Cambio climático 2

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El clima te da sorpresas
La variabilidad del clima motiva en todo el Planeta una diversidad de
inquietudes, predicciones y comentarios que transitan desde el el rigor
científico a los mas apocalípticos mensajes que no disimulan un sesgo político
o ideológico. Están los fundamentalistas que sólo aportan confusión y en
muchos casos generan pánico. Y los que son resultados de la investigación
especializada de la mano de herramientas como los satélites, los radares y la
informática. También están los opinadotes que responden a intereses políticos
y corporativos, entre muchos otros. Para tranquilidad de quienes pueden estar
preocupados, hay que decir que el Apocalipsis no está a la vuelta de la
esquina ni que el mundo está al borde de una catástrofe. El concepto clave
pasa en ponerle énfasis al “compromiso” que hoy tiene cada ser humano,
cada pueblo y cada nación, de trabajar y cuidar celosamente los recursos
naturales que se disponen para vivir, alimentarse, y disfrutar un planeta que,
incuestionablemente es “único” en lo inconmensurable del cosmos.
El clima, expuesto permanentemente a la confusión que genera la avalancha
de informes que trascienden en las distintas formas de comunicación, con
distorsiones insólitas en muchos casos, merece un prudente tratamiento para
hablar de él.
En el mundo hay una diversidad de posturas entre la comunidad científica y
los especialistas. No está mal que así sea. No todos coinciden al hablar del
comportamiento climático, de los cambios que se observan y de lo que puede
llegar a acontecer si no se adopta una actitud amigable con la naturaleza. No
obstante, se han escrito informes y realizado documentales y películas con
enfoques que han generado preocupación y hasta cierto grado de pánico en
distintas latitudes del planeta.
Clima y agricultura
Cuando hoy se accede a una consulta sobre el cambio climático, generalmente
se habla de su impacto en la agricultura que es la que genera millones de
toneladas de alimentos para un mundo cada vez mas poblado y que necesita
comer. Esto se instala como consecuencia del denominado “calentamiento
global” en donde intervienen los cambios de temperaturas, el régimen de
lluvias, el dióxido de carbono (CO2), los deshielos y la interacción entre estos
elementos. En la medida que existan certezas sobre el comportamiento de los
mismos, se estará ayudando a la agricultura para que se adapte a posibles
cambios y pueda producir mayores volúmenes de alimentos.
Pero curiosamente, la agricultura también produce efectos significativos en el
clima, principalmente por la producción y liberación de gases de efecto
invernadero como dióxido de carbono, metano y óxido nítrico. También por la
alteración de la superficie del planeta, la cual pierde su capacidad de
absorber o reflejar calor y luz, así como el forzante radiactivo.
La deforestación y la desertificación, además de los combustibles fósiles, son
las mayores fuentes antropogénicas (originadas x el hombre) de dióxido de
carbono. Por lo tanto la agricultura en sí es el mayor aportante en
incrementar las concentraciones de metano y óxido nítrico en la atmósfera
del planeta.
No obstante, en los últimos veinte años hubo avances tecnológicos notables
como la mejora de los vegetales, los organismos genéticamente modificados
(OGM), los sistemas de riego, manejo de suelo y siembra, que se constituyeron
en factores claves para que la productividad agrícola se acrecentara con altos
rindes por ha (maíz, trigo, soja etc). Por lo tanto, cabe una oportuna reflexión
sobre cómo se va adaptando la agricultura a los cambios climáticos y a la
creciente demanda mundial. Significa que la ciencia humana se está
anticipando a situaciones que hoy se plantean como desafíos. Y más aún,
porque se ha tomado conciencia de la necesidad de producir amigablemente
con la naturaleza, cuidando los suelos, reponiendo los nutrientes que se
extraen, haciendo un manejo más inteligente del agua y reduciendo los
factores de contaminación con un uso racional de los agroquímicos, que
también han permitido incrementar los rendimientos.
Es cierto que se han producido excesos y graves desvíos en la utilización de
algunas tecnologías y que por estos tiempos merecen una mayor atención por
parte de las políticas de gobierno que deben realizar controles más severos,
sólo por mencionar una acción que debe propagarse con el acompañamiento
de las organizaciones internacionales, organismos del Estado y entidades que
agrupan a productores.
Si bien se ha batido el parche insistentemente sobre las consecuencias del
avance agrícola, sin descartar los efectos que también produce la ganadería,
no se puede cuantificar hasta qué niveles ha impactado en el comportamiento
climático. Son notables las tecnologías y procesos de manejo que permiten
producir hoy en el campo en forma sustentable.
Lo que sí se percibe hoy en el contenido de algunos informes sobre clima y
equilibrio ecológico es un enfoque muchas veces sesgado hacia el dramatismo,
a crear conciencia desde el miedo y no desde la educación. Tema de debate
seguramente.
Fuente
Revista Nuestro Agro- febrero 2011-03-01
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