Frio consuelo

Anuncio
Frío consuelo
Iztaccihuatl, mujer mía de figura quieta
no temas, no habrá más combate
duerme un poco, sólo un poco
deja que la llama de mi antorcha nos ilumine
déjame calentar tu corazón
mientras me despojas de todo odio
de toda razón.
Luna, tú que te posas en el centro del valle
aquieta este sufrimiento tan sentido, ¡tan enfermo!
que crece imparable en este pecho hinchado de guerra
mórbido de nostalgia y de condena
del que emprenderá el vuelo a lo alto del cielo
hasta el sol, para estar con ella, para protegerla.
Noche, tú que haces brillar las estrellas
arrebata de mí a mis enemigos y a la serpiente
que acecha sigilosa, amenazante
haz que brille en ti mi mujer y mi linaje
derrama sobre mí tu frío, ahora sobre mi alma
cubre mi cuerpo y advierte de mi furia
a todo aquel que perturbe e inquiete tú calma.
Señor, toma mi espíritu y condúcelo con mi enamorada
con mi mujer de siempre, siempre pura, siempre perfecta
tómala a ella y a mí, a este humilde guerrero arrodillado
enloquecido de rabia y presto para la siguiente batalla
buscando la eternidad que otorga la muerte
sin importar la serpiente
sin importar la batalla.
Amor, preciosa mujer, princesa lozana
embelleces el paisaje de quien en ti posa su mirada
de quien busca siempre, de quien siempre añora
duerme tranquila que yo protegeré con mis manos tu espalda
mientras contemplo quieto tu cuerpo rodeado de flores
domando el fuego que te ilumina y te eleva en total calma.
Aire, tu qué haces flotar el aroma libre de su ser
tú que acaricias con pasión eterna la noche
visible por el humo incesante que cimbra con piedad el barro de este valle
hazla tuya y renueva nuestra unión hasta el fin de los tiempos
como un beso que transporta a un sueño eterno
a un sueño cubierto por un frío consuelo.
Descargar