1 Colegio “Juan Bautista Contardi” Nombre: Historia y Ciencias

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Colegio “Juan Bautista Contardi”
Historia y Ciencias Sociales, Plan General /
1ª Unidad: Construcción de una identidad mestiza.
Nombre:
Curso 2º año medio:
LA ESCLAVITUD NEGRA EN CHILE
Un día cualquiera eran capturados, arrastrados por la roja tierra arcillosa y arrancados
de las costas africanas. Encadenados – si sobrevivían a la terrible travesía – llegaban a un
mundo extraño, donde hombres de hablar diferente les sometían a humillaciones y castigos
haciéndoles trabajar duramente de por vida. Ninguno regresó nunca para contar su destino.
Aunque difícil de comprender desde nuestra perspectiva actual, la esclavitud es una
de las más antiguas formas de convivencia humana y fue practicada por casi todas las
grandes naciones en algún momento de su historia. En la vida doméstica de la España
medieval, la presencia de esclavos o vasallos no era rara. En Sevilla, ciudad de donde
salieron la mayoría de las primeras expediciones al Nuevo Mundo, había gran cantidad de
estos sirvientes. Luego en el siglo XV – durante la expansión marítima europea - el empleo
de los negros y moriscos fue común en las tripulaciones de carabelas y galeras
portuguesas, genovesas y españolas.
La aparición del negro en América se remonta a los inicios de la Conquista. Ya en
1501 aparecen las primeras instrucciones de la Corona española para la introducción de
esclavos negros en las nuevas colonias. Con ella se trató de resolver el problema de la
escasez de la mano de obra. Originada básicamente por la rápida extinción de las
poblaciones nativas – en el Caribe especialmente - y la creciente demanda de bienes por la
Corona española.
La solución inicial fue el régimen de encomienda de indios. Este se sustentaba en el
hecho de que los nuevos vasallos debían pagar tributo a la Corona. Este impuesto era
cedido a los capitanes de la conquista para agradecer sus servicios. Tributos que los
indígenas lograban pagar sólo con su trabajo o servicio personal. Esto originó en la
práctica un abuso de la mano de obra y una paulatina extinción de ella.
La encomienda – aunque fue muy discutida – persistió durante toda la Colonia
coexistiendo con la esclavitud negra. Esta última apoyada por opiniones favorables a la
introducción de africanos, incluso de fray Bartolomé de las Casas - gran protector de los
indios – para salvar las poblaciones indígenas. La Corona empezó a otorgar licencias para
pasar negros a las Indias. España no ejerció la trata, pero entregó permisos para hacerlo.
CON LOS CONQUISTADORES
Negros y blancos llegaron simultáneamente al país. Diego de Almagro en la
expedición que descubrió Chile (1535), traía gran número de esclavos. Posteriormente, en
el viaje de conquista (1540) acompañaron a Pedro de Valdivia 150 españoles y alrededor
de 10 negros. Además, la primera petición formal de africanos para el reino de Chile la hizo
el propio Valdivia al rey Carlos V; pedía pasar, por su cuenta, 2000 negros al reino con el
evidente propósito de venderlos y monopolizar su comercio; lo cual no se concretó sólo por
la muerte de Pedro de Valdivia en manos de los araucanos (batalla de Tucapel, 1553).
El primer encuentro entre los indios y negros fue a menudo fatal para estos últimos.
Los araucanos los sometían a mortales friegas con arena para aclarar su piel, pero pronto
comprendieron que su color, además de inalterable, significaba una condición servil, lo que
les produjo un odioso desprecio hacia ellos.
Una vez asentada la esclavitud en Chile comenzó la trata organizada. El tráfico se
hizo en un comienzo a través del “circuito del Pacífico”, que partía desde África llegaban
a Cartagena de Indias (actual Colombia), pasaba por Panamá y El Callao (Perú), para
terminar en Valparaíso. Desembarcados ahí, se procedía a la cruel marca de fuego que no
fue abolida hasta 1784 por el rey Carlos III.
La venta de negros se efectuaba con escritura pública, indicando su valor, sexo, edad,
origen. Alcanzaban mejores precios los hombres jóvenes. Su lugar de procedencia: Guinea,
Angola, Congo u otro, constituían su casta. En la escritura figuraban las tachas o defectos.
Crueles ordenanzas indicaban las penas que debían aplicarse a los esclavos que huyeran,
portaran armas, tuvieran indios a su servicio o circularan de noche. Castigos que iban desde
azotes y desgarramiento de miembros hasta amputaciones y muerte.
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En la economía colonial eran un bien muy valioso y su precio oscilaba, a mediados
del siglo XVII, entre 100 y 500 pesos de la época. El carácter del criollo chileno originó un
trato, en general, benigno para los negros. Podían incluso comprar su libertad y muchos
llegaron a desempeñarse como artesanos independientes. Los esclavos trabajaban en el
trasporte, los cultivos, la minería y en faenas domésticas. En ocasiones hacían de
pregoneros y verdugos.
LOS PASOS HACIA LA LIBERTAD
No existe documentación precisa para calcular el número de negros que llegó a haber
en Chile en los siglos XVII y XVIII, época de apogeo de la esclavitud. Sólo en1778 –
cuando ésta ya declinaba- el gobernador Agustín de Jáuregui ordenó un empadronamiento
de población que arrojó un total de 259.646 habitantes, de los cuales 25.503 tenían sangre
negra. O sea, un 10 % de la población, y vivían entre Atacama y el río Maule.
A medida que aumentó la mezcla de blancos e indios (*), surgió una nueva clase de
trabajadores libres: los mestizos. El esclavo por lo tanto comenzó a subir su valor lo que
transformó el comercio de negros: Chile se convirtió en vendedor de esclavos, ya que estos
resultaban muy caros para la pobre aristocracia local. Se reactivó la ruta continental que
partiendo desde África, llegaba a Buenos Aires y por la pampa a Santiago y Valparaíso;
el puerto fue así asiento de un vasto comercio a Perú. A los esclavos se les mantenía en
corralones a la intemperie durante meses para engordarlos (En Santiago existió uno de estos
en Agustinas y Manuel Rodríguez). Simultáneamente, cada vez se liberaba a más negros a
través de testamentos o en vida. Los pocos esclavos que quedaban hacia la Independencia
eran tratados con benevolencia y el tener un negro de librea que caminara delante de sus
amos, constituía un lujo que pocas familias de la aristocracia criolla podían darse.
En 1810, los individuos de etnia negra se encontraban en franco proceso de extinción.
Causado éste por varias razones: el clima que influyó en la propagación de la tuberculosis
entre los africanos; por el aumento de la venta de negros al Perú donde alcanzaban altos
precios; debido al escaso mestizaje con los araucanos y demás indígenas de Chile; y a las
muertes en las guerras por la Independencia, durante las cuales fueron reclutados
obligatoriamente por José Miguel Carrera. La Historia de Chile recuerda la heroica
participación del batallón de “Infantes de la Patria”, formado por 200 negros y mulatos
que se distinguió en la batalla de Maipú.
El Primer Congreso Nacional (1811), aprobó un proyecto de Manuel de Salas que
declaraba entre otras cosas “libres a los hijos de los actuales esclavos que nacen de ahora
en adelante”. Este fue el germen de la abolición y es conocida esta ley como “Libertad de
vientres”. Espíritu que estuvo presente en todos los ensayos constitucionales.
En 1823, bajo el gobierno de Ramón Freire, gracias a las gestiones de José Miguel
Infante se dictó la ley que puso término definitivo a la esclavitud en Chile, pasando a ser
nuestro país la segunda nación en el mundo que la abolía. En esta época había unos 4000
esclavos en Chile. Luego de un tiempo, la sangre negra se fue diluyendo silenciosamente en
el pueblo y su presencia cayó en el olvido.
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(*) Siendo Gobernador de Chile José de Garro, en 1683 una Real Cédula de Carlos II rey de
España, terminó por fin con la esclavitud de los araucanos y con ello uno de los motivos para sus
constantes sublevaciones (Siendo Gobernador en Chile Alonso García Ramón un decreto real de
Felipe III, de 1608, permitía que se sometiese a esclavitud a los indios tomados con las armas en la
mano).
Por otro lado, la encomienda -que a decir de más de algún autor era una verdadera esclavitud
disfrazada de servicio personal-, que afectaba a la población indígena del país, había sido abolida ya
a fines de la Colonia, por el Gobernador Ambrosio O¨Higgins, en 1789, luego de una corta visita
que éste hizo al Norte Chico, en donde aún subsistía esta institución vinculada al trabajo minero.
Profesor: Pedro Cid Santos
Otoño del 2007
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