17. El Presidente Chávez estudiando Trotski, Revolución y Emancipación Como informamos hace un tiempo, durante una estadía en Madrid el Presidente Chávez compró la famosa obra de Trotski, "La Revolución Permanente" y actualmente está estudiando la aplicación y relevancia histórica de la misma con mucho interés. Aparte de la bien conocida teoría de Trotski de la Revolución Permanente a nivel global - que es nada más ni nada menos que la instalación del socialismo a escala mundial, más no la versión estalinista del "socialismo en un sólo país" o bloque o isla - lo que a estas alturas debería ser de interés particular para Venezuela son los puntos de vista de Trotski en cuanto a la relación social entre la "violencia" y la "emancipación" en el "Tercer Mundo" y en América Latina se refiere. Como ya hemos indicado, encontramos la violencia en todas partes, y nosotros no hemos inventado la violencia ni el terrorismo, hemos nacido en violencia capitalista, vivimos y moriremos en terrorismo imperialista, es nuestro "pan de cada día". La violencia alias el terrorismo parece ser un proceso universal que amenaza el mismo destino de la humanidad. Todo el mundo habla de la violencia y de la paz, como si las dos formarán una unidad dialéctica y una contradicción de opuestos. Pero, parece que muy poca gente sabe lo que este concepto significa realmente. De hecho, prácticamente hay tantas definiciones de violencia como hay personas experimentándola a diario. Como Trotski ha demostrado durante toda su vida en concordancia con Frantz Fanon, el opuesto de la violencia no es la paz, sino la emancipación. Después de haber redactado una introducción especial al "Manifiesto Comunista" de Marx y Engels, que fue destinada a los 115 camaradas sudafricanos y luego, el 30 de abril de 1933 publicada en idioma afrikáans, León Trotski escribió una carta al Partido de los Trabajadores de Sudáfrica (WPSA), concerniente a las Luchas Nacionales y Agrarias de Sudáfrica*. Durante la discusión de la cuestión nacional, del nacionalismo y de la posibilidad de los "negros" de establecer su propio Estado Africano separado o de formar parte de un EE.UU. de África del Sur después de una revolución política victoriosa - Trotski enfatizó de manera contundente: "dejemos que tomen esta decisión libremente, basado en sus propias experiencias, y no forzosamente mediante el látigo de los opresores blancos". Para nosotros, los Bolivarianos, es de gran interés lo que Trotski señaló aquí, es decir, el contraste entre el látigo de los opresores blancos y el arbitrium liberum emancipatorio, que corresponde con la voluntad libre, la auto-determinación de los pueblos africanos autóctonos, en base de sus propias experiencias, de su única práxis-teoría revolucionaria. Trotski, siendo un socialista científico revolucionario que había experimentado el terror y la violencia política de Stalin sabía muy bien que en Sudáfrica, igual que en otras partes dentro del proceso histórico de la lucha de clases a nivel global, estaba aconteciendo una inexorable batalla dialéctica feroz entre las fuerzas sociales reaccionarias violentas y aquellas de carácter emancipatorio. Dentro de la Revolución Mundial Permanente, esto es la unidad y contradicción de opuestos, el potente motor de la historia. Especialmente aquí en Venezuela, como hemos podido presenciar diariamente durante los últimos seis años, esta confrontación de clases continúa cada vez más intensa, más violenta y más veloz. Trotski, como marxista revolucionario, especialmente en su "Revolución Permanente", ha analizado múltiples fenómenos sociales, particularmente la Revolución de Octubre, y siempre ha señalado, que al comienzo del desarrollo o proceso de una cosa, de * Partes de esta carta están publicadas en: Franz J. T. Lee, Südafrika vor der Revolution?, Fischer Taschenbuch Verlag, Frankfurt am Main, 1973, pp. 185-188. El texto completo fue originalmente impreso en "Workers' Voice", Cape Town, November 1944, Volume 1, No. 2, pp. 18-20. 116 una persona o de un revolucionario, su esencia está envuelta en una apariencia muy particular. Generalmente la gente, utilizando la Lógica Formal Aristotélica, tiende a identificar a la esencia y apariencia como una unidad indivisible. No toman en cuenta que de manera gradual, una cosa se desprende de su forma original y adquiere nuevas apariencias. Por ejemplo, la Revolución Bolivariana que conquistó el poder legítimamente en 1998 y la actual "revolución dentro de la revolución", que extiende su poder económico y social de manera democrática, son dos lados dialécticos diferentes del mismo proceso histórico, de la Revolución Mundial Permanente, pero no son idénticos. De hecho, sólo se pueden entender dentro del contexto de la teoría dialéctica de Trotski del desarrollo igual, desigual y combinado a escala mundial. En el caso de Sudáfrica, en su carta, Trotski diferenció de manera muy cuidadosa entre la apariencia de Sudáfrica frente al mundo y su esencia, que era la brutal discriminación, opresión y explotación de la población "negra". Cada cosa, en el transcurso de su desarrollo y su movimiento histórico, es empujada por fuerzas contrarias cuya constelación puede variar drásticamente. Por ejemplo, en 1992 en Venezuela, la lucha de las fuerzas antagónicas -oligarquía y pueblo - llevó a su tope el 4F en el intento de Chávez de dar un golpe contra el neoliberalismo. Este mismo momento significó el punto de conversión dialéctica, que condenó a la muerte al Puntofijismo y vio nacer la nueva fuerza popular. Esta dinámica es algo que los oligarcas, sus lacayos, la CIA y Washington, con su mentalidad lógica-formal esclavista no logran comprender hasta el día de hoy, y esto es la razón del por qué fallaron durante los últimos cinco años en sus esfuerzos por restaurar el estatus quo anterior. La esencia reaccionaria de la vieja clase política dominante, ahora "oposición", se ha manifestado, en los primeros años, en actos de extrema violencia para luego dar paso a la "estrategia pacífica" de minar la Revolución Bolivariana desde adentro. 117 Si no nos "auto-revolucionamos" permanentemente en el sentido de la práxis y teoría de Trotski, si la Revolución Bolivariana no logra avanzar a nivel global, tendremos que seguir enfrentando la violencia social reaccionaria nacional e internacional contra Venezuela. En cuanto a la relación revolucionaria entre la violencia de la clase dominante y la emancipación de los trabajadores se refiere, en el caso de Sudáfrica igual que en el resto del "Tercer Mundo", Trotski estaba bien claro. En su carta explicó: "No se puede pensar en una revolución victoriosa sin el despertar de las masas indígenas; a su vez les dará lo que hoy tanto les hace falta: confianza en su fuerza, una conciencia personal elevada y crecimiento cultural". A pesar de todas las piedras de tranca que son naturales en la vida social en el capitalismo, es precisamente lo recomendado por Trotski que la Revolución Bolivariana está haciendo en Venezuela: Despierta políticamente a las masas empobrecidas; por primera vez en sus vidas su gobierno electo se dirige a ellos, eleva su dignidad humana, les da esperanzas concretas, poder económico y nutre su conciencia social de clase. Por esta misma razón, millones alrededor del mundo aman a los que se acercan al ideal del nuevo hombre de Ché Guevara, quien como revolucionario amó a su pueblo también. No hay amor más grande que el de un hombre o una mujer que da su vida para su pueblo, y viceversa. Esto lo hizo Trotski y lo hizo el pueblo venezolano el 11 al 14 de abril de 2002, y Chávez ciertamente lo hace todo el tiempo. Aunque Trotski, al igual que Marx, Engels y Lenin, le asignó gran significado a la teoría revolucionaria dentro del campo de la práxis política en el sentido de que - "no hay revolución social sin teoría revolucionaria" (Lenin) - no obstante, no tenemos cómo tratar la teoría política marxista, no tenemos manual para la dialéctica o receta para cómo hacerla revolución social y no tenemos constitución alguna que pautara las leyes de movimiento de los asuntos sociales. Nuestros intelectuales revolucionarios deberían tomar en cuenta lo que Trotski señalaba en relación a Sudáfrica, que los revolucionarios tienen que comenzar con las realidades concretas de 118 sus vidas diarias, y a través de la investigación y análisis científico de estas condiciones, lograrían avanzar hacia lo abstracto, hacia una conciencia política elevada y una confianza en su fuerza. Además, aplicando esta teoría revolucionaria que fue obtenida de esta experiencia práxica revolucionaria, a su vez ellos, los revolucionarios, intelectuales y trabajadores avanzarían hacia las realidades nuevas y siempre fluyentes de Sudáfrica y del panorama global entero. De esta manera, la lucha emancipatoria de los trabajadores se elevará definitivamente a un nivel dialéctico más alto: la misma revolución se revolucionará y ganará profundidad emancipatoria, lista para otra vez ser analizada de manera concretoabstracta y práxico-teórica. Esto es el proceso revolucionario permanente de la oscilación emancipatoria entre la práxis científica y la teoría filosófica. No hace falta enfatizar que esto es la enorme esencia histórica y la lección concreta de la teoría de Trotski de la Revolución Permanente para Venezuela y América Latina, la cual Chávez seguramente notará. Aunque Trotski dio ejemplos de su propia experiencia revolucionaria, especialmente de la Revolución de Octubre, aún no consideró necesario que las masas africanas repitieran la experiencia Rusa en el "Cabo de las Tormentas". Resaltó, que no estaba lo suficientemente familiarizado con las condiciones en Sudáfrica, y que las masas "negras" deberían sacar sus propias conclusiones, basadas en sus propias experiencias. Es precisamente en el campo de la experiencia, de la práxis política diaria, en los consejos populares y a través de la democracia participativa, donde los trabajadores de Venezuela tienen que aprender la dialéctica, es decir, las leyes y categorías de la lógica del movimiento. Sólo cuando su "conciencia personal elevada" (Trotski) se convierte en conciencia social de clase, cuando sus reflexiones abstractas se aproximan a la realidad concreta, cuando logran eliminar su mentalidad esclavista, sus fantasías religiosas, sus eslóganes, costumbres, tradiciones, etc., los trabajadores pueden encontrar su camino en un laberinto de ideología, falsificaciones, racionalizaciones 119 y mentiras, pueden leer entre líneas de sus medios de comunicación masivos, de sus telenovelas y sus canciones de "amor", transmitidas por todas las estaciones de radio reaccionarias. Sólo cuando comienzan a captar la totalidad concreta, el Todo de Hegel, entonces se aproximan a la verdad, y no hay nada más atractivo que la verdad para una criatura oprimida que busca la emancipación más no la salvación mesiánica. No hay nada que las clases dominantes temieran más que la verdad. Poder Ciudadano es Verdad Emancipatoria. La ignorancia del trabajador es la gloria del capitalismo. Ya para concluir, en conmemoración de todos los hijos e hijas heroicos de la Revolución, incluyendo a Giandoménico Pulitti y Danilo Anderson, que han caído en las luchas de liberación africanas, asiáticas y latinoamericanas durante los últimos 500 años, es pertinente contar aquí la experiencia personal de Trotski en cuanto a la violencia política, cuando se refiere al asesinato de su querido hijo, León Sedov. León Sedov, hijo de Natalia Sedova y Trotski fue asesinado en un hospital de Paris por agentes de la GPU de Stalin. En México, dos años antes de que Trotski mismo sería asesinado por la policía secreta internacional de Stalin, el 20 de febrero de 1938, Trotski redactó el artículo: "León Sedov - Hijo, Amigo, Luchador". Citaremos detalladamente del artículo para demostrar la tristeza y el amor de un gran revolucionario frente a la violencia internacional. "Redactando estas líneas con la madre de León Hesiod a mi lado, siguen llegando telegramas de condolencia desde diferentes países. Y para nosotros cada telegrama levanta la misma pregunta aterradora: `¿De verdad nuestros amigos en Francia, Holanda, Inglaterra, los EE.UU., Canadá, Sudáfrica y aquí en México aceptan como hecho definitivo y cierto que Sedov ya no es? Cada telegrama es una nueva afirmación de su muerte, pero aún somos incapaces de creerlo. Y esto no sólo porque era nuestro hijo, amante de la verdad, humilde y capaz de amar, sino sobre todo porque se había convertido, 120 como nadie más en la tierra, en parte de nuestra vida, completamente enraizado, nuestro co-pensador, nuestro co-trabajador, nuestro vigilante, nuestro asesor, nuestro amigo . ... León era un ser humano profundamente limpio, honesto y puro. Delante de cualquier reunión de la clase obrera, podía contarla historia de su vida, de manera muy breve y a diario, al igual que yo lo hago aquí. No hubo nada de que se avergonzó o que tenía que esconder. La nobleza moral era la falla principal de su carácter . ... Junto con nuestro chico ha muerto todo lo que todavía se había conservado joven dentro de nosotros . ... ¡Adiós, León! Dejamos tu memoria irreprochable a la generación más joven de trabajadores del mundo. Vivirás justamente en los corazones de todos aquellos que trabajan, sufren y luchan para un mundo mejor. ¡Juventud revolucionaria de todos los países! Acepten de nosotros la memoria de nuestro León, adóptenlo como su hijo... " "" Pero lamentablemente, la juventud revolucionaria del mundo de hoy, más de medio siglo después, sabe muy poco sobre Trotski, sobre sus pensamientos y su trabajo, y prácticamente no sabe nada sobre su hijo, nuestro hermano adoptivo. Ahora queda evidente que el término "violencia" no es restringible a una connotación física, moral y psicológica, como opuesto de "paz" o de "pacifismo", como lo sugiere la connotación burgués-ideológica. Científicamente, la violencia es el opuesto directo de la Emancipación. La Emancipación lucha contra la Violencia, en consecuencia, lógicamente esta "guerra de clases" (Luía) permanente no puede ser pacifista, reconciliadora y participativa. Esto lo debería y tiene que saber el soberano revolucionario armado. Trotski nos enseñó que la Emancipación le da a la Violencia su connotación esencial, real y verdadera. Leon Trotsky, Portraits: Political and Personal, Pathfinder Press, New York, 1977, pp. 189-190, 202, 203. 121