Las uevas de Gran Gozo

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Las uevas de Gran Gozo
Lucas 2:10, 11
Por Eliseo Hernández Echegoyén
Usado con permiso
Introducción:
A. El mundo celebra la Navidad con ruidos, pompas, bullicios y placeres.
B. Celebrémosla nosotros con la sencillez con que se celebró la primera Navidad: con alabanza y
adoración.
C. El verdadero significado de la Navidad:
1. Para el Padre, significa la entrega de su Hijo (Jn.3:16).
2. Para el Hijo, significa el abandono de la gloria, para bajar a la
tierra y ser “obediente hasta la muerte” (Fil.2:5-8).
3. Para el mundo significa que Dios ha provisto un Salvador (Lc.2:10,11; Is.53:6).
4. Para usted significa que Dios le ofrece salvación eterna, gratuitamente (Ro.6:23; Jn.1:12).
¡Qué sea usted como aquellos pastores que fueron a buscarlo y adorarlo, aceptándole como
Salvador de su vida!
5. “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será
para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es
CRISTO el Señor” (Lc.2:10,11). ¡Nuevas de gran gozo!
I. ¿De dónde vienen esas nuevas? Del cielo.
A. Vivimos en un mundo materialista, en toda la faz de la tierra.
B. Las nuevas del mundo no todas son buenas y no satisfacen; son pasajeras: Nubes sin agua.
“Como nubes y vientos sin lluvia, Así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad” (Pr.25:14).
Ofrecen mucho pero producen poco.
C. Las nuevas mejores vienen de Dios, el Dador de todo don perfecto.
II. ¿De qué son esas nuevas? De gran gozo.
A. Hay muchos goces en la vida que no llenan, goces que se esfuman rápidamente, como flor de un
día; es momentáneo.
B. Este gozo anunciado por el ángel es grande, profundo, inefable y glorificado.
C. Cuando todos los demás goces se acaban, éste es el único que permanece. Es eterno: “Entra en
el gozo de tu Señor”, prometió Jesús (Mt.25:21). “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo
esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Jn.15:11). Igualmente la vida que promete: “Yo
he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn.10:10).
III. ¿Para quién son estas nuevas? Para todo el pueblo.
A. No fueron destinadas sólo para los privilegiados del dinero y la fama de Atenas, Roma, y
Jerusalén.
B. No fueron anunciadas a las razas que se creen privilegiadas, de sangre aria, alemana, inglesa.
C. El ángel no apareció a los privilegiados de la inteligencia, los intelectuales, los científicos, y
filósofos. Jesús oró al Padre gozoso: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre,
porque así te agradó” (Lc.10:21). El ángel hizo su anuncio a los humildes pastores que cuidaban
su rebaño.
D. Son para todo el pueblo, para la humanidad entera. ¡Para usted y para mí!
IV. ¿Cuáles son esas buenas nuevas? Que ha nacido un Salvador, Cristo el Señor.
A. Hay sólo un Salvador; no hay co-rendentores, ni co-mediadores. “Porque hay un solo Dios, y un
solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate
por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1ª.Tim2:5,6). No hay ningún otro
nombre bajo el cielo “en que podamos ser salvos” (Hch.4:12).
B. La imperiosa necesidad del mundo es ser salvo. Todos necesitan la salvación.
C. Esto es el Evangelio, que significa “Buenas nuevas”.
Conclusión:
A. Hay motivo para estar gozosos.
B. Hay esperanza, hay salvación.
C. “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más”
(Is.45:22).
D. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo
para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es
condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del
unigénito Hijo de Dios” (Jn.3:16-18). Es Él que fue anunciado por el ángel en la primera Navidad.
¡Qué lo acepte como su Salvador!
Himno: ¿Qué Me Puede Dar Perdón? (Himnario de Alabanza Evangélica, p.160, primera estrofa)
¿Qué me puede dar perdón? Sólo de Jesús la sangre,
¿Y un nuevo corazón? Sólo de Jesús la sangre.
Precioso es el raudal, Que limpia todo mal; No hay otro manantial,
Sólo de Jesús la sangre”.
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