P. José De Franceschi

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P. JOSE DE FRANCESCHI BORTOLIERO
(1932 – 2007)
“Deseo salvar a muchos jóvenes…
y siempre he experimentado un amor sin límites a Don Bosco y a María Santísima”.
El P. José de Franceschi nació en San Vito di Leguzzano, Provincia de Vicenza, en Italia,
el 15 de junio de 1932. Sus padres fueron Juan y Luisa. Fue bautizado el 20 de junio de 1932 en la
Iglesia de los Santos Vito, Modesto y Crescencia, en Leguzzano. Recibió el Sacramento de la
Confirmación el 09 de junio de 1940, en la Iglesia de San Pedro, en Schio.
Hizo el Aspirantado de 1945 a 1948, en Trento, dos años, y en Penango, un año; y el
Noviciado en Villa Moglia, en 1948. Profesó en la Congregación el 16 de agosto de 1948. Llegó a
Venezuela el 09 de noviembre de 1949. Hizo su Profesión Perpetua el 23 de julio de 1955. Fue
ordenado Sacerdote el 11 de febrero de 1960.
1951 – 1952
1952 – 1953
1953 – 1954
1960 – 1961
1961 – 1962
1962 – 1966
1966 – 1967
1967 – 1968
1968 – 1972
1972 – 1974
1974 – 1979
1979 – 1984
1984 – 1993
1993 – 1999
1999 – 2005
2005 – 2006
2006 – 2007
Caracas - Bolea – Aspirantado
Caracas – Sarría
Valencia - Colegio Don Bosco
Puerto La Cruz - Colegio Pío XII
Mérida - Colegio San Luis
Caracas - Altamira – Posnoviciado
San Antonio de los Altos – Posnoviciado
Valera - Colegio Santo Tomás de Aquino
San Antonio de los Altos – Posnoviciado
Roma
Los Teques - Domingo Savio – Posnoviciado
Puerto La Cruz - Parroquia La Santa Cruz
Caracas - Boleíta - Casa Inspectorial
Puerto La Cruz - Parroquia La Santa Cruz
Caracas - Sarría - Parroquia María Auxiliadora
Caracas - Seminario San Lucas – Macaracuay
San Antonio de los Altos – Noviciado
Tirocinio
Tirocinio
Tirocinio
Consejero de Estudios
Consejero de Estudios
Ecónomo de la Casa
Ecónomo de la Casa
Director
Director
Doctorado en Teología
Director y Consejero Inspectorial
Director y Párroco
Ecónomo Inspectorial
Director y Párroco
Director y Párroco
Ecónomo
Ecónomo
Recibió los títulos:
Maestro de Educación Primaria
Bachiller en Filosofía
Licenciado en Teología
Doctor en Teología Dogmática
Ministerio de Educación
Pontificio Ateneo Salesiano
Pontificio Ateneo Salesiano
Pontificia Universidad Lateranense
Caracas 1955
Roma 1956
Roma 1960
Roma 1974
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En la obra de los Salesianos, en Schio, estudió la escuela elemental y los primeros dos años
del Liceo.
Después, cuando cumplió los quince años, pasó a Trento, al Aspirantado Salesiano, y el 15
de agosto de 1947 pide a su superior, el P. Inspector, que lo envíen a Venezuela como misionero:
“deseo con vivo entusiasmo pertenecer a las Misiones de Venezuela para llevar en aquellas
lejanas tierras la voz de Cristo… yo siento realmente la llamada del Señor”.
En 1948 pide entrar al Noviciado Salesiano, entre las razones que da, ofrece a sus
superiores dos fundamentales: “deseo salvar a muchos jóvenes… y siempre he experimentado un
amor sin límites (sconfinato) a Don Bosco y a María Santísima.” Cuando lo reciben en el
Noviciado lo describen como de buen carácter, despierto y sociable y está destinado para
Venezuela.
Cuando un joven novicio pide ser aceptado en la Congregación Salesiana, en la carta de
petición, llevado por el entusiasmo natural y el ímpetu juvenil, ofrece, en pocas palabras, su
programa de vida con el que quiere construir su vida salesiana. El programa de vida del novicio
José De Franceschi fue sencillo, pero preciso en sus intenciones: “Lo que me impulsa a profesar
en esta Sociedad es el gran deseo de aspirar a la santificación con mi renuncia a los placeres y a
la vanidad del mundo, mediante la observancia de los tres votos y de ayudar a tanta juventud
pobre que, abandonada, corre peligro de perderse para siempre. Sé que este gran ideal me
llevará a renunciar a todas las comodidades y a todas las facilidades de la vida y a mi amor
propio, pero lo hago por amor a Nuestro Señor Jesucristo a quien deseo consagrar toda mi vida.”
Con esas intenciones profesó el 16 de agosto de 1948. Y se cumplió su sueño misionero y
llegó a Venezuela 09 de noviembre de 1949.
Durante los años de la formación inicial trabaja su carácter. En las observaciones que
recibe de sus superiores, se alaba su vida de piedad, su capacidad de sacrificio, la observancia de
sus obligaciones religiosas y de estudio.
En los años en que estudia teología, en las cartas que escribe, toda la tensión de su vida
está dirigida al Sacerdocio, espera subir al Altar para celebrar la Santa Misa, y con esta
perspectiva, pide los Ministerios y las Ordenes, hasta cuando en enero de 1961, llega el momento
esperado de pedir el Sacerdocio “para poder consagrarme total y definitivamente al bien de las
almas, y de esta manera, tender a mi propia santificación, correspondiendo, así, a la vocación
que Dios, en su gran misericordia, quiso concederme.”
Fue ordenado sacerdote el 11 de febrero de 1960, en la Basílica de María Auxiliadora, en
Turín.
En estos años de formación se va perfilando su personalidad sacerdotal: sobrio en sus
palabras y en sus acciones, directo en lo que quiere decir y hacer, consciente de ser pastor de
jóvenes abandonados y de una piedad sencilla y amable a María Auxiliadora y a Don Bosco.
Sin duda, la Inspectoría de Venezuela tuvo mucha confianza en el P. De Franceschi, le
confío misiones muy delicadas como la de Director del Posnoviciado, durante nueve años, y la de
Ecónomo Inspectorial, por nueve años, también.
Tenía treinta y seis años de edad cuando fue nombrado Director del Filosofado en San
Antonio de los Altos. Eran años de transformaciones y crisis en el mundo, en la Iglesia, en la
Congregación y en nuestra Inspectoría. El P. José era un joven sacerdote, lleno de iniciativas
pastorales y de ideales salesianos. Esta experiencia la vivió en la dinámica de su fidelidad a la
obediencia religiosa. Recuerda que aprendió mucho, “puesto que me han obligado, por así decirlo,
a comprometerme más en mi vida espiritual, religiosa y sacerdotal para el bien de los mismos
seminaristas. Hizo suya la obediencia y quiso vivirla a plenitud acompañando a los jóvenes
salesianos, compartiendo sus alegrías y sus angustias y sus crisis vocacionales. Los desafíos que se
vivían en esos años, repercutieron en su persona.
Tenía el don de la pronta recuperación y la Inspectoría pudo gozar de sus servicios
pastorales por muchos años más. “…En todo esto he siempre conservado y vivido una gran paz
interior, y por eso he ido siempre adelante confiando en la ayuda del Señor.”
Y ante la obediencia, aunque presentara con serenidad las preguntas y su parecer, primaba
el voto asumido y el amor a la Congregación: “Hágase la voluntad de Dios; acepto en la fe la
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responsabilidad que la inspectoría quiere confiarme. Sé lo que esto significa… He siempre
querido manifestar mi amor a la Congregación, tratando de serle útil.”
Su presencia en la Comunidad del Posnoviciado fue de mucha ayuda para los jóvenes
salesianos, su amistad, su cercanía paterna, su paciencia, animaron vocaciones decaídas,
enrumbaron vidas juveniles, profundizaron experiencias espirituales. En octubre de 1974 lanza la
iniciativa de organizar la Sala de Salesianidad, con el fin de “redescubrir los valores peculiares
del carisma de Don Bosco, los valores con los cuales el Espíritu Santo ha querido enriquecer a su
Iglesia a través de Don Bosco y que nosotros, sus hijos, debemos conocer, profundizar, vivir y
transmitir.”
En el Noviciado de San Antonio de los Altos queda esta Sala de Salesianidad, hecha con el
amor sin límites a Don Bosco, que el joven novicio José De Franceschi confesaba en 1948.
En 1979 su vida salesiana da un giro, es nombrado párroco en Puerto La Cruz. La
experiencia de ser párroco le rejuvenece su salesianidad y su sacerdocio. Dialoga con sus fieles,
programa la catequesis, asiste a los enfermos, educa a sus parroquianos en la vida sacramental.
De 1984 a 1993 se le pide un sacrificio particular: ser Ecónomo Inspectorial. Esta misión la
cumplió con la entereza y la corrección propias de los hombres que ponen su confianza en el
Señor y cuyo tesoro está en el cielo.
De nuevo se refresca su pasión pastoral siendo párroco en Puerto La Cruz y en Sarría, en
1993 y en 1999, respectivamente. En el Santuario de María Auxiliadora el cariño maternal de
María lo acompaña en su misión de pastor de esta comunidad. En el 2002, para enaltecer esta
hermosa Casa de María Auxiliadora prepara un pequeño libro con la historia del templo, el arte
que lo embellece y el amor y la fe que desde este lugar se reparte para los hijos e hijas de Don
Bosco. En la introducción escribía: “La devoción a María Auxiliadora es una dulce herencia que
hemos recibido todos los Hijos de Don Bosco. Los Salesianos creemos profundamente que todas
las obras de la Congregación son obras de María.”
Los dos últimos años de su vida los puso al servicio de la formación, como ecónomo en la
Casa del Teologado, en Macaracuay, y en la Casa del Noviciado en San Antonio de los Altos. En
este último año cumplió algunos anhelos que guardaba en su corazón: restaurar el Salón de
Salesianidad, que nació de su corazón salesiano años atrás, y escribir la carta en recuerdo de su
querido amigo el P. José Bordogni, muerto en el año 2004. Con santo orgullo comentaba que esta
carta era un homenaje fraterno a quien él consideraba un santo.
La amistad que unió a estos dos grandes salesianos, el cariño que todos les profesamos a
los dos, la coincidencia en que ambos se llamaron José y el amor que todo lo perdona, nos
permiten manipular, fraternamente, la oración que el P. José De Franceschi compuso, como
agradecida conclusión en la biografía del P. José Bordogni, y, en este día de profundos
sentimientos, evocarla a José De Franceschi:
Querido José,
Tú que dejaste tu tierra y tu familia, tú que fuiste salesiano y
misionero, y te hiciste nuestro hermano y compañero de viaje en esta
querida tierra venezolana, tú que nos indicaste con tu vida y tu palabra
cómo vivir la aventura maravillosa de implantar el reino de Dios en el
mundo al estilo de Don Bosco, tú que tanto amaste a los jóvenes y a las
almas consagradas, ayúdanos, desde el cielo, a seguir tus pasos de
santidad cotidiana y de vida santificada a fin de que sepamos entregar
nuestra vida en la fidelidad, para el bien nuestro y de tantos jóvenes que
buscan la paz y la felicidad verdaderas. Amén.
El P. José De Franceschi falleció el 13 de julio de 2007.
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