ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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ARTÍCULOS DE OPINIÓN
BERNARDO BAYONA
15/02/2008
Obispos en campaña
Es legítimo incorporar motivaciones religiosas al debate político para apoyar decisiones o alentar cambios. Lo hicieron el
pastor evangélico, Luther King, y el obispo Desmond Tutú contra la discriminación racial; también los cristianos de la
resistencia al nazismo y los curas que Franco encarcelaba en Zamora; o el cardenal Tarancón, para defender la libertad
y reclamar al Rey que lo fuera de todos los españoles sin exclusiones. La inspiración religiosa puede ayudar a promover
valores y a defender la dignidad y la igualdad de las personas. Ellos lo hicieron de cara, arriesgando la libertad, incluso
la vida.
Pero los obispos españoles han irrumpido en la campaña electoral con fines partidistas. El documento de la Conferencia Episcopal se titula
“Ante las elecciones generales 2008” y concreta: “los españoles hemos sido convocados a las urnas para el próximo 9 de marzo”; se
propone “estimular el ejercicio responsable del voto” (§ 1); advierte que los programas “no son igualmente compatibles con las exigencias
de la vida cristiana”, ni “con los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública” (§ 4); exige a los ciudadanos que,
al votar, no confundan “la laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas” y procuren que
los gobernantes “se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica” (§ 5); critica las
leyes sobre la familia, la educación o el uso de embriones para investigar (§ 6 y 7); descalifica rotundamente la política antiterrorista del
Gobierno (§ 8); y denuncia “la manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública a favor de pretensiones particularistas o
reivindicaciones ideológicas”, en alusión a los nacionalistas y a la ley de la Memoria Histórica (§ 9).
Es una síntesis difícilmente mejorable de la enconada oposición del PP en la legislatura. Según el CIS, solo el 14,6% de los votantes
socialistas se declara no creyente, el 78,7% católico y un 33% practicante. Y los obispos conminan a esos cristianos a votar contra el PSOE,
igual que en otro tiempo los excomulgarían.
Es lícito y positivo que los obispos condenen el terrorismo. Tienen derecho a pronunciarse sobre el aborto y las cuestiones de bioética, así
como a dar su opinión contra los preservativos, la fecundación in vitro o el divorcio, por anacrónicas que sean y estériles que resulten. Pero
no a erigirse en instancia superior para juzgar las leyes y dirimir entre opciones políticas que respetan el marco constitucional. Deben
acatar que las decisiones que afectan a todos las toma el poder legitimado por la soberanía popular, no por la autoridad religiosa como en
el Medioevo y el nacionalcatolicismo.
No citan el Evangelio. No mencionan a Jesús, el Cristo. No invocan las virtudes teologales, fe, esperanza y caridad. No hacen la más mínima
alusión a los pobres, los excluidos de la sociedad opulenta, las viudas o los pensionistas. No emplean las palabras igualdad, ni
discriminación. Y la única vez que hablan de amor y solidaridad se refieren a la unidad de España. No parece escrito por hombres de fe,
sino por políticos aposentados y reaccionarios. Produce escándalo que no hablen como cristianos e irrita que se arroguen autoridad para
dictar ‘la verdad moral objetiva’ y exigírsela al legislador, sin tener ninguna legitimidad democrática.
Quizá han calculado mal y se han saltado el límite. ¿O están jugando en dos tableros a la vez? Hubo obispos que votaron en contra y
asombra que critiquen el diálogo para terminar con ETA, aunque alguno de ellos ha mediado en negociaciones anteriores con los terroristas
y aunque gran parte y del clero y de los obispos vascos —no solo Setién— encontraban explicaciones políticas a esa violencia, cuando los
asesinatos eran mucho más numerosos. Hay una doble moral. Además, los impulsores del documento callan ahora otros contenidos de la
instrucción Valoración moral del terrorismo y sus causas, que aprobaron cuando gobernaba Aznar.
Los obispos están en una doble campaña electoral: para echar del Gobierno al PSOE y para echar a Blázquez de la presidencia de la
Conferencia Episcopal. Les toca ya renovar cargos y el grupo de Rouco y Cañizares, con el apoyo del Vaticano, han decidido quitar al obispo
de Bilbao, como antes quitaron al de Zaragoza, Elías Yanes. Por el mismo motivo: por ser dialogantes con un gobierno socialista. Dos
campañas en una, con un único objetivo: obstaculizar la acción legislativa del gobierno legítimo.
Bernardo Bayona, que fuera vicepresidente 1º y portavoz socialista en el Senado, es el autor del libro Religión y poder
Este artículo fue también publicado en el Heraldo de Aragón el pasado 10 de febrero
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