¿Quién soy yo - Ambasciata d`Italia a La Paz

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L’Ambasciatore d’Italia
La Paz
DISCURSO DE S.E. EL EMBAJADOR DE ITALIA SILVIO MIGNANO
EN OCASIÓN DE LA REPRESENTACIÓN DEL ESPECTÁCULO
TEATRAL “PROMETEO EN BLUES”
Somos italianos. Somos bolivianos. Somos europeos, latinoamericanos,
asiáticos, africanos, norteamericanos: mujeres, hombres, seres humanos, y nuestro
patrimonio, nuestra riqueza más importante, que nos acomuna, todos, es la inteligencia,
en todas sus manifestaciones distintas, la creatividad de Homero, la astucia de Ulises, la
dialéctica de Aristóteles, la racionalidad de Platón, la sensibilidad de Safo. El cerebro
debería unirnos contra adversarios comunes. Pero desde el inicio de la humanidad hemos
utilizado nuestra inteligencia para enfrentarnos unos con otros, para dividirnos, y la guerra
ha sido una de las primeras creaciones humanas y una constante a lo largo de la historia.
La antigüedad nos ha dejado como extraordinaria herencia las primeras
historias, fábulas y mitos que representan la condición humana: y la literatura griega, con
su secuela latina y romana, lo ha hecho quizá de la manera más profunda y a la vez
conmovedora, como en el caso de Prometeo.
Prometeo es la figura que encarna como ninguna otra el hombre que se
levanta contra la adversidad maligna, ya sean dioses crueles o la naturaleza madrastra,
que se manifieste con maremotos en nuestro amado Mar Mediterráneo, con la erupción
del Vesuvio que cancela ciudades enteras en mi Italia del Sur, con las inundaciones o las
sequías en los Andes: cesen de pelear entre ustedes, nos grita a través de los siglos el
perenne Prometeo, únanse y luchen juntos contra las adversidades, contra la
irracionalidad, la ignorancia, construyan a través de la unión un futuro hecho de progreso,
de inventos, de descubrimientos, de inteligencia.
El fuego, que Prometeo roba a Zeus para entregárselo nuevamente a los
humanos, es la metáfora más antigua de la capacidad humana de levantarse de la
condición de esclavos de los elementos primordiales y rebelarse, decirle al mundo y a la
naturaleza: no les tememos, sabemos que ustedes son poderosos y probablemente
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La Paz
invencibles, pero nosotros lo intentaremos, y vamos a lograrlo, es más, utilizaremos su
fuerza para revertirla a nuestro favor: la llama del fuego, la chispa del relámpago, que nos
asustan desde el alba del género humano, a partir de hoy serán nuestros aliados,
calentarán nuestros hogares y nuestros hijos, cocinarán nuestra comida, fundirán
nuestros metales, permitiéndonos edificar ciudades, pero también extraordinarias
esculturas, porque no queremos sólo satisfacer nuestras necesidades, sino también
levantar nuestro espíritu.
Y sin embargo, sabemos que ese mismo fuego es metáfora de otras cosas:
finalmente los metales han sido fundidos para construir lanzas y espadas, o el magnífico
escudo de Aquiles en la guerra de Troya. El fuego ha quemado palacios y ciudades, ha
facilitados asedios y asaltos, destrucción y lutos.
Dondequiera, en Europa durante las masacres de la primera y de la
segunda guerra mundial, en las Américas durante la conquista, pero también en el más
lejano
y
perdido
archipiélago
oceánico
donde
reside
solitario
algún
Calibán
shakesperiano, los humanos se han dividido y enfrentado, en vez de unirse solidarios
contra las fuerzas irracionales que no alcanzamos a comprender y derrotar.
Hoy la historia eterna de Prometeo vuelve a nosotros gracias a Raffaele
Schettino y Mara Calcagni, a la visión cultural de Maritza Wilde y del Fitaz y al
financiamiento de la Embajada de Italia, en este teatro edificado por un arquitecto italiano:
y como el héroe de la antigüedad supo plasmar la materia inerte en obra de intelecto, así
los artistas italianos esta tarde utilizarán todas las variantes del lenguaje, desde la voz a la
música, desde el arte plástico a la danza. Palabras, sonidos, movimientos, películas,
baile, pantomima, instalaciones, colores, lenguas conocidas – el español – y otra llamadas
muertas, como el griego clásico: todo para reiterar ese grito de Prometeo, únanse,
recurran a la fuerza de su cerebro, al patrimonio común de la inteligencia: es allí que en
fin reside la verdadera libertad.
Y ahora, ante ustedes, Prometeo.
La Paz, 13 de abril de 2008
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