Impuestos en el siglo XVI.

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ASÍ FUERON... LOS IMPUESTOS EN EL SIGLO XVI
ENRIQUE OSSORIO CRESPO
H
ace pocos meses se re-
cesidad de mantener fuerzas mi-
memoraban desde esta
litares en las zonas costeras y
sección de “La Ventana” algunas
construir torres vigías que alerta-
figuras impositivas medievales
ran de la existencia de embarca-
que sorprenden, en este recién
ciones sospechosas en el hori-
iniciado siglo XXI, por su comple-
zonte. Los gastos originados por
ta disparidad con los tributos que
estas medidas defensivas provo-
ahora gestionamos o pagamos.
caron el nacimiento de un im-
Retomando esta idea, trataré de
puesto conocido con el nombre
rescatar y ofrecer al lector otros
de farda menor o de la mar. Se-
ejemplos, no menos extraños,
mejante cometido tuvo la farda
que existieron en España durante
mayor, que fue sufragada, exclu-
el siglo XVI y que han sido extraí-
sivamente por los musulmanes
dos de la relación contenida en el libro “Historia de la Ha-
del antiguo Reino de Granada, con el objetivo de pagar a
cienda de España” del profesor Manuel Garzón Pareja.
las tropas que les vigilaban ante el temor de su posible su-
En esa época, la Hacienda Real tuvo que soportar el ele-
blevación o alianza con los vecinos del Norte de África.
vadísimo coste de las brillantes victorias de los Tercios de
Un producto que estuvo sometido de una forma muy
Flandes e Italia en las batallas de Pavía, Mülhberg o San
intensa a tributación fue la seda que producían los moris-
Quintín; pero si los éxitos eran caros, es fácil deducir que la
cos de Granada. Así, el proceso recaudatorio se iniciaba
derrota de la “Armada Invencible” desencadenó un desastre
desde que las madejas de seda eran selladas. Luego,
económico de primer orden. Por eso, los legisladores fisca-
cualquier movimiento de esta mercancía originaba nuevos
les que trabajaron en las Cortes de Carlos I y Felipe II debie-
devengos, ya fuera durante su pesaje, transporte o el sella-
ron agudizar el ingenio inventando todo tipo de hechos im-
do final, cuando el tejido terminaba de hilarse. Una consi-
ponibles y manteniendo figuras tributarias medievales
derable legión de vigilantes, tesoreros, porteros y pregone-
totalmente obsoletas en los comienzos de la Edad Moderna.
ros, especializados en la seda, garantizaban el
Dentro de estas últimas, es posible recordar la moneda
cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales.
forera que era un viejo impuesto que gravaba el hecho de
Naturalmente, como respuesta a estas medidas fiscales
que el soberano no alterase el valor de la moneda. Como
y otras parecidas de orden religioso y social, los moriscos
contraprestación a esta limitación del poder real, los ciuda-
terminaron sublevándose en 1567. La desesperación y su
danos pagaban pequeñas cantidades que se devengaban
arrojo les permitió resistir durante dos años al ejército espa-
por periodos de siete años, a comenzar desde la fecha de
ñol, sosteniéndose en las Alpujarras como reino indepen-
la coronación. Otra reliquia de la dominación musulmana
diente. Finalmente, don Juan de Austria logró derrotarles,
fue la agüela de Granada, que era una imposición que re-
procediéndose a la confiscación de sus bienes y siendo
caía sobre determinados materiales de la construcción y la
obligados a emigrar a otras regiones españolas. Pues bien,
artesanía, tales como el barro de los alfareros, el vidrio, el
llegó a ser tan grande la penuria de la Hacienda Real en la
hierro, los herrajes, la madera, el yeso, etc. Idéntico origen
última década del siglo XVI, precisamente como consecuen-
tuvieron los habices, es decir, exacciones destinadas a su-
cia de la catástrofe de “La Invencible”, que se concibió la
fragar los gastos de las mezquitas y que, una vez desapa-
idea de crear un impuesto especial, conocido como servicio
recidas éstas, fueron conservados por el fisco.
de los moriscos expulsados, que gravaría a aquellos desgra-
Las continuas incursiones, acompañadas de saqueos
y secuestros, de los piratas berberiscos provocaron la ne-
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LA VENTANA DE LA AGENCIA
ciados que veinte años antes habían sido desposeídos de
sus pertenencias y expulsados del Reino de Granada.
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