TEMA MÉDICO N° 76 TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN OBESIDAD La obesidad es una de las alteraciones más comunes del metabolismo de los combustibles orgánicos que se observa en el ser humano. Si bien la desnutrición y la mala alimentación son causales de muchas enfermedades, la obesidad se ha convertido en un problema de salud pública cada vez más importante, debido al acompañamiento de diabetes, hipertensión y cardiopatía isquémica. Si bien las causas de la obesidad son muy variables, todas sus formas se caracterizan por el aumento de la grasa corporal. Este aumento de la grasa corporal (no inherente a otra enfermedad de base) es consecuencia de un desequilibrio en el cual, la ingesta, excede el gasto de energía. Dado que la capacidad de acumulación de calorías en forma de hidratos de carbono es extremadamente pequeña y que la masa proteica corporal aumenta solo moderadamente, en respuesta a excesos dietarios, prácticamente todas las calorías acumuladas, cuando existe un balance positivo de energía, se encuentran en forma de grasa en los denominados adipocitos (células grasas). La leptina, una hormona relacionada con la obesidad La leptina, es una hormona involucrada en la regulación del peso corporal a través de la regulación del apetito y la termogénesis (proceso por el cual se “quema” grasa). Tiene su origen principal en el tejido adiposo, allí, es liberada a la circulación sanguínea para llegar a los receptores a nivel cerebral y periféricos, para unirse y producir una disminución del apetito y activar el gasto energético. Los sujetos obesos, presentan elevados niveles de leptina en la sangre, observándose su descenso tras la pérdida de peso corporal. En condiciones normales, el proceso se lleva a cabo manteniéndose en equilibrio pero, cuando existe una alteración en sus receptores o se encuentra saturado su medio de transporte no pudiendo cumplir su función y no existiendo la respuesta esperada, es decir, disminución del 1 apetito y activación del gasto energético, se produce un aumento exagerado del primero. Esta hormona es partícipe, junto a otros tantos mecanismos hormonales y metabólicos, de mantener el equilibrio entre el ingreso de alimentos, su utilización como fuente de energía y los depósitos de grasa. ¿Cómo arribamos al diagnóstico de sobrepeso y obesidad? El índice de masa corporal (IMC) –peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (Kg. /m2)- es una indicación simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad. Es la forma más útil de calcular el sobrepeso/obesidad poblacional, pues la misma no varía en función del sexo o la edad de la población adulta. No obstante, debe considerase como una guía aproximativa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25 y la obesidad como un IMC igual o superior a 30. Estos umbrales sirven de referencia para las evaluaciones individuales, pero existen pruebas que el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas en la población, aumenta progresivamente a partir de un IMC de 25. Los nuevos patrones de crecimiento infantil presentados por la OMS, incluyen tablas de IMC para lactantes y niños hasta los 5 años de edad. No obstante la medición del sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 14 años es difícil, dado que todavía no hay una definición normatizada de la obesidad infantil que se aplique en todo el mundo, encontrándose actualmente en desarrollo. Antes considerada una enfermedad de los países con altos ingresos, el sobrepeso y la obesidad están aumentando espectacularmente en los países de ingresos bajos y medios, en especial en el ambiente urbano. La OMS estima que para el año 2015, habrá en el mundo 2.300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad. 2 Varios factores contribuyen al sobrepeso y la obesidad, entre ellos: La modificación mundial de la dieta, con tendencia al aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y azúcares, pero con escasos nutrientes, fibras, minerales y vitaminas. La tendencia a la disminución de la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchos trabajos, a los cambios en los medios de transporte y a la creciente urbanización. ¿Cuáles son las repercusiones del sobrepeso y la obesidad en la salud? Ambas entidades tiene graves consecuencias para la salud. El riesgo aumenta progresivamente a medida que lo hace el IMC. El IMC elevado es un importante factor de riesgo para enfermedades tales como: Las enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, accidentes cerebro vasculares y cardiopatías, que ya constituyen la principal causa de muerte en el mundo. La Diabetes Mellitus, que ya se ha transformado rápidamente en una epidemia mundial. Las enfermedades del aparato locomotor. Algunos cánceres (mama, colon, endometrio). ¿Cómo reducir la carga de sobrepeso y la obesidad? Lograr un equilibrio energético y un peso normal. Reducir la ingesta de calorías procedentes de las grasas. Utilizar grasas insaturadas (aceites de oliva, maíz, girasol) limitar al máximo el uso de grasas saturadas (provenientes de animales: manteca, quesos grasos, embutidos, lácteos enteros). Aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, granos integrales y frutas secas (nueces, avellanas, etc.) Reducir la ingesta de azúcares. 3 Aumentar la actividad física, al menos 30 minutos de actividad diaria, de intensidad moderada. Las iniciativas de la industria alimentaria para reducir el tamaño de las raciones y el contenido de grasas, azúcares y sal de los alimentos procesados, incrementar la introducción de alternativas innovadoras, saludables y nutritivas, y reformular las actuales prácticas de mercado, que podrían acelerar los beneficios sanitarios en todo el mundo. Pero, una vez instalado, el problema requiere ser tratado. En nuestro país, con la promulgación de la Ley 26.396, se declara de interés nacional la prevención y control de los trastornos alimentarios, que comprenderá la investigación de sus agentes causales, el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades vinculadas, la asistencia integral y rehabilitación, incluyendo las de sus patologías derivadas y las medidas tendientes a evitar su propagación. El Ministerio de Salud de la Nación, mediante una Resolución de reciente publicación, ha normatizado el tratamiento de la obesidad, incluyendo la participación de profesionales en las siguientes especialidades: Clínicos. Endocrinólogos Nutricionistas. Cirujanos. Psicólogos. Estipula también, todas las prácticas necesarias para una atención multidisciplinaria e integral de las enfermedades, haciendo especial mención sobre aquellos pacientes que presenten un IMC mayor de 30 con al menos una enfermedad agregada, tales como: Diabetes Mellitus. Hipertensión arterial. 4 Dislipemia. (alteración del normal metabolismo de los lípidos). Insuficiencia respiratoria. Cáncer de mama post menopausia. Normatiza también el tratamiento quirúrgico para pacientes que presenten un IMC mayor de 40, debiéndose cumplir con los requisitos que a continuación se detallan: Edad: de 21 a 65 años. Más de 5 años de obesidad no reductible fehacientemente demostrable. Riesgo quirúrgico aceptable. Haber intentado otros métodos no quirúrgicos para el control de la obesidad bajo supervisión médica, por lo menos durante 24 meses, sin éxito o con éxito inicial, pero volviendo a recuperar el peso perdido, estableciéndose como tratamiento la atención brindada por equipo multidisciplinario, al menos una vez al mes durante el período mencionado. Aceptación y deseo del procedimiento, por parte del paciente, con compromiso de los requerimientos del mismo, evaluado por equipo multidisciplinario, que valorará las expectativas que coloca el paciente en la intervención y evaluará el compromiso del mismo para sostener los cambios de estilo de vida asociado a la cirugía. Este cambio contempla un duro e inevitable entrenamiento hacia una alimentación diferente. Con posterioridad a la cirugía, los requerimientos mínimos de nutrientes deben aportarse en volúmenes muy escasos y frecuentes. La reducción de la capacidad gástrica mediante la cirugía hace probable que el paciente nunca vuelva a comer como lo hacía antes, debiendo tomar clara conciencia de esta situación antes de someterse al tratamiento, toda vez que “el nuevo estómago” se torna intolerante a un número significativo de alimentos que anteriormente podían ser ingeridos. Por tal motivo, se requiere una supervisión constante en la incorporación de los alimentos y las deficiencias de vitaminas y minerales que acompañan este tipo de tratamiento. No adiciones a drogas ni alcohol. Estabilidad psicológica. Comprensión clara del tratamiento y visión positiva del mismo. Consentimiento informado. Completa disposición para el seguimiento de instrucciones emanadas del equipo multidisciplinario. Buena relación médico-paciente. Para probabilizar la inclusión en programas de cirugía de la obesidad, normatiza la concurrencia para su indicación, de cirujano especialista en cirugía bariátrica, médico especialista en tratamiento de obesidad, 5 licenciados en nutrición o médico nutricionista y especialista en salud mental. Finalmente se destacan las contraindicaciones para el tratamiento quirúrgico: Alcoholismo o adicción a drogas. Pacientes embarazadas o que se encuentren en período de lactancia. Insuficiencias de órganos o sistema incompatible con el riesgo anestesiológico. Depresión severa u otra patología psiquiátrica con comportamientos autodestructivos. Obesidad secundaria a otra enfermedad. (Diabetes, disminución de la función de la glándula tiroides, obesidad por inmovilidad en enfermedades esqueléticas). No entender o no estar dispuesto a seguir el tratamiento adecuadamente. Tenga presente que no existe el “maravilloso medicamento para adelgazar”, existe Ud. y un equipo multidisciplinario que, de ahora en más, contribuirá a su tratamiento para poder recuperar el equilibrio entre ingesta y gasto de energía, es decir, el peso adecuado que ha perdido. Finalmente destacamos que, obesidad no es sinónimo de tratamiento quirúrgico como única alternativa, al mismo se llega luego de haber agotado los tratamientos multidisciplinarios mencionados, sin lograr los resultados esperados. 6 7