Imperialismo cultural y resistencia cultural en Puerto Rico

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Imperialismo cultural y resistencia cultural en Puerto Rico
Luis NIEVES FALCÓN
Es PRECISO enmarcar, en el presente, la situación cultural de Puerto Rico, dentro
de su particular condición colonial ya que ésta, en perfecta correspondencia con
los objetivos del imperialismo y los procesos sociales generados para asegurar su
persistencia, "ejerce un influjo que afecta todas las instancias de la sociedad",'
o sea, que el impacto del colonialismo es totalizador y engloba el conjunto de las
instituciones sociales puertorriqueñas. Dicho control lo ejerce la sociedad imperialista de Estados Unidos a través de la presión material, la presión política y administrativa, la ideológica y la represión militar y policiaca.
El objeto principal de la sociedad dominadora es el de
desviar la cultura del pueblo colonial hacia un proceso gradual de disolución
y mediatización, terminando por despojar dicha cultura de los elementos
básicos de resistencia al poder dominador.2
Dicha estrategia se consolida, en primera instancia, a través del control de los
bienes de producción y las fuentes generadoras de empleo y, posteriormente, subyugando al resto de las instituciones sociales. De esa manera, la metrópoli asegura
que lab pautas ideales de la sociedad y la cultura puertorriqueñas, los modelos
de conducta a ser difundidos para su imitación e incorporación por parte de la
población, estén encaminados a evitar la reafirmación nacional y cultural al igual
que la emergencia de una conciencia de confrontación con el régimen. Los colonialistas norteamericanos y sus colaboradores locales, puertorriqueños y extranjeros
1 Gcorges Balandier, Teoría de la descolonización : las dinámicas sociales , Buenos Aires,
Edición Tiempo Contemporáneo, 1971, p. 41.
2 Manuel Maldonado Denis, " Imperialismo y cultura nacional en Puerto Rico", Casa de
las Américas, enero-febrero, 1972, N" 70, p. 33.
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residentes, son los responsábles de promover la difusión de dichos modelos. Como
resultado de esta acción imperialista, el puertorriqueño se encuentra en la peculiar
situación de tener que enfrentarse en su propia nación a instituciones sociales
que atentan contra su existencia como ser cultural.
Las técnicas colonialistas utilizadas para estimular un sentido (le carencia y
erosión cultural van dirigidas a afectar tanto el nivel cognoscitivo como no cognoscitivo de los puertorriqueños. Su manipulación aspira a desarrollar comportamientos rutinarios y hábitos que conviertan al colonialismo y la opresión en lo
normativo y aseguren, con dicha internacionalización por parte del colonizado, la
perpetuación del régimen de privilegios del colonizador. De ahí que los efectos
deficitarios de este procesa son también totalizadores y pueden ser identificados
en diversos aspectos de la expresión material y no material de los puertorriqueños.
Examinemos brevemente algunas manifestaciones de esa carencia, de esa pérdida
en elementos seleccionados de la cultura puertorriqueña.
Uno de los aspectos sociales en el cual se logra identificar una mayor agresión
a los elementos culturales propios es la educación que recibe el puertorriqueño a
través de su formación escolar. Ello se debe a que la educación, como sistema,
constituye básicamente un instrumento de control al servicio de los intereses políticos y económicos de Estados Unidos. Por eso, "el pasado de Puerto Rico es casi
tierra incógnita para el puertorriqueño" 3 y se da la impresión de que su acontecer histórico comienza con la llegada de los invasores yanquis en 1898. En
muchos casos, la contracción de la historia se reduce aún más al equiparar el
desarrollo del pueblo puertorriqueño con el arribo al poder del colaboracionista
principal en 1940. Este esfuerzo sistemático por carenciar al puertorriqueño de un
pasado, por convertirlo en un ser humano sólo con presente, lleva el propósito
obvio de impedirle el conocimiento de sus raíces como pueblo evitando así el
contacto con elementos históricos propiaciadores de su reafirmación nacional. Esta
posición en contra de una fuerte conciencia nacional propia, ayuda a explicar la
omisión continua en los textos escolares de los movimientos libertarios del país
y de los puertorriqueños que se han dedicado a defender la liberación del territorio nacional. Explica también el hecho de que cuando se presenta en los contenidos educativos algún defensor de la independencia se excluye su gestión a favor
de la misma o se presenta en forma negativa. Idéntica situación se observa con
respecto a cualquier elemento de afirmación nacional: se omite o se presenta
en forma negativa para producir rechazo o repulsión por parte del lector.
Paralelamente con estos procesos se observa también en los materiales escolares
una periodicidad histórica que no corresponde al desarrollo histórico de Puerto
Rico sino a una que es definida en función de las acciones de Estados Unidos
en nuestra nación. También se ' nota la exaltación de los hechos históricos de la
metrópoli y el enaltecimiento de las figuras norteamericanas y los colaboracionistas
locales. En dicho contexto, el niño puertorriqueño aprende unos ciclos históricos
3 Nilita Vientós Gastón, "El 'Tribunal Supremo de Puerto Rico y el Problema de la Lengua",
Ibid., p. 64.
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definidos en base a las acciones represivas de la metrópoli contra el pueblo puertorriqueño; que la fecha de la independencia política de su nación fue el 4 de julio
de 1776, que su primer presidente fue Jorge Washington y que Luis Muñoz Marín,
el máximo intermediario de los norteamericanos en Puerto Rico, es la figura
puertorriqueña de mayor importancia histórica.
Todo lo anterior, en la práctica, produce la contradicción de que los puertorriqueños son forzados a percibir positivamente las acciones de Estados Unidos
en nuestra patria, incluyendo la conquista de Puerto Rico por dicho país, mientras se les adoctrina negativamente con respecto a los sucesos históricos que destacan su propia lucha en contra del colonialismo. En otras palabras, el proceso
educativo actual obliga a los puertorriqueños a internalizar como "buena" la lucha
anticolonial de las 13 colonias norteamericanas en contra de Inglaterra y, a la
vez, a internalizar como "mala" la lucha anticolonial de Puerto Rico en contra
de Estados Unidos. Asimismo, aprende a evaluar como buenas las acciones opresivas del imperialismo norteamericano no sólo en otras partes del mundo sino
en el propio Puerto Rico.
El impacto de estos procesos queda evidenciado entre el estudiantado universitario de Puerto Rico. Al administrárseles una prueba de conocimientos sobre
Puerto Rico, América Latina y Estados Unidos, se concluye que
estos estudiantes parece que pueden obtener más contestaciones correctas
sobre los Estados Unidos que de Puerto Rico y dos veces más contestaciones
correctas sobre los Estados Unidos que sobre América Latina.'
Pero ahí no se detiene la función corrosiva de la educación a través de los
materiales escolares . Se advierte , además, un énfasis invariable en presentar los atributos de la tierra , la gente y la cultura puertorriqueñas en forma negativa y
despreciativa . Es así que se alude consecuentemente a la pequeñez de la Isla, a la
falta de recursos naturales y económicos y a la pereza y pasividad del puertorriqueño. Dicha insistencia en la autodevaluación tiene por objeto recalcar la incapacidad puertorriqueña para controlar el mundo externo . Generalmente , va acompañada de argumentaciones tendientes a justificar la presencia del colonizador
para mantener la estabilidad económica y proteger a los propios puertorriqueños
4 Luis Nieves Falcón, "Sociedad y cultura de Puerto Rico: primera prueba diagnóstica",
multigrafiado, 1966.
El trabajo aludido resume los hallazgos de la forma siguiente:
Al compararse la proporción promedio de contestaciones correctas se encuentra que el
mayor porcentaje promedio de contestaciones correctas correspondió a los ejercicios
que se referían a los Estados Unidos de América del Norte , seguido por el que correspondió a Puerto Rico y, finalmente , a la América Latina... Llama la atención
el hecho de que la proporción promedio de contestaciones incorrectas es mayor en lo
referente a Puerto Rico cuando se compara con los Estados Unidos . El margen de
incorrección se duplica al comparar el conocimiento que dichos estudiantes tienen
sobre América Latina... Los datos recopilados permiten formular una hipótesis de
investigación en el sentido de que los conocimientos aprendidos por los estudiantes
tienden a identificarlos más con los Estados Unidos que con Puerto Rico y mucho
menos con la América Latina.
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de sus instintos perversos los cuales los llevarían a destruirse si no mediara la
figura del colonizador.
Hay otros elementos adicionales que cabe destacar en la función de desgaste
cultural que cumple la educación en Puerto Rico. Uno de éstos se refiere al elogio
constante de las condiciones favorables que se han dado en la colonia y que busca
el efecto de legitimar la colonización. Dicha apología es la que se dedica a resaltar
los adelantos materiales de más carros, carreteras y televisores, pero convenientemente omite mencionar la inadecuada distribución de la riqueza, las altas tasas
de drogadicción y criminalidad y la alta incidencia de enfermedades mentales.
El propósito es claro: exaltar a través de los materiales educativos la acción positiva del colonialismo y omitir los efectos nocivos de la condición colonial.
Otro elemento identificable en los materiales que se usan como base para la educación. del niño y del joven puertorriqueño es la omisión sistemática de categorías
lingüísticas asociadas con la liberación o la identificación de dichas categorías con
atributos negativos. Nos referimos a términos como patria, nación, república, independencia, socialismo, etcétera. En términos generales, estas palabras se excluyen
de los materiales curriculares o al presentarse se hacen en términos asociativos de
carácter repulsivo. El ejemplo más claro es el de la palabra "república" que
evoca de inmediato asociaciones con desorden, anarquía, desgobierno, ilegalidad,
perturbación, revolución, etcétera.
El saldo neto de la depresión cultural por parte de la educación es la de transmitir la percepción carencial que sobre el puertorriqueño le ha formado el colonizador. Son unos materiales que sitúan al puertorriqueño fuera de su historia y,
como dice Meemmi, "dispone cada día menos de su pasado y queda expuesto a
perder progresivamente su memoria Asimismo, esos procesos educativos contribuyen a apuntalar su inferiorización como ser humano. Todo lo cual tiene por
efecto situarlo en posición de desventaja frente al opresor.
íntimamente relacionado a los procesos educativos previamente descritos existe
el ataque continuo al que es sometida la lengua vernácula por los norteamericanos
y los colaboracionistas locales en Puerto Rico. El primer embate ocurre después
de los primeros meses de concluirse la invasión, cuando el administrador norteamericano del sistema educativo, Victor S. Clark, señala públicamente que:
otra consideración importante que no puede pasar desapercibida es que la
mayoría de la gente de esta isla no habla español puro. Su lenguaje es un
patois casi ininteligible para los oriundos de Barcelona o Madrid. No posee
literatura alguna y tiene poco valor como instrumento intelectual.6
Se justifica con esta actitud racista y prejuiciada la sustitución de la lengua
vernácula como vehículo (le enseñanza en el sistema escolar a favor del inglés.
Dicha situación dura cerca de 52 años cuando, en el 1950, se decretó administrativamente la utilización de -la lengua española como vehículo de enseñanza en
s Albert Memmi, Retrato del colonizado, Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1969, p. 111.
6 Juan José Osuna, A histo^,y of Education in Puerto Rico, Río Piedras, Editorial de la
Universidad de Puerto Rico, 1949.
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la escuela pública. Durante todo ese periodo la población mantiene el uso y defensa
del español.
Continuamente ocurren otros esfuerzos por imponer el uso del inglés en otros
aspectos de la vida puertorriqueña y ha sido necesario recurrir a los tribunales
de justicia para preservar el vernáculo. Esa insólita situación lleva a una estudiosa de
la materia a concluir que:
... el hecho de que un pueblo recurra a los tribunales para conservar su
lengua es, de por sí, una acusación a nuestro régimen colonial, régimen que
es, por esencia, la negación de la justicia.7
La decisión de usar el español tanto en las escuelas públicas como en los tribunales de justicia no es final. Son decisiones que pueden ser revisadas por las
cortes norteamericanas que operan en el país y que tienen más autoridad que
las cortes locales.
La restitución del español como vehículo de enseñanza en la escuela pública
no resuelve la posición de subordinación en que éste se encuentra colocado en
Puerto Rico. En el propio sistema educativo público se pone en tela de juicio su
utilización en la escuela elemental y secundaria y en dos facultades universitarias,
medicina y odontología, se enseña en inglés. Asimismo, la mayoría de las escuelas
privadas sostienen. que :
... no están obligadas a usar el español como vehículo de enseñanza, situación que, de hecho, crea dos sistemas educativos con tendencia y filosofía
distintas: uno que fija el gobierno y otro que, por su cuenta, fija la escuela
privada. Sólo en una colonia puede un grupo de ciudadanos descartar,
para favorecer los intereses del país que la domina, una norma educativa
que no sólo se apoya en indiscutibles principios pedagógicos, sino que es
también la única que asegura la supervivencia de esa colonia como nación,
como sujeto de la historia.8
La subordinación de la lengua vernácula se recrudece por el trato diferenciado
que reciben ambas lenguas. Una intelectual puertorriqueña contrasta esa realidad
actual de la forma siguiente:
... el estudio del inglés es obligatorio desde el kindergarten hasta la universidad y recibe atención especialísima en todos los programas escolares. Si lo
comparamos con la atención que recibe el estudio del español, nos damos
cuenta de que goza de grandes privilegios: mayor duración temporal de la
clase, incluso en las zonas rurales, mayor diversidad de cursos; supervisión
más intensa y rigurosa, mejor equipo, mayores y mejores facilidades para
la formación profesional y adiestramiento de los maestros. Estos maestros de
inglés son "maestros" especiales, dedicados exclusivamente a la enseñanza
de esa lengua; los de español tienen generalmente que explicar otras materias ...
7 Nilita Vientós Gastón, op. cit., p. 55.
8lbid., pp. 68 y 69.
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A todo esto se debe añadir que gran parte de los textos escolares, sobre
todo en el campo de las ciencias, son textos en inglés, mal traducidos al
español.9
Además de estas realidades la escritora señala que :
Los medios de comunicación masiva -prensa, radio, televisión y cine- dependen para sus artículos, noticias, reportajes y películas, de proveedores
norteamericanos y se ven obligados a utilizar traducciones escritas en un español pésimo y doblajes que limitan el vocabulario y violentan la sintaxis
para que la traducción concuerde con los movimientos labiales de actores
angloparlantes. El pueblo puertorriqueño recibe por estos medios y en gran
escala, un español empobrecido v deformado.'°
Hay que indicar, además, el predominio del inglés en las transacciones comerciales, el vocabulario técnico y científico, en los expedientes escolares y universitarios, en las prescripciones y expedientes médicos, en las pólizas de seguros y en
los expedientes bancarios. También predomina el inglés en la mayoría de los
rótulos y letreros del país y en la generalidad de los textos universitarios.
En fin, en Puerto Rico se nota que la lengua vernácula cada día se encuentra
en una posición de mayor desventaja con respecto a la lengua del opresor y se
agiganta el uso de anglicismos.
Como resultado "sólo una minoría muy exigua y de profesionales puertorriqueños
maneja con soltura el inglés y el español" 11 y aumentan las interferencias del
inglés en el español de Puerto Rico. Un estudio referente a la interferencia lingüística concluye que :
son muy importantes las huellas que la transculturación general del país ha
impreso en el sistema lingüístico insular, muy visibles los deterioros actuales
en el mismo y muy peligrosas las grietas que amenazan cuartear, en un
futuro quizás no muy lejano, la totalidad de la infraestructura de la lengua
española en la isla.12
El problema se agudiza más aún con el retorno de puertorriqueños que emigraron a Estados Unidos y en el transcurso de los años perdieron las destrezas
para una comunicación efectiva en español. Su empobrecimiento de la lengua plantea problemas agudos de recuperación cultural.
Finalmente, se observa también el auge de una actitud despreciativa con respecto al español entre algunos sectores puertorriqueños que comienzan a cuestionas la utilidad de la lengua vernácula en el mundo materialista que el consumismo colonial desarrolla en Puerto Rico y en el mundo del trabajo que es
controlado por los intereses económicos norteamericanos. Nos parece que este último
9 Margot Arce de Vázquez, "El porvenir del español en Puerto Rico", Casa de las Américas, op . cit., p. 77.
ío Ibid., p. 78.
"Ibid., p. 75.
12 Germán de Granda, Trani cultu ración e interferencia lingüística en el Puerto Rico contemporáneo (1898-1968), Bogotá , Instituto Caro y Cuervo, 1968, p. 159.
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desarrollo resuelve el más peligroso ya que, hasta ahora, la combatividad del pueblo
puertorriqueño por conservar su idioma estuvo basada precisamente en un orgullo
profundo por su lengua vernácula. Todo lo cual deja crudamente expresado el
peligro de que Puerto Rico pueda verse privado de su idioma no sólo en su
vida oficial sino inclusive en su vida privada.
Los medios de comunicación masiva son un instrumento adicional en el proceso
de penetración norteamericana en Puerto Rico y la desculturación de su pueblo.
El papel de dichos medios al servicio de la ideología colonialista puede apreciarse
certeramente si se tiene en cuenta que 9 de cada 10 personas poseen radio y
televisión mientras que 7 de cada 10 compran algún periódico diariamente 13
En lo que respecta a la prensa cabe señalar que la misma está controlada por
intereses norteamericanos o intermediarios locales en asociación con intereses metropolitanos. Todos sostienen una posición de antiindependencia y favorecen el
estado colonial presente o la anexión.
Los periódicos de Puerto Rico básicamente utilizan los servicios de una de las
dos grandes agencias de noticias norteamericanas: Prensa Asociada o Prensa
Unida. Son periódicos que cada día dependen más de las agencias de publicidad
para su solvencia económica y en Puerto Rico no es coincidencia que las de mayor
volumen de negocios sean norteamericanas.
A la luz del control que los intereses norteamericanos tienen sobre la prensa
no resulta extraño el peso enorme que se le da a lo económico ni la promoción
positiva que reciben los patrones de conducta que estimulan el consumismo y el
individualismo. De igual forma, se nota un claro intento por mantener a Puerto
Rico aislado de la situación internacional y de América Latina. Esta inferencia
se hace a la luz del examen de los titulares de primera página y los editoriales
donde se destacan principalmente asuntos de particular interés local.14
El carácter ideológico de la prensa es francamente antinacional no sólo por su
posición antiindependentista sino por la imagen que transmite sobre las personas
que defienden la independencia o sobre aquéllas acusadas por su participación en
actividades patrióticas. El mensaje que llevan frecuentemente hace uso de categorías simbólicas con gran potencial social de carácter negativo con el obvio propósito de desprestigiar el ideal de la independencia y sus favorecedores. Este papel
de la prensa al servicio del colonialismo norteamericano cobra mayor trascendencia
ya que la mayoría de los lectores sostiene que aquélla tiene mucha influencia en
determinar su propia manera de opinar.l"
Aunque a la radio se le atribuye menor influencia que a la prensa en la
formación de opiniones, es significativo señalar que entre las familias pobres de
Puerto Rico, que constituyen el 65% de todas las familias, la radio se escucha
en promedio 3 horas y 15 minutos, pero más de una tercera parte la escucha más
13 Luis Nieves Falcón, Clima ideológico de un grupo de jurados, Río Piedras, Ediciones
Librería Internacional , 1972, p. 28.
14 Gabriel Moreno Plaza , "El sentido ideológico de la prensa en Puerto Rico", Revista
Puertorriqueña de Investigaciones Sociales, Vol. 1, N° 1, Julio-Diciembre, 1976, pp. 26-29.
1, Luis Nieves Falcón, op. cit., pp. 87-88.
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de 4 horas. El papel que juega la radio no se diferencia fundamentalmente de la
prensa. Su contenido es, en forma determinante, antinacional y ha incrementado
su posición como instrumento para la promoción del consumo. De hecho, en estudios de mercadeo para las emisoras de radio, se plantea la necesidad de manipular
los mensajes radiales para influir al grupo poblacional de 15 a 29 años. El problema lo plantean de la siguiente forma:
La persona que compra por primera vez se encuentra sin lugar a dudas
entre las edades de 15 a 29 años. Antes de los 15 años, sus decisiones independientes han estado limitadas a la compra de gaseosas y el cine.
Después de 29 años la persona ha decidido su pasta de dientes, su automóvil, su marca de refrigerador, su ron, línea aérea y múltiples otras
cosas. En otras palabras, el grupo de 15 a 29 años de edad es el blanco
principal de todos los interesados en inducirlo a comprar el producto por
primera vez.'6
Como puede verse, la radio, en atención a los intereses comerciales que la
controlan, accede a convertirse en un manipulador a favor de la economía de
consumo exagerado.
La televisión constituye, 5 in lugar a dudas, el medio de mayor penetración en
Puerto Rico. La mayor parte de las televisoras pertenecen o están controladas
por empresas extranjeras. Un estudio al respecto concluye:
La televisión puertorriqueña es una industria alarmantemente dependiente
de producciones extranjeras, principalmente de aquellas originadas en los
Estados Unidos. Un 62% de la programáción de las tres televisoras comerciales estudiadas se componen de programas fílmicos y de cintas videoinagnetofónicas producidas fuera de Puerto Rico. El efecto de este alto porcentaje de programas foraineos sobre la cultura y la ideología de nuestro pueblo
debe constituir motivo de preocupación de aquellos que intentamos conservar
las características tradicionales del pueblo de Puerto Rico que componen lo
que llamamos "puerto:rriqueñidad". Si los medios conceden status a los individuos que hacen uso de ellos, también confieren prestigio y aumentan la
autoridad de los patrones culturales estadounidenses (formas de vida, valores
sociales, prejuicios y hasta manerismos culturales) que monopolizan el contenido programático de nuestra televisión.17
En términos concretos esto significa, además, que el 60°Jo o más de la programación se dedica al entretenimiento -según las pautas culturales norteamericanas-, no se televisan programas de agricultura u otros aspectos importantes y
el número de programas educativos o de servicio a la comunidad es mínimo. Los
programas de servicio público no rebasan el 3% de la programación y son utilizados por los programadores como meros rellenos destinados a cubrir el espacio
designado como "muerto", rio comercial, es decir, de escasa o de ninguna audiencia.
lc Undcrstanding Radio in San Juan, a presentation by wBMj, mecanografiado sin paginar y sin fecha.
17 Giovanna Scarano Fiol y Juan Miranda Alfonso, "Estudio investigativo de la televisión
en Puerto Rico", multígrafo, 1972, p. 6.
18Ibid., pp. 8 y 11.
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Los criterios para seleccionar estos programas obedecen más al "pietaje" (longitud
de la película y su equivalente en tiempo) que a los méritos del contenido mismo.
Por esto vemos con extrañeza documentales fílmicos al servicio del agricultor cuyo
tema central es la siembra y recolección de manzanas o la pesca de salmón, dos
actividades extrañas a Puerto Rico.18
Gran parte del impacto televisado está regido por el mundo de los comerciales.
En Puerto Rico la propaganda degrada los elementos de la cultura nacional al integrarlos a la propaganda comercial.
Cuando se analiza en qué consiste la propaganda comercial que recibe el puertorriqueño a través de sus televisores se encuentra lo siguiente :
El Puerto Rico de los comerciales está totalmente habitado por hombres de
la raza blanca en la que predomina el tipo blanco mediterráneo, siguiéndolo
de cerca el tipo nórdico de cabellos rubios y ojos azules. No existen negros
ni mulatos.
Estos hombres blancos, en su mayoría, son adultos jóvenes entre las edades
de 20 a 39 años. Viven rodeados de niños juguetones que insisten en devorar
grandes cantidades de cereales y manipulan curiosos juguetes.
La vejez en este extraño mundo ha sido suprimida. No hay ancianos por
los cuales estos adultos jóvenes tengan por quién preocuparse. Dedican mejor
su tiempo a cepillarse los dientes y bañarse innumerables veces con pastillas
de jabón de diversos colores y olores.
La mujer es el centro de este universo. Vive proclamando continuamente
las virtudes de polvos de lavar, perfumes, jabones, comidas , con la esperanza
de atraer al hombre de sus sueños al lecho de su hogar.
En este feliz Puerto Rico la pobreza fue eliminada.
La inmensa mayoría de los habitantes pertenecen a la clase media, compartiendo su hegemonía con un puñado de hombres adinerados que no
significan gran cosa en este paraíso de la mesocracia.
Toda la población trabaja como profesionales, técnicos, oficinistas, secretarias, administradores y vendedores. La tierra no se cultiva y, por lo tanto,
no existen trabajadores agrícolas. Los obreros están a punto de extinguirse
como especie.
La población vive en la zona metropolitana, principalmente en el mismo
corazón de la ciudad. El campo es un inmenso parque utilizado por el
hombre de la ciudad para su disfrute y diversión en sus días de asueto.
La familia pasa la mayor parte del tiempo en la sala-comedor y en el
cuarto de baño de sus hogares.
El hombre que el comercial nos ofrece como arquetipo es un ser humano
centrado en sí mismo. Su máximo orgullo es la posesión de cientos de objetos
a los cuales atribuye poderes casi sobrenaturales. Se busca poder y estimación
ajena mediante la posesión de los artículos de consumo. El auto de último
modelo o la pasta dental con el último descubrimiento de la ciencia constituyen sus fetiches favoritos. Inmerso en sí mismo sólo le preocupa el bienestar de su cuerpo y el disfrute de sus impulsos vitales.19
En adición a un contenido extranjerizante y a una función de manipulación
mercantilista, la televisión cumple la función de desconectar a Puerto Rico con
19 Juan Miranda Alfonso, Los anuncios comerciales en la televisión de Puerto Rico: su
mensaje oculto , Disertación para el grado de Maestría en Comunicación Pública, Escuela
Gradu-ida de Comunicación Pública, 1975, pp. 44-45.
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el área de América Latina y de fomentar actitudes negativas hacia la independencia. Este objetivo se cumple, en parte, ofreciendo un mínimo de información
sobre la América Latina. Dicha información
se centra, en primer lugar, en noticias acerca de los gobiernos ele los países
hermanos; en segundo lugar, en noticias relativas a asaltos y crímenes, mientras que no se le da ninguna atención a los asuntos sindicales, sociales, culturales y científicos.20
Los mensajes así difundidos refuerzan la asociación de independencia con regímenes despóticos y anárquicos.
En conclusión, podemos indicar que los medios de comunicación masiva en
Puerto Rico están caracterizados por la preponderancia de los puntos de vista
norteamericanos, por la escasa programación que valore positivamente los elementos de la cultura puertorriqueña o que trate de fomentarlos (a excepción de cuando
se utilizan para potenciar los impulsos inconscientes motivando al televidente hacia
un acto de compra), por el control extranjero de la publicidad y, finalmente, por
la posición antinacional de los medios.
El colonialismo actúa sobre la sociedad puertorriqueña no sólo para provocar la
pérdida de elementos significantes de la cultura, en un intento por acelerar un
proceso de disolución nacional, sirio que usa su tremendo poder para instituir
medidas que amenazan la existencia misma del pueblo puertorriqueño dentro de
su propio territorio.
Nos referimos a las acciones de los imperialistas norteamericanos y sus intermediarios locales, asentados en una vasta propaganda que incluye todos los medios
de comunicación, para que el pueblo acepte la emigración como una alternativa
digna y justa a su condición de colonizado; para que vea la inmigración de
extranjeros, mayormente reaccionarios defensores del colonialismo norteamericano
en Puerto Rico, como una cosa beneficiosa para el interés nacional; y para que
accedan a la esterilización masiva de su propia gente. Son tres medidas continuamente reforzadas por el imperialismo en mi país con el propósito claro de
menoscabar la integración de la nación puertorriqueña.
Estos actos de agresión utilizan como punto de referencia "el crecimiento morboso, patológico" de las familias puertorriqueñas y "los limitadísimos recursos"
con que cuenta Puerto Rico. La manipulación de la información omite decirle
al puertorriqueño que la tendencia histórica observada en Puerto Rico es que la
tasa de natalidad se reduzca,` que el incremento poblacional entre 1960 y 1970
se debió casi exclusivamente a la entrada al país de extranjeros sobre los cuales
Puerto Rico no tiene poder alguno de regulación, que el problema principal es
la continuada desigualdad.22 En otras palabras, el llamado problema poblacional en
20 Gabriel Moreno Plaza, op. cit., p. 28.
21 La tasa de natalidad de 1 B99-1910 era de 40.5, de 1920 de 39.8 y -de 1960-1970
de 29.0.
22 Para el 1960 el 25% de lal familias recibía el 3% del ingreso generado mientras que
el 9% de las familias recibía el 40% de dicho ingreso.
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estos momentos se debe al mayor enriquecimiento de los ricos y al aumento numérico de la población no por efecto de los nacimientos de los puertorriqueños sino
debido a la entrada de los extranjeros.
El saldo neto de esta política norteamericana en contra de los puertorriqueños
ha sido el exilio forzoso de más de un millón de puertorriqueños, quienes en su
lucha por sobrevivir en los barrios pobres de la metrópoli comienzan a perder
algunos de los elementos culturales básicos y a desarrollar tasas crecientes de desajuste mental. Muchos regresan al territorio nacional planteando nuevos problemas de recuperación cultural.
La inmigración de extranjeros, con participación completa en los limitados
procesos electorales, asegura el continuado sostén del imperialismo. Son elementos
a la- disposición del régimen para socavar todo acto de reivindicación nacional.
La esterilización masiva de la mujer puertorriqueña, a lo cual hay que añadir
los experimentos contraceptivos bajo condiciones poco deseables, deja a Puerto
Rico con la tasa de esterilización femenina más alta del mundo: un 36,70 de las
mujeres en edad fértil. La manipulación de la población por el régimen y sus
intermediarios locales en lo referente a las medidas que afectan la población autóctona del territorio parece haber sido efectiva si tenemos en consideración la
alta tasa de esterilización y la escasa oposición de las familias puertorriqueñas a
la esterilización masiva. Ésta, de acuerdo a un estudio en la materia, puede muy
bien culminar en "la eliminación de los pobres sin transformar las estructuras
obsoletas..." y plantea "la posibilidad" de una sustitución de la población autóctona o el genocidio como consecuencia final de esa política. ..23
Dentro de este conjunto total de agresión cultural, la religión como elemento
institucional ha servido de instrumento colonialista para acelerar la pérdida de la
cultura puertorriqueña y su despuertorriqueñización. En su fase inicial el fenómeno
se manifiesta en las tentativas de despojo que tratan de efectuar las sectas protestantes en su esfuerzo por evangelizar a la población católica de Puerto Rico y
en su accion directa de establecer escuelas para la americanización de los "nativos".
Ese papel asimilista todavía perdura entre los movimientos protestantes en forma
significativa.
Entre la estructura católica romana y la autoridad colonial hay un choque inicial que queda salvado por consideraciones económicas favorables a la Iglesia
Católica y ésta pasa a ser un colaborador abierto de la americanización y del
anexionismo. Parte importante de esta función se realizó a través del sistema privado de escuelas parroquiales en los cuales todavía se usa extensamente el inglés
como idioma de enseñanza y en cuyos contenidos curriculares se omite la cultura
y la sociedad puertorriqueña.24
La alianza de la jerarquía de la Iglesia Católica con el opresor colonial se realiza, además, a través del desarrollo de actitudes que propician la subordinación
2.1 Saúl Pratts Ponce de León, "La esterilización femenina en los sectores pobres de Puerto
Rico", Revista Puertorriqueña de Investigaciones Sociales, Vol. 1, N9 1, p. 38.
24 Charles Joseph Beirns, S. J., The Problem of Americanization in ¡he Catholic Schools
in Puerto Rico, Disertación doctoral, Universidad de Chicago, 1973, pp. 96 y 141.
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y desalientan la liberación con el fin obvio de justificar la opresión y preservar su
posición privilegiada actual Entre las actitudes más cultivadas por la adoctrinación religiosa para el pueblo, están las que llevan a las personas a afirmar que
ciertas cosas en la vida de uno están escritas por Dios y aunque uno quiera cambiarlas no podría (8 de cada 10 puertorriqueños) ; que los problemas es bueno
ponerlos en manos de Dios, ya que Él, tarde o temprano, les da solución (8 de
cada 10 puertorriqueños) .25 Como podrá verse, la perpetuación de actitudes como
éstas , sólo contribuyen a reafirmar la impotencia del puertorriqueño colonizado
para ejercer el control sobre su mundo externo y consecuentemente, preservar la
desigualdad económica y social en las sociedades coloniales, sin alterar el orden
opresivo que los norteamericanos ejercen en el país.
La posición antinacional de la jerarquía eclesiástica católica queda en evidencia
por el marginalismo de los religiosos que defienden la independencia y por el
uso continuo del púlpito para atemorizar al pueblo en contra de la independencia
utilizando como argumentación que la soberanía nacional lo que haría sería
dejar libre el camino a las llamadas "fuerzas internacionales del ateísmo y
del comunismo". No hay duda de que, detrás de esta prédica, lo que está oculto
es la alianza de dicha estruictura con las clases dominantes del país y el temor
de que la caída del colonialismo en Puerto Rico amenace su privilegiada posición
económica y de clase.
Como se observa, la agresión cultural norteamericana en Puerto Rico no deja
de impaCrar ni un solo resquicio de la sociedad. La familia como unidad primaria no escapa a dicha penetración. Su efecto inmediato refleja la merma cultural que se observa en la sociedad. Dicha acción incluye, por lo menos, dos
vertienIx;i Primero, la familia se convierte en el centro depositario y transmisor
de la amnesia histórica que propulsa el colonialismo, de la inferiorización del
colonizado y segundo, también hace suya la colonización del vernáculo, particularmente en lo referente a las categorías lingüísticas liberalizantes. Esto se debe en
gran pacte a los escasos rudimentos cognoscitivos que tiene a su disposición la
pobremei te escolarizada familia puertorriqueña y a la necesidad vital de subsistir
en una situación de pauperización generalizada.
La interrelación de dicho conjunto de factores y la lucha por la sobrevivencia
en la condición colonial convierte a la familia en un refugio caracterizado por el
autorita1$mo y la lealtad incondicional a sus integrantes. De hecho, muchos de
los rasgm opresivos que se observan a nivel sistemático en la sociedad colonial
te,itvet t en la familia del colonizado donde los roles opresivos actúan efectivamente Centra las mujeres, la; personas no adultas y los niños. Las relaciones interpersonalds que reciben mayor vigilancia son el respeto, la obediencia y la dependencia de la unidad familiar, canalizada a través de la distribución del afecto.215
Dichas relaciones son, a su vez, reforzadas en el mundo de la escuela, la religión
y el trabajo. Son realmente cualidades de servidumbre desarrolladas en sociedades
25 Luis N ieves Falcón, " Estudio socio-religioso", 1968, datos estadísticos.
26 Luis Nieves Falcón, "El niño puertorriqueño : bases empíricas para entender su comportamiento" en Diagnóstico de Puerto Rico, Río Piedras, Editorial Edil, 1972.
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dependientes y que el colonialismo sanciona y estimula para asentar sobre ellas
su patrón de explotación. Por eso, en ocasiones, el proceso de liberación se confronta con la ruptura de relaciones con los grupos primarios.
Lo que quiero decir es que hay ocasiones en que el colonialismo utiliza lo
que parecen ser comportamientos propios del colonizado -como la obedienciapara fomentar sus intereses particulares. Es así que la obediencia fomentada al
nivel familiar puede manipularse para que sea transferida a las demás esferas
de acción social que traen provecho directo para el colonialista. Lo mismo
ocurre con respecto a la lealtad familista que se desarrolla como consecuencia de
la dependencia familiar. La misma se manipula para coartar el desarrollo de lealtades nacionales y colocar en planos antagónicos la fidelidad a la patria y a
la familia. Puede darse el caso que, ante la disyuntiva de tener que escoger entre
una alternativa de liberación que comprometa los intereses familiares, los demás
miembros de la familia apelen a la teoría del sacrificio familiar, a la del agradecimiento, a la responsabilidad máxima que se tiene con la familia y el afecto
familiar para evitar el compromiso político considerado
poco deseable. Esta
presión familiar sólo se enfrenta a una responsabilidad nacional gravemente minimizada durante todo el proceso de socialización y de educación formal. Por esto,
la decisión final con respecto a una acción particular, aunque represente un
conflicto para la persona concernida, sólo se da, generalmente , entre aquellos
individuos con un profundo compromiso político. El colonialismo recalca la responsabilidad familista, en detrimento de la responsabilidad colectiva, con el fin de
reducir cualquier acción conjunta que pueda amenazar su posición de poder en
la colonia. Estimamos que en Puerto Rico es corriente subordinar los intereses
nacionales a los intereses particulares y familiares. Esto, no obstante, no puede ser
obstáculo para desarrollar estrategias que permitan incorporar dicho patrón cultural a la lucha por la reivindicación nacional. De esta forma, puede iniciarse
la recuperación de la familia y ponerla al servicio de la Patria.
Lo que he querido señalar a través del análisis previo a la penetración
cultural norteamericana en Puerto Rico, es que tanto el nivel material como ideológico son realmente instrumentos de la política norteamericana por reducir numéricamente la población puertorriqueña a fin de asegurar una mayor explotación del territorio nacional y diluir la base cultural de la sociedad para evitar el
desarrollo de una identificación nacional que amenace el régimen colonial vigente.
La meta a largo plazo es la de convertir a los puertorriqueños en una minoría
dentro de su propio país para tener, finalmente, un Puerto Rico sin puertorriqueños
y culminar la extinción completa del grupo nacional. Se devela así otro esfuerzo
más del imperialismo norteamericano por destruir aquellos pueblos que se le
resisten . Ese fue su objetivo con respecto a los indios en América y con relación
a Vietnam. No queda duda de que, a pesar del uso de tácticas diferentes, ése
es también su objetivo en lo que concierne a Puerto Rico.
Este ataque brutal en contra de la cultura puertorriqueña y de lo que ésta
representa en la lucha de liberación de Puerto Rico, se posibilita a través de una
estructura política local integrada por colaboracionistas quislings puertorriqueños
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que cumplen la encomienda qué les asigna el Imperio. Son los que tienen a
su cargo oponerse a las iniciativas políticas autóctonas que fomentan la liberación;
los que sostienen los elementos psicológicos que afirman la subordinación frente
al opresor; los que reducen la toma de conciencia al disminuir la visibilidad
del opresor yanqui y pretender que el conflicto se asienta entre clases de un mismo
conjunto nacional; los que utilizan el poder legislativo y ejecutivo como instrumento
de represión en contra de los que propulsan la liberación nacional; y los que ejecutan las políticas reformistas encaminadas a deflacionar la ascendente oposición
al régimen. Son, en fin, los responsables de darle un manto de legalidad a la
ilegalidad del colonialismo a cambio de las ventajas materiales y de prestigio que
reciben, a despecho de los graves daños que infligen a los intereses mayoritarios
de la nacionalidad puertorriqueña. Con ellos se hace totalizador el impacto del
colonialismo en Puerto Rico.
Es lógico preguntarse si es posible para el pueblo puertorriqueño recuperarse
de una penetración y un desgaste cultural tan significativos como el que revela
su entramado social ; no tengo duda alguna de que no sólo es posible sino inevitable. En nuestro país se observan algunas formas de expresión antiimperialistas
que revelan los soportes de una recuperación política y cultural.
Lo primero que llama la, atención es la latencia de un sentimiento antinorteamericano generalizado aunque el mismo no queda claramente estructurado. Asimismo, se advierte una tenacidad psicológica por mantener los elementos integradores cie la puertorriqueñidad. Ante la agresividad avasalladora de la penetración
norteamericana
esta defensa emocional de lo propio toma frecuentemente el
carácter de una pasividad que resulta enloquecedora para el colonizador mientras que, en otras ocasiones, resulta en una transformación de la pauta norteamericana para trastocar su sentido original y ajustarla al modo puertorriqueño.
Ambos niveles de comportamiento descansan fundamentalmente en elementos afectivos que tienen una enorme significación para el puertorriqueño.
En adición- a dichos procesos no cognoscitivos encontramos una nueva generación de científicos sociales, que cultiva una ciencia social de denuncia, develando
persistentemente las iniquidades del régimen presente y ayudando a crear conciencia entre las juventudes universitarias sobre la condición colonial de Puerto
Rico y sus efectos sobre la nacionalidad.
Existe, además , un resurgimiento de la cultura popular, tanto artesanal como
literaria, que mueve a la afirmación de valores culturales autóctonos y a una
nueva búsqueda de los orígenes nacionales. Este auge de la cultura popular está
complementado por una nueva corriente en las artes plásticas que usa como
fuente de inspiración el pasado y la tradición nacional y la expresión. artística
como un medio para delatar la situación colonial . Dentro de esta corriente, el
indio, el negro y el campesi no surgen como símbolos de afirmación patriótica mientras se expresa en forma realista la crudeza terrible del imperialismo.
También el cartel político se destaca como medio de gran fuerza expresiva. De
forma igualmente vigorosa puede calificarse la nueva literatura -tanto en prosa
como en poesía- que tierno como compromiso crear nuevas identificaciones afec-
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tivas con el pasado histórico, los patriotas puertorriqueños y la nacionalidad y,
a la vez, acusar al imperialismo norteamericano.
Unida a las artes plásticas y a la literatura surge una canción de protesta
que, utilizando los estilos populares , recoge su inspiración en la poesía patriótica
y crea nuevas formas de denuncia . Comienza a desarrollarse , de manera incipiente, el teatro popular, que , junto a un naciente cine comprometido augura otras
vertientes en la lucha anticolonial de Puerto Rico.
Estas expresiones culturales de carácter antiimperialista se dan conjuntamente
con procesos sociales precursores de la ruptura de las relaciones de dependencia
y sumisión : una menor tolerancia hacia el proceso de desculturación , aumento
de los conflictos de clase con los colaboracionistas locales, oposición generalizada
y crecientemente pública al opresor yanqui; resistencia positiva en el mundo del
trabajo, manifestada en continuos movimientos huelguísticos , y la mayor militancia de los partidos que defienden la independencia , plasmándose ésta en un creciente respaldo popular . Son nuevos elementos que vienen a sumarse a la tradicional oposición psicológica al régimen y a los continuos enfrentamientos armados
que en distintos momentos históricos los puertorriqueños han llevado a cabo.
El posterior desarrollo de estos factores y de otros que han de surgir de la
toma de conciencia por la liberación nacional, harán posible que se frene
la desculturación de Puerto Rico . Sólo la independencia podrá cumplir esta tarea
y la posterior recuperación cultural y económica del puertorriqueño . Su realización
exige la movilización urgente del pueblo puertorriqueño y en eso laboramos diariamente en nuestro país. Pero ese trabajo ingente que da dirección a nuestras
vidas, requiere también la movilización de la opinión pública internacional y la
ayuda sostenida de los pueblos del mundo. Después de todo, la lucha que se libra
en Puerto Rico es parte de la lucha que lleva a cabo la humanidad por su propia
dignificación.
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