Las Leptinas

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Las Leptinas
Productores y técnicos supieron durante años que las vacas flacas no se preñan y que el estado
corporal está altamente correlacionado con la fertilidad. Por otra parte, en los feed-lots
americanos se observó que, al legar a cierto peso o, mejor dicho, a cierto estado corporal, el
consumo de alimentos tendía a disminuir. Todo esto hacía pensar que existía un sensor de la
masa de tejido graso en el organismo, pero no se lo había encontrado. Recién en 1995,
investigadores americanos y franceses descubrieron las leptinas. Estas son proteínas de bajo peso
molecular, producidas por los adipositos y cuya concentración en sangre es proporcional a la
masa de tejido graso. Las leptinas fueron halladas inicialmente en los mamíferos y se pensó que
eran exclusivas de ellos pero en mayo de este año (2000), investigadores del Departamento de
Agricultura de Estados Unidos (USDA), detectaron su presencia en aves, gracias a una nueva
técnica más sensible.
En realidad las leptinas fueron descubiertas en ratones, en los cuales se halló que dos líneas
distintas genéticamente pero ambas obesas lo eran por distintas causas. En una la obesidad se
debía a la no producción de leptinas mientras que la otra producía leptinas pero carecía de los
receptores de modo que no era sensible a su concentración. Cuando se hicieron experimentos
cruzando la circulación sanguínea de ambos ratones, los primeros adelgazaron mientras que los
otros se mantuvieron obesos. Esto permitió explicar el poqué ciertas líneas eran genéticamente
obesas.
Entender los mecanismos fisiológicos de ciertos tipos de obesidad abre un enorme campo de
investigación para la nutrición humana. Muchos laboratorios están en carrera, pero el tema no es
fácil pues al tratarse de proteínas ocurre lo mismo que con la insulina: no pueden suministrarse
por boca pues serían digeridas. Pero la búsqueda continúa porque las leptinas tienen un interés
especial para el tratamiento de la obesidad pues, contrariamente a la dieta que disminuye el
metabolismo y, en consecuencia, los requerimientos, como si hubiera una adaptación del
organismo a la menor alimentación, las leptinas disminuyen el consumo y, simultáneamente,
incrementan la actividad metabólica, logrando mayor pérdida de peso con el mismo consumo.
En los animales quizás lo importante en el futuro sea un mejor entendimiento de los mecanismos
que regulan el consumo y la deposición de grasa y poder actuar sobre ellos mediante la
ingeniería genética. Ya se conocen los genes que regulan la producción de leptinas en las
especies domésticas de modo que no falta mucho para que esto pueda aplicare en la producción
ganadera.
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