El combustible ecológico - Diario "La República"

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EL COMBUSTIBLE ECOLOGICO, QUE YA SE CONSUME EN EUROPA, REQUIERE DE
EXONERACIONES PARA BAJAR COSTOS
La producción de biodiesel permitiría crear ocho mil nuevos puestos de
trabajo
* La eventual producción de biodiesel en nuestro país permitiría la
creación de ocho mil puestos de trabajo, solamente en la etapa de cultivo
del girasol, materia prima indispensable de este producto de origen
natural. Aunque un proyecto de ley que ya tiene media sanción
parlamentaria declaró de interés nacional este emprendimiento, el tema
crítico parecen ser los costos.
La especialista Alicia Raffaele explicó el proceso de elaboración del
biodiesel y sus ventajas ambientales.
Aunque varias autoridades han manifestado interés en la producción de
biodiesel, los estudios necesarios para determinar su viabilidad
económica están pendientes desde el año pasado. Según el Ministerio de
Ganadería, Agricultura y Pesca su producción y consumo evidencia
beneficios económicos y ambientales. La aprobación por parte del Senado
de un proyecto de ley que lo declara de interés nacional está lejos de
facilitar su uso.
El Senado aprobó un proyecto de ley presentado por Jorge Larrañaga que
declara de interés nacional la producción de biodiesel en el país. La
iniciativa, de tres artículos, deberá ser ahora analizada por la Cámara
de Representantes, pero que ésta lo apruebe no implica que el país
efectivamente comience a producir el combustible.
El propio proyecto establece que el Estado "analizará la viabilidad, los
requerimientos, exigencias y el régimen jurídico aplicable para su
producción, distribución y consumo".
La interrogante mayor reside en la ecuación económica, puesto que en
todos los países donde se usa, el biodiesel está exonerado de impuestos,
condición casi indispensable para hacerlo viable. Sin embargo, entre
otras ventajas, su utilización permitiría la creación de 8 mil puestos de
trabajo solamente en la etapa de cultivo de la materia prima vegetal.
El biodiesel es un combustible que se elabora a partir de aceite vegetal
(de soja, girasol, colza, maní) y alcohol. Puede usarse puro o mezclado
con gasoil en motores diesel que no requieren ningún tipo de adaptación.
Elaborado por Rudolf Diesel a principios del siglo XX, actualmente es
usado entre otros países en Argentina, Brasil, Francia, Alemania, EEUU,
Austria, Japón y China. Su consumo sin subsidios se ha visto limitado
porque, salvo en excepcionales condiciones de mercado, su precio es
superior al del gasoil.
Innovación uruguaya doce años atrás
En 1990, un grupo de ingenieros de Facultad de Ingeniería logró un nivel
de investigación en el tema biodiesel que permitió lograr el punto de
rendimiento óptimo del combustible e incluso llegaron a diseñar una
planta a escala piloto.
Mientras en el mundo el combustible se producía por proceso "batch", los
uruguayos innovaron doblemente: aplicando un proceso continuo diseñado
por ellos que es único en el mundo y permite abaratar los costos de
producción.
Los estudios de 1991 indicaban que el costo del nuevo combustible sería
de 0,60 dólares frente a 0,44 dólares del gasoil. Sin embargo, esos
valores fueron calculados para una sustitución de solamente el 2,5% del
consumo del gasoil. Los números diferirían si se incrementara la
producción de oleaginosos.
En aquel momento el proyecto fue presentado a Ancap, que lo desestimó por
considerarlo no rentable.
A comienzos de 2001, tomaba estado público que el presidente de Ancap,
Jorge Sanguinetti, había expresado al gobernador de Santa Fe, Carlos
Reutemann, su interés por incorporar al país la producción del
combustible que en aquella provincia se usa con éxito. Incluso, se llegó
a firmar un convenio con el LATU, con el objetivo de concretar desde la
provincia argentina, la transferencia de tecnología que permitiera
elaborar el combustible.
Poco después, los ingenieros uruguayos comenzaron a salir a los medios a
manifestar que en realidad en nuestro país estaban todos los elementos
técnicos para producirlo aquí. En reiteradas oportunidades los técnicos
solicitaron entrevistas con el presidente de Ancap Jorge Sanguinetti,
pero nunca fueron recibidos por el jerarca.
De todas formas, según Gonzalo Souto, técnico de la Oficina de
Programación y Política Agropecuaria del MGAP, el tema despertó "interés
del gobierno" y a principios de 2001 se conformó una Comisión
Intergubernamental integrada por los ministerios de Vivienda,
Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, MIEM, MGAP y Ancap para
estudiar la viabilidad del combustible en nuestro país. En octubre de
2001 Souto había anunciado a LA REPUBLICA que dicha comisión firmaría un
convenio con la Universidad de la República para realizar un análisis
económico completo. Según Alicia Raffaele, una de las ingenieras que
realizó la propuesta a Ancap en 1991, el año pasado se le pidió a la
Universidad de la República que presentara un estudio de prefactibilidad
del uso del combustible pero tampoco esta vez los técnicos recibieron
respuesta alguna.
Consultado por LA REPUBLICA, Souto dijo ignorar los motivos por los
cuales no se dio respuesta a la propuesta universitaria solicitada por
las propias autoridades.
La ecuación económica
Según el documento "Evaluación de la producción y Consumo de Biodiesel en
Uruguay", elaborado por el MGAP en marzo de 2001, "la producción y
consumo de biodiesel evidencia beneficios económicos y ambientales. No
obstante, su viabilidad como sustituto del gasoil está estrechamente
asociada con los precios de las materias primas de ambos combustibles,
aceites vegetales y petróleo respectivamente".
En aquel momento, la relación entre los precios del petróleo y los
aceites vegetales era "totalmente atípica, puesto que se daba la
ocurrencia simultánea de los precios externos más altos de la última
década para el petróleo y los más bajos para el mismo período en el caso
de los aceites vegetales", por lo cual los costos de producción del
biodiesel eran similares a los del gas oil.
Según el documento, esa similitud tiene lugar solamente en esas
condiciones "inusuales", puesto que las mismas son "remotas en
situaciones de mercado más normales". De todas formas, "el análisis de
las externalidades positivas asociadas a esta actividad contribuyen en
forma relevante a neutralizar ese mayor costo".
Tomando en cuenta los precios de producción de gasoil y de biodiesel,
según Souto, las condiciones actuales son "relativamente peores, porque
subió un poco el aceite aunque el petróleo se mantiene alto". Agregó que
"la pregunta que hay que responder es si considerando todas las ventajas
que implica el uso del biodiesel, la ecuación económica cierra".
Según Raffaele, utilizando el girasol como materia prima, si se
sustituyera el 20% del consumo del gasoil por biodiesel, sólo de mano de
obra directa, en el período de cultivo se generarían 8.000 puestos de
trabajo en el agro, puesto que habría que aumentar el área de cultivo de
50 mil a 400 mil hectáreas.
Asimismo destacó que "también podemos pensar en el ahorro de divisas, ya
que no hay que pagar dólares al exterior para importar petróleo". Dicho
ahorro alcanzaría U$S 40 millones de dólares anuales. La técnica estima
que en caso de que se subsidie la producción de biodiesel, lo que el
Estado deja de recaudar por concepto de impuestos "lo gana por el lado de
tener 8 mil personas más trabajando. Hay que comprar insumos, maquinaria,
transporte, pero todo paga IVA y otros impuestos". Asimismo, "si
encontráramos mercados para vender glicerina --que se origina en el
proceso de producción-- los costos disminuirían".
Las ventajas
El estudio del MGAP señala que los beneficios indirectos o externalidades
derivados del uso del biodiesel incluyen: menor dependencia de fuentes no
renovables de energía, impactos macroeconómicos de la expansión de la
actividad de la cadena oleaginosa, incremento de la recaudación por los
tributos indirectos de la superficie adicional de cultivos oleaginosos,
impactos sobre el sistema agrícola-ganadero, mitigación del cambio
climático y ahorro de divisas por la reducción de las necesidades de
importación de gasoil.
Raffaele destaca como una de las principales ventajas la generación de
"una cadena de producción nacional", puesto que tanto el cultivo a
utilizar como el alcohol podrían ser uruguayos. Señaló que cuando se
habla de costos se considera "solamente lo que cuesta la materia prima,
la producción y el costo final". El convenio con la Udelar permitiría un
análisis completo que también incluyera los beneficios indirectos que
usualmente no se analizan en los estudios de mercado.
El biodiesel emite mucho menos dióxido de carbono que el gasoil. El dato
es relevante si se considera que el dióxido de carbono es el principal
gas de efecto invernadero, responsable del cambio climático que aqueja al
mundo y que en nuestro país, las emisiones gaseosas en el transporte
constituyen el principal factor de contaminación atmosférica. Respecto
del gasoil, el biodiesel es menos inflamable y tiene entre 20 y 40 veces
menos azufre, que provoca la lluvia ácida. Tanto la Federación Ancap como
el sindicato de aceiteras están interesadas en la producción de
biodiesel. *
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