XI Congreso Español de Sociología

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XI Congreso Español de Sociología
Madrid, 10, 11 y 12 de julio 2013
Título: Alternativas de modernización ecológica en la agricultura Europea para superar
problemas ambientales y de cambio climático
Autores:
Karl Bruckmeier
Universidad de Gotenburgo, Suecia (Gothenburg University, School of Global
Studies, Sweden). Email: [email protected]
Ana Velasco
Departamento de Economía y Ciencias Sociales Agrarias. Escuela Técnica Superior de
Ingenieros Agrónomos (ETSIA) de la Universidad Politécnica de Madrid. E-mail:
[email protected]
Grupo 21. Sociología Medioambiente
RESUMEN-Abstract
Vulnerabilidad y resiliencia con respecto a la problemática medioambiental y al cambio climático, son términos
que remiten a desafíos relevantes para las poblaciones rurales, sus sistemas de producción y el uso de recursos,
en cualquier país de Europa. ¿Cómo vencer la vulnerabilidad y desarrollar una resiliencia social y ecológica para
enfrentarse a problemas derivados del cambio climático y la degradación medioambiental y, simultáneamente,
abrir sendas de transición hacia situaciones concretas relativas al uso sostenible de los recursos en el medio
rural? Este es uno de los principales desafíos científicos y políticos que reflejan los discursos sobre el desarrollo
rural y medioambiente en Europa. En nuestro análisis vamos a tratar de articular los conceptos vulnerabilidad,
resiliencia y modernización ecológica a partir de dos interrogaciones: ¿Qué condiciones debe cumplir la
sociedad local - con respecto a la producción y consumo - para adaptarse al cambio climático y la protección del
medio ambiente? ¿Cómo puede desarrollar estrategias de adaptación basadas en la idea de modernización
ecológica para enfrentar el cambio climático y defender un desarrollo sostenible? En el desarrollo y análisis se
utilizarán resultados procedentes de diversos proyectos de investigación europeos (CORASON, WELFARE
QUALITY) y proyectos de financiación nacional, además focalizaremos la presentación centrándonos en una
comparación entre el caso español y el sueco.
En relación a la modernización ecológica se debatirá y reflexionará sobre su enfoque como programa político de
cambio social- con participación de la sociedad civil - y como idea alternativa al convencional pensamiento
tecnológico basado en una producción industrial. la modernización ecológica. Mediante el material procedente
de estudios de caso locales, debatiremos sobre los efectos potenciales de este enfoque para la economía y el
medioambiental en relación a la vulnerabilidad y resiliencia en grupos de población rurales, agricultores y
habitantes; se considera también las relaciones del productor-consumidor, uso de los recursos agua y tierra para
producir alimentos o bioenergía y la elección de modos de producción. Concluiremos presentando algunas
condiciones para una mejor adaptación a los cambios económico y medioambiental presentes en la agricultura
europea: establecer estrategias eficaces de gobernanza articulando lo local y global en los procesos de cambio;
desarrollar capacidades de cooperación transdisciplinar entre científicos y gestores de recursos; desarrollar
aptitudes a favor de un desarrollo social y ecológico a largo plazo.
Agricultura Europea; vulnerabilidad; resiliencia; sostentabilidad; modernización ecológica; cambio climático
1
1. Introducción
En los últimos años, los discursos políticos y científicos sobre "el desarrollo sostenible” (DS)
han ido cambiando bajo la influencia de la investigación interdisciplinar, en relación con los
Sistemas Socio-Ecológicos (SES) y las investigaciones en los campos de: la resiliencia (Folke
2006), la ecología social (Becker y Jahn 2006, Fischer-Kowalski y Haberl 2007), los recursos
como bienes públicos (Ostrom 2007, 2007a), y la gobernanza global (Biermann 2011). Tras el
informe Brundtland, la conferencia global en Río de Janeiro (1992), la Agenda 21, la Cumbre
de Johannesburgo (2002) - con su convencional discurso político sobre el DS basado en las
tres dimensiones: social, económico, medioambiental -, así como la reciente conferencia de
Rio+20, donde se puso en manifiesto el declive político manteniéndose en su idea neoliberal
de DS y de "economía verde”, frente a los discursos científicos, poniendo en evidencia una
discrepancia significativa entre éstos y los debates políticos. Así, la visión política del DS,
focalizada antes en la justicia social y medioambiental, se ha ido transformado en estrategias
de poder a favor de los intereses económicos de los países de la OCDE, países importadores
de gran parte de sus recursos, incluyendo los alimentarios tanto para consumo humano como
para ganado, desde los países menos desarrollados. Además, vemos que estos países de la
OCDE si que están endureciendo las medidas de protección ambiental en sus territorios, pero
los problemas económicos y las condiciones de pobreza, principalmente en la sociedad rural,
siguen sin resolverse.
En los enfoques de "economía-verde” hay también discrepancias según el área en el que se
posicionen los movimientos medioambientales, manifestando un choque de intereses de
carácter medioambiental y a nivel global entre el Norte y el Sur, lo que ha llevado a algunos
autores a hablan de "ecologismo de los pobres" en el Sur y de "ecologismo de los ricos" en el
Norte (Martinez-Alier 2005), mostrando una frontera que separa los intereses del pobre,
dependiente para subsistir de la tierra y los bosques, de los intereses del rico, dependiente de
la creación de capital a través de economías industriales. Esta fractura también es visible en
otras dos corrientes medioambientales competitivas: la “modernización ecológica” (Mol et ali
2009) en el Norte y la “democracia medioambiental” (Lee et ali. 2000) en el Sur. A partir de
este contexto, nuestra hipótesis en esta comunicación es que la escisión entre estas dos
corrientes ambientalistas y la estrategia neoliberal de “economía-verde” se renovará e
intensificará en un futuro. Dando lugar a conflictos diversos, principalmente locales y no2
violentos, obscureciendo la dudosa armonía de intereses en lo relativo a un enfoque global de
adaptación al cambio climático y sus tendencias idealistas de justicia que aparecen en los
discursos políticos. Este diagnóstico también hace referencia a las estructuras de poder en la
esfera de la economía global que afectan al discurso político de la sostenibilidad.
En efecto, no solo la política, también la ciencia está llevando su propio juego de poder,
encontrando que desde la investigación institucionalizada, investigadores medioambientalistas
y ecologistas, transformados en actores de expertise, legitiman actuaciones usando su poder e
influencia en políticas nacionales e internacionales, mediante estudios científicos que revelan
la acción internacionalmente concertada entre instituciones y científicos. Es el caso por
ejemplo, del Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático o
Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocido por el acrónimo inglés IPCC
(Intergovernmental Panel on Climate Change), el Global Land Project (Ojima et al. 2005), el
Millennium Ecosystem Assessment from 2005, el Stern report on Climate Change (2007), el
IAASTD (International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for
Development) sobre la agricultura mundial de 2009 entre otros; se trata de estudios que gozan
del acuerdo de una mayoría de expertos-científicos dedicados al estudio del clima y del
consenso de los gobiernos que participan en ellos.
Basándonos en este resumen de la situación del conocimiento sobre cambio global y que el
lector puede encontrar más desarrollado en (Bruckmeier, 2013), pasamos a definir los
objetivos y la estructura de esta comunicación. La temática de análisis es la transformación
del discurso sobre DS, que ha pasado de una concepción político-normativa y negociada por
actores políticos, a un discurso científico que aborda problemas complejos de cambio
medioambiental y social a escala global. En este trabajo, el término DS actúa como una
plataforma que integra diversas cualidades de conocimiento y actitudes e intereses múltiples,
lo que designa un cambio con respecto a la última década, un cambio hacia nuevas
representaciones de vulnerabilidad, resiliencia y gobernanza medioambiental a nivel global,
todo ello estrechamente relacionado con la problemática del cambio climático. La
comunicación se estructura como sigue: en primer lugar, se presenta escuetamente el enfoque
multi-escalas o multinivel como herramienta de análisis de la transformación de la
sostenibilidad; en segundo lugar, se presenta una revisión científica a nivel europeo sobre las
investigaciones de desarrollo rural y sostenibilidad, lo que conduce a una discusión sobre las
perspectivas de adaptación al cambio climático en la agricultura. En este recorrido nos hemos
3
preguntado ¿Cuáles son las condiciones sociales de adaptación al cambio climático y de
protección medioambiental para las áreas rurales europeas? ¿Cómo podemos desarrollar
estrategias guiadas por la noción de modernización ecológica que modifiquen la percepción
de cambio climático y de DS? Son preguntas abiertas, por lo que las respuestas se limitarán a
reflexiones a partir de algunos ejemplos procedentes de proyectos de investigación. En las
conclusiones formulamos algunas ideas en torno a estrategias de adaptación al cambio
climático y de DS en la agricultura europea.
2.- El enfoque multi-escala para el análisis de transformación de la sustentabilidad
El enfoque multi-escala se presenta como un enfoque sistémico de la gobernanza para la
innovación de sustentabilidad, cada nivel de organización tiene diferentes problemas,
diferentes cuestiones a resolver y teorías distintas que formular; este enfoque surge de
investigaciones sobre: (a) la complejidad en la co-evolución entre sistemas sociales y
ecológicos y (b) los problemas de gestión en la transición hacia la sostenibilidad.
(a) En cuanto al primer enfoque sobre la comprensión compleja de los sistemas ecológicos en
interacción con los sistemas sociales, el marco del enfoque multi-escala o multinivel
desarrollado por E. Ostrom (2007, 2007a) para el análisis de Sistemas Socio Ecológicos (SES)
proporciona conceptos que permiten analizar el uso sostenible de los recursos agrarios para
cada usuario con sus diferentes prácticas agrícolas. En este enfoque un SES es un sistema
ecológico imbricado y relacionado con uno o más sistemas sociales, dando lugar a
subsistemas: sistemas de recursos y de prácticas en uso, unidades de recurso generadas,
usuarios y sistemas de gobernanza (aquí podríamos distinguir el conocimiento sobre los
derechos de uso del recurso, de las reglas de gestión). Cada subsistema interacciona y se ve
afectado por los otros, así como con los sistemas políticos y socioeconómicos. Las diferentes
interacciones y resultados necesitarían ser analizadas a través de estudios de caso. En esta
líenea, puede usarse también el análisis de gobernanza medioambiental descrito por Biermann
(2011:4): basado en "proteger el sistema Tierra, con sus subsistemas, y construir instituciones
estables que garanticen una transición segura y en co-evolución a escala planetaria de
sistemas naturales y sociales". El análisis de la gobernanza global presenta una complejidad
real, alcanzar los retos del DS utilizando estrategias multi-niveles requiere preguntarnos si es
posible una regulación global entre las relaciones naturaleza-sociedad.
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La perspectiva de SES fortalece la visión de DS y sitúa el conocimiento sobre el uso de los
recursos en un plano paradoxal (Haberl et al 2011). La regulación y transformación de las
relaciones socio-ecológicas sobre el uso de recursos, a largo plazo, necesita un conocimiento
adecuado. En una futura “sociedad sustentable” no pueden seguir copiándose los modos de
producción de sociedades pretéritas, sino que hay que innovar y encontrar procesos de
transición hacia un nuevo régimen socio-metabólico, no pueden construirse patrones
institucionales pensando en normativas para una “sociedad apropiada”, sino a través de
estrategias empíricas o experimentales que muestren la complejidad de los problemas que hay
que compartir; ni seguir estrategias de “gestión adaptativa” o de "gobernanza adaptativa”,
basadas en procesos experimentales, incorporando errores, y planificando lo que no puede ser
planificado o gestionando para un tiempo en que la gestión ha terminado (Ludwig et al, 2009).
La situación es menos excepcional de lo que parece a primera vista: tampoco la sociedad
industrial se inventó como una gran innovación social ni con ningún acuerdo o concertación
global previo, sino mediante múltiples procesos de investigación, ensayo y errores para
encontrar soluciones sobre la energía y solventar otros problemas relacionados con el uso de
recursos en las economías europeas preindustriales de entonces. Esta situación renace en la
actual transición al pasar de sociedades industriales a sociedades sostenibles y la única
información fiable, por el momento, parece ser: usar menos material y energía y distribuir
más equitativamente los recursos.
(b)¿Qué se puede hacer con estos indicios en relación a la “gestión transitoria” o "gobernanza
de transformación global” para un DS? Y así entramos en el segundo grupo de
investigaciones sobre los problemas de gestión en la transición hacia la sostenibilidad. Tras 25
años de debates políticos y científicos sobre el DS hay pocas ideas novedosas sobre las
estrategias a seguir para esa transición, la mayoría de ellas provienen de debates producidos
en la última década presentando posibles escenarios de sostenibilidad. El sistema ecológico
terráqueo y el sistema económico mundial son tan complejos, que cualquier otra idea que no
sea un proceso prudente de experimentación y de aprendizaje continuo parece poco realista.
Estos dos sistemas interactúan a través de prácticas institucionalizadas de uso de los recursos
humanos, en las que intervienen muchos actores y en procesos multi-nivel. El tema social en
la transición a la sostenibilidad es una cuestión compleja y global, con muchas instituciones y
actores implicados en una extensa red de redes. Ya no se trata de una clase social, un
movimiento social, una institución política o un gobierno. El nuevo término que sugiere esta
5
gobernanza es el de "cosmopolitanismo" que, como reacción sociológica al discurso de
globalización, desliza la idea principal de gobernanza global como orientación y cooperación.
Las principales componentes del modelo conceptual para el análisis de transición a la
sostenibilidad provienen de dos enfoques (Ver recuadro 1). La gestión de la transición
necesita una reformulación de estrategias para el desarrollo sostenible, tanto a nivel local
como nacional. Un sistema de sostenibilidad globalizado no puede alcanzarse a menos que se
tengan en cuenta la desigualdad y el desequilibrio global de flujos en los recursos.- este es el
mensaje principal del enfoque socio-ecológico vienés (Fischer-Kowalski et al, 2009.) y de la
sociología medioambiental crítica (Rice et al, 2007.).
Así, un análisis crítico sobre los flujos de recursos a nivel global muestra que la mayoría de
las estrategias nacionales orientadas al SD, en los países Occidentales, son erróneas pues
descuidan el problema territorial derivado de la circulación de recursos y desechos, en nuestra
economía globalizante, ej. Exportación de purines, importación exportación de agua (huella
hídrica), de semillas, etc. A este fenómeno Rice (2007:63) lo ha llamado “el efecto ilusión del
país rico”: protegiendo el medioambiente en los países del Norte y exportando los efectos
negativos hacia los países periféricos del Sur.
Otras cuestiones que deben tenerse en consideración en los análisis críticos de SES son las
relaciones de poder y la coerción político-económica que bloquean los procesos de la
transición. De los dos enfoques comparados (Cf. Recuadro 1) surgen preguntas pertinentes
para la gestión transitoria que van más allá de las políticas nacionales de modernización
ecológica, aunque se perciben también en el nivel nacional y sub-nacionales, y que entran en
una perspectiva multi-niveles sobre el DS. Veremos más adelante que los análisis de
vulnerabilidad y resiliencia del SES (resumen Recuadro 3), son algunos de los primeros pasos
hacia la gestión de la transición y análisis de sostenibilidad.
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Recuadro 1: Transición hacia la sustentabilidad
La transición hacia la sostenibilidad: Una comparación entre el enfoque vienés de
transformaciones socio-metabólicas y el enfoque holandés de gestión de la transición hacia la
sostenibilidad1, revela similitudes y complementariedades entre ambos enfoques socioecológicos:
"Compartiendo una similar percepción del enfoque de transición a la sostenibilidad- a saber,
cómo cambios básicos provocan transformaciones en las características del sistema - y
teniendo como fondo un marco epistemológico de organización de sistemas complejosautopoeisis y los mecanismos evolutivos (Luhmann). El tema se plantea desde diferentes
ángulos: un enfoque se pregunta cómo ocurren los cambios o transformaciones y a qué se
parecen; el otro enfoque trata de contestar a la pregunta de cómo han sido provocados. El
enfoque vienés es casi exclusivamente analítico y utiliza un macro (“el paisaje ") en una
escala de tiempo que va de décadas a siglos de la historia humana; el enfoque holandés se
basa en experiencias de intervención y utiliza un periodo de tiempo más corto (décadas) o
niveles micro-meso-macro de sociedades industriales. Ambas perspectivas contribuyen a
formular algunas de las preguntas importantes en la investigación sobre la sostenibilidad, a
saber ¿cómo podemos distinguir una transformación sostenible de otros cambios sociales?
¿Por qué mecanismos se pueden superar obstáculos e intereses en la trayectoria a la
sostenibilidad? ¿Cuáles son los problemas clave persistentes que requieren de tal transición
"? (Fischer-Kowalski y Rotmans 2009) .
"Los dos son enfoques sistémicos conciben las sociedades como sistemas complejos en
interacción con los sistemas naturales. En este sentido, el cambio sistémico incluye cambios
en los modelos de interdependencia, considerando un amplio espectro de variables. Para el
enfoque socio-metabólico es crucial que también se incluya las interacciones sociedadnaturaleza y los cambios en los sistemas naturales. El enfoque de gestión de la transición se
centra más en los cambios sociales, económicos y culturales; trasformaciones que pueden
implicar algún cambio en los impactos medioambientales. … Ambos enfoques conciben la
sostenibilidad como una desviación básica en los itinerarios actuales, requiriendo esfuerzos
sustanciales por parte de la sociedad…ambos hacen uso de la noción de co-evolución,
aunque de manera divergente... ambos se basan en un paradigma de no-desarrollo: la
evolución de los sistemas sociales ocurre de una manera non-direccional; no hay ningún
orden jerárquicamente preestablecido entre fases. La transición a estados que pueden ser
considerados más sostenibles no significa un giro intrínseco de la historia producido
automáticamente. No obstante, y a pesar de las divergencias, el propósito de estos análisis es
profundizar en el concepto de desarrollo sostenible, y encontrar itinerarios hacia la
sostenibilidad". (ibid.)
Fuente: Fischer-Kowalski y Rotmans 2009
1
El proceso de gestión de la transición hacia una economía verde implica importantes transformaciones de los
medios de producción y consumo y de las relaciones internacionales, por lo que no se plantea como una
transición automática, sino gradual y con una perspectiva a medio y largo plazo, que permita la consolidación de
un modelo de desarrollo sostenible.
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3. Desarrollo rural y agrario en Europa - la adaptación al cambio climático
Si bien las políticas europeas de desarrollo rural durante la última década han apostado por
reducir el productivismo, diversificar rentas y avanzar en medidas medioambientales para el
sector agrario y el medio rural, al horizonte 2020 se vuelve a recuperar el concepto de
agricultura competitiva y sostenible, promovido por una nueva tecnología genética que debe
articularse con: la gestión sostenible de los recursos naturales, medidas de mitigación de los
efectos negativos sobre el cambio climático y apoyo a una agricultura con bajas emisiones de
C02 (hipocarbónica). Junto a estas medidas para el sector agrario, otro reto planteado es
avanzar hacia un desarrollo territorial más equilibrado, reducir la pobreza en el medio rural y
favorecer la transferencia de conocimientos e innovación en agricultura. Es decir, se están
dando pasos hacia una modernización agraria que sea capaz de competir en los mercados y al
mismo tiempo aportar innovación para adaptarse a los programas de cambio climático y a una
mejor gestión de los recursos agua y suelo. Entre las prioridades de carácter ecológico
destacan también la preservación de la biodiversidad y el mantenimiento de las zonas Natura
2000, como sistemas agrarios de gran valor natural donde la agricultura ecológica y la
ganadería extensiva tienen un lugar destacado.
Al alba del siglo XXI, la adaptación al cambio climático parecía indicar una transformación
de la política global del clima orientada a limitar y atenuar los procesos de influencia negativa
derivados de la industrialización en todos los sectores de actividad. La investigación científica
y el debate sobre el cambio climático y las medidas a tomar, cómo reactivos a dicho cambio,
se han convertido en el (leitmotiv) de los discursos medioambientales, políticos y científicos.
En 2007, poco después de salir los informes de evaluación del IPCC, la mitigación era un
término que se interpretaba por la existencia de un deterioro, de un daño relacionado con
costes económicos, luego llegó la crisis financiera y la determinación hacia la política global
del clima decayó. Sin embargo, a pesar del stand-by que parecen sufrir estas medidas, con el
giro político sobre la adaptación al cambio climático las ideas también cambiaron, el éxito o
fracaso de la política del clima y las medidas necesarias a adoptar no dependen sólo de las
medidas de evaluación y el empeño político, también son objeto científico, es el caso de la
teoría que presenta el cambio climático como producto antropogénico y natural (Görg 2010).
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La agricultura es muy dependiente de clima y vulnerable a sus cambios, mucha superficie
agrícola se ve afectada. El sector industrial y otras actividades productivas pueden ser menos
sensibles al cambio climático que el sector primario, por lo que las medidas de adaptación
pueden ser más sencillas. En el sector agrario las medidas de adaptación precisan perspectivas
singulares en función de los sistemas de producción, sobre todo en lo relativo a la producción
vegetal. Intervenir sobre el cambio climático supone una tarea sumamente complicada, a lo
que hay que sumar la diversidad de situaciones del sector: según tipos de superficie, modos de
producción, relieve y condiciones edafológicas, especificidades productivas, etc. Sin olvidar
los riesgos inherentes como: sequías, inundaciones, plagas u otras patologías, etc que los
agricultores asumen con la actividad (Velasco, 2011). Para la actividad agraria, el
conocimiento sobre el cambio climático y las controversias al respecto son de gran interés y
no menos que para el resto de actividades económicas, pues la agricultura tiene un vínculo
entre naturaleza y sociedad y sus prácticas afectan al conjunto de la población, es el caso de:
 la adaptación y protección de la diversidad de sistemas agrarios (ecológicos,
campesinos, sociedades, etc.), que necesitan una reflexión multi-nivel: a nivel de la
explotación individual, colectiva, familiar; a nivel del sistema productivo (agricultura
extensiva o intensiva, modernizada o no, especialización o diversificación,
producción vegetal o animal…), nivel estructural etc.;
 junto a estos aspectos “micro” interviene la importancia de la agricultura en la
economía nacional y la política agromedioambientales que la acompaña;
 la adaptación de medidas para reducir las emisiones de gas invernadero (por ejemplo
el metano), o para proveer sumideros de carbono mediante superficie agrícola o
forestal;
 las posibilidades de adaptación relativas a la dependencia de agricultura de otros
sectores económicos (entrada y salidas de flujos en el rendimiento metabólico de los
recurso), y la dependencia del desarrollo agrario respecto a la situación económica
general (por ejemplo, en la actual crisis financiera de la economía global);
 la adaptación al cambio climático y sus efectos sobre la diversidad local y regional;
 la gestión de riesgo adaptada a la actividad agricultura y otras actividades económicas,
sujetas a análisis de coste-beneficio (ejemplo, seguros agrarios)
Tal complejidad a la adaptación al cambio climático, requiere de esta actividad estrategias
similares a las descritas más arriba sobre la gestión de la transición basadas en la
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investigación experimental y empírica. Y es que un indicador de progreso es aquel que reúne
aprendizaje y actores en la búsqueda continua para la mejora de medidas y estrategias.
En la adaptación ecológica, no sólo se incluyeron aspectos relacionados con la agricultura (a
pesar de la dependencia de esta actividad y sus diversos modos de producción a los avatares
climáticos), también se consideró la protección tecnológica e ingenieril (creación de diques,
presas etc.) para las ciudades y la protección de costas (como reacción a la subida del nivel
del mar); a través de la investigación socio-científica aparecieron estrategias cada vez más
diversas y socialmente conocidas; se diría que estos cambios plantean una nueva visión del
mundo en la que entran en juego intereses, aptitudes y disposiciones para cambiar estilos en la
forma de vida y de consumo, tanto individuales como colectivos ¿subyace en ellas un nuevo
modelo? La realidad es que estas estrategias de adaptación tienden a ser más flexibles,
abiertas, contingentes, conteniendo medidas sociales y ecológicas que se incorporan a un pool
de “políticas complejas ".
3.1
Cambio de agenda en la investigación europea sobre desarrollo rural
En la investigación sociológica europea sobre el desarrollo rural - sociología rural y
medioambiental sobre todo - los temas también han cambiado durante la última década, al
tiempo que e cambio climático se puso a la vanguardia de los temas medioambientales; la
política de investigación de la EU vino a apoyar y a consolidar esta reorientación.
Paradigmáticamente, la creación y uso del conocimiento en SD entró en la agenda de los
investigadores a través del ya consolidado Proyecto CORASON-EU, pues en un principio las
áreas costeras recibieron más atención en dichos programas de investigación debido a los
problemas sociales, económicos y medioambientales concentrados en estas zonas (Cf.
proyectos FRAP y SECOA). En el campo de la agricultura recibieron atención proyectos más
específicos relacionados con el bienestar animal (WELFARE QUALITY Project), la
seguridad en la producción alimentaria (FOOD 21), ambos ejemplos de la inserción de la
sostenibilidad en dicha agenda. El medioambiente y el cambio climático también ganaron
posiciones como problemas relacionados con la actividad agraria y en el dominio del
desarrollo rural (ejemplo MULTIAGRI-Project) relacionado con la multifuncionalidad de la
agricultura.
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Para complementar el apartado sobre la investigación europea en el dominio del cambio
climático se han analizado varios procesos multi-escala de desarrollo rural a través de tres
informes relacionados con la política rural: el informe OCDE sobre un nuevo paradigma rural
(2006); el informe IAASTD (2009) y el informe sobre agricultura del Banco Mundial (2008).
Los dos primeros siguen ahondando en la línea del productivismo, el informe IAASTD es el
más crítico sobre las técnicas de cultivo intensivo y abre un debate sobre las consecuencias de
este modo de producción para la agricultura europea, utilizando una perspectiva multinivel o
multi-escala de transición hacia la sostenibilidad.
En cuanto a los resultados de alternativas de modernización ecológica procedentes del análisis
de diversos proyectos, en esta comunicación, aún teniendo en cuenta algunos proyectos
individuales, hemos buscado estratégicamente temáticas de investigación globales y
relevantes por sus conceptos y enfoques metodológicos relativas a la adaptación al cambio
climático y la sostenibilidad: (1) prácticas de conocimiento sobre la Gestión Sostenible de
Recursos (GSR) condicionadas por el cambio climático, la incertidumbre y el
desconocimiento; (2) los análisis multi-escala de SES que incluyen vulnerabilidad y análisis
de resiliencia; (3) la investigación de estrategias para gestionar la transición de SES global.
(1) Prácticas de conocimiento sobre la Gestión Sostenible de Recursos (GSR). En el proyecto
CORASON las prácticas de conocimiento se analizaron a través de análisis comparativos,
primero haciendo hincapié en cuatro variables innovadoras de GSR, luego con un análisis
más detallado sobre el conocimiento de prácticas relacionadas con dicha gestión (Cf.
Recuadro 2). Las estrategias de gestión identificadas en el proyecto de CORASON no son
idénticas, aunque sí similares, a ideas que surgen de la investigación ecológica sobre la
gestión de recursos locales en los modelos conceptuales de sistemas de" gestión
adaptativa" o de “gestión policéntrica”, dados a conocer en los enfoques de multi-escala.
Esquematizando, puede decirse que la GSR y el uso de conocimiento puede reducirse a
dos perspectivas contrastadas de Desarrollo Sostenible:

el enfoque tecnocrático de modernización ecológica dominante en los países
europeos y

el enfoque democrático del DS o de subsistencia que avanza en los países Sur,
muy a menudo relacionado de manera explícita con la agricultura.
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Recuadro 2
CORASON: Gestión Sostenible de los Recursos/GSR y prácticas del conocimiento
Las cuatro estrategias (más bien sub-estrategias) de la GSR incluyen:
(1) Conservación o renovación de los recursos (puesta en marcha de un modo de gestión para
asegurar la conservación o la renovación de un recurso durante el proceso de utilización del mismo,
por ejemplo, la gestión sostenible de los bosques, reducción del consumo de energía, etc. )
(2) Calidad de vida (referida a la gestión de los recursos para mejorar la calidad de vida a nivel local
en lo relativo al acceso al agua y potabilidad del agua – como ejemplo de utilidad – o bien
conservación del paisaje – como ejemplo de sostenibilidad, más estético).
(3) Modos de vida locales (remite a la gestión de recursos para garantizar modos de vida sostenible
para la mayoría de la población local)
(4) Gestión participativa (gestión de los recursos mediante consenso participativo o de cooperación
entre los diversos agentes interesados en el uso del recurso o bien común: por ejemplo, llegar a
determinara normas en las que converjan los intereses de la población local y los usuarios externos,
incluyendo intereses globales).
Ejemplos paradigmáticos de uso del conocimiento:
(1) “Integración o síntesis del conocimiento”: un modelo para reformular y fortalecer el saber local
de los productores combinándolo con el saber científico ( Cf. Ideas de gestión participativa de
determinados recursos que incluyan a productores como agentes locales, podríamos poner por caso
en las decisiones sobre gestión de agua para regadios por cuencas );
(2) “Los expertos”: un modelo que de prioridad al saber científico y al conocimiento de los experto
significa una devaluación del saber local despreciando dicho saber y las experiencia de los usuarios
locales en relación al mismo (por ejemplo, instituciones que dependen de los gobiernos, con
inclinación a apoyar las posiciones burocráticas de los científicos como es el caso de la
modernización ecológica);
(3) “Contextualización del conocimiento”: un modelo que utiliza el argumento sociológico a pesar de
que los sistemas de conocimiento están socialmente estructurados (derecho de uso y propriedad de
recursos como el suelo y el agua, enfoques para compartir en la práctica del poder, resolución de
conflictos, participación);
(4) “Politico”: un modelo de gestion/gobernanza” que consiste en realizar los cambios necesarios en
política para la transición hacia la sostenibilidad (gestion regional y de sociedad civil,
decentralisazación de las estructuras de poder, autonomia regional y local: Lawrence 2005).
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(2) Análisis SES multi-niveles. La combinación de vulnerabilidad, resiliencia y el análisis de
sostenibilidad se resume a continuación en el Recuadro 3.
Recuadro 3
Conexiones entre vulnerabilidad y sostenibilidad, perspectivas para la gestión transitoria
(“transition management”)
El análisis de la vulnerabilidad tiene su origen en la investigación sobre los desastres
naturales y la desigualdad social, cuya finalidad era identificar y reforzar la capacidad de los
individuos y de los grupos para gestionar fluctuaciones ecológicas o sociales, combatiendo sus
consecuencias negativas. El análisis de la vulnerabilidad debe ampliarse a cuestiones de adaptación
al cambio climático y a las estrategias de desarrollo sostenible. Cuestiones que no deben considerarse
a través de la vulnerabilidad de las personas, grupos sociales y comunidades de manera individual:
ya que lo que se ha convertido en vulnerable, a través del cambio climático, es la sociedad global y el
sistema económico mundial. Para proteger y fortalecer este sistema se necesita una restructuración
complicada de los procesos de uso y gestión de los recursos naturales a nivel trans-nacional, lo que
significa: pensar en estrategias de gobernanza global.
La vulnerabilidad, incluso la procedente de aleas naturales, contiene principalmente acciones
sociales y de desarrollo, interpelando a la capacidad social individual o colectiva frente a los riesgos;
la resiliencia es un concepto funcional que viene a señalar la capacidad de los ecosistemas para
recuperar su estabilidad después de una catástrofe (“engineering resilience”), también remite a
absorber o resistir consecuencias negativas producidas por un desastre sin alterarse (“ecological
resilience”), o incluso a la capacidad de afrontar una situación social sin desplomarse. La aplicación
del término resiliencia para el análisis de las relaciones entre hombre-naturaleza y en los SES causa
dificultades metodológicas, por ejemplo: cómo distinguir entre resiliencia social o ecológica ya que
no significa lo mismo en todos los casos, incluso la resiliencia para ecosistemas pudiera ir contra la
resiliencia social o económica y vice-versa en algunos casos. Para el análisis de los SES, llegar a
hacer la distinción entre ambas e integrar tanto la resiliencia social como la ecológica es una tarea
delicada y difícil.
Entre los ecólogos encontramos una inclinación a reducir la sostenibilidad a la capacidad de
gestionar los desastres a través del término resiliencia. Sin embargo, es importante distinguir
claramente sostenibilidad y resiliencia; la sostenibilidad no incluye solo la gestión de los desastres y
sus consecuencias, incluye también la capacidad de desarrollo, a largo plazo, de los SES.
Consecuentemente, los análisis de vulnerabilidad y de resiliencia aparecen como dos etapas y dos
componentes de los análisis de sostenibilidad. Para las estrategias del desarrollo sostenible, los
itinerarios sociales y ecológicos deben estar relacionados e integrados en una perspectiva a largo
plazo para la sociedad, perspectiva de un “futuro seguro”: hoy esa perspectiva, en las sociedades
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industriales, es muy corta por la aceleración de uso, cantidad y agotamiento de los recursos, estamos
ante una sobreexplotación acelerada de los recursos básicos, lejos pues de cualquier estrategia
sostenible.
Fuentes: Bruckmeier 2013.
Podemos encontrar trayectorias de sostenibilidad a través de la combinación: vulnerabilidad,
resiliencia y análisis de la sostenibilidad, de manera que las ideas que salgan de esas
observaciones sirvan de guía para una “gobernanza aceptable”, que permita mantener el
capital natural de los ecosistemas, sin exceder los límites planetarios en disponibilidad de
recursos naturales, para ello hay que reducir los niveles de utilización de recursos y pensar
globalmente en una distribución más justa de los recursos.
(3) Investigación y estrategias para la gestión transitoria de SES global. Podemos encontrar
estrategias más sostenibles para el desarrollo de la agricultura, por ejemplo algunas de las que
indica el informe de la IAASTD (Evaluación Internacional del Conocimiento, Ciencia y
Tecnología en el Desarrollo Agrícola) como favorecer cultivos que secuestran CO2 o la
respuesta dada por la agricultura ecológica contra la intensificación, también podemos incluir
los saberes locales como dispositivos de gestión (Alphandéry et Fortier, 2005), si bien son
respuestas que aún no están suficientemente elaboradas (Bruckmeier, 2013).
Para evaluar estrategias sobre el uso del suelo y el desarrollo rural, la IAASTD2 hace hincapié
en: problemas de bioenergía, biotecnología, cambio climático, salud humana, administración
de los recursos naturales, comercio y mercados, recuperación de conocimiento tradicional y
local, el papel de las mujeres en la agricultura, etc. Sugiere que para reducir la pobreza es
preciso apoyar las necesidades de las poblaciones rurales logrando sustentar la seguridad
alimentaria, apoyar programas de salud y nutrición y buscar una mayor equidad recurriendo al
fondo de inversiones. Finalmente, el informe propone un cuadro de prioridades de actuación
para avanzar en el bienestar social mejorando la situación del campo; empoderar a los actores
2
Los objetivos de desarrollo y sostenibilidad del la IAASTD guardan relación con un conjunto de objetivos de
desarrollo del milenio (ODM) de las Naciones Unidas: reducción del hambre y la pobreza, mejora de los medios
de subsistencia en las zonas rurales y de la salud humana, y promoción de un desarrollo equitativo y sostenible
desde el punto de vista social, ambiental y económico. Para conseguir estos objetivos es necesario reconocer la
multifuncionalidad de la agricultura: el desafío consiste en alcanzar los objetivos de desarrollo y sostenibilidad y,
al mismo tiempo, aumentar la producción agrícola.
14
que garanticen el mantenimiento de la diversificación de cultivos adaptada a condiciones
locales y que mantengan una estrecha colaboración entre la producción agraria y la
innovación para integrar conocimiento.
El informe IAASTD revela las necesidades en alimentación de poblaciones locales, y propone
orientar la producción agraria hacia prácticas y modos de gestión en concordancia con los
objetivos de investigación sobre el clima. Precisamente, las estrategias neoliberales de
modernización de los sistemas agro-alimentarios relacionadas con la llamada "modernización
contra la pobreza rural” (Banco Mundial 2008) son muy criticadas. La IAASTD no apoya la
biotecnología de los OMG (Organismos Modificados Genéticamente) como estrategia de
desarrollo rural para combatir el hambre, señala el informe que, aunque puede ofrecer
potenciales beneficios, es dudoso que contribuya directamente a combatir la pobreza, ya que
en lugar de sostener a los pequeños productores rurales, su interés está puesto en los
potenciales consumidores. Esta crítica moderada a los OMG ha tenido como consecuencia un
acercamiento de posiciones entre los diversos representantes de izquierdas (Vía Campesina en
particular) y el al Agro Empresariado logrando acuerdos basados en estrategias señaladas por
el informe IAASTD, como la interdisciplinaridad y compartiendo conocimientos. De la
IAASTD ha derivado una nueva investigación que incluye seis áreas de trabajo importantes y
que habían sido descuidadas previamente por la investigación (Bongert y Albrecht 2008:
287ff): (1) producción vegetal y plantas agrícolas, (2) técnicas y modos de producción (3)
diversidad biológica, (4) adaptación local al uso del suelo en ambientes saludable (5) contexto
social, económico y político de agricultura, (6) salud y nutrición. Si bien las tres primeras
incluyen temas más convencionales de investigación agrícola, las tres últimos son más críticas
e interdisciplinares.
3.2
Más allá de la modernización ecológica
Las estrategias de modernización ecológicas para la producción industrial confían
profundamente en las innovaciones tecnológicas moderadas en cuanto al impacto
medioambiental, son estrategias planeadas por la industria – y tecnología- y proyectadas en
las políticas nacionales de Europa- aunque no nos vamos a detener en ellas remitimos a (Mol
et ali. 2009). Estas estrategias han sido menos utilizadas en el diseño de políticas de desarrollo
rural. Para ir más allá en este enfoque, vemos que las fuentes mencionadas más arriba así
como las estrategias enunciadas, proporcionan ideas para futuras investigaciones (sobre la
15
teoría de los actores en red, la importancia de la ecología social y los SES o los debates
públicos y políticos sobre gobernanza y ética en la utilización de los recursos) tanto para los
países europeos como para estudios más globales (por ejemplo, Evaluación de Ecosistemas
del Milenio o la iniciativa multidisciplinar IAASTD).
Los movimientos y redes rurales juegan un papel importante en la búsqueda de futuras
alternativas en conocimiento, ciencia y tecnología. Las reacciones críticas a las políticas
neoliberales están evolucionando como “un movimiento internacional creciente, crítico con la
falta de responsabilidad democrática de las instituciones supra-nacionales - entre las que se
encuentran las responsables de los acuerdos del libre comercio para la agricultura. Se señala
que las políticas neoliberales y las producciones industriales que las acompañan, representan
una amenaza para la subsistencia de poblaciones rurales, la salud humana, la diversidad
genética, y los recursos básicos" (Edelman 2001, pág. 304). La ética de desarrollo rural que
propone tal movimiento se basa en la crítica a la globalización donde los intereses no son
homogéneos, sino el reflejo de las consecuencias negativas de cambios sociales y económicos
en las áreas rurales.
La acción colectiva de diferentes actores y grupos "aumentan su distancia" con las redes
trans-nacionales; en este sentido no sólo demandan una ética en lo relativo a redes sociales y
cooperación, compartiendo solidaridad y conocimiento, sino un debate crítico sobre los
problemas relacionados con el uso de los recursos naturales: conflictos sobre los derechos de
propiedad y acceso a la tierra, falta de equidad, cómo mantener los recursos rurales básicos,
los paisajes culturales, la biodiversidad etc, y finalmente la solicitud de transparencia a fin de
justificar por parte de los usuarios de recursos el uso y fin de los mismos. En el campo del DS
rural, productores rurales, consumidores urbanos, movimientos medioambientales y de
protección de naturaleza, productores económicos y empresarios, científicos e investigadores,
están adquiriendo un fuerte poder sobre la producción de conocimiento.
Más allá de un reformulación ética sobre las estrategias de desarrollo rural como guías de
justicia social y medioambiental, un criterio importante en el aporte de nuevas ideas sobre el
desarrollo rural es reunir comunicación, aprendizaje y cooperación entre actores, productores,
gerentes y científicos. La mayoría de los modelos conceptuales para el uso de conocimiento y
la gestión en cooperación se construyen como una invitación a la resolución de problemas
sobre la gestión de recursos sostenibles, realizando convenios que descuidan a menudo los
16
problemas reales y que in fine bloquean la cooperación: problemas de desigualdad, de
exclusión social, divergencias de poder, conflictos de intereses etc., que deben tratarse de
manera integrada y sostenible y no separadamente. En este escenario, las estrategias inter y
transdisciplinares de uso del conocimiento tienen se ejercen bajo condiciones de desigualdad,
conflictos de poder y diferencias de conocimiento, lo que no es un avance de sustentabilidad.
Dos ejemplos de análisis de conocimiento integrado para estrategias de DS se recogen en el
apartado de discusión y conclusiones (epígrafe 4) en el que: por un lado, se presenta un
escenario basado en el estudio socio-ecológico para la producción de seguridad alimentaria
(Erb et ali 2009a), que ahonda en los análisis de la Evaluación del Milenio sobre los
Ecosistemas; por otro, se presenta el análisis social-ecológico EROI-basado en una
perspectiva histórica y comparativa de la producción agrícola (Krausmann y FischerKowalski 2010).
4 Discusión y conclusiones
Los argumentos recogidos para avanzar en un proceso transitorio hacia la sostenibilidad
pueden resumirse, a partir de las más recientes investigaciones, como sigue:
(1) La industrialización ha transformado dramáticamente el metabolismo agrícola debido a
los cambios producidos en los insumos de energía que se incorporan a la producción – en
ese sentido, la agricultura se está convirtiendo en un sector independiente de la producción
de biomasa pero al mismo tiempo se encuentra ante el dilema de su fuerte dependencia de
los recursos fósiles y energéticos. La evolución de la industrialización en el sector
primario ha supuesto un incremento de consumo energético- incluido la que supone el
transporte en los intercambios de mercancías primarias como respuesta al comercio global
– y que solo es posible mediante un uso y una apropiación creciente de energía. “Este
proceso ha transformado fundamentalmente el papel de la agricultura y la silvicultura en
las economías nacionales y regionales, y en sectores que antes de la industrialización,
eran los representantes de las principales fuentes energéticas” (Haberl et ali 2001: 2). La
industrialización de la agricultura ha transformado este sector de tal manera, que ha
pasado de ser una fuente de energía a un “sumidero” de energía. Con su dependencia de
energía fósil, la agricultura industrial tiene una relación socio ecológica de balances
energéticos - EROI (Energy Return on Investment) - negativa: la producción exige una
17
cantidad de energía mayor que el valor energético resultante de los productos alimenticios
fabricados (Krausmann and Fischer-Kowalski 2010, p. 19).
(2) Las dimensiones de la apropiación humana de la producción de biomasa neta en el sector
primario, del indicador HANPP (Human Appropriation of Net Primary Production”) han
cambiado dramáticamente debido a la industrialización (aunque a lo largo del proceso la
apropiación
regional
de
biomasa
muestra
formas
de
intercambio
complejas):“Considerando que la energía que se incorporó hace 200-300 años, al
advenimiento de sociedades industriales, en las sociedades agrícolas en forma de input
no excedía el 5% de producto neto del sector primario y que actualmente la energía
consumida es de aproximadamente 30% del producto neto del sector primario y es
probable que supere el 50% aproximadamente 2050. Esto es indica que la magnitud de
flujos inducido por la industrialización es históricamente inaudita, por lo que se
proponen dos desafíos: (1) una reducción de la energía disponible, evaluable usando el
concepto de apropiación de HANPP (2) cambios en el ciclo del carbono global que
resultan del uso de la tierra en combustión de energía fósil” (Haberl 2006a: 87).
Por nuestro lado, las respuestas a las cuestiones que hemos planteado pueden resumirse como
sigue:
(1) Teniendo en cuenta la implicación de las condiciones medioambientales en la Europa
rural, en lo que concierne a la adaptación al cambio climático, los enfoques han de ser
diferenciados y multi-escala o multinivel para resistir mejor las condiciones complejas
asociadas a este tipo de cambios utilizando una adecuada gestión de los recursos (en lugar
de actuar con una serie de ideas aisladas como ocurre en el escenario actual y que al final
resultan ser un paliativo, es preferible utilizar enfoques interdisciplinares e integrar
conocimientos para simplificar los procesos: por ejemplo integrar gestión de mercados y
gestión de recursos).
(2) Modificar las estrategias nacionales de modernización ecológica - para gestionar el
cambio climático y hacer posible el desarrollo sostenible – exige analizar sistemas
(sociales, económicos, ecológicos) y estrategias de acción en base a dichos sistemas –
tomando en consideración las dinámicas no lineales de los SES). Los análisis que son
utilizados en investigaciones sobre “resiliencia” y “gobernanza” deben ajustarse a los
análisis teóricos de la economía para ser integrados en el proceso de globalización, por
18
ejemplo la economía política tradicional (p.e., Schnaiberg) o a la teoría de sistemas (p.e.,
Wallerstein);
a
fin
de
establecer
estrategias
de
acción
que
incorporen
la
interdisciplinaridad teórica y se desarrollen prácticas justificadas éticamente para la
gestión de los recursos naturales (por ejemplo, estrategias de “gobernanza adaptativa”).
Prácticas interdisciplinares que integren conocimientos y ofrezcan los componentes
principales para poner en marcha estrategias globales de transición hacia la sostenibilidad,
y de regulación de flujos de los recursos (energéticos y naturales);
En base a las respuestas a las cuestiones principales planteadas, nuestras conclusiones son las
siguientes:
1.- Es necesaria una re-interpretación de las ideas de desarrollo sostenible para el medio rural
mediante:
a) análisis de las relaciones entre actores locales y no locales, de las redes sociales y el
uso de estrategias de gestión multi-escalas;
b) evaluación de las exigencias normativas en lo que respecta a justicia social,
“empoderamiento”, distribución de recursos e incorporar estrategias de “responsabilidad
corporativa”.
2.- Para evaluar la interacción entre los procesos locales y globales en los SES, los actores que
cooperan en la puesta en funcionamiento de un DS así como en la gestión del cambio
climático y sus consecuencias, necesitan análisis:
-
De los flujos de recursos a nivel global, entre países; análisis de los obstáculos
para la cooperación (problemas de inequidad, de exclusión social, conflictos de
poder, intereses incompatibles, etc.);
-
De las medidas a adoptar para el cambio climático
3.- Las estratégias de sostenibilidad de los SES en el sector agrario exigen la integración de la
interdisciplinaridad de conocimientos para alcanzar dos retos principales: a) mantener los
ecosistemas que estén funcionando correctamente (en los límites de la “carrying capacity”
para los ecosistemas y en los límites del uso global de recursos); y b) desarrollar formas de
vida y de producción sostenibles en reciprocidad – en correspondencia- con las condiciones
funcionales de los sistemas de sociedad y sus ecosistemas.
19
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