¿Tenía Jesús Poderes Inherentes Para Obrar Milagros? (2)

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Anotaciones
Sermones y Artículos Sobre Jesús de Nazaret -- 2
¿Tenía Jesús Poderes Inherentes Para Obrar Milagros?
(2)
En nuestro último artículo, observamos algunos pasajes comúnmente citados para
probar que Jesús no tenía omnipotencia mientras estuvo en la tierra. Nos esforzamos
en mostrar que aquellos pasajes en que Jesús dijo que no estaba haciendo su propia
voluntad sino la del Padre, antes que ser una negación de su omnipotencia, eran fuertes
afirmaciones de la unidad de la Deidad. Continuemos este mismo tema por medio
de observar varias citas significativas de R.C.H. Lenski sobre los pertinentes pasajes
en Juan.
Comentarios de R.C.H. Lenski
A través de su comentario sobre el evangelio de Juan, Lenski se dirige al concepto
de un Jesús que solamente tenía un poder derivado. Varios de sus comentarios son
extremadamente buenos. Aquí debajo reproduzco algunos de ellos:
1 Juan 4:50. Después de describir la sanidad a distancia del hijo del noble, Lenski
añadió, “Jesús dio al hombre solamente su palabra y aún eso en la forma más concisa,
‘Tu hijo vive’ -- ni una sílaba más. Sobre el que habla estas pocas palabras, y sobre
las pocas palabras que esta persona habla, al hombre le es encargado de esta manera
que repose su fe. Sobre el papel, y a medida que leemos esto de la hoja impresa, esto
parece poco -- muy poco; aún así lo hablado ahí por Jesús fue poderoso, llevó todo
el poder la voluntad de Jesús, una súplica divina, una seguridad incondicional, una
promesa absoluta ... el hecho de que Jesús obró este milagro, como lo hizo con todos
los otros, en conformidad con su llamado y oficio y en armonía con la voluntad de su
Padre, no se necesita decir mas. Pero añadir que en cada caso Jesús tuvo y ha tenido
una decisión o una insinuación de su Padre para hacer el acto está desprovisto de apoyo
Bíblico. Pensar que cada milagro vino solamente como una respuesta a una oración
lo reduce al nivel de los profetas comunes y corrientes y es contradicho por todos los
casos donde Jesús revela que actúa por su propia voluntad y poder” (352-353). Decir
que Jesús obra por su propia voluntad y poder sencillamente afirma la plenitud de su
naturaleza divina como una persona en la Deidad, pero no significa que actuó separado
y aparte de las otras personas de la Deidad.
2. Juan 11:41. Respecto de la oración de Jesús antes de la resurrección de Lázaro,
Lenski dijo, “En conformidad, descartamos como inadecuadas aquellas interpretaciones que tienen a Jesús pidiéndole poder y autoridad al Padre para resucitar a Lázaro
de entre los muertos. Esto reduce a Jesús al nivel de los profetas y los apóstoles
quienes como meros hombres obraron milagros solamente en esta forma ... Jesús no
es ni actuó como un mero instrumento del Padre. La misión de Jesús es tan grande
que no podía ser ejecutada por uno que fuera solamente un instrumento en las manos
del Padre, para ser guiado por él en cada paso, y ser impotente excepto por el poder
especial concedido para cada obra. Esto misión sólo el Hijo pudo ejecutarla, porque
requería uno que en poder también como en mente y en voluntad sea completamente
uno con el Padre. Este es el sentido de 5:19 y 30: Jesús no puede hacer y decir nada
‘por sí mismo’, como emanando sólo de él mismo y desviándose de su Padre; en todo
lo que hace y dice es uno con el Padre, porque el es el Hijo del Padre. Siempre que
el Padre ‘muestra’, el Hijo siempre ‘ve’; siempre que el Hijo mira hacia el Padre, el
Padre siempre ‘oye’. Tal unidad absoluta es posible solamente entre estos dos” (815816). En otras palabras, la perfecta unidad de la Deidad es vista aún cuando actúan
las personas separadas de la Deidad.
3. Juan 12:45. Jesús dijo, “Y el que me ve, ve al que me envió”. Lenski añadió,
“Entre los profetas de Dios y el Dios que los envió aparece una gran abertura, que es
salvada por la palabra que trajeron; entre Jesús y su Enviador no hay abertura -- en
el uno usted ve al otro, porque el Hijo es la imagen misma del Padre, Heb. 1:3. Todo
lo que el Padre piensa esta totalmente revelado en Jesús. Mas que esto, el Padre y el
Hijo son uno en esencia y así en voluntad y obra. Ninguna división y separación es
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posible entre ellos. Ver al Hijo, es de esta manera, en completa realidad, ver al Padre
que lo envió” (893-894(. Hay perfecta unión en todas las operaciones de la Deidad.
4. Juan 13:3. En el registro de Juan del lavamiento de Jesús de los pies de sus
discípulos comenta que Jesús sabía que la hora de su muerte había llegado (13:1) y
añade, “Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que
había salido de Dios, y a Dios iba”. Lenski comentó, “Jesús sabe no sólo la llegada de
la hora para su transferencia del mundo al Padre; debemos pensar de él como estando
plenamente consciente de su poder en esta hora cuando el diablo, Judas, y sus enemigos parecen estar celebrando el triunfo de su poder, plenamente conscientes también
de que El de su propia voluntad vino de Dios y ahora de su propia voluntad está en
el acto de regresar a Dios. Este amoroso Jesús es el Jesús todopoderoso, el soberano
Hijo eterno que descendió de Dios para su misión suprema y ahora a su cierre regresa
como el Hijo que él es ... ‘que había salido de Dios’ declara su deidad, su unicidad
esencial con Dios” (910,912), Aunque el Padre y el Hijo son personas distintas en la
Deidad, obran en perfecta armonía.
5. Juan 14:28. Jesús dijo, “... voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo”.
Lenski escribió, “Ha sido bien dicho y a menudo repetido que la criatura que se atreva
a hacer una comparación de sí mismo con Dios por medio de decir, ‘Dios es mayor
que yo’, sería culpable de necia blasfemia como el que dijera, ‘Yo soy igual a Dios’.
Cuando Jesús expresa esta comparación lo hace así con la mas viva consciencia de
su deidad” (1020). Aunque cada miembro de la Deidad jugó un papel distinto en el
plan de redención, la plena deidad de cada persona permaneció intacta y la obra fue
hecha en completa armonía.
6. Juan 15:26. Con respecto al envío del Espíritu Santo, Jesús dijo, “Pero cuando
venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual
procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. El Consolador es “del Padre” y
“procede del Padre”, pero Jesús es el que lo envía. El dar del Padre es llevado a cabo
por el envío del Hijo; el envío del Hijo es llevado a cabo por el dar del Padre. Lenski
añade, “La frase añadida ‘del Padre’ no indica una subordinación de Jesús al Padre.
Lo mismo es verdad en Juan 14:16 con respecto a la solicitud de Jesús al Padre. Hay
una suposición de que puesto que no él no actúa independientemente del Padre, debe
ser inferior y menos que el Padre. Aplicando esta suposición al Espíritu, aún sería
más inferior y menos que el Hijo, porque él, también, no actúa independientemente
sino que viene solamente al envío del Hijo. Esta enfatización de las acciones de las
Personas en relación la una con la otra para hacer a uno inferior al otro es sin garantía.
Contra este procedimiento se coloca cada pasaje de la Biblia que coloca a las personas
en igualdad. Cuando la igualdad es en unidad, en propósito y obra, la igualdad permanece sin ser perturbada cuando uno de estos iguales solicita al otro, envía a otro,
permite de sí mismo ser enviado por otro, obra uno o el otro gran parte de esa obra.
Todos estos hechos revelan solamente la perfecta armonía de estos iguales en llevar a
cabo su una obra, actuando cada uno con el otro, cada uno consintiendo con el otro”
(1068). Hay perfecta unidad y armonía en todas las obras de la Deidad.
Conclusión
El concepto de que Jesús solamente tenía un poder derivado y no un poder inherente
mientras era hombre no ha sido sustentado por los versículos a los que es hecha la
apelación. La interpretación dada a estos versículos por el hermano Welch y otros
pocos choca con otras declaraciones de la Escritura. La visión de que Jesús obró
milagros solamente por el poder dado a él por el Espíritu Santo lo reduce al nivel de
los profetas y apóstoles.
La negación de la omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia y santidad de Jesús es
una agresión y ataque contra la inmutabilidad de Dios el Hijo. El escritor de Hebreos
13:8 dijo, “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Si Jesús en algún
momento poseyó todos los atributos de la deidad, los poseyó por siempre. De otra
manera no es “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
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Sermones y Artículos Sobre Jesús de Nazaret -- 2
La negación de que Jesús era omnipotente ataca la deidad de Cristo. Uno bien
podría afirmar que Jesús no era eterno mientras estuvo en la tierra para afirmar que
no era omnipotente, omnisciente, u omnipresente. Uno puede decir, “Creo que Jesús
era Deidad antes, durante, y después de su vida en la tierra”, pero si Jesús quien es
llamado deidad, es privado de su omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia, santidad,
y otros atributos divinos, ¿qué le queda para que se convierta en deidad? Si Jesús
puede mantener su eternidad mientras esta en la tierra sin comprometer su humanidad,
también puede mantener todos sus otros atributos por el mismo razonamiento.
[Guardian of Truth, Vol. 37, Pág. 418,
Mike Willis]
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