Continuidad de los cuerpos

Anuncio
Continuidad de los cuerpos
Belén Gopegui :: 05/10/2014
Durante décadas se azuzó el miedo a la pérdida de la individualidad.
“Si estoy desesperado ¡a mí que me importa!”, dijo Günther Anderscon aparente falta de
concordancia, pero, como tantas veces, romper una regla es construir algo nuevo. Para que esa frase
surja hay que saber que existe una zona de la conciencia, o quizá de la vida, donde seguir siendo y,
al mismo tiempo, descansar de ser. Descansar no quiere decir, en este caso, fugarse. Es dejar la
propia identidad adentro, mirando un perro o una ventana, no sin melancolía, mientras que otra
identidad más amplia escribe y habla, organiza y lucha, ríe y no se fuga.
Dejar el yo, dijeron durante décadas, supondría dejar de existir. Se azuzó el miedo a la pérdida de la
individualidad. Lo colectivo, dijeron, devoraba sombras. Era el tiempo en que salir a buscar a los
demás representaba kilómetros y frío, largos días, escasos encuentros. Hoy, en cambio, se ha vuelto
visible ese espacio compartido, en tensión, imperfecto, vivo, no libre de violencia ni de maravilla,
donde se es al mismo tiempo que se deja de ser. Donde decir individual y colectivo empieza a
parecer absurdo, pues el dibujo hay que mirarlo también desde lejos, y mirar una sola vida es
equivocarse, como mirar una línea sola en el trazado de un barco o de un bosque. Hoy aquella
continuidad de los parques de Cortázar es continuidad de las mentes, los cerebros se unen como
neuronas de un mismo territorio, la identidad no se queda en esa línea sola, en esa caja de cerillas
con forma de piso colocada encima de otras cajas de cerillas donde, aislados, pequeños seres
atendían sus sueños y sus penas.
Sin embargo, todavía morimos, la piel se quiebra y cien mil caracteres con espacios poco pueden
ante un cuerpo vulnerable que reclama sus ritos de alimento, higiene y ternura. Y cien mil
caracteres no son nada sin el sudor y el miedo de quienes se gastan haciendo hardware bajo las
ruedas de la explotación. Podría haberse olvidado. La nueva estructura de sentimiento surgida del
cambio generacional y tecnológico podría haberse ocupado sólo de la nube sin átomos. Así se intenta
que sea desde los viejos paradigmas: dejar los cuerpos solos una vez más. Pero el lema de Anders
vuelve para recordar que la desesperación cercana a la autocompasión ya no es un sitio, que no
habrá rendición y que sobreponerse no es huir, sino quererlo todo: los cuerpos y las mentes
conectados, tan frágiles como audaces.
Diagonal
_______________
http://www.lahaine.org/est_espanol.php/continuidad-de-los-cuerpos
lahaine.org :: 1
Descargar