascos, pero
también los malos aparcamientos que dificultan el tránsito peatonal.
54
Como consecuencia de los altos niveles de contaminación las
ciudades tienen un MICROCLIMA diferenciado. En general, la
temperatura dentro de la ciudad es mayor que en las afueras. Esta
diferencia se incrementa en situaciones de estabilidad por la acción de
un anticiclón térmico, es entonces cuando aparece la isla de calor. La
isla de calor es una situación atmosférica que se presenta en las
grandes ciudades y consiste en el rápido aumento de la temperatura
desde las afueras hacia el centro urbano, donde los edificios y el asfalto
desprenden por la noche el calor acumulado durante el día. Provoca
vientos locales desde el exterior hacia el interior. Además, la atmósfera
urbana es ligeramente más húmeda. Las precipitaciones son las
mismas que en el resto del entorno, pero la escorrentía está dirigida. El
asfalto y la piedra convierten a las calles y alcantarillas en canales de
aguas rápidas que arrastran consigo las basuras acumuladas durante
las épocas secas. Esto provoca un aumento repentino de los detritos en
el agua de los ríos, aumentando su contaminación.
La contaminación atmosférica produce un aumento de las
partículas, sobre todo de CO2 y SO2, que producen lluvia ácida sobre
los bosques más o menos cercanos.
Pero el impacto de la ciudad sobre el medio no se limita a la
contaminación. La ciudad organiza en torno a sí todo el país. Necesita
materias primas y recursos naturales para vivir, ya que ella no las
produce. Las ciudades consumen el 16% del agua, además de maderas,
pierdas, productos energéticos, productos alimenticios, etc.; y todo ello
lo ha de conseguir de una naturaleza más o menos cercana, y más o
menos en buen estado. La buena salud de la naturaleza es vital para la
existencia de la ciudad.
Los urbanitas exigimos de la naturaleza un campo de ocio en buen
estado, aunque no siempre tengamos el cuidado de procurarlo. Son
frecuentes las escapadas al campo los días de fiesta, pero no son tan
frecuentes las recogidas de los residuos que generamos, y es que mucha
gente se cree que alguien lo recogerá, como pasa en la ciudad.
Todos los productos que necesita una urbe los consigue a través de
las vías de comunicación: carreteras, ferrocarril, aviación y puertos. Es
necesario crear una densa red de comunicaciones entre las distintas
ciudades, y con el medio rural y natural, para el buen funcionamiento
de estas.
Toda la actividad económica y social, y su impacto ambiental,
gravita sobre las ciudades, la nuestra es una cultura urbana, este es
nuestro modelo de convivencia, pero dependemos de unas condiciones
ecológicas sanas para sobrevivir.
55
La ciudad europea
La europea es una sociedad muy urbanizada, más del 80% de la
población vive en núcleos urbanos, y en algunos países del centro de
Europa superan el 90%. Este alto índice de urbanización se debe al
intenso éxodo rural que hubo en todos los países en los años 30, 50 o
60 del siglo XX, según los casos.
La cultura urbana está muy arraigada en la mentalidad europea.
Encontramos ciudades desde el tiempo de los griegos y romanos. La
ciudad grecorromana fue el modelo de la ciudad actual. Durante la
época medieval las urbes decayeron, aunque se mantuvo en las
ciudades islámicas de la península ibérica. Las ciudades cristianas
medievales se crearon en torno a un mercado y a los privilegios que le
concedía el fuero. Pero el modelo urbano volvió a resurgir con la Edad
Moderna. Las poblaciones se remodelan durante el Renacimiento y se
hacen proyectos de ciudades nuevas, aunque no se construyen nuevos
núcleos hasta el Barroco, época en la que también se embellecen con
arreglo a los nuevos cánones: grandes vistas y rincones singulares.
Pero la actual es la ciudad contemporánea, en la que se hacen
reformas fundamentales: calles nuevas, anchas y arboladas (la gran
vía), alcantarillas, alumbrado y diversas medidas higienistas. Además,
se diseñan las ciudades con criterios policiales y de organización
política y administrativa.
También es la época en la que se adapta a los nuevos medios de
transporte, como el ferrocarril. En los años 20 surge un nuevo modelo
de ciudad: se abren las calles para los coches, se jerarquiza la red
viaria; se crean las infraestructuras que llevarán el agua y la
electricidad a las casas, se recogen las basuras, etc., y aparece un
nuevo tipo de edificio que condicionará el paisaje urbano; el rascacielos
y los edificios de varios pisos.
Los edificios de varios pisos permitirán el uso de los bajos para
mercado y el resto del edificio para vivienda. La revolución industrial
necesita un mercado centralizado, y la concentración de la fuerza de
trabajo, con dedicación exclusiva, de ahí que la población se reúna en
las ciudades y se desvincule del campo.
Todo esto nos lleva a la creación del centro urbano, dedicado a los
negocios; y a la segregación social por barrios, en función del nivel de
rentas. Las ciudades se especializan y aparecen barrios con funciones
determinadas: negocios, residencia, ocio, turismo, etc.
Además, la ciudad actual necesita de una gran infraestructura que
debe situarse en las afueras, desde hospitales y cementerios a
vertederos, rondas de circulación, depósitos de agua, transformadores
56
eléctricos, etc. La ciudad debe dotarse, también, de pavimento
asfaltado, modernamente calles peatonales, alumbrado, estaciones de
transporte y taxi, mobiliario urbano, recogida de basuras y toda una
infraestructura sin la cual sería imposible su funcionamiento.
Todo este entramado pide un planeamiento de las acciones, ya que
la inversión en dinero es muy grande. Desde comienzos de siglo es
están ejecutando estos planes, primero el de gran vía, luego el
ensanche, dirigidos a crear el centro urbano, y tras él los distintos
barrios. A todo este fenómeno no es ajena la especulación, por lo que
los planes se han tenido que modificar con frecuencia dando al plano
un aspecto irregular donde debe ser regular. Son de destacar las
parcelaciones ilegales de los barrios del extrarradio para albergar
obreros. Cada una de estas parcelas tiene un plano regular, pero no con
la misma orientación que la vecina, lo que da un aspecto muy irregular
al plano urbano. Otro fenómeno de albergue obrero es el patio de
vecinos en el centro de las ciudades y en el casco antiguo. Con el tiempo
la burguesía fue trasladándose al ensanche, y el casco antiguo se fue
degradando socialmente, hasta que, recientemente, el interés por
conservar el pasado y la nueva función del casco antiguo, como lugar de
ocio y turismo, lo ha revitalizado, para lo que está siendo necesario
expulsar de allí a las clases marginadas.
Recientemente, en todas las ciudades se observan fenómenos de
rururbanización, que en las ciudades más grandes alcanzan la isócrona
de los 30 minutos, he incluso más. Aparecen, así, viviendas
unifamiliares en el entorno rural, habitadas por gente que viven de la
ciudad, conviviendo con gente que vive en y del campo.
La parte histórica de las ciudades españolas se divide en dos: el
casco antiguo y el casco histórico. La ciudad histórica es la que
concentra todos los edificios con valor artístico y que merece la pena
conservar. El casco antiguo es el que abarca las calles y los edificios
anteriores a la revolución industrial. Conserva los restos de su origen y
su historia a través de la Edad Media y Moderna. El casco histórico,
además del antiguo, incluye el ensanche y las barriadas de extrarradio
contemporáneas a él.
Esta es una división administrativa, ya que las calles que forman el
casco antiguo tienen un grado de protección mayor. En la actualidad se
están haciendo peatonales estas calles, las reformas de edificios debe
conservar la fachada y los comercios de la zona deben tener un aspecto
similar y no muy llamativo. En el resto del casco histórico se permite
una mayor intervención urbana, pero hay ciertos edificios con altos
valores artísticos que están protegidos, para conservar el carácter de los
primeros tiempos de la ciudad industrial.
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