Túneles Problemas geotécnicos en obras subterráneas para Alta Velocidad Carlos Oteo Mazo, Prof. Dr. Ing. de C.C. y P.; Catedrático de Ing. del Terreno La construcción de Líneas de Alta Velocidad (L.A.V.) se ha incrementado notablemente en España desde la inauguración del famoso AVE Madrid-Sevilla, en Abril de 1992. En estos casi 20 años transcurridos ya están en servicio líneas como la de Madrid-Barcelona, Córdoba-Málaga, parte de Sevilla-Cádiz, Madrid-Valladolid y Madrid-Valencia y en construcción están los tramos Valladolid-La Coruña, MálagaGranada, acceso a Asturias, etc. como los de Abdalajis, en margas y calizas, con importante aportación de agua – se han tenido que construir viaductos con pilas de 100 m de altura, apoyadas en laderas margosas al borde de la inestabilidad (zona de Álora, Málaga). 1. Introducción Este amplio desarrollo ha tenido que asentarse sobre unas condiciones geológicas variadas con materiales de propiedades geotécnicas diferentes y con orografías – que imponen sus condiciones a un ferrocarril de radios amplios y pendientes pequeñas – muy diversas: – En Asturias se ha tenido que ejecutar dos túneles paralelos (Pajares) de gran longitud y con problemática diversas, entre la que cabe destacar el problema de gases inflamables, etc. – En los trazados Valladolid-La Coruña los diferentes sistemas orográficos imponen la construcción de importantes desmontes y de gran número de túneles y viaductos, en materiales pizarrosos y graníticos, con diferentes grados de alteración e importantes colusiones. – En la Línea Madrid-Valladolid se han excavado dos túneles paralelos de 27 Km de longitud, con 4 tuneladoras, atravesando importantes fallas, etc. Cierto es que gran parte de estos problemas son comunes a cualquier línea moderna de comunicación aunque fuese de carretera o de velocidad media-alta, pero el carácter de L.A.V. impone: – En la L.A.V. Madrid-Valencia existen tramos importantes en que ha habido que atravesar grandes “mogotes” calizos y areniscosos, con túneles y desmontes de apreciable longitud. – Condiciones de amplios radios, lo que obliga, en planta, a pocos cambios posibles de trazado. – En el tramo Córdoba-Málaga, a parte de atravesar las béticas con importantes túneles – febrero 2011 30 Túneles – Pendientes muy restrictivas, lo que obliga, una vez tomada una decisión en una zona, a tener que mantener o variar poco las posiciones en alzado. estructura ferroviaria. A su vez pueden distinguirse: A1) Problemas del cimiento o terreno natural. A2) Problemas del terraplén intermedio en relación con el terreno de apoyo. – Gálibos dinámicos más amplios de los de ferrocarriles normales o carreteras, lo que obliga a una infraestructura más amplia. Este aspecto tiene especial importancia en los túneles, por el cambio de presión que introduce en ellos la entrada y salida del tren, lo que lleva, por ejemplo, a construir túneles de una sola vía, con diámetros de perforación de 9,40 m (Guadarrama) cuando en el Metro de Madrid (velocidad mucho más reducida) se ha utilizado ese diámetro para doble vía. Incluso en zona urbana (túnel Atocha-Chamartín, actualmente en construcción) el túnel para dos sentidos tiene unos 11,5 m, frente a los 9,40 m del Metro, dada la mayor envergadura de los trenes y la posibilidad de desarrollar una velocidad algo mayor que en el Metro. B) Problemas en los taludes de excavación, tanto a media ladera como en trinchera. C) Problemas de materiales para terraplenes y de su puesta en obra (extensión, compactación, etc.) y su control de ejecución. D) Problemas en túneles, a los que prestaremos especial atención. 2.2. Problemas del cimiento de apoyo de nueva obra. En este grupo debemos incluir tanto el caso de una nueva L.A.V. apoyada sobre un terreno natural en una llanura, con pequeño terraplén intermedio, y el del apoyo en fondo de desmonte. – Desgastes más intensos en el material de vía, como por ejemplo, en el balasto, que hay que conservar y remover con más frecuencia. En el terreno natural pueden presentarse diferentes problemas: – De falta de capacidad portante y gran deformabilidad (generalmente, demorada en el tiempo), como suele ocurrir en los llamados “suelos blandos”, o lo que es lo mismo: a) Aluviales de arroyos y ríos importantes, sea en valles estrechos o en vegas muy amplias y con sedimentos blandos muy profundos (30-40 m, como en la zona entre Jerez y El Puerto de Santa María, con los consiguientes posibles problemas de inestabilidad y deformación diferida (Fig. 1). B) Vertederos de productos de deshecho de la construcción y de excavaciones; de elementos diversos, con o sin materia orgánica (lo que introduce problemas de – Condiciones de seguridad adicionales, como el posible efecto de asientos de la plataforma ferroviaria (asientos de terraplenes) o de problemas en taludes de desmonte próximos que pueden condicionar la explotación de una L.A.V. Una línea férrea puede admitir cambios de peralte y del alabeo mayores que en este caso, dada la menor velocidad de explotación y las exigencias de confort (casi nulas en trenes de mercancías, que no circulan por la L.A.V.). En estas páginas se pretende pasar revista a esos problemas geotécnicos presentes en el diseño y explotación de una L.A.V., aunque, por el espacio disponible no puede ser una revisión ni completa ni exhaustiva. 2. Tipos de problemas geotécnicos 2.1. Generalidades. Queda establecer una primera clasificación de estos problemas, de acuerdo con lo siguiente: Fig. 1.- Problemas de terraplenes sobre suelos blandos saturados. A) Problemas en el terreno de apoyo de la febrero 2011 31 Túneles decomposición y de “consolidación secundaria”), etc. En este caso, además de la problemática de “suelo” blando, heterogéneo y colapsable, ha de tenerse en cuenta la reciente Ley sobre Gestión de Residuos. En muchas ocasiones se trata de zonas excavadas para aprovechar material primas (graveras, minas de bentonita, yeserías, etc.), rellenas de materiales antrópicos incontrolados, inertes o no. estudiarse intensamente (14 Km de tomografía eléctrica, 6 Km de geo-radar, más de quinientos penetrómetros dinámicos, más de sesenta sondeos, etc.) – De colapso en relleno incontrolados de materiales como la “arena de miga” del centro de la Península Ibérica, en que un cierto contenido de agua permite la creación de meniscos en el contacto de partículas y, por lo tanto, la aparición de un incremento de tensiones efectivas en dichos contactos, dado una compacidad aparente al material (sobretodo superficial), que puede desaparecer, bruscamente, por saturación del material, con el consiguiente colapso (que puede llegar al 3-4% del volumen original). – De disolución y arrastre, por presencia de condiciones de deposición que han dado lugar a estructuras metaestables, que tienen riesgos de evolución bajo la acción del agua o de cargas concentradas. En estos casos podemos incluir los limos yesíferos del Valle del Ebro, con una estructura muy floja (densidades secas del orden de 1,20-1,30 T/m3) que tienen elevado riesgo de colapso por inundación, ya que esas estructuras (de deposición muchas veces eólica) están cementadas por puentes de sulfatos, que son disueltas por el agua, con el consiguiente cambio brusco de volumen (colapso), para pasar a una estructura y fábrica más estable, produciéndose – durante el fenómeno – un importante asiento que puede dar al traste con la infraestructura que se construya encima. En laboratorio se han registrado colapsos por inundación de hasta el 30%. En la entrada de la L.A.V. a Zaragoza, hay unos 7 Km de zona endorreica (cerca de la famosa villa de Casetas, famosa por sus fenómenos de colapso) que tuvieron que – Derivados de la presencia de “huecos” bajo la plataforma, que pueden deberse a la formación de simas por disolución de yesos, como en el Sudeste de Madrid, Valle del Ebro, etc. carst calizo (como en la zona de Torija, bajo desmontes para la L.A.V. Madrid-Barcelona), etc. A veces, las simas pueden ser enormes (Fig. 2 y 3). De expansividad, tanto en materiales arcillo- sos con minerales esmectíticos (montmorillonita, por ejemplo), como en materiales yesíferos con anhidrita (sulfato hemihidratado, con el consiguiente aumento de volumen de su estructura) o con glauberita (que contiene la “sal de Glauber” o sal común o sea con sulfato sódico; los iones sódicos pueden, al circular agua en arcilla yesífera, introducir- Fig. 2.- Diversos tipos de huecos y/o socavones debidos a causas naturales (OTEO, 2009). Fig. 3.- Gran Dolina de hundimientos en el termino de Las Simas, Aragón (OTEO, 2009). febrero 2011 32 Túneles Fig. 4.- Mapa previsor de riesgos por expansividad de arcillas (Ayala y otros, 1987) Fig. 5.- Construcciones de drenes de plástico. se en el núcleo arcillosos y aumentar su potencial expansivo, como ha sucedido al Sudeste de Madrid). Estos Fenómenos de expansividad tan extendidos en Expaña (Fig. 4), suelen acentuarse profundamente en desmontes y trincheras viales, ay que la decompresión abre las fisuras propias de estos materiales (generalmente, miocenos y preconsolidados) y permite el acceso del agua a zonas a las que hubiera tardado siglos en llegar. Problemas de este tipo se han producido en la zona de Mont Blanc (Tarragona), en la L.A.V. Madrid-Barcelona, tanto en dos túneles como en una cimentación, en una central de energía en Tarragona, etc. Contra estos problemas hay soluciones diversas que deben ajustarse a cada tipo de problema. Por ejemplo, contra los problemas de baja capacidad portante y deformabilidad pueden utilizarse los siguientes sistemas: Fig. 6.- Tratamiento del terreno con columnas de grava, en función de la altura del terraplén, en la variante de Medinaceli. (OTEO, 2009) 30-40 Kn/ml). Esto sucede aunque a veces sea una medida adicional del caso de la precarga con refuerzo, aunque, en algún caso, se ha armado el terraplén con geotextiles muy resistentes (cientos de KN/m.l.) para intentar mantener su integridad sobre el suelo blando. En este último caso, es preferible repartir los costos del refuerzo entre el terraplén y el propio terreno blando. Refuerzos de este tipo pueden utilizarse, también contra el riesgo de presencia de cuevas de disolución, simas, carst calcáreo, etc. (Fig. 7). Sustitución del material débil por otro de mejor calidad, debidamente compactado, siempre que se esté por encima del nivel freático, como puede ser el caso de algunos vertederos. Precarga, con o sin aceleración de consolida- ción (para lo que se usan drenes-banda y columnas de grava, Fig. 5) y con o sin refuerzo del terreno blando (con columnas de grava, columnas de mortero con desplazamiento, pilotes de madera, etc., Fig. 6). Compactación dinámica, muy aplicable en el Refuerzo de la base del terraplén con geo- caso de vertederos con rellenos antrópicos con predominio térreo y(o con restos de textiles resistentes a tracción (de al menos febrero 2011 33 Túneles Fig. 8.- Sima hundida en zona endorreica en limos yesíferos, cerca de Casetas, Zaragoza. Fig. 7.- Solución utilizada en la plataforma de la Radial R-3 (Madrid) sobre zona con cavidades cársticas en yesos (Pérez Arenas y otros, 2003). demolición. Hay que tener cuidado para que no queden zonas “flojas y colapsables” por debajo de la zona compactada si le puede llegar, posteriormente agua, que puede dar lugar a asientos. Esta solución es poco conveniente para una L.A.V., por dicho motivo. Refuerzo del terreno blando con inyecciones o inclusiones, como el jet-grouting. Esta solución la hemos empleado en el caso de vertederos inertes o sin precarga. Fig. 9.- Solución adoptada en una zona de simas de disolución en limos yesíferos, cerca de Zaragoza (zona endorreica, OTEO, 2009). Estructuras enterradas, a base de cabeceros pilotados, en el que se apoyan vigas que quedan, prácticamente, ocultas, al cruzar sobre zonas mineras rellenas con materiales inertes. Esta solución se ha empleado en alguna autovía (R-3) y podría emplearse, perfectamente en una L.A.V. Remoción del material problemático (como el limo yesíferos que, a veces, produce simas como la de la Fig. 8) y sustitución por el mismo material debidamente compactado. Así se hizo en la L.A.V. Madrid-Zaragoza. Ese limo yesíferos pasa, entonces, de una densidad seca floja (1,2-1,3 T/m3) a una densidad seca elevada (1,75-1,80 T/m3), con aumento de su capacidad portante y con un riesgo nulo de colapsabilidad. En este caso, hay que cuidar las condiciones de drenaje de la zona, para impedir la llegada de agua al nuevo material (Fig. 9). Fig. 10.- Simas en yesos cercana a Zaragoza (L.A.V. Madrid-Barcelona), después de ser limpiadas y antes de rellenarlas con mortero. dos en simas) entre material duro, como en la L.A.V. Madrid-Barcelona a la entrada de Zaragoza (Fig. 10). En el caso de carstificación en el fondo de desmonte (Fig. 11) puede utilizarse la construcción de losas de hormigón con alguna armadura que resistan la Limpieza de rellenos blandos (arcilla y yesos con elevado contenido de humedad (instala- febrero 2011 34 Túneles debe extenderse en toda la base del desmonte hasta conectar con zanjas drenantes laterales, establecidas al pie de los desmontes. En el caso de cimentaciones en terrenos expansivos el uso de cimentaciones profundas – suficientemente largas – puede ser solución aunque hay que cuidar su proceso constructivo para no cambiar las condiciones del terreno (no introducción de agua, ni desecación, no hacer importantes excavaciones para construir importantes encepados, etc.) Fig. 11.- Hundimiento de una plataforma ferroviaria en la zona de Torija después de ejecutar el desmonte. 3. PROBLEMAS EN TÚNELES. Los problemas geotécnicos en túneles para Alta Velocidad son, en parte, comunes a los de túneles en velocidad media o baja, en cuanto a los temas generales de emboquilles, excavación, etc., pero la diferencia está en: El diseño, con dimensiones adecuadas al efec- to pistón, con gálibo amplio. La seguridad de todos los elementos: Taludes de emboquille, sostenimiento, deformación de la plataforma ferroviaria, filtraciones, etc. Es decir está en la mentalidad a la hora de diseñar (no sólo en dimensiones, sino en pendientes, radio de curvas, etc.) y en la seguridad frente a la explotación y conservación. Por ejemplo, en un túnel de pequeña velocidad se podría pensar en que la plataforma puede estar sobre un material deformable que produzca asientos (o levantamientos). Pero en la Alta Velocidad es necesario que eso no se produzca y se necesita una solera o contrabóveda que evite esos problemas. Fig. 12.- Cavernas cársticas detectadas en formaciones calcáreas (OTEO, 2009). posible presencia de huecos cársticos (Fig. 12), etc. Es decir, en túneles de Alta Velocidad necesitamos: En el caso de expansividad de arcillas, a parte de cuidar el control del agua (adecuado drenaje), debe cuidarse la realización de la plataforma del fondo de desmontes. Una solución puede ser la de sellar la entrada de agua estableciendo un “sello” de esa plataforma con un refuerzo de la propia arcilla tratada con cal (1,8-2,4% en peso), construyendo dos-tres tongadas (de 25 cm de espesor, cada uno) de material arcilloso reforzado con cal y adición de agua (8-10 l/m2), compactado y mezclado con rodillo “pata de cabra” de unas 30-35 T. Este “cierre” es más impermeable y menos alterable por la acción ambiental que la propia arcilla y Una geometría de diseño con amplio gálibo (el dinámico es mayor que en otras velocidades). Un conocimiento geotécnico de mayor orden que en otros túneles, a fin de que el revestimiento sea diseñado adecuadamente y cumpla su misión resistente y de baja permeabilidad a corto y largo plazo. Esto obliga a reconocimientos no convencionales en los que cabe utilizar técnicas muy variadas (Fig. 13). En este sentido cabe señalar los recono- febrero 2011 35 Túneles cimientos geotécnicos especiales en la zona de la Falla de la Umbría (Túneles de Guadarrama) o en el centro de los túneles de Pajares. En ambos casos hemos realizado perforaciones de hasta 900 m, con diámetro del orden de 225 mm, para introducir en ellas torpedos especiales (de 12 m de longitud) que permitieran realizar testificaciones geofísicas múltiples, a fin de determinar módulos de deformación dinámicos diferencias de densidad aparente, fotografías de las paredes de la perforación, etc. (Figs. 14 a 18). También permiten introducir sondas especiales para medir y controlar la variación del diámetro de perforación a lo largo del tiempo, a fin de conocer la influencia de posibles tensiones horizontales importantes. Por supuesto, estos sondeos han de hacerse con lodos, cuya calidad ha de vigilarse y mantenerse durante toda la operación (Fig. 15). Estas técnicas, a pesar de todo, puntuales, pueden combinarse con tomografía sísmica entre sondeos (Figs. 19 y 20), caso de Guadarrama, en la zona de la Falla de Valparaíso, lo que permitió localizar una zona de falla milonitizada a la altura de la traza del túnel). Y por supuesto con tomografía sísmica (Fig. 21) y también microgravimetría para profundidades de hasta 100-150 m. Fig. 13.- Algunos procedimientos de prospección para túneles Un reconocimiento geotécnico en emboqui- lles que sea más exhaustivo de lo normal, ya que deben estudiarse bien las fases de entrada en el talud, bien de una vez (tuneladoras), bien en dos (avance y destroza con el N.A.T.M.). Debe de tenerse en cuenta que a veces se introduce una máquina en un talud (que ha de cortarse quasivertical en su parte baja) que, a veces, no tiene gran altura. Esa circunstancia es muy desfavorable para el talud y su estado debe de estudiarse con detalle, haciendo sondeos con testificación Fig. 14.- Sondeos especiales con lodos (Túneles de Guadarrama, 2005). Fig. 15.- Implantación de máquina para sondeos con lodos (Túneles de Guadarrama, 2005). Fig. 16.- Testigos en zona de falla (Túneles de Guadarrama, 2005) febrero 2011 36 Túneles Fig. 18.- Resultados de testificación geofísica (Túneles de Guadarrama, 2005). Fig. 17.- Sonda Schlumberger para testificación múltiple (Túneles de Guadarrama y Pajares). geofísica y, a ser posible, con registro de parámetros de perforación, determinación de RQD, grado de fracturación y meteorización, recuperación de testigo, etc. La ayuda de alpinistas puede ser adecuada para realizar geofísica en las laderas de emboquille. Asegurar los emboquilles y no sólo en el talud frontal sino en los laterales, para evitar desprendimientos sobre la vía o movimientos laterales relativos de la vía entre la parte que está dentro del túnel (un macizo rocoso, por ejemplo) y la que está en la ladera por la que se accede al túnel. En el famoso túnel nº 40 de Orense (llamado “del oro”), ese movimiento se puede ir controlando y reduciendo, pero eso es inviable e impensable en una L.A.V. Tanto en emboquilles frontales como laterales pueden utilizarse diversas técnicas para aumentar la estabilidad. En la Fig. 22 aparece unas recomendaciones sobre ello. Fig. 19.- Tomografía eléctrica correspondiente a la intersección del lote 3 con la falla de Valparaíso (Túneles de Guadarrama, 2005) No cabe pensar en un sostenimiento flexible y ligero como definitivo. Si el túnel se hace con el N.A.T.M., en cualquier caso al sostenimiento con gunitas y/o cerchas y/o bulones debe añadirse un adecuado sostenimiento definitivo (con un mínimo de 30-35 cm de espesor de hormigón) para evitar envejeci- Fig. 20.- Perfil longitudinal del túnel 4 en la falla de Valparaíso (Túneles de Guadarrama, 2005). febrero 2011 37 Túneles mientos del hormigón proyectado, desprendimientos, etc. En algunas zonas más débiles (fallas, etc.), aunque hayan pasado durante la construcción, puede ser necesario un tratamiento posterior para asegurar el comportamiento del revestimiento a largo plazo. Esta medida es fundamental cuando existen problemas de filtraciones (como en los túneles de Abdalajis, en la Línea Córdoba-Málaga). También hay que tener en cuenta que las correlaciones de Bieniawski a partir del RMR eran inicialmente, para túneles minero. En la Fig. 23 se incluyen nuestras propias recomendaciones para clasificar la roca a partir del RMR. Fig. 21.- Planta de la zona de la falla de la umbría: sondeos y tomografía eléctrica entre sondeos. (Túnel de Guadarrama, 2005) Asegurar un apoyo de calidad a la vía férrea, con una solera plana (en rocas de calidad) o con una contrabóveda en zonas de peor calidad y, sobretodo, con agua que puede dar lugar a alguna subpresión. En el acaso de materiales expansivos (arcillas montmorilloníticas, con y sin anhidrita, etc.) la contrabóveda no sólo es imprescindible sino que puede necesitar un gran espesor. En los túneles realizados con N.A.T.M. se tarda mucho en ejecutar la contrabóveda, con lo que la decompresión puede dar lugar al levantamiento de la zona de debajo de la futura contrabóveda. Estos efectos se pueden reducir en el caso de realizar el túnel con tuneladora, tanto por la rapidez de cierre de la sección, como por la forma de sección (circular, la mejor frente a estos problemas). También, en el caso de N.A.T.M., la ventilación puede ayudar en los fenómenos físico-químicos que pueden originarse, como en el caso de los túneles de Montblanc, en que el hinchamiento del terreno rompió la solera y en los que tuvo que realizarse una contrabóveda de mucho espesor y fuertemente armada (Figs. 24 a 26). Fenómenos de hinchamientos importantes los hemos tenido en túneles como los de Trasvasur (en Gran Canaria, de tipo hidráulico, de ∅ 3,50 m), en el que el fondo de la excavación llegó a levantarse del orden del 70% de la altura del túnel (Fig. 27). En algún caso, cerca de Madrid, se ha detectado presencia de glauberita (variedad de yeso que contiene sulfato sódico). El agua al pasar por este material, que suele estar alternado con arcillas montmorilloníticas, transfiere iones de sodio a estas arcillas y las hace más expansivas. La decompresión de la excavación abre las fisuras del conjunto y permite la migración de agua más fácilmente Fig. 22.- Sistemas de estabilización en función de la masa del deslizamiento Fig. 23.- Posible nuevo criterio de clasificación geomecánica de macizos rocosos, desde el punto de vista geotécnico (OTEO, 2003). febrero 2011 38 Túneles Fig. 24.- Levantamiento de solera en Túneles de Montblanc (Berdugo, 2007) Fig. 25.- Instrumentación en sección experimental de los Túneles de Montblanc (Berdugo, 2007) Fig. 26.- Solución adoptada en los Túneles de Montblanc (Berdugo, 2007) y, con ello, el aumento de la capacidad expansiva de la arcilla. mediante perforaciones sistemáticas (red de 1,5 a 2,0 m de lado) que se rellenarán de mortero, controlando el volumen de este material vertido, sistema que hemos utilizado en algún túnel en carst. En el caso de perforar el túnel a través de terrenos cársticos debe prestarse atención especial a la posibilidad de huecos y cavernas próximos al revestimiento. Si es en bóveda puede llegar a producirse roturas y caídas del terreno, con el impacto de una cierta masa rocosa sobre la estructura resistente. Si es bajo solera, ésta podría acabar rompiéndose por flexión por efecto de mal apoyo o por anchura excesiva del hueco. Por eso debe comprobarse la posible existencia de huecos Durante la construcción los procedimientos pueden ser diferentes y, en principio, depende de: El tipo de terreno a atravesar. La cobertura sobre la clave (magnitud, en diá- metros y naturaleza de esa zona). febrero 2011 39 Túneles Si existen instalaciones o estructuras próxi- mas al túnel, etc. En la Fig. 28 se ha representado un cierto criterio para seleccionar el procedimiento constructivo en suelos, en función del contenido de finos y la consistencia o compacidad del material, y en la Fig. 29 se ha representado un criterio para rocas, en función del índice RMR y del grado de meterorización del material. Pero en esas figuras no se contempla la profundidad de la clave del túnel. Se supone que, al menos hay uno o uno y medio diámetros de material resistente sobre la clave. Fig. 28.- Criterio para seleccionar el sistema constructivo en suelos (OTEO, 2003). Si en superficie hay terrenos blandos, su presencia puede crear problemas de consistencia del terreno próximo al túnel. En la Fig. 30 aparece un criterio para decidir la influencia de la presencia del suelo blando superficial. El que este predomine no quiere decir que no se pueda hacer el túnel sino que no podrán usarse procedimientos de frente abierto y sí tuneladoras de frente cerrado (tipo E.PB. y/o Hidroescudo). En el caso de instalaciones o estructuras próximas al túnel (lo que suele presentarse en la llegada de una L.A.V. a un ciudad o en túneles que la atraviesen) el túnel puede, si eso es posible geométricamente transformarse en un túnel a cielo abierto al abrigo de pantallas, lo que permite controlar los movimientos superficiales gracias a la rigidez de las pantallas y sus apuntalamientos (losa superior, puntales intermedios, contrabóveda o solera, etc.). Fig. 29.- Posible criterio de procedimiento constructivo en roca Pero en el caso de usar tuneladora en el acceso o cruce de una ciudad, el problema se convierte en el típico de túnel urbano, como es el caso de la conexión Atocha-Chamartín, actualmente en construcción en Madrid. Entonces se ha de tener en cuenta la subsidencia (asientos y movimientos horizontales) que origina la excavación subterránea, la forma de la cubeta de asiento, la extensión transversal de la misma, la forma de estimar estos movimientos (por ejemplo con el Modelo Madrid), etc. En este caso, si hay posible afección a edificios (Fig. 31) pueden utilizarse las soluciones de barreras (inyecciones, micropilotes, etc.) entre túnel y edificios, las de inyecciones de compensación (Fig. 32), las de Fig. 30.- Criterio para definir la influencia de la presencia del suelo blando superficial (OTEO, 2010). febrero 2011 40 Túneles Fig. 31.- Zona de influencia de una excavación subterránea sobre un edificio próximo(OTEO, 2011). reparación del edificio (cuando se esperan ligeros daños), etc. Para todas estas operaciones el estudio del estado de los edificios (contrastados con documentación notarial) y la auscultación de los mismos y del terreno es imprescindible. Fig. 32.- Inyecciones de compensación desde pozo y barreras entre el túnel y los edificios (OTEO, 2011). Km. (en España hay experiencias hasta de 13,5 Km. con una sola tuneladora). Como estos túneles urbanos para L.A.V. de unos 6 Km. de longitud, como el de Atocha-Chamartín) vienen a construirse atravesando materiales que pueden calificarse como “rocas”, aunque sean relativamente blandas – como las margas, generalmente alternadas con calizas más competentes – y/o relativamente duras (granitos, gneises, etc.). En túneles con longitud de varios kilómetros (al menos, más de 3,0-3,5) puede ser “rentable” el uso de tuneladoras a sección completa tanto desde el punto de vista económico como por seguridad. En ocasiones, por problemas de plazo, puede ser aconsejable la utilización de estas máquinas con algo menos de longitud. Pero donde se vuelven absolutamente convenientes es para longitudes de más de 5 Entonces el dilema que se puede presentar es el de la elección del tipo de tuneladora. Puede pensarse, en principio, en seleccionar una tuneladora de frente cerrado, tipo rozadora, con la reacción a base de “grippers” o zapatas que se Fig. 34.- Falla de Valparaíso. Tratamiento en sección transversal al túnel (OTEO, 2005). Fig. 33.- Falla de Valparaíso tratamiento en planta (OTEO, 2005). febrero 2011 41 Túneles apoya en la roca, circunferencialmente, que se va excavando. Pero este sistema exige que, de forma continua, exista roca de calidad suficiente. Si aparecen fallas con milanito y zonas alteradas puede tener un doble problema: a) No hay reacción circunferencial suficiente para avanzar. b) La tuneladora puede cabecear y llegar a salirse de gálibo, como ocurrió en la falla de Valparaíso, en el primer túnel de los dos de Guadarrama. En la Fig. 20 puede verse la situación relativa tuneladora-falla, la zona del fallo y en esa figura y en las Figs. 33 y 34 el tratamiento del terreno que hubo que hacer para rigidizar el terreno y poder avanzar (sacando, previamente, por el frente de la máquina, ocho robles jóvenes). Pero ese avance fue posible por que la tuneladora era del tipo “doble escudo”, de forma que la reacción para que avanzarse se conseguía bien con gatos hidráulicos contra el revestimiento de dovelas (de hormigón armado) que se iba colocando sistemáticamente. De todas formas, en este caso, unos 200 m quedaron fuera de gálibo y fue necesario, después de acabar el túnel, proceder a su demolición parcial y realización de nueva bóveda. Estos “dobles escudos” son más caros, pero pueden solucionar problemas en caso de aparecer zonas claramente más débiles. En el túnel de San Pedro (Madrid-Guadarrama) el emplear tuneladoras de tipo “roca” dio tan serios problemas que hubo que cambiar el sistema constructivo y avanzar con el N.A.T.M. Ello implica que, en estos casos de roca, el reconocimiento geotécnico debe de ser muy detallado, con determinación cuidadosa del grado de meteorización del material. No basta indicar que “hay granito” ¿Cómo está de alteración, cuáles son los espesores de cada Fig. 35.- Socavón en boca sur del túnel de Guadarrama. horizonte, etc.? En Oporto (aunque era para el Metro) también se presentaron serios problemas para las tuneladoras E.P.B. al insistir en emplear la denominación geológica de “roca ígnea”, a pesar de que se había distinguido diversos grados de meteroización (desde el I de roca sana al de VI o de suelo residual). En algún caso se formaba una “pelota” de material en la cámara que se calentaba y era muy difícil su extracción. Sin embargo, en la Variante de Camarillas recientemente construida, se perforó – con total éxito – un túnel de doble vía con una E.P.B., en calizas. Las discontinuidades eran de poco espesor y el avance se conseguía con gatos contra las dovelas, sin que se presentaran problemas especiales. En estos casos de tuneladoras hay que cuidar los emboquilles de entrada y salida. Conviene que las pareces a excavar (en ambos casos) sean lo más verticales posible, lo que obliga a reforzar los taludes con micropilotes, bulones, gunita, etc. En el caso de tener sólo “grippers” puede llegarse a realizar una excavación inicial, de mayor diámetro, que permita introducir toda la cabeza de la tuneladora, empujando desde fuera, hasta que puede apoyar los “grippers” algo alejados de la superficie del propio talud. El uso de “grippers” en zonas muy alteradas y cerca de la superficie, si el terreno está algo alterado, puede paralizar la máquina (fragmentos de roca impiden retirar grippers) o provocan socavones, Figs. 35 y 36). Para la salida puede hacerse (sean “grippers” o gatos hidráulicos) un sistema parecido (siempre hemos sido partidarios de “entrar” en el terreno en vez de salir directamente). Fig. 36.- Tratamiento del socavón de la boca sur del Túnel de Guadarrama (OTEO, 2005). febrero 2011 42 Fig. 37.- Espesor mínimo de recubrimiento de terreno sobre clave de túnel, H, en función de la resistencia a penetración dinámica. Fig. 38.- Presión en la parte superior de la cámara frontal de una tuneladora E.P.B., en arenas. Fig. 39.- Posible presión en parte superior de Tuneladora EPB en arcilla. En los casos de túneles urbanos es necesario contar siempre con un mínimo de espesor de terreno competente por encima de la clave del túnel. En la Fig. 37 se ha indicado el espesor mínimo de recubrimiento de suelo sobre Túneles la clave del túnel, en función de la resistencia a la penetración dinámica (S.P.T.). Como se ve con terreno muy duro puede llegarse a excavar, sin problemas especiales, con sólo medio diámetro de terreno (hasta superficie o hasta un terreno blando) por encima de la clave del túnel. Sin embargo, en suelos poco competentes, es necesario contar, al menos, con dos veces el diámetro. de túneles, por expansividad y extensión de arcillas (por decompresión), hinchamientos debido a procesos químicos en anhidritas y otros minerales, etc. En la ejecución de túneles urbanos para L.A.V. se ha de optimizar el suso de tuneladoras E.P.B., previendo adecuadamente las presiones de la cámara y disminuyendo los efectos sobre estructuras próximas con inyecciones de compensación, barreras de jet-grouting, etc. La presión en la parte superior de la cáma- ra frontal de una tuneladora E.P.B. en suelos depende de la naturaleza y consistencia del mismo. En el caso de arenas, para conseguir estabilidad en la zona frontal y disminuir el riesgo de sobreexcavación (puede ser necesario aplicar presiones altas si el terreno no tiene finos (presión que depende del recubrimiento sobre clave o presión total sobre la misma), tal como se aprecia en la Fig. 38. En arcillas para resistencias a compresión simple bajas puede ser necesario aplicar presiones de 10 a 20 T/m2 en la parte superior de la cámara (Fig. 39). El seguimiento y auscultación de estas obras es imprescindible (durante la construcción y explotación) para alcanzar un grado de seguridad aceptable. 5. BIBLIOGRAFÍA. BERDUGO, I. R. (2007). “Tunnelling in sulphate –bearing Rocks. Expansive phenomena” Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Barcelona. DIEZ, C. y PELÁEZ, M. (2007) “Túneles de Pajares” Congreso Int. “Los túneles, factor de transformación” AETOS, Madrid. MENDAÑA, f. (2004). “Double shied TBM’s in the Construction of the Guadarrama tunnels” Int. Congress on Mechanized Tunnelling: Challenging Case Histories”. Turin- Noviembre. 4. CONCLUSIONES. A manera de resumen de todo lo anteriormente expuesto puede decirse: OTEO, C. (2003) “Consideraciones geológicogeotécnicas para el estudio de la infraestructura de obras lineales”. Cáp. 5 del Libro INGEOTER 3, editado por C. López Jimeno. Madrid. En las L.A.V. el reconocimiento geotécnico debe de ser muy exhaustivo, ya que a los problemas geotécnicos habituales se añade el riesgo de una mayor velocidad de operación ferroviaria, lo que hace aumentar el riesgo de daños por movimientos anómalos en la vía, desprendimientos de bloques, etc. OTEO, C. (2005) “Geotecnia, auscultación y modelos geomecánicos en los túneles ferroviarios de Guadarrama” Túnel de Guadarrama. Ed. Entorno Gráfico, S. L. Madrid. OTEO, C. (2009).“Doce lecciones sobre Geotecnia de infraestructuras lineales del Transporte”. Asociación Técnica de Carreteras” Madrid. OTEO, C. (2010). “La ejecución de túneles en suelos blandos: Experiencias”. Jornadas de Ingeniería GeológicaGeotécnica de túneles. Madrid. Mayo ICOG-CEDEX. En el caso de túneles hay que aumentar los esfuerzos por alcanzar un conocimiento del terreno lo mejor posible. Ello hace que tengan que realizarse prospecciones (en zonas interurbanas) largos y con técnicas especiales: a) Empleo de lodos. b) Intensificación de la testificación geofísica, con sondas especiales que estimen la deformabilidad del macizo, los cambios de diámetro en taladros, las condiciones hidrogeológica. c) Utilización de microgravimetría, cross-hole de grandes dimensiones, tomografías sísmicas y eléctricas, etc. OTEO, C. (2011). “Inyecciones de Compensación”. AETESS-SEMSIG. Vol. Sobre Tratamientos en túneles y galerías. Sesión 11ª. Madrid. En prensa. OTEO, C.; DIEZ, F.; TRABADA, J.; DÍAZ, J. M. y HERRERA, M. (2007). “Soil treatment during the extension plan of the Metro of Madrid (2003-2007)” Proc. of the 14th European Conf. on Soil Mech. and Geotech. Eng. Madrid. Vol. 4, pp. 2137-2146. PÉREZ ARENAS, R.; ORTIN, J. A.; OTEO, C.; CASTANEDO, F. J. y MONTEJANO, J. C. (2003). “Tratamiento de la plataforma de la Radial R-3 a su paso por una zona con riesgo de existencia de cavidades cársticas por la existencia de un sustrato yesífero”. III Congreso Andaluz de Carreteras. Vol. I, pp 1001-12. VARIOS AUTORES (2005). “Los túneles de Guadarrama”. Ed. Entorno Gráfico, S. L. Madrid. Es necesario tener en cuenta el riesgo de levantamiento de la zona de contrabóveda febrero 2011 44
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