UNIVERSIDAD DE HUÁNUCO

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UNIVERSIDAD DE HUÁNUCO
ESCUELA DE POST GRADO
SECCIÓN DE DOCTORADO
EN TORNO A LA CUESTIÓN DEL SÍLABO POR COMPETENCIAS
1. Introducción
La polémica sobre el uso del término competencias se viene dando desde la
década del noventa, exactamente desde que se puso en ejecución el Plan
Nacional de Capacitación Docente (PLANCAD), en 1994, por recomendaciones
de los “expertos” del Banco Mundial.
Hasta entonces el currículo y los sílabos se hacían por objetivos, pero los
“expertos” del BM, recusaron ésta práctica argumentando que los objetivos era
la forma cómo los conductistas diseñaban el currículo y los sílabos, y que el
conductismo había llevado los objetivos a la objitivitis.En conclusión, en el
nuevo enfoque pedagógico(NEP) quedaba excluido el uso del término objetivos
y había que reemplazarlo por las competencias que, en definitiva, el aprendizaje
que es el centro del quehacer pedagógico y no la enseñanza, se construía a base
de competencias.
Pero ojo, que el término competencias, había sido introducido, en Estados
Unidos, a través del programa conocido como Competence-Based Training
(Entrenamiento basado en competencias CBT), a partir de que la educación, en
todos los niveles, en ese entonces, era demasiado teoricista, intelectualista y por
tanto lo que se quería corregir era el no saber hacer y para ello había que
programar los contenidos curriculares no a base de objetivos sino a base de
competencias.
Como dice el Amauta Peñaloza, el CBT, al extremar las competencias, en las
conductas observables y medibles, incurrió en grave error porque las
instituciones educativas tenían que entretenerse en hacer listas interminables de
los comportamientos llamados competencias, es decir la misma práctica que
antes habían realizado los seguidores de Benjamin Bloom, con la objetivitis.
2. Qué son las competencias?
Según Peñaloza, (2003:44) cuando se plasmó la idea de competencia, la
expresión parecía clara y sencilla. Competencia era cada una de las acciones de
diversa complejidad que un profesional universitario o que un técnico o que un
alumno de la etapa escolar debían realizar en el ejercicio, de su profesión, de su
especialidad o de su simple aproximación al mundo del trabajo”.
Según Carlos Barriga, experto en la ciencia del currículo,(2000:36), “La
competencia es una aptitud, vale decir, una capacidad para hacer algo de un
modo eficaz.”. En virtud de esa definición, son competencias: redactar un
trabajo monográfico, facilitar el proceso de una unidad de aprendizaje(tema),
evaluar técnica y científicamente a los alumnos, etc. En cambio no son
competencias: conocer la estructura de los trabajos monográficos, identificar los
pasos del proceso de aprendizaje, identificar los vicios de la evaluación
sumatoria.
Lo que caracteriza a las competencias, no es el conocimientos, o valoración de
un bien moral, sino el saber hacer y sobre todo el hacer. En este sentido
competencia, según Barriga, significa dos cosas: capacidad potencial para hacer
algo a la que simboliza como competencias1 y capacidad real y actual de hacer
algo, a la que simboliza como competencias2.
Sin embargo, saber hacer, no implica necesariamente hacer, son dos capacidades
diferentes pero estrechamente vinculadas. Por ejemplo saber la teoría de la
natación, es decir, saber cómo nadar, no convierte a nadie en competentes reales,
es decir, en nadadores expertos o grandes nadadores.
En conclusión la verdadera competencia no está en el saber hacer sino en el
hacer de manera eficaz, es decir, un hacer bien, lo que se hace y no de cualquier
manera.
Finaliza Barriga(Op.cit) magistralmente diciendo: “lo que acabamos de afirmar,
una competencia es un tipo de comportamiento entre muchos otros y en tanto
comportamiento es un referente posible para un objetivo educacional. Por lo
tanto, no sólo resulta falso oponer objetivo educacional a competencia, sino un
imposible total”.
Otro autor respetable es Vicente Santiváñez,(2005:62) quien dice que “las
competencias son tipos de comportamiento deseable que se quieren lograr. Son
los referentes del objetivo educativo, que están constituidos por
comportamientos valiosos que se consideran debe poseer los educandos”.
Discordante con las definiciones anteriores es la de la Luisa Pinto, citada por
Carlos Barriga, quien dice que la competencia es: “La capacidad para actuar con
eficiencia y eficacia y satisfacción en relación a sí mismo y al medio natural” y
seguidamente remata diciendo: “Las competencias son macro-habilidades que
integran tres tipos de saberes o aprendizajes: conceptual(saber), procedimental
(saber hacer) y actitudinal (ser)”.
Como advierte Carlos Barriga, esas dos definiciones no son complementarias
sino contradictorias, porque en la primera definición se dice que competencia es
una capacidad para actuar y actuar es hacer algo de acuerdo a ciertos
procedimientos, en cambio en la segunda se afirma que son macro-habilidades
que integran el saber, el saber hacer y el ser. Ello es inadmisible, ya que en
esencia la competencia es saber hacer y hacerlo bien. El hecho que esto implique
tener como base el conocimiento y tener la disposición para hacerlo no lo
convierte en macro-habilidades. En conclusión no puede admitirse las dos
definiciones, o bien son capacidades para actuar con eficiencia y eficacia o son
macro-habilidades que integran los conocimientos(saber conceptual), el saber
procedimental (saber hacer) y el saber actitudinal (saber ser).
A la luz de las reglas básicas de la redefinición dadas por René Descartes en la
Duda Metódica y por Guillermo de Ocam, con la navaja de Ocam, la
redefinición de Luisa Pinto es innecesaria porque sólo vale para confundir y ello
es inadmisible en educación.
Termina Barriga señalando que toda esta confusión radica en el error de oponer
objetivos a competencias.El según do error consiste en creer que los objetivos
son tal como lo conceptualizan los conductistas(observables, medibles,
evaluables cuantitativamente, asi como orientaciones para el profesor). El tercer
error es creer que las competencias son diferentes a las conductas, tal como las
entienden los conductistas. (Barriga, op.cit.).
3. Entonces qué son los objetivos educacionales?.
Según Barriga , son una serie de comportamientos, que se consideran valiosos
que deben ser logrados por los estudiantes ,en un determinado intervalo de
tiempo, programados por el profesor.(Barriga:33).
Según Peñaloza,(2003) en su libro Los Propósitos de la Educación, en el
capítulo IV, titulado: ¿Competencias en oposición a objetivos?, dilucida la
cuestión de los objetivos en la labor pedagógica, admitiendo que las
competencias son también objetivos de la educación.
Al conocer el cuestionamiento que hacían los constructivistas de los objetivos,
decía “la mayor parte de las acciones humanas y, dentro de ellas, las acciones
educativas ocurren con un propósito determinado. No educamos al azar, para
sorprendernos al final al ver qué ha sucedido, sino que lo hacemos con una
determinada idea de lo que anhelamos(…). A esos propósitos, que guían
nuestras acciones, los llamamos finalidades, o también objetivos o aún metas”.
Prosigue más adelante: “Sostener, por tanto, que en la educación ya no hay que
pensar en objetivos, sino en competencias, luce como algo irreal y contrario a la
naturaleza de la educación, es decir, sería defender una educación sin objetivos,
que no se propone llegar a nada”.
Sin desestimar el uso de competencias en la educación, estima “ que el anhelo de
que con la educación los alumnos alcances competencias nos parece plausible.
Mas lo que resulta falso de toda falsedad es decir que la educación ya no se rige
por objetivos, sino por competencias.”(Peñaloza.op.cit)
Lo que el amauta Peñaloza acepta de los constructivistas es que ya no se puede
pensar sólo en objetivos conductuales sino también en competencias, es decir, la
“educación ya no puede guiarse en objetivos anticuados, ahora la educación
debe orientarse a objetivos nuevos y concretos, a saber, las competencias”.
En conclusión los objetivos para Peñaloza, son los propósitos valiosos a lograr
por los estudiantes, programados por el profesor, para un determinado tiempo.
Según Santiváñez,(2003:61) ya citado, en su texto Diseño Curricular, dice los
objetivos educativos, son intenciones de lograr ciertos comportamientos que los
agentes educativos consideran valiosos de ser poseídos por los educandos.
Dichos objetivos siempre están referidos a los comportamientos de los
educandos, por ello, se afirma que no hay objetivos sin referentes, porque
siempre apunta a algo.
Remata diciendo “El objetivo educativo no es una conducta ni ningún
comportamiento, sino la intención de lograrlos en un conjunto de educandos.
Sostener lo contrario es abrir las puertas para oponerlos a las competencias o a
cualquier tipo de comportamiento “.
4. Sílabo por competencias o por objetivos?
De lo anteriormente dicho los sílabos deben ser hechos por objetivos y por
competencias y no en forma excluyente. No sólo por objetivos porque eso sería
continuar con el conductismo de Benjamin Bloom ni tampoco sólo por
competencias porque sería generar una confusión, sería un absurdo, desconocer
que la educación se guía por objetivos y competencias.
En conclusión, el currículo así como los sílabos, que es la expresión concreta de
los primeros, debe ser construido en base a objetivos y competencias.
Lima, 22 de febrero del 2013.
Dr. Humberto Ñaupas Paitán
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
PEÑALOZA R. Walter (2003) Los Propósitos de la Educación. Lima, Edit.
Fondo Editorial del Pedagógico de San Marcos.249. pp.
SANTIVÁÑEZ L. Vicente (2005) Diseño Curricular. Lima, Edit. USMP, 98
pp.
REFERENCIAS HEMEROGRÁFICAS
BARRIGA H. Carlos (2000) Objetivos versus competencias: una oposición
imposible. En: Revista Peruana de Educación, Lima, Año V,N°5,enero 2000.
Edit. Optimice, pp. 29-69.
REFERENCIAS ELECTRÓNICAS
PINTO , Luisa (2010) Las Competencias. Disponible en :
http://www.slideshare.net/arlinesrodriguez/competencias-y-curriculo ,tomado el
21/02/13.
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