Economía creativa y el reto de la formulación de políticas públicas para un nuevo desarrollo en América Latina y el Caribe

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Economía creativa y el reto de la formulación de políticas públicas para un nuevo
desarrollo en América Latina y el Caribe. Por: Cláudia Leitão1
"El desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes". Esta afirmación abre la
segunda parte del clásico "Las Venas Abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano.
Estamos aquí en la reunión de Autoridades Nacionales de Estadística en América Latina
con la intención de contribuir, ya sea mediante reflexiones teóricas, ya sea por las vías de
construcción de indicadores y metodologías, para avanzar en la formulación y ejecución de
políticas públicas para la cultura en nuestros países. Somos signatarios de la Convención
de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones
Culturales y, por tanto, comprendemos la cultura como el cuarto pilar del desarrollo de
nuestras naciones.
Me gustaría reflexionar en este panel sobre el papel de la cultura en la desestructuración
contemporánea de los mitos que rodean los modernos modelos de desarrollo, a menudo
tan separado de nosotros. Los proyectos asistencialistas y las ayudas internacionales
son hijos predilectos del mito del desarrollo. La creación de instituciones de fomento, de
programas y proyectos, la transferencia de recursos, la donación de equipos, se mezclan r
con sistemas oligárquicos locales que, en las esferas política, social y económica, vienen
demostrando, con el tiempo, capacidad de adaptación, renovación y continuidad. Todos
sabemos cuáles son exactamente estos sistemas oligárquicos que se nutren del "no
desarrollo" de las regiones más pobres de América Latina y el Caribe. Sabemos que la
expansión de los medios propiciada por las industrias culturales no beneficia
equitativamente a todos los países o regiones. Genera desigualdades económicas,
contribuyendo así al mantenimiento de los desequilibrios históricos en el acceso a la
comunicación, información y entretenimiento, provocando a un declive en la diversidad
cultural.
Por lo tanto, la exportación de productos de las industrias culturales (música, películas y
telenovelas), que se lleva a cabo a través de la industria transnacional (escritores
argentinos, colombianos y chilenos que publican libros a través de editores de Madrid o
Barcelona, de
africanos que graban
CDs en París), es el resultado de la
"desterritorialización" de la cultura.. Vale destacar una de las grandes paradojas del
consumo cultural planetario: mientras que algunos productos culturales se venden a los
miles y millones, se cierran teatros, cines, librerías, bibliotecas y centros culturales en
todos los continentes. América Latina, por ejemplo, no logra convertirse en una economía
mundial de escala con capacidad de exportación. Al mismo tiempo, la hegemonía de los
dueños de redes de telecomunicaciones, editores o canales de televisión, que no siempre
tienen compromiso con los procesos educativos, contribuyen a la enajenación de los
individuos y la expansión del consumo de productos culturales de baja calidad.
Dado este panorama, imposible no constatar el fracaso del modelo de desarrollo
económico, basado exclusivamente en la acumulación de la riqueza y el crecimiento del
producto interno bruto. Este modelo sólo reforzó el abismo entre ricos y pobres,
especialmente en nuestros países.
1
Secretaria General de la Secretaría de Economía Creativa del Ministerio de Cultura de Brasil.
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Al definir desarrollo como "el proceso de expansión de las libertades reales que la gente
disfruta", Amartya Sen logra ampliar los principios y valores que fundamentan este "viaje",
como “metaforizó” Galeano. Esta nueva visión se revela de pronto en la apertura de su
"Desarrollo como Libertad", en donde las métricas cerradas exclusivamente a los
indicadores económicos, típicos de corrientes
convencionales de desarrollo, son
debidamente "enmarcadas", en un pasaje que ilustra muy bien las disposiciones de Sen:
"El enfoque en las libertades humanas contrasta con visiones más restringidas del
desarrollo, como las que identifican desarrollo con crecimiento del Producto Interno
Bruto, aumento de ingresos personales, la industrialización, avance tecnológico o
modernización social. El crecimiento del PIB o de ingresos individuales obviamente puede
ser muy importante como medio para ampliar las libertades que disfrutan los miembros de
la sociedad. Pero las libertades dependen también de otros determinantes, como las
disposiciones sociales y económicas y los derechos civiles”.
El economista y ex Ministro de cultura de Brasil, Celso Furtado, fue también un timonel
sensible y sensato en este gran viaje en busca de un desarrollo más equitativo para las
poblaciones de América Latina. Durante décadas en la CEPAL, luchó por un modelo de
desconcentración, donde la diversidad cultural pudiera ser tratada como un insumo
estratégico en nuestros países. Por eso fue un crítico inclemente de las sociedades
capitalistas y "de su sofisticada forma de control de la creatividad y de manipulación de la
información". Lo que afligía a Furtado era la conciencia de que "la estabilidad de las
estructuras sociales no-igualitaria estaría directamente relacionada con el control de
grupos privados a los bienes de producción de la creatividad artística, científica y
tecnológica y del flujo de información de esta creatividad." Gran defensor de la innovación,
el economista destacó, sin embargo, la necesidad de que el progreso tecnológico
caminara paso a paso con el acceso de estos productos a grupos más amplios de la
sociedad brasileña. En una perspectiva similar, en su libro "Creatividad y dependencia de
la civilización Industrial", afirmó que "el desarrollo sería menos el resultado de la
acumulación material que una invención de valores, conductas, estilos de vida, en
definitiva, de creatividad". Desde el principio Furtado toma en su obra, la historia de la
economía. Poco a poco, según Rosa Furtado, abraza los valores de la vida, del cotidiano,
de las necesidades espirituales e intelectuales , reduciendo así, la prevalencia de la
economía sobre la cultura".
En esta misma perspectiva, Barbero establece cuatro fuerzas que impulsan el desarrollo: la
organización flexible de la producción; la difusión de innovaciones y del conocimiento; el
cambio y adaptación de las instituciones y el desarrollo urbano del territorio. La interacción
entre estas fuerzas produciría la sinergia necesaria para aprovechar un desarrollo
endógeno que, a su vez, permitiría una nueva alternativa de crecimiento económico no
más construido desde afuera para adentro, , sino el resultado de una dinámica económica
local. Al mismo tiempo, ese desarrollo se fundamentaría en la valorización de las éticas y
de las expresiones culturales locales necesarias para la consolidación de prácticas
cooperativas, al crecimiento de la confianza entre individuos y grupos, además de la
protección del patrimonio cultural y ambiental de los territorios involucrados.
La economía creativa obedece en sus fundamentos a las condiciones de Amartya Sen,
Celso Furtado y Barbero, y por eso se traduce en un mensaje esperanzador para todos
nosotros. Nos estamos refiriendo a la "economía creativa" y sus cada vez más interesantes
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perspectivas para contribuir en la construcción de un nuevo modelo de desarrollo. Se
enfatiza que los modelos europeos, asiáticos o americanos de las llamadas "industrias
creativas" no son adecuados para nosotros. Necesitamos construir nuestros propios
modelos de desarrollo, debemos creer en las tecnologías sociales que producimos,
debemos honrar nuestras propias visiones del mundo. Se trata de la única forma de
garantizar un desarrollo incluyente y sostenible para nuestros pueblos.
Nosotros que construimos el Ministerio de Cultura en Brasil, creemos que la
institucionalización de la Economía Creativa en el Gobierno Federal es una contribución
importante en la ampliación del poder de articulación de la cultura con las políticas
económicas, educacionales, laborales, sociales y ambientales. El nuevo Ministerio, dirigido
por la Ministra Marta Suplicy, ha estado trabajando de forma transversal en todos los
ámbitos con los otros ministerios, organismos, instituciones, universidades, segmentos
creativos, poderes legislativo y judicial, financiación del estado, institutos, organizaciones
del tercer sector, así como con los Estados brasileños y los municipios, con el objetivo de
poner las políticas de la cultura en el centro de las las decisiones del gobierno. . Sin
embargo, para la consolidación de la cultura como cuarto eje de desarrollo es necesaria la
construcción de una nueva mentalidad en los significados de la economía. A diferencia de
la tradicional visión económica, en la que todavía se fundamentan las decisiones
gubernamentales, necesitamos revisar patrones de pensamiento para que podemos
encontrar alternativas a las grandes crisis mundiales. La economía creativa, así como la
economía solidaria en nuestro país, por ejemplo, se caracteriza por la abundancia y no por
la escasez, por la sostenibilidad social y no por la explotación de los recursos naturales y
humanos, por la inclusión productiva y no por la marginación de personas y comunidades.
Los retos son inmensos, pero estimulantes. El Ministerio de Cultura retoma la difícil tarea
de avanzar en la formulación de políticas públicas que produzcan desarrollo local y
regional en Brasil, con la misión de transformar la creatividad brasileña en innovación y la
innovación en riqueza cultural, económica y social. Para enfrentar estos desafíos
necesitamos producir conocimiento y por lo tanto, deberíamos invertir en investigación,
indicadores y metodologías que aseguren la confiabilidad de los datos que puedan dar
sustrato a las políticas públicas; que aún , necesitamos: de fomento para las empresas, de
formación
para
la
industria,
de
infraestructura
que
garantice
la
creación/producción/circulación/distribución/consumo y disfrute de bienes y servicios
creativos dentro y fuera del país. N necesitamos, también, marcos legales tributarios,
laborales, civiles, administrativos y constitucionales, que nos permitan avanzar.
Este es el esfuerzo que la Secretaría de la Economía Creativa viene realizando desde su
reciente creación y estructuración. Un esfuerzo diario en la superación de maniqueísmos,
en la deconstrucción de mitos y enfrentamiento de preconceptos. Creemos en la apuesta
de esa “razón sensible" capaz de conectar la cultura, la ciudadanía, economía y desarrollo.
Una ciudadanía (como lo advierte Néstor García Canclini), que no debe confundirse con la
mera capacidad de consumo, sino una economía que retome sus raíces ecológicas, un
desarrollo que produzca, sobre todo, la participación. Somos un almacén de imaginarios y
de culturas y, al mismo tiempo que producimos en nuestros territorios formas creativas de
de vivir y sobrevivir. Sobre las crisis de los viejos modelos económicos tenemos una gran
oportunidad para construir verdaderamente un "nuevo mundo"!
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Para el gobierno de Dilma Rousseff, "un país rico es un país sin pobreza". Creo que la
reunión de las autoridades de estadísticas nacionales de América Latina quiere más que la
aplicación de nuevas métricas para medir la contribución del sector creativo en nuestras
economías. También ayudará a ampliar los significados que debemos aplicar a las
palabras “riqueza” e “pobreza”, trasladándolos del imaginario materialista en el que ambas
palabras están aprisionadas, y transformarlas en nuevos activos para el desarrollo que
queremos.
Tenemos una importante tarea a realizar. Sabemos de las expectativas de los países en
desarrollo, o incluso en los países desarrollados, sobre el liderazgo brasileño en esta lucha
y debate. Especialmente en un momento v de hegemonía de la "economía política del
conocimiento", decisiva en la construcción de estrategias contemporáneas para el
desarrollo de los países del hemisferio sur. Una economía política que tiene tres ejes
fundamentales: hacer viable la agregación y la disponibilidad de fuentes de conocimiento
relevantes existentes
(especialmente el conocimiento potencialmente "productivo");
garantizar el acceso de la población a dichos conocimientos; crear las condiciones
institucionales que permiten la conversión de ese conocimiento e ideas en productos y
servicios útiles y comercializables en mayor escala.
Que además de números e informaciones sobre los sectores creativos, avancemos en la
construcción de un nuevo modelo de desarrollo, que promueva la colaboración y
solidaridad entre nuestros países. Después de todo, nosotros, latinoamericanos, estamos
dotados con talentos especiales para tener éxito en esta tarea. Tenemos una "razón
sensible" que guía nuestro espíritu amer-indio y mediterráneo. En un intento poético de
rescatar la etimología de la palabra "corazón", Ortiz Osés- nos propone la raíz Co-razón, la
razón doble y mestiza que reconcilia razón y sensibilidad, emoción e intelecto. Que esta
"educación para la sensibilidad" presente en nuestro pueblo, también pueden guiar
nuestros gobiernos!
¡Muchas gracias!
Cláudia Leitão
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