Título: El derecho de acceso a la información pública judicial Autor

Anuncio
Título: El derecho de acceso a la información pública judicial
Autor: Larrondo, Manuel
Publicado en: Sup. Act. 11/3/08 Año LXXII Nº50 / ISSN 0036-1636
I. Introducción. — II. ¿El Juez solo habla a través de sus sentencias?. — III. Publicidad de los actos judiciales.
Influencia de la televisación. Casos. — IV. Conclusión: Camino a una apertura comunicacional.
I. Introducción
Cuando nos referimos al derecho de acceder a la información pública, el primer fundamento jurídico constitucional que
podría invocarse es el art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica (1) que reconoce a toda persona el derecho universal
de recibir, investigar y difundir información de toda índole y a través de cualquier medio de comunicación sin
limitación alguna aunque sujeta a responsabilidades ulteriores (2)
Igualmente podrían citarse otros tantos artículos de nuestra Constitución Nacional que garantizan el principio de
publicidad de los actos de Gobierno y el derecho de acceso tales como el artículo 1°, los artículos 33, 41, 42 y
concordantes del Capítulo Segundo -que establece nuevos Derechos y Garantías- y del artículo 75 inciso 22, que
incorpora con jerarquía constitucional diversos Tratados Internacionales además del Pacto de San José.
Sin duda alguna, el derecho de Acceso a la Información Pública es un prerrequisito indispensable y necesario de la
participación ciudadana que permite controlar la corrupción, optimizar la eficiencia de las instancias gubernamentales y
mejorar la calidad de vida de las personas al darle a éstas la posibilidad de conocer los contenidos de las decisiones que
se toman día a día para ayudar a definir y sustentar lo propósitos para una mejor comunidad.
El acceso a la información pública no sólo configura un derecho, sino que además, sus dimensiones y sus condiciones
de ejercicio determinan la calidad del Estado democrático y es uno de los pilares básicos de la existencia de la república
en la cual sus actos de gobierno son públicos (3).
Dicha publicidad, inherente al sistema republicano, incluye también "la prensa o la discusión y el examen público y
continuo que el país hace del modo como sus representantes y delegados desempeñan la gestión de su poder,
aprobándolo, reprobándolo o inspirándolo" (4).
Así lo ratifica la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión en el ámbito de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos en el Informe del año 2002 expresando que "el derecho de acceso a la información se constituye
como herramienta legal para alcanzar la transparencia de los actos del Estado como así también como medio de
fiscalización y participación efectiva de todos los sectores de la sociedad sin discriminación. Propiciar y promover
el acceso a la información de los sectores más empobrecidos de las sociedades del hemisferio habilitaría su
participación activa e informada sobre el diseño de políticas y medidas públicas que afectan directamente sus
vidas."
No obstante la amplitud de su naturaleza jurídica, el ejercicio de este derecho ha generado grandes controversias
jurídicas que culminaron en los Tribunales a raíz de la negativa de los Organismos Públicos dependientes de los Poderes
Ejecutivos o Legislativos de emitir una respuesta frente a pedidos efectuados por particulares o bien periodistas cuando
se ha intentado requerir determinada información relativa, por ej., a detalles de una contratación directa de una obra
pública, de cómo se utilizan las cuentas públicas (5), de autorizaciones a ciertas empresas para que funcionen pero sin
dañar el medio ambiente, o bien sobre cómo se distribuye parte del presupuesto provincial en publicidad oficial a los
medios de comunicación (6).
Ahora bien, tal como se anuncia en el título del presente trabajo, el fin es analizar otra faz del ejercicio de este derecho:
nos referimos a si la prensa — en su rol de intermediar con la información de relevancia pública— podría o no recabar
información de los Tribunales en virtud de una causa judicial en trámite que haya tomado estado público por la temática
tratada, para luego divulgar por los medios de comunicación toda novedad procesal que hubiera tenido lugar en ella.
De esta situación planteada — que no resulta para nada hipotética— surgen algunos interrogantes que intentaremos
dilucidar, a saber ¿La prensa sólo debe informar sobre una causa judicial una vez que se dicte sentencia? ¿Existe algún
impedimento legal para que un Juez o Tribunal le suministre al periodismo información de una causa en trámite que
haya tomado relevancia pública por la temática que se trate? ¿Influye en el futuro resultado de un proceso judicial que
haya a su vez otro "juicio paralelo" de la opinión pública difundido por los medios de comunicación?
Las respuestas a estas cuestiones en principio no resultan lineales y sencillas. Es por ello que intentaremos analizar esta
temática desde una perspectiva diferente pero complementaria al ejercicio del derecho a acceder a la información
pública, sugiriendo incluso alternativas para mejorar las relaciones — a veces generadas involuntariamente pero de
necesidad recíproca— que surgen entre los magistrados y abogados con los periodistas al momento en que una causa
judicial toma estado público ya sea por la materia en discusión, por los personajes involucrados o bien por la relevancia
que pueda tener para la vida institucional de la sociedad.
La idea es dejar en claro que es factible que exista un punto de equilibrio para que, en definitiva, el derecho a expresarse
libremente, la necesidad de la opinión pública de "saber lo que pasa" en una causa judicial y el respeto al debido
proceso se puedan desarrollar en plena armonía. Para ello, debe empezarse por dejar a un lado los prejuicios que
mutuamente se generan entre los diversos roles que, ante el trámite de un proceso judicial cumplen un Juez, un abogado
y un periodista que desea informar.
Se podrá decir que un periodista no es integrante ni forma parte del proceso y, en consecuencia, que no debería
incluírselo como tal de acuerdo a lo normado por la mayoría de los Códigos Procesales del país. Si bien esta postura en
principio es correcta, también es cierto que en un sistema republicano donde los actos de gobierno (7) deben ser
públicos y transmitidos a la sociedad, la prensa cumple un rol fundamental como medio profesional en investigar,
recibir y difundir información de los tres Poderes del Estado tal como lo prevé el referido art. 13 del Pacto de San José
de Costa Rica (Adla, XLIV-B, 1250).
Nos avocaremos entonces a intentar delinear cómo y cuál sería el rol que deben cumplir los Jueces, los abogados y la
prensa en el marco de un proceso judicial que hubiera tomado relevancia pública. Será útil también reseñar a título
ejemplificativo algunos casos judiciales que han tenido estado público y han sido difundidos por la prensa.
II. ¿El juez sólo habla a través de sus sentencias?
La respuesta afirmativa es la clásica postura que, se sostiene, merece flexibilizarse en los albores del Siglo XXI. Ello así
en tanto no debe pasarse por alto que, en tiempos en que los medios tecnológicos desarrollados hasta el momento
acercan cada vez más rápido los sucesos que sacuden al mundo, resulta por demás harto difícil colocar una valla formal
consistente en que la opinión pública en general — informada a través de los comunicadores sociales— solo se nutra
de los acontecimientos judiciales a través de las sentencias sin que haya previamente una virtual "traducción" de parte
de los propios magistrados o personas autorizadas de lo que se hubiera resuelto.
Es que no debe pasarse por alto que el lenguaje judicial y abogadil guardan ciertas formalidades y ritos — por cierto
respetables— que si bien hacen al ejercicio diario de la actividad profesional, emplea el uso de vocablos en latín, el
respeto a una estructura del texto de la sentencia de difícil comprensión (por no decir imposible) de parte de aquella
persona que no es — ni tampoco debe ser— abogado o entendido en el uso de ese léxico. A eso agreguemos las
innumerables peticiones formales y burocráticas — a veces innecesarias— que dilatan el proceso y que resultan de
inconcebible explicación para que el público en general comprenda su razón de ser.
Así como a un comunicador social puede resultarle lejano el ambiente y las costumbres judiciales (8), de igual forma
tampoco un Juez o abogado — en general— poseen conocimientos de semiótica o teorías comunicacionales que les
permitan comprender el objeto de la noticia, su estructura, su relato, resultándoles difícil advertir sobre la necesidad
inmediata de la prensa de informar con lenguaje sencillo a un público ávido de "saber lo que pasa" en un determinado
proceso antes, durante y luego de que se dicte sentencia.
Cabe aclarar, por supuesto, que no se trata de avalar que la prensa interfiera o de alguna manera influya en el desarrollo
de un proceso judicial perjudicando a cualquiera de las partes o bien generando presión al Juzgador. Ello sí podría
tacharse de un incorrecto ejercicio del periodismo al generar una opinión pública tendenciosa respecto al resultado
deseado en el caso que se trate.
Deviene oportuno resaltar que en un reportaje periodístico el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
Ricardo Lorenzetti, expuso su opinión en relación a la postura clásica de que "los jueces hablan solo a través de sus
sentencias" diciendo que "el juez es un profesional del derecho, elabora una sentencia con un lenguaje profesional
porque está dirigida a otro profesional. Esa es nuestra tradición que es vano tratar de modificar. Lo que hay que hacer
cuando en muchos casos hay otra audiencia, la del gran público, es una explicación clara porque la gente tiene derecho
a conocer las razones por las cuales se resuelven los casos. Siempre sostengo, cuando he ido a hablar con los jueces, una
proposición de Hume que dice: "¿Por qué tanta gente obedece a tan pocos? ¿Cuál es el fundamento? La razonabilidad."
Entonces el juez no tiene que ser popular en el sentido de buscar la aprobación de la mayoría, tiene que tener prestigio
porque tiene que tener razones fundadas. El juez tiene que lograr que las mayorías entiendan lo que está haciendo y lo
respeten por eso aunque no estén de acuerdo." (9)
En concordancia con tal postura Guillermo Nicora sostiene que "un juez que explica en una audiencia, en lenguaje llano
y dirigido a sus principales destinatarios (las personas involucradas en el conflicto, que en el caso de la justicia penal
suelen ser el imputado, la víctima y a veces los miembros de la comunidad concernidos de algún modo por la conducta
reputada ilícita), por qué adopta tal o cual decisión, es un juez respetado por esas mismas personas." (10)
He aquí donde radica la nueva tendencia que se propone adoptar: que los Jueces comiencen por acercarse a la opinión
pública expresando en lenguaje claro y sencillo cuáles son los fundamentos de sus sentencias o bien el estado en que se
encuentra determinado proceso con definición latente, evitando así los malos entendidos o erróneas interpretaciones que
pueden tener lugar en la comunicación periodística de sus actos de gobierno.
Debe quedar en claro que, insistimos, la idea no es que los jueces o abogados se conviertan en profesionales mediáticos.
Todo lo contrario. Se trata de que simplemente se cree un canal de comunicación ágil, flexible, dinámico y de fácil
comprensión entre la opinión pública y el Poder Judicial. No pasamos por alto que en algunas ocasiones los abogados
que representan a las partes son quienes se empeñan en expresar a través de la prensa una determinada idea o realidad
que tal vez no coincida con el estado procesal de la causa que se trate.
Al respecto es dable señalar que, en coincidencia con la Dra. Claudia Blanes, es cierto que "altera el sistema el ansia de
protagonismo de los participantes (de un proceso) ya sea el propio juez que dictó una resolución aún no firme con
intención de inclinar la opinión pública a su favor; o las partes con el mismo interés, creando un marco de presión
pública mayor ante quienes deben revisar tal actuación." (11).
En este sentido, debe tenerse en cuenta que el abogado que ejerce su tarea en una causa judicial que tenga relevancia
pública, debe guardar cierto decoro y lealtad hacia su colega como así también al Juez como director del proceso.
Teniendo presente el quinto mandamiento del abogado propuesto por Couture (12) que reza que el letrado debe ser leal
con su cliente, con el adversario y con el juez, por el contrario "no debe ventilar cuestiones relacionadas con procesos
judiciales utilizando la falsedad, la mentira, tergiversando públicamente los hechos y actos judiciales para hacerlos
aparecer mediáticamente como distintos a los que constan en el expediente" (13).
Retomando el rol que debe desempeñar un Magistrado en estas situaciones es importante señalar que algunos reconocen
que es difícil resistir la extraordinaria seducción de la prensa, pues aunque no sea un artista — dicen— es un hombre al
que, como a cualquiera, "puede tentarlo la popularidad, las cámaras, y el mundo de los medios" (14).
Así, una buena forma de evitar la "incomunicación" ante el exceso de "opiniones" y show mediático que se generen en
torno a una causa judicial podría ser, justamente, que se consensuara un código o normas de convivencia procesal y
comunicacional que guíe tanto a los Jueces como a los abogados intervinientes respecto a lo que podrían decir u opinar
acerca de determinado proceso judicial sin sentencia aún.
Se ha dicho que el proceso es un juego de presiones legítimas que deben neutralizar a las presiones ilegítimas, es decir,
aquellas que vienen de afuera tales como las que eventualmente puede generar la prensa al emitir información inexacta
o errónea acerca del estado de un caso judicial en particular. Si bien es casi imposible prever que esas presiones puedan
ser eliminadas por completo, pensando en la máxima de hacer Justicia es importante resaltar que si la prensa arriba a un
resultado distinto al de los jueces tal vez porque el imputado le pareció "tierno", los magistrados tienen el deber de
abstraerse de estas cuestiones (15) y resolver conforme a derecho.
Ahora bien, ¿de qué manera el Juez debería actuar o relacionarse con la prensa para evitar tanto sentirse presionado
como así también para que no se genere una distorsión en la emisión de información de un proceso judicial a la
sociedad?
Según el Ministro de la Corte Suprema de Justicia, Enrique Petracchi (16), "la solución no consiste en limitar la libertad
de prensa (17), sino en cultivar en el público una postura de alerta crítica y analítica en la recepción de la información
que brindan los medios." De estas expresiones, al igual que lo sostenido por Lorenzetti, puede advertirse que —
felizmente— las máximas autoridades judiciales del país entienden inviable e inconstitucional que se limite a la prensa
en acceder a la fuente.
Al mismo tiempo, el Dr. Petracchi cita las siguientes estadísticas sobre la influencia de la prensa en los jueces: estudios
realizados en Estados Unidos y en algunos países de Europa del impacto de los medios sobre el sistema penal
demostraron que un 25% de los magistrados — jueces y fiscales— admitieron una influencia decisiva de los medios en
su primera aproximación al hecho criminal; y en un alto porcentaje, reconocían la incidencia negativa de los medios
sobre su trabajo. En Inglaterra, en 2001, una investigación sectorial entre magistrados penales de Londres y Liverpool
mostró que el 32% de los funcionarios encuestados manifestó que la prensa perjudicaba su tarea y afectaba la libre
apreciación de los hechos en los que entendían (18).
Así, según el magistrado, "lo más deseable sería limitar en la medida de lo posible los contactos individuales con los
operadores de los medios y tratar de canalizar la información que se entienda adecuada, por medio de canales
institucionales formales como pueden ser las oficinas de prensa del Poder Judicial o del Ministerio Público. Y aun en tal
caso, las comunicaciones deberían ser breves y de fácil comprensión, sacrificando los aspectos técnicos en beneficio de
la claridad, dado que resulta menos riesgoso esclarecer sobre el procedimiento, que brindar datos sobre causas
concretas."
De allí que propone que periodistas y jueces deben desarrollar sus respectivos trabajos de la siguiente manera:
1) Los medios, mediante la correcta información sobre los asuntos públicos y su gestión; el examen desapasionado de
las distintas ideas y concepciones cuidando de no dañar el debido proceso mediante presiones o sentencias mediáticas.
Todo ello, como una forma de protección de los ciudadanos y para el fortalecimiento de un auténtico pluralismo.
2) Desde la Justicia, dando toda la información posible y debida, y también en el momento oportuno.
Agregamos en este último punto que tal vez sería necesario aclarar que "el momento oportuno" puede ser, precisamente,
en cualquier momento dependiendo de las circunstancias del caso que se trate y de la relevancia pública que pudiera
llegar a tener el mismo.
De hecho un posible camino hacia el entendimiento — y acercamiento— con la prensa podría consistir en promover las
"Vocerías Judiciales" o bien la "Prensa Judicial" tal como lo resolvió la Suprema Corte de Justicia de la Pcia. de Bs.As.
por Resolución N°193 del 25 de febrero de 2004 creando la figura del Vocero Judicial (19).
Entre los considerandos de dicha resolución se destaca que el Supremo Tribunal Provincial reconoce que los
magistrados "muchas veces no pueden expresarse debido al riesgo de entorpecer los procesos judiciales" pero al mismo
tiempo "la falta de una respuesta al requerimiento informativo puede derivar en situaciones no deseadas, como la
difusión a la población de los probables resultados de las actuaciones, que luego no siempre coinciden con los
pronunciamientos judiciales."
Estos fundamentos alegados demuestran, en este caso, que el Supremo Tribunal de la Provincia de Buenos Aires toma
conciencia de la amplitud y necesidad de que se ejerza adecuadamente el derecho de información reconocido el art. 13
del Pacto de San José de Costa Rica.
De hecho remarca expresamente que "la actividad judicial debe ser conocida por la comunidad, para lo cual es preciso
suministrar a los medios de comunicación, toda aquella información que éstos requieran, salvaguardando siempre el
principio de inocencia, el honor de los implicados en juicios, el denominado "secreto de sumario" y los datos que, por
sus contenido íntimo o familiar, deban quedar reservados al conocimiento exclusivo de las partes, sus letrados y los
magistrados y funcionarios judiciales."
A través de la Vocería se prevé también la función de "asesorar a los señores jueces y funcionarios en su comunicación
y relación con los medios de prensa" así como también la de "asegurar un trato equitativo a los medios de
comunicación, en cuanto a la difusión de la información y el acceso a las fuentes judiciales" a fin de evitar, se entiende,
generar privilegios en la obtención de primicias.
Valga la pena, pues, intentar que este cambio de actitud en la difusión de la información judicial sea adoptado por los
demás tribunales del resto del país.
III. Publicidad de los actos judiciales. Influencia de la televisación. Casos
Como se expresara al comienzo, el derecho de acceder a la información pública es, básicamente, una herramienta de
participación y control que ayuda a transparentar la acción de gobierno y sirve también para que cada uno de nosotros
como habitantes o ciudadanos podamos ejercer otros derechos constitucionales.
Es así que la opinión pública (20) tiene el derecho de "saber" qué ocurre con la tramitación de las causas judiciales,
como actos de gobierno que emanan de uno de los Poderes del Estado (el Judicial en el caso), en particular de aquellas
cuyo objeto de discusión hubiera tomado estado público por la temática en discusión, por la personalidad de las partes,
etc. Una manera de dar a conocer los hechos es por medio de la televisación de los juicios, lo cual genera opiniones
encontradas.
La Dra. Kemelmajer de Carlucci sostiene que la televisación puede producir efectos no deseables, como la sobreexposición de algunos jueces ("juez vedette") y la "desacralización" de la justicia (en el sentido de la pérdida de ciertas
formas que es necesario conservar). A menudo, la televisación viola derechos personalísimos, como el derecho a la
intimidad y el derecho a la presunción de inocencia. Sin embargo, favorece la transparencia de los procesos. Los
ingleses suelen decir que "la justicia debe ser hecha, pero también debe verse qué se hace" (21).
Agrega la referida doctrinaria que la Corte Federal ha priorizado el derecho a la libre expresión sobre el derecho a la
intimidad del niño: en un caso, limitó la orden establecida por un juez de primera instancia, que había prohibido dar
todo tipo de información sobre un sonado proceso de filiación en el que estaba implicado un menor diciendo que "... la
protección judicial del interés del menor debe estar estrictamente ceñida a lo que resulte indispensable, pues el ejercicio
del derecho de prensa requiere que las limitaciones se impongan únicamente por ley y en forma restrictiva" (CSN,
3/4/2001).
Al decir de Cifuentes "la acción de los medios de comunicación importa beneficios comunitarios destacables y
superiores, pues en ella hay toda una gama de cualidades que se conjugan con la libertad, la enseñanza, la denuncia de
males y de corrupciones, la incitación a cambios ventajosos y la formación de la opinión pública." Un principio del
derecho es que mayor libertad implica necesariamente mayor responsabilidad con lo cual, concordando con el
pensamiento de Cifuentes, "cuando manipulando aquellas inconfundibles finalidades de la información, en verdad lo
que se hace es denigrar impropiamente a alguien, sobrevienen los derechos del denigrado que deben ser fuertemente
defendidos por respeto a la persona y al valor de la dignidad humana, pero sobre todo en beneficio de la propia libertad
de información, tan necesaria siempre que se aleje de un libertinaje impuro" (22).
Por eso la prensa al intermediar y difundir datos sobre un proceso judicial, debe cumplir el servicio de la difusión de las
ideas y de la información de los acontecimientos de interés para la comunidad en el perfeccionamiento cívico, moral y
cultural — agrego, hay otros múltiples fines lícitos, que no son solamente cívicos, morales o culturales— . Figuran en
ese objetivo los hechos policiales y los delitos, pero su conocimiento público responde a un fin ejemplificador, no a
procurar el escándalo ni la recreación grotesca." (23).
Para tomar un ejemplo concreto internacional, en los EE.UU. — país que tiene una tendencia sumamente amplia para
dar a difusión las investigaciones y procedimientos con motivo de los delitos y para poner en controversia los litigios
que, casi se puede decir, son públicos, limitando las facultades de los jueces de impedir las informaciones y las
audiencias penales, las que son mucho más acusadas en Inglaterra, en donde se ejercita el llamado contempt of court
(24)— , se admiten restricciones en la publicidad para garantizar, al acusado por delito, un juicio por jurado imparcial, y
se llega a la anulación de fallos de condena donde se pudo advertir que hubo influencia de los informadores y
periodistas, más que en el veredicto basado en las constancias del juicio (Sheppard v. Maxwell", 384 U.S. 333, 357-62
(1966); argumentaciones de "Branzburg v. Hayes", 408 U.S. 665, 684-85 (1972); "Estes v. Texas", 381 U.S. 532 (1965).
Desde otro punto de vista y ya en nuestro país, es dable recordar que en el conocido caso "María Soledad Morales"
gracias a la televisación de las audiencias se ejerció el importantísimo control de la prensa cuando las cámaras tomaron
el momento en que el Juez Sampayo hacía señas negativas (cabeceo) mientras el Presidente del tribunal (Oscar Iramaín)
consultaba a la vocal Aznar si debía procesar y ordenar la detención de un testigo por falsedad. Ello ocurrió tres veces
en circunstancias parecidas. A raíz de la repercusión que tuvo este descubrimiento, el tribunal posteriormente dispuso la
prohibición de emisión en vivo de imágenes desde los estrados. La Corte provincial revocó tal decisión sosteniendo que
no sólo la prensa no había perturbado el desarrollo de las audiencias sino que además, si así hubiera sido, "cualquiera
sea la forma de tratamiento de las cuestiones de interés público, no podrán ser evitados mediante la privación de las
fuentes de información...." (25)
Desde otro punto de análisis, es oportuno rememorar un caso en concreto en donde se ve claramente las dimensiones
que toman los procesos judiciales ante el fenómeno de la mediatización: nos referimos al conocido caso "Oswald vs.
Wilner" (26).
"Ambos se casaron y se fueron a vivir a Canadá donde tuvieron una hija. Al separarse, la madre trajo la hija sin
autorización paterna. Comenzó una batalla judicial en donde siete jueces argentinos y canadienses dieron razón al padre
quejoso. El caso no compromete más que la vida privada, hasta que un gran comunicador social se instala en el largo
debate cuya notoriedad no fue sepultada ni siquiera por las elecciones. Aparece el tema de la nacionalidad humillada,
porque en síntesis, la hija se vería obligada a vivir en un país donde según la madre será siempre una ciudadana de
segunda, apoyándose en la experiencia vivida.... Maradona visita a la madre, la madre visita la casa de gobierno, la
Cancillería es presionada para que intervenga, las voluntarias rodean la casa donde reside la chica que debe volver a
Canadá con el fin de que no se cumpla una resolución judicial. Cuando un caso como éste está mediatizado, con tanta
exposición pública, al juez se le exige una fortaleza fuera de lo común."
IV. Conclusión: Camino a una apertura comunicacional
En este sintético análisis se propone reforzar la idea de generar un serio y responsable intercambio comunicacional entre
los jueces, abogados y periodistas al divulgarse detalles, opinión e información acerca de una causa judicial (sobre todo
pendiente de resolución) a fin de evitar incomunicaciones entre todos, que seguramente perjudicarán en última instancia
a la opinión pública.
Es que al tratarse de actos de gobierno emanados del Poder Judicial, la divulgación seria de los mismos, de parte de la
prensa, sin dudas coadyuva al control de parte de la opinión pública a impedir la eventual arbitrariedad procesal que
podría generar un hermético silencio de un tribunal que cerrara sus puertas a la sociedad.
Y esta tendencia moderna supera y excede, por supuesto, a la legislación nacional en tanto es importante destacar que
existe un consenso regional de los Estados que integran la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la
importancia del acceso a la información pública y la necesidad de su protección. Dicho derecho ha sido objeto de
resoluciones específicas emitidas por la Asamblea General de la OEA (27). En la Resolución de 3 de junio de 2006 la
Asamblea General de la OEA "inst[ó] a los Estados a que respeten y hagan respetar el acceso a la información pública a
todas las personas y [a] promover la adopción de disposiciones legislativas o de otro carácter que fueran necesarias para
asegurar su reconocimiento y aplicación efectiva" (28).
En lo que respecta a los presupuestos que deberían preverse legislativamente en cada país del continente americano
sobre esta materia, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha expresado que "los requisitos que debe cumplir
una restricción en esta materia, en primer término deben estar previamente fijadas por ley como medio para asegurar
que no queden al arbitrio del poder público". Dichas leyes deben dictarse "por razones de interés general y con el
propósito para el cual han sido establecidas" (29) teniendo presente que las restricciones a aplicar deben ser las
necesarias para asegurar "el respeto a los derechos o a la reputación de los demás" o "la protección de la seguridad
nacional, el orden público o la salud o la moral públicas" de acuerdo a lo previsto por el art. 13 2. del Pacto de San José
de Costa Rica.
Entendemos que en nuestro país están dadas todas las condiciones para asegurar que la existencia del derecho a la
información deriva de la forma de gobierno y de la soberanía del pueblo (art. 33 CN), habiéndose adoptado la forma
representativa republicana federal (art. 1 CN) y aceptándose la existencia de derechos que nacen del principio de la
soberanía del pueblo y de la forma republicana de gobierno (art. 33 CN). Tal como se expresara al principio, no hay
duda alguna que estas normas se relacionan con el principio básico de la publicidad de los actos de gobierno y una
norma ritual no podría atentar en su contra.
González Calderón, al analizar la definición de "república", afirma que "La publicidad de los actos de gobierno es otro
de los caracteres distintivos de la forma republicana. Es como una consecuencia obvia del principio anterior,
imprescindible para poder hacer práctica la responsabilidad de los gobernantes por sus actos". Y agrega: "Si estos actos
de gobierno se realizan subrepticiamente, si esos gobernantes se aíslan del pueblo para deliberar y resolver en el
misterio los problemas que lo afectan, si se rodean de cierta aparatosidad como seres superiores a los que los han
elevado a las posiciones que ocupan, imposibilitan a la opinión pública para juzgar del acierto de su gestión, dificultan o
impiden la formación de un criterio exacto sobre sus aptitudes. El régimen republicano contiene en su esencia el
principio de la publicidad de los actos de gobierno, la discusión amplia de los mismos, la comunicación constante de los
mandatarios con el pueblo que los ha elegido, como lo entendieron los fundadores de nuestra nacionalidad desde los
primeros días de la revolución emancipadora." (30).
Ya lo decía un antiguo y conocido autor Jeremías Bentham quien afirmaba que "donde no hay publicidad no hay
justicia" (31), añadiéndose a ello que la libertad es más importante que la verdad, ya que si se pierde la libertad difícil
será que se generen chances para que surja a la luz la verdad entre aquellos que no son libres.
(1) Convención Americana de Derechos Humanos de jerarquía constitucional de acuerdo a lo normado por el art. 75
inc. 22 de la Constitución Nacional reformada en 1994.
(2) Así lo ha ratificado la Corte Interamericana de Derechos Humanos en tanto quienes están bajo la protección de la
Convención Americana tienen no sólo el derecho y la libertad de expresar su propio pensamiento, sino también el
derecho y la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole. Por tanto, cuando se restringe
ilegalmente la libertad de expresión de un individuo, no sólo es el derecho de ese individuo el que está siendo violado,
sino también el derecho de todos a "recibir" informaciones e ideas; de donde resulta que el derecho protegido por el
artículo 13 tiene un alcance y un carácter especiales. Se ponen así de manifiesto las dos dimensiones de la libertad de
expresión. En efecto, ésta requiere, por un lado, que nadie sea arbitrariamente menoscabado e impedido de manifestar
su propio pensamiento y representa, por tanto, un derecho de cada individuo, pero implica recibir cualquier información
y a conocer la expresión del pensamiento ajeno. Corte Interamericana de Derechos Humanos, "La Colegiación
Obligatoria de Periodistas (Arts. 13 y 29 Convención Americana Sobre Derechos Humanos)", Opinión Consultiva OC5/85 del 13 de noviembre de 1985, Corte I.D.H. (Ser. A) No. 5 (1985), Considerando 70. ver
http://www.corteidh.or.cr/opiniones.cfm
(3) Según Ekmekdjian, se entiende por publicidad el "deber de comunicar los actos" de gobierno a la opinión pública,
para que los ciudadanos "tengan la posibilidad de tomar conocimiento de aquellos, de su contenido, de su gestación y
concreción, y ejercer el control del poder que les compete (EMEKDJIAN, Miguel Angel, "Tratado de Derecho
Constitucional", Tomo I, Edit. Depalma, Buenos Aires, Argentina, 1994, p. 151).
(4) ALBERDI, Juan Bautista, "Derecho Público provincial argentino", Obras selectas, t. 11, primera parte, Capítulo IV,
p. 83 y sgts, citado por LINARES QUINTANA, "Tratado de la Ciencia del Derecho Constitucional Argentino y
Comparado", Buenos Aires, 1985, t. 7, p. 157
(5) Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia c. EN — Congreso— Comisión Mixta Revisión Cuentas s/ amparo ley
16.986" - CNACAF - 22/03/2007.
(6) "BARRAZA SCHEER FERNANDO ELISEO Y OTROS CONTRA PROVINCIA DEL NEUQUEN S/ACCION DE
AMPARO" (SENDEF,620101/7 Juzg. Civil N°4 de Neuquén) publicado en www.diariojudicial.com
(7) Las sentencias y la actividad judicial en sí misma de hecho lo son.
(8) Salvo a aquellos que ya han ganado experiencia en esa materia con el paso del tiempo en cubrir esa rama.
(9) Entrevista realizada por Jorge Fontevecchia, director del diario PERFIL, edición del 12/8/07. Ver en:
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0191/articulo.php?art=2437&ed=0191
(10) NICORA, Guillermo. "La República, el sistema acusatorio y la fundamentación de las decisiones judiciales",
publicado en www.eldial.com el 18/12/07. El autor es Fiscal del crimen del Poder Judicial de la Provincia de Buenos
Aires; se desempeña en el Departamento Judicial de Mar del Plata y es miembro de la Asociación Argentina de
Profesores de Derecho Procesal Penal y de la Asociación Argentina de Derecho Procesal.
(11) HAUSER - BILDER, "Anuario de Derecho a la Comunicación", ob. cit., pág. 360.
(12) COUTURE, Eduardo J; "Los mandamientos del abogado", 8ª ed., edit. Depalma, Bs.As., 1982, p.15.
(13) PUCCINELLI, Claudio R., "Influencias de los medios de comunicación en los procesos judiciales", Ed. Juris, abril
2005, pág. 200.
(14) ORIO, Eduardo D. E., en "La ética en la relación del juez con los medios. Normas de ética judicial." Publicado en:
La Ley, Sup. Realidad Judicial, 11/08/2005, p. 5, citando palabras textuales del Dr. BLONDI Néstor en "Revista
Noticias", p. 12, 14/12/96. También hay otros tantos que "en un acto de sinceridad, confiesan que se apegaron al mundo
de la prensa: el día en que dejé de ser magistrado y los periodistas ya no vinieron a preguntarme, los extrañe" decía el ex
magistrado BLONDI. Citado por ORIO, ob. cit.
(15) ZOMMER, Laura – BERENC, Ana Laura; "La televisación de los juicios orales", en "Anuario de Derecho a la
Comunicación", ob. cit., pág. 394.
(16) PETRACCHI, Enrique, "Las relaciones entre el Poder Judicial y la prensa". Publicado en: Sup. Realidad Judicial,
La Ley 2005.
(17) "La libertad de prensa así como la división de los poderes son los dos pilares del sistema republicano. La división
de los poderes constituye la garantía fundamental de las libertades individuales contra los abusos del poder. Aquélla, a
su vez, asegura la publicidad de los actos de gobierno haciendo posible el control de la opinión pública sobre ellos, lo
cual es garantía de transparencia contra los excesos y la corrupción. BUSTAMANTE ALSINA, Jorge. "Responsabilidad
social de los medios masivos de comunicación. La sociedad mediática." LA LEY, 1998-B, 1272.
(18) PETRACCHI, ob. cit.
(19) Ver en http://www.scba.gov.ar/home.asp
(20) Giovanni Sartori define a la opinión pública como un público, o una multiplicidad de públicos, cuyos estados
mentales difusos (opiniones) interactúan con los flujos de información sobre el estado de la cosa pública. SARTORI,
Giovanni, "Elementos de Teoría Política." Alianza Singular, Madrid, España. 1992.
(21) KEMELMAJER DE CARLUCCI, Aída. Título: "El periodismo judicial Publicado" en: Sup. Realidad Judicial
2005, La Ley.
(22) CIFUENTES, Santos, "La investigación informativa periodística sobre los juicios penales y el derecho a la
intimidad", En JA, 2000-III-486
(23) Del voto del Dr. Agustín Durañona y Vedia, C. Nac. Civ., sala C, 5/11/1981, JA 1983-I-236; LA LEY, 1982-A, 490,
fallo n. 80587.
(24) CIFUENTES, ob. cit., citando a su vez a TOLLER, Fernando, "Libertad de prensa y tutela judicial efectiva", 1999,
Ed. La Ley, p. 314 y ss.
(25) PUCCINELLI, Claudio R., ob cit., pág. 260.
(26) Citado y relatado por ORIO, Eduardo, ob. cit
(27) Cfr. Resolución AG/RES. 1932 (XXXIII-O/03) de 10 de junio de 2003 sobre "Acceso a la Información Pública:
Fortalecimiento de la Democracia"; Resolución AG/RES. (XXXIV-O/04) de 8 de junio de 2004 sobre "Acceso a la
Información Pública: Fortalecimiento de la Democracia"; Resolución AG/RES. 2121 (XXXV-O/05) de 7 de junio de
2005 sobre "Acceso a la Información Pública: Fortalecimiento de la Democracia"; y AG/RES. 2252 (XXXVI-O/06) de
6 de junio de 2006 sobre "Acceso a la Información Pública: Fortalecimiento de la Democracia".
(28) Cfr. Resolución AG/RES. 2252 (XXXVI-O/06) de 6 de junio de 2006 sobre "Acceso a la Información Pública:
Fortalecimiento de la Democracia", punto resolutivo 2.
(29) Considerando 78 y en adelante de la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en autos
"Claude Reyes y otros vs. Chile" del 19 de septiembre de 2006: VER EN
HTTP://WWW.CORTEIDH.OR.CR/CASOS.CFM
(30) GONZALEZ CALDERON, Juan A., "Derecho constitucional argentino. Historia, teoría y jurisprudencia de la
Constitución", Lajouane y Cía., Buenos Aires, 1930, t. 1, p. 428.
(31) ORIO, Eduardo, ob. cit.
Documentos relacionados
Descargar