Chaac Dios del Agua (Leyenda maya)

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Chaac Dios del Agua (Leyenda maya)
Escrito por Administrator
Miércoles, 18 de Junio de 2014 18:52 -
Mitos y Leyendas mexicanas
Chaac tenía la trompa larga inclinada hacia arriba, y dos enormes colmillos enrollados;
semejaba un hombre viejo muy parecido a un reptil, siempre llevaba un hacha, símbolo del
trueno y del rayo, pues era el dios del agua, de la lluvia y de la fertilidad de los antiguos mayas.
Contaba nuestro dios con cuatro personalidades: Chac Xib Chaac, era el Chaac Rojo del Este;
Sac Xib Chaac, el blanco del norte; Ek Xib Chaac, el negro del oeste; y Kan Xib Chaac, el
amarillo del sur. Cuando tomaba la personalidad del Chaac Negro, se convertía en Cuervo; si
se trataba del Chaac blanco, aparecía como una paloma blanca; cuando era el Chaac Amarillo,
volvíase una magnífica águila; y se encarnaba en faisán el Chaac rojo. Al dios del agua le
gustaba vivir en las cuevas y los cenotes, que servían de entrada a las almas para llegar al
Inframundo.
Chaac era bondadoso, dador de vida y agua con la cual los campesinos podían cultivar sus
sementeras y obtener buenas cosechas de maíz. Por algo había sido quien enseñara la
agricultura a los seres humanos. Para que el dios prodigase sus bondades había que tenerlo
contento; se le celebraba una gran fiesta en el noveno mes llamado Chen (del 11 al 30 de
septiembre) o en el mes Yax. La fiesta recibía el nombre de Ocná, “entrar en la casa” o
“renovación del templo”. Antes de la celebración se consultaba a los Bacabes los encargados
de sostener las cuatro esquinas del mundo, seres asociados con los Chaces. Los bacabes
indicaban el día propicio para llevar a cabo los rituales de la ceremonia. En el día indicado, se
renovaban los ídolos y los incensarios, y si el templo lo ameritaba, se le reconstruía para que
quedase como nuevo, conmemorando el hecho con una placa colocada en la pared.
Fue tan importante este dios en la cultura maya, que aún en nuestros días los milperos de
Yucatán siguen efectuándole ceremonias de petición de agua, para que el maíz no deje de
germinar y de crecer, y los hombres puedan seguir viviendo en la Madre Tierra.
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