"Suplemento "Personajes" " (Diario Dia a Dia, Cba)

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SUPLEMENTO DEL DIARIO “DIA A DIA” – CÓRDOBA – 14/06/08
EL CANTO JOVEN: Desde un principio, Jorge Rojas fue uno de los abanderados del
renacimiento del folklore en la argentina.
CON LA GUITARRA A CUESTAS
No tuvo una infancia común, o parecida a la de muchos niños de su país, pero fue durante aquellos años que
aprendió sobre la humildad, los esfuerzos personales, el respeto y sobre todo, las sensaciones que se pueden transmitir con
la música.
Nació en un extremo del país, en Cutral-có, Neuquén el 4 de marzo de 1972. Pero se crió en el otro extremo, en el
Chaco Salteño, donde su familia llegó por cuestiones laborales en 1981.
Es hijo de María Palomo y Lucio Rojas, y hermano de otros dos varones, Lucio y Alfredo, menores que él. Creció
entre canciones de música nacional y poemas, lo que sus padres le inculcaron desde los primeros años.
No se sabe mucho más acerca de su vida en el sur del país, tanto que hay quienes creen que es salteño porque
cuando lo escuchan o cuando leen de su vida, encuentran a un Jorge Rojas hablando de sus vivencias en aquellas latitudes
boscosas, húmedas y muy pobres.
Apenas llegaron a Salta se instalaron en el paraje MARCA BORRADA, en el municipio de Santa Victoria, una de
las zonas más castigadas del país. La escuela quedaba a 16 Km. de su casa, que Jorge recorría todos los días en bicicleta. Y
cuando tenía clases de educación física, viajaba hasta la escuela dos veces al día, porque esa clase se dictaba en otro
horario. Sus compañeros de escuela eran aborígenes de las 25 comunidades que habitaban la zona y cada vez que los
recuerda dice que con ellos aprendió mucho y que fue muy feliz.
A los 12 años, luego de terminar sus estudios primarios, viajó a Tartagal para hacer la secundaria. Vivió en un
albergue para chicos de la zona rural. Como Jorge llevaba su guitarra a donde fuera, entre aquellas paredes húmedas
comenzó a tocar sus primeras canciones. Y a los 15 años decidió volar un poco más alto y se fue a Salta: quería estudiar y
trabajar. Y logró los dos objetivos pues terminó el secundario mientras tocaba en algunas peñas.
EN LA BÚSQUEDA
Jorge Rojas siempre supo cuál era su horizonte y lo buscó sin descanso. A los 18 años llegó a Cosquín y después
comenzaron a llegar los éxitos.
“Me presenté con mi guitarra en la peñas: cantaba los fines de semana con mi trajecito de gaucho. Así terminé la
escuela” contó tantas veces Jorge Rojas cuando le preguntaron acerca de su llegada a la música de los grandes.
En aquella época, su capacidad, su voz y carisma se habían materializado en el dúo Los del Cerro, con el que el
neuquino llegó a la provincia de Córdoba para participar de un Pre-Cosquín, el sueño de todos los artistas que viven, o
quieren vivir, del folklore.
Pero su carrera estaba recién empezando y Jorge no dudaba en aprovechar todas las oportunidades que se
presentaban. Entre 1991 y 1992 las noches coscoínas lo encontraban en las peñas que rodean al escenario principal, y allí
conoció al grupo Los Nocheros que, con algunas dificultades, se estaban asomando al mundo del folklore y actuaban en la
peña Gauchos de Güemes.
El grupo se componía por Mario y Kike Teruel, Ruben Ehizaguirre y Quique Aguilera. Jorge entabló amistad con
Mario, quien más tarde, cuando Aguilera dejó al grupo porque el éxito que esperaban tardaba en llegar, le propuso a Jorge
ser parte de Los Nocheros. Ni lento ni perezoso, aceptó. Era un sueño para él.
Era el año 1993 y Jorge tenía tan sólo 18 años: la vida estaba casi entera delante suyo y su talento lo llevaría a
vivirla en la música y con mucho éxito, tanto como jamás lo imaginó cuando cantaba para su familia en la soledad del
Chaco Salteño.
Al año siguiente, el grupo fue consagración en Cosquín, lo que les dio el impulso para hacer una apuesta más
fuerte: se fueron a Buenos Aires.
Sonckoy, la peña que Cuty y Roberto Carabajal tenían en un sótano de la esquina de Corrientes y Montevideo, fue
el escenario de sus primeras actuaciones en Capital Federal, y no les fue mal. Además de lograr que el público los aceptara
rápidamente, lograron que los santiagueños los llevaran como teloneros de sus shows. Ese fue el gran puntapié, las giras se
transformaron en el escalón que necesitaban para ser ellos, Los Nocheros, para tener voz propia, nombre propio e historia
propia. Y Jorge Rojas era un nochero.
Al poco tiempo, los festivales, los shows y las presentaciones en el extranjero se hicieron moneda corriente.
AÑOS NOCHEROS
EL ÉXITO DE UN
TRABAJADOR: Hoy es una
de las voces más populares
del país.
Siempre buscó el crecimiento y una música mejor. Los Nocheros fueron el primer gran paso de su carrera.
Doce años en la vida de alguien puede ser poco tiempo o muchísimo, de acuerdo a cómo se lo mira y qué
parámetros se usen para analizarlo.
Lo de Jorge Rojas con Los Nocheros fue una historia de 12 años, aproximadamente 4380 días. Indudablemente es
mucho, muchísimo para él. Es una pila de noches, un montón de anécdotas, una lista interminable de presentaciones y un
grupo importante de amigos. Además, esos 12 años significaron fama, experiencia, otro trampolín.
En 1994 Jorge Rojas con Los Nocheros, grabó su primer disco. Se llamó “Con el alma” y las ventas fueron muy
buenas. Después, en 1996 vino “Tiempo de amor” y en 1997, “Ven por mi”. En este último Jorge comenzó a mostrar su
enorme capacidad para componer éxitos: junto a la esposa de Mario Teruel, a la que todos conocen como “La Moro”
compuso la canción “Cómo saber”. Con ella también compuso dos temas del disco grabado en 1998. Esos temas fueron
“La yapa” y “Victoria”. También para ese disco, pero junto a Kike Teruel compuso “Ausencia”, y junto al cantautor Daniel
Altamirano creó “Signos”, que le dio nombre al disco. A esa altura no había dudas acerca del talento del neuquino.
Desde entonces, todos los discos que grabaron tuvieron un protagonismo muy fuerte de Jorge Rojas. En 1999, en
Nocheros aportó dos canciones que compuso con Miguel Nogales: fueron “Tómame” y “Pájaro errante”. Y en 2001, para
“Señal de amor” compuso junto a Silvia Mujica e hicieron dos temas: “No saber de ti” y “Cuando me dices que no”.
Los discos 2002 y 2003, “Nocheros en vivo - Teatro Colón” y “Estado natural” también lo tuvieron como
protagonista.
DESPUÉS DE PATORUZITO
La música es grande y generosa y lo fue así para Los Nocheros, que en 2004 tuvieron la gran oportunidad de poner
su voz en una película argentina. Así, Patoruzito, uno de los personajes de historietas más querido de muchos argentinos, se
vio en todos los cines del país con la banda sonora del grupo. El corte de difusión se llamó “Búscalo en tu corazón”,
realizado completamente por Jorge.
Tras ese nuevo éxito, la banda presentó en octubre de ese mismo año, el disco “Noche amiga mía”, en el que Jorge
presentó la canción “Ciego de amor”, junto a su hermano Lucio.
Esa fue la última huella que dejó en su historia nochera, porque en 2005 decidió torcer el rumbo de su carrera para
lanzarse como solista, lo que también le dio grandes alegrías.
En esos 12 años Jorge Rojas, y Los Nocheros, se presentaron en más de 2500 shows, llenaron ocho Luna Park,
recorrieron el país entero, fueron nominados a los premios Grammy Latino como mejor grupo de folklore, fueron
reconocidos en Chile, España, Estados Unidos y México.
“Siento orgullo de haber sido parte de uno de los grupos más queridos de nuestra música: di un paso al costado por
una necesidad interna de vida, pero seguí con el mismo espíritu de siempre. Crecí con Los Nocheros y eso está en mi
esqueleto”, dijo en una entrevista que dio al diario Clarín en 2006.
UN COMPLEMENTO
Cantar y componer. Es lo que mejor sabe hacer Jorge Rojas. Esos fueron sus primeros trabajos y los únicos que
tuvo hasta el momento. Y lo hizo con tanta pasión que muchos artistas, además de Los Nocheros requirieron de su enorme
talento.
Así, por años dividió su tiempo entre la banda y la producción discográfica convirtiéndose en uno de los
productores más buscados del país. Realizó materiales discográficos para pesos pesados del folklore, como el Chaqueño
Palavecino y Los Carabajal.
También produjo discos para su hermano Alfredo Rojas y para artistas que están comenzando su carrera en el
mundo de la música, como Jorge Herrera y el grupo Las Cuatro Voces.
Un conocido tema compuesto por Jorge Rojas es “Un montón de estrellas”, que cantaba el cubano Polo Montañés,
fallecido en 2002.
ILUMINADO: Cada escenario que lo recibe se rinde ante su talento y,
fundamentalmente, ante el poder persuasivo de su voz.
SOLITARIO ÉXITO
“Hoy, sin sobrecargarme de mérito alguno, comienza el nuevo camino. Hoy me bajo de una torre de marfil y piso
esta tierra en la que, sin dudar, quiero dejar mis huellas”. Así se despidió, éstas fueron las últimas frases de una carta que
escribió para contarles a todos que se iba, que dejaba a Los Nocheros porque comenzaba otra etapa en su vida. En una
nueva apuesta, Jorge Rojas decidió lanzarse como solista y continuar trabajando como productor.
No se supo demasiado de las verdaderas razones de su ida de la banda, pero de alguna manera en varias entrevistas
que concedió a la prensa y por los rumores que se corrieron, se supo que además de un deseo de superación personal
también se escondían ciertas diferencias de criterios con el resto.
Lo cierto es que jamás imaginó que el éxito de esta parte llegaría tan rápido. A los cinco meses de haber lanzado su
disco LA VIDA, conformado por 14 canciones, la mayoría propias, las ventas superaron todas sus expectativas y la
relación con la gente, con sus seguidores, fue fabulosa desde el inicio.
Al año siguiente, Cosquín, la tierra que lo vio nacer como profesional también le dio un regalo a esa nueva etapa de
su carrera: fue elegido como Artista Revelación del festival.
En 2007, sus canciones se escucharon en el festival Rivadavia le canta al país, en la provincia de Mendoza. Y a
fines de ese año, lanzó el disco JORGE ROJAS, en el que cantó 10 canciones, muchas de las cuales habían sido escritas
para otros artistas.
“Creía que tenía que empezar de nuevo, porque nunca me habían escuchado cantar solo. Pero al poco tiempo ya se
habían superado mis expectativas”, dijo Jorge.
No hay dudas sobre su potencial como artista porque hoy, a los 36 años, no sólo se jacta de haber sido parte de uno
de los grupos más importantes de la música nacional, también de ser un nuevo referente de esta música. Tanto que los
festivales folklóricos más importantes del país, como son el de Jesús María y Cosquín consideran a Rojas uno de los
artistas más convocantes y por eso tratan de que actúe en las noches de apertura o de cierre, las más especiales para la
gente.
HISTORIAS DE AMOR
La ciudad de Anizacate, al sur de la ciudad de Córdoba, es el lugar que Jorge Rojas eligió para vivir. Es que allí
está casi en el centro del país y así es más fácil moverse hacia otros destinos.
Y es en su casa de Anizacate donde encuentra la paz que necesita después de alguna presentación o de largas giras
por el país. Ahí lo esperan sus tres hijos adolescentes, con quienes tiene una excelente relación: “Tenemos mucho por
compartir. En verano me acompañan a la giras”, cuenta.
En cuanto a su vida amorosa, poco ha dicho. Hace un par de años, en una entrevista con un medio nacional, contó
que tuvo varias parejas y que estaba viviendo una nueva historia de amor, pero que de todas maneras era muy difícil
encontrar el amor definitivo. “A veces uno encuentra a la persona con la que quedarse para toda la vida, y a veces no. Cada
vez que encaro una historia de amor espero que sea para siempre, pero si no se puede, hay que abrir los caminos. Por eso
grabé “Un montón de estrellas” de Polo Montañés: nunca había escuchado a alguien en una canción decir: ‘Che loco, yo en
el amor soy un idiota’. Es exactamente lo que siento yo”, confesó.
EXPERIENCIA ITALIANA
La voz y el carisma de Jorge Rojas lo llevaron hasta la tierra del tenor italiano Andrea Boccelli, con quien
compartió escenario en un concierto.
Esa historia comenzó en 2006, durante el mundial de Alemania, Jorge había llegado a Europa junto a un amigo
médico.
Mientras estaban allí su amigo lo invitó a viajar a Italia para visitar a unos amigos, y allí, en una cena estaba la
madre de Andrea Boccelli. Jorge a pedido de quienes estaban allí, tomó su guitarra, que no dejaba sola jamás, y cantó
algunos de sus temas. La señora quedó encantada con él y así se tejió una relación que dio lugar a una experiencia
fantástica.
El 27 de julio de ese mismo año, apenas unos días después de su llegada a Europa, fue invitado a participar en un
concierto que Boccelli ofreció en Lajatico, Toscana (Italia), el lugar donde nació y donde levantó un gran anfiteatro con
capacidad para ocho mil personas.
ESTE TEXTO ES LA TRANSCRIPCIÓN (SIC) DEL SUPLEMENTO DEL DIARIO “DIA A DIA” DE
CÓRDOBA DEL DÍA 14/06/08. EL MISMO POSEE ALGUNOS DATOS ERRÓNEOS.
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