Los puertos marítimos son las principales puertas de

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Situación actual de las normas de seguridad para la navegación en los
canales de acceso al Puerto de Guayaquil
Las terminales marítimas son las principales puertas de entrada y salida de mercaderías
de nuestro país; por lo tanto, constituyen un eslabón fundamental dentro de la cadena
logística relacionada con el comercio exterior ecuatoriano.
De acuerdo a las necesidades, los puertos tienen características propias que les permiten
ofrecer un determinado servicio según el tipo de carga que manejan. En base a estos
considerandos, las operaciones portuarias también reúnen ciertas condiciones asociadas a
esta actividad; es decir, al buque y sus maniobras de ingreso, dentro del recinto portuario
y de salida – así como a la carga.
Todas estas operaciones vienen acompañadas de diferentes tipos de riesgo que podrían
afectar no solo a las embarcaciones y a la mercadería, sino también al personal a bordo,
en tierra y al equipo e infraestructura portuaria.
En nuestro país, las terminales portuarias que se encuentran en la jurisdicción de la
Autoridad Portuaria de Guayaquil tienen una condición particular que es el ingreso a
través de un canal de acceso; el cual, presenta ciertas características no tan favorables
para el tráfico marítimo internacional.
En octubre de 2007, un accidente se registró en el puerto privado Bananapuerto, ubicado
en el Estero Santa Ana, el fuerte choque de 2 buques produjo la destrucción de 100 mts
de muelle de la terminal, el hundimiento de 2 vehículos que se encontraban en dicha área
y 4 heridos.
El pasado 5 de abril del presente, una colisión entre 2 buques interrumpió las actividades
normales de Contecon – concesionaria del puerto de Guayaquil - cuando en horas de la
tarde una nave de 279 mts de eslora durante su maniobra de atraque impactó a otro buque
que se encontraba atracado en el muelle C1 de la terminal, así como a una de las grúas
pórtico, provocando que esta cayera sobre algunos contenedores vacíos que se
encontraban en la zona.
Tanto en Bananapuerto como en Contecon no se presentaron víctimas mortales que
lamentar, pero si pérdidas económicas. El impacto al comercio exterior también es
evidente pese a los esfuerzos de mantener el mismo ritmo en las operaciones.
No obstante, este nuevo incidente ha despertado algunas interrogantes que ponen en
alerta a las Autoridades, ante la necesidad de revisar las condiciones bajo las cuales se
están recibiendo a los buques en los puertos del país, principalmente en Guayaquil; ya
que, el canal de acceso, por sus condiciones naturales, demanda habilidades y
conocimientos específicos en los prácticos, requerimientos especiales en cuanto al uso de
remolcadores, sin contar con las limitaciones que existen por temas de calado.
Por lo anterior, diversas reuniones han mantenido representantes de la Autoridad
Marítima, Autoridad Portuaria de Guayaquil, Contecon, prácticos, empresas de
remolcadores e incluso ejecutivos de agencias navieras; el objetivo, analizar los peligros
que pudieran existir al ingreso de buques de gran tamaño a los diferentes terminales, y
establecer una reglamentación actualizada que se ajuste a las necesidades de un negocio
tan dinámico.
En relación al accidente ocurrido, prefieren no pronunciarse, sino más bien utilizarlo
como punto de partida para tomar nuevas medidas que regulen la actividad; “el objetivo
es que el Consejo Nacional de la Marina Mercante y Puertos pueda sacar una resolución
que sea de cumplimiento obligatorio para todos, en base a las observaciones que están
realizando los principales actores de la industria…la seguridad del puerto es lo
fundamental” añadió el Comandante Jaime Ayala Salcedo, Director Nacional de los
Espacios Acuáticos.
Hasta el momento existen algunos puntos claves que serán el inicio de todo este proceso,
concluyó el Comandante Fernando Aguiar, subdirector de la DIRNEA, tales como:
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Reuniones 24 horas previo al ingreso de un buque de más de 250 mts de eslora
Estudio de las condiciones actuales del canal de acceso para fijar dimensiones
máximas para el ingreso de buques
Dragado en el área de operaciones de Contecon
Nueva reglamentación para el uso de los remolcadores considerando el tamaño de
buques.
Talleres de actualización para los prácticos con el uso de simuladores
Al parecer, las operaciones se han venido realizando en el marco de una ley y un estudio
del canal de acceso obsoletos donde se contemplaba el ingreso de buques no mayores a
150 m de eslora, contrario a la realidad; ya que, desde abril de 2009 han ingresado 52
buques de más de 250 m.
Al respecto, el Capitán Luis Camacho, presidente de la Asociación de Prácticos, quienes
también han formado parte activa en estas reuniones, sostuvo que su gremio no elude
responsabilidades en cuanto al incidente (refiriéndose al de Contecon) pero recalca
“nosotros ya previnimos, incluso dimos parámetros que se debieron cumplir para evitar
percances. Los accidentes se producen no solamente por un elemento sino por un
conjunto de aspectos que intervienen y que no han sido considerados oportunamente”.
El problema radica en la autorización para el ingreso de buques de mayor calado al
puerto de Guayaquil y a los muelles privados. La constante evolución del mercado
internacional demanda buques de más capacidad; por lo que, se evidencia un esfuerzo
constante de los terminales por brindar todas las facilidades a la trasportación y al manejo
de carga. Sin embargo, si bien se han incrementado las esloras y las mangas de los
buques, el canal no ha sido modificado y sigue siendo el mismo desde 1959, año en que
se lo adecuó.
“No existen especificaciones actualizadas que determinen que buques pueden entrar por
el canal y las verdaderas condiciones del mismo…no se toman las precauciones de
seguridad, el área de maniobra frente a los muelles es demasiado pequeña y tiene sus
limitaciones. Estamos pidiendo que se drague el área, que se abra el canal de entrada
frente a los muelles y el canal de acceso desde Data hacia el puerto; en el trayecto hay
partes que deberían ser de 1 sola ruta; sin embargo no se cumple en la práctica”, acotó el
Capitán Camacho.
La intención de la Autoridad Marítima es que fortalezcan y se impulsen las actividades
que generan el desarrollo del país pero con la fluidez que corresponda. Ecuador es parte
del mundo cambiante y no puede mantenerse aislado de esto.
Luego de los diferentes encuentros mantenidos y los argumentos expuestos se llegó a la
conclusión de que no existe un reglamento que establezca cuántos remolcadores y de qué
potencia se necesitan para determinado tipo de buque; las condiciones del canal de acceso
representan un riesgo para el ingreso de buques de gran calado. La manga, el
desplazamientos y el calado son requerimientos que deben ser observados; es necesaria la
coordinación entre prácticos para que estén actualizándose constantemente; entre estos y
los remolcadores para que no existan contratiempos durante la navegación. Por otro lado,
sería apropiado considerar la posibilidad de que cada terminal esté en la capacidad de
establecer exigencias mínimas de seguridad de acuerdo a sus condiciones para maniobras
de atraque y desatraque, que deberían ser exigidas a las empresas prestadoras de servicios
de remolcadores y practicaje.
Es necesaria la participación de todos los actores que intervienen en esta actividad para
llevar a la práctica reglas claras que permitan operaciones seguras en beneficio del
industria marítima, portuaria y el comercio exterior ecuatoriano. Ahora solo queda
esperar que las reuniones, opiniones y experiencias rescatadas logren concretarse y
aplicarse antes de que otro incidente vuelva a ocurrir.
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