Documento 3115389

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-Un análisis socio-histórico de la controversia en torno a las redes P2P para el intercambio de música e imágenes -
X Congreso Español de Sociología. Sociología y sociedad en España: hace treinta
años, dentro de treinta años.
Federación Española de Sociología (FES)
Pamplona, 1-3 Julio de 2010.
Grupo de trabajo 23. Sociología del conocimiento y de la ciencia y la tecnología
Un análisis socio-histórico de la controversia en torno a las
redes P2P para el intercambio de música e imágenes
Eduard Aibar* ([email protected]) y Jairo Ares** ([email protected])
Universitat Oberta de Catalunya
Abstract
Internet ha tenido un profundo impacto sobre muchos aspectos de la colaboración social y la creatividad
que descansan en la capacidad de compartir y tratar información. Por un lado, la participación de los
usuarios en la creación de software ha erosionado la tradicional distinción entre usuarios y productores.
Por otro lado, la aparición de las redes peer-to-peer (P2P) ha aumentado enormemente la capacidad
colectiva de intercambio de contenidos culturales y, por tanto, la posibilidad de crear nuevas obras, es
decir, de generar nuevos contenidos por parte de los usuarios, en lo que ha sido denominado una cultura
del remix. Ambos fenómenos han dado lugar a controversias públicas con profundas implicaciones
sociales, económicas, políticas y jurídicas. Este trabajo se centra en el estudio de la evolución histórica de
la controversia entorno a los sistemas P2P para compartir archivos de música e imagen. En particular
analizamos los efectos de dicha controversia en la evolución técnica de las redes P2P. Intentamos
identificar qué cambios de diseño y arquitectura se han producido en los sucesivos sistemas P2P, como
resultado o respuesta, precisamente, a la dinámica de la controversia. En contra de la visión determinista
estándar, la evolución de estos sistemas es un claro ejemplo de desarrollo multidireccional no lineal en el
que los detalles técnicos del diseño son el resultado de la inscripción de factores altamente heterogéneos.
Introducción
Desde la irrupción de Napster en 1999, las denominadas redes peer-to-peer (P2P), redes
de ordenadores para el intercambio de archivos, han estado en el centro de un acalorado
debate que se ha convertido en poco tiempo en una amplia y profunda controversia
social, con fuertes ramificaciones políticas e ideológicas, en muchos países. Lo que está
en juego, entre otras cosas, es el modelo que nuestras sociedades elijen para la creación,
la titularidad, la modificación y la distribución de material creativo sujeto a derechos de
propiedad intelectual, como música y películas – sin olvidar el software en general.
En medio de esta batalla, que ha llegado a ser conocida en los medios de comunicación
como la "guerra de los derechos de autor", parece que, en nombre de la lucha contra la
piratería y mediante la criminalización de los internautas, se están poniendo en tela de
juicio otros derechos civiles bien establecidos y más fundamentales, como el derecho a
*
Profesor agregado del Departamento de Artes y Humanidades.
Estudiante de doctorado en el Internet Interdisciplinary Institute.
**
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-Un análisis socio-histórico de la controversia en torno a las redes P2P para el intercambio de música e imágenes -
la información y a la comunicación, o los derechos que afectan a la privacidad de los
datos, o como mínimo se está cuestionando la jerarquía o la importancia relativa entre
estos derechos y el derecho a la propiedad intelectual, de origen más reciente.
Los titulares de los derechos de autor, o mejor dicho, entidades como la SGAE que
representan a una parte importante de esos creadores, están abogando por el derecho, o
incluso la obligación de los proveedores de servicios de Internet (ISPs), de analizar el
tráfico de Internet con el fin de detectar descargas ilegales y sancionar de alguna manera
a sus usuarios individuales. Proveedores de Internet como Comcast, en los Estados
Unidos, han tratado de frenar el tráfico P2P para evitar la saturación de sus redes y están
intentando introducir tasas por tránsito excesivo; una situación que ha añadido más leña
al fuego a la conocida controversia en torno a la "neutralidad de la red" (net neutrality)
en la que muchos creen se está jugando el futuro de Internet, sin duda el medio de
comunicación más importante de nuestra época.
Aunque estas cuestiones son si duda trascendentes en muchos sentidos, el debate de
fondo es también un debate tecnológico – aunque este aspecto no es tan conocido por el
público y resulta menos presente en los medios de comunicación. El término P2P se
utiliza en el ámbito de las redes informáticas para denotar una cierta arquitectura y la
forma de interconexión de los ordenadores, independientemente de las aplicaciones que
se ejecuten en ellos. En el presente estudio nos centraremos exclusivamente en las redes
concebidas con el propósito de compartir e intercambiar archivos que siguen una
arquitectura P2P. Al igual que en Schoder et al. (2005), consideramos las redes P2P
como entidades constituidas por tres capas diferentes: los protocolos y técnicas de
comunicación, las aplicaciones cliente que se ejecutan en los ordenadores de la red, y
las comunidades que constituyen los propios usuarios.
Las redes P2P se crean normalmente sobre Internet, que originalmente se diseñó a su
vez como una red de ordenadores no centralizada y distribuida de manera uniforme. Sin
embargo, con el advenimiento de la Web, Internet ha evolucionado hacia una estructura
asimétrica en que unos pocos servidores proporcionan el contenido y una multitud de
clientes acceden a él y pueden recuperarlo. Las redes P2P constituyen un intento de reempoderar a los equipos individuales y, por tanto, a sus usuarios, cambiando por lo
tanto la estructura jerárquica, los patrones de tráfico y el equilibrio de poder en la red.
Tanto los ISP como los propietarios de los derechos de autor han tratado de obstaculizar
el avance de estas redes aunque, hasta el momento, sus múltiples intentos no han tenido
demasiado éxito – y, en opinión de algunos autores, han servido incluso para aumentar
la extensión social de su uso. De hecho, la comunidad P2P ha logrado modificar o
implementar estas tecnologías en condiciones nuevas y cambiantes, a fin de evitar la
persecución - judicial en su mayor parte – de sus usuarios y diseñadores (Benkler,
2006, 429).
Cabe decir, igualmente, que los usuarios de las redes P2P han demostrado no ser un
grupo monolítico de individuos que comparten, en un grado similar, los mismos
objetivos orientados a la comunidad. Así, la aparición y proliferación de
“descargadores” - individuos que no comparten archivos propios o que comparten muy
poco – así como la emergencia de empresarios que tratan de controlar estas redes para
su propio beneficio, ha motivado la introducción de cambios en el diseño de esta
tecnología que no responden simplemente a una necesidad intrínseca en su desarrollo,
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como podría ser la conocida exigencia de la escalabilidad o el objetivo de mantener
redes horizontales sin una estructura jerárquica de nodos. En conjunto, la imagen
resultante es la de una controversia tecnológica pública entre diferentes actores, grupos
e instituciones sociales, que interactúa de diversas formas con el desarrollo paralelo de
una tecnología en evolución, en que los elementos sociales y técnicos aparecen
entrelazados entre sí de forma compleja y dinámica.
El principal objetivo de este trabajo es analizar la controversia en torno a estas redes,
con objeto de explicar por qué esta tecnología se ha desarrollado bajo diferentes
arquitecturas de red y con distintas formas de configuración del usuario, como
resultado, precisamente, de la dinámica misma de la controversia pública. Aunque la
controversia sobre las redes P2P se ha estudiado desde otros puntos de vista (sobre todo
desde el jurídico), que toman el artefacto tecnológico como algo dado y aproblemático
por lo que respecta a su propio diseño, nos centraremos aquí precisamente en su
configuración técnica y en la evolución que han experimentado desde sus orígenes hasta
la actualidad. A nuestro entender un enfoque que combine, sin dicotomías previas y sin
prejuicios respecto a su importancia relativa, tanto los aspectos tecnológicos como los
sociológicos de la controversia, no se ha llevado a cabo hasta el momento, con
excepción de algunos estudios que se han centrado únicamente en alguna de estas redes
(Spitz y Hunter, 2003).
Napster
Napster suele considerarse la primera red P2P. Fue creada por Shawn Fanning cuando
era estudiante de primer año de universidad. Su inspiración vino de los esfuerzos que
sus compañeros hacían con el chat (IRC) y la web para descargar música en formato
mp3. Su idea básica fue la de conectar los ordenadores directamente sin pasar por un
servidor de archivos centralizado. Corría el año 1999 y la burbuja de las .com estaba en
pleno auge, así que siguiendo la estrategia típica de aquellos días, dejó sus estudios y
empezó a programar compulsivamente para ser el primero en llegar al mercado con su
aplicación (Greenfeld et al., 2000).
Napster comparte muchas de las características del IRC. Para empezar, la aplicación se
construyó en dos partes: un programa cliente que los usuarios tenían que bajarse y un
programa servidor controlado por la compañía de Fanning, la Napster Corporation. Los
usuarios tenían que inscribirse con un apodo que se convertía en su identidad Napster,
era válido para utilizar las salas de chat disponibles a través del programa y resultaba
visible durante la subida y bajada de archivos.
Al acceder al sistema, el cliente de Napster subía al servidor la lista de archivos mp3
que el usuario estaba dispuesto a compartir. Esto permitía al servidor mantener una lista
actualizada de todos los archivos a compartir. Cuando los usuarios querían descargar un
archivo, enviaban una consulta al servidor y recibían una lista de los mejores 100
archivos coincidentes, ordenada de acuerdo a una estimación de la distancia más
cercana para su descarga. Finalmente el usuario decidía desde donde descargar el
archivo y abría una conexión directa DCC con el usuario que lo compartía.
El programa original, escrito en su totalidad por Fanning y distribuido en junio de 1999
fue un éxito inmediato: consiguió 10 millones de usuarios en sus primeros nueve meses
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de actividad y 80 millones en los nueve meses que siguieron (Lessig, 2004, 67). Sin
embargo, su legalidad fue rápidamente puesta en cuestión por la industria musical. Dado
que Napster no almacenaba los archivos mp3, siendo los usuarios los que realmente
compartían sus propios archivos, Fanning y sus socios pensaron inicialmente que no
serían acusados de infringir el copyright. Sin embargo, la industria se sintió atacada
directamente y en diciembre de 1999, la RIAA1 presentó una demanda contra Napster
Corporation. Tras una batalla legal de más de año y medio Napster fue finalmente
obligada a cerrar sus servidores.
Gnutella
Mientras algunos hackers trataron de copiar Napster mediante técnicas de ingeniería
inversa Napster, otros, como Justin Frankel, decidieron hacer evolucionar la idea de
P2P. Su respuesta a Napster fue una red llamada Gnutella, que desarrolló junto a Tom
Pepper, como un pequeño proyecto en una compañía llamada Nullsoft. Además de abrir
el sistema a otro tipo de archivos que no fuesen mp3, la innovación más significativa de
Gnutella fue la ausencia de un servidor centralizado - lo que imposibilitaba su cierre. En
esta nueva red sólo habría nodos conectados entre sí, que colaborarían para encontrar
los archivos solicitados. Era, pues, una verdadera red P2P en que sólo se necesitaba un
único tipo de software, cliente y servidor al mismo tiempo. Esta nueva arquitectura
respondía tanto al punto de vista hacker como a los conocimientos sobre la industria
musical de sus creadores.
Las especificaciones del programa indicaban que los nodos de la red se denominarían
servents (servidores + clientes) y que no habría ninguna jerarquía entre ellos. Un servent
se uniría a la red mediante la conexión a uno o más servents existentes. Cuando un
servent quisiera buscar un contenido específico en la red, enviaría una consulta a todos
los servents conectados que, a su vez, también la reenviarían a todos los servents
conectados a ellos, etc. Si un servent dispusiera del contenido solicitado, enviaría,
siguiendo la ruta inversa, un mensaje de respuesta con sus datos de contacto. El
intercambio de archivos final entre el servent que hubiese puesto en marcha la solicitud
y el que hubiera respondido positivamente, se llevaría a cabo fuera de la red Gnutella
utilizando una conexión directa vía http.
La decisión de enviar los mensajes de búsqueda hacia delante y atrás en la red era una
forma deliberada de enviar las consultas de forma anónima, sin identificación del
remitente y, por lo tanto, a salvo del espionaje corporativo y de posibles acciones
legales. Sin embargo, esta opción tecnológica resultó muy controvertida. Tan pronto
como Gnutella comenzó a desplegarse, los usuarios advirtieron que era mucho más
lenta que Napster. Como Ripeanu y Foster (2001) explican en su análisis de Gnutella, la
combinación de las consultas y el tráfico generado explotó cuando el número de hosts
creció, disminuyendo el rendimiento global y la experiencia del usuario, o incluso
bloqueando a los usuarios que accedían a la red mediante modem, sin suficiente ancho
de banda.
Delio (2000) describe la atmósfera de aquellos días, en que muchos programadores se
mostraron en desacuerdo con las opciones de diseño de Gnutella. Pero a pesar del
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Recording Industry Association of America.
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interés de la comunidad hacker en disponer de una red completamente descentralizada,
los problemas técnicos y la ambición comercial de algunos empresarios, impulsaron el
diseño hacia una estructura más jerárquica. Por ejemplo, una empresa ya desparecida
llamada Clip2 construyó una aplicación en forma de "super peer" de Gnutella que
ocultaba el tráfico entre algunos servents. Clip2 dejó de funcionar a mediados de 2001,
pero la idea de crear dos tipos de nodos persistió y fue tomada por la versión 0.6 del
protocolo de Gnutella que se introdujo en 2002 (Klingberg y Manfredi, 2002). Así, a
partir de esa versión, Gnutella distinguió entre dos tipos de pares o usuarios: los nodos
hoja y los ultrapares. Los nodos hoja sólo podían conectarse con uno o más ultrapares,
mientras que los ultrapares podían tener conexiones tanto con los nodos hoja como con
otros ultrapares, siendo además responsables de la ruta de las consultas y de mantener
viva la red. La decisión de operar en uno u otro modo, se tomaba de forma dinámica
para cada usuario, y por tanto se utilizaba el mismo software cliente para todos los
nodos.
En cualquier versión del protocolo la red carecía de un control central – algo que sus
creadores diseñaron meticulosamente con el fin de evitar las acciones legales de la
industria de la música y otros titulares de derechos de autor. Esta estrategia fue
realmente exitosa contra la primera ola de demandas como la que acabó con el cierre de
Napster. Sin embargo, no resultó tan efectiva cuando en un cambio de estrategia, la
industria pasó de demandar a las empresas P2P a demandar directamente a los usuarios.
En 2002, la RIAA empezó a presionar a los ISP para que les revelasen los nombres de
los abonados que intercambiaban archivos e incluso presentó una demanda contra el ISP
estadounidense Verizon, que se negaba a colaborar alegando una violación de la
confidencialidad. En una acción coordinada, diversos lobbies de la industria
demandaron a más de 2.300 instituciones de educación superior en los Estados Unidos,
instándoles a colaborar en la detención de intercambio de archivos a través de sus redes
y, finalmente, presentaron las primeras demandas contra individuos aislados en
septiembre de 2003.
Kazaa y la red FasTrack
En 1999, dos antiguos empleados de la compañía de telecomunicaciones sueca Tele2,
Niklas Zennström y Janus Friis, invertiendo su propio dinero, contrataron a un equipo
de programadores para desarrollar un protocolo que llamaron FastTrack y que contaba
con tres ventajas importantes sobre Napster. En primer lugar, permitía el intercambio de
todo tipo de archivos, no sólo de mp3. En segundo lugar, no requería una gran granja de
ordenadores que creciese exponencialmente con el número de usuarios. Por último,
podría reanudar una descarga interrumpida localizando otro par con el mismo archivo.
Aunque los detalles del protocolo son un secreto de la empresa, se han descrito algunas
de sus partes (Ding et al., 2005). FastTrack puede situarse en un punto intermedio entre
Napster, con su búsqueda centralizada, y Gnutella, con las búsquedas completamente
descentralizadas. El protocolo se basa en dos tipos de nodos: nodos estándar y
supernodos, algo equivalente a la división establecida en Gnutella 0,6. Como en
Gnutella, la red es difícil de clausurar, puesto que los pares trabajan con independencia
de un servidor central.
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Utilizando este protocolo Zennström y Friis también crearon su propia red llamada
KaZaA que contaba con su propio programa cliente – aunque vendieron el protocolo a
otras dos empresas, Grokster e iMesh, que también construyeron sus propias redes, que
acabaron siendo incompatibles entre sí. El modelo de negocio de los tres proyectos fue
incluir publicidad dirigida en el software cliente - algo que suscitó una gran controversia
entre los usuarios y desencadenó una serie de proyectos de ingeniería inversa por parte
de hackers interesados en desactivar esa función.
Las redes FastTrack se convirtieron en la redes P2P más populares durante 2003 y 2004
(Karagiannis et al., 2003) – alcanzando el 76% de todo el tráfico P2P en Internet. Su
éxito representó otro golpe para la industria que inició una nueva serie de acciones
legales contra las diferentes partes implicadas. Aunque la ausencia de un servidor
central hacía a FastTrack, en principio, menos vulnerable que Napster, las tres empresas
Grokster, KaZaA y iMesh, fueron demandadas por la industria en los Estados Unidos.
Redes superpuestas estructuradas
Una vez que las redes P2P se ganaron el interés del público, diferentes grupos de
investigación en universidades y otras instituciones comenzaron a hacer propuestas de
nuevas arquitecturas. Un conjunto distintivo de soluciones agrupa a las redes
estructuradas, como Pastry, Tapestry, CAN o Chord. Su rasgo distintivo es que los
archivos se almacenan en la red de forma predecible y que todos los nodos que
contienen archivos se identifican con una clave que los relaciona directamente con sus
archivos. La correspondencia entre los archivos y las ubicaciones se mantiene a través
de una tabla de hash distribuida (DHT). Como se desprende de su nombre, esta tabla de
equivalencias está distribuida, por lo que no requiere un servidor central - que pueda
cerrarse. También se basan en las funciones hash, que permiten generar identificaciones
únicas para los archivos.
Debido a su complejidad y a las limitaciones en la gestión tanto de las búsquedas como
del comportamiento dinámico de los usuarios que entran o dejan la red (Taylor y
Harrison, 2009), estas redes no llegaron a ser muy populares. Sin embargo, algunas de
sus técnicas fueron incorporadas más tarde por otras redes P2P (como Kademlia),
alcanzando cierto éxito como parte de sistemas más grandes.
Mojo Nation
Aunque Mojo Nation debe considerarse un proyecto fallido por su escaso número de
usuarios, representó una importante evolución de las tecnologías P2P. Sus rasgos
distintivos se derivaban directamente de la ideología profundamente libertaria de su
creador, Jim McCoy. Una de las diferencias más importantes respecto a otras redes P2P
es que los archivos no se comparten directamente desde el ordenador del par que los
publica, sino que se dividen en trozos que se distribuyen y se replican en otros
ordenadores de la red. De esta manera, cuando un usuario P2P quiere obtener un
archivo, este no vendrá de un solo lugar sino de varios, y tendrá que volver a
ensamblarse antes de poder ser utilizado. Esta técnica, conocida como swarming, fue
concebida con la idea de hacer el contenido accesible incluso cuando su proveedor
hubiera apagado o desconectado el ordenador. También tenía otro efecto positivo puesto
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que mejoraba notablemente la velocidad de descarga, permitiendo que aumentase el
rendimiento de la red. En una conexión estándar entre dos usuarios es muy probable que
el proveedor tenga una limitación importante en la velocidad de subida, ya sea debido a
la asimetría de la tecnología ADSL, o simplemente por las restricciones impuestas por
su ISP. Mediante el swarming el ordenador de descarga puede combinar varios
proveedores, cada uno a su velocidad máxima, hasta que se alcance la máxima
velocidad de descarga.
En cuanto al conflicto con la industria musical, McCoy también previó diversos
mecanismos que a su juicio lo mantendrían a salvo de demandas. En primer lugar, la
función de búsqueda se traspasaba a los usuarios que estuvieran dispuestos a alojar
buscadores de archivos y obtener crédito por eso. Así, al menos en teoría, su compañía
Autonomous Zone Industries, no podía ser responsable de proporcionar un servicio
como Napster. En segundo lugar, en caso de que un creador de contenidos se quejase
por una violación de los derechos de autor, la compañía de McCoy podría marcar los
bloques en la red relacionados con ese archivo, como bloques defectuosos y poner fin a
su intercambio. Y, en tercer lugar, también previó un mecanismo de “propinas” por el
cual los usuarios podrían hacer donaciones a los creadores de contenidos. McCoy
esperaba que los sellos discográficos estuvieran dispuestos a utilizar su red como canal
de distribución, financiándose mediante las donaciones de los descargadores (Cave,
2000).
A pesar de su complejidad, Mojo Nation atrajo bastante interés de los medios de
comunicación en el año 2000, aunque la red nunca despegó. Sin embargo, algunas de
sus ideas fueron recogidas por Bram Cohen, empleado de Autonomous Zone Industries
que dejó la compañía en 2001 para iniciar su proyecto personal, el cliente P2P
BitTorrent.
BitTorrent
BitTorrent constituye un hito importante en la evolución del P2P, tanto por su gran
número de usuarios, como por su aceptación (aunque parcial) por parte de la industria
musical y cinematográfica. En un principio, devino muy popular entre los fans de
Linux, que utilizaban el programa para compartir y descargar las distribuciones de
Linux, y progresivamente fue ganando aceptación entre otro tipo de usuarios. Se ha
estimado que entre enero y junio de 2004 la cuota de tráfico mundial de BitTorrent
aumentó del 26% al 53%, mientras que Fastrack descendió del 46% al 19% en el mismo
período.
Desde sus inicios, el proyecto era de código ompletamente abierto y no comercial.
Estaba coordinado por su creador, Bram Cohen, y permitía que cualquiera escribiese
programas clientes alternativos. Sin embargo, a finales de 2004, Cohen decidió crear
una empresa con capital-riesgo para explotar el éxito de su protocolo. En cualquier caso,
fiel a su planteamiento hacker, separó la disponibilidad del código fuente de su propia
empresa comercial, creando dos nuevas páginas web: www.bittorrent.org para el
desarrollo del protocolo en código abierto y www.bittorrent.com, para la empresa
BitTorrent Inc.
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BitTorrent incorporaba una idea clave en su protocolo: estaba diseñado para compartir y
publicar, más que para sólo descargar; todo lo que no coincidiese con este principio
básico quedaba fuera de la forma básica del protocolo. Se llegaba incluso al extremo de
no proporcionar ningún mecanismo de búsqueda de contenido que pudiese atraer a los
descargadores. Los usuarios debían contactar con un rastreador (tracker) que
proporcionaba información sobre la ubicación de un archivo específico y luego recibían
instrucciones sobre qué otros pares lo estaban descargando también. Tanto la ubicación
del rastreador como los contenidos que albergaba se gestionaban al margen del
protocolo, normalmente a través de una búsqueda simple con un navegador o, a veces,
mediante métodos más sofisticados como una DHT establecida por la aplicación P2P.
El elemento arquitectónico más significativo de BitTorrent es la división de archivos en
bloques más pequeños, una idea tomada del swarming de Mojo Nation. La separación
entre la función de búsqueda y la de compartir archivos es en sí otro cambio notable de
arquitectura que parece satisfacer tanto a los proveedores de contenidos como a los
empresarios P2P. Para los proveedores de contenidos, la tecnología deviene ahora
neutral. Los empresarios, por su parte, pueden centrarse en la creación de webs que
ofrezcan servicios de búsqueda como The Pirate Bay o Mininova, financiados mediante
publicidad. Estas webs se convierten, por ello, en el nuevo objetivo de la industria que
tratará de utilizar su maquinaria legal para cerrarlos.
eDonkey, eMule y la red eDonkey2000
eDonkey fue la creación original de Jed McCaleb, que tras abandonar sus estudios en
Berkeley combinaba un trabajo como programador con sus propios proyectos de
software, a menudo publicados como shareware. La red de McCaleb se basaba en
clientes y servidores, como Napster, aunque proponía sustituir el servidor central por
una serie de servidores independientes que se especializarían en ciertos tipos de
contenidos y, por lo tanto, permitirían búsquedas más rápidas y específicas. Sin
embargo, lo que no previó fue que muchos operadores conectarían sus servidores entre
sí, para crear una red de gran tamaño que iba a ser conocida como eDonkey2000 (ed2k),
y que transformó la arquitectura de la red en algo similar a Gnutella o a FastTrack 0.6.
Otra mejora que introdujo fue un mecanismo de swarming sencillo para acelerar la
descarga de archivos grandes (“pesados”), de ahí el nombre de donkey (burro).
Cuando eDonkey empezó a ganar popularidad, su historia fue similar a la de KaZaA y
las demás empresas de FastTrack. Para obtener ingresos se ofrecían dos aplicaciones
clientes P2P, una gratuita pero con publicidad y, y otra, de clase superior, sin publicidad
pero de pago. Esta característica, sin embargo, no fue del agrado de muchos usuarios y
un equipo de hackers liderado por Hendrik Breitkreuz decidió crear un cliente mejorado
para Windows y en código abierto, que llamaron eMule. eMule sigue siendo utilizada
hasta la fecha y su página web afirma que el programa ha sido descargado más de 417
millones de veces. Aunque su protocolo es más lento que el de BitTorrent, muchos
usuarios lo prefieren porque da acceso a una selección más amplia de material –
incluyendo material más antiguo - que no se encuentra fácilmente en las webs de
Torrent.
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Darknets y redes anónimas
Las Darknets y las redes P2P anónimas representan un intento más, por parte de los
usuarios que quieren comparten archivos, de mantenerse en la clandestinidad frente a la
oposición creciente al uso de las P2P. Podemos definir una darknet como una red
informática privada, donde todos los usuarios se conocen y confían unos en otros, que
puede utilizarse para intercambiar archivos y mensajes de forma confidencial. Tal vez la
darknet más popular hasta la fecha es WASTE, un proyecto de código abierto creado en
2003 por el hacker Justin Frankel, creador también de Gnutella.
Estas redes suelen estar pensadas para grupos de hasta 50 usuarios, que comparten la
misma clave de cifrado pública y pueden acceder a todo el contenido que los otros
usuarios quieran compartir. No necesitan un servidor central y, debido a su tamaño, van
muy bien para localizar contenidos de interés común para sus usuarios, pero no archivos
raros más allá del pequeño mundo que representan.
Aunque las darknets son útiles en escenarios relativamente pequeños, no son escalables
y por lo tanto carecen de algunas de las ventajas básicas de la redes P2P más
convencionales. Como alternativa, sin embargo, hay un creciente número de redes que
se están desarrollando con la ambición de convertirse en grandes redes P2P anónimas.
Algunas de ellas se derivan de un protocolo llamado Onion Routing que desarrollaron
originalmente un grupo de investigadores de la Marina de los EE.UU. (Goldschlag et
al., 1999).
Otra red alternativa es Freenet, un proyecto surgido a partir de un artículo escrito por el
irlandés Ian Clarke, mientras era estudiante de último año en la Universidad de
Edimburgo (Clarke, 1999). Freenet es una red descentralizada que permite compartir,
no sólo archivos, sino también webs, correo electrónico y foros, de forma
completamente anónima. Después de graduarse en 1999, Clarke continuó
desarrollándola como proyecto de código abierto e invitó a colaborar a otros hackers.
Freenet presenta notables similitudes técnicas con Mojo Nation, aunque generalmente
es lenta y los contenidos que se comparten pueden perderse, sin garantía de que puedan
volver a encontrase. Freenet fue concebida como una herramienta no comercial para
“promover la libertad de expresión”, “defender la democracia” e impedir que los
estados pudiesen controlar la comunicación o los intercambios de información entre sus
ciudadanos. El proyecto está todavía en desarrollo, pero la red puede utilizarse ya
completamente y sus creadores han hecho esfuerzos para ponerla a disposición de los
ciudadanos de China, Irán y otros países conocidos por las prácticas estatales de control
sobre Internet. Por lo que respecta al conflicto sobre los derechos de autor, Clarke es
taxativo: "No se puede garantizar la libertad de expresión y hacer cumplir al mismo
tiempo la ley de copyright", y por lo tanto, Freenet "debe evitar la aplicación de dicha
ley”.
Discusión
La evolución histórica de la tecnología P2P que hemos esbozado, no sigue una
trayectoria lineal única hacia formas más eficientes, masivas u horizontales de compartir
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archivos a través de Internet. Muchas de las fuerzas y actores que han desempañado un
papel importante en la configuración de las redes P2P, muestran intereses diferentes y a
veces contradictorios. La controversia se ha desarrollado principalmente alrededor de
las descargas de música y películas pero su misma evolución, desde una “guerra” sobre
los derechos de autor, a un debate social más amplio sobre la producción cultural y el
acceso libre a la cultura, ha sido uno de los elementos clave en la introducción de la
mayoría de las innovaciones técnicas que hemos analizado.
El esquema simplista y básicamente dualista de la controversia utilizado a menudo por
los medios de comunicación no resulta en absoluto adecuado para explicar la evolución
histórica de las redes P2P. Por un lado, en la vertiente del diseño, existe una tensión
entre quienes están principalmente interesados en potenciar la capacidad de los usuarios
para el intercambio de archivos y contenidos a través de Internet y quienes tienen como
objetivo prioritario crear empresas rentables en el nuevo entorno de la red. Aunque
ambos comparten un interés común en la obtención del mayor número de usuarios de
sus sistemas, persiguen objetivos diferentes con prioridades distintas y terminan
favoreciendo diseños ligeramente divergentes. Los propios usuarios no son el grupo
monolítico, un tanto idealizado, de personas dispuestas a compartir archivos en bien de
la comunidad, que ha veces se nos ha presentado.
La industria discográfica (y cinematográfica) así como los propietarios de los derechos
de autor o las entidades que los gestionan, aunque han manteniendo una posición clara –
y a menudo tremendamente beligerante - en contra de las redes P2P, también han
cambiado su estrategia a lo largo de la controversia: de demandar a los empresarios y
creadores de redes P2P, han pasado a demandar a los usuarios individuales (como
ocurre desde hace algunos años en EEUU) y a presionar a los ISP a revelar datos sobre
sus clientes, o a fomentar incluso la creación de nuevo software (DRM) para evitar que
los archivos sean fáciles de copiar.
Pero el principal dato a destacar sobre los usuarios es su número descomunal. Napster
llegó a tener 80 millones de usuarios sólo en sus primeros 18 meses de funcionamiento.
Las cifras fiables más recientes de usuarios individuales son difíciles de obtener debido
a la fragmentación de las redes P2P y al carácter supuestamente ilegal o clandestino de
algunos de los intercambios, pero los ISP cifran la tasa mundial del tráfico P2P en algún
lugar entre el 37 y el 80% del tráfico total en Internet (Mateus y Peha, 2008), lo cual
habla a favor, sin duda, de su persistente popularidad.
En segundo lugar, este volumen de usuarios ha sido especialmente resistente frente a las
continuas amenazas de demandas judiciales y otras campañas de criminalización
acometidas desde la industria, a través de los medios de comunicación. Y por último,
pero no menos importante, no todos los usuarios demuestran tener la misma tendencia a
compartir sus archivos: los primeros estudios mostraron un alto grado de descargadores
y otras formas de conductas poco altruistas en las redes P2P, lo que indica una marcada
diferencia entre una gran mayoría de usuarios que puramente "descargan", y una
minoría que comparte (Adar y Huberman, 2000; Ripeanu et al., 2006; Pouwelse et al,
2008).
Los diseñadores de la mayoría de las redes P2P comparten un perfil muy similar:
jóvenes, visionarios y grandes conocedores de la tecnología, a menudo procedentes del
mundo universitario, que entendieron muy pronto el potencial de estas redes P2P y que,
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en algunos casos, creyeron ver una forma innovadora y lucrativa de negocio en ellas.
No necesariamente buscaron desde el comienzo la confrontación con la industria
discográfica o cinematográfica, pero la propia naturaleza de sus actividades les trajo
problemas con ellas, y casi todos terminaron en los tribunales. Aquellos que perdieron
los juicios, se quedaron con un sentimiento amargo, no sólo por ver morir las criaturas
que habían creado después de haber invertido un enorme esfuerzo personal, sino
también porque se veían a sí mismos como revolucionarios atropellados y represaliados
por la vieja guardia del antiguo régimen, incapaz de aceptar sus innovaciones, a pesar de
los muchos millones de personas que certificaban mediante su uso cotidiano, su
inmenso valor social.
Como empresarios, también han mostrado enfoques diferentes respecto a la creación de
valor y a los modelos de negocio. En general, las primeras experiencias sufrieron la
enfermedad de la denominada burbuja de las “punto-com” que Porter (2001) describe
como "la aplicación de contabilidad creativa en base a indicadores de resultados
dudosos, como el número de visitantes o el número de usuarios únicos". Este fue el caso
de Napster, que se ofrecía completamente gratis, sin publicidad en la aplicación cliente,
y que nunca pudo articular una forma clara de generar beneficios - aunque aún así logró
conseguir diversas fuentes de financiación de forma reiterada (Ante, 2000a). Otros
empresarios trataron de ser un poco más explícitos acerca de sus planes de negocio y las
formas precisas de obtener beneficios. Por ejemplo, KaZaA, cuyos fundadores ya
contaban con una experiencia empresarial previa importante, no sólo creó una estructura
jurídica compleja diseñada para escapar de la persecución legal a nivel internacional
incluso, sino que también incluía publicidad en la aplicación cliente, basada en el
análisis de los patrones de búsqueda del usuario, la concesión de licencias tecnológicas
y el apoyo a las descargas de contenido de pago con mecanismos de DRM
incorporados.
Por último, cuando en un momento de la evolución de las redes P2P, las tareas de
búsqueda y de intercambio se separaron, los empresarios P2P centraron la prestación de
sus servicios en las funciones de búsqueda, mientras que la distribución y los protocolos
de intercambio pasaron a verse como productos que no permitían la obtención de
beneficios. A pesar de todo, este cambio no alteró sus problemas con los titulares de
derechos de autor, que continuaron demandando a los empresarios responsables de
iniciativas como Demonoid, Mininova o The Pirate Bay.
Dado que las redes P2P son a menudo utilizadas para el intercambio de material digital
distribuido bajo la protección de los derechos de autor, han sido sobre todo la industria
discográfica, la cinematográfica y la de los video-juegos, las que se han sentido más
afectadas por esta práctica y se han convertido en agentes cruciales de la controversia
pública, según su propio discurso en un acto de ‘legítima defensa propia’ (Huygen et al.
2009). Sin embargo, la cuestión de si las redes P2P son en último término responsables
de la caída en las ventas de música es aún controvertida.
En los últimos años varios estudios han tratado de demostrar, refutar o al menos
cuestionar la relación entre la caída de las ventas de música y el uso de las redes P2P.
Aunque algunos de estos estudios no han encontrado pruebas finales de conexión entre
ambos fenómenos (Oberholzer-Gee y Strumpf, 2007), o han hallado incluso una fuerte
correlación positiva entre el uso compartido de archivos y la compra de CDs (Andersen
y Frenz 2007), existe una cierta evidencia de que al menos parte de las pérdidas de la
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-Un análisis socio-histórico de la controversia en torno a las redes P2P para el intercambio de música e imágenes -
industria de la música están de hecho relacionadas con la distribución de música en
línea (Walsh et al., 2003; Huygen et al., 2009) – que, a su vez, se ha convertido en un
negocio creciente y una nueva fuente de ingresos para la industria. Sin embargo, resulta
innegable que las redes P2P no explican por sí solas todos los problemas de la industria.
Leyshon et al. (2005), por ejemplo, apuntan a los cambios en los patrones de consumo,
en parte inducidos por la propia industria, en que la música se ha convertido en una
mercancía y ha perdido, en cambio, importancia como una experiencia independiente.
A través de sus acciones públicas, la industria de la música ha promovido públicamente
diversas interpretaciones del artefacto tecnológico P2P, aunque siempre tratando de
desacreditarlo en base a sus supuestas consecuencias inevitablemente negativas. El
elemento discursivo más importante en esta estrategia mediática ha sido la asociación
del concepto de ‘piratería’ con las redes P2P y, por extensión, la calificación de ‘piratas’
a todos sus usuarios. De hecho las asociaciones empresariales del sector han convertido
la lucha contra la piratería – que han llegado a calificar como una forma de “terrorismo”
– en uno de sus principales objetivos y razones de ser. El término ‘piratería’ implica
explícitamente que estas redes son ilegales y sus usuarios, por tanto, pueden ser
demandados y procesados legalmente; este ha sido por ejemplo el discurso básico de la
RIAA y otras organizaciones similares en todo el mundo, desde el caso Napster. Sin
embargo, merece la pena notar que la IFPI2, en cambio, mantuvo el uso del término "no
autorizado" para referirse al intercambio de música online a través de redes P2P, hasta
2004; algo que sugiere que la cuestión de la de la supuesta ilegalidad no estaba
completamente clara en todo el mundo (cabe recordar en este sentido que en España la
descarga de archivos protegidos con derechos de autor no es un delito, de acuerdo con la
ley actual, a menos que se haga con fines comerciales; los usuarios individuales, por lo
tanto, no puede ser procesado legalmente por el uso de las redes P2P). Al mismo
tiempo, el núcleo de su batalla contra las redes P2P se ha desplazado desde los usuarios
y empresarios a los ISP, especialmente con la introducción del denominado enfoque de
los tres avisos, destinado a fomentar la persecución del intercambio de material no
autorizado, bajo la amenaza de la pérdida de conexión a Internet.
De hecho, la relación entre los ISPs y las redes P2P no ha sido históricamente fácil. Por
un lado, las redes P2P son un elemento importantísimo en la captación de nuevos
suscriptores a los servicios de banda ancha para el acceso a Internet (Garetto, et al.,
2007) y, de hecho, los proveedores utilizan explícitamente las descargas de música y
películas como unos de los reclamos más destacados en sus campañas publicitarias. Sin
embargo, la propia naturaleza de estas redes se enfrenta con el modelo económico
tradicional en el que los ISP basan su actividad: el "overbooking" y el equilibrio entre
usuarios y tránsito. En un esfuerzo por minimizar los efectos no deseados de las P2P,
algunos ISPs han adoptado una serie de iniciativas para gestionar el tráfico generado por
estas redes, aunque han guardado en secreto este tipo de estrategias y resulta difícil
conocer su extensión y aplicación reales. El caso conocido más notorio de un ISP
manipulando su propia red para reducir el impacto del tráfico P2P, fue presentado por
Comcast, un operador de cable estadounidense, que fue sometido a investigación por
parte de las autoridades locales, por haber introducido mensajes falsos en la red para
boicotear a aquellos usuarios que utilizasen aplicaciones P2P.
2
International Federation of the Phonographic Industry.
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-Un análisis socio-histórico de la controversia en torno a las redes P2P para el intercambio de música e imágenes -
Otra estrategia seguida por algunos proveedores de Internet consiste en mantener copias
de archivos P2P populares dentro de la red del ISP y redirigir el tráfico P2P, a los
lugares específicos donde se guardan estos archivos. Esta técnica patentada conocida
como almacenamiento en “caché P2P” ha sido comercializado por la empresa
estadounidense PeerApp aunque su lista de clientes en todo el mundo se mantiene
rigurosamente en secreto, principalmente en aquellos países en que las infracciones a
los derechos de propiedad intelectual se persiguen con especial vehemencia y en los que
la industria de contenidos podría demandar a los ISP por distribuir material protegido
por derechos de autor (Garetto et al., 2007).
En cuanto a los artistas, tanto los compositores como los intérpretes o ejecutantes no
han mostrado una posición ni monolítica ni estable a lo largo de la controversia. Aunque
la mayoría de los músicos profesionales se han alineado, al menos públicamente, con la
industria, en la oposición a las redes P2P y la lucha contra la supuesta “piratería”, cada
vez hay más evidencia de una ruptura clara respecto a esta posición, en un sector
creciente de la comunidad de artistas. Recientemente, por ejemplo, en el Reino Unido la
Featured Artists Coalition y la British Academy of Songwriters, Composers and
Authors (que engloban artistas y grupos tan conocidos como Paul McCartney, Elton
John, Robbie Williams, Tom Jones, Blur o Pink Floyd) se han manifestado
públicamente en contra de los planes del gobierno británico para introducir la ley de los
‘tres avisos’ que tiene por objeto cortar la conexión a Internet de los usuarios que
descarguen contenido protegido. Otros artistas en el panorama internacional se han
manifestado igualmente en contra de la posición beligerante de la industria respecto a
las redes P2P y se han posicionado a favor del intercambio de archivos a través de
Internet. Algunos de ellos, como David Byrne – ex-líder de Talking Heads, proponen
abiertamente nuevas estrategias de remuneración al margen de los esquemas
tradicionales, entre las cuales destaca la comercialización directa en la Web, una opción
que el grupo Radiohead inauguró hace ya algunos años y que otros están siguiendo. En
España, también aumenta el número de artistas críticos con la posición de la industria y
de las entidades de gestión de los derechos de autor, siendo algunos casos notorios los
de Joaquín Sabina, Santiago Auserón, Joan Manuel Serrat, Manu Chao, els Pets o Jorge
Drexler.
Desde la perspectiva jurídica, la controversia se ha centrado mayormente en considerar
si estas redes suponen una infracción a las leyes de propiedad intelectual. En el caso
español, por ejemplo, la discusión actual parece situarse en la cuestión de si facilitar
enlaces – links – a páginas o repositorios en que se hallen almacenados archivos
protegidos, puede considerarse jurídicamente equivalente a facilitar tales archivos. Un
debate que se ha agudizado recientemente, debido a la aprobación por parte del
gobierno español de la Ley de Economía Sostenible, que ha introducido en su famosa
disposición final – conocida entre los internautas como “Ley Sinde” – la posibilidad de
bloquear páginas web que ofrezcan enlaces de ese tipo (incluyendo enlaces a una red
P2P). La ley ha sido aprobada, a pesar de la fuerte oposición popular manifestada
principalmente por las diferentes asociaciones de usuarios de Internet, las opiniones
contrarias de numerosos expertos y el informe negativo del Consejo Fiscal, órgano
consultivo de la Fiscalía General del Estado, que considera "dudoso" que la protección
de la propiedad intelectual "deba ponerse a la misma altura" que otros derechos
fundamentales, como el derecho a la información.
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-Un análisis socio-histórico de la controversia en torno a las redes P2P para el intercambio de música e imágenes -
En cualquier caso y como apunta esta última cuestión, la controversia jurídica en torno a
las redes P2P también ha evolucionado y se ha extendido a un debate más amplio en
que, entre otras cosas, se pone en cuestión la adecuación de las leyes de propiedad
intelectual existentes, nacidas en su mayoría en un contexto social y tecnológico muy
diferente y ya periclitado, a la actual sociedad de la información profundamente anclada
en una nueva infraestructura de auto-comunicación masiva como es Internet, que
permite la aparición de nuevos patrones de consumo y producción cultural (Castells,
2009). Lawrence Lessig, por ejemplo, destacado defensor de los cambios en las leyes de
derecho de autor, se hace la siguiente pregunta: "cuando entre cuarenta y sesenta
millones de estadounidenses se consideran ‘criminales’ bajo la ley, y cuando la ley
podría lograr el mismo objetivo, garantizar los derechos de los autores, sin que estos
millones se considerasen ‘criminales’, ¿quién es el villano? ¿Los estadounidenses o la
ley? "(Lessig, 2004, 2007). Aunque Lessig se manifiesta un acérrimo defensor tanto de
los usuarios de Internet como del sistema legal y la protección de los artistas,
desaprueba la forma en que los titulares de derechos de autor han presionado durante las
últimas décadas al poder legislativo con objeto de ampliar sus derechos y limitar,
paralelamente, el "uso justo" (fair use) de su material – cosas, ambas, que han
conseguido tanto en los EEUU como en la Unión Europea.
La extensión del debate jurídico a parcelas cada vez más básicas del sistema legal,
indica que la controversia alrededor de las redes P2P está sobrepasando ya el dominio
puramente jurídico para convertirse en un conflicto social y político abierto, en toda
regla. De hecho esto está ocurriendo ya de forma explícita, no sólo porque las
asociaciones y entidades que defienden el intercambio libre de archivos en la red, han
comenzado a hacer llamamientos públicos pidiendo el voto contrario a los partidos
políticos que apoyan las iniciativas contra las redes P2P, sino porque en algunos países
se han constituido partidos políticos que hacen bandera precisamente de esta cuestión.
Cabe mencionar, en este sentido, que una de las organizaciones que recientemente ha
alcanzado una cierta notoriedad internacional en la controversia es precisamente el
Partido Pirata, una organización política presente en varios países europeos que recibió
el 7,1% de los votos en las elecciones europeas de 2009 en Suecia, planteando en su
programa, como eje central, la cuestión del derecho de autor y las redes P2P.
El rechazo total del artefacto por parte de la industria y las entidades de gestión de los
derechos de autor, así como su recurso sistemático a los agentes externos para cerrar el
debate, ha tenido como consecuencia el descarte de las redes centralizadas como una
solución tecnológica válida para las redes P2P. Ni siquiera es viable ya ofrecer
funciones de búsqueda rápida y eficiente mediante un conjunto centralizado de
servidores, tal y como hacía Napster. La intensa batalla judicial y el cierre final de
Napster, señaló muy claramente a los futuros creadores de redes P2P que cualquier red
centralizada había dejado de ser posible en este ecosistema. Así, con algunas pocas
excepciones que se produjeron en aquel momento, el resto de redes posteriores ha
optado claramente por diferentes arquitecturas descentralizadas. El diseño inicial de
Gnutella representaba un giro claro hacia una red igualitaria y completamente
horizontal, que respondía al pie de la letra a los principios ideológicos de hackers como
Frankel, convencidos de que todo el mundo debe compartir la información en igualdad
de condiciones.
A pesar de este cambio de rumbo, los empresarios que querían controlar la tecnología a
fin de obtener ingresos que pudieran capitalizar sus inversiones, necesitaban mantener
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-Un análisis socio-histórico de la controversia en torno a las redes P2P para el intercambio de música e imágenes -
algún tipo de gestión centralizada. Las primeras propuestas, que intentaron incluir
publicidad en el cliente P2P, demostraron ser poco duraderas. Aunque KaZaA y
eDonkey trabajaron con publicidad durante algún tiempo, ambas vieron como los
hackers desarrollaron aplicaciones alternativas y sin publicidad que, finalmente,
acabaron reemplazando a los sistemas oficiales. La segunda propuesta fue la de separar
la red de distribución, por un lado, y la gestión de la función de búsqueda, por otro.
Este fue el enfoque adoptado por BitTorrent, y también es factible en la red eDonkey
2000. En este esquema, los empresarios pueden controlar un sistema de indexación en
forma de un sitio web, mientras que los usuarios son libres de utilizar el cliente de la
manera que quieran. Esta solución tiene la ventaja de que en algunos países un servidor
de indexación es perfectamente legal, aunque ofrezca enlaces a contenido no autorizado
y mientras el contenido no se almacene localmente.
La controversia sobre las redes P2P para el intercambio de archivos es, por tanto, doble.
Por un lado, los usuarios, los hackers y los empresarios compiten sobre cuál es la forma
más idónea (y adecuada a sus respectivos intereses) de diseñar el artefacto. Para analizar
esta vertiente de la controversia hemos seguido la evolución histórica de estas redes y
hemos mostrado cómo una cierta estabilización se alcanzó alrededor de BitTorrent,
aunque otras redes como ed2k siguieron existiendo con cierto éxito. Por otra parte,
subsiste – y parece que se agrava con el tiempo - un desacuerdo entre los usuarios de las
redes y los propietarios de los derechos de autor, y no hay indicios de que este conflicto
esté en vías de solución en el futuro próximo. Además, la insistencia actual de la
industria y los propietarios de los derechos en llevar a los políticos y a los ISP al centro
del debate, puede tener consecuencias difíciles de preveer.
Resulta evidente que la evolución y el estado actual de las redes P2P no puede
explicarse sin tener en cuenta la profunda controversia que se ha desarrollado en torno a
todas estas diferentes interpretaciones de la controversia. Las cosas podrían haber sido
muy distintas si la RIAA hubiese decidido empezar a distribuir comercialmente música
en formato digital a través de redes P2P, o si el tribunal que vio el caso de la RIAA
contra Napster hubiese decidido que era posible construir un sistema legal de
distribución de música con esta nueva tecnología. Sin embargo, este no fue el caso. No
debemos olvidar que, incluso antes de que se crearan las primeras redes P2P, la
industria ya estaba escudriñando de forma proactiva el tráfico en Internet en busca de
infracciones legales; las redes P2P no han hecho más que fortalecer esta tendencia.
La controversia ha generado, por otro lado, un amplio abanico de estrategias por parte
de los distintos grupos y organizaciones implicadas, a gran escala y a nivel mundial, con
el fin de imponer o salvaguardara sus puntos de vista. Estas estrategias se han
encaminado en parte a divulgar y establecer públicamente interpretaciones específicas
de la tecnología y promover, de esta forma, usos específicos (o no usos) de la misma.
Algunas de las acciones más destacadas se han orientado a cambiar el contexto de uso como en el caso del procesamiento judicial de los usuarios o las empresas P2P o en el
del alistamiento de las altas instancias políticas con objeto de cambiar el marco legal.
Otras han adoptado un carácter semiótico para imponer significados o connotaciones
negativas sobre los rivales - como en el uso de términos como 'piratería', 'mafia' o
'terrorismo' - con el fin de desacreditar sus puntos de vista. Pero, paralelamente, algunas
estrategias se han encaminado a modificar los diseños técnicos mismos, encastando en
ellos interpretaciones, valores y significados específicos con objeto de obligar a los
usuarios a seguir, de una manera más implícita y sutil, ciertos patrones de uso – algo
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-Un análisis socio-histórico de la controversia en torno a las redes P2P para el intercambio de música e imágenes -
que se muestra especialmente en los cambios introducidos en BitTorrent, la
introducción de los sistemas DRM o los mecanismos de swarming incorporados en
Mojo Nation.
Aunque el caso de las redes P2P de intercambio de archivos puede ser visto como otro
ejemplo más de innovación tecnológica desencadenante de una cierta controversia
social pública, hemos intentado poner de relieve la forma en que esa misma
controversia, su carácter dinámico, su tendencia a evolucionar hacia cuestiones sociales
y políticas más amplias y profundas, así como el comportamiento variable de los
diferentes actores sociales involucrados, también ha generado la aparición de nuevos
diseños y es muy probable que continúe haciéndolo en los próximos años. Queda por
ver si los siguientes capítulos de esta controversia, se escribirán en el código legal de los
sistemas jurídicos, en las líneas de código de nuevos programas informáticos, en los
programas de nuevos partidos políticos o en nuevas combinaciones híbridas.
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